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Formas modernas de trata de personas y esclavitud

Seminario en el Vaticano: La trata de personas, la esclavitud moderna

Jueves 31 Oct 2013 | 11:44 am

Ciudad del Vaticano (AICA):  

“La trata de personas: la esclavitud moderna. Las personas indigentes y el mensaje de Jesucristo” es el título del seminario que, respondiendo a un deseo del papa Francisco, organizaron las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales junto a la FIAMC (Federación Internacional de las Asociaciones de Médicos Católicos). El seminario se celebrará el 2 y 3 de noviembre en la Casina Pío IV del Vaticano, cuenta con la participación de 22 expertos procedentes de diversos países y organizaciones internacionales, entre los cuales la nigeriana Joy Ngozi Ezeilo, especialista de Naciones Unidas de Trata de personas, sobre todo mujeres y niños, o el médico español José Antonio Lorente, director científico del GENYO( Centro Pfizer-Universidad de Granada-Junta de Andalucía de Genómica e Investigación Oncológica). “Durante los trabajos se abordará la trata de personas a los efectos de establecer el real estado de la situación y una agenda para combatir dicho crimen atroz. Por ejemplo hoy la ciencia puede proveer contra esta nueva forma de esclavitud instrumentos antes desconocidos, tales como un registro informático del ADN para cotejar tanto los datos genéticos de los niños desaparecidos (incluso por adopciones ilegales) como los de los familiares que los reclaman”, expresó el obispo argentino monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales”. “A nadie se le ocurre negar hoy -prosigue- que la trata de personas constituye un crimen escandaloso contra la dignidad humana y una violación grave de los derechos humanos fundamentales, además de ser un evidente acelerador de lucro criminal en nuestra centuria. Ya el Concilio Vaticano II establecía perentoriamente que ‘la esclavitud, la prostitución, la trata de blancas y de jóvenes, así como las condiciones laborales degradantes, que reducen al trabajador al rango de mero instrumento de lucro, sin respeto a la libertad y a la libertad de la persona humana son infamantes y degradan la civilización humana y son totalmente contrarias al honor debido al Creador”. 

Según el reciente informe UNODC 2012 Report on Trafficking entre 2002 y 2012 la Organización Internacional del Trabajo estima que globalmente 20,9 millones de personas fueron víctimas de trabajo forzado. Esta estadística incluye también las víctimas de la trata de personas para la explotación laboral y sexual. 

Cada año se estima que alrededor de 2 millones de personas son víctimas del tráfico sexual, de las cuales el sesenta por ciento son niñas. El tráfico de los órganos de seres humanos es casi el 1% de esta cifra y afecta, por lo tanto, a unas 20.000 personas, a las cuales, con diferentes formas de engaño se les extraen en forma ilegal órganos como el hígado, el riñón, el páncreas, la córnea e inclusive el corazón. 

“Algunos observadores -reitera monseñor Sánchez Sorondo- sostienen que en pocos años la trata de personas superará el tráfico de drogas y de armas y se convertirá así en la actividad criminal más lucrativa del mundo”. Por otra parte “la trata sexual internacional no se limita las zonas pobres y subdesarrolladas sino que se extiende virtualmente a todas las regiones del globo. Mientras que los países con una vasta (y a menudo legal) industria sexual engendran la demanda de la trata de mujeres, jóvenes y niñas, los países económicamente deprimidos proporcionan mayormente el suministro. Es en estos últimos donde los traficantes pueden reclutar con mayor facilidad”. 

El prelado concluye recordando que el papa Francisco durante la canonización de la mexicana Guadalupe García Zavala, dijo que con la labor que llevaba a cabo la santa con los pobres, los abandonados y los enfermos nos enseñaba a “no avergonzarnos y a no tener repugnancia a tocar la carne de Cristo”. “Estas palabras son la clara reacción desde el mensaje de Cristo a esta nueva forma de esclavitud contemporánea, que constituye una violación aberrante de la dignidad y de los derechos de la persona”.+