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La orden del santo sepulcro y los cristianos perseguidos en Medio Oriente

“Es dramática la situación de los cristianos, pero el mundo mira a otra parte”

El Papa Francisco recibió en audiencia a los miembros de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, a quienes agradeció por sus iniciativas espirituales y caritativas para las poblaciones de la Tierra Santa: «También ustedes contribuyen para que se alcance la paz en la región»

El Papa Francisco

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Pubblicato il 16/11/2018
Ultima modifica il 16/11/2018 alle ore 14:06
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Está allí, «frente al mundo entero», la dramática situación de los cristianos que cada vez más «son perseguidos y asesinados». Frente a ese mismo mundo «que demasiadas veces dirige la mirada hacia otra parte» ante esta tragedia. Es la denuncia que pronunció el Papa Francisco durante la audiencia a los miembros de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén, órgano que desde hace muchos años se ocupa de múltiples actividades espirituales y caritativas en beneficio de las poblaciones de la Tierra Santa. Desde el martes 13 de noviembre, los caballeros y las damas se han reunido en Roma por la Consulta que se lleva a cabo cada cinco años. A partir de la última Consulta, de 2013, han aumentado los miembros de la Orden y también ha crecido, recordó el Papa, «la expansión geográfica con la creación de nuevas articulaciones periféricas, en la asistencia material que ha ofrecido a la Iglesia en la Tierra Santa y en el número de peregrinajes» de sus miembros.

 

Exhortando a rezar constantemente por los fieles en dificultades, el Papa Francisco se refirió en su discurso al «martirio blanco», que va de la mano del «martirio de la sangre» y que se verifica, por ejemplo, «en los países democráticos cuando se limita la libertad religiosa».

 

El Pontífice indicó cuáles pueden ser dos vías para construir la paz: el diálogo y «el mutuo respeto». Agradeció por ello a la Orden del Santo Sepulcro, «por el apoyo a los programas de utilidad pastoral y cultural», y animó a que prosiga con su trabajo codo a codo con el Patriarcado Latino de Jerusalén para «afrontar la crisis de los refugiados que en los últimos cinco años ha inducido a la Iglesia a una respuesta humanitaria significativa en toda la región».

 

«Es una bella señal —comentó Francisco— que sus iniciativas en el campo de la formación y de la asistencia sanitaria estén abiertas a todos, independientemente de las comunidades de pertenencia y de la religión profesada. De esta manera, ustedes contribuyen para aplanar el camino hacia el conocimiento de los valores cristianos, hacia la promoción del diálogo interreligioso, hacia en mutuo respeto y la recíproca comprensión».

 

Se trata de un mérito, subrayó el Pontífice, mediante el cual «ustedes también contribuyen con la construcción de esa vía que llevará, tal y como esperamos todos, a alcanzar la paz en toda la región».

 

Después, el Pontífice reflexionó sobre la «misión en el mundo» de la Orden del Santo Sepulcro: «No olviden que no son un ente de filantropía comprometido en la promoción de la mejoría material y económica de los destinatarios. Ustedes han sido llamados para poner en el centro y como objetivo final de sus obras el amor evangélico por el prójimo, para testimoniar por doquier la bondad y el cuidado con el que Dios ama a todos».

 

«La admisión de obispos, sacerdotes y diáconos en su Orden no representa de ninguna manera una distinción honorífica», añadió el Papa Francisco. «Forma parte de sus tareas de servicio pastoral asistir a cuantos de entre ustedes tengan un papel de responsabilidades, ofreciendo ocasiones de oración comunitaria y litúrgica en todos los niveles, constantes oportunidades espirituales y de catequesis para la formación permanente y para el crecimiento de todos los integrantes de la Orden».

 

Al final de la audiencia, el Papa Bergoglio aconsejó acompañar la obra de ayuda material para las poblaciones tan duramente puestas a prueba con la oración incesante a la Virgen, venerada por la Orden con el título de “Nuestra Señora de Palestina”. «Ella es la Madre premurosa —recordó el Pontífice— y ayuda de los cristianos, para los cuales obtiene del Señor fortaleza y consuelo en el dolor».

 

El Papa después bendijo el ícono de Nuestra Señora de los Cristianos Perseguidos, que los caballeros llevarán a cada una de las Lugartenencias, pidiendo oraciones para que la Virgen interceda por la «Iglesia en la Tierra Santa y, más en general, en el Medio Oriente, además de su especial intercesión por aquellos cuyas vidas y cuya libertad están en peligro».


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Restaurado el Santo Sepulcro de Jerusalén.

El Santo Sepulcro restaurado vuelve a ser lugar de oración ecuménica

Entrevista con el Custodio de la Tierra Santa, Francesco Patton, a una semana de la celebración para agradecer las obras realizadas, prevista para el 22 de marzo

La Basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén

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Pubblicato il 20/03/2017
Ultima modifica il 20/03/2017 alle ore 12:58
MARIA TERESA PONTARA PEDERIVA
TRENTO

La restauración del edículo que se encuentra en el Santo Sepulcro de Jerusalén, el lugar de la tumba de Cristo y sitio más importante para toda la cristiandad, se tardó casi un año, bajo la dirección de Antonia Moropoulou, profesora de la National Technical University de Atenas, quien se ocupó de coordinar un equipo de alrededor de 30 colegas de diferentes departamentos del NTUA, con la asesoría del arquitecto Osama Hamdan y del profesor fray Eugenio Alliata, historiador y arqueólogo. La restauración, que concluye en estos días, fue posible gracias a una serie de financiamientos por parte de, en primer lugar, las confesiones cristianas de la Tierra Santa (católica, greco-ortodoxa y armenia), a las que se sumaron fondos de proveniencia pública, como de la administración griega o del Fondo Mundial para la Conservación de los Monumentos, y muchos otros benefactores, entre los que se cuenta el rey Abdallah de Jordania.

 

Fue necesario intervenir debido a alteraciones de diferentes tipos, para consolidar los bloques de mármol y la relativa estructura (construida en el año 324 por el emperador Constantino) que durante los siglos ha resistido a diferentes ataques dolosos (la acción de los personas en 614 y el saqueo de 1009). Tras su destrucción por un incendio en 1808, fue reconstruida en 1810 en su forma actual, con estilo barroco-otomano, y resistió al terremoto de 1927 (de 6,2 grados de magnitud), pero su estado avanzado de degradación, a pesar de los tirantes que instalaron los británicos en 1947, hizo impostergable la decisión. Desde 1009 los Cruzados llevaron a cabo obras significativas que le dieron a toda la basílica (como en el caso del pavimento) el rostro románico todavía apreciable, mientras que en 1555 los franciscanos llevaron a cabo una imponente obra de restauración.

 

Durante las últimas restauraciones no faltaron momentos de intensa emoción, como sucedió en el mes de octubre con la apertura del lecho fúnebre cuando se levantó la placa que, con toda probabilidad, colocaron los Cruzados en 1009: la «tumba del Cristo vivo». Desde entonces, el banco de roca sobre el que fue colocado el cuerpo de Jesús fue descubierto por primera vez en 1555, un hecho descrito en una carta de Bonifaz de Ragusa, entonces Custodio de la Tierra Santa: «Se ofreció a nuestros ojos el sepulcro del Señor… En el centro del lugar santo encontramos un pedazo de madera, que allí había sido depositado envuelto en un paño precioso». Ahora, después de haber quitado los últimos sostenes, el lugar físico de la sepultura del Señor y de su Resurrección volverá a ser lugar de oración a partir del próximo 22 de marzo, aniversario de la firma del acuerdo con el que comenzaron los trabajos de las tres comunidades religiosas (y se prevé una celebración ecuménica de acción de gracias).

 

Logramos hablar con el Custodio de la Tierra Santa, fray Francesco Patton, a pocos días de que regresara a la isla de Rodas, en donde participó, con los líderes de las otras comunidades religiosas, en las celebraciones por los 70 años de la anexión del Dodecaneso a Grecia, tierra en donde los Frailes de la Custodia tienen presencia desde 1972. Allí, Patton pudo presentar la conclusión de las obras de restauración.

 

¿Cómo ha vivido y cómo vive este momento la comunidad cristiana local?

 

Diría que lo vive con gran esperanza, porque este es el lugar símbolo de la identidad cristiana de Jerusalén, que junto con la identidad hebráica y la identidad musulmana, concurre para representar la vocación universal de esta ciudad. En este tiempo de Cuaresma y después en el tiempo de Pascua, el Santo Sepulcro se convertirá en el verdadero centro de la vida de la comunidad cristiana local, pero también de todo el mundo, porque en estos días llegan a Jerusalén cristianos de todas las partes de la Tierra Santa y del todo el mundo. Y luego, este año, por una feliz coincidencia, todos celebramos la Pascua en la misma fecha y así se puede apreciar mucho más la riqueza de los ritos y de las liturgias, de las liturgias católicas de la Pasión y de las Orientales cuyo momento más sugestivo es cuando el Sábado Santo, justamente desde el Sepulcro restaurado, surgirá el Fuego Santo, símbolo del Cristo resucitado, e iluminará toda la Basílica. En lo personal, espero que esta unidad de la fecha de la Pascua, que este año se debe a la coincidencia de los calendarios Juliano y Gregoriano, en el futuro pueda ser esperada y convertirse en un pequeño paso hacia la plena unidad.

 

¿Qué valor asume la restauración desde el punto de vista ecuménico, interreligioso e incluso político, tomando en cuenta las diferentes proveniencias de los financiamientos?

 

Diría que el valor es, principalmente, de tipo ecuménico, porque la fase de preparación del acuerdo que llevó a la obra misma, es decir hasta el 22 de marzo de 2016, fue un ejercicio de diálogo constante entre el Patriarca greco-ortodoxo Theophilos III, mi predecesor como Custodio de la Tierra Santa, Pierbattista Pizzaballa (ahora administrados apostólico del Patriarcado latino de Jerusalén) y el Patriarca Armeno Nourhan Manougian. Y después, durante este año dedicado a los trabajos de restauración, el diálogo ha continuado, porque nos encontramos periódicamente para ser informados sobre el avance de las obras y para tomar eventuales decisiones compartidas. Si surgían problemas, tratábamos, obviamente, de resolverlos de común acuerdo. Como dije hace poco, el trabajo en el Santo Sepulcro, además del valor de haber restaurado el santuario más importante de la cristiandad, que custodia la memoria de la Resurrección del Señor Jesús, tiene un valor simbólico añadido, porque es el signo de un importante trabajo de consolidación, restauración y rehabilitación que tiene que ver con las relaciones entre nuestras comunidades cristianas.

 

Desde el punto de vista interreligioso, este trabajo tiene el valor de contribuir a recordar que la comunidad cristiana, a pesar de ser pequeña, es un elemento irrenunciable de esta tierra y es un elemento que, como sea, representa también una parte significativa para el mundo entero, debido a la difusión del cristianismo a nivel planetario. Desde el punto de vista político, el lugar es delicado porque se encuentra, de hecho, en una ciudad en la que diferentes sujetos deben dialogar: Israel, Palestina, Jordania y la misma comunidad internacional que tutela el llamado Status Quo, es decir los derechos de propiedad y de uso de las comunidades greco-ortodoxas, católico latina y armenia. Como sea, el 22 de marzo deberían estar presentes representantes de estas realidades políticas y esperamos que otros eventos como este puedan contribuir a ese diálogo que, y nos lo recuerdan constantemente los Papas que se han sucedido en el último siglo, es la vía hacia la paz.

 

¿Qué significa para los frailes de la Custodia y para el Custodio esta restauración?

 

Para mí ha significado participar en una iniciativa absolutamente única, y ha significado poder dar una pequeña contribución al diálogo. Hace pocos días, por ejemplo, estuvimos juntos en Rodas para presentar a la comunidad griega de la isla estas obras, y fue una experiencia muy significativa y muy bella: viajamos juntos griegos, católicos y armenios, comimos juntos, participamos juntos en momentos públicos civiles y religiosos, y experimentamos una acogida cordial y calurosa por parte de las autoridades locales, tanto civiles como religiosas, y también de la gente. En ocasiones como esta me doy cuenta de que se trata de ponerse en diálogo, con el corazón abierto y sin prejuicios, porque todos, al final, queremos lo mismo, es decir poder manifestar un día la unidad del Cuerpo de Cristo incluso en la variedad de ritos, que corresponde a la legítima variedad de las culturas en las que la misma fe se ha encarnado. Para todos los cristianos, este lugar es absolutamente el más importante. Para nosotros los frailes, tiene un significado afectivo que se relaciona con la historia de nuestra presencia. El mismo san Francisco, en una de sus cartas, recuerda la veneración por el sepulcro, debido a que el cuerpo del Señor Jesús yació en él durante algún tiempo. Los primeros frailes que llegaron aquí en 1217 trataron, antes que nada, de poder rezar en este lugar, y, durante el breve periodo en el que fueron expulsados de la Tierra Santa, después de la caída del Reino Latino, entre 1291 y 1233, viajaban por barco desde Chipre para poder rezar en este lugar. Uno de los fundadores del Studium Biblicum Franciscanum de Jerusalén, el padre Virgilio Corbo (1918-1991), hace unos cincuenta años, condujo y después documentó excavaciones arqueológicas muy importantes justamente en la zona del Santo Sepulcro, y este trabajo facilitó también los estudios preliminares para las obras de restauración que se han hecho en este año. Además, nuestra comunidad franciscana que se ocupa del Santuario vive dentro de la Basílica del Santo Sepulcro, y es un privilegio único poder vivir y prestar servicio en el lugar que vio la victoria de Cristo sobre la muerte, por lo que llevar a cabo obras de restauración en este lugar, para nosotros, tiene, además de un valor práctico, un extraordinario valor afectivo.

 

¿Cuáles perspectivas hay para el futuro de otros lugares santos? Por ejemplo, la Iglesia de la Natividad, que está en fase de restauración, o la de la Ascención, que ha sufrido daños recientemente…

 

En relación con el Santo Sepulcro, la perspectiva es la de insistir mientras la cosa está fresca, por lo que estamos dialogando con las otras dos comunidades titulares del Status Quo para llegar a suscribir un nuevo acuerdo que, en el respeto de los derechos de las tres comunidades, permita poner en marcha una segunda fase de trabajos de restauración, en el pavimento que rodea al Sepulcro y en el que está debajo de él, para poder resolver otros problemas relacionados principalmente con la humedad y con las estructuras que se encuentran bajo el pavimento. La Basílica de la Natividad de Belén está en buen punto: se trata de una restauración de elevadísima calidad que ha permitido descubrir nuevos mosaicos, pero todavía no se ha terminado y también será necesario negociar para un nuevo acuerdo y poder restaurar la gruta de la Natividad.

 

En relación con el santuario de la Ascención de Jesús, sobre el Monte de los Olivos, lo que sé es lo que se puede encontrar en línea, es decir que se trató de una disputa entre dos familias por la gestión del santuario, que es propiedad de los musulmanes, aunque nosotros, gracias a la disciplina del Status Quo, celebramos allí en ocasión de la solemnidad de la Ascención. Pero los trabajos de restauración de la Gruta de la Anunciación de Nazareth, que tiene serios problemas de humedad, requerirá dentro de poco obras en el cuerpo de la basílica que fue hecho hace medio siglo. Si se tiene en cuenta que la Custodia se ocupa de alrededor de 50 santuarios, se comprende fácilmente que los trabajos de manutención deben ser constantes. Por no hablar de los trabajos relacionados más con el compromiso social de la Custodia, como, por ejemplo, las escuelas y las casas que se ponen a disposición de los cristianos locales para facilitar su permanencia en esta tierra.

 

¿Los datos sobre los peregrinos parecen indicar un resultado positivo?

 

En los últimos meses hemos registrado, efectivamente, una vuelta de peregrinos, sobre todo a partir de octubre. Sabemos que están disminuyendo los peregrinos europeos, mientras que aumentan los que provienen de los Estados Unidos y de Asia, sobre todo de China e Indonesia, y que comienzan a crecer también los peregrinos de África. Nosotros siempre recordamos que los peregrinos no tienen que tener miedo de venir a la Tierra Santa, porque son bien recibidos y respetados por todos. Además los peregrinajes son una manera concreta para apoyar, también económicamente, a la pequeña comunidad local. Pero el peregrinaje le hace bien principalmente a quien lo hace, porque es una ocasión para volver a encender la propia fe en contacto con los lugares de nuestra redención, que Papa Pablo Vi llamaba, y no casualmente, «el Quinto Evangelio».


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El Rey de Jordania financiará las restauración de la Iglesia del Santo Sepulcro.

El rey de Jordania financiará la restauración del Santo Sepulcro
Viernes 15 Abr 2016 | 10:14 am

Abdullah II de Jordania ver más

Jerusalén (Tierra Santa) (AICA):

Su Majestad el rey Abdullah II de Jordania, anunció por decreto real su decisión de financiar la restauración de la tumba de Cristo, en la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén. La Corte Real informó al Patriarcado ortodoxo de Jerusalén sobre la “makrumah” del rey (Donación de la Realeza), en una carta dirigida a Su Beatitud Teófilo III, el pasado 10 de abril.

El patriarca ortodoxo alabó la generosidad del rey Abdullah, recordando cómo Su Majestad siempre fue y seguirá siendo el fiel guardián y custodio de los Lugares Santos musulmanes y cristianos de Jerusalén.

Durante Semana Santa, el patriarcado ortodoxo de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, habían emitido la decisión de que la tumba de Cristo, en la basílica de la Resurrección en Jerusalén, sería restaurada poco después de las solemnidades de la Pascua ortodoxa.

Un estudio científico realizado anteriormente, mostró que el lugar tiene graves problemas de humedad relacionados con la “condensación del aliento de los visitantes”, y también con la oxidación, debido al humo de las velas.

La restauración es posible gracias a un acuerdo alcanzado entre las tres principales denominaciones (griegos ortodoxos, latinos y armenios) que coexisten en la basílica. En los últimos tiempos se presentó un proyecto con unos costos y el encargado de hacerlo fue la National Technical University de Atenas, con el acuerdo de los tres participantes; la restauración llevará 8 meses.

Pero para sorpresa de todos, el rey Abdullah II de Jordania anunció que se hará cargo personalmente de cubrir los costos de la restauración.

Monseñor William Shomali, vicario patriarcal latino de Jerusalén, acogió con satisfacción la decisión del rey Abdullah: “Esta es una excelente noticia, la noticia de un carácter altamente simbólico, ya que el Santo Sepulcro es el lugar más sagrado para los cristianos de todas las confesiones. Esta decisión demuestra la bondad del rey hacia los cristianos y su constante preocupación por preservar la herencia del cristianismo, incluyendo su papel de fiador de los Lugares Santos, cristianos y musulmanes de Jerusalén, según el acuerdo de Wadi Araba”.

La reciente “makrumah” o edicto real, es una prueba más del compromiso del rey Abdullah de custodiar los lugares cristianos y musulmanes de la ciudad tres veces santa. El montaje del templo, “Haram al-Sharif,” donde el acceso está regulado por un statu quo que la ha colocado bajo la jurisdicción y administración del Waqf de Jerusalén de Jordania, también es un emblema del papel de Jordania en la protección de los Lugares Santos.

En cuanto al Santo Sepulcro, la parte que se va a restaurar, el edículo, lugar de la sepultura y la resurrección de Cristo, se mantuvo intacto desde 1947, cuando los ingleses pusieron vigas de soporte de acero para iniciar una restauración que nunca se llevó a cabo. La renovación histórica, a expensas personal de Su Majestad, estará a cargo de un equipo griego, dirigido por la profesora Antonia Moropoulou de la Universidad Técnica Nacional de Atenas.

¿Por qué un rey musulmán se hace cargo de la restauración?
Hay varias razones que llevan a los reyes jordanos a hacer esta inversión. En primer lugar el soberano hachemita es descendiente directo del profeta Mahoma.

En segundo lugar el soberano Abdullah II tiene el título de “Guardián y Custodio en los Lugares Santos cristianos y musulmanes de Jerusalén”.

Hasta la guerra de los seis días en 1967, Jerusalén estaba abajo la soberanía jordana. El tratado de paz firmado entre Israel y Jordania en los años 90 reconoce la participación del reino hachemita en Jerusalén.

Y en tercer lugar no sólo hay lugares cristianos en Jerusalén sino que está la mezquita de Al-Aqsa y la cúpula de la Roca.

“Su Majestad, el rey Abdullah II de Jordania, encarna, en los hechos y no solo con palabras, la convivencia entre musulmanes y cristianos en todo el mundo y en particular en la Tierra Santa”, señala la agencia jordana Petra.

Esto mismo fue reconocido por el patriarca ortodoxo griego: “El papel que desempeñó Jordania en la protección de la presencia de los cristianos en Tierra Santa es claro e innegable. El rey Abdalá está dirigiendo los esfuerzos de todos los jordanos en la siembra de las semillas del amor y de la fraternidad entre musulmanes y cristianos en esta era en la que las guerras sectarias están quemando naciones enteras, como todos podemos ver”, señaló.

Esto va en la línea del pacto de Omar –el segundo sucesor de Mahoma– que respetó la basílica del Santo Sepulcro, la dejó en manos de los cristianos y por lo tanto pudo sobrevivir y no ser transformada en mezquita, algo que el Estado Islámico desconoce.

Por lo tanto esta financiación del Rey Jordano es un mensaje potente a todo el mundo musulmán sobre los diferentes estilos entre los musulmanes.+


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París (Versalles): exposición con tesoros del Santo Sepulcro de Jerusalén.

El tesoro del Santo Sepulcro en París

Domingo 5 May 2013 | 11:04 am

 

París (Francia) (AICA): En presencia del custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, el guardián de Belén, fray Stéphane Milovitch, y los franciscanos de la Comisaría de París, se inauguró el 15 de abril, en el palacio real de Versalles una extraordinaria exposición del “Tesoro de la Custodia del Santo Sepulcro” que está asombrando a miles de visitantes. Por primera vez se pueden contemplar juntas 250 obras poco conocidas, en su mayoría donaciones del Sacro Imperio, los reinos de España, Francia y Portugal y de la República de Génova, y que todavía se utilizan en algunas celebraciones solemnes de los padres franciscanos en la basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén.

 
En presencia del custodio de Tierra Santa, fray Pierbattista Pizzaballa, el guardián de Belén, fray Stéphane Milovitch, y los franciscanos de la Comisaría de París, se inauguró el 15 de abril, en el palacio real de Versalles una extraordinaria exposición del “Tesoro de la Custodia del Santo Sepulcro” que está asombrando a miles de visitantes. Por primera vez se pueden contemplar juntas 250 obras poco conocidas, en su mayoría donaciones del Sacro Imperio, los reinos de España, Francia y Portugal y de la República de Génova, y que todavía se utilizan en algunas celebraciones solemnes de los padres franciscanos en la basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén.

La muestra, que se extenderá hasta el 14 de julio, expone por primera vez juntas 250 obras “desconocidas” llegadas a Jerusalén en el curso de los últimos siglos. Se trata de regalos de los soberanos europeos como señal de devoción al Salvador, pero también para reafirmar la potencia de la propia casa y del propio estado.

Los padres franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, manifestaron que ellos son solamente “depositarios de los dones que les fueron entregados”: la espada usada por Godofredo de Bouillon cuando lideró a los cruzados en 1099, lámparas de oro y plata del santuario, candelabros de plata dorada, jarrones litúrgicos incrustados de piedras preciosas, cruces procesionales, algún cuadro. La mayoría son vestimenta y ornamentos litúrgicos: casullas, cálices, crucifijos preciosos, patenas, copones, custodias…

Todos usados. Preservados de la avaricia de los gobernantes, piratas, guerras. La exposición da cuenta de la decisión evangelizadora de la Custodia del Santo Sepulcro y de la centenaria tenacidad franciscana para defender ese tesoro de todos, para las cosas del Señor.

El largo trabajo de preparación de la exposición parisina comenzó hace tres años y al final beneficiará también al nuevo “Museum Terra Sancta”, que la Custodia quiere inaugurar en Jerusalén en 2015.+