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Libia: escandaloso abuso contra los refugiados y complicidad de los gobiernos europeos.

Libia: Los gobiernos europeos, cómplices de espantosos abusos contra personas refugiadas y migrantes

Personas migrantes y refugiadas esperando a ser trasladadas a un centro de detención en Libia / © TAHA JAWASHI

Los gobiernos europeos están siendo cómplices, a sabiendas, en la tortura y los abusos cometidos contra decenas de miles de personas refugiadas y migrantes detenidas en condiciones atroces en Libia por las autoridades de inmigración libias. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional en un informe publicado hoy, tras la indignación mundial desatada por la venta de migrantes en Libia.

El informe, titulado Libya’s dark web of collusion, expone con detalle la manera en que los gobiernos europeos apoyan activamente el sofisticado sistema de abusos y explotación de personas refugiadas y migrantes utilizado por la Guardia Costera libia, las autoridades encargadas de la detención y los traficantes de personas para impedir que la gente cruce el Mediterráneo.

“Cientos de miles de personas refugiadas y migrantes atrapadas en Libia están a merced de las autoridades libias, las milicias, los grupos armados y los traficantes de personas que a menudo trabajan en estrecha colaboración para obtener beneficios económicos.Decenas de miles de personas permanecen recluidas indefinidamente en centros de detención llenos a rebosar donde sufren abusos sistemáticos”, ha manifestado John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa.

“Los gobiernos europeos no sólo son plenamente conscientes de estos abusos; además, al apoyar activamente a las autoridades libias para que detengan las travesías por mar y retengan a la gente en Libia, son cómplices de estos delitos.”

Una política de retención
Desde finales de 2016, algunos Estados miembros de la UE —especialmente Italia— han puesto en práctica una serie de medidas destinadas a cerrar la ruta migratoria a través de Libia y del Mediterráneo central, sin importarles apenas las consecuencias para las personas atrapadas dentro de las fronteras libias, donde no existe la ley. La cooperación de estos Estados con los agentes libios ha tenido un triple enfoque.

En primer lugar, se han comprometido a proporcionar apoyo y asistencia técnicos al Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal libio, que gestiona los centros de detención en los que las personas refugiadas y migrantes son detenidas de forma arbitraria e indefinida y sufren habitualmente graves violaciones de derechos humanos, incluida la tortura.

En segundo lugar, han posibilitado que la Guardia Costera libia intercepte a personas en el mar, proporcionándole formación, material (incluidos barcos) y asistencia técnica y de otro tipo.

En tercer lugar, han alcanzado acuerdos con las autoridades locales libias y los líderes de tribus y grupos armados para animarlos a detener el tráfico de personas e incrementar los controles fronterizos en el sur del país.

Detención, extorsión y explotación de migrantes
La penalización, establecida en la legislación libia, de la entrada irregular en Libia, unida a la ausencia de toda legislación o infraestructura práctica para la protección de las personas solicitantes de asilo y víctimas de tráfico de seres humanos, ha provocado que la detención masiva, arbitraria e indefinida se convierta en el principal sistema de gestión de la migración en el país.

Las personas refugiadas y migrantes interceptadas por la Guardia Costera libia son enviadas a centros de detención del Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal, donde soportan tratos espantosos. En la actualidad, hasta 20.000 personas permanecen retenidas en estos insalubres centros, llenos por encima de su capacidad. Las personas migrantes y refugiadas entrevistadas por Amnistía Internacional describieron los abusos que habían sufrido o habían presenciado, que incluían detención arbitraria, tortura, trabajos forzados, extorsión y homicidios ilegítimos, a manos tanto de las autoridades como de los traficantes, los grupos armados y las milicias.

Decenas de personas migrantes y refugiadas entrevistadas describieron el desmoralizador círculo de explotación al que las condena la connivencia entre guardias, traficantes y la Guardia Costera libiaLos guardias de los centros de detención las torturan para obtener de ellas dinero mediante extorsión. Si pueden pagar, son puestas en libertad. También pueden ser entregadas a traficantes de seres humanos que pueden organizar su salida de Libia en cooperación con la Guardia Costera. Los acuerdos entre la Guardia Costera y los traficantes se señalan mediante marcas en las embarcaciones para que éstas puedan cruzar las aguas libias sin que las intercepten, y también se ha sabido que la Guardia Costera ha escoltado embarcaciones hasta aguas internacionales.

Aunque no está claro cuántos miembros de la Guardia Costera libia colaboran con los traficantes, sí lo está que, durante 2016 y 2017, el aumento de la capacidad de la Guardia Costera, logrado con el apoyo de los Estados miembros de la UE, ha dado lugar a un número cada vez mayor de operaciones en las que se devuelve a personas migrantes a Libia. En lo que va de 2017, 19.452 personas han sido interceptadas por la Guardia Costera libia, llevadas de vuelta a Libia y conducidas de inmediato a centros de detención donde impera la tortura.

Un hombre procedente de Gambia que estuvo detenido durante tres meses contó a Amnistía Internacional que le habían hecho pasar hambre y lo habían golpeado en un centro de detención. “Me golpean con una manguera, porque quieren dinero a cambio de ponerme en libertad. Llaman a tu familia mientras te golpean, para que la familia envíe dinero.” Cuando su familia pagó el rescate, fue trasladado a Trípoli; el encargado de llevarlo era un chófer asignado que exigió un pago adicional. “Tenía que quedarme con él hasta que le pagara su dinero, y si no me vendería.”

“Una manera inmediata de mejorar la suerte que corren las personas refugiadas y solicitantes de asilo en los centros del Departamento de Lucha contra la Migración Ilegal sería que las autoridades libias reconocieran formalmente el mandato del ACNUR, firmaran la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados y adoptaran una ley de asilo. También debe ponerse fin a la detención automática de migrantes, ya que es durante la detención cuando se producen los peores abusos”, ha manifestado John Dalhuisen.

La Guardia Costera libia pone vidas en peligro e intimida a ONG
Se sabe que los agentes de la Guardia Costera libia actúan en connivencia con redes de tráfico de seres humanos y han utilizado amenazas y violencia contra personas refugiadas y migrantes a bordo de embarcaciones en peligro.

Las grabaciones de vídeo, las fotografías y los documentos examinados por Amnistía Internacional señalan que la Ras Jadir, una embarcación donada por Italia en abril de 2017, fue utilizada por la Guardia Costera libia durante un incidente espantoso el 6 de noviembre de 2017, en el que las imprudentes acciones de los guardacostas contribuyeron a que se ahogaran hasta 50 personas.

Haciendo caso omiso de los protocolos básicos de seguridad, la Ras Jadir se acercó a una barca hinchable que se hundía a unas 30 millas náuticas de la costa de Libia. Como no desplegó su bote inflable rígido (conocido como RHIB, por sus siglas en inglés) para facilitar el rescate, las personas migrantes se vieron obligadas a trepar por los altos costados de la embarcación, y muchas cayeron al agua.

Una nave de una ONG que se encontraba en las cercanías, la Sea-Watch 3, desplegó sus propios RHIB para tratar de salvar a gente, pero las grabaciones de vídeo muestran a los tripulantes de la Ras Jadir arrojando objetos a esos RHIB para hacer que se alejaran. También muestran a migrantes a bordo de la Ras Jadir a quienes están flagelando con una cuerda, y a otros tratando de saltar al agua y llegar hasta los RHIB.

Aunque ya se habían documentado anteriormente acciones imprudentes y peligrosas de la Guardia Costera libia, esta parece ser la primera vez que se ha demostrado que una embarcación proporcionada por un gobierno europeo se ha utilizado en un incidente de este tipo.

“Al ayudar a las autoridades libias a atrapar a personas en Libia, sin exigir a dichas autoridades que aborden los abusos endémicos contra personas refugiadas y migrantes, o sin reconocer siquiera la existencia de esas personas, los gobiernos europeos han demostrado cuál es su auténtica prioridad: cerrar la ruta del Mediterráneo central, con total desprecio por el sufrimiento causado”, ha manifestado John Dalhuisen.

Los gobiernos europeos deben replantearse su cooperación con Libia sobre migración y deben permitir que la gente llegue a Europa por vías legales; eso incluye el reasentamiento de decenas de miles de personas refugiadas. Los gobiernos deben insistir en que las autoridades libias pongan fin a la política y la práctica de la detención y reclusión arbitrarias de personas refugiadas y migrantes, liberando de inmediato a todas las personas de ciudadanía extranjera recluidas en los centros de detención y permitiendo que el ACNUR actúe sin trabas.”

Información complementaria
La Ras Jadir fue donada por Italia a las autoridades libias en dos ceremonias: la primera en el puerto de Gaeta (Italia) el 21 de abril de 2017, y la segunda en el puerto de Abu Sittah (Libia) el 15 de mayo de 2017. En los vídeos de las ceremonias se ve claramente la embarcación, en presencia del ministro del Interior italiano, Marco Minniti.

Al final de septiembre de 2017, la OIM había identificado 416.556 personas migrantes en Libia, de las que más del 60% proceden del África subsahariana, el 32% de otros países del norte de África, y en torno al 7% de Asia y Oriente Medio. Las cifras del ACNUR muestran que en Libia había 44.306 personas registradas como refugiadas o solicitantes de asilo a 1 de diciembre de 2017. No cabe duda de que la cifra real es mucho más alta.


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Afganistán: graves problemas de los emigrantes devueltos al País.

                       La gran traición europea

Por Anna Shea (@AnnaLucyShea), Amnistía Internacional

“Si Noruega nos hubiera creído, mi esposo aún seguiría vivo”, me dice Sadeqa. Esta mujer había huido a Noruega con su familia en 2015 después de que Hadi, su esposo, hubiera sido secuestrado y golpeado, pero las autoridades noruegas rechazaron su solicitud de asilo y los devolvieron a ellos y a sus hijos a Afganistán. Unos meses después de su llegada, a Hadi lo mataron. Sadeqa y sus tres hijos de corta edad viven con un miedo constante.

Es una de los miles de personas afganas que han sido devueltas de Europa a Afganistán en los dos últimos años. A estas personas las devuelven a pesar de los indicios de que corren un peligro real de sufrir graves violaciones de derechos humanos en un país que, desde su huida, se ha vuelto más peligroso.

Un nuevo informe publicado por Amnistía Internacional detalla casos terribles de personas afganas devueltas desde Noruega, Países Bajos, Suecia y Alemania que posteriormente han resultado muertas o heridas en ataques con bombas o que tienen que vivir con el miedo constante a sufrir persecución por su orientación sexual o por su religión. Tan sólo en 2016, se ha devuelto al peligro a casi 10.000 personas afganas.

Afganistán es un país sumamente inseguro, y en los últimos años la inseguridad ha aumentado aún más. En la actualidad, el gobierno y sus fuerzas de seguridad están luchando contra más de 20 grupos armados que actúan en todo el territorio nacional, entre ellos los talibanes y el grupo autodenominado Estado Islámico. La Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán informó de que 2016 había sido el año más mortífero para la población civil, con 11.418 personas muertas o heridas, y el deterioro de la situación ha persistido en 2017. Kabul es la provincia más peligrosa del país: en ella se produjeron el 19% de las víctimas civiles en 2016.

En contra de lo que dictan tanto el sentido común como la humanidad, es a este país al que los Estados europeos están devolviendo a miles de personas afganas. A medida que se incrementan los riesgos para la seguridad, lo hacen también las devoluciones. Entre 2015 y 2016, la cifra de personas devueltas de Europa a Afganistán casi se triplicó: de 3.290 a 9.460.

Farid, expulsado a Kabul el pasado mayo desde Noruega, corre peligro de sufrir persecución religiosa por haberse convertido al cristianismo. Salió de Afganistán siendo niño, creció en Irán y luego huyó a Noruega. Le aterra lo que le pueda pasar. Todavía en shock tras haber sido arrancado de su país de adopción y su comunidad religiosa, me dijo: “Me siento como si hubiera caído del cielo. No me creo que esté aquí”.


Explosión en Kabul, 31 mayo de 2017. © Getty Images

Hace un año, el 5 de octubre de 2016, la Conferencia de Bruselas sobre Afganistán reunió a representantes de 75 países y de 26 organizaciones y agencias internacionales. La Unión Europea (UE) y sus Estados miembros se comprometieron a proporcionar al gobierno afgano unos 5.000 millones de euros en concepto de ayuda humanitaria. También en la conferencia, la UE y Afganistán firmaron un documento titulado “Joint Way Forward” (El avance conjunto), que tiene como finalidad facilitar la devolución a Afganistán de personas que ciudadanía afgana que se encuentran en Europa.

Ese documento comienza con la afirmación de que la UE y Afganistán “se enfrentan a unos desafíos sin precedentes en materia de refugio y migración. Para abordarlos se requieren solidaridad, determinación y esfuerzos colectivos”.

Pero, mientras en Afganistán se recibiría con alegría una auténtica solidaridad por parte de los gobiernos europeos, los desafíos que la UE y Afganistán enfrentan en materia de refugio y migración no son en absoluto comparables.Recientemente, los brutales conflictos y la aplastante pobreza en muchas partes del mundo han empujado a numerosas personas a buscar asilo en Europa: más de un millón de mujeres, hombres, niñas y niños desesperados llegaron de forma irregular en 2015; de ellos, unos 200.000 eran afganos. Sin embargo, estas cifras deben compararse con las cifras de personas refugiadas que están acogidas –algunas desde hace décadas– en países con muchos menos recursos que la mayoría de los Estados europeos. Por ejemplo, de los 2,5 millones de personas refugiadas afganas en el mundo, la gran mayoría (unos 2,28 millones) viven en Irán y Pakistán.

Manifestación de estudiantes contra el trato que reciben las personas solicitantes de asilo en Noruega. © Tom Arne Brandvold

Mientras tanto, el propio Afganistán se enfrenta a una sobrecogedora crisis de desplazamiento interno. La población internamente desplazada en el país superará casi seguro los dos millones de personas para final de 2017. Además, en los últimos años, las condiciones cada vez más hostiles para los refugiados afganos en Irán y Pakistán han obligado a cientos de miles de personas a regresar a Afganistán. Al mismo tiempo, ciento de miles de personas más han huido del país, ante el temor por su vida.

La denominada crisis de refugiados de la UE no se basa en la cifra de personas refugiadas que llegan, sino en la manera en la que muchos políticos europeos insisten en delegar la responsabilidad en países con muchos menos recursos. Europa no carece de los recursos para cumplir con sus obligaciones legales respecto a las personas que huyen de los horrores de la guerra y la persecución. El PIB medio per cápita de los países de la UE supera con mucho el de los países que a más personas refugiadas albergan, como Pakistán, Líbano y Kenia.

Está claro que, pese a la retórica de solidaridad de “Joint Way Forward”, el documento tiene como intención presionar a Afganistán para que acepte a grandes cantidades de retornados afganos. Un documento filtrado de la UE, fechado en marzo de 2016, expone con franqueza este aspecto. En él, las agencias de la UE reconocen “el deterioro de la situación de seguridad [en Afganistán] y las amenazas a las que se expone la población”, así como la probabilidad de que aumenten “unos niveles sin precedentes de ataques terroristas y bajas civiles”, pero aún así manifiestan que “podría ser necesario devolver a más de 80.000 personas en un futuro próximo”.

Se han citado unas palabras del ministro de Economía afgano, Eklil Hakimi, en el Parlamento de Afganistán: “Si Afganistán no coopera con los países de la UE en relación con la crisis de refugiados, la cantidad de ayuda humanitaria asignada a nuestro país pagará las consecuencias”. Una fuente confidencial del gobierno afgano describió el documento “Joint Way Forward” como una “taza envenenada” que Afganistán se vio obligada a beber para recibir ayuda al desarrollo.

Es evidente que “Joint Way Forward” no es ni conjunto, ni un avance. Afganistán es en estos momentos un país demasiado peligroso para devolver a personas a él. Mientras los gobiernos europeos y la UE no reconozcan este hecho, la vida de decenas de miles de personas afganas en Europa seguirá siendo incierta. Para otras ya es demasiado tarde. “Tengo tanto miedo”, me dijo la viuda de Hadi. “Ni siquiera puedo llevar a mis hijos a la tumba de su padre.”

Los nombres de las personas citadas en este artículo se han cambiado.

Este artículo fue publicado originalmente por Time.


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El Papa a la Unión Europea. Crónica

El Papa propone estas soluciones a los problemas y desafíos de Europa

Por Miguel Pérez Pichel

El Papa Francisco pronuncia su discurso. Foto: Captura Youtube

El Papa Francisco pronuncia su discurso. Foto: Captura Youtube

VATICANO, 28 Oct. 17 / 12:15 pm (ACI).- El Papa Francisco pidió una Unión Europea que recupere su espíritu fundacional para hacer frente a los retos que presenta el mundo de hoy, y presentó posibles soluciones sostenidas en los valores cristianos a los problemas que padece.

En un discurso ante los participantes en el Diálogo “(Re)Pensando Europa”, que se celebra en Roma entre el 27 y el 29 de octubre con la participación de líderes políticos europeos y representantes de la Iglesia, el Papa presentó algunas ideas sobre el proceso de construcción de la Unión Europea.

Al comenzar su reflexión, el Santo Padre destacó el “diálogo en un espíritu de confrontación libre y abierta” con que discurrieron las sesiones de trabajo de las reuniones.

Mediante ese diálogo se ha podido “enriquecerse mutuamente e iluminar el camino del futuro de Europa, más allá de la senda que todos juntos estamos llamados a recorrer para superar las crisis que padecemos y para afrontar los desafíos que nos esperan”.

Francisco señaló que “hablar de una contribución cristiana para el futuro del continente significa ante todo preguntarse sobre nuestro deber como cristianos hoy, en estas tierras fecundamente plasmadas por la fe a lo largo de los siglos”.

“¿Cuál es nuestra responsabilidad en un tiempo en el que el rostro de Europa está cada vez más marcado por una pluralidad de culturas y de religiones, mientras que para muchos el cristianismo se percibe como un elemento del pasado, lejano y ajeno?”, se preguntó.

Persona y comunidad

El Papa afirmó que los conceptos de “persona” y de “comunidad” son las principales aportaciones del cristianismo a la Europa de hoy. Recordó cómo, tras la caída del Imperio Romano, “uno de los valores fundamentales que ha traído el cristianismo es el sentido de la persona creada a imagen de Dios”.

Sin embargo, lamentó que en el mundo de hoy se está reduciendo a las personas a simples cifras: “No hay ciudadanos, hay votos. No hay emigrantes, hay cuotas. No hay trabajadores, hay indicadores económicos. No hay pobres, hay umbrales de pobreza”.

En cuanto a la comunidad, señaló que “es el antídoto más grande contra los individualismos que caracterizan nuestro tiempo, contra esa tendencia generalizada hoy en Occidente a concebirse y a vivir en soledad”.

“Los cristianos reconocen que su identidad es ante todo relacional. Están integrados como miembros de un cuerpo, la Iglesia, en el que cada uno con su propia identidad y peculiaridades participa libremente en la edificación común”.

Además, destacó la familia como “primera comunidad”, y la situó como lugar de descubrimiento de diversidad que recompone la unidad, y ejemplo para una comunidad civil en la que se acoja la diversidad de cualidades de cada uno.

Un lugar de diálogo

Europa “no se puede permitir perder la oportunidad de ser ante todo un lugar de diálogo”, advirtió. Dentro de ese diálogo hizo hincapié en “la importancia del diálogo interreligioso para favorecer el conocimiento recíproco entre cristianos y musulmanes en Europa”.

“Desafortunadamente –lamentó– cierto prejuicio laicista, todavía en auge, no es capaz de percibir el valor positivo que tiene para la sociedad el papel público y objetivo de la religión, prefiriendo relegarla a una esfera meramente privada y sentimental”.

Asimismo, advirtió contra “el predominio de un cierto pensamiento único que ve en las afirmaciones de una identidad religiosa un peligro para la propia hegemonía, acabando así por favorecer una falsa contraposición entre el derecho a la libertad religiosa y otros derechos fundamentales”.

Por ello, indicó que “los cristianos están llamados a favorecer el diálogo político, especialmente allí donde está amenazado y prevalece el enfrentamiento. Los cristianos están llamados a dar nueva dignidad a la política, entendida como máximo servicio al bien común y no como una ocupación de poder”.

Un ámbito inclusivo

En su discurso, el Papa Francisco también exhortó a los políticos a “favorecer una Europa que sea una comunidad inclusiva, libre de un equívoco de fondo: inclusión no es sinónimo de aplastamiento indiferenciado”.

“Los emigrantes son un recurso más que un peso”, afirmó al mismo tiempo que invitaba a reflexionar sobre la afirmación evangélica: “Fui forastero y me hospedasteis”.

Un espacio de solidaridad

También llamó a convertir Europa en un espacio de solidaridad, en una comunidad en la que “nos apoyemos mutuamente”. Recordó que “no pueden ser solo algunos los que lleven pesos y realicen sacrificios extraordinarios, mientras que otros permanecen enrocados defendiendo posiciones privilegiadas”.

“Ser una comunidad solidaria significa cuidar de los más débiles de la sociedad, de los pobres, de los que son descartados por los sistemas económicos y sociales, a partir de los ancianos y los desempleados. Pero la solidaridad exige también que se recupere la colaboración y el apoyo recíproco entre las generaciones”.

Una fuente de desarrollo

Esa Europa que se ha convencido de su carácter de comunidad, podrá ser una fuente de desarrollo “para sí y para todo el mundo”, según afirmó el Papa.

Como elemento esencial para el desarrollo, Francisco apuntó al trabajo digno. “Ciertamente al desarrollo del hombre contribuye el trabajo, que es un factor esencial para la dignidad y la maduración de la persona. Se necesita que haya trabajo y se necesitan también condiciones adecuadas de trabajo”.

Una promesa de paz

El Papa Francisco finalizó su discurso enfatizando “el compromiso que deben asumir los cristianos de Europa para constituir una promesa de paz. Fue este el pensamiento principal que animó a los firmantes de los Tratados de Roma. Después de dos guerras mundiales y violencias atroces de pueblos contra pueblos, había llegado el momento de afirmar el derecho a la paz”.

“Ser trabajadores de paz significa hacerse promotores de una cultura de la paz. Esto exige amor a la verdad, sin la que no pueden existir relaciones humanas auténticas y búsqueda de la justicia, sin la que el abuso es la norma imperante de cualquier comunidad”, aseguró.


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Congreso en el Vaticano sobre la Unión europea

                                    “Integración, diálogo y capacidad de generar”, claves del Proyecto Europa

Viernes 27 Oct 2017 | 11:03 am

El Card. Marx (centro) en la presentación ver más

Ciudad del Vaticano (AICA):

El cardenal Reinhard Marx, arzobispo de Munich y Freising (Alemania) y presidente de la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (Comece) y monseñor Paul Richard Gallagher, secretario para las Relaciones con los Estados del Vaticano, presentaron hoy en rueda de prensa del Diálogo “(Re) thinking Europe. Una contribución cristiana al futuro del proyecto europeo”.

La actividad, organizada por la Comece en colaboración con la Secretaría de Estado del Vaticano, comenzó este viernes y concluirá el domingo 29 de octubre.

Los participantes al congreso-diálogo asistirán mañana, sábado 28 de octubre, a una audiencia con el papa Francisco, quien dirigirá de este modo su quinto discurso sobre Europa y la Unión Europea.

El cardenal Marx explicó que después de una primera exposición, continuarán el debate en pequeños grupos para escuchar “tantas intervenciones como sea posible y contar con la participación activa de todos”.

Asimismo, señaló que “estos análisis, ideas y propuestas se recopilan y discuten posteriormente. Este encuentro en Roma no es la conclusión de un proceso de reflexión y debate sobre Europa y la UE, sino el principio”

En la presentación, el purpurado alemán enumeró alguno de los desafíos que deberá afrontar Europa:

El cambio climático y la consiguiente necesidad de cambiar, a medio plazo, nuestro estilo de vida no sostenible. Vinculado a ello también está el problema de los costos del cambio ecológico y su distribución.

El aumento de los cambios en el mundo del trabajo a través de la digitalización, la tecnología robótica, las relaciones laborales precarias y especialmente el alto desempleo juvenil en los países. Vinculado a ello está la cuestión fundamental del valor del trabajo y la dignidad del hombre.

Los movimientos de fuga y las migraciones surgidos de la llamada “crisis de los refugiados”.

Asimismo, destacó que la Unión Europea, el “Proyecto Europa” logró grandes resultados, al afirmar que durante los últimos 60 años contribuyó fundamentalmente a la paz, la solidaridad, el crecimiento y el progreso en Europa.

Por último, el cardenal Marx dijo que se espera con expectativa la audiencia con el Papa, al recordar que todos los discursos del pontífice “han brindado notables puntos para la reflexión, que nos guían en nuestro trabajo en la Comece y ofrecen a Europa, en su conjunto, palabras de esperanza y aliento”.+


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UE: ilegalidad de las expulsiones de refugiados en caliente.

Amnistía Internacional, ante la sentencia del TEDH: “Esta violación de derechos humanos ha durado demasiado”

Ante la sentencia de hoy del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que ratifica que las expulsiones en caliente son ilegales, tal y como ha denunciado Amnistía Internacional en numerosas ocasiones, y que se produce en respuesta a la denuncia interpuesta ante el TEDH por que dos personas migrantes de Malí y de Costa de Marfil, que fueran devueltas a Marruecos desde Melilla sin los debidos procedimientos el pasado 13 de agosto de 2014, AI declara:

“Esta condena confirma las prácticas ilegales que se están produciendo en la frontera española con Marruecos y que llevamos denunciando desde 1995. Desde entonces, miles de personas han sido expulsadas de manera ilegal, corriendo el riesgo de ser sometidas a tortura y malos tratos”, asegura Esteban Beltrán, director de AI España.

Esta violación de derechos humanos ha durado demasiado: es necesario que el gobierno ponga fin de una vez por todas a las expulsiones en caliente. Ninguna persona debe ser expulsada de una manera directa o indirecta y sin los debidos procedimientos individualizados a un lugar donde su vida, su integridad o su libertad puedan correr peligro”, sigue Beltrán.

La organización exige que se revisen las disposiciones que regulan el rechazo en frontera, tanto de la Ley de Extranjería como de la Ley Orgánica de Protección de Seguridad Ciudadana.

Más información 
Amnistía Internacional, junto con las organizaciones ECRE, AIRE y la Comisión Internacional de Juristas, presentaron un informe ante el TEDH, en el que aseguran que las expulsiones en caliente incumplen el artículo 4 del Protocolo número 4 del Convenio Europeo de Derechos Humanos y el artículo 13 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, ya aque obligan sumariamente a un grupo de inmigrantes a cruzar la frontera de vuelta sin cumplir con los procedimientos establecidos en la ley nacional vigente y diferentes normas internacionales, tales como que se tomen en cuentan sus circunstancias individuales, que accedan a intérpretes y asistencia jurídica, así como información sobre los procedimientos legales a su disposición, entre ellos el asilo.


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La Comisión europea sobre lo sucedido el 1 de octubre en Cataluña.

 

 

Comunicado sobre lo sucedido en Catalunya

Bruselas, 2 de octubre de 2017

Bajo la Constitución española, la votación de ayer en Catalunya no fue legal.

Para la Comisión Europea, tal y como ha reiterado repetidamente el presidente Juncker, este es un asunto interno de España que se debe tratar dentro del orden constitucional de España.

También reiteramos la postura legal mantenida por esta Comisión y sus predecesoras. Si se organizara un referéndum de acuerdo con la Constitución española significaría que el territorio resultante se encontraría fuera de la Unión Europea.

Más allá de los aspectos puramente legales del asunto, la Comisión cree que estos son tiempos de unidad y estabilidad, no de división ni fragmentación.

Llamamos a los actores relevantes a moverse rápidamente de la confrontación al diálogo. La violencia nunca puede ser un instrumento de la política. Confiamos en el liderazgo del presidente Mariano Rajoy para gestionar este complejo proceso con total respeto a la Constitución española y a los derechos fundamentales de sus ciudadanos.