Loiola XXI

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El caos en Sudán del sur

UNICEF/Rich
Un niño carga a su hermana en Aweil, Sudán del Sur. Ambos viven en la calle.

10 Julio 2018

Violaciones en masa de mujeres y niñas, asesinatos de ancianos, enfermos y discapacitados, y otras atrocidades perpetradas por fuerzas del Gobierno pueden constituir crímenes contra la humanidad, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que exige el enjuiciamiento de sus autores, algunos de ellos ya identificados.

Un informe preparado por observadores de la ONU documenta graves violaciones de las leyes humanitarias y abusos de los derechos humanos por parte de las fuerzas gubernamentales y sus aliados en Sudán del Sur.

La investigación, publicada este martes, revela que, entre el 16 de abril y el 24 de mayo de este año, 232 personas fueron asesinadas y muchas más heridas durante los ataques contra pueblos controlados por fuerzas de la oposición en el estado de Unidad.

“Los civiles han sido un objetivo. Los ancianos, las personas con discapacidad y los niños han sido asesinados en terroríficos actos de violencia. Algunos fueron colgados de árboles y otros quemados vivos en sus casas”, asegura el informe.

Las víctimas y los testigos describen como el Ejército de Liberación Popular de Sudán y sus fuerzas aliadas rodeaban los pueblos al alba o en la mañana y empezaban a disparar contra los civiles que huían. Los atacantes robaban el ganado, saqueaban las casas y las quemaban, junto con las despensas de comida.

Las mismas fuerzas usaron la violación de mujeres y niñas como arma de guerra. Al menos 120 fueron violadas por múltiples hombres. Entre las barbaridades figuran la violación de una niña de cuatro años y la de una mujer de veinte que acaba de dar a luz. Además, 132 mujeres fueron secuestradas.

Una política de tierra quemada

“La brutalidad y crueldad sin piedad de los atacantes descrita por los supervivientes sugiere que tenían una política de tierra quemada”, asegura el informe. “De acuerdo con las denuncias recibidas, los ancianos, los enfermos y las personas con discapacidad que no podían huir eran quemados vivos en sus chozas prendidas con mecheros”.

De acuerdo con las denuncias recibidas, los ancianos, los enfermos y las personas con discapacidad que no podían huir eran quemados vivos en sus chozas prendidas con mecheros

Como resultado de esta violencia, alrededor de 30.000 personas se han visto obligadas a huir, de las que 5000 encontraron refugio en lugares protegidos por la ONU, 8000 se escondieron en el campo y 18.000 huyeron a la ciudad de Mayendit, bajo control de la oposición.

Toda esta barbarie puede constituir crímenes contra la humanidad.

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Raaad al Husein, ha pedido al Gobierno que detenga los ataques contra civiles, y lleve a los autores ante la justicia, incluidos los que tenían el mando de las fuerzas. Tres de los individuos responsables de las principales atrocidades han sido identificados y uno de ellos ha sido al parecer apartado de sus funciones.

“Debe haber consecuencias para los hombres que presuntamente violaron en grupo a una niña de 6 años, que degollaron a ancianos, que ahorcaron a mujeres por resistirse al saqueo y que dispararon a civiles en los pantanos donde se escondían. Los que ordenaron y facilitaron estos crímenes tienen que rendir cuentas. El Gobierno de Sudán del Sur y la comunidad internacional tienen la responsabilidad de asegurar que se haga justicia”, ha afirmado Zeid.

También pidió al Gobierno de transición de Sudán del Sur y a la Unión Africana que actúen rápidamente en el establecimiento de una corte híbrida que asegure el enjuiciamiento por estas graves violaciones de los derechos humanos.

La Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur está tomando medidas en varios frentes, entre ellas el aumento de la presencia de cascos azules en el área, la asistencia a los necesitados, la investigación de las violaciones de los derechos humanos y las conversaciones políticas con el Gobierno, los comandantes del Ejército y la sociedad civil.


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Atrocidades en Sudan del Sur, en particular con los niños.

UNICEF Sudán del Sur/Sebastian Rich
Niños soldados en Sudán del Sur

23 Febrero 2018

Un informe de la ONU identifica a 40 oficiales de alto rango del Ejército y del Gobierno como responsables de crímenes de guerra. El dossier, que contiene 58.000 documentos y 230 declaraciones, servirá de base para establecer un tribunal híbrido para juzgar los crímenes.

Niños de Sudán del Sur fueron obligados a mirar como violaban a sus madres y las asesinaban. Estas y otras atrocidades han sido documentadas en un informe elaborado por expertos de la ONU en Derechos Humanos.

Treinta y ocho oficiales de alto rango del Ejército y tres gobernadores han sido identificados como responsables de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en Sudán del Sur.

“Hay víctimas con las que hablamos y nos ofrecieron su testimonio que han sido mutiladas, violadas en grupo a menudo por una docena de hombres o más. A veces los familiares fueron obligados a mirar. A veces los niños fueron obligados a mirar, a participar en la violación e incluso a matar”, explica el comisionado para los Derechos Humanos en Sudán del Sur Andrew Clapham.

A los civiles les sacaron los ojos,los degollaron y los castraron.

La investigación ha podido determinar qué unidades fueron desplegadas en los lugares donde se produjeron ataques masivos contra la población, lo que ha hecho posible establecer de forma individual la competencia de los responsables del Ejército.

Entre los responsables figuran ocho tenientes generales, dieceiséis  generales, ocho generales de brigada y cinco coroneles, así como tres gobernadores. En el informe no se da su nombre, pero sus identidades podrían hacerse públicas en un juicio.

Los testimonios son “devastadores”, según los investigadores. Incluyen testimonios de gente obligada a violar a familiares “en casos que recuerdan a Bosnia”.

La prevalencia de violencia sexual contra hombres en Sudán del Sur es mucho más elevada de lo que se cree

Una mujer contó que su hijo de 12 años fue forzado a mantener relaciones sexuales con su abuela para seguir con vida. La misma mujer vio como castraban a su marido. Otro hombre presenció cómo su compañero, un hombre, era violado en grupo y abandonado en unos arbustos hasta que murió.

“La prevalencia de violencia sexual contra hombres en Sudán del Sur es mucho más elevada de lo que se cree”, dijo la presidenta de la Comisión de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos en Sudán del Sur, Yasmin Sooka. “Lo que hemos visto hasta ahora es sólo la punta del iceberg”.

Los niños son reclutados forzosamente por todos los bandos y la comisión estima que representan un cuarto de las víctimas de abusos sexuales. Además, constituyen una generación perdida con “sólo uno de cada trece que terminará la primaria”.

Los ancianos tampoco pudieron escapar a las atrocidades y “fueron asesinados con machetes o quemados vivos”.

“Hay un patrón claro de persecución étnica”, aseguró Clapham.

 

ONU/Mark Garten
Sursudaneses en el distrito de Impevi, en Uganda., by ONU/Mark Garten

Juicio por crímenes de guerra

El dossier, que contiene 58.000 documentos y 230 declaraciones, servirá de base para establecer un tribunal híbrido para juzgar los crímenes, con un componente internacional, u otro tipo de mecanismo que garantice la sanción de los criminales.

La ONU está recopilando pruebas para usar en un juicio por crímenes de guerra y el informe se presentará ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra.

“La corte puede ser establecida directamente y el fiscal puede empezar a trabajar en el acta de acusación”, explicó Sooka. “La Unión Africana debe proceder de inmediato al establecimiento de una corte híbrida” en Sudán del Sur, añadía Clapham.

Según el acuerdo de paz de 2015, aquellos que sean imputados no podrán mantener o presentarse para un cargo.

Sooka dijo que esa es la única manera de detener la “rampante devastación de millones de vidas humanas por parte de los líderes de Sudán del Sur”.

Conflicto étnico

En 2015, el Gobierno sursudanés y los rebeldes firmaron un acuerdo de paz que, sin embargo, no consiguió frenar la guerra y el baño de sangre.

El conflicto  empezó a finales de 2013, solo dos años después de que Sudán del Sur lograra la independencia de Sudán. Desde entonces, cuatro millones de sursudaneses han huido del país.


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Sudán del sur: más de 300 niños soldado liberados.

Más de 300 niños soldados liberados en Sudán del Sur

Un ex niño soldado en Sudán del Sur se dirige a la escuela. Foto: UNICEF/Ohanesian

07 de febrero, 2018 — Más de 300 niños soldados, entre ellos 87 niñas, fueron liberados este miércoles por grupos armados en la localidad de Yambio, Sudán del Sur, informaron UNICEF y la Misión de las Naciones Unidas en ese país (UNMISS).

UNICEF espera la liberación de otros 700 menores en las próximas semanas, e indicó que la de hoy es la primera puesta en libertad de niños en más de un año.

El Movimiento de Liberación Nacional de Sudán del Sur, que en 2016 firmó un acuerdo de paz con el gobierno y pasó a formar parte del ejército nacional, liberó a unos 215 niños. Por su parte, el Ejército de Liberación Popular del Sudán en la Oposición puso en libertad a otros 96.

Los niños fueron desarmados y se les proporcionó ropa de civil, durante una ceremonia para celebrar su puesta en libertad. A continuación, se someterán a exámenes médicos y recibirán apoyo psicológico y psicosocial, como parte del programa de reintegración que llevan a cabo UNICEF y sus socios.

Las familias de los niños que regresan a sus hogares recibirán asistencia alimentaria durante tres meses para apoyar su reintegración. Posteriormente, recibirán capacitación profesional, acceso a servicios educativos adecuados a cada franja de edad y a centros de aprendizaje acelerado.

Naciones Unidas calcula que hay unos 19.000 niños soldado en Sudán del Sur, tras más de cuatro años de conflicto en el país africano.
UNICEF necesita 45 millones de dólares en 2018 para apoyar los esfuerzos de liberación, desmovilización y reintegración en todo el país.

“No todos los niños son reclutados por la fuerza. Muchos se unieron a los grupos armados porque sintieron que no tenían otra opción “, dijo Mahimbo Mdoe, representante de UNICEF en el país.

“Nuestra prioridad para este grupo -y para los niños y niñas en el país- es brindarles el apoyo que necesitan para alcanzar un futuro más prometedor”, finalizó.

Por su parte, el responsable de la UNMISS, David Shearer, destacó que es la primera vez que tantas niñas son liberadas en Sudán del Sur. Shearer señaló que es “vital” que reciban apoyo para reincorporarse en sus comunidades.

La UNMISS dirige desde hace seis meses un proyecto para liberar a menores en colaboración con otros socios como UNICEF y las autoridades estatales, las locales y grupos comunitarios.


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Nuevos asesinatos en Sudán del Sur.

Asesinados 45 civiles en Sudán del Sur

David Shearer, el representante especial del Secretario General para Sudán del Sur, visita a los residentes de Akobo. Foto: UNMISS / Amanda Voisard

29 de noviembre, 2017 — Al menos 45 civiles han muerto y otros 19 han resultado heridos en un ataque a una comunidad Dinka, en la región de Jonglei, en Sudán del Sur.

El representante especial del Secretario General condenó los “horribles” crímenes.

“Condeno rotundamente estos asesinatos y el secuestro de unos 60 mujeres y niños durante los ataques”, dijo David Shearer.

Las comunidades Murle y Dinka en Jonglei llevan años enfrentadas.

“Los que han cometido estos actos violentos minan los intentos de lograr la paz y la reconciliación que la Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS) lleva a cabo en Jonglei”, dijo Shearer. “Durante los intercambios que la UNMISS ha tenido con las dos comunidades hemos visto que la mayoría de la gente quiere que estos ataques vengativos acaben”.

Entre los fallecidos hay personal humanitario que según Shearer trabajan “desinteresadamente por la gente de Jonglei”. Sus muertes, añadió, “no tienen ningún sentido y son totalmente despreciables”.


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Sudán del sur: dramático incremento de los prófugos a Sudán del Norte y Uganda

Sudán: El número de prófugos sud-sudaneses ha tocado la cifra de 1,3 millones

2017-08-25 Radio Vaticana

 

(RV).- “Es interminable el flujo de prófugos sud-sudaneses hacia Sudan del Norte y Uganda. El número de refugiados en Sudán ha tocado la cifra de 1,3 millones, alcanzando así la cifra total de 2 millones de refugiados en este país”, lo anunció en rueda de prensa el Comisionado para los refugiados del Gobierno de Jartum, Ismail al-Gizouli, afirmando que el flujo de prófugos ha sufrido un incremento en estos meses y pidiendo más ayuda a la Comunidad Internacional para llevar asistencia a estas personas. A ellos, se agrega 1 millón de prófugos – en gran parte mujeres y niños – refugiados en Uganda en búsqueda de protección de la guerra civil, alimentos y agua.

En este sentido, no ha servido para nada los diversos llamamientos y denuncias realizados por la Iglesia en estos meses, incluso sostenidos por el Papa Francisco, que el pasado 26 de febrero, en su visita a la Iglesia Anglicana de Roma, expresó su deseo de visitar este País, junto al Arzobispo anglicano, Justin Welby. A las palabras del Pontífice se sumaron los llamamientos de la Conferencia Episcopal de Sudán, a través de un mensaje difundido con ocasión del sexto Aniversario de Independencia de Sudán del Sur. En el documento, los Obispos pedían un cese al fuego total, invitaban al diálogo nacional y a la oración por la paz.

Más allá de las críticas, las Iglesias locales, la Santa Sede y las diversas Organizaciones caritativas católicas internacionales están trabajando activamente para llevar ayuda a la población sud-sudanesa y a los refugiados. Entre ellas, Catholic Relief Services, la obra caritativa de los Obispos de Estados Unidos, la Caritas Italia y diversas Congregaciones Religiosas presentes en el país. También se debe recordar que en el mes de junio, el Card. Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, presentó la iniciativa “El Papa con Sudán del Sur”, una iniciativa de ayuda en ámbito sanitario, educativo y de trabajo agrícola, con la cual el Pontífice ha manifestado su cercanía y solidaridad con esta población africana.

(Renato Martinez – Radio Vaticano)


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Sudán del sur: violencia sexual.

Sudán del Sur: La violencia sexual “a gran escala” añade más sufrimiento en medio del feroz conflicto

Copy: AI

24 de julio de 2017

Miles de mujeres y niñas —y algunos hombres— de Sudán del Sur que han sufrido violación en los ataques sexuales por motivos étnicos cometidos en el conflicto en curso están sufriendo además problemas psicológicos y estigmatización y no tienen a quien pedir ayuda; así lo revela Amnistía Internacional en un nuevo informe que ha publicado hoy.

En Do not remain silent”: Survivors of Sexual violence in South Sudan call for justice and reparations, Amnistía Internacional revela actos de violencia sexual con agravantes cometidos contra miles de personas en todo el país desde que estallaron las hostilidades en diciembre de 2013. El informe es el resultado de un proyecto conjunto de investigación de Amnistía Internacional y 10 defensores y defensoras de los derechos humanos de Sudán del Sur que no pueden ser nombrados por miedo a que su gobierno tome represalias contra ellos.

Los agresores proceden de ambos bandos del conflicto que enfrenta a las fuerzas gubernamentales del presidente Salva Kiir, de etnia dinka, con las fuerzas opositoras de Riek Machar, de etnia nuer, y a sus respectivos grupos armados aliados.

“Son actos premeditados de violencia sexual en gran escala. Se ha sometido a mujeres a violaciones en grupo, agresiones sexuales con palos y mutilaciones con cuchillos”, ha afirmado Muthoni Wanyeki, directora regional de Amnistía Internacional para África Oriental, el Cuerno de África y los Grandes Lagos.

“Tales actos son indefendibles y dejan secuelas que debilitan y cambian la vida a las mujeres, incluidas lesiones físicas y trastornos psicológicos. Muchas sobrevivientes, además, han sido repudiadas por su esposo y su familia política, y estigmatizadas por su comunidad.”

Un equipo de investigación de Amnistía Internacional entrevistó a 168 víctimas de violencia sexual (de las que 16 eran hombres) en ciudades y pueblos de los cuatro estados sursudaneses (Ecuatoria Central, Jonglei, Alto Nilo y Unidad) y en tres asentamientos de personas refugiadas en el norte de Uganda.

En algunos casos, los agresores mataron a las víctimas después de violarlas. Hubo el caso de una mujer a quien los agresores mutilaron la vagina con un cuchillo después de violarla por resistirse. Murió a los cuatro días a causa de las heridas.

También hubo ataques contra civiles varones. A unos los violaron; a otros los castraron o les clavaron agujas en los testículos. En un caso especialmente espeluznante, cuatro soldados del gobierno introdujeron paja en el conducto anal de un joven, le prendieron fuego y miraron cómo se quemaba vivo.

Un superviviente llamado Gatluok, quien no había podido escapar con los demás cuando los soldados del gobierno asaltaron su pueblo, en el estado de Unidad, en mayo de 2015, contó lo siguiente a Amnistía Internacional:

“Debido a mi ceguera no pude huir con los jóvenes, así que me capturaron. Me dieron a elegir entre violación y muerte. Yo dije que no quería morir, así que decidieron violarme.”

“Algunos ataques parecen dirigidos a aterrorizar, degradar y avergonzar a las víctimas, y, en algunos casos, a impedir que los miembros de partidos políticos rivales puedan procrear”, ha manifestado Muthoni Wanyeki.

Sufrimiento interminable
Una de las mujeres con las que habló Amnistía Internacional ahora es seropositiva. Otras sufren fístulas e incontinencia intestinal. Varios hombres han quedado impotentes.

Muchas víctimas afirmaron que sufrían pesadillas, pérdida de memoria y falta de concentración, y que habían pensado en vengarse o suicidarse, todos ellos síntomas comunes del trastorno de estrés postraumático.

A Jokudu, de 19 años, la violaron salvajemente cinco soldados gubernamentales cerca de la localidad de Yei en diciembre de 2016. Ahora padece incontinencia urinaria y hemorragias frecuentes.

A Nyabake, de 24, la violaron en grupo unos soldados del gobierno en un puesto de control en Yuba en julio de 2016. Según afirmaba, no consigue dormir más de tres horas seguidas por la noche debido a las pesadillas y tiene la sensación permanente de que los soldados van a volver.

A Sukeji la violaron en grupo tres soldados gubernamentales en Kajo Keji en agosto de 2016, en presencia de sus dos hijos. Dijo: “A veces no puedo evitar recordarlo, aunque no quiera, y me echo a llorar. Me pregunto por qué mis hijos tienen que cargar con eso en su memoria. Cuando sean mayores, ¿qué pensarán de su madre?”.

Nyagai, a la que unos soldados del gobierno violaron en grupo en Yuba en julio de 2016, perdió la fe en su religión tras la agresión. Contó que había dejado de ir a la iglesia después de ser violada y que no había vuelto a rezar más. “El demonio me atravesó el día en que me violaron”, dijo.

Jacob, esposo de Aluel, violada delante de él por combatientes del Movimiento de Liberación Popular de Sudán en la Oposición en julio de 2016 en Yuba, dice que ha pensado en suicidarse.

“El gobierno de Sudán del Sur debe tomar medidas deliberadas para detener esta epidemia de violencia sexual, empezando por transmitir un mensaje inequívoco de tolerancia cero, ordenando inmediatamente una investigación efectiva e independiente sobre los ataques que se han cometido y garantizando que se obliga a los responsables a rendir cuentas en juicios justos”, ha afirmado Muthoni Wanyeki.

“Debe asimismo disuadir de la comisión de actos de violencia sexual, entre otras cosas apartando a los sospechosos de las fuerzas armadas hasta que las acusaciones contra ellos se confirmen o descarten de manera independiente. A las víctimas debe proporcionárseles justicia, asistencia médica y reparación.”

“Las fuerzas de la oposición deben prohibir igualmente la violencia sexual en sus filas, adoptar mecanismos sólidos de vigilancia de la conducta de sus combatientes y cooperar en todas las investigaciones y procesamientos de sus miembros en virtud del derecho internacional.”

Elegidas por motivos políticos y étnicos
Muchas de las víctimas fueron atacadas por su origen étnico, algo cada vez más asociado a la adhesión política al gobierno o a la oposición.

En la mayoría de los casos documentados por Amnistía Internacional, hombres de etnia dinka atacaron a mujeres de etnia nuer, y hombres nuer atacaron a mujeres dinka. Pero también hubo casos, por ejemplo en el estado de Unidad, de hombres nuer afines al gobierno que violaron a mujeres nuer a las que consideraban afines a la oposición. En otros casos, soldados del gobierno atacaron a mujeres de comunidades que no eran de la etnia nuer.

“[Los soldados del gobierno] me decían que le echara la culpa a Dios por haberme hecho nuer”, contó Nyachah, de 36 años, violada por siete soldados del gobierno en la capital, Yuba. Sus agresores llevaban uniforme de la Guardia Presidencial y hablaban dinka.

Nyaluit, violada por cinco soldados gubernamentales en diciembre de 2013, dijo: “Me violaron por ser una mujer nuer […]. Hablaban de lo que pasó en Bor: mujeres y niñas dinka fueron violadas y asesinadas por los nuer, el grupo étnico de Riek Machar”.

James, de etnia dinka, fue obligado a mirar cómo nueve combatientes de la oposición nuer irrumpían en su casa y violaban por turno a su esposa, Acham, antes de matarla. “¿No sabes que los dinka y los nuer están en guerra y que muchos nuer han sido asesinados por dinkas en Yuba?”, le preguntaron los asaltantes.


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Sudán del Sur: situación trágica. Análisis

Petróleo, agua y tierras vírgenes: el tesoro “maldito” de Sudán del Sur

El padre Daniele Moschetti, comboniano, explica las razones del conflicto. «El embargo sobre la venta de armas no es aplicado, no le conviene a nadie». La guerra y la tragedia humanitaria en el país que el Papa querría visitar. El papel de al Qaeda y de las superpotencias
REUTERS

La guerra y la tragedia humanitaria en el país al que el Papa querría ir

Pubblicato il 12/07/2017
Ultima modifica il 12/07/2017 alle ore 12:54
FRANCESCO PELOSO
CIUDAD DEL VATICANO

La visita del Papa quedó sin fecha fija, debido a todos los peligos en una crisis que empeora cada vez más. Sudán del Sur vive un periodo complejo y terrible: una guerra civil desastrosa, millones de prófugos, poblaciones extenuadas. ¿Quién lo habría pensado? Todo comenzó en 2011 con la declaración de independencia, la separación del sur cristiano y animista con una minoría musulmana sin radicales, del norte árabe, cuna de un islam agresivo que consideraba África como un territorio de conquista, por lo menos en las intenciones de su líder, el autócrata Omar al Bashir. En 2011, el poder pasó a manos de Salva Kiir, presidente de etnia dinka, y del vicepresidente Riek Machar, de etnia nuer. Sin embargo, en explotó un nuevo conflicto entre ambos líderes y sus respectivos grupos étnicos; el vicepresidente Machar fue acusado de haber organizado un golpe de Estado. El poder en la actualidad está en manos de los grupos armados dinka del presidente Kiir, pero los rebeldes nuer dan batalla, aunque sean menos y cuenten con menos armas y patrocinio internacional (detrás de la guerra étnica de fachada se puede advertir la coluntad predatoria de algunos grupos de poder). Pero simplificando no se explica todo: ahora en el país hay por lo menos entre 7 y 8 grupos armados activos, los intereses de los países vecinos y de las grandes potencias del mundo favorecen el tráfico de armas y la guerra, aunque decenas de etnias y gran parte de la población no querían el conflicto. Entonces, ¿por qué se combate? Por el petróleo, naturalmente, pero también por el agua y por las tierras vírgenes que nunca han sido cultivadas (40 años de conflictos con breves periodos de relativa paz han contribuido para dejar casi intacto este tesoro).

 

Los recursos son la maldición de África, o por lo menos de algunos países, explicó a Vatican Insider el padre Daniele Moschetti, que durante seis años (hasta diciembre del año pasado) fue el Superior de los misioneros combonianos en Sudán del Sur. Además cuenta con una larga experiencia en África (y no solo): pasó 11 años en Kenya, un año en Palestina y, dentro de pocos meses, con otros misioneros, comenzará a trabajar con otros misioneros en las Naciones Unidas, tratando de dar voz al sur del mundo. Según Amnistía Internacional, «en Sudán del Sur se está verificando una de las crisis humanitarias más graves de los útlimos tiempos: hay casi un millón de desplazados en la región de Equatoria, mientras siguen sin castigo los asesinatos de civiles y los abusos contra mujeres y niñas». Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), «el númeor total de personas que han huido de Sudán del Sur hacia las regiones vecinas es de 1,6 millones. La nueva tasa de personas en fuga es alarmante y representa un peso difícil de sostener para una región que es cosniderablemente más pobre y cuyos recursos se están agotando rápidamente. Nadie, entre los países vecinos, es inmune. Los refugiados huyen hacia Sudán, Etiopía, Kenya, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana. Casi la mitad de las personas que huyen ha llegado a Uganda, en las regiones septentrionales del país la situación ahora es crítica». Y también están los millones de desplazados internos, mientras gran parte de la población sufre el hambre.

 

Padre Moschetti, el marco del país es alarmante…

 

Hoy la situación es bastante catastrófica. Estamos a seis años exactos de la independencia y en Yuba (la capital, ndr.) no hubo celebraciones oficiales, como sucedía en el pasado; por otra parte, estamos frente a una desbandada de conjunto: hay un “crack” financiero muy grave, la banca central ya no tiene dólares, la inflación ha llegado al 900%; para comprender qué significa podemos comparar con Italia, en donde la inflación es del 1%. El valor del dinero local no tiene ningún peso, todo proviene del extranjero, todo lo que se come, lo que se usa. Debido a la guerra que comenzó el 15 de diciembre de 2013 y después de los enfrentamientos que se verificaron el año pasado en Yuba, en julio, justamente hace un año, más han abandonado el país: embajadas, organizaciones no gubernamentales, voluntarios…

 

Pero ahora hay organismos internacionales y misioneros, ¿no?

 

Muchas organizaciones se fueron después de los enfrentamientos de hace un año, aunque la mayor parte ha vuelto. Pero todavía tienen dificultades, porque el gobierno no logra garantizar la seguridad para los agentes humanitarios presentes, para los misioneros. Dicen: “Nosotros no garantizamos la seguridad de los operadores, de los misioneros”, porque después son atacados y asesinados. Y esto se da particularmente en zonas a las que están llevando comida y medicinas; por ello se aprovechan de esta situación para decir que no tienen posibilidades para proteger a nadie. Traducido significa: “No damos luz verde para llevar comida y agua a estas zonas porque falta la seguridad”. Se trata de una manera terrible para poner de rodillas las zonas en las que naturalmente están los rebeldes, pero también la población.

 

Aunque la guerra haya vuelto en 2013, el conflicto tiene raíces más antiguas…

 

Es un conflicto muy complejo. Hay que comenzar con la independencia de Sudán, en 1956. El país antes era una colonia inglesa. Desde aquella época había un grupo de sudsudaneses que podía independizarse del norte, pero los ingleses dejaron todo en manos del gobierno de Khartoum, que comenzó con el proceso de islamización. Como consecuencia, todos los misioneros, católicos y protestantes, fueron expulsados en 1964. Y justamente este proceso provocó la movilización de Estados Unidos. Sudán del Sur, el objetivo de alcanzar su independencia, siempre ha puesto de acuerdo a los republicanos con los demócratas en los Estados Unidos, que invirtieron miles de millones de dólares desde los 70 y 80 hasta ahora. Todas las administraciones estadounidenses han apoyado al SPLM (Sudan People’s Liberation Movement), es decir el ejército de rebeldes que luchaba contra Cashir, criminal internacional (que llegó al poder con un golpe de Estado en 1984, ndr.), pero nadie quiere capturarlo verdederamente.

 

Entonces, el fundamentalismo islámico ha influido en esta historia…

 

En tiempos de George W. Bush, Sudán estaba en la “lista negra” de países, porque desde allí partió, entre otros, Osama Bin Laden. Él formó a los primeros grupos militares, terroristas, exactamente en Khartoum. Los primeros ataques ideados por Osama Bin Laden y llevados a cabo por al Qaeda no fueron contra las Torres Gemelas de Nueva York, sino en contra de las embajadas estadounidenses de Nairobi (Kenya) y de Dar Es Salaam (Tanzania), el 7 de agosto de 1998 (224 fueron las víctimas y hubo unos 4 mil heridos). El primer ataque, pues, fue en África, dentro del continente y no fuera de él. La respuesta fueron bombardeos estadounidenses en Khartoum. Entonces, Sudán siempre ha estado en la “lista negra” y está sometido a un embargo. La parte meridional del país, que forma parte del África negra (el norte es árabe, ndr.), es mitad cristiana. Después hay un 7-8% de musulmanes no fundamentalistas y el resto son animistas.

 

¿La independencia de Sudán del Sur tenía espectadores interesados? 

 

Sí. Museveni, presidente de Uganda (que es un gran aliado de Estados Unidos), así como Kenya se vieron favorecidas por el proceso de independencia. Pero todos los países que tienen fronteras con Sudán del Sur tienenn grandes intereses. El país cuenta con enormes recursos, no se trata solo de petróleo (en este momento es el tercer yacimiento de África), también hay agua y tierras vírgenes, porque el país vivió 40 años de guerra (de 1956 a 2005, entre Khartoum y los independentistas del Sur, ndr.), con intervalos por un total de diez años con relativa paz. Pero durante la década de los 70 surgió una especie de “fiebre del petróleo”. Era la época de la austeridad en Europa, del ahorro de combustible. Así, cuando la OPEP (los países árabes) dijo “Ya basta, ya no hay petróleo para ustedes”, comenzaron las grandes búsquedas de nuevos yacimientos, y se encontraron los de Sudán del Sur. Desde ese momento comenzó la segunda guerra interna. Era 1983. En general, podemos decir que, por una parte estaban las grandes transnacionales europeas y estadounidenses que querían explotar los nuevos recursos; por otra, el gobierno de Khartoum que no quería deshacerse de lo que consideraba suyo. Al mismo tiempo, el gobierno sacaba la riqueza de las regiones meridionales para desarrollar el norte, pero sin hacer lo mismo con el sur, que quedó sin escuelas y en absoluta pobreza. Por ello comenzó la lucha por la independencia del sur, guiada por el SPLM, hasta los acuerdos firmados el 9 de enero de 2005 en Nairobi, cuando se eligió a un vicepresidente negro (y esta era una novedad importante) para todo Sudán: John Garang, dundador del SPLM, que en ese entonces no quería la separación del sur, al que, como sea, se le dio cierta autonomía.

 

Pero en 2011 Sudán se divide…

 

Hoy celebramos una independencia que el principal líder de Sudán del Sur, Garang, no quiso nunca; por el contrario, Salva Kiir y otros grupos militares apoyados por Estados Unidos siempre habían querido que el sur se separara del norte. De cualquier manera, la unidad del país era una vía para la islamización de África. Detrás de este conflicto hay un poco de todo: petróleo, agua, potencial desarrollo agrícola. Y después están todos los intereses de los países que lo rodean y que tienen menos recursos. Es como el Congo, que es el país más rico del mundo en cuanto a recursos, pero, desgraciadamente, es uno de los más pobres. Estas riquezas se convierten en maldiciones, no en bendiciones para el pueblo, sino para que se enriquezcan las élites. De hecho, todos los que ahora están en el poder son militares que han dejado el uniforme y guardan millones de dólares en sus cuentas de Estados Unidos, Inglaterra u otros sitios. Sus familias viven fuera del país.

 

Y ustedes, los misioneros, ¿logran todavía trabajar en el país?

 

Nosotros estamos en Sudán del Sur desde la época de Daniele Comboni, nuestro fundador, que llegó en 1858; nacimos en misión, y nos consideramos parte integral de esta historia, de este pueblo. Nunca nos hemos ido, solo cuando nos han expulsado, pero siempre hemos vueltoy hemos caminado junto a estos pueblos, pasando de las esclavitud, primero, a las guerras, el colonialismo, la islamización y ahora a los nuevos conflictos civiles y por el petróleo. Hemos perdido dos misiones en los últimos años, de 2013 a 2017, porque llegaban todos: los del gobierno, los rebeldes. Dos misiones importantes para nosotros, en las que hacíamos formación humana y espiritual, pero todo fue destruido debido a la lucha entre los del gobierno y los rebeldes. La gente escapó. Solo en Uganda hay un millón de prófugos, y muchos en la zona más fértil, en la provincia de Equatoria, en donde las etnias locales no querían la guerra de ninguna manera. Pero la presión del gobierno y de la etnia dinka, que ahora tiene el poder económico y militar, ha empeorado la situación. En Sudán todavía hay cientos de miles de prófugos, en Etiopía casi un millón, en Kenya alrededor de medio millón. En estos meses me encuentro en Italia y veo que se habla sobre la emergencia de los migrantes, cosa que me hace enojar y reír al mismo tiempo. Los países africanos se están haciendo cargo de millones de personas.

 

¿Cuáles potencias extranjeras tienen mayores intereses en Sudán del Sur?

 

Estadounidenses, ingleses, franceses, chinos, rusos y grandes multinacionales tienen intereses en Sudán del Sur. Se ha pedido 4 o 5 veces la introducción del embargo de las armas, pero países como Rusia o China están en contra y, directa o indirectamente, obstaculizan esta medida. Hay que tener en cuenta que el gobierno de Sudán del Sur en 2014 gastó mil millones de dólares en armas e hipotecó pozos de petróleo, que en este momento no han abierto todavía; están malbaratando el país para tener armas y aplastar la rebelión, no piensan para nada en el futuro ni en la gente. El Papa Francisco tenía que ir en octubre a Sudán del Sur, en compañía del arzobispo de Canterbury Justin Welby, primado anglicano, pero la visita quedó sin fecha por motivos de seguridad. Pero sería un viaje importantísimo, porque las Iglesias están haciendo un gran trabajo y son las únicas instituciones creíbles; la comunidad internacional primero le dio crédito al gobierno y después a los rebeldes. El único bastión son las Iglesias, que, entre otras cosas, hacen un gran trabajo de “lobbying advocacy” y de información, porque las partes en conflicto no quieren que se sepa lo que está sucediendo en el país, para poder seguir adelante con atrocidades nunca vistas, ni siquiera en el conflicto con los árabes (el conflicto por la independencia del norte costó millones de muertes). Se necesita que la comunidad internacional cobre una mayor conciencia. Ni siquiera los campos para refugiados están al seguro, ni siquiera los que cuentan con protección internacional, también allí han entrado soldados y han masacrado mujeres, ancianos y niños.