Loiola XXI

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Estreno de una película sobre S. Ignacio de Loyola

España: Estrenan la película “Ignacio de Loyola: soldado, pecador, santo”

Viernes 16 Jun 2017 | 09:09 am

Madrid (España) (AICA):

La película Ignacio de Loyola sobre el fundador de los jesuitas se estrena este viernes 16 de junio en 100 salas de cine de España, de 44 localidades. Este proyecto nació del sueño del jesuita filipino Emmanuel Alfonso y su equipo de la productora Jesuit Comunications Philippines: hacer una nueva película sobre la vida de San Ignacio en un estilo moderno, que la audiencia actual –especialmente la juventud- pudiera apreciar y entender.

El objetivo, en palabras de su director, Paolo Dy, era “visibilizar la experiencia emocional y espiritual de Ignacio, una experiencia de conversión, de iluminación y, en última instancia, el descubrimiento del amor de Dios”. Y por tanto, confía en que la manera en que han contado su historia “provoque curiosidad, discusión o cualquier modo de participación. Incluso suscitando el deseo de seguir los métodos y la filosofía de san Ignacio y sus Ejercicios Espirituales”.

El actor que encarna a Ignacio, Andreas Muñoz, agradece haber podido conocer su figura: “No sabía nada de él en profundidad y me sorprendió muy gratamente. Es un personaje muy valiente, concienzudo, determinante del que yo he aprendido la paciencia, el silencio y la escucha”.

El filme narra la vida del que sería fundador de la Compañía de Jesús desde su infancia hasta que emprende camino a París con 37 años. En palabras de su director “la película trata de su conversión o más específicamente sobre la dos partes de su conversión: la primera, cuando olvida su sueño de ser caballero y empieza a perseguir el de ser santo; y la segunda, cuando se da cuenta de lo que significa realmente ser santo”.

Asistimos a su transformación de noble soldado de vida licenciosa a maestro del espíritu entregado incondicionalmente a los más necesitados. También se nos muestran las dificultades e incomprensiones a las que su método de ejercicios espirituales tuvo que hacer frente en la convulsa Iglesia de la época.

Hay escenas de sus primeros años de vida en Loyola y de su relación con su padre, de la batalla de Pamplona, de su recuperación e inicio de vida peregrina y de su juicio ante la Inquisición en Salamanca.

Esta película fue presentada en el Vaticano el 14 de junio de 2016 y estrenada en Filipinas el 24 de julio de ese año. Hace unos días la basílica de Loyola se transformó en cine y acogió su preestreno en España. Días más tarde también se pudo ver la película en la localidad de Manresa, donde Ignacio vivió una profunda experiencia que sería el origen de sus Ejercicios Espirituales.

Ignacio: una historia de película
Iñigo de Loyola era el menor de trece hermanos en una familia cuyo linaje tenía origen en dos poderosos apellidos en Gipuzkoa: los Oñaz y los Loyola. El propio Ignacio reconocería posteriormente que durante su juventud no pensaba en otra cosa que en «el ejercicio de las armas, con un grande y vano deseo de ganar honra». Cuando en 1521 el ejército francés invadió Navarra, Iñigo acudió a la defensa de Pamplona, donde cayó herido de gravedad.

Trasladado a la casa-torre de Loyola, su larga convalecencia la dedicó a la lectura de una historia de Cristo y vidas de santos, produciéndose en él una profunda experiencia espiritual, tras la cual ya no volvería a ser el mismo. De Loyola salió hacia Montserrat y Manresa ―lo que hoy conocemos como el Camino Ignaciano― para viajar como peregrino a Tierra Santa. Después llegaron años de estudio, primero en Barcelona y después en Alcalá y Salamanca. Iñigo iba convirtiéndose en un maestro del espíritu, no sin tener que hacer frente a incomprensiones en el seno de la convulsa Iglesia de la época. Todo ello, mientras se entregaba sin descanso a los más necesitados.

Esa es la historia de transformación que narra la película: la forja de un apasionado por una misión, a quien Dios llevaría siempre por donde él no esperaba. Este «soldado» y «pecador» ―como titula la película―, o simple «peregrino» —como se llamaba Ignacio a sí mismo—, que aprende de sus errores y se deja guiar por Dios, es el creador de los «ejercicios espirituales», que millones de personas de diferentes culturas y sensibilidades han utilizado desde entonces como guía segura para conocer la voluntad de Dios en sus vidas. Es también el fundador, junto con un grupo de amigos que conocería posteriormente en París, de una orden religiosa sin la que no puede entenderse la historia de la Iglesia Católica.

Ignacio de Loyola en el cine
Ignacio de Loyola no ha sido un personaje al que el cine se haya acercado en muchas ocasiones. Existe un precedente en la película española El capitán de Loyola, de 1948, protagonizada por Rafael Durán y dirigida por José Díaz Morales.

En televisión, la serie de TVE Paisajes con figura, que se emitió entre las décadas de 1970 y 1980, dirigida por Mario Camus y con guiones del escritor Antonio Gala, dedicó uno de sus capítulos a Ignacio de Loyola, interpretado por el actor Mario Pardo. El capítulo se emitió el 10 de enero de 1985.+

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Manresa: reformas en la cueva de San Ignacio

Las reformas que se han empezado a llevar a cabo en la Cueva de San Ignacio, en Manresa, van a permitir descubrir este espacio acercándose a la experiencia original que tuvo Ignacio, hace casi quinientos años. En este artículo, el jesuita Xavier Melloni, de la comunidad de Manresa, nos cuenta qué actuaciones se van a realizar y cómo se va recuperar la atmósfera de roca y piedra de la Cueva original.

“Cada generación tiene su manera de expresar la búsqueda de Dios y de venerar los lugares donde esta búsqueda se ha producido con profundidad y autenticidad. Esto es lo que sucede en la Cueva de San Ignacio, en Manresa. Cuando Ignacio llegó hace casi quinientos años, era una cueva abierta sobre el río Cardener, desde donde se divisaba la silueta de la montaña de Montserrat. De este modo se incorporaba a una tradición eremítica anterior, presente en la ciudad. El Peregrino eligió la roca desnuda, como desnuda fue su experiencia mística. Con el paso de los siglos, las diversas generaciones han venerado este sitio incorporando elementos que eran significativos en su tiempo como retablos, estucos o mármoles, para preservar la sacralidad del lugar. La última modificación fue hecha a principios del siglo XX, con la reforma del vestíbulo que precede a la cueva, de estilo modernista. Además de los vitrales, mosaicos y bajo relieves hechos por Martin Coronas sj, destacan los dos espléndidos ángeles de bronce de Josep Llimona en el umbral de la Cueva. El uno representa la vía ascética y el otro la vía mística, es decir, el hacer y el dejarse hacer propios de toda práctica espiritual.

Próximos al quinto centenario del paso del Peregrino por la Cueva, la sensibilidad de nuestro tiempo nos lleva a acercarnos lo más posible a la desnudez del lugar que él conoció. Al recuperar la atmósfera de roca y piedra, posibilitamos que todas las generaciones se encuentren en el punto de partida, respetando también la sedimentación de la tradición. Se trata del mismo criterio que se tuvo con la reforma de la casa-torre de Loyola en 1991, cuando se celebró el quinto centenario de su nacimiento, así como con las habitaciones (le Camerette) donde San Ignacio vivió los últimos años de su vida en Roma. La intervención ha sido largamente reflexionada y consultada con el P. General de la Compañía de Jesús. Él mismo la apoyó explícitamente cuando pasó por Manresa en noviembre de 2008.
Tres son las intervenciones más relevantes: en primer lugar, encontraremos la Cueva más cerca de su estado original para lo que se retirará el arrimadero de mármol (de 1900) que cubre la parte inferior de la pared derecha, dejando a la vista la roca; en segundo lugar, se colocará una mampara de vidrio en la entrada del vestíbulo que nos lleva a la cueva para favorecer ya desde lejos un clima de recogimiento y de oración; en tercer lugar, se desplazará la ubicación actual de la pequeña tienda para liberar un espacio donde ofrecer las explicaciones a los visitantes. Este espacio estará enriquecido por diferentes elementos, donde destacará el arrimadero de mármol procedente de la Cueva así como la puerta que desde 1625 hasta comienzos del siglo XX protegía la entrada.
Con estas modestas modificaciones, la comunidad de Jesuitas de Manresa creemos que se favorece un contacto más directo con la experiencia que tuvo San Ignacio. De hecho, esta cueva contiene dos características que reflejan la esencia de la espiritualidad ignaciana: es recogida y abierta al mismo tiempo, es decir, conjuga contemplación y acción, interioridad y apertura al mundo, fecundas tensiones que se conjugan en este espacio, que cada vez es más visitado por personas de todo el mundo que vienen aquí a inspirarse.”