Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

China reconoce el heroísmo de unos misioneros cristianos

La Academia china de las Ciencias sociales exalta a los mártires de Zhengding

El «think tank» del gobierno hace un homenaje al obispo y a los nueve misioneros (europeos) quemados vivos porque protegían a las chicas que los soldados japoneses pretendían como «mujeres de consuelo». Un caso que suscitó el interés del mismo Xi Jinping
20
0
Pubblicato il 11/11/2017
Ultima modifica il 11/11/2017 alle ore 19:23
GIANNI VALENTE
ROMA

La Academia china de las Ciencias Sociales encendió los reflectores sobre los misioneros católicos que desde lejanas tierras europeas llegaron a China para anunciar el Evangelio. Y no los describió como «quintas columnas» de los imperialismos occidentales. Al contrario, los exaltó como «amigos» del pueblo chino, dispuestos a dar la vida para proteger a mujeres y niños de la violencia de los invasores japoneses, cuando el ejército del Sol Levante trató de subyugar a China. Una constatación a la que no parece ajeno el interés demostrado por el mismo presidente Xi Jinping ante las narraciones sobre los misioneros mártires de los años treinta del siglo pasado.

 

El reconocimiento del bien que hicieron los misioneros católicos al pueblo chino surgió en una conferencia organizada a finales de octubre por el mayor centro de investigación histórica y social de la República Popular China, en ocasión del 80 aniversario del llamado «Masacre de la Iglesia de Zhengding», en donde, en 1937 ocho misioneros europeos que asistían a miles de prófugos fueron asesinados por los soldados japoneses. También la Agencia Fides, relacionada con la Congregación vaticana de Propaganda Fide, dio relieve al alcance y las consecuencias del congreso: De los académicos del “think tank” del gobierno de Pekín llega la constatación de que esos misioneros católicos fueron movidos a tal gesto de gratuita oblación de sí no por un vago sentimiento humanitario o por la decisión de querer convertirse en héroes, sino simplemente por su fe cristiana».

 

El martirio, la fe y Xi Jinping

 

El caso sobre el que reflexionó el simposio, organizado también gracias al Instituto cultural Faith, dirigido por el sacerdote católico John Baptist Zhang, representa uno de los testimonios más emblemáticos de la dedicación al pueblo chino manifestada por los misioneros católicos durante la segunda guerra sino-japonesa: es la historia del obispo holandés Frans Schraven y los ocho misioneros europeos que fueron asesinados por los soldados japoneses porque trataron de proteger a las 200 chicas chinas que los militares del ejército invasor pretendían reducir a esclavas sexuales. Los historiadores la recuerdan como «la masacre de la iglesia de Zhengding», perpetrada el 9 de octubre de 1937: el obispo Schraven, desde 1921 vicario apostólico de Zhengding (hoy Shi Jiang Zhuang), y sus compañeros de martirio fueron quemados vivos por las tropas de ocupación japonesas. Además de las 200 chicas que los soldados nipones reclamaban como «mujeres de consuelo», el obispo Frans y sus compañeros acogieron y defendieron de la violencia de los militares a otros miles de desplazados chinos, que encontraron refugio en la iglesia.

 

Los académicos, eclesiásticos, historiadores y representantes políticos que participaron en la conferencia, refiere la Agencia Fides, se mostraron de acuerdo en reconocer el aporte positivo que la Iglesia católica en China ofreció a la nación y a su población durante la guerra con los invasores japoneses. Algunas intervenciones incluso exaltaron en términos más generales la contribución de los misioneros católicos en el desarrollo de la sociedad china, sobre todo en los campos de la educación, cultural y sanitario. «Nuestra evaluación sobre los misioneros», subrayó el profesor Li Qiu Ling, de la Universidad del Pueblo de Pekín, «debe volver a considerar su identidad y condición misionera. La razón profunda por la que no se echaron para atrás, en ese trágico tiempo que China estaba afrontando, radica precisamente en su fe». El profesor Liu Guo Peng, investigador del Instituto de Estudios sobre el Cristianismo de la Academia y moderador de la Conferencia, indicó que en 2013, durante el trabajo de catalogación de los documentos conservados en el Archivo de Propaganda Fide, pudo estudiar los documentos que atestiguan el martirio del obispo Frans y sus compañeros.

 

Durante la conferencia también se indicó que el presidente Xi Jinping escuchó la historia sobre el sacrificio del obispo y de sus compañeros en China cuando se encontraba en Holanda en 2014, durante su visita oficial. Y se utilizaron también para los mártires de Zhengding las palabras de agradecimiento que el presidente chino ha dedicado en sus discursos oficiales a todos los que durante la Segunda Guerra Mundial «sacrificaron sus vidas por el país, por la nación y por la paz». En octubre de 2014, pocos meses después de la visita holandesa de Xi Jinping, el apoyo de los misioneros católicos a la población china durante la invasión japonesa fue el argumento de otro congreso organizado en el seminario de Hebéi con la participación de instituciones académicas y culturales como la Universidad Fudan de Shanghái y la Universidad Normal de Hebéi.

 

Una mirada objetiva sobre la obra de los misioneros en China

 

La obra de los misioneros católicos en China, que también fue considerada por la conferencia china de las Ciencias sociales, se convirtió en el pasado en terreno de polémicas e iniciativas controvertidas. En 2000 incluso muchos misioneros acabaron en la trituradora de la polémica china con el Vaticano, en ocasión de la canonización de los 120 mártires de China, elevados a la gloria de los altares por Juan Pablo II el primero de octubre de ese Año Jubilar. La fecha elegida para la canonización coincidía con el día de la fiesta nacional de la República Popular China. Y en todo el proceso de canonización se hizo notar el activismo de la Iglesia y de las instituciones de Taiwán (con el embajador taiwanés ante el Vaticano en primera fila durante la ceremonia de canonización). Estos detalles alimentaron la irritación del gobierno de Pekín, que atacó la canonización como una operación política, un «complot» anti-chino.En la polémica, misioneros y sacerdotes mártires fueron denigrada como agentes del colonialismo occidental, autores de «delitos» contra el pueblo chino.

 

Ahora, la conferencia sobre la masacre de la iglesia de Zhengding confirma que instituciones culturales chinas e instituciones eclesiásticas pueden confrontarse y tratar de compartir una mirada serena y objetiva incluso sobre la historia de las misiones católicas en China. Por lo demás, también la historiografía católica reconoce sin censuras que entre los siglos XIX y XX el fervor apostólico en China tuvo que afrontar las estrategias imperialistas de los países occidentales, que pretendían repartirse el botín de un imperio que estaba colapsando. En realidad, ya desde entonces los misioneros y los hombres de Iglesia más agudos no dejaban de denunciar cuán sofocante era, para la acción apostólica, la presión de las potencias imperialistas. Celso Constantini, que fue el primer delegado pontificio en China (y cuyo proceso de beatificación acaba de comenzar) en 1920 trazó un crudo balance de las décadas en las que la misión se convirtió para las potencias occidentales en un instrumento de expansión colonial: «Los chinos —reconoció Constantini— sufrieron la formidable serie de pérdidas y humillaciones por obra de las misiones cristianas, y vieron las misiones estrechamente conectadas con apolítica agresiva delas naciones extranjeras […]. Sucedió que los gobiernos europeos expulsaban a los religiosos del propio país, negándoles el derecho común a todos los ciudadanos, pero estuvieron muy preocupados por protegerlos en las misiones en China […]. En virtud de los tratados impuestos a China por la fuerza, y especialmente por la exención de los extranjeros de la jurisdicción china, las misiones acabaron constituyendo un “imperium” en imperio».

Anuncios


Deja un comentario

Octubre 2019, será un mes misionero extraordinario.

Carta del Papa para convocar el mes misionero extraordinario de octubre de 2019

2017-10-22 Radio Vaticana

 

El Papa Francisco –  con una Carta al Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Card. Filoni, acogiendo la propuesta de este Dicasterio – convocó un mes misionero extraordinario en octubre de 2019,  año en que se cumple el centenario de la promulgación de la Carta apostólica Maximum illud, con la que Benedicto XV quiso dar un nuevo impulso al compromiso misionero de anunciar el Evangelio.

Respondiendo a «la perenne invitación de Jesús: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,15). Cumplir con este mandato del Señor no es algo secundario para la Iglesia; es una «tarea ineludible», como recordó el Concilio Vaticano II», recuerda el Papa Francisco, que destaca asimismo que convoca este mes misionero extraordinario «con el fin de despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes y de retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral».

El Obispo de Roma añade que nos podremos disponer para ello, también durante el mes misionero de octubre de 2018, «para que todos los fieles lleven en su corazón el anuncio del Evangelio y la conversión misionera y evangelizadora de las propias comunidades; para que crezca el amor por la misión, que ‘es una pasión por Jesús, pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo’»

La Carta pontificia recuerda que «corría el año 1919 cuando el Papa, tras un tremendo conflicto mundial que él mismo definió como una «matanza inútil», comprendió la necesidad de dar una impronta evangélica a la misión en el mundo, para purificarla de cualquier adherencia colonial y apartarla de aquellas miras nacionalistas y expansionistas que causaron tantos desastres».

El Papa Francisco escribe que desea proponer de nuevo la exhortación de San Juan Pablo II «a la Iglesia a un “renovado compromiso misionero”, convencido de que la misión “renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola! La nueva evangelización de los pueblos cristianos hallará inspiración y apoyo en el compromiso por la misión universal”»

El Santo Padre encomienda la preparación del evento a la  Congregación para la Evangelización y a las Pontificias Obras Misioneras y fecha su Carta al Card. Filoni, el 22 de octubre de 2017, Domingo XXIX del tiempo ordinario, Memoria de San Juan Pablo II, Jornada Misionera Mundial.

(CdM)

 


Deja un comentario

La jornada anual de las misiones este domingo

Una ventana al mundo, desde la clausura hasta la misión

Hace noventa años, Pío XI proclamó a Teresa de Lisieux «Patrona de los misioneros», título que comparte con Francisco Javier. En el futuro, la laica Pauline Marie Jaricot podría unirse a ellos en un inédito «triumvirato»

Una imagen de Pauline Jaricot

8
0
Pubblicato il 21/10/2017
Ultima modifica il 21/10/2017 alle ore 18:57
PAOLO AFFATATO
CIUDAD DEL VATICANO

El vínculo entre la clausura y la misión es indivisible. Si el misionero es un «contemplativo en acción», como afirma la «Redemptoris missio» (de 1990), las monjas de clausura, suprema forma de vía consagrada, pueden ser definidas como «agentes pastorales en contemplación». Esta extraordinaria conexión se expresa plásticamente en la vida de Teresa de Lisieux, a quien, precisamente hace 90 años, el 14 de diciembre de 1927, Pío XI declaró «patrona especial de los misioneros, hombres y mujeres, que existen en el mundo». Este título ya había sido conferido al gran misionero Francisco Javier, que tres siglos antes surcó los océanos para llevar el Evangelio al Oriente.

 

Ryszard Szmydki es un misionero polaco de los Oblatos de María Inmaculada, que fue vicario general de su congregación, con experiencia misionera en África. Después del servicio como secretario general en la Pontificia Obra de Propagación de la fe (obra que en la actualidad apoya numerosos proyectos en tierras de misión), fue nombrado hace poco subsecretario de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos. Szmydki explica con una imagen a Vatican Insider la profunda e indisoluble relación que une a las clausurares, desperdigadas por los cinco continentes, con los hombres y las mujeres que parten el pan eucarístico, llevan el amor misericordioso de Dios, anuncian el Evangelio hasta los confines más extremos de la tierra. «Basta pensar en Teresa de Lisieux: ella deseaba ser “el amor en el corazón de la Iglesia”. Hoy las monjas de clausura son como un corazón que bombea sangre, es decir la caridad de Cristo, a todo el organismo de la Iglesia universal. Así, el amor llega a todas las misiones y a todos los misioneros, que son las manos que bautizan y los brazos que acogen a los pobres y a quienes sufren».

 

Su presencia orante y el don de la vida son esenciales, recuerda el subsecretario de Propaganda Fide: «El Papa Juan XXIII decía que las Pontificias Obras Misionales son como el sistema cardiovascular en el organismo humano, esa red que permite que el amor de Dios llegue a cada uno de los tejidos. Las monjas, con su oración y su sacrificio cotidiano, son su corazón latiente. Si el corazón no bombea sangre, el organismo muere. Así, si se interrumpiera la oblación cotidiana de las hermanas en los monasterios, todo el cuerpo de la Iglesia lo resentiría y los tejidos periféricos iniciarían a necrotizarse».

 

La Iglesia universal en la actualidad está llamada a volver a descubrir y a dar valor al aporte callado y oculto de las almas que se dedican a la contemplación. Su vida, en adoración frente a la Eucaristía, siempre es «una ventana abierta al mundo», refieren a Vatican Insider las monjas carmelitas del monasterio de Sutri (VT), en ocasión de la Jornada Misionera Mundial, que se celebra el 22 de octubre. No es un encerrarse por miedo o por desprecio del mundo, y mucho menos una fuga o un deseo de defenderse. Es la oferta total de una vida que, como dijo Juan Pablo II a Lisieux en 1980, «no solo anuncia lo absoluto de Dios, sino que posee también un maravilloso y misterioso poder de fecundidad espiritual».

 

Y si Francisco Javier comparte el título de protector de las misiones con la santa carmelita de Lisieux, hay otra figura que podría dentro de poco sumarse a ellos, para formar un «triumvirato» que no tiene ningún antecedente en la historia de la Iglesia: se trata de Pauline Marie Jaricot, laica francesa que vivió en el siglo XIX, en Lyon, obrera y fundadora de la Obra de Propagación de la Fe, que después se habría vuelto «pontificia». Es el deseo que expresó a Vatican Insider el cardenal Fernando Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, dicterio que se ocupa de más de mil diócesis en Asia, África y América Latina. Para Jaricot, que ya es venerable, ya ha comenzado el proceso de beatificación, y Filoni espera que «pueda un día ser celebrada como testimonio de la preocupación misionera expresa por laicos», precisamente al lado de Francisco Javier y Teresita del Niño Jesús.

 

El Prefecto de Propaganda Fide aprecia de Jaricot «el entusiasmo apostólico, innovador y creativo». «En cuanto laica, estaba a la vanguardia con respecto a la Iglesia de su época. Su corazón tendía a la obra de la evangelización, se proyectaba hacia tierras lejanas como China, el Pacífico, el Caribe. Jaricot contribuyó a crear en sus compañeras de trabajo, humildes obreras, la conciencia misionera, es decir la convicción de tener una responsabilidad en el anuncio del Evangelio. Así nacieron iniciativas como las colectas y la ayuda económica para los misioneros comprometidos en tierras alejadas, pero también la cadena de oración como el Rosario rezado por las misiones».

 

Esa lúcida conciencia de que cada uno de los creyentes es un misionero, en fuerza del Bautismo, se iría abriendo brecha posteriormente en la Iglesia, gracias incluso a apóstoles iluminados como Paolo Manna, sacerdote del Pontificio Instituto de las Misiones Extranjeras. Y poco a poco habría ido penetrando en el magisterio, a partir de la encíclica «Maximum Illud» d Benedicto XV, la primera de las encíclicas misioneras del siglo XX. Entonces el Pontífice llamó a toda la comunidad de los fieles a sentirse responsable de la misión, punto que habría sido retomado en el decreto conciliar «Ad gentes» y desarrollado en la exhortación apostólica «Evangelii nuntiandi» de Pablo VI, en la encíclica «Redemptoris missio» de Juan Pablo II y, finalmente, en la «Evangelii gaudium» del Papa Francisco.


Deja un comentario

Ante la jornada misional el próximo 22 de octubre

OMP: El Domund 2016 recaudó 87 millones de euros y financió unos 4.000 proyectos misioneros.

Jueves 19 Oct 2017 | 12:18 pm

Madrid (España) (AICA):

Con motivo de la Jornada Mundial de las Misiones, más conocida como Domund, que se celebra en todo el mundo este domingo 22 de octubre, bajo el lema “Sé valiente, la misión te espera”, Obras Misionales Pontificias (OMP) dio a conocer los datos de la recaudación del año pasado.

En total, la Iglesia católica recaudó en 2016 algo más de 87 millones de euros con los que atendió más de 4.000 proyectos misioneros.

De ellos, la Iglesia española financió un total de 658 proyectos misioneros en 37 países gracias a lo recaudado en la colecta del Domund, que superaron los 12,2 millones de euros, lo que supone un 13 % del total recaudado por el Fondo Universal de Solidaridad de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe.

De los 658 proyectos en 37 países, 482 fueron en África, 118 en América, 42 en Asia y 16 en Oceanía.

En cuanto a la cantidad destinada; 9,1 millones de euros se enviaron a África; 1,5 a América, 1,2 a Asia y 310.000 euros a Oceanía. La República Democrática del Congo fue el país africano que más ayuda recibió de los fieles españoles -cerca de 1,5 millones de euros-.

De los 658 proyectos, 172 eran para gastos ordinarios de las diócesis, 92 para catequistas, 293 construcción y reforma de edificios, 11 para compra de vehículos y medios de locomoción, 25 para equipamientos de locales parroquiales, 16 para comunicación y 49 para pastoral.

Tal y como recordó el director de las OMP española, Anastasio Gil, los territorios de misión son los lugares donde el Evangelio ha llegado más recientemente y la Iglesia aún no está consolidada.

Se estima que el 21,56 % de los católicos viven en estos territorios, 1.113 en todo el mundo, de los cuales 509 están en África, 478 en Asia, 80 en América y 46 en Oceanía.

La OMP tiene un censo de 8.748 misioneros en activo y 2.273 regresados a España y en espera de nuevos destinos o colaborando en la “animación misionera”.

En América es donde más misioneros españoles trabajan -el 69,42 %- seguido de Europa -12,06 %-, África -12 %-, Asia -6,13 %- y Oceanía -0,37 %-.

Entre estos misioneros -el 7,39 % son laicos- se encuentra Belén Manrique, del Camino Neocatecumenal, que dejó su trabajo como periodista en España para irse a Etiopía, donde asiste a mujeres que ejercen la prostitución y que fallecen solas, frecuentemente enfermas de SIDA.+


Deja un comentario

Mensaje del Papa para la jornada mundial de misiones el próximo 22 de octubre.

Mensaje del Papa con motivo de la Jornada Misionera Mundial

(RV).- En la Solemnidad de Pentecostés se hizo público el Mensaje del Santo Padre Francisco con motivo de la Jornada Misionera Mundial 2017 que se celebrará el próximo 22 de octubre.

Teniendo en cuenta que este año la Jornada Mundial de las Misiones vuelve a convocarnos en torno a la persona de Jesús, “el primero y el más grande evangelizador”, como escribió el Papa Pablo VI, en su  Exhortación apostólica Evangelii nuntiandi, y que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo, el Papa Bergoglio titula este Mensaje: “La misión en el corazón de la fe cristiana”.

A lo largo de diez puntos, el Santo Padre aborda los siguientes temas: La misión y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida; la misión y el kairos de Cristo; la misión que inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio; sin olvidarse de los jóvenes, que representan la esperanza de la misión; así como el servicio de las Obras Misionales Pontificias y el hecho de hacer misión con María, que es, precisamente, la Madre de la evangelización.

El Pontífice escribe que esta Jornada nos invita a reflexionar sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De donde surgen algunas preguntas que tocan nuestra identidad y responsabilidad como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. Entre los interrogantes planteados por el Santo Padre se destacan: “¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?”.

Francisco también escribe que “la misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime” y recuerda con las palabras del Papa Benedicto XVI en su Carta Encíclica Deus caritas est que “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”.

Además, el Papa no olvida que “el mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial”. Y que la misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. En el sentido de “salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio”, tal como él mismo lo ha escrito en su Exhortación apostólica Evangelii gaudium.

Sí, porque como escribe el Sucesor de Pedro, “la misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el ‘ya’ y el ‘todavía no’ del Reino de los Cielos”.

El Obispo de Roma concluye su Mensaje invitando a todos a proseguir en la misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Porque Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. De ahí su deseo de que la Virgen nos ayude a decir nuestro “sí” en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos, para que llegue a todos el don de la salvación.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto del Mensaje del Santo Padre Francisco con motivo de la Jornada Misionera Mundial 2017 que se celebrará el próximo 22 de octubre:

La misión en el corazón de la fe cristiana

Queridos hermanos y hermanas:

Este año la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador» (Pablo VI, Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 7), que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo. Esta Jornada nos invita a reflexionar de nuevo sobre la misión en el corazón de la fe cristiana. De hecho, la Iglesia es misionera por naturaleza; si no lo fuera, no sería la Iglesia de Cristo, sino que sería sólo una asociación entre muchas otras, que terminaría rápidamente agotando su propósito y desapareciendo. Por ello, se nos invita a hacernos algunas preguntas que tocan nuestra identidad cristiana y nuestras responsabilidades como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. ¿Cuál es el fundamento de la misión? ¿Cuál es el corazón de la misión? ¿Cuáles son las actitudes vitales de la misión?

La misión y el poder transformador del Evangelio de Cristo, Camino, Verdad y Vida

1. La misión de la Iglesia, destinada a todas las personas de buena voluntad, está fundada sobre la fuerza transformadora del Evangelio. El Evangelio es la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros (cf. Jn 14,6). Es Camino que nos invita a seguirlo con confianza y valor. Al seguir a Jesús como nuestro Camino, experimentamos la Verdad y recibimos su Vida, que es la plena comunión con Dios Padre en la fuerza del Espíritu Santo, que nos libera de toda forma de egoísmo y es fuente de creatividad en el amor.

2. Dios Padre desea esta transformación existencial de sus hijos e hijas; transformación que se expresa como culto en espíritu y en verdad (cf. Jn 4,23-24), en una vida animada por el Espíritu Santo en la imitación del Hijo Jesús, para gloria de Dios Padre. «La gloria de Dios es el hombre viviente» (Ireneo, Adversus haereses IV, 20,7). De este modo, el anuncio del Evangelio se convierte en palabra viva y eficaz que realiza lo que proclama (cf. Is 55,10-11), es decir Jesucristo, el cual continuamente se hace carne en cada situación humana (cf. Jn 1,14).

La misión y el kairos de Cristo

3. La misión de la Iglesia no es la propagación de una ideología religiosa, ni tampoco la propuesta de una ética sublime. Muchos movimientos del mundo saben proponer grandes ideales o expresiones éticas sublimes. A través de la misión de la Iglesia, Jesucristo sigue evangelizando y actuando; por eso, ella representa el kairos, el tiempo propicio de la salvación en la historia. A través del anuncio del Evangelio, Jesús se convierte de nuevo en contemporáneo nuestro, de modo que quienes lo acogen con fe y amor experimentan la fuerza transformadora de su Espíritu de Resucitado que fecunda lo humano y la creación, como la lluvia lo hace con la tierra. «Su resurrección no es algo del pasado; entraña una fuerza de vida que ha penetrado el mundo. Donde parece que todo ha muerto, por todas partes vuelven a aparecer los brotes de la resurrección. Es una fuerza imparable» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 276).

4. Recordemos siempre que «no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva» (Benedicto XVI, Carta enc. Deus caritas est, 1). El Evangelio es una persona, que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección. El Evangelio se convierte así, por medio del Bautismo, en fuente de vida nueva, libre del dominio del pecado, iluminada y transformada por el Espíritu Santo; por medio de la Confirmación, se hace unción fortalecedora que, gracias al mismo Espíritu, indica caminos y estrategias nuevas de testimonio y de proximidad; y por medio de la Eucaristía se convierte en el alimento del hombre nuevo, «medicina de inmortalidad» (Ignacio de Antioquía, Epístola ad Ephesios, 20,2).

5. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial. Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta. Gracias a Dios no faltan experiencias significativas que dan testimonio de la fuerza transformadora del Evangelio. Pienso en el gesto de aquel estudiante Dinka que, a costa de su propia vida, protegió a un estudiante de la tribu Nuer que iba a ser asesinado. Pienso en aquella celebración eucarística en Kitgum, en el norte de Uganda, por aquel entonces, ensangrentada por la ferocidad de un grupo de rebeldes, cuando un misionero hizo repetir al pueblo las palabras de Jesús en la cruz: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», como expresión del grito desesperado de los hermanos y hermanas del Señor crucificado. Esa celebración fue para la gente una fuente de gran consuelo y valor. Y podemos pensar en muchos, numerosísimos testimonios de cómo el Evangelio ayuda a superar la cerrazón, los conflictos, el racismo, el tribalismo, promoviendo en todas partes y entre todos la reconciliación, la fraternidad y el saber compartir.

La misión inspira una espiritualidad de éxodo continuo, peregrinación y exilio

6. La misión de la Iglesia está animada por una espiritualidad de éxodo continuo. Se trata de «salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 20). La misión de la Iglesia estimula una actitud de continua peregrinación a través de los diversos desiertos de la vida, a través de las diferentes experiencias de hambre y sed, de verdad y de justicia. La misión de la Iglesia propone una experiencia de continuo exilio, para hacer sentir al hombre, sediento de infinito, su condición de exiliado en camino hacia la patria final, entre el «ya» y el «todavía no» del Reino de los Cielos.

7. La misión dice a la Iglesia que ella no es un fin en sí misma, sino que es un humilde instrumento y mediación del Reino. Una Iglesia autorreferencial, que se complace en éxitos terrenos, no es la Iglesia de Cristo, no es su cuerpo crucificado y glorioso. Es por eso que debemos preferir «una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades» (ibíd., 49).

Los jóvenes, esperanza de la misión

8. Los jóvenes son la esperanza de la misión. La persona de Jesús y la Buena Nueva proclamada por él siguen fascinando a muchos jóvenes. Ellos buscan caminos en los que poner en práctica el valor y los impulsos del corazón al servicio de la humanidad. «Son muchos los jóvenes que se solidarizan ante los males del mundo y se embarcan en diversas formas de militancia y voluntariado […]. ¡Qué bueno es que los jóvenes sean “callejeros de la fe”, felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, a cada plaza, a cada rincón de la tierra!» (ibíd., 106). La próxima Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar en el año 2018 sobre el tema «los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional», se presenta como una oportunidad providencial para involucrar a los jóvenes en la responsabilidad misionera, que necesita de su rica imaginación y creatividad.

El servicio de las Obras Misionales Pontificias

9. Las Obras Misionales Pontificias son un instrumento precioso para suscitar en cada comunidad cristiana el deseo de salir de sus propias fronteras y sus seguridades, y remar mar adentro para anunciar el Evangelio a todos. A través de una profunda espiritualidad misionera, que hay que vivir a diario, de un compromiso constante de formación y animación misionera, muchachos, jóvenes, adultos, familias, sacerdotes, religiosos y obispos se involucran para que crezca en cada uno un corazón misionero. La Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra de la Propagación de la Fe, es una ocasión favorable para que el corazón misionero de las comunidades cristianas participe, a través de la oración, del testimonio de vida y de la comunión de bienes, en la respuesta a las graves y vastas necesidades de la evangelización.

Hacer misión con María, Madre de la evangelización

10. Queridos hermanos y hermanas, hagamos misión inspirándonos en María, Madre de la evangelización. Ella, movida por el Espíritu, recibió la Palabra de vida en lo más profundo de su fe humilde. Que la Virgen nos ayude a decir nuestro «sí» en la urgencia de hacer resonar la Buena Nueva de Jesús en nuestro tiempo; que nos obtenga un nuevo celo de resucitados para llevar a todos el Evangelio de la vida que vence a la muerte; que interceda por nosotros para que podamos adquirir la santa audacia de buscar nuevos caminos para que llegue a todos el don de la salvación.


Deja un comentario

Habrá un mes misionero en octubre del 2019

Filoni: el Papa ha aceptado la propuesta de un “Mes misionero”

Será en octubre de 2019, año en el que cae el centenario de la «Maximun Illud», la Carta apostólica de Benedicto XVI. La noticia comunicada por el prefecto de «Propaganda Fide» a los directores nacionales de las Pontificias Obras Misionales, que se encuentran en Roma para participar en su asamblea anual
AP/LAPRESSE

El cardenal Filoni

Pubblicato il 30/05/2017
Ultima modifica il 30/05/2017 alle ore 18:07
GIANNI VALENTE
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco «ha aceptado la petición de convocar, para toda la Iglesia, a un Mes extraordinario dedicado a la oración, a la caridad, a la catequesis y a la reflexión teológica sobre la Misión». El cardenal Fernando Filoni, Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, anunció de esta manera la intención del obispo de Roma de convocar a un tiempo especial dedicado a la misión, «con el fin de poder reavivar en el Pueblo de Dios la conciencia bautismal de la participación de todos los fieles», a la llamada misionera de la Iglesia.

 

El prefecto de «Propaganda fide» anunció el visto bueno para un especial «mes misionero» en la relación que pronunció ante más de cien directores nacionales de las Pontificias Obras Misionales, que se encuentran en estos días en Roma para participar en su asamblea anual. Octubre será el mes, según lo anunciado, dedicado a la misión, tradicionalmente dedicado a la «Missio ad gentes». También el año elegido estará lleno de sugerencias relacionadas con la misión: el «mes misionero» será celebrado por toda la Iglesia en octubre de 2019, año en el que cae el centenario de la «Maximun Illud», la carta apostólica «misionera» promulgada por el Papa Benedicto XV el 30 de noviembre de 1919.

 

«La celebración», añadió Filoni citando la «Evangelio gaudium», «no se reducirá a la conmemoración de este texto del Magisterio papal, tan crucial para la misionariedad de toda la Iglesia, sino que será, sobre todo, la ocasión para reavivar en todos una verdadera conversión misionera y un auténtico discernimiento pastoral para que todos, fieles y pastores, vivan en estado permanente de misión».

 

La red internacional de las Pontificias Obras Misionales, que nacieron a caballo entre el siglo XIX y el siglo XX como asociaciones de fe y que después pasaron a las instituciones que se encuentran bajo el ala de «Propaganda Fide», tienen como objetivo llevar a cabo la obra misionera en el mundo con medios materiales y espirituales, manifestando a las Iglesias locales la preocupación apostólica del Papa y de la Iglesia de Roma.

 

«Desde hace algunos años», recordó el cardenal Filoni en su intervención, «el Papa Francisco estimula a las Pontificias Obras Misionales y nos llama a reavivar el ardor y la pasión de los santos y de los mártires, sin los cuales nos reduciríamos a una ong que reúne y distribuye ayudas materiales y subsidios». El prefecto del dicterio vaticano llamado a favorecer el camino de las jóvenes Iglesias también añadió que el deseo de proponer la fuerza misionera del anuncio evangélico «acomuna la preocupación pastoral del Papa Benedicto XV en la «Maximum Illud» y la misionariedad de la exhortación apostólica «Evangelio gaudium».

 

De hecho, la Carta apostólica publicada hace un siglo parece tener hoy una carga de fuerza profética arrolladora, con respecto a las dinámicas y a las formas de la acción misionera al servicio del anuncio del Evangelio. En ese documento se encuentran expresiones contenidas en una serie de notas enviadas a «Propaganda Fide» durante algunos años por los misioneros en China. En ellas se describía que intereses nacionalistas estaban difundiendo entre los chinos la percepción de la Iglesia como una realidad para-colonial que servía a los deseos de potencias extranjeras y a la avidez de individuos. Benedicto XV, en la «Maximun Illud», denunció como «tremendo flagelo» para el apostolado misionero «un indiscreto celo por el desarrollo de la potencia del propio país», e insistió en que los misioneros deben cuidar «los intereses de Cristo y de ninguna manera los intereses del propio país».

 

Abriendo la carta apostólica, en evidente consonancia incluso léxica con algunas expresiones recurrentes del magisterio del actual Obispo de Roma, Benedicto XV subrayaba que «todos los que trabajan como sea en esta viña del Señor deben saber por experiencia (“experimento cognoscant oportet”) y advertir realmente que quien preside la misión es un padre, vigilante y diligente, lleno de caridad, que con pasión abraza a todos y todo, que se alegra con los suyos en las circunstancias alegres y comparte su dolor en las adversidades, que sostiene y favorece los intentos y las iniciativas loables, que, en suma, considera como propio todo lo que se relaciona con quien le está sometido».

 

El llamado a la preocupación paterna de quien guía las misiones también correspondía a razones contingentes, relacionadas con las historias de las «misiones extranjeras» de esa época. Pero resulta particularmente actual en la situación del presente. Ahora que expresiones «bergoglianas» como «Iglesia en salida», «estado permanente de misión», «conversión misionera de las estructuras pastorales», corren el peligro de ser reducidas al arsenal de nuevos conformismos y moralismos clericales, hace bien tener en cuenta que el llamado a una «misionariedad permanente» podría no solo aplastar a los fieles si padres y madres verdaderos no los ayudaran con paterna caridad a llevar el peso de la vida cotidiana, ámbito decisivo y no postergable de la misión cristiana.


Deja un comentario

El Papa a obispos de territorios de misión hoy en el mundo.

El Papa a obispos de territorios de misión: “Están en la primera línea de la evangelización”

Viernes 9 Sep 2016 | 10:48 am

Ciudad del Vaticano (AICA):

“Cada uno de ustedes tiene el gran privilegio y al mismo tiempo la responsabilidad de estar en primera línea de la evangelización”, dijo hoy el papa Francisco a los prelados que participan en el seminario de actualización para los obispos de los territorios de misión organizado por la Congregación para la Evangelización de los Pueblos.

“Viniendo a Roma en este Año Santo de la Misericordia se han unido a tantos peregrinos de todo el mundo. Es una experiencia que nos hace bien nos hace sentir que todos somos peregrinos de misericordia, todos necesitamos la gracia de Cristo para ser misericordiosos como el Padre. Cada obispo experimenta en primera persona esta realidad y, como vicario del ‘Pastor grande de las ovejas’, está llamado a manifestar con su vida y su ministerio episcopal ‘la paternidad de Dios, la bondad, la solicitud, la misericordia, la dulzura y, al mismo tiempo, la autoridad de Cristo, venido para dar la vida y para hacer de todos los hombres una sola familia, reconciliada en el amor del Padre’”, subrayó.

El Santo Padre recordó que los lugares de procedencia de los obispos, diferentes y distantes entre sí, pertenecían a la gran constelación denominada “territorios de misión” y dado su estar en la primera línea de la evangelización, fueron enviados, como el Buen Pastor, a “cuidar del rebaño e ir en busca de las ovejas, especialmente de las alejadas o perdidas, a buscar también nuevas modalidades del anuncio, para salir al encuentro de las personas; a ayudar a los que han recibido el don del bautismo a crecer en la fe para que los creyentes, incluso los ‘tibios’ o los no practicantes, descubran de nuevo la alegría de la fe y una fecundidad evangelizadora”.

Por eso, Francisco los animó a “encontrar incluso a las ovejas que aún no pertenecen al redil de Cristo. Efectivamente, la evangelización está esencialmente conectada con el anuncio del Evangelio a los que no conocen a Jesucristo o que siempre lo han rechazado”.

Tras señalarles que pueden sumar laicos a su obra misional y exhortarlos a prestarle atención a la formación de los sacerdotes, les pidió que no se olviden que “el prójimo más prójimo del obispo es el presbítero”.

Francisco los instó a prestar mucha atención a que todo cuanto se hace por la evangelización al igual que las diversas actividades pastorales no se vea perjudicado o minimizado por las divisiones que existen ya o por las que se pueden crear.

“Hay retos difíciles de resolver, pero con la gracia de Dios, con la oración, con la penitencia, se puede”, reconoció y sostuvo: “La Iglesia está llamada a situarse siempre por encima de las connotaciones tribales-culturales y el obispo, principio visible de unidad, tiene la tarea de edificar incesantemente la Iglesia particular, en la comunión de todos sus miembros”.

“Cuiden al pueblo de Dios que se les ha confiado, cuidan de los presbíteros, cuidan de los seminaristas. Esta es su tarea”, finalizó invocando la ayuda de la Virgen María y pidiéndoles que recen por él.+