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El mensaje ecuménico de Bari y el Medio Oriente. Declaraciones del Cardenal Sako

El Patriarca Sako: el encuentro de Bari no será un evento aislado

El primado de la Iglesia caldea interpreta la jornada de oración y reflexión del Papa Francisco con los líderes de las Iglesias del Medio Oriente. Y revela: «Se habló también sobre unificar la fecha para la celebración de la Pascua»

El Papa con los patriarcas orientales en Bari

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Pubblicato il 19/07/2018
Ultima modifica il 19/07/2018 alle ore 19:49
GIANNI VALENTE
ROMA

En la jornada de reflexión y oración por el Medio Oriente, convocado el pasado 7 de julio en Bari por el Papa Francisco, los líderes y representantes de Iglesias y comunidades cristianas presentes en los territorios del Medio Oriente dejaron de lado las recriminaciones, las ambiciones de preeminencia y los victimismos. La atención se concentró no solamente en los sufrimientos de los cristianos, porque le queda claro a todos que el destino de los cristianos del Medio Oriente «está ligado al de sus compañeros de camino que no son cristianos». Y en el diálogo a puerta cerrada se volvió a proponer «con mayor fuerza la urgencia de unificar la fecha en la que las diferentes Iglesias celebran la Pascua, como signo y paso concreto hacia la plena comunión entre todos los cristianos desperdigados por esa región del mundo. Lo refirió a Vatican Insider el patriarca de Babilonia de los caldeos Louis Raphael Sako, creado cardenal por el Papa Francisco durante el Consistorio del pasado 28 de junio .El obispo de Roma también nombró al Patriarca y nuevo cardenal entre los presidentes delegados del próximo Sínodo de los obispos, dedicado a los jóvenes, que se llevará en el Vaticano del 3 al 28 de octubre de 2018, sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. El éxodo de los cristianos del Medio Oriente tiene que ver principalmente con las jóvenes generaciones, que se han visto más involucradas en los procesos migratorios que provocando la disminución de la presencia numérica de muchas comunidades cristianas en el Medio Oriente.

 

A algunos días de distancia, ¿cuáles son las imágenes que conserva del encuentro de Bari?

 

Me viene a la mente la imagen de un Cenáculo, en el que se encontraron rezando juntos los hermanos de la única Iglesia de Cristo. Y después, como ya he dicho, el camioncito que nos llevó durante el recorrido de la Basílica de San Nicolás al malecón me recordó la Barca de Pedro. No estaba solamente el obispo de Roma, sino también los Patriarcas que llevan el título de Antioquía, que también fue una Iglesia guiada por el apóstol Pedro. El camioncito estaba abierto, de par en par hacia el mundo, no encerrado en sí mismo. Y no estaba detenido, estático, sino en camino. Precisamente como la Barca de Pedro. A lo largo del recorrido, las personas amontonadas a los lados de la calle a nuestro paso nos gritaban: “¡Unidad, unidad!”.

 

 

¿Y las conversaciones reservadas? ¿Qué le sorprendió?

 

No hablamos sobre cuestiones de doctrina. Era como si ya nos hubiéramos dado cuenta de que compartíamos la misma fe. Fue evidente que la unidad puede crecer caminando juntos, rezando juntos y afrontando juntos los problemas, sabiendo que potemos acudir a una fuente común. Afrontar juntos las emergencias comunes puede ayudar también a crecer en la unidad, hasta la plena comunión.

 

¿Cuál fue el tono de las intervenciones? ¿Se habló sobre propuestas prácticas para dar signos de mayor unidad?

 

A veces, en los encuentros de los eclesiásticos hay mecanismos un poco de Corte: se empieza hablando sobre los propios privilegios, sobre las propias pequeñas preeminencias jurídico-eclesiásticas, mientras, por el contrario, fuera de la sala los pueblos sufren, las familias y los pobres no logran sobrevivir. Esta vez no fue así. Nadie habló en tonos victimistas. Y tampoco se habló solo sobre los sufrimientos de los cristianos. Todos tenían claro que el destino de los cristianos está ligado al de sus compañeros de viaje que no son cristianos. A los musulmanes, a los hebreos y a todos los demás que viven en el Medio Oriente. Como signo visible de nuestra unidad se planteó con mayor fuerza la propuesta de identificar una fecha común para la celebración de la Pascua.

 

A menudo usted repite que la praxis política en los países del Medio Oriente debe basarse con mayor decisión en el principio de la ciudadanía, para disminuir la discriminación según la etnia o las religiones. ¿Cuál es la vía, en concreto? ¿Los cristianos deben presionar para pedirle a los gobiernos que apliquen ese principio?

 

La afirmación del principio de ciudadanía no puede ni debe ser una exigencia ni una petición en la que insistan solamente los cristianos. Nosotros hacemos sectarismos sobre los cristianos en relación con esta cosa. El principio de ciudadanía es una cosa que tiene que ver con todos y su aplicación es un beneficio para todos. Esto lo dicen incluso muchos musulmanes, y sus líderes religiosos. Lo ha afirmado el imán de al-Azhar. También hace algunos días el Muftí de la República libanesa.

 

¿El encuentro de Bari es un evento aislado?

 

En Bari, las palabras y la oración compartidas prepararon el terreno para acciones comunes. Cada uno de nosotros, al volver a casa, se levó consigo muchas posibles ideas para darles desarrollo. También por este motivo quedó claro que no será un evento aislado. Todos están de acuerdo en la decisión de que habrá otros encuentros semejantes. Se necesita, por supuesto, otro encuentro. Y luego, yo deseo que sea posible extender el encuentro para que participen también musulmanes y hebreos. Es lo que deseo, pero este deseo nace del saber que solos no podemos afrontar y resolver todos los problemas. Debemos trabajar junto con todos los demás.

 

 

¿Por dónde se podría comenzar en Irak?

 

Las Iglesias presentes en Irak estaban representadas por completo en el encuentro de Bari. Ahora es más fácil también la unidad entre nosotros. Podremos ahcer que sea más eficaz el Concilio de las Iglesias iraquíes. También con los musulmanes veo progresos. Después de la derrota de Daesh (el llamado Estado Islámico, ndr.), la violencia de matriz sectaria ha disminuido objetivamente.

 

El padre Jacques Murad, que ahora vive en Irak, dijo que los cristianos también deben custodiar lo que esperan de Jesús los musulmanes…

 

Los musulmanes esperan que nosotros atestigüemos auténticamente el cristianismo. Y nosotros estamos llamados a atestiguar entre los musulmanes que Cristo está vivo. Nosotros, a veces, con nuestro léxico y nuestras lenguas litúrgicas particulares, como el siríaco, el arameo, el armenio, no les ayudamos a comprender. Ahora, cuando leen nuestras oraciones en árabe se quedan sorprendidos. No se trata de hacer proselitismo entre los musulmanes. Pero esto los ayuda a superar prejuicios inmotivados, como los de considerar el cristianismo un proselitismo.

 

¿El camino que comenzó en Bari puede interesar también a los musulmanes?

 

Las cosas maduran cuando llega su momento. Hace cincuenta años, un encuentro como el de Bari no habría sido posible. Puede ser que el espectáculo de muchos cristianos de Iglesias y comunidades diferentes reunidos pueda ser visto como un ejemplo también para otros. Y tal vez podría ayudar a los chiitas y sunnitas a superar los conflictos y las contraposiciones entre sí.


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Por la paz en Oriente medio. El Papa en Bari con los líderes religiosos cristianos.

“No convirtamos las tierras de Oriente en oscuras extensiones de silencio como Hiroshima”

Las palabras de Papa Francisco al salir del diálogo con los patriarcas: «¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! La guerra es hija del poder y la pobreza»; basta de «desenfrenadas carreras de rearme»

El Papa fuera de la Basílica de San Nicolás con los patriarcas de las Iglesias de Oriente

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Pubblicato il 07/07/2018
Ultima modifica il 07/07/2018 alle ore 16:28
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A BARI

«¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficios ajenos a Oriente Medio!». Al final del encuentro a puerta cerrada en la Basílica de San Nicolás, en donde los patriarcas de todas las Iglesias del Medio Oriente discutieron sobre la situación en la región, Francisco y sus huéspedes liberaron palomas como signo de paz. El diálogo comenzó con una introducción de Pierbattista Pizzaballa, administrador apostólico del Patriarcado latino de Jerusalén, que afrontó el tema de los cambios históricos (tanto políticos como religiosos) que se están verificando en la zona. La devastación de las guerras recientes, particularmente la de Siria, y el papel de las Iglesias cristianas, que deben abandonar cualquier «alianza» con los poderes políticos y evitar encomendarse a estrategias humanas y políticas frente a la hemorragia que ha provocado la fuga de más de la mitad de sus fieles.

 

Antes de liberar las palomas y de concluir con el almuerzo común este encuentro sin precedentes, el Papa tomó nuevamente la palabra, diciéndose agradecido por el momento que pudo compartir con los Patriarcas. Bergoglio recordó principalmente un aspecto fundamental del estilo evangélico: la presencia de los cristianos en el Medio Oriente será mucho más profética cuanto más pacífica y ajena a las lógicas mundanas se muestre.

 

«También nuestro modo de ser Iglesia –dijo Francisco– se ve tentado por la lógica del mundo, lógica de poder y de ganancia, lógica apresurada y de conveniencia. Y está nuestro pecado, la incoherencia entre la fe y la vida, que oscurece el testimonio. Sentimos una vez más que debemos convertirnos al Evangelio, garantía de auténtica libertad, y hacerlo con urgencia ahora, en la noche del Oriente Medio en agonía. Como en la noche angustiosa de Getsemaní, no será la huida o la espada lo que anticipe el radiante amanecer de la Pascua, sino el don de sí a imitación del Señor». Un llamado significativo a no huir ni invocar a poderosos “protectores” armados, que se basa en una evidencia histórica: la fe cristiana que tuvo origen en el Medio Oriente «ha conquistado el corazón del hombre a lo largo de los siglos porque no está ligada a los poderes del mundo, sino a la fuerza inerme de la Cruz».

 

Después Bergoglio subrayó que el diálogo de hoy es «un signo de que el encuentro y la unidad hay que buscarlos siempre, sin temer las diferencias. Así también la paz: hay que cultivarla también en las áridas tierras de las contraposiciones, porque hoy, a pesar de todo, no hay alternativa posible a la paz. La paz no vendrá gracias a las treguas sostenidas por muros y pruebas de fuerza, sino por la voluntad real de escuchar y dialogar». Los cristianos se comprometen a favor del arte del encuentro para que «la ostentación de los amenazantes signos de poder deje paso al poder de los signos de esperanza». Solamente asegurándose de que a nadie le falte el pan ni el trabajo, la dignidad ni la esperanza, «los gritos de guerra se transformarán en cantos de paz». Pero, para que esto suceda, «es esencial que quien tiene el poder se ponga decidida y sin más dilaciones al servicio verdadero de la paz y no al de los propios intereses. ¡Basta del beneficio de unos pocos a costa de la piel de muchos! ¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! ¡Basta con el prevalecer de las verdades parciales a costa de las esperanzas de la gente! ¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficios ajenos a Oriente Medio!».

 

Francisco denunció «la plaga» de la guerra, que «trágicamente asalta esta amada región. Quien lo sufre es sobre todo la gente pobre. Pensemos en la martirizada Siria, en particular en la provincia de Daraa. Allí han vuelto a comenzar ásperos enfrentamientos que han provocado un enorme número de desplazados, expuestos a sufrimientos terribles. La guerra es hija del poder y la pobreza. Se vence renunciando a la lógica de la supremacía y erradicando la miseria. Muchos conflictos han sido fomentados también por formas de fundamentalismo y fanatismo que, disfrazados de pretextos religiosos, han blasfemado en realidad el nombre de Dios, que es paz, y han perseguido al hermano que desde siempre ha vivido al lado». Pero la violencia «se alimenta siempre de las armas. No se puede levantar la voz para hablar de paz mientras a escondidas se siguen desenfrenadas carreras de rearme. Es una gravísima responsabilidad que pesa sobre la conciencia de las naciones, especialmente de las más poderosas».

 

«No olvidemos el siglo pasado –clamó el Pontífice–, no dejemos de lado las lecciones de Hiroshima y Nagasaki, no convirtamos las tierras de Oriente, donde apareció el Verbo de paz, en oscuras extensiones de silencio. Basta de contraposiciones obstinadas, basta de la sed de ganancia, que no se detiene ante nadie con tal de acaparar depósitos de gas y combustible, sin ningún cuidado por la casa común y sin ningún escrúpulo en que el mercado de la energía dicte la ley de la convivencia entre los pueblos».

 

Francisco pidió que se proteja «la presencia de todos» en la región, y «no solo de los que son mayoría». E insistió en que «también los cristianos son y ha de ser ciudadanos a título pleno, con los mismos derechos». Se refirió además a Jerusalén, cuya identidad debe ser preservada «más allá de las distintas disputas y tensiones, y cuyo status quo exige que sea respetado de acuerdo con lo deliberado por la Comunidad internacional y repetidamente formulado por las comunidades cristianas de Tierra Santa». Solamente una «solución negociada» entre israelíes y palestinos, «firmemente deseada y favorecida por la Comunidad de naciones, podrá conducir a una paz estable y duradera, y asegurar la coexistencia de dos Estados para dos pueblos».

 

El Papa también se refirió a los niños, que son el rostro de la esperanza: «

Pensando en los niños (¡no olvidemos a los niños)… y, hablando sobre los niños, dentro de poco liberaremos al aire, todos, a algunas palomas, nuestro deseo de Paz. En Oriente Medio, durante años, un número aterrador de niños llora a causa de muertes violentas en sus familias y ve amenazada su tierra natal, a menudo con la única posibilidad de tener que huir. Esta es la muerte de la esperanza. Son demasiados los niños que han pasado la mayor parte de sus vidas viendo con sus ojos escombros en lugar de escuelas, oyendo el sordo estruendo de las bombas en lugar del bullicio festivo de los juegos. Que la humanidad – os ruego – escuche el grito de los niños, cuya boca proclama la gloria de Dios. Solo secando sus lágrimas el mundo encontrará la dignidad». Que el Medio Oriente, concluyó, «no sea más un arco de guerra tensado entre los continentes, sino un arca de paz acogedora para los pueblos y los credos».

 

Al final de su discurso, el Papa y los patriarcas se trasladaron todos juntos, en el mismo autobús, hacia el arzobispado para el almuerzo común. El Papa estaba sentado al lado del Papa copto Tawadros II y del arzobispo de Bari, Francesco Cacucci; enfrente de ellos estaba el Patriarca de Constantinopla Bartolomé. A las 15.30, el Pontífice se despidió de sus huéspedes, algunos de los cuales permanecerán todavía en Bari, y antes de abordar el helicóptero se despidió de las autoridades. Llegará nuevamente al Vaticano hacia las 17 horas.


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Mensaje del Papa sobre la paz en Oriente medio y por la comunidad cristiana.

El Papa concluye su visita a Bari: «el poder debe servir a la Paz»

El Santo Padre finaliza su encuentro ecuménico de oración por la Paz en Oriente Medio, con los principales líderes de las Iglesias cristianas en Bari, Italia.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La tarde del sábado 7 de julio, el Papa Francisco culminó su visita a la ciudad de Bari en el sur de Italia, para participar en el encuentro ecuménico de oración por la Paz en Oriente Medioacompañado por 19 líderes cristianos: católicos, ortodoxos, protestantes y representantes del Consejo de Iglesias de Oriente Medio.

Unido a todos ellos, y a los más de 50 mil peregrinos reunidos en el paseo marítimo barés, el Santo Padre pidió a Dios el don de la Paz, frente a la “indiferencia que mata para dar voz a quien no tiene voz, a quienes pueden sólo tragar lágrimas: porque Oriente Medio – dijo Francisco- hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas”.

La cita tuvo lugar en Bari, lugar especialmente simbólico ya que allí están las reliquias de San Nicolás, santo venerado en Rusia y en Grecia; que tradicionalmente representa el puente entre el Oriente y Occidente.

Tras finalizar el emotivo momento de oración, el Papa regresó a la Basílica de San Nicolás (que ya había visitado temprano, a su llegada a la ciudad para venerar junto a los Patriarcas las reliquias de este santo), y allí tuvo lugar un Diálogo privado, seguido del almuerzo en el Arzobispado.

Al término de la jornada, y nuevamente desde el atrio de la Basílica de San Nicolás; el Pontífice dirigió unas palabras de agradecimiento a todos los que hicieron posible este encuentro “que ha ayudado a redescubrir nuestra presencia como cristianos en Oriente Medio, que será tanto más profética cuanto más manifieste a Jesús, el Príncipe de la Paz”.

La incoherencia entre la fe y la vida oscurece el testimonio cristiano

En su discurso, el Obispo de Roma subrayó cómo a menudo, “nuestro modo de ser iglesia se ve tentado por la lógica del mundo, lógica de poder y de ganancia, lógica apresurada y de conveniencia”, haciendo que surja “el pecado de la incoherencia entre la fe y la vida que oscurece el testimonio”.

“Por ello, sentimos una vez más que debemos convertirnos al Evangelio, garantía de auténtica libertad, y hacerlo con urgencia ahora, en la noche del Oriente Medio en agonía”, dijo Francisco, ya que esta es “la tierra desde la cual llegó la buena noticia de Jesús, crucificado y resucitado por amor, que ha conquistado el corazón del hombre a lo largo de los siglos porque no está ligada a los poderes del mundo, sino a la fuerza inerme de la Cruz”.

Diálogo fraterno y verdadero

Asimismo, el Papa destacó la importancia del diálogo ecuménico, “signo de que siempre hay que buscar el encuentro y la unidad sin temer las diferencias”, así como la urgente necesidad de trabajar juntos por la construcción de una verdadera Paz: “la paz debe ser cultivada también en las áridas tierras de las contraposiciones, porque hoy, a pesar de todo, no hay alternativa posible a la paz. La paz no vendrá gracias a las treguas sostenidas por muros y pruebas de fuerza, sino por la voluntad real de escuchar y dialogar”.

“Que el poder deje paso a la esperanza”

Y al respecto, el Santo Padre reafirmó su voluntad y la de los Patriarcas “de comprometerse a caminar, orar y trabajar”, a la vez que imploran “que el arte del encuentro prevalezca sobre las estrategias de confrontación, que la ostentación de los amenazantes signos de poder deje paso al poder de los signos de esperanza”; siendo hombres de buena voluntad y de diferentes credos que no tienen miedo de hablarse, de aceptar las razones de los demás y de cuidarse unos a otros.

“Solo así, cuidando que a nadie le falte pan y trabajo, dignidad y esperanza, los gritos de guerra se transformarán en cantos de paz”, añadió.

“Que el poder se ponga al servicio de la Paz”

Por otra parte, el alusión a los estragos de muerte y pobreza que causan las gueras, el Pontífice pidió que cesen los abusos de autoridad y que quienes tienen en sus manos el poder se pongan sin dilaciones al servicio verdadero de la paz y no al de los propios intereses.

“¡Basta del beneficio de unos pocos a costa de la piel de muchos! ¡Basta de las ocupaciones de las tierras que desgarran a los pueblos! ¡Basta con el prevalecer de las verdades parciales a costa de las esperanzas de la gente! ¡Basta de usar a Oriente Medio para obtener beneficiosajenos a Oriente Medio!”, dijo Francisco recordando que la guerra es la plaga que trágicamente asalta a esta amada región y que quien la sufre es sobre todo la gente pobre.

No usar en nombre de Dios para justificar la guerra

En este sentido, el Papa puso en guardia sobre el peligro de utilizar el nombre de Dios para justificar las guerras y todo tipo de violencia contra el prójimo.

“Muchos conflictos han sido fomentados también por formas de fundamentalismo y fanatismo que, disfrazados de pretextos religiosos, han blasfemado en realidad el nombre de Dios, que es paz, y han perseguido al hermano que desde siempre ha vivido al lado. Pero la violencia se alimenta siempre de las armas. No se puede levantar la voz para hablar de paz mientras a escondidas se siguen desenfrenadas carreras de rearme”, aseguró.

Respetar el status quo de Tierra Santa

El Obispo de Roma también manifestó su profunda angustia ante la crítica situación de conflicto en Tierra Santa.

“Sin perder la esperanza, volvemos la mirada a Jerusalén, ciudad para todos los pueblos, ciudad única y sagrada para los cristianos, judíos y musulmanes de todo el mundo, cuya identidad y vocación ha de ser preservada más allá de las distintas disputas y tensiones, y cuyostatus quo exige que sea respetado de acuerdo con lo deliberado por la Comunidad internacional y repetidamente formulado por las comunidades cristianas de Tierra Santa”, afirmó Francisco señalando que “sólo una solución negociada entre israelíes y palestinos, firmemente deseada y favorecida por la Comunidad de naciones, podrá conducir a una paz estable y duradera, y asegurar la coexistencia de dos Estados para dos pueblos”.

La esperanza tiene el rostro de los niños

En su discurso el Papa también dedicó un pensamiento final a los millones de niños víctimas de la pobreza, muerte y destrucción a causa de las guerras.

“La esperanza tiene el rostro de los niños. En Oriente Medio, durante años, un número aterrador de niños llora a causa de muertes violentas en sus familias y ve amenazada su tierra natal, a menudo con la única posibilidad de tener que huir. Esta es la muerte de la esperanza. Son demasiados los niños que han pasado la mayor parte de sus vidas viendo con sus ojos escombros en lugar de escuelas, oyendo el sordo estruendo de las bombas en lugar del bullicio festivo de los juegos”, expresó.

“Ruego que la humanidad escuche el grito de los niños, cuya boca proclama la gloria de Dios (cf. Sal 8,3). Solo secando sus lágrimas el mundo encontrará la dignidad”, concluyó el Papa renovando el deseo común de todo cristiano: “Que el anhelo de paz se eleve más alto que cualquier nube oscura, y que la Paz y la bendición de Dios, desciendan sobre Oriente Medio”.

Discurso del Papa


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El Papa en Bari. Crónica de la visita

2018.07.07 el Saludo del Papa a los Patriarcas2018.07.07 el Saludo del Papa a los Patriarcas  (Vatican Media)

El Papa ya está en Bari: una visita bajo el signo del Ecumenismo para rezar por la Paz

Son más de 50 mil los peregrinos que esperan al Papa para el Encuentro Ecuménico del Papa con los Patriarcas católicos y ortodoxos de Oriente Medio. Otro viaje bajo el signo del ecumenismo

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Hacia las 7.00 de la mañana el Santo Padre partió desde el helipuerto del Vaticano para emprender su Visita Pastoral, esta vez, a Bari. Tras una hora de vuelo Francisco aterrizó en la Plaza “Cristóbal Colón de la ciudad de la región Apulia, al sur de Italia.

Enseguida se trasladadó a la Basílica de San Nicolás, en donde dispensó su cálida acogida a los Patriarcas.Tras visitar la Cripta, en donde veneró las reliquias de San Nicolás en un momento de silencio arrodillado ante ellas, con los Patriarcas presentes, el Papa se detuvo junto a ellos en la Plaza donde cientos de fieles le dieron su bienvenida, subió junto a los Líderes de las Iglesias Orientales en un minibús abierto, para dirigirse a la “Rotonda”, en el litoral de Bari, para el encuentro de oración previsto para las 9.30.

Al final de la oración, el Papa Francisco regresará a la Basílica donde tendrá a las 11.00 de la mañana, un Diálogo a puertas cerradas. Sucesivamente el Pontífice se dirigirá al Arzobispado donde almorzará. Al final de la jornada, el Santo Padre se despedirá de los Patriarcas, a las 15.30 y a las 16.00 antes de abordar el helicóptero que lo traerá de regreso al Vaticano, saludará a las Autoridades. Su llegada a helipuerto del Vaticano está previsto para las 17.15.

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El Papa en Bari


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Oración ecuménica con el Papa en Bari por la paz en Medio Oriente

2018.07.07 Encuentro de Oración por la paz2018.07.07 Encuentro de Oración por la paz  (Vatican Media)

Oración ecuménica en Bari por Oriente Medio. El Papa: que haya Paz

Un grito que sube al trono de Dios: es el de los muchos Abeles que sufren la indiferencia , aun más en los últimos años. Una indiferencia “que mata” y ante la cual el Papa y los Patriarcas hoy elevan su oración al cielo, para dar voz a quien no tiene voz, a quienes pueden sólo tragar lágrimas. “Porque Oriente Medio hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas”.

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Para que la luz divina disipe las tinieblas del mundo: para esto se reunieron hoy, peregrinos en Bari, ante las reliquias de San Nicolás el Papa Francisco junto con los Patriarcas de las Iglesias de Oriente Medio.

Antes de la oración ecuménica, el Papa y los Patriarcas encendieron la «lámpara de una sola llama», símbolo de la unicidad de la Iglesia, ante las reliquias de San Nicolás, en lo que es una jornada de reflexión y de oración por la dramática situación del Oriente Medio, que aflige a tantos hermanos y hermanas en a la fe.

Peregrinos en Bari por los hermanos y hermanas que sufren

“Hemos llegado como peregrinos a Bari, ventana abierta al cercano Oriente, llevando en el corazón a nuestras Iglesias, a los pueblos y a tantas personas que viven en situación de gran sufrimiento. A ellos les decimos: «Estamos cerca de ustedes» comenzó diciendo el Santo Padre en su alocución inicial, introduciendo la oración por la paz, que tuvo lugar en la costanera de Bari.

En el lugar donde descansan las reliquian de San Nicolás, el Papa pidió para que este “Santo milagroso interceda para curar las heridas que tantos llevan dentro”.

“Aquí contemplamos el horizonte y el mar y nos sentimos impulsados a vivir esta jornada con la mente y el corazón dirigidos a Oriente Medio, encrucijada de civilizaciones y cuna de las grandes religiones monoteístas”.

Oriente Medio, el lugar desde donde se propagó la fe

Desde Oriente Medio, “lugar donde nos visitó el Señor, el “sol que nace desde lo alto”, dijo Francisco, “la luz de la fe se propagó por el mundo entero”:

“Allí han surgido los frescos manantiales de la espiritualidad y del monacato. Allí se conservan ritos antiguos únicos e inestimables riquezas del arte sacro y de la teología; allí pervive la herencia de los grandes Padres en la fe. Esta tradición es un tesoro que hemos de custodiar con todas nuestras fuerzas, porque en Oriente Medio están las raíces de nuestras mismas almas”.

Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio

Tras hacer presente la riqueza espiritual del Oriente Medio, se refirió luego a las tinieblas que ocuparon la región: las guerras y la violencia, la destrucción y las diversas formas de fundamentalismo, las migraciones forzosas y el abandono.

…“sobre esta espléndida región se ha ido concentrando, especialmente en los últimos años, una densa nube de tinieblas: guerra, violencia y destrucción, ocupaciones y diversas formas de fundamentalismo, migraciones forzosas y abandono, y todo esto en medio del silencio de tantos y la complicidad de muchos. Oriente Medio se ha vuelto una tierra de gente que deja la propia tierra. Y existe el riesgo de que se extinga la presencia de nuestros hermanos y hermanas en la fe, desfigurando el mismo rostro de la región, porque un Oriente Medio sin cristianos no sería Oriente Medio”.

Los cristianos son luz del mundo

El Santo Padre explicó el significado del gesto simbólico que realizó con los Patriarcas momentos antes, en la Basílica Vieja de Bari:

“Ya hemos encendido, delante de san Nicolás, la «lámpara de una sola llama», símbolo de la unicidad de la Iglesia. Juntos deseamos encender hoy una llama de esperanza”.

“Que las lámparas que colocaremos sean signo de una luz que aun brilla en la noche. Los cristianos, de hecho, son luz del mundo (cf. Mt 5,14), pero no sólo cuando todo a su alrededor es radiante, sino también cuando, en los momentos oscuros de la historia, no se resignan a las tinieblas que todo lo envuelven y alimentan la mecha de la esperanza con el aceite de la oración y del amor. Porque, cuando se tienden las manos hacia el cielo en oración y se da la mano al hermano sin buscar el propio interés, arde y resplandece el fuego del Espíritu, Espíritu de unidad, Espíritu de paz”.

Exhortación a rezar por la paz

“Recemos unidos, para pedir al Señor del cielo esa paz que los poderosos de la tierra todavía no han conseguido encontrar”, exhortó el Sucesor de Pedro.

“Que desde el curso del Nilo hasta el Valle del Jordán y más allá, pasando por el Orontes, el Tigris y el Éufrates, resuene el grito del Salmo: «La paz contigo» (122,8). Por los hermanos que sufren y por los amigos de cada pueblo y religión, repitamos: La paz contigo. Con el salmista, lo imploramos de modo particular para Jerusalén, la ciudad santa amada por Dios y herida por los hombres, sobre la cual el Señor aún llora: La paz contigo”.

«La paz contigo» es el grito que sube al trono de Dios

En la conclusión de su monición introductoria, el Romano Pontífice pensando en los muchos “Abeles” del lejano Oriente, aseveró que no podemos más permitirnos decir en ningún lugar del mundo: «¿Soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9).

“La indiferencia mata, y nosotros queremos ser una voz que combate el homicidio de la indiferencia. Queremos dar voz a quien no tiene voz, a quien solo puede tragarse las lágrimas, porque Oriente Medio hoy llora, sufre y calla, mientras otros lo pisotean en busca de poder y riquezas. Para los pequeños, los sencillos, los heridos, para aquellos que tienen a Dios de su parte, nosotros imploramos: La paz contigo”.

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El Papa en Bari, Oración Ecuménica


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Bari (Italia): mañana el encuentro ecuménico por la paz en Medio Oriente.

 Basilica  San Nicolás Bari Papa PatriarcasAtrio de la Basilica de San Nicolás en Bari 

Bari espera al Papa y a los Patriarcas, para rezar por la paz

Mañana en la ciudad pullesa, el Encuentro de Oración Ecuménica por la Paz en Oriente Medio

Emanuela Campanile – Bari

Se esperan 50 mil peregrinos en Bari para el Encuentro Ecuménico del Papa Francisco con los Patriarcas católicos y ortodoxos de Oriente Medio, con quienes rezará ante la reliquia de San Nicolás. Ya están casi terminadas las preparaciones de las 13 torres de video, predispuestas sobre el paseo marítimo y en algunas plazas de la ciudad, que permitirán seguir el evento al mayor número de personas. La Diócesis de Bari-Bitonto y la Municipalidad han dedicado una atención particular a la accesibilidad de los fieles y peregrinos minusválidos a través de permisos especiales. Son casi 1.500 las personas que se reunirán sobre el atrio de la Basílica de San Nicolás para recibir y saludar al Papa Francisco y a los Patriarcas. “Todas las instituciones civiles han dado prueba de colaboración y solidaridad, cada uno según su rol”, ha declarado don Carlo Cinquepalmi, director de la comunicación de la diócesis. Los voluntarios empeñados en la acogida de los peregrinos son 700 y vienen de toda la Apulia.

El programa de la visita

El Papa Francisco llegará a la ciudad pullesa en helicóptero. Será recibido por mons. Francesco Cacucci, arzobispo de Bari-Bitonto, el presidente de la Región Apulia, Michele Emiliano, la doctora Marilisa Magno, Prefecto de Bari y Antonio Decaro, Alcalde de la ciudad pullesa.

El evento principal será en la Basílica de San Nicolás. El Santo Padre y los Patriarcas descenderán a la cripta para la veneración de las reliquias de San Nicolás y para el encendido de la lámpara uniflama, a forma de carabela, símbolo de la única fe católica y ortodoxa. Después llegarán hasta la Rotonda en el paseo marítimo de Bari, para el Encuentro de Oración. Al término de la oración, volverán a la Basílica en donde a las 11.00 tendrá lugar un diálogo a puertas  cerradas. Seguidamente, el traslado al arzobispado para el almuerzo. Finalmente, el Santo padre se despedirá de los Patriarcas y saludará a las Autoridades. El aterrizaje en el Vaticano está previsto para las 17.15.