Loiola XXI

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Rusia: encuentro entre el Card. Parolín y el Patriarca Kirill.

Kirill: “La Iglesias católica y ortodoxa pueden llevar paz a Ucrania y Medio Oriente”

El Patriarca de Moscú recibe al Secretario de Estado vaticano: «Dos millones de personas veneraron las reliquias de San Nicolás». Parolin: «El ecumenismo de la santidad nos acerca»
AFP

El Patriarca ortodoxo ruso con el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin

Pubblicato il 22/08/2017
Ultima modifica il 22/08/2017 alle ore 17:58
REDACCIÓN
ROMA

«Saluda a mi hermano Kirill, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias». Fue el saludo que el Papa Francisco mandó a través del cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin al Patriarca de Moscú Kirill. El purpurado italiano se reunió con el líder de la Iglesia ortodoxa rusa hoy por la tarde, después de su encuentro con el Ministro del Exterior ruso, Lavrov, en el monasterio Danilovsky. El Patriarca respondió en italiano con un «Grazie».

 

Después, Parolin, quien llamó al Patriarca ortodoxo «Santidad», subrayó: «para mí es un gran honor ser recibido por usted. No es el primer encuentro. Nos vimos de pasada en La Habana. No me imaginaba que nos habríamos vuelto a ver tan pronto», pero, constató, «las vías del Señor son misteriosas».

 

 

Al comenzar el encuentro, Kirill aubrayó que «la Iglesia no puede jugar ningún otro papel además de la pacificación cuando las personas están en conflicto entre sí», como en Ucrania. «Apreciamos mucho –añadió– que también esta vez hayamos encontrado comprensión recíproca sobre el papel que deben desempeñar nuestras Iglesias en relación con la reconciliación de la población en Ucrania».

 

 

Por su parte, el Secretario de Estado vaticano afirmó que «el ecumenismo de la santidad es verdadero, existe: los santos nos unen porque están más cerca de Dios y nos ayudan a caminar con mayor velocidad hacia el abrazo fraterno y la comunión eucarística». Parolin se refería al viaje que las reliquias de San Nicolás ha hecho a Rusia durante este verano; el fragmento de costilla del santo dejó la ciudad italiana de Bari el pasado 21 de mayo, por primera vez desde hace 930 años.

 

Según indicó Kirill, las reliquias de San Nicolás de Bari fueron veneradas por 2,3 millones de fieles de ambas confesiones y representa uno de los frutos del encuentro que tuvieron en el aeropuerto de La Habana el año pasado el Patriarca ortodoxo ruso y el Papa Francisco. La exposición en Rusia (en Moscú y en San Petersburgo) de las reliquias de San Nicolás fue un tema sobre el que hablaron Kirill y Parolin al comenzar su conversación. «Un evento excepcional para la historia de nuestras Iglesias», subrayó el Patriarca.


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El Cadenal Parolín en Rusia. Encuentro con el Patriarca ortodoxo Hilarion.

Parolin en Rusia, clima relajado en el encuentro con Hilarion; afrontaron “temas espinosos”

Primera etapa del viaje a Moscú del Secretario de Estado vaticano: conversación de alrededor de dos horas en la sede del Patriarcado. El cardenal se dijo «emocionado»; se afrontó de manera «constructiva» la cuestión de Ucrania y se recordó el diálogo entre Francisco y Kirill

Hilarion de Volokolamsk con Pietro Parolin

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Pubblicato il 21/08/2017
Ultima modifica il 21/08/2017 alle ore 15:28
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

El clima fue relajado y «constructivo». Parolin estaba «emocionado» y en el diálogo, que duró el doble de lo previsto, se pudieron afrontar temas «bastante espinosos», como el de la cuestión ucraniana. El encuentro con el Metropolitano Hilario de Volokolamsk, presidente del Departamento para las Relaciones Exteriores del Patriarcado de Moscú (primera etapa en el viaje del purpurado a Rusia, el primero de un Secretario de Estado vaticano después de 18 años), tuvo un balance netamente positivo.

 

El cardenal, acompañado por el nuncio en Moscú, monseñor Celestino Migliore, y por monseñor Visvaldas Kulbokas, consejero de la nunciatura, fue recibido hoy por la mañana en la Malij zal (la sala de representación) del monasterio de Danilovsy, sede patriarcal para encontrarse con el “segundo de abordo” de la Iglesia ortodoxa rusa, que visitó el Vaticano el 15 de septiembre de 2016. Precisamente el encuentro comenzó con el recuerdo de aquel viaje y, sobre todo, del encuentro entre el Papa Francisco y el Patriarca Kirill en La Habana. El Metropolitano se dijo agradecido por «los esfuerzos conjuntos» en la preparación de aquel momento histórico en la capital cubana, que, sin duda, abrió una nueva vía para el diálogo entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa. «Espero que el impulso que aquel encuentro ha dado a nuestras relaciones tenga ulterior desarrollo», indicó Hilarion.

 

Parolin, por su parte, se dijo «honrado de estar en Rusia», además de «emocionado» porque «se trata de mi primera visita a este país y también hay sentimientos que acompañan al programa oficial de esta visita». Programa que prevé también el encuentro, mañana, con el Patriarca Kirill, quien lo recibirá en su residencia veraniega de Peredelkino, a las afueras de Moscú. Antes de encontrarse con el Patriarca, Parolin se reunirá con el Ministro del Exterior ruso, Sergey Lavrov. El próximo miércoles 23 de agosto, en cambio, se llevará a cabo el esperado encuentro con el Presidente ruso Vladimir Putin.

 

Dialogando con Hilarion, Parolin aprovechó la ocasión para felicitarlo por los 30 años de su ordenación sacerdotal: «Le doy mis felicitaciones con particular sentimiento, porque la ordenación sacerdotal para mí ha sido el momento más bello de mi vida», expresó.

 

Después, al reunirse al margen del encuentro con algunos periodistas, explicó que durante la conversación «se pudieron afrontar también algunos temas espinosos, pero siempre en la voluntad de construir y superar las dificultades que existen». El más importante, indicó el cardenal, pero sin añadir mayores detalles, fue el tema de Ucrania, que, con la cuestión de la comunidad greco-católica, pero en comunión con Roma, sigue siendo para la Iglesia rusa de rito ortodoxo un obstáculo en el desarrollo de las relaciones con la Iglesia católica. «Fueron muchos argumentos sobre los que discutimos, pero diría que el clima fue muy constructivo», explicó Parolin.

 

De la misma manera, indicó que «no se discutió» sobre el posible segundo encuentro (en Moscú o en otra parte del mundo) entre Francisco y Kirill. Por ahora queda solo el encuentro en el aeropuerto de La Habana. «Demos tiempo al tiempo y que las cosas maduren sin tener demasiada prisa», dijo el Secretario de Estado. «Los tiempos de Dios son siempre perfectos, decían en América Latina», recordó.

Hubo una escena simpática que confirma la atmósfera relajada a la que se refería el cardenal. Antes del encuentro con Hilarion, el Secretario de Estado estuvo con el sacerdote ortodoxo Aleksey Dikarev, responsable de las relaciones intercristianas en el Departamento de relaciones exteriores del Patriarcado de Moscú. El sacerdote estaba mostrándole a la pequeña delegación vaticana los retratos de los Patriarcas de Moscú y en cierto momento el nuncio Migliore dijo: «Un día podría estar aquí su retrato». «No, no es posible. Sería un milagro», dijo Dikarev, a lo que el cardenal Parolin replicó: «Los milagros suceden de tanto en tanto».

 

Hoy por la tarde habrá una reunión entre el Secretario de Estado vaticano y los obispos católicos rusos, después será la Misa en la Catedral de la Inmaculada Concepción de Moscú. Al concluir la celebración, Parolin cenará con los representantes del clero y del laicado. Ambos, Hilarion y el Secretario de Estado, participarán en el Meeting de Rímini que comenzó ayer: el metropolita estará presente el 24 de agosto, mientras que el purpurado participará el sábado 26 en la ceremonia de clausura.


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Los lefebvrianos y la Congregación de la doctrina de la fe.

Los lefebvrianos se interrogan sobre la salida del cardenal Müller

Después de que una carta del ex Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe había sido interpretada por la Fraternidad como un paso hacia atrás en el diálogo con Roma

El cardenal Müller

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Pubblicato il 14/07/2017
Ultima modifica il 14/07/2017 alle ore 19:13
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Los lefebvrianos se interrogan sobre la decisión del Papa de no confirmar en su puesto al cardenal Gerhard Ludwig Müller como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Subrayan además que el purpurado alemán les había enviado recientemente una carta que parecía congelar el diálogo con la Santa Sede, y afirman que ahora esperan «los hechos» que podrá traer la nueva etapa.

 

Un artículo titulado “La carta del cardenal Müller y la falta de confirmación a la cabeza de la CDF”, publicado en estos días por el sitio de la fraternidad sacerdotal San Pío X, recuerda que el pasado 26 de junio el superior de los lefevbrianos, monseñor Bernard Fellay, recibió una carta (firmada el 6 de junio y para la cual el purpurado alemán precisaba contar con el previo visto bueno papal) en la que Müller «enunciaba las condiciones necesarias a una declaración doctrina, preliminar indispensable para cualquier reconocimiento canónico» de la Fraternidad. Entre tales condiciones, recuerda indica el artículo, estaban: la adhesión a la nueva fórmula de la “Professio fidei” de 1988, y no la de 1962, la aceptación explícita de las enseñanzas del Concilio Vaticano II y de las enseñanzas post-conciliares, reconociendo no solo su validez, sino «la legitimidad» del rito introducido con los libros litúrgicos promulgados después del Concilio.

 

Pocos días después de haber recibido la carta, el 30 de junio, Fellay la envió a todos los sacerdotes de la Fraternidad, con este comentario: «Nos encontramos en una situación parecida a la de 2012. Mientras monseñor Pozzo, Secretario de la comisión Ecclesia Dei, en marzo de este año tenía un lenguaje completamente diferente sobre los criterios de catolicidad que debían ser más o menos exigidos». Recordando los diferentes pasajes del diálogo de los últimos meses entre Roma y Econe, cuartel general de los lefebvrianos, el artículo indica que en el pasado monseñor Fellay había «subrayado una contradicción entre las afirmaciones del cardenal Müller y las de monseñor Pozzo». En cuanto al Papa, se recuerda que al volver de Fátima Francisco afirmó: «La “feria cuarta” de la Congregación para la Doctrina de la Fe, su sesión (la llaman “feria cuarta” porque se hace los miércoles), ha estudiado un documento, y el documento todavía no me ha llegado». Por lo tanto, aclara el artículo, «una vez más es necesaria una declaración doctrinal, preliminarmente a cualquier reconocimiento canónico. Pero, ¿cuál debe ser el contenido exacto de esta declaración? ¿El que impone el cardenal Müller o el que propone monseñor Pozzo?».

 

Después de estas preguntas, la nota de los lefebvrianos prosigue recordando que «lo que fue una verdadera sorpresa fue la no confirmación del cardenal Müller en su encargo», el pasado 2 de julio. Para los lefebvrianos, sobre las hipótesis de las « razones de la partida del cardenal Müller, se puede constatar que el Papa no consideró necesario mantenerlo en su sitio para llevar a cabo la decisión de hacer que la Fraternidad sacerdotal San Pío X volviera a la declaración doctrinal de 2012. Después de esta constatación en el orden del truísmo, se pueden plantear algunas cuestiones: al manifestar abiertamente un punto de vista divergente con respecto al de su superior jerárquico, en relación con los “criterios de catolicidad”, ¿monseñor Pozzo actuaba “motu proprio” o sabía contar con un apoyo más alto que el cardenal Müller? ¿Cuál es su futuro en la comisión Ecclesia Dei? ¿Cuál será el papel de monseñor Ladaria (el nuevo prefecto de la Fe, ndr.), jesuita español con una personalidad mucho menos inquieta que la del cardenal alemán? Más propenso a la obediencia propia de la Compañía de Jesús, definiéndose como “conservador moderado, ¿tendrá una influencia moderadamente conservadora a la cabeza de la Congregación para la Doctrina de la Fe? Frente a estas preguntas –concluye la nota de la Fraternidad San Pío X–, los oráculos harán sus predicciones. Por nuestra parte, nos conformamos con esperar los hechos y ver sus efectos».


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Entrevista con el Patriarca ortodoxo Kyrill de Moscú.

“Con nuestro encuentro rompimos el silencio sobre los cristianos perseguidos”

Entrevista con el Patriarca de Moscú Kyrill: la cumbre en La Habana y la nueva fase de las relaciones entre católicos y ortodoxos rusos: hoy no hay que «la Iglesia como un museo de ideas medievales»

El Patriarca de Moscú y de todas las Rusias

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Pubblicato il 18/05/2017
Ultima modifica il 18/05/2017 alle ore 07:47
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A MOSCÚ

«Hasta nuestro encuentro con el Papa Francisco la condición “monstruosa” de los cristianos en el Medio Oriente era casi invisible. Después la situación cambió sustancialmente». Su Santidad Kyrill, Patriarca de Moscú y de todas las Rusias, habla lentamente. Recuerda el histórico encuentro que se verificó en el aeropuerto de la capital cubana en febrero de 2016. Y en esta entrevista con Vatican Insider explicó que hoy se necesita «narrar la Iglesia no como un museo de ideas medievales, o como una reserva de fracasados incapaces de insertarse en la vida moderna, sino como fuente de “agua viva”».

 

Santidad, ha pasado poco más de un año desde el abrazo en Cuba con el Papa Francisco. ¿Qué queda de aquel encuentro?

 

El encuentro no debería ser juzgado solo en el contexto de las relaciones bilaterales entre el catolicismo y la ortodoxia ruda. El argumento principal de la discusión fue, efectivamente, la “monstruosa” condición de los cristianos en el Medio Oriente y en el norte de África, un tema mucho más amplio que una agenda bilateral. Es un argumento de dimensiones globales. Es increíble que un auténtico genocidio de cristianos pueda suceder ahora, en el “civilizado” siglo XXI. A nuestros hermanos no solo les quitan el techo, los bienes y los medios para subsistir, sino la vida misma, solo porque creen en Jesucristo. Y el mayor de los resultados de nuestro encuentro con el Pontífice es el reconocimiento, por parte de todo el mundo, de este desafío para toda la humanidad, cuyos pasado, presente y futuro son imposibles sin el cristianismo.

 

¿Existe la conciencia sobre lo que le está pasando a los cristianos en el mundo?

 

Hasta nuestro encuentro con el Papa Francisco este argumento era casi invisible en los medios de comunicación internacionales, y hemos encontrado la indiferencia de muchas organizaciones internacionales. Después, la situación cambió sustancialmente. Espero que al reconocimiento de la gravedad del problema sigan también pasos concretos para resolverlo. Por ahora, obviamente, los progresos no son tan rápidos como nos gustaría: basta recordar los hechos recientes en Egipto y en Siria. Pero yo no pierdo la esperanza y rezo por que el destino de los perseguidos sea aliviado. Seguiremos elevando nuestra voz, acompañando a nuestras palabras, cuando sea posible, una ayuda concreta a los cristianos perseguidos. Hoy, nosotros los cristianos, independientemente de la confesión a la que pertenezcamos, nos encontramos frente a un grave desafío sistémico. No se trata solo de la violencia explícita de la que acabo de hablar. Se trata también de los viejos problemas de la civilización europea, que han madurado: la destrucción de la familia, la ideología del trans-humanismo y muchos otros. Lograr, juntos, hacer que sea actual el Evangelio de Cristo es una tarea de extraordinaria dificultad, y de extrema actualidad. Este fue otro de los argumentos importantes que afrontamos en el encuentro de La Habana.

 

¿Cuál es, en la actualidad, la relación entre las dos Iglesias? ¿Cuáles resultados ha producido su encuentro?

 

Espero que continúe en el intercambio de experiencias, en la identificación de nuevos puntos de interacción, en el debate sobre las formas que el testimonio cristiano debe asumir en este nuevo contexto. Por ello podemos hablar de la existencia de una perspectiva de desarrollo en nuestras relaciones bilaterales, en esa nueva fase que comenzó en los años sesenta del siglo pasado. Tuve ocasión de participar personalmente en numerosas iniciativas de diálogo que han involucrado durante décadas a las jerarquías católica y ortodoxa. Apreciamos la experiencia adquirida, que no tiene precedentes con respecto a la historia de la división de la cristiandad de Oriente y de Occidente. El encuentro en La Habana fue un evento de enorme importancia en nuestra larga interacción, a pesar de las divergencias teológicas que persisten. El encuentro con el Papa Francisco demuestra nuestra disponibilidad para defender juntos el futuro de las comunidades cristianas en el mundo moderno, y a contribuir en la instauración de una paz sólida y justa en los lugares en los que hoy vemos sangre derramada.

 

Hoy el mundo está viviendo esa que Francisco llama “tercera guerra mundial en pedacitos”. ¿Cómo se puede detener?

 

Antes que nada, en la sincera oración por la paz al Creador: “Benditos los agentes de paz porque serán llamados hijos de Dios”. Sabemos bien que el arma principal del cristiano es precisamente la oración. Respondiendo a una oración sincera, nacida de la fe, el Señor hace milagros que superan la lógica común y las leyes de la política. La fe sin las obras está muerta, y cada oración debe ir acompañada por la acción. No debemos participar en esa que es definida “guerra en pedazos”, que nace del odio y del egoísmo que se apoderan de nosotros. Expulsémolos de nuestro corazón, de nuestra familia, de nuestra comunidad, y el conflicto no nos tocará. La elección a favor de la verdad, del amor y de la caridad es el camino más breve hacia la paz. No hay nada que acerque al hombre y a la humanidad a los conflictos como la preocupación exclusivamente por las propias comodidades, por la satisfacción de las propias pasiones, por el crecimiento irrefrenable del consumo. Actuando en esta dirección nosotros perdemos inmediatamente la batalla contra el enemigo del género humano.

 

¿Cuál es el mayor aporte de los cristianos a la paz?

 

El cristianismo no está contenido solo en las palabras, sino en la presencia de Dios en nuestras obras. Por ello, la tarea principal de los cristianos es permanecer fieles a Cristo, conservar la paz como un estado particular del espíritu. Las palabras de Serafino de Sarov, un santo ruso honrado en todo el mundo cristiano, son una máxima genial de la vida cristiana: “Conquista el espíritu de la paz y alrededor de ti se salvarán miles”. Esta es nuestra respuesta como agentes de la paz. El cristianismo libera al hombre del miedo, e incluso del sufrimiento y de la muerte. Lo importante es permanecer con Cristo en la oración y en las obras de amor, y entonces ni siquiera las circunstancias más adversas nos harán vacilar por el camino hacia la salvación, en nombre de la que recorremos nuestro camino terrenal.

 

Para el camino ecuménico ¿podemos tomar como ejemplo el primer milenio, durante el cual los católicos y los ortodoxos eran una única Iglesia?

 

La historia no conoce el condicional. No es posible seguir adelante con la cabeza hacia atrás. Cualquier intento de trasladar mecánicamente algo de los siglos pasados a la modernidad está condenado al fracaso. Pero esto no significa que podamos olvidar las lecciones de la historia ni la experiencia de la Iglesia sin división durante el primer milenio.

 

¿Qué es lo que se aprende de este pasado?

 

La división de los cristianos fue dictada, en buena medida, por el desplazamiento de las prioridades espirituales, de la observación rigurosa del Evangelio, al intento de trazar y fijar los confines terrenos de la influencia y del poder de la Iglesia. Como consecuencia, también la mejoría de nuestras relaciones debe basarse no en la cancelación o en el ocultamiento de las diferencias entre la ortodoxia y el catolicismo que se han formado en los siglos, sino su aspiración unánime a vivir según el Evangelio en el mundo contemporáneo.

 

¿Cuál es hoy la tarea de los cristianos de las diferentes confesiones?

 

Hoy, como nunca antes, es importante encontrar un lenguaje para ofrecer un testimonio vivo de Cristo, narrar la Iglesia no como un museo de ideas medievales, o una reserva de fracasados incapaces de insertarse en la vida moderna, sino como “fuente de agua viva”, alrededor de la que pasan multitudes atormentadas por la sed, sin darse cuenta de que su salvación está a pocos pasos. En este sentido, la situación de la Iglesia, tanto de Oriente como de Occidente, no se distingue mucho del cristianismo de los primeros siglos. ¿Qué tienen en común la Iglesia antigua y la Iglesia actual, la cristiandad oriental y la cristiandad occidental, qué es lo que no ha cambiado durante los milenios transcurridos? No es “algo”, es un “Quién”: el Fundador y Guía de la Iglesia, Cristo, Aquel que “es el mismo ayer, hoy y eternamente”. En Él debemos buscar el ejemplo en cada momento de nuestras vidas.

 

 

Una versión reducida de esta entrevista fue publicada hoy por el periódico italiano “La Stampa”.