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Fraternidad de S. Pio X: su situación actual.

Fraternidad San Pío X; más cerca de la reconciliación

El secretario de Ecclesia Dei, Pozzo: «Estamos trabajando para perfeccionar la forma jurídica»

Fraternidad San Pío X; más cerca de la reconciliación

Pubblicato il 30/01/2017
Ultima modifica il 30/01/2017 alle ore 15:45
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«En este momento se está trabajando para perfeccionar algunos aspectos de la figura canónica, que será la Prelatura personal». El arzobispo Guido Pozzo, secretario de la Comisión «Ecclesia Dei», que se ocupa del diálogo con la Fraternidad San Pío X, confirmó a Vatican Insider que la etapa de la plena comunión con los lefebvrianos se está acercando. La meta del acuerdo está en el horizonte, aunque todavía será necesario un poco de tiempo.

 

El superior de la Fraternidad San Pío X, el obispo Bernard Fellay, el 29 de enero de 2017 participó, como huésped en transmisión del programa «Terres de Mission», de Tv Liberté. Durante la entrevista, Fellay confirmó que el acuerdo está avanzando y que para llegar a la solución canónica no habrá que esperar sino hasta cuando la situación dentro de la Iglesia sea «totalmente satisfactoria» según la Fraternidad San Pío X, que durante estos años no ha dejado de mencionar el nombre del Papa ni de rezar por él en la celebración de las misas. Fellay subrayó la atención de Francisco por las «periferias», que se relaciona también con la Fraternidad, y explicó la importancia de acabar con la separación de Roma.

 

El camino de acercamiento, después del mini-cisma desencadenado por las cuatro ordenaciones episcopales ilegítimas que celebró monseñor Marcel Lefebvre en 1988, comenzó en el año 2000, cuando los lefebvrianos hicieron un peregrinaje a Roma por el Jubileo. Juan Pablo II permitió que comenzara un nuevo diálogo. Los contactos se intensificaron con Benedicto XVI, con quien también se examinaron cuestiones doctrinales pendientes. Papa Ratzinger también liberalizó el uso del misal reconciliar y canceló las excomuniones a los cuatro obispos de la Fraternidad. Con Francisco, además de que han proseguido las negociaciones, se dio la oportunidad para que los sacerdotes lefebvrianos confesaran no solo válidamente sino también lícitamente a los fieles durante el Jubileo de la Misericordia. Esta concesión fue extendida, sin límite de tiempo, en la carta «Misericordia et misera».

 

 

 

En relación con los problemas doctrinales, lo esencial parece haber sido superado en vista del acuerdo. A los miembros de la Fraternidad San Pío X se les habría pedido lo que es necesario para ser católicos, es decir la « professio fidei», creer en la validez de los sacramentos celebrados con el Novus Ordo (la liturgia que surgió de la reforma post-conciliar) y la obediencia al Pontífice. Hubo un diálogo y una discusión sobre la relación entre el magisterio y la tradición, mientras que se sigue discutiendo (y con un desacuerdo que podría prolongarse) sobre temas relacionados con el ecumenismo, la libertad religiosa y la relación entre la Iglesia y el mundo.

 

Durante la entrevista televisiva, Fellay, además de recordar la concesión de Papa Francisco sobre los sacramentos de la reconciliación y de la unción de los enfermos, se refirió a las ordenaciones sacerdotales de la Fraternidad, afirmando que se dan con la autorización de la Santa Sede y sin la necesidad del visto bueno del obispo del lugar. El estado de la cuestión, en realidad, precisó Pozzo, es un poco más complejo y se relaciona con una decisión que tomaron Benedicto XVI y la Congregación para la Doctrina de la Fe hace algunos años. «La Santa Sede —explicó el secretario de “Ecclesia Dei”— permite y tolera las ordenaciones sacerdotales de la Fraternidad San Pío X, a pesar de seguir considerándolas válidas pero no lícitas, previa comunicación de los nombres de los ordenandos al obispo del lugar. Papa Francisco concedió la legitimidad solo para la administración de los sacramentos de la penitencia y de la unción de los enfermos. Justamente porque para que los demás actos sacramentales sean además de válidos legítimos es necesario llegar a una solución canónica que encuadre a la Fraternidad».

 

La vía elegida para la solución canónica, como se sabe, es la de la Prelatura personal, inédita figura introducida en el nuevo Código de Derecho Canónico en 1983 y hasta la fecha solo aplicada al Opus Dei. Durante estos últimos años han aumentado los que se niegan al acuerdo. Uno de los cuatro obispos a quienes Papa Ratzinger quito la excomunión, Richard Williamson, abandonó la Fraternidad y fundó un grupo más radical y ha llevado a cabo nuevas ordenaciones episcopales. La postura de Fellay, en cambio, se parece mucho más a la del fundador, el arzobispo Lefebvrre, que estaba por llegar a un acuerdo en 1988 con el entonces cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Pero el acuerdo se esfumó al último momento.


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Por la unión de todos los cristianos del Medio Oriente. Entrevista con un Patriarca.

“Que Francisco convoque a todos los Patriarcas para hablar del Medio Oriente”

Entrevista a Mar Gewargis III, Patriarca de la Iglesia asiria de Oriente. Propone una reunión convocada por el Papa con todos los Patriarcas y Jefes de las Iglesias Orientales. «El tiempo que estamos viviendo también nos llama a dar este signo de unidad»

Francisco recibiendo en Audiencia a Su Santidad Mar Gewargis III, Catholicos-Patriarca de la Iglesia Asiria de Oriente (17 de noviembre de 2016)

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Pubblicato il 29/01/2017
Ultima modifica il 29/01/2017 alle ore 12:01
GIANNI VALENTE

Una reunión de los Patriarcas y de los Jefes de las Iglesias de Oriente, convocada por Papa Francisco «en Roma o donde quiera él», para «discutir sobre la situación del Medio Oriente, rezar juntos, buscar soluciones a los problemas». Es la propuesta que Mar Gewargis III, Patriarca de la Iglesia asiria de Oriente, entregó al Obispo de Roma cuando fue a Roma para encontrarse con él. Y ahora vuelve a proponerla, después de que durante días los cristianos de todo el mundo invocaron juntos, en la oración, el don de la unidad.

 

Santidad, usted, durante su visita a Roma, tuvo la ocasión de rezar con Papa Francisco por la unidad de los cristianos…

 

Cuando nos reunimos, en diciembre, no solo nos abrazamos y no solo hablamos. También rezamos juntos, en la capilla Redemptoris Mater. Cuando nuestra gente ve que los jefes de las Iglesias rezan juntos, ve que son hombres de Dios y no burócratas, crece la esperanza. Por ello le propuse al Papa que convocara una reunión de los Patriarcas y de los jefes de las Iglesias de Oriente, las Iglesias de tradición apostólica, para afrontar juntos la situación del Medio Oriente. Los últimos sucesos, como lo que está sucediendo en Siria e Irak, hacen más fuerte esta necesidad de encontrarnos juntos, como hermanos, para rezar y reflexionar juntos.

 

¿Y en donde podría ser este encuentro?

 

En Roma, o en donde quiera él. Es importante que la propuesta la haga él. Y además del Medio Oriente, podríamos también reflexionar juntos sobre los problemas globales del mundo, que condicionan las vidas de nuestros pueblos y de nuestras naciones. Espero que Papa Francisco tome en consideración esta propuesta. El tiempo que estamos viviendo también nos llama a dar este signo de unidad.

 

Su predecesor, Mar Dinkha, vivió durante todo su mandato patriarcal en Estados Unidos, en Chicago. Usted ha vuelto a llevar la sede patriarcal al Medio Oriente, a Erbil, en una época en la que los cristianos huyen de esas tierras

 

Durante el patriarcado de Mar Dinkha hubo muchos problemas que le impidieron volver. Pero históricamente la Sede patriarcal de nuestra Iglesia es en esa región. Esas son las tierras en las que nuestra Iglesia vivió su inicio. Hemos vuelto a Erbil por un compromiso de testimonio, y también para compartir y hacer que crezca la esperanza en un futuro mejor para los que viven en esas tierras.

 

La mayor parte de sus fieles viven lejos del Medio Oriente. Muchos cristianos siguen emigrando de esas tierras. ¿No le parecen inútiles todos los llamados a “permanecer” que han hecho muchos jefes de las Iglesias?

 

Para mí es un dolor ver que los cristianos dejen el país. Pero la situación no es de las mejores. Cada uno debe tomas sus decisiones siguiendo la propia conciencia, sobre todo cuando tiene la responsabilidad del futuro de los propios hijos. No se puede obligar a nadie a quedarse, cuando teme por la vida de sus hijos, y cuando el presente parece peor que el pasado. El éxodo se acabará cuando vuelva la seguridad de poder vivir una vida tranquila.

 

Y ahora, mientras todavía se sigue combatiendo la batalla en Mosul, ¿qué puede hacer que vuelva la seguridad?

 

Es necesario que el gobierno central y también el gobierno regional del Kurdistán iraquí se unan en un plan común, para liberar al país de los terroristas. Y luego, los países vecinos de Irak y Siria deben hacer lo que les toca. Hay países que hasta ahora han ayudado a los grupos de terroristas. La comunidad internacional, además, mediante la intervención directa de la ONU, debe asumir el compromiso de garantizar la paz. Ya vendrá el tiempo para que vuelvan los desplazados a sus casas, para reconstruir las infraestructuras destruidas por los conflictos. Solo entonces se podrá verificar si los que emigraron al extranjero están dispuestos a volver.

 

¿Teme usted contiendas o conflictos entre el gobierno de Baghdad y el de la Región autónoma del Kurdistán iraquí?

 

Ahora todos están unidos en la lucha contra Daesh (el llamado Estado Islámico, ndr.) y en la liberación de Mosul. Es necesario que los dos gobiernos se hablen y encuentren la manera para comprenderse y el camino que hay que emprender. Pero los demás, las fuerzas externas, tanto regionales como globales, no deben interferir. Si los demás no interfieren desde fuera, se encuentran las soluciones.

 

Muchos políticos cristianos locales, incluso asirios, han vuelto a hablar de una posible autonomía administrativa para la Llanura de Nínive. Una especie de «hogar» cristiano. ¿Es una hipótesis realista o son sueños del pasado que vuelven?

 

Claro, no es una idea nueva. Los asirios son el pueblo autóctono de esas tierras. Los cristianos asirios ya estaba concentrados en la Llanura de Nínive, a lo largo de muchas generaciones, antes de que las convulsiones de la historia los obligaran a emigrar a las grandes ciudades o a otras tierras. Nuestro pueblo tiene un deseo natural de vivir juntos, y también con los caldeos y los sirios, en una zona en la cual poder hacer que crezcan sus hijos aprendiendo su lengua y las propias tradiciones espirituales milenarias. También en Baghdad los asirios estaban concentrados en el barrio de Dora. A final de cuentas, también en Nueva York existen todavía «China Town» y «Little Italy»…

 

¿Con cuál autoridad habría que discutir la eventual autonomía de la Llanura de Nínive? Se ha hablado de un referéndum para preguntarle a los habitantes de la Provincia de Nínive si se quieren sumar al Kurdistán «independiente»…

 

Por ahora, la Llanura de Nínive se encuentra bajo la jurisdicción del gobierno central de Baghdad. Oficialmente sigue existiendo todo dentro del marco del gobierno iraquí. Y desde hace tiempo políticos cristianos le han presentado a ese gobierno las propuestas de autonomía para la Llanura de Nínive. Los representantes del gobierno indicaron que habrían tomado en consideración la petición. No hay que olvidar que la población de la Llanura tiene el derecho de determinar el propio futuro.

 

También hay políticos y organizaciones occidentales (por ejemplo en Estados Unidos) que se movilizan a favor de la autonomía de la Llanura de Nínive. ¿Qué le parecen estas iniciativas?

 

Nosotros apoyamos esta petición como ciudadanos iraquíes. Si luego, desde fuera, llegan señales de apoyo y solidaridad, claro que aceptamos la ayuda. Esa siempre ha sido nuestra tierra, la tierra de nuestros mártires. Sabemos que el futuro encuadre político de la Llanura de Nínive es una cuestión interna, pero también apreciamos la ayuda de quienes quieren colaborar con nosotros para persuadir al gobierno iraquí. Mediante el diálogo y la exposición de nuestras razones, obviamente. Y sin ningún tipo de presión injustificada.

 

¿Y también las fuerzas de seguridad y los cuerpos de policía entrarían en esa autonomía?

 

En la actualidad ya hay grupos de soldados asirios y sirios que se han organizado par la protección y para la seguridad de las aldeas liberadas de la ocupación de Daesh. También han participado en algunas acciones militares. Pero son fuerzas que se formaron con el consenso del gobierno, y se mueven en estrecha colaboración con el ejército de unidad nacional. Si la situación mejora, si vuelve la seguridad, no creo que siga existiendo la necesidad de mantener a estos grupos de auto-protección. No estamos a favor de milicias «confesionales».

 

Si Mosul es reconquistada por el ejército gubernamental, ¿a dónde irán los yihadistas de Daesh? ¿Será posible «reabsorber» a esa parte de la población que los ha apoyado?

 

¿Quién puede decirlo? Los que los seguían por interés, por dinero o por miedo, podrán ser reintegrados. Pero los más fanáticos entre ellos son personas que no aceptan ninguna integración. Seguirán hasta el fondo por el camino de su ideología, que los impulsa hasta el suicidio.

 

Acaba de tomar posesión el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. ¿Cuál será el futuro del Medio Oriente con él? ¿Qué le parece su línea de no crear conflictos con Rusia?

 

Nosotros tenemos la misma esperanza que tenemos en cada una de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Que el nuevo presidente, sea quien sea, contribuya a que aumente la seguridad en el Medio Oriente, según sus competencias, colaborando con los legítimos gobiernos de la región.

 

La antigua Iglesia de Oriente nunca ha tenido conflictos teológicos ni dogmáticos directos con el obispo de Roma. ¿Estarían dispuestos a reconocer la Sede de Roma como «Primera Sede»?

 

La Iglesia asiria comenzó el diálogo teológico oficial con la Iglesia católica en 1984. Y así comenzó un camino fraternal entre dos Iglesias hermanas. Queremos dar, antes que nada, alegría y esperanza a los bautizados, que ven cómo los líderes de nuestras Iglesias son hermanos en el Señor. Para estudiar la cuestión del primado, habrá que ver cómo se afrontaba y se vivía esa cuestión en los Concilios, sobre todo antes del de Calcedonia, pero también en el marco de la eclesiología de la Iglesia en Oriente y en Occidente durante el primer milenio. Siempre es conveniente ver lo que sucedió en los primeros siglos, antes que se dieran las divisiones.

 

Ahora, después de la declaración cristológica común de 1994 (CCD), que confesó la fe en Cristo compartida entre los católicos y asirios, ¿de qué se está ocupando el diálogo teológico entre ambas Iglesias?

 

Estamos afrontando el tema de los sacramentos y de la vida sacramental de la Iglesia. La firma de un documento común al respecto podría llegar en 2017.

 

¿También se afrontarán los temas de la «communicatio in sacris» y de la hospitalidad eucarística entre ambas Iglesias?

 

Nosotros, desde 2001, autorizamos experiencias de hospitalidad eucarística con al Iglesia caldea, en situaciones pastorales que lo exigen. Nuestras comunidades esparcidas por el Occidente tendrían ciertas ventajas si esta práctica estuviera más difundida. En el documento que suscribimos no se alude a la plena «communicatio in sacris» con la Iglesia de Roma, pero se afirma el reconocimiento recíproco de la validez de los sacramentos celebrados y administrados en nuestras dos Iglesias.

 

La teología y la espiritualidad de la Iglesia asiria insisten con fuerza en la naturaleza humana de Cristo. ¿Esta perspectiva espiritual no podría tener mayor valor como una vía fecunda para el anuncio cristiano en el tiempo que estamos viviendo?

 

Las Sagradas Escrituras subrayan la humanidad de Cristo, sobre todo en los Evangelios sinópticos, y en el diálogo teológico con los católicos estamos tratando de que se valorice también esta sensibilidad. Para no olvidar nunca que llegamos a experimentar la naturaleza divina de Cristo también mediante los gestos concretos de su humanidad, y que por esta vía estamos llamados a participar de la naturaleza divina, como dice la segunda Carta del apóstol Pedro.


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Discurso ecuménico del Papa el 25 enero

Ecumenismo; el Papa: “no hay que detenerse en los males padecidos y cometidos”

El Papa concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, recordó la conmemoración común de la reforma luterana y el «heroico testimonio» de los mártires
ANSA

El Papa concluye la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

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Pubblicato il 25/01/2017
Ultima modifica il 25/01/2017 alle ore 18:57
IACOPO SCARAMUZZI
ROMA

«Mirar hacia atrás es muy útil y necesario para purificar la memoria, pero detenerse en el pasado, persistiendo en recordar los males padecidos y cometidos, y juzgando sólo con parámetros humanos, puede paralizar e impedir que se viva el presente». Lo dijo el Papa durante las segundas Vísperas de la Solemnidad de la conversión de San Pablo, al final de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, en la Basílica romana de San Pablo Extramuros. Una auténtica reconciliación entre cristianos solo podrá ser posible cuando seamos capaces de «unos de otros, sin esperar que sean los demás los que aprendan antes de nosotros», subrayó Francisco. También recordó el «hito importante» de la común conmemoración, el año pasado en la ciudad de Lund, Suecia, del 500 aniversario de la Reforma luterana, un evento que en el pasado «dividió a los cristianos», y exhortó a proceder «animados por el testimonio heroico de tantos hermanos y hermanas que, tanto ayer como hoy, están unidos en el sufrimiento por el nombre Jesús».

La semana ecuménica, que se celebra en el aniversario de la conversión de San Pablo, llegó este año a su edición número 50 y está dedicada al tema, de la Segunda Carta de San Pablo a los Corintios, «El amor de Cristo nos impulsa hacia la reconciliación». Participaron en la celebración de hoy, como se acostumbra, los representantes de las demás confesiones cristianas con presencia en Roma, empezando por el metropolitano Genadios, representante del Patriarcado Ecuménico, Su Gracia David Moxon, representante personal en Roma del arzobispo de Canterbury, el pastor luterano Jens-Martin Kruse. La música fue ejecutada por la capilla musical Pontificia «Sixtina» con el Coro Anglicano de Westminster Abbey.

El encuentro con Jesús por la vía hacia Damasco, comenzó el Papa, «transformó radicalmente la vida de san Pablo. A partir de entonces, el significado de su existencia no consiste ya en confiar en sus propias fuerzas para observar escrupulosamente la Ley, sino en la adhesión total de sí mismo al amor gratuito e inmerecido de Dios, a Jesucristo crucificado y resucitado. De esta manera, él advierte la irrupción de una nueva vida, la vida según el Espíritu, en la cual, por la fuerza del Señor Resucitado, experimenta el perdón, la confianza y el consuelo. Pablo no puede tener esta novedad sólo para sí: la gracia lo empuja a proclamar la buena nueva del amor y de la reconciliación que Dios ofrece plenamente a la humanidad en Cristo». La «revolución» que Pablo vivió «es también la revolución cristiana de todos los tiempos: no vivir para nosotros mismos, para nuestros intereses y beneficios personales, sino a imagen de Cristo, por él y según él, con su amor y en su amor».

«Para la Iglesia, para cada confesión cristiana —prosiguió el Papa—, es una invitación a no apoyarse en programas, cálculos y ventajas, a no depender de las oportunidades y de las modas del momento, sino a buscar el camino con la mirada siempre puesta en la cruz del Señor; allí está nuestro único programa de vida. Es también una invitación a salir de todo aislamiento, a superar la tentación de la auto- referencia, que impide captar lo que el Espíritu Santo lleva a cabo fuera de nuestro ámbito. Una auténtica reconciliación entre los cristianos podrá realizarse cuando sepamos reconocer los dones de los demás y seamos capaces, con humildad y docilidad, de aprender unos de otros, sin esperar que sean los demás los que aprendan antes de nosotros. Si vivimos este morir a nosotros mismos por Jesús —insistió el Papa—, nuestro antiguo estilo de vida será relegado al pasado y, como le ocurrió a san Pablo, entramos en una nueva forma de existencia y de comunión. Con Pablo podremos decir: “Lo antiguo ha desaparecido”. Mirar hacia atrás es muy útil y necesario para purificar la memoria, pero detenerse en el pasado, persistiendo en recordar los males padecidos y cometidos, y juzgando sólo con parámetros humanos, puede paralizar e impedir que se viva el presente. La Palabra de Dios nos anima a sacar fuerzas de la memoria para recordar el bien recibido del Señor; y también nos pide dejar atrás el pasado para seguir a Jesús en el presente y vivir una nueva vida en él».

«Este año, mientras caminamos por el camino de la unidad —subrayó el Papa—, recordamos especialmente el quinto centenario de la Reforma protestante. El hecho de que hoy católicos y luteranos puedan recordar juntos un evento que ha dividido a los cristianos, y lo hagan con esperanza, haciendo énfasis en Jesús y en su obra de reconciliación, es un hito importante, logrado con la ayuda de Dios y de la oración a través de cincuenta años de conocimiento recíproco y de diálogo ecuménico».

El Papa, que saludó a los representantes de las demás confesiones cristianas y, particularmente, a los estudiantes del Ecumenical Institute of Bossey, concluyó su homilía afirmando que «con la esperanza paciente y confiada de que el Padre concederá a todos los creyentes el bien de la plena comunión visible, sigamos adelante en nuestro camino de reconciliación y de diálogo, animados por el testimonio heroico de tantos hermanos y hermanas que, tanto ayer como hoy, están unidos en el sufrimiento por el nombre Jesús. Aprovechemos todas las oportunidades que la Providencia nos ofrece para rezar juntos, anunciar juntos, amar y servir juntos, especialmente a los más pobres y abandonados».


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El Papa en la semana de oración por la unidad de los cristianos.

El Papa: La unidad de los cristianos se hace caminando juntos

2017-01-25 Radio Vaticana

El Papa Francisco preside en la tarde de hoy 25 de enero, a las 17.30 horas, en la Basílica de San Pablo Extramuros, las Segundas Vísperas de la Fiesta de la Conversión de San Pablo, en la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Participará en la celebración,  junto a la Capilla Musical Pontificia “Sixtina”, el Coro anglicano de la Abadía de Westminster.

Y en el tweet publicado hoy el Papa reitera “que la unidad de los cristianos se realiza caminando juntos, con el encuentro, la oración y el anuncio del Evangelio”.

En el tradicional encuentro ecuménico presidido por el Papa cada 25 de enero en la conclusión de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, participan los delegados de varias confesiones cristianas. Presente también en la celebración, el arzobispo metropolita ortodoxo de Italia y Malta, Gennadios Zervos, en representación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla y el representante del arzobispo de Canterbury ante la Santa Sede y también Director del Centro Anglicano de Roma, David Moxon.

Durante las Vísperas se rezará para que sean saneadas las heridas y las divisiones que todavía separan a los discípulos de Jesús, y se invocará a Dios para que sostenga a los cristianos víctimas de persecuciones.

En la audiencia general de esta mañana, el Papa Francisco invitó a todos “a no dejar nunca de rezar para que los cristianos trabajen, con respeto fraternal y caridad activa, para alcanzar la tan deseada unidad”, empujados solamente por el amor de Cristo y guiados por el Espíritu Santo, para volverse en el mundo “testigos de esperanza”.

También en el curso de la audiencia, el Santo Padre dedicó un pensamiento especial a los enfermos, pidiéndoles que ofrezcan sus sufrimientos por la causa de la unidad de la Iglesia de Cristo. Y finalmente, el Pontífice agradeció al Coro Anglicano de la Abadía de Westminster “por las alabanzas a Dios a través del canto”.

(MCM-RV)

(from Vatican Radio)


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Diálogo católico-luterano.Papa Francisco.

“¿Los 500 años de Lutero? Ocasión para redescubrir juntos el Evangelio”

El Papa recibió a una delegación ecuménica de la Iglesia luterana de Finlandia y recordó su viaje a Lund: Lutero no quería dividir, sino renovar a la Iglesia

Papa Francisco en Lund

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Pubblicato il 19/01/2017
Ultima modifica il 19/01/2017 alle ore 13:07
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Este 2017, en el que se recuerdan los 500 años de la Reforma protestante de Martín Lutero, representa « para católicos y luteranos una ocasión privilegiada para vivir de manera más auténtica la fe, para redescubrir juntos el Evangelio y dar testimonio de Cristo con vivacidad renovada». Es lo que dijo el Papa a una delegación ecuménica de la Iglesia luterana de Finlandia, en ocasión del anual peregrinaje a Roma para celebrar la fiesta de San Enrique, patrón del país. Francisco recordó su viaje a Lund, Suecia, justamente para conmemorar los 500 años de la Reforma luterana, e insistió en que «el propósito de Martín Lutero no era el de dividir la Iglesia, sino de renovarla».

 

«Católicos y luteranos, de diferentes países, junto con diferentes comunidades que comparten el camino ecuménico, recorrimos una etapa significativa, cuando, el pasado 31 de octubre, nos reunimos en Lund, en Suecia, para conmemorar el inicio de la Reforma con una oración común», recordó el Papa. «Esta conmemoración conjunta de la reforma tuvo un significado importante a nivel humano y teológico-espiritual. Después de 50 años de diálogo ecuménico oficial entre católicos y luteranos, hemos logrado exponer claramente las perspectivas sobre cuales hoy podemos decirnos de acuerdo. Expresamos nuestro reconocimiento por ello. Al mismo tiempo, tenemos vivo en el corazón el arrepentimiento sincero por nuestras culpas. En este espíritu, en Lund se recordó que el propósito de Martín Lutero, hace 500 años, era el de renovar a la Iglesia, no dividirla. Aquel encuentro nos dio la valentía y la fuerza para ver hacia adelante, en nuestro Señor Jesucristo, hacia el camino ecuménico que estamos llamados a recorrer juntos. Al preparar la conmemoración común de la Reforma, católicos y luteranos han cobrado una mayor conciencia de que el diálogo teológico sigue siendo esencial para la reconciliación y de que debe ser sacado adelanto con compromiso constante. Así, en esa comunión concorde que permite que actúe el Espíritu Santo, podremos llegar a ulteriores convergencias sobre los contenidos de la doctrina y de la enseñanza moral de la Iglesia, y podremos acercarnos cada vez más a la unidad plena y visible. Rezo al Señor para que acompañe con su bendición a la Comisión de diálogo luterano-católica de Finlandia, que está trabajando con dedicación en una interpretación sacramental común de la Iglesia, de la Eucaristía y del ministerio eclesial. El año 2017, año conmemorativo de la Reforma –prosiguió Francisco–, representa, pues, para católicos y luteranos una ocasión privilegiada para vivir de manera más auténtica la fe, para redescubrir juntos el Evangelio y dar testimonio de Cristo con vivacidad renovada. Al final de la jornada conmemorativa de Lund, viendo hacia el futuro, sacamos valor de nuestro testimonio común de fe frente al mundo, cuando nos comprometimos a apoyar juntos a quienes sufren y están expuestos a persecuciones y violencias. Haciendo esto como cristianos – dijo – no estamos más divididos sino que estamos unidos en el camino hacia la plena comunión».

 

Desde hace más de 30 años, recordó Fancisco, «es una bella costumbre que su peregrinaje coincida con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que nos llama al acercamiento a partir de la conversión. El verdadero ecumenismo, de hecho, se basa en la conversión común a Jesucristo como nuestro Señor y Redentor. Si nos acercamos juntos a Él, también nos acercamos los unos a los otros. En estos días invoquemos más intensamente al Espíritu Santo para que suscite en nosotros esta conversión, que hace posible la reconciliación». El Papa también dedicó una reflexión a los 100 años de Finlandia como estado independiente, que se cumplen también en este 2017: «Que pueda este aniversario animar a todos los cristianos de su país a profesar la fe en el Señor Jesucristo (como hizo con gran celo san Henrik), testimoniándola hoy frente al mundo y traduciéndola también en gestos concretos de servicio y fraternidad».

 

Al final de su discurso, el Papa se dirigió al obispo luterano de Turku Kari Mäkinen, a quien agradeció por «el buen gusto de traer a sus sobrinos: necesitamos la simplicidad de los niños, ellos nos enseñarán el camino hacia Jesucristo».


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La unión de los cristianos. Palabras del Papa.

Papa: el amor de Cristo nos apremia en la Semana de Oración por la Unidad de los cristianos

2017-01-18 Radio Vaticana

Con el ruego del Señor al Padre: comunión de oraciones y testimonio, responsabilidad y esperanza

(RV).- Al coincidir su audiencia general con el comienzo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2017, el Papa Francisco alentó a los peregrinos de tantas partes del mundo a «perseverar concordes en la oración, como la Virgen María y los Apóstoles».

E hizo hincapié en que «la oración es la llave que abre el corazón misericordioso de Dios». «Es la fuerza más grande de la Iglesia que nunca debemos dejar».

El  Sucesor de Pedro dio su cordial bienvenida a la delegación del Itinerario Europeo Ecuménico:

«Queridos hermanos y hermanas, vuestra etapa en Roma es un importante signo ecuménico, que expresa la comunión alcanzada entre nosotros, a través del camino de diálogo en los decenios pasados.

El Evangelio de Cristo está en el centro de nuestra vida y une a las personas que hablan lenguas diversas, viven en países distintos y viven la fe en comunidades diversas.

Recuerdo con conmoción la oración ecuménica en Lund, en Suecia, el 31 de octubre pasado. En el espíritu de aquella conmemoración conjunta de la Reforma, miremos más lo que nos une que lo que nos divide y prosigamos juntos para profundizar nuestra comunión y darle una forma cada vez más visible.

En Europa esta fe común en Cristo es como un hilo verde de esperanza: pertenecemos los unos a los otros.

La comunión, la reconciliación y la unidad son posibles. Como cristianos, tenemos la responsabilidad de este mensaje y debemos testimoniarlo con nuestra vida.

Que Dios bendiga esta voluntad de unión y custodie a todas las personas que caminamos hacia el camino de la unidad».

Apremiados por el amor de Cristo, lema y desafío en el impulso ecuménico. El Papa Francisco recordó el lema de esta semana dedicada a la oración:

«Hoy comienza la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, cuyo lema es un desafío para nosotros: ‘El amor de Cristo nos apremia a la reconciliación’.

Oremos al Señor para que todas las Comunidades cristianas, conociendo mejor su propia historia, teología y derecho se abran cada vez más a la reconciliación. Que nos impregne el Espíritu de benevolencia y comprensión, así como también el anhelo de colaborar.

A todos los aquí presentes y a los que se unen a través de la oración, les imparto de corazón mi Bendición».

El Papa Francisco invitó asimismo a rezar por la paz en Bosnia-Herzegovina y en todo el mundo, con sus palabras de ternura y aliento a un grupo de niños y jóvenes huérfanos, acompañados por familias sicilianas que los acogen y destacó su testimonio de amor y solidaridad cristiana:

«Queridos chicos, transcurriendo un tiempo juntos como hermanos y hermanas en las familias que los hospedan, tienen la oportunidad de crecer en un clima de esperanza.

Sólo así, ustedes jóvenes católicos, ortodoxos y musulmanes podrán salvar la esperanza para vivir en un mundo más fraterno, justo y pacífico, más sincero y a la medida del hombre.

Permanezcan firmes en la fe y recen por la paz y la unidad en su país y en el mundo entero.

Agradezco de corazón a las familias que los hospedan, por el ejemplo de amor y de solidaridad cristiana: los huérfanos deben ser siempre defendidos, protegidos y acogidos con amor».

En su aliento a los jóvenes, los enfermos y los recién casados, el Papa también destacó la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos:

«Queridos jóvenes, recen para que todos los cristianos vuelvan a ser una sola familia. Queridos enfermos, ofrezcan sus sufrimientos por la causa de la unidad de la Iglesia. Y, ustedes queridos recién casados, hagan experiencia del amor gratuito como es el de Dios para con la humanidad».


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Comienza hoy, 18 de enero, la semana de oración por la unión de los cristianos.

Comenzó hoy la Semana de oración por la unidad de los cristianos

Miercoles 18 Ene 2017 | 09:46 am

Ciudad del Vaticano (AICA):

Del 18 al 25 de enero, sobre el tema “Reconciliación, el amor de Cristo nos apremia”, los cristianos están invitados a recordar la oración de Jesús a sus discípulos “para que todos sean uno para que el mundo crea”.

El papa Francisco cerrará esta Semana, presidiendo, el 25 de enero a las 17.30 (hora de Roma) las segundas vísperas de la solemnidad de la conversión de San Pablo, en la basílica de San Pablo Extramuros.

Esta semana de oración se celebra tradicionalmente entre las festividades de la confesión de San Pedro y la de la conversión de San Pablo.

En el hemisferio sur, en el que el mes de enero es un mes de vacaciones, las iglesias encuentran en muchas ocasiones otros momentos para celebrarla. En la Argentina, se celebra la semana siguiente a Pentecostés, este año será el domingo 4 de junio.

Para preparar esta celebración anual se elabora un texto litúrgico de base, sobre un tema bíblico, que es publicado y preparado conjuntamente por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias (CMI).

El texto final se envía a las iglesias miembros del CMI y a las conferencias episcopales católicas, a las que se invita a que lo traduzcan, contextualicen o adapten para su propio uso.+