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Ucrania: serio conflicto religioso-político entre ortodoxos

Simulacros de “guerra ortodoxa” en Ucrania

El Patriarcado ecuménico de Constantinopla nombró a dos exarcas en Kiev para apoyar el camino hacia la concesión de “autocefalia” a la Iglesia ortodoxa ucraniana. Reacciones duras por parte de representantes y teólogos de Moscú, y acusaciones incluso de cierto «papismo oriental»

Simulacros de “guerra ortodoxa” en Ucrania

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Pubblicato il 09/09/2018
Ultima modifica il 09/09/2018 alle ore 12:28
GIANNI VALENTE
ROMA

 

El Patriarcado ecuménico de Constantinopla no renuncia a la declarada intención de «ayudar el camino» que lleva al reconocimiento de una Iglesia ortodoxa ucraniana nacional, completamente independiente del Patriarcado de Moscú. La reacción del Patraircado de Moscú no se hizo esperar, y deja dudas sobre los tiempos (difíciles) que vendrán para toda la Ortodoxia. El viernes 7 de septiembre, la Delegación permanente del Patriarcado ecuménico ante el Consejo Ecuménico de las Iglesias anunció en una declaración (publicada en su sitio de internet) el nombramiento de dos exarcas patriarcales en Kiev, que tendrán que tratar de reunir a las comunidades ortodoxas ucranianas, actualmente laceradas, y encontrar soluciones a los problemas vinculados con la estorbosa presencia del metropolitano Filaret (autoproclamado “Patriarca de Kiev”, a la cabeza de una entidad eclesial cuya legitimidad no ha sido reconocida por las demás Iglesias ortodoxas).

 

El futuro escenario de una Iglesia Ucraniana “autocéfala”, reconocida por el Patriarcado ecuménico de Constantinopla, es una de las opciones que están estudiando con insistencia los actuales líderes políticos ucranianos. «Si nosotros rezamos y combatimos», declaró en una entrevista televisiva el presidente ucraniano Petro Poroshenko, «tendremos el Tomos (documento que concede la autocefalia, ndr.) y la Iglesia ortodoxa autocéfala antes de lo que se imagine […] Como en el caso de la adhesión a la OTAN y a la Unión Europea, no pediremos el permiso ni a Putin ni a Cirillo sobre cómo rezar, dónde ir y cómo vivir». Teniendo en cuenta las primeras reacciones de Moscú, el proceso de “emersión” de una nueva Iglesia ortodoxa independiente en Ucrania no se dará sin dolores de cabeza para toda la comunidad de las Iglesias ortodoxas. Los teólogos cercanos al Patriarcado de Moscú ya están acusando al Patriarca ecuménico de «herejía», mientras otros insinúan enardecidos sobre el elevado costo (en dinero) de toda la operación.

 

Constantinopla mueve sus fichas

 

La noticia del nombramiento de dos exarcas del Patriarcado ecuménico en Kiev fue justificada por el mismo Patriarcado como un paso en el proceso para «garantizar la autocefalia (plena independencia) a la Iglesia ortodoxa de Ucrania. Los dos exarcas del Patriarcado ecuménico, Daniel di Pamphilon (de Estados Unidos) e Hilario de Edmonton (de Canadá), ya se ocupaban en sus respectivos países de las comunidades ucranianas ortodoxas sometidas a la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla». El metropolita Emmanuel de Francis, miembro del Sínodo del Patriarcado ecuménico, refirió a la agencia SIR (Servicio de Información Religiosa) que «los dos exarcas deberían abrir el camino hacia la autocefalia», favoreciendo el «acercamiento» de todos los miembros de la ortodoxia ucraniana, ahora dividida. «Su misión principal», especificó Emmanuel, «será facilitar los contactos, construir puentes, promover el diálogo y, al final, contribuir en la construcción de una Iglesia local independiente». Las primeras reacciones dejan claro que la misión encomendada no será nada fácil, ni placentera.

 

Reacciones inmediatas

 

El Patriarcado de Moscú reaccionó con vehemencia inmediatamente al enterarse de la iniciativa del Patriarcado de Constantinopla. Según los ortodoxos rusos, se trata de «una incursión sin precedentes» en el territorio canónico del Patriarcado moscovita, un riesgo que no quedará «sin respuesta». Lo indicó el pasado viernes 7 de septiembre Vladimir Legoyda, encargado del Departamento sinodal para la Iglesia y sus relaciones con los medios de comunicación. Palabras parecidas expresó la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada al Patriarcado de Moscú, en voz de su metropolita Onofrio, quien, a través de los canales oficiales, indicó que el Patriarcado de Constantinopla era el único responsable «de eventuales consecuencias negativas» provocadas por las decisiones tomadas por el Patriarca Bartolomé en territorio ucraniano.

 

El entramado entre geopolítica y luchas eclesiales

 

Las más encendidas reacciones que han pronunciado exponentes o simpatizantes del Patriarcado de Moscú han tomado como blanco algunas afirmaciones atribuidas por sitios greco-estadounidenses al Patriarca ecuménico Bartolomé, quien las habría pronunciado durante la sinaxis (reunión) de los obispos y de los representantes del Patriarcado que se llevó a cabo en Estambul hace algunos días. En ese contexto, Bartolomé habría afirmado que la responsabilidad de poner las cosas en su lugar desde el punto de vista eclesial y canónico en Ucrania era competencia del Patriarcado ecuménico, recordando que el Patriarca ecuménico «tiene el privilegio canónico de desempeñar esta tarea suprema y excepcional», y, si el patriarcado ecuménico renunciara a hacerse cargo de esta responsabilidad, «las Iglesias locales saldrían adelante como ovejas sin pastor». En su intervención, el Patriarca habría dicho que los intentos para resolver los problemas inter-ortodoxos sin el servicio de comunión ofrecido por la Sede de Constantinopla fracasarán, puesto que solamente el Patriarcado ecuménico «encarna el auténtico “ethos” eclesiástico de la Ortodoxia» y desempeña su ministerio por la unidad de los ortodoxos siguiendo fielmente «los principios eclesiológicos y canónicos inquebrantables de la Tradición de nuestros Padres». Citando también al metropolita Ioannis de Pérgamo, uno de los mayores teólogos cristianos vivos, Bartolomé habría insistido que en el mundo actual, lacerado por mil conflictos, la Ortodoxia «no puede ofrecer el espectáculo de la división».

 

También han causado polémica en sectores de la Ortodoxia rusa las palabras con las que el Patriarca se habría referido al papel del poder político ruso, a sus intervenciones en las cuestiones internas de la Iglesia y a la imposibilidad de subsanar las laceraciones de la Ortodoxia ucraniana mediante la presión política de los aparatos de Moscú. El sacerdote Alexander Volkov, secretario de la oficina de comunicación del patriarca ruso Cirilo, durante una entrevista radiofónica indicó que tales afirmaciones atribuidas a Bartolomé eran una señal de que «la actual tensión política global alrededor de nuestro país, como reconocemos con tristeza, a veces también golpea a la Iglesia». El sacerdote ruso añadió que las afirmaciones de Bartolomé suscitan «confusión y turbamiento» en la Iglesia ortodoxa rusa, y sugirió que todos se tomen una pausa de reflexión para «aclarar finalmente todo». Otras voces rusas han criticado la iniciativa del Patriarcado de Constantinopla, utilizando argumentos menos cautos que los del sacerdote Volkov. Vasily Anismov, encargado de la comunicación de la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú, dijo que eran «tontas» las palabras atribuidas al patriarca Bartolomé, pues «Rusia, en calidad de responsable de la actual situación dolorosa en Ucrania, no es capaz de resolver el problema». Ansimov también criticó al Patraircado ecuménico por su condescendencia a las peticiones de los actuales líderes políticos ucranianos, definidos «criminales», y lanzó oscuras alusiones a un «regalo ultramillonario» que habría sido otorgado por las autoridades ucranianas al Patriarcado de Constantinopla por la concesión de la autocefalia.

 

Acusaciones de “Papismo oriental”

 

Además de encontrarse en el terreno resbaladizo del entramado entre política y vida eclesial, la polémica intra-ortodoxa sobre la cuestión ucraniana puede incluso llegar a asumir la dimensión de la disputa teológica. El arcipreste Andrey Novikov, miembro de la Comisión teológica del Patriarcado de Moscú, dijo que eran «heréticas» algunas de las afirmaciones atribuidas a Bartolomé en su discurso durante la última sinaxis del Patriarcado ecuménico. «Las expresiones según las cuales sin el Patriarcado de Constantinopla las demás Iglesias locales son ovejas sin pastor, y que Constantinopla encarna el “ethos” de la Ortodoxia, y tiene derechos especiales de jurisdicción final sobre toda la Iglesia para garantizar su unidad –dijo Novikov en una entrevista con Interfax– reflejan las opiniones católicas sobre el papel del Papa en la Iglesia, y esta es de por sí pura herejía». Novikov relacionó las palabras atribuidas al Patriarca con «una tendencia que existe desde finales de la Edad Media, pero que ha visto un particular crecimiento en el siglo XX, llegando a volverse en algo hipertrófico, la llamada tendencia al “Papismo oriental”», que trata «de imponer a la Iglesia ortodoxa el modelo católico romano, en contra de la Iglesia como fue constituida por Jesucristo».


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Taizé: en memoria de Frère Roger. Mensaje a los jóvenes

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Frérè Roger de Taizé, oración y reconciliación para los jóvenes

El 16 de agosto de 2005, durante la oración de la tarde, Frérè Roger Schutz, fundador de la Comunidad Ecuménica de Taizé, fue asesinado por una mujer desequilibrada. Sus palabras a los jóvenes: vivir una vida sencilla y construir la comunión.

Alessandro Di Bussolo – Ciudad del Vaticano

“Cantaré eternamente la misericordia del Señor”. Doce mil corazones en la Iglesia de la Reconciliación de Taizé, y millones, unidos espiritualmente a ellos, rezaron así, hace trece años, con los cánones breves y repetidos, como les había enseñado el Hermano Roger Schutz, fundador de la Comunidad Ecuménica. Acompañaron al pequeño y frágil maestro de la unidad y de la reconciliación entre los cristianos, asesinado por una mujer desequilibrada el 16 de agosto de 2005, durante la oración vespertina, de noventa años, con los ojos de un niño, en medio de sus jóvenes. Sólo cantos de alabanza y alegría, emoción y perdón que han resonado desde 1940, en esa gran escuela de oración que se ha convertido en ese pueblo de Borgoña francesa.

“Dios está unido a todo ser humano, sin excepción”

Conmovido, el Hermano Alois Löser, sucesor indicado por el H. Roger ya en 1998 a la cabeza de los cien monjes de la comunidad, recordó la primera convicción que guio el camino del H. Roger: “Dios está unido a todo ser humano, sin excepción”. Así lo dijo, dos años antes de su muerte, en marzo de 2003, en una entrevista concedida a Octava dies, la revista del Centro Televisivo Vaticano: “No tengáis miedo de vuestra muerte, Cristo está allí, invisible pero unido espiritualmente a todos, sin excepción. En estas palabras, no sólo algunos, sino toda la Iglesia y la familia humana encuentran ayuda, y también alegría. Y la alegría es tan necesaria”.

Desde los años setenta peregrinaciones a la colina

Cada año, cientos de jóvenes llegan a la colina del centro de Francia para vivir una semana especial: encuentro, canto, oración, silencio son las características del clima y la experiencia de Taizé, que llevan casi espontáneamente a redescubrir el sentido de la vida. Al final de la oración en la Iglesia de la Reconciliación, o en los encuentros europeos, el H. Roger se encontraba a menudo con jóvenes.

Jóvenes: Buscar y escuchar es ya el comienzo de una cura

“En Taizè escuchamos – explicó en otra entrevista en el Centro Televisivo Vaticano en enero de 1998 –, yo y mis hermanos no somos padres espirituales, pero somos hombres que escuchamos, a veces podemos decir unas palabras, decimos a los jóvenes que hagan preguntas sobre sí mismos, que busquen dentro de sí mismos. Buscar y escuchar es ya el comienzo de un proceso de curación. Después de que los jóvenes se van, van a lugares y ambientes tan diferentes. Unos vuelven a sus familias donde oran y buscan la fe, otros donde no hay nada, donde no pueden hablar ni ser escuchados”.

La respuesta es la simplicidad de vida

Muchos confían al Hermano Roger que viven “la gran angustia del futuro. Qué futuro tengo, qué trabajo, cómo encontrarlo y ganarnos la vida. Esta es una de las principales preocupaciones de Europa. Yo les diría: tratad de adaptaros y encontrar la libertad interior, que es absolutamente necesaria. La simplicidad de la vida es nuestra respuesta. Una vida hecha de poco, casi nada, y luego caminar, construir una familia, construir una comunión”.

La confianza en Dios y en los demás nos guía

“Se pasa por Taizè como se pasa al lado de una fuente. El viajero se detiene, apaga su sed y continúa el viaje”, palabras del peregrino Juan Pablo II, que llegó a la colina de la Borgoña francesa el 5 de octubre de 1986. Lo mejor para describir la vocación de la Comunidad Ecuménica fundada en 1940 por el entonces joven de 25 años Roger Schutz, de la familia protestante, que desde los años setenta ha acogido a miles de jóvenes cristianos de todo el mundo, atraídos por la oración, compuesta de cantos melódicos, pocas palabras y largos silencios, y por la vida comunitaria de los hermanos. En las capitales de Europa, decenas de miles de jóvenes participan cada año en las “peregrinaciones de confianza”, en la oración y en la acogida sencilla en familia. “Es verdad para los jóvenes, es verdad para todas las edades – dijo en la entrevista de 2003 – cuando la confianza en Dios y la confianza en los demás es una realidad vivida, podemos seguir adelante, podemos alegrarnos, no vamos hacia el dolor o la prueba, sino hacia una solución de paz, también de bondad de corazón”.

No te dejes aplastar por el sufrimiento

Muchos jóvenes todavía sufren de crisis familiares y emocionales; recuerdan los hermanos que hablan con ellos en Taizé y en los encuentros europeos. “En este período de la historia hay muchos afectos rotos. Las estadísticas lo dicen. ¿Qué hacer? ¿Qué decir?  Yo diría, pasar por las pruebas, seguir el camino en el centro de las pruebas. Acepta estas aflicciones y consiente estas situaciones. Cuando hay grandes pruebas evidencia, es verdad, que estas nos sofocan, nos hace retroceder sobre nosotros mismos. Sufrimos por los demás, por los que amamos, por ver morir a quien está cerca. La muerte de los hermanos, la muerte de la familia, la muerte de los amigos, la enfermedad son grandes pruebas… Y nosotros las encomendamos a Dios, que nos dice de no dejarnos aplastar por el sufrimiento de los demás o de nosotros, sino de proseguir el camino”.


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El mensaje ecuménico de Bari y el Medio Oriente. Declaraciones del Cardenal Sako

El Patriarca Sako: el encuentro de Bari no será un evento aislado

El primado de la Iglesia caldea interpreta la jornada de oración y reflexión del Papa Francisco con los líderes de las Iglesias del Medio Oriente. Y revela: «Se habló también sobre unificar la fecha para la celebración de la Pascua»

El Papa con los patriarcas orientales en Bari

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Pubblicato il 19/07/2018
Ultima modifica il 19/07/2018 alle ore 19:49
GIANNI VALENTE
ROMA

En la jornada de reflexión y oración por el Medio Oriente, convocado el pasado 7 de julio en Bari por el Papa Francisco, los líderes y representantes de Iglesias y comunidades cristianas presentes en los territorios del Medio Oriente dejaron de lado las recriminaciones, las ambiciones de preeminencia y los victimismos. La atención se concentró no solamente en los sufrimientos de los cristianos, porque le queda claro a todos que el destino de los cristianos del Medio Oriente «está ligado al de sus compañeros de camino que no son cristianos». Y en el diálogo a puerta cerrada se volvió a proponer «con mayor fuerza la urgencia de unificar la fecha en la que las diferentes Iglesias celebran la Pascua, como signo y paso concreto hacia la plena comunión entre todos los cristianos desperdigados por esa región del mundo. Lo refirió a Vatican Insider el patriarca de Babilonia de los caldeos Louis Raphael Sako, creado cardenal por el Papa Francisco durante el Consistorio del pasado 28 de junio .El obispo de Roma también nombró al Patriarca y nuevo cardenal entre los presidentes delegados del próximo Sínodo de los obispos, dedicado a los jóvenes, que se llevará en el Vaticano del 3 al 28 de octubre de 2018, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El éxodo de los cristianos del Medio Oriente tiene que ver principalmente con las jóvenes generaciones, que se han visto más involucradas en los procesos migratorios que provocando la disminución de la presencia numérica de muchas comunidades cristianas en el Medio Oriente.

 

A algunos días de distancia, ¿cuáles son las imágenes que conserva del encuentro de Bari?

 

Me viene a la mente la imagen de un Cenáculo, en el que se encontraron rezando juntos los hermanos de la única Iglesia de Cristo. Y después, como ya he dicho, el camioncito que nos llevó durante el recorrido de la Basílica de San Nicolás al malecón me recordó la Barca de Pedro. No estaba solamente el obispo de Roma, sino también los Patriarcas que llevan el título de Antioquía, que también fue una Iglesia guiada por el apóstol Pedro. El camioncito estaba abierto, de par en par hacia el mundo, no encerrado en sí mismo. Y no estaba detenido, estático, sino en camino. Precisamente como la Barca de Pedro. A lo largo del recorrido, las personas amontonadas a los lados de la calle a nuestro paso nos gritaban: “¡Unidad, unidad!”.

 

 

¿Y las conversaciones reservadas? ¿Qué le sorprendió?

 

No hablamos sobre cuestiones de doctrina. Era como si ya nos hubiéramos dado cuenta de que compartíamos la misma fe. Fue evidente que la unidad puede crecer caminando juntos, rezando juntos y afrontando juntos los problemas, sabiendo que potemos acudir a una fuente común. Afrontar juntos las emergencias comunes puede ayudar también a crecer en la unidad, hasta la plena comunión.

 

¿Cuál fue el tono de las intervenciones? ¿Se habló sobre propuestas prácticas para dar signos de mayor unidad?

 

A veces, en los encuentros de los eclesiásticos hay mecanismos un poco de Corte: se empieza hablando sobre los propios privilegios, sobre las propias pequeñas preeminencias jurídico-eclesiásticas, mientras, por el contrario, fuera de la sala los pueblos sufren, las familias y los pobres no logran sobrevivir. Esta vez no fue así. Nadie habló en tonos victimistas. Y tampoco se habló solo sobre los sufrimientos de los cristianos. Todos tenían claro que el destino de los cristianos está ligado al de sus compañeros de viaje que no son cristianos. A los musulmanes, a los hebreos y a todos los demás que viven en el Medio Oriente. Como signo visible de nuestra unidad se planteó con mayor fuerza la propuesta de identificar una fecha común para la celebración de la Pascua.

 

A menudo usted repite que la praxis política en los países del Medio Oriente debe basarse con mayor decisión en el principio de la ciudadanía, para disminuir la discriminación según la etnia o las religiones. ¿Cuál es la vía, en concreto? ¿Los cristianos deben presionar para pedirle a los gobiernos que apliquen ese principio?

 

La afirmación del principio de ciudadanía no puede ni debe ser una exigencia ni una petición en la que insistan solamente los cristianos. Nosotros hacemos sectarismos sobre los cristianos en relación con esta cosa. El principio de ciudadanía es una cosa que tiene que ver con todos y su aplicación es un beneficio para todos. Esto lo dicen incluso muchos musulmanes, y sus líderes religiosos. Lo ha afirmado el imán de al-Azhar. También hace algunos días el Muftí de la República libanesa.

 

¿El encuentro de Bari es un evento aislado?

 

En Bari, las palabras y la oración compartidas prepararon el terreno para acciones comunes. Cada uno de nosotros, al volver a casa, se levó consigo muchas posibles ideas para darles desarrollo. También por este motivo quedó claro que no será un evento aislado. Todos están de acuerdo en la decisión de que habrá otros encuentros semejantes. Se necesita, por supuesto, otro encuentro. Y luego, yo deseo que sea posible extender el encuentro para que participen también musulmanes y hebreos. Es lo que deseo, pero este deseo nace del saber que solos no podemos afrontar y resolver todos los problemas. Debemos trabajar junto con todos los demás.

 

 

¿Por dónde se podría comenzar en Irak?

 

Las Iglesias presentes en Irak estaban representadas por completo en el encuentro de Bari. Ahora es más fácil también la unidad entre nosotros. Podremos ahcer que sea más eficaz el Concilio de las Iglesias iraquíes. También con los musulmanes veo progresos. Después de la derrota de Daesh (el llamado Estado Islámico, ndr.), la violencia de matriz sectaria ha disminuido objetivamente.

 

El padre Jacques Murad, que ahora vive en Irak, dijo que los cristianos también deben custodiar lo que esperan de Jesús los musulmanes…

 

Los musulmanes esperan que nosotros atestigüemos auténticamente el cristianismo. Y nosotros estamos llamados a atestiguar entre los musulmanes que Cristo está vivo. Nosotros, a veces, con nuestro léxico y nuestras lenguas litúrgicas particulares, como el siríaco, el arameo, el armenio, no les ayudamos a comprender. Ahora, cuando leen nuestras oraciones en árabe se quedan sorprendidos. No se trata de hacer proselitismo entre los musulmanes. Pero esto los ayuda a superar prejuicios inmotivados, como los de considerar el cristianismo un proselitismo.

 

¿El camino que comenzó en Bari puede interesar también a los musulmanes?

 

Las cosas maduran cuando llega su momento. Hace cincuenta años, un encuentro como el de Bari no habría sido posible. Puede ser que el espectáculo de muchos cristianos de Iglesias y comunidades diferentes reunidos pueda ser visto como un ejemplo también para otros. Y tal vez podría ayudar a los chiitas y sunnitas a superar los conflictos y las contraposiciones entre sí.