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República centroafricana. Urge una aclaración sobre la matanza que costó la vida a unas 100 personas.

República Centroafricana: Disparan y queman vivas a 100 personas al abandonar las fuerzas de paz de la ONU Alindao

© Joanne Mariner/Amnesty International

Naciones Unidas debe llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre la respuesta de sus fuerzas de mantenimiento de la paz a un ataque reciente en el que hasta un centenar de civiles perdieron la vida en un campo para personas desplazadas de la República Centroafricana, ha manifestado Amnistía Internacional hoy, en un nuevo informe.

Según numerosos testigos, las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU no intervinieron cuando, el 15 de noviembre, en Alindao, un grupo armado atacó el campo, sino que se retiraron a su base central en un vehículo blindado, dejando sin protección a miles de civiles.

Debe abrirse de inmediato una investigación imparcial para determinar, en particular, si la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA) no cumplió con su deber de proteger la vida de más de las más de 18.000 personas residentes allí.

 

“Decenas de civiles murieron en la matanza perpetrada en el campo para personas desplazadas de Alindao al no hacer nada para repeler a los atacantes armados las fuerzas de mantenimiento de la paz de la ONU encargadas de proteger a la población”, ha señalado Joanne Mariner, asesora general de Amnistía Internacional sobre respuesta a las crisis.

“Aunque los atacantes armados las superaran con creces en número, la actuación de las fuerzas de la ONU antes del ataque y en el curso de él pone gravemente en duda que cumplieran con su mandato de protección de la población civil.”

La MINUSCA ha dicho a Amnistía Internacional que, como sus fuerzas eran muy reducidas, les habría resultado imposible contener la violencia. Pero no se explica en absoluto que, con sus vehículos blindados y sus armas pesadas, las fuerzas no tomaran posiciones defensivas que podrían haber disuadido a los atacantes, especialmente si hubieran efectuado disparos de advertencia.

Ataque sangriento

El 15 de noviembre, entre las ocho y las ocho y media de mañana, una sección de Seleka llamada Unión por la Paz en República Centroafricana (Union pour la Paix en Centrafrique, UPC) atacó el campo para personas desplazadas de la misión católica de Alindao. Disparó proyectiles de mortero y granadas propulsadas por cohetes y saqueó y quemó, a continuación, la mayoría de las estructuras de vivienda del campo.

Los combatientes de UPC iban acompañados de gran número de civiles musulmanes armados de Alindao y los pueblos circundantes, que, según informes, estaban enfurecidos a causa de los homicidios de civiles musulmanes que se habían cometido en zona, entre ellos el del conductor de una mototaxi, perpetrado esa misma mañana.

Amnistía entrevistó a 20 personas supervivientes, muchas de las cuales explicaron que las fuerzas mauritanas de la MINUSCA destacadas allí no habían respondido al ataque. En vez de defender a la población de los atacantes o de efectuar siquiera disparos de advertencia, las fuerzas mauritanas se retiraron a su base principal en el campo.

Cuando los atacantes terminaron de saquear y quemar el lugar al final del día, al menos 70 civiles habían perdido la vida –aunque algunas fuentes calculan un total de casi 100 muertes– y alrededor de 18.000 personas desplazadas se habían visto obligadas a huir otra vez.

Homicidios en gran escala de mujeres, niños y niñas, y personas internamente desplazadas en situaciones de vulnerabilidad

Entre las víctimas había gran número de mujeres, niños y niñas y personas ancianas o con discapacidad.

Georgette, cuya familia se había visto obligada a huir de su hogar, en el barrio de Bangui-ville de Alindao, en mayo de 2017, perdió a su madre y a su hija de ocho años cuando los atacantes derribaron la puerta de su vivienda y dispararon contra ellas. Su madre, Marie, de alrededor de 65 años, murió allí mismo; su hija, Natasha, falleció 10 días más tarde en el hospital de Bambari, donde la habían llevado para que recibiera atención médica.

Las personas ancianas o con discapacidad eran especialmente vulnerables y murieron en gran número al no poder escapar del ataque. A muchas las quemaron vivas en sus viviendas, que estaban construidas con postes de madera y ramas secas sumamente combustibles.

Los atacantes mataron también a dos curas católicos, los hermanos Prospère Blaise Mada y Célestin Ngoumbango. Amnistía Internacional no ha podido confirmar si los atacaron deliberadamente por ser curas, pero, según testigos, en el momento de su muerte llevaban sotana.

Los combatientes de UPC y sus cómplices saquearon masivamente y quemaron luego casi todas las viviendas y vaciaron el almacén del Programa Mundial de Alimentos. Amnistía Internacional examinó imágenes de satélite que mostraban claramente que la zona había sido quemada.

“Naciones Unidas tiene que determinar si la matanza de Alindao pudo haberse evitado y, lo que es aún más importante, qué puede hacer para garantizar que se impiden o se repelen los ataques violentos en el futuro”, ha añadido Joanne Mariner.

Por su sólido mandato de protección de la población civil, las fuerzas de la MINUSCA mantienen desde hace mucho tiempo una presencia en el campo para personas internamente desplazadas de Alindao. Antes del actual contingente de paz mauritano (al que, desde el ataque del 15 de noviembre, se ha sumado uno ruandés), eran fuerzas burundesas las que protegían el campo.

Gran número de personas que habían residido en el campo dijeron a Amnistía Internacional que el contingente mauritano, que estaba allí aproximadamente desde mayo, no controlaba debidamente la zona ni impedía la entrada de armas y combatientes armados. A diferencia de los contingentes de la MINUSCA destacados anteriormente en el campo, raras veces efectuaba patrullas, y delegaba gran parte de sus deberes cotidianos en un pequeño “equipo de seguridad” de combatientes antibalaka.

“La aparente aceptación del control antibalaka del campo por parte de las fuerzas de mantenimiento de la paz mauritanas hacía que la población civil corriera mucho peligro”, ha explicado Joanne Mariner.

La MINUSCA negó que sus fuerzas permitieran la presencia de combatientes antibalaka en el campo, señalando que éste es tan grande que resulta sumamente difícil controlarlo. Sin embargo, la actuación de las fuerzas mauritanas muestra que no sólo tenían conocimiento de la presencia de combatientes antibalaka, sino que también la autorizaban.

Amenaza de más violencia

La amenaza de nuevos ataques contra población civil desplazada persiste en gran medida en otras partes del país. El 4 diciembre, combatientes de UPC atacaron, según informes, otro campo para personas internamente desplazadas administrado por la iglesia católica en Ippy, causando la muerte dos niños. Testigos presenciales dijeron a Amnistía Internacional que había allí fuerzas mauritanas de la MINUSCA en ese momento y no hicieron nada para impedir el ataque.

Votación en la ONU para prorrogar el mandato de mantenimiento de la paz

El Consejo de Seguridad de la ONU celebra el 14 de diciembre una votación para prorrogar otro año el mandato de la MINUSCA. Amnistía Internacional es partidaria de la presencia de la MINUSCA en la República Centroafricana y reconoce que, a pesar de las numerosas dificultades, las fuerzas para el mantenimiento de la paz han salvado incontables vidas. Pide a la comunidad internacional que garantice, no obstante, que las fuerzas están debidamente adiestradas, estructuradas y equipadas para cumplir con su ambicioso mandato.

“El secretario general de la ONU, António Guterres, debe garantizar que se lleva a cabo una investigación exhaustiva, oportuna e independiente sobre la causa de los homicidios de Alindao. Servirá para que la ONU cumpla mejor con su mandato de proteger a la población civil de la República Centroafricana”, ha afirmado Joanne Mariner.

“El informe de la investigación debe hacerse público, y tienen que tomarse medidas concretas para aplicar sus recomendaciones.”

Además, la MINUSCA debe garantizar que fuerzas militares adecuadas y con el equipo apropiado efectúan patrullas efectivas en las zonas de alto riesgo del país, incluidas Bambari, Batangafo, Alindao, Ippy, y Bangassou.


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Rep. centroafricana: conflicto permanente y caos absoluto.

Violencia en la República Centroafricana; el cardenal de Bangui visita el lugar de la masacre en Alindao

El atentado del pasado 15 de noviembre, en el que perdieron la vida 42 personas, incluidos dos sacerdotes, es un episodio del recrudecimiento del conflicto que ha provocado hasta ahora decenas de muertos. La Iglesia: «Dejemos que hablen las personas, no las armas»

El lugar del atentado del pasado 15 de noviembre

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Pubblicato il 20/11/2018
Ultima modifica il 20/11/2018 alle ore 12:34
LUCA ATTANASIO
ROMA

 

El Papa hizo un viaje histórico a la República Centroafricana en diciembre e 2015 e inauguró, según muchos comentadores, una nueva estación de paz. Los líderes religiosos están en primera línea desde siempre en la promoción del diálogo y de la reconciliación nacional. El arzobispo de Bangui, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, a finales de 2013, en una fase de recrudecimiento de los conflictos, acogió en su residencia al imán Omar Layama, presidente de la Central African Islamic Community, y a toda su familia, convirtiéndose en un modelo de la convivencia: en esa ocasión ambos se ganaron el título de “gemelos de Dios”.

 

No existen motivos reales que indiquen un enfrentamiento religioso en todo el país. Sin embargo, ya desde hace muchos años, la República Centroafricana vive en un estado e conflicto permanente en el que se enfrentan los rebeldes Seleka (o ex-Seleka, que ahora forman parte de otros grupos), principalmente musulmanes, y la milicia “anti-Balaka”, principalmente cristiana. Según las naciones Unidas, la reiterada violencia desde 2013 hasta la fecha ha provocado que 700 mil personas huyan de sus casas y se refugien en otras zonas del país, mientras que alrededor de 600 mil han buscado refugio en otros países. Las personas que requieren asistencia humanitaria son, según los datos de la ONU 2 millones y medio.

 

Desde comienzos del mes de noviembre, en diferentes zonas del país se han vuelto a encender los focos de violencia que culminaron con la masacre de Alindao del pasado 15 de noviembre, en la que perdieron la vida 42 personas. Entre ellos están Blaise Mada, vicario general de la diócesis, y el padre Célestin Ngoumbango. La masacre se verificó dentro de un campo para refugiados en el que se alojaban alrededor de 26 mil desesperados que huían del conflicto, y tiene la firma del grupo de mayoría musulmana de la UPRC, Unión por la Paz en la República Centroafricana, aliado de los ex Seleka. El Papa, que eligió el país para abrir la primera Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia, hizo un fuerte llamado a la paz durante el pasado Ángelus del 18 de noviembre.

 

El padre Walter Mazangue es el secretario del cardenal Nzapalainga, y describe de esta manera el dramático momento que se vivió: «Estamos aterrorizados con lo que está sucediendo. Tanta gente asesinada bárbaramente, incluso dos sacerdotes, y no sabemos qué hay detrás. Lo que se puede afirmar es que los rebeldes quieren seguir adelante con sus proyectos de guerra, no quieren deponer las armas».

 

«Uno de los aspectos más alarmantes de todo este caso», subrayó el padre Mazangue en una conversación con Vatican Insider, es que «la gente está aterrorizada, pero también frustrada. Tememos que se quiera dar una respuesta a estos ataques crueles e inaugurar un nuevo espiral de violencia infinita».

 

«Estamos en el caos absoluto», afirmó el sacerdote. Y, con respecto a la situación general en el país, añadió: «Podemos decir que en todo el territorio de la República Centroafricana, no se ejerce ningún verdadero control gubernamental, el país está en manos de los rebeldes, y tememos que las cosas degeneren en la anarquía total. Por el momento no sabemos qué pasará».

 

En una dramática carta enviada un día después de la masacre, la Conferencia Episcopal del país se preguntó explícitamente: «¿Por qué la Iglesia católica se ha convertido en el blanco de los grupos armados criminales en la República Centroafricana?».

 

«La Iglesia —comentó el padre Walter— siempre ha estado al lado de la población y es arrollada también por su papel en la defensa de los civiles y del diálogo. Pero cree firmemente en el constante llamado a la paz. La carta es un grito de desconsuelo por los dos miembros del clero atacados, pero quiere expresar al mismo tiempo la preocupación e invitar a todos a la confrontación pacífica. El mismo cardenal fue ayer a Alindao precisamente para ver con sus ojos cuál es la situación, para hablar y encontrarse con los parientes de las víctimas, con la población, pero también, si fuera posible, con los rebeldes. Es decir, para invitar a todos a la calma y para que se vuelva a dialogar. Debemos interrogarnos todos —concluyó— sobre las razones de una situación tan dramática: el cardenal está en Alindao precisamente por este motivo, para invitar directamente a expresarse, explicar cuáles son los verdaderos motivos del enfrentamiento, en lugar de hacer que hablen siempre las armas».


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Republica Centroafricana: violencia. Que ha sucedido en Alindao con tantas víctimas?

Intereses tras la masacre en Alindao: habla el Obispo de Bangassou

“El acontecimiento que desencadenó la masacre fue el asesinato de un mercenario nigeriano de las UPC acaecido hace unos días”, asegura monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, diócesis del sureste de la República Centroafricana, a la agencia Fides.

Ciudad del Vaticano

“No solo hay que denunciar la masacre de los cristianos. Hay que preguntarse por qué sucedió”, asegura a la Agencia Fides monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, diócesis del sureste de la República Centroafricana, adyacente a la de Alindao, donde el 15 de noviembre los ex rebeldes Seleka de las UPS (Unité pour la Paix en Centrafrique), bajo las órdenes del general Ali Darassa, mataron a más de 40 personas, entre ellas, el vicario general de la diócesis, monseñor Blaise Mada y el padre Celestine Ngoumbango, párroco de Mingala.

“El acontecimiento que desencadenó la masacre fue el asesinato de un mercenario nigeriano de las UPC de hace unos días. La mayoría de los miembros de las UPC son Peuls de países vecinos como Níger. Las UPC, nacidas de una escisión de los Seleka, se instaló en Alindao hace 5 años, en la parte occidental de la ciudad. La misión católica está en el este, donde hay un campo de desplazados para no musulmanes, que acoge a unas 26.000 personas”, explica monseñor Aguirre.

Violencia y terribles represalias

Asimismo, el prelado añade que las represalias fueron terribles: “Los hombres de Ali Darassa atacaron, saquearon e incendiaron el campamento de desplazados y mataron a mujeres y niños e incendiaron la catedral donde mataron a los dos sacerdotes. Inmediatamente después, los mercenarios de las UPC dejaron entrar a la parte oriental de Alindao a grupos de jóvenes musulmanes de la parte occidental que saquearon la casa episcopal y prendieron fuego al presbiterio y al centro de Cáritas. Vi algunas fotos. De estas estructuras solo quedan las paredes calcinadas”.

 

El domingo 18, el personal de las ONG’s que trabajaban en Alindao fue evacuado. “Todos dejaron la zona, excepto monseñor Cyr-Nestor Yapaupa, obispo de Alindao, y tres sacerdotes que quisieron permanecer cerca de la población. Hablé con ellos, están agotados, pero tuvieron la fuerza suficiente como para enterrar a los dos sacerdotes mártires y a las 42 personas masacradas en el campo de acogida. Creo que mañana, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, tiene la intención de ir a Alindao”, asegura monseñor Aguirre.

No basta con denunciar las masacres: hay que actuar

Por otra parte, el obispo de Bangassou, de origen español; confirmó que los cascos azules de la MINUSCA no intervinieron para defender a los civiles del asalto de las UPC.

 

“Tan pronto como comenzó el ataque, los Cascos Azules mauritanos de la MINUSCA se retiraron a su base. Hay que tener en cuenta que las normas de intervención de algunos contingentes, como los de Mauritania, Egipto y Pakistán, tienen un acuerdo con las Naciones Unidas en virtud del cual se comprometen a responder a los ataques armados sólo si son atacados directamente. Así que en Alindao los cascos azules fueron completamente ineficaces. Otros contingentes, como el de Ruanda, tienen reglas de combate bajo las cuales intervienen para defender a la población víctima de ataque”, precisa el prelado a la agencia Fides; subrayando que no basta sólo con limitarse a denunciar estas masacres.

Actos que alimentan el odio en Centroáfrica

“Tenemos que llegar al fondo de lo que está ocurriendo en República Centroafricana. Grupos como la UPC están formados por mercenarios extranjeros que han estado ocupando nuestro territorio desde hace 5 años. Están pagados por algunos países del Golfo y dirigidos por algunos países africanos vecinos. Entran por el Chad a través de Birao, con armas vendidas a Arabia Saudita por los Estados Unidos. Quieren dividir República Centroafricana alimentando el odio entre musulmanes y no musulmanes. De esta manera pueden aprovechar y saquear las riquezas del país, como el oro, los diamantes y el ganado. Pero sobre todo algunos países extranjeros y no africanos quieren utilizar República Centroafricana como puerta de entrada a la República Democrática del Congo y al resto del continente, manipulando el Islam radical. Este es el juego detrás de la masacre de Alindao”, concluye el obispo Aguirre.


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República centroafricana. Necesidad de la asistencia a la población civil

“El pueblo de la República Centroafricana necesita su protección”, dice Guterres al personal uniformado de la ONU

El Secretario General, Antonio Guterres (izq.), en una conferencia de prensa junto al presidente de la República Centroafricana, Faustin Archange Touadéra. Foto: UN Photo / Eskinder Debebe

26 de octubre, 2017 — En el tercer día de su visita a la República Centroafricana, el Secretario General de la ONU reconoció el difícil trabajo que llevan a cabo las fuerzas de policía y de mantenimiento de la paz en el país.

Después de expresar su apoyo a los planes del gobierno de Faustin-Archange Touadéra para la reconstrucción del país y la consolidación de la paz, Guterres se reunió este jueves con más de 100 miembros de la fuerza militar y de los contingentes policiales en el aeropuerto de M´poko.

“Su misión seguirá siendo difícil y seguirán trabajando en circunstancias difíciles, así que les pido que sigan con toda su determinación, con todo su coraje”, les dijo. Pero “si estamos viviendo circunstancias difíciles, el pueblo de la República Centroafricana lo está pasando peor y necesita de manera crítica su protección y su apoyo”, agregó.

El titular de la ONU insistió en que su conducta debe ser “ejemplar” en su mandato de proteger las poblaciones vulnerables y sus derechos humanos.

Reiteró su compromiso con la tolerancia cero con el abuso y la explotación sexual por parte del personal de la ONU. Aprovechó para presentar a Jane Connors, defensora de las Naciones Unidas para los derechos de las víctimas de abuso sexual, que lo acompañaba.

Por su parte, la vice representante especial y coordinadora residente en el país, Najat Rochdi, insistió sobre la política de la tolerancia cero promovida por la ONU. “Se toman medidas inmediatas apenas surgen alegaciones de abuso, con el fin de investigar el caso y más que todo de proteger y acompañar a la víctima. Pero un solo caso es un caso de más”, afirmó.

En una entrevista con Noticias ONU, Rochdi indicó que se han dado “pequeños pasos” para mejorar la situación en el país. “Hemos avanzado en la construcción institucional. Sin embargo, el desplazamiento ha empeorado en los últimos meses, el 50% de la población requiere ayuda humanitaria, y toda una generación no va a la escuela”, informó. “Solo hemos recibido un 35% del financiamiento requerido. No les abandonemos”.


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Aumento desmedido de la violencia en la Rep. Centroafricana.

Miles de personas han sido desplazadas en el área de Kaga Bandoro debido al conflicto entre milicias y fuerzas gubernamentales. Foto: archivo OCHA

15 de agosto, 2017 — De los aproximadamente 5 millones de habitantes de la República Centroafricana, el 20%, o uno de cada cinco, es refugiado o desplazado, y la mitad de ellos son niños, afirmó hoy el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF).

En una conferencia de prensa en Ginebra, la portavoz de UNICEF en el país africano, Donaig Le Du, destacó el dramático aumento de la violencia el año pasado y reportó niveles alarmantes en el trimestre pasado.

“Estimamos que hay unos 600.000 desplazados internos frente a los 440.000 de finales de abril de este año, situación que refleja un gran incremento en los 3 últimos meses. A esa cifra hay que añadir más de 480.000 refugiados en los países vecinos”, dijo.

Le Du destacó la dificultad para comunicar esta problemática, ya que la violencia por parte de los grupos armados se produce sobre todo en áreas fuera de la capital, Bangui. Esos grupos controlan dos tercios del país.

A esta situación, hay que añadir las malas condiciones de muchas carreteras y la falta de electricidad y señal de telefonía móvil.

La portavoz señaló que en los últimos 4 meses han recibido informes aterradores de violaciones a los derechos humanos, tanto a adultos como a niños, pero no pudo especificar cifras precisamente por las dificultades que encuentran para corroborar las denuncias.

Sin embargo, confirmó la muerte de un niño a brazos de su madre en un hospital, un número indeterminado de menores asesinados al intentar abandonar el país y el reclutamiento de niños por parte de grupos armados.

UNICEF recordó que el país africano ocupa el último lugar en el índice de Desarrollo Humano y llamó al mundo a no abandonar a los niños de la República Centroafricana.


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Hay esperanzas para la República Centroafricana.

Hay esperanza en la República Centroafricana, pero aún quedan muchos desafíos

Fuerzas de paz de la ONU patrullando en Bria, Republica Centroafricana. Foto: ONU/Nektarios Markogiannis

15 de febrero, 2017 — Aunque la visible recuperación de Bangui, la capital del país, es esperanzadora, contrasta con el nivel de violencia y la falta de progreso en las provincias de la República Centroafricana.

Este fue el principal mensaje del responsable de las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU, Hervé Ladsous, este miércoles ante el Consejo de Seguridad.

Ladsous resaltó la gravedad de la situación humanitaria en ese país a consecuencia de la violencia y señaló que la retirada de los socios humanitarios deja en la incertidumbre a 2,2 millones de personas que sufren de inseguridad alimentaria.

Sin embargo, el secretario general adjunto aseguró que después de tres años de la creación de la misión de la ONU en ese país, MINUSCA, se han logrado importantes avances con el regreso del orden institucional y el restablecimiento de la autoridad estatal.

“A pesar de la preocupante situación en algunas partes del país, hay progresos a través del diálogo con los grupos armados sobre las iniciativas de desarme, desmovilización, reintegración y repatriación establecidas por el presidente Touadéra, en las cuales participan 12 de las 14 milicias más significativas”, agregó.

En ese sentido, el responsable recibió con beneplácito la reciente iniciativa firmada por la Unión Africana y otras organizaciones y Estados para la paz y la reconciliación entre el gobierno y todos los grupos armados de la República Centroafricana.

Ladsous también hizo un llamado a los Estados para que recordaran que la falta de atención de la comunidad internacional después de superar una crisis, incrementa los riesgos de recaer en el conflicto.


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Mensaje del Papa a los pueblos africanos

“Confirmar a nuestros hermanos en la fe, como mensajero de la paz”. Vídeo mensajes del Papa a África

(RV).- “Anhelo llevar a África el amor y el mensaje de la paz y de la reconciliación de Cristo”, lo dijo el Papa Francisco en sus videos mensajes en vísperas de su Viaje Apostólico al Continente africano. “Mi visita a Kenia y Uganda es para confirmar a nuestros hermanos en la fe”. “Y voy a Centroáfrica en calidad de mensajero de la paz”, es el aliento del Obispo de Roma a pocos días de iniciar el 11° Viaje Apostólico Internacional de su Pontificado.

Vídeo mensaje del Papa Francisco a Kenia y Uganda

Queridos amigos,

Mientras me preparo para visitar Kenia y Uganda a fines de este mes, envío a ustedes y sus familias una palabra de saludo y de amistad. Espero el momento en el cual estaremos juntos.

Yo voy como un ministro del Evangelio, para proclamar el amor de Jesucristo y su mensaje de reconciliación, perdón y paz. Mi visita tiene como finalidad confirmar la comunidad católica en la fe a Dios y en su testimonio al Evangelio, que es signo de la dignidad de todo hombre y mujer y nos manda abrir nuestros corazones a los demás, especialmente a los pobres y a aquellos que se encuentran en la necesidad.

Al mismo tiempo, deseo encontrar a toda la gente de Kenia y Uganda y ofrecer a cada uno una palabra de aliento. Estamos viviendo un tiempo en el cual donde quiera que los fieles de toda religión y las personas de buena voluntad son llamadas a promover la comprensión y el respeto recíproco, y a sostenerse los unos a los otros como miembros de la misma familia humana. Para todos nosotros son hijos de Dios. Un momento especial de mi visita estará representado por el encuentro con los jóvenes, que son el principal recurso y nuestra más grande esperanza para el futuro de solidaridad, paz y progreso.

Sé que muchas personas trabajan duro para prepararse a mi visita y yo les agradezco. Pido a cada uno de rezar para que mi estadía en Kenia y Uganda sea fuente de esperanza y de aliento para todos. ¡Invoco sobre ustedes y sus familias la bendición del Señor para que traiga la alegría y la paz!

Vídeo mensaje del Papa Francisco a Centroáfrica

Queridos hermanos y hermanas de la República Centroafricana,

A pocos días del viaje que me llevará entre ustedes, deseo hacerles saber la alegría que me impregna y saludar desde ahora a cada uno de ustedes con el más grande afecto, indiferentemente de la etnia o del credo religioso. Es la primera vez en mi vida que visito el Continente africano, tan bello y rico por su naturaleza, pueblos y culturas; y espero realizar bellos descubrimientos y encuentros enriquecedores.

Su querido país está atravesando desde hace tanto tiempo una situación de violencia y de inseguridad de las cuales muchos entre ustedes son víctimas inocentes. El motivo de mi visita es sobre todo aquel de llevarles, en nombre de Jesús, el consuelo de la consolación y de la esperanza. Espero con todo el corazón que mi vista pueda contribuir, de un modo o de otro, a sanar sus heridas y a favorecer las condiciones para un advenir más sereno para Centroáfrica y todos sus habitantes.

El tema de este viaje es: «Pasemos a la otra orilla del lago». Es un tema que invita a sus comunidades cristianas a mirar adelante con determinación y anima a todos a renovar la propia relación con Dios y con los propios hermanos para construir un mundo más justo y más fraterno. Yo en lo especifico tendré la alegría de abrir para ustedes – con un poco de anticipación – el Año Jubilar de la Misericordia, que espero sea para cada uno una ocasión providencial de auténtico perdón, ocasión para recibir y donar, y de renovación en el amor.

Es en calidad de mensajero de paz que voy entre ustedes. Quisiera ayudar en el diálogo interreligioso para animar la pacífica convivencia en su país: sé que esto es posible, porque somos todos hermanos.

Les pido de orar por mí. Invoco la protección de la Virgen María y les digo: ¡hasta pronto!

(Renato Martinez / Raúl Cabrera – Radio Vaticano)

(from Vatican Radio)