Loiola XXI

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España. Ante la crisis de “Podemos”. La opinión de Gonz. Faus

Meditación sobre Podemos

MEDITACIÓN SOBRE PODEMOS

J. I. González Faus. “Aprended flores de mí, lo que va de ayer a hoy”, poetizaba don Luis de Góngora. Y hoy podemos parodiarle: aprended políticos, que ya vemos lo que va del 15M a Podemos.

Fui de los que, en los días del 15M se patearon la plaza del Cataluña y otras calles barcelonesas, tratando de ver, escuchar, olfatear, conversar… De aquella mezcla de decepción, ilusión, hartura, responsabilidad, juventud, ingenuidad e indignación, salías con la pregunta ilusionada de si podría estar gestándose algo nuevo. Pero me acordaba de una “Carta a los cristianos por el socialismo”, escrita 40 años antes, donde citaba a san Pablo: “llevad a cabo vuestra liberación con temor y temblor”[i].

Más tarde, hacia junio del 2016, escribí una carta a Pablo Iglesias con tonos de advertencia (que no sé si andará metida por algún blog). Hoy soy de los que se preguntan cómo ha podido ser que aquella masa compacta, tan segura de “poder” se haya convertido tan pronto en una arena de impotencias. Cómo aquella ilusión que floreció con 200.000 militantes y cinco millones de votos en unos dos años, se ve otra vez herida.

Los hechos y los días fueron mostrando que eso de “la casta”, por mucha verdad que fuera y por muy bien que sonase, no era debido a la mala “pasta” de los políticos habidos hasta el momento. Es más bien una tentación ínsita en nuestra pasta humana y en la misma actividad pública (política o eclesiástica) de la que ellos no se dieron cuenta hasta acabar cayendo de bruces en ella y perder novedad.

No quiero emitir juicios críticos personales, ni inflamar heridas. Puedo reconocer que mi sensibilidad ha estado siempre más cercana a Errejón que a Pablo Iglesias. Pero sé que aquí pueden faltarme datos para un juicio definitivo. Lo que sí hay que pedir hoy es que no se expliquen las crisis echando las culpas solo a los otros, y que se dé entrada a esa autocrítica tan indispensable en toda actividad humana.

Pero, aun sin señalar a nadie, temo que el vedetismo, y cierta vanidad mesiánica sean los que han disuelto aquella promesa primera. En vez de vanidad mesiánica podría haber hablado de “tejerismo”: la mentalidad de “esto lo arreglo yo”. Tejero a golpe de pistola. Otros a golpe de televisión. Algo hemos ganado, sin duda. Pero insuficiente.

Qué contraste entre esa mentalidad mesiánica (o “tejera”) y el discurso de Tierno Galván cuando nuestras primeras elecciones: “El PSP [la formación de Tierno] no puede prometer nada porque las cosas están muy difíciles, pero se compromete a luchar todo lo que pueda por arreglar algo” (cito de memoria). ¡Qué bonito comprobar que aquel que no se atrevía a prometer nada, fue uno de los mejores alcaldes de nuestra democracia!

En fin, deseo con toda el alma que a ese aborto del 15M se le encuentre alguna incubadora que le salve la vida. Lo deseo por los jóvenes más que por mí. Por eso, me permito advertir que la izquierda solo podrá ser auténtica si se nutre de una espiritualidad muy seria y profunda. A las derechas ya les basta su manipulación de la religión en provecho propio (como acusó Marx, mostró luego con textos el cardenal De Lubac y hoy ha puesto en práctica Bolsonaro). Pero la izquierda necesita más.

No quiero decir con esto que la izquierda haya de ser cristiana: no estoy queriendo hacer apologética. Hablo solo de espiritualidad seria. Porque temas como la igualdad, la fraternidad, la acogida, el respeto…, son demasiado espirituales (y demasiado odiados) como para que creamos que podremos conseguirlos mejorando el PIB. Pues este sistema inicuo solo sabe hacer crecer el PIB, haciendo que crezca también el PID (Porcentaje Interior de Desigualdad).

En fin, ojalá de esta decepción de hoy brote una lección aprendida para el mañana, y no un nuevo desengaño histórico. Así sea.


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España: las incoherencias de un partido de izquierda. Comentario de Cristianismo y justicia

La casita de chocolate. ¿Podemos o no Podemos?

LA CASITA DE CHOCOLATE. ¿PODEMOS O NO PODEMOS?

Pablo Font Oporto. Muchos de ustedes recordarán aquel cuento clásico infantil en el que dos hermanitos, Hansel y Gretel, después de varias peripecias, encontraban una casita de chocolate en medio de un bosque. La casita en cuestión les atraía tanto que no percibían que su dueña, aparentemente una entrañable ancianita, era en realidad una malvada bruja con ganas de hincarles el diente.

Esta semana saltaba a los medios la noticia de la compra de un lujoso chalet en una costosa zona de Madrid por parte de la pareja político-sentimental formada por Pablo Iglesias e Irene Montero. Y, como era de esperar, el tema no ha dejado indiferente a nadie, ni en la calle, ni en las redes sociales ni aún menos en los medios de comunicación, especialmente los más contrarios a lo que consideran el “contubernio podemita-comunista”.

Vayamos por partes. Evidentemente, nos encontramos con un asunto que en principio (así ha sido proclamado por los principales interesados, y reconocido incluso por sus detractores) pertenece a la esfera privada de estas personas. Pero las cosas no son tan sencillas. En primer lugar, como representantes de la ciudadanía, y por lo tanto servidores públicos, el comportamiento en la vida personal de los/as políticos tiene cierta relevancia susceptible de conocimiento público. Y más con la que ha caído en este país desde el inicio de la crisis.

Pero, además, se da la circunstancia de que, como sabemos (y los medios se han ocupado de recordarnos), el señor Pablo Iglesias había criticado a otros miembros de la clase política por decisiones parecidas. La negación de estas similitudes por parte de los interesados y algunos/as fieles escuderos causa sonrojo y estupor.

Cierto es que, como afirman algunos sectores, la vara de medir que se les aplica a los/as políticos de izquierda es normalmente mucho más exigente que a los demás (aunque Podemos siga manteniendo teóricamente la idea de la transversalidad, esta noción errejonista no parece que esté siendo aplicada). Y ciertamente en este uso de balanzas diferentes cabe percibir una injusticia. Pero estos sectores deben también reconocer que “la izquierda” suele enarbolar una bandera que le exige cierto grado de compromiso y honradez, así como un mínimo de coherencia más alto.

Hasta aquí todo claro. Pero, más allá del caso, que podría quedarse en mera anécdota, nos encontramos con que en los últimos años el líder de la formación morada ha ido tomando una deriva extraña en lo que parece una pendiente deslizante hacia lo que en sus años iniciales combatía como “la casta”. El enfrentamiento con Íñigo Errejón y otros sectores del partido, la participación (no exenta de centralismo) en las disputas e incluso luchas intestinas territoriales y/o locales, la reducida participación de las bases (que sólo son consultadas de cuando en cuando), el ascenso como mano derecha y portavoz parlamentaria de su pareja sentimental…, y ahora esto. El personalismo de Iglesias parece estar jugándole una mala pasada, y parece que posiblemente a su partido. Más teniendo en cuenta las ganas que, por sus propuestas (no entro en la estética), ya les tienen importantes sectores de este país.

Algunas ideas para concluir.

Si bien en el origen de Podemos es más complejo, gran parte de las bases y muchos votantes lo identifican (y así también se han vendido ellos/as) como un decantado de los movimientos indignados y como institucionalización en el plano político del 15M. Cualquier paso en otra dirección será cavar su tumba. Y los personalismos e hiperliderazgos (no sólo el de Iglesias) pueden también serlo.

En todo caso, más allá de la escasa coherencia necesaria (lo que, insisto, “va con el carnet”), resulta preocupante el aislamiento al que la clase política tiende. Desgraciadamente, parece que la naturaleza humana es así y todos tendemos a ello. Ahora bien, si en ese aislamiento puede ser complicado tomar el pulso a la calle y saber lo que piensa la “gente corriente”, imaginemos lo que puede suponer ponerse en los zapatos de los que ni siquiera son “gente corriente” (con todo lo difícil que generalmente, en puridad, suele ser eso, más allá de ejercicios de salón).

En ese sentido, Podemos siempre reclamó para sí el papel de defensor de “los de abajo”. Hay quienes pensaron que podría aparecer, por fin, un partido para los/las pobres, los últimos, los excluidos, los desheredados, los que no cuentan. Los nadies, que, como decía Eduardo Galeano, “cuestan menos que la bala que los mata”… Esta ingenua esperanza parece desvanecerse en lo que, como éste, más parece un comportamiento propio de hippijos de clase media jugando a revolucionarios que de alguien con un cierto nivel de compromiso personal en su estilo de vida.

Porque, en efecto, tal vez el problema no sea elegir ser transversal (el famoso “99%”) o ser de izquierdas, si no la inexistencia de un partido político que defienda los derechos de los que no cuentan. Claro que la inmensa mayoría estamos en contra de los privilegios de la minoría privilegiada. Sin embargo, una cosa es defender a la (muy castigada, qué duda cabe) clase media y otra (diferente) a aquellos que no tienen derecho a tener derechos. Es duro, porque, muy probablemente, esos que no cuentan seguramente no te van a votar porque ya no creen ni en el sistema ni en nadie. O no. Pero ahí lo dejo caer.

Termino. Como en la mayoría de los cuentos clásicos, el de la casa de chocolate tenía su moraleja. La dulce tentación de la casita pudo ser la perdición total de Hansel y Gretel, ya que la trampa de la bruja les hacía ver todo con ojos displicentes y bajo capa de bien. La voracidad, camuflada como justa recompensa ante tantas penalidades y esfuerzos, no les permitió ver los males que se escondían bajo la azucarada seducción. Y no hablamos sólo del dolor de barriga o la dentición cariada, sino de cosas mucho peores. Esta falta de discernimiento recuerda a los argumentos esgrimidos en defensa de la compra de la residencia Montero-Iglesias. Así, dada la configuración de su electorado y el actual panorama socioeconómico español, la dinámica en la que se enmarca el asunto del chalecito tal vez pueda ser mortal para la formación del círculo morado. Pero, en todo caso, manda un mensaje muy claro de que Podemos (o, al menos, sus actuales dirigentes) no son los de abajo ni quieren serlo.


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España: el partido Podemos y la Iglesia. Comentario de Vatican Insider

España: Podemos tiende puentes con Francisco

El movimiento emergente de España es ya la segunda fuerza política del país de acuerdo a las más recientes encuestas, pero sus notas anticlericales pueden ser un duro escollo a convertirse en una seria alternativa de gobierno
LAPRESSE

El líder de Podemos, Pablo Igelsias

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01/06/2016
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Si Dios es lo que dice su representante en la Tierra, Francisco, creo bastante en lo que dice”. Esa frase sorprendió a propios y extraños. La pronunció el líder de Podemos, el movimiento emergente que es ya la segunda fuerza política de España. Y parece representar un viraje en Pablo Iglesias –ateo declarado- y su partido, cuyas notas anticlericales son ya un escollo para convertirse en una alternativa seria de gobierno. Por eso no es casual su voluntad de tender puentes con el Papa. En Roma ya dieron señales positivas y Bergoglio se mostró abierto a recibir a la cúpula de Podemos en septiembre, pasadas las elecciones.“¿Cree usted en Dios?”, fue la pregunta lanzada a Iglesias unos días atrás, durante las jornadas del Círculo de Economía de Sitges. Al cuestionamiento, él respondió con la mencionada frase. Como identificaron algunos observadores, la respuesta demuestra una postura en Podemos que “no quiere renunciar al voto católico”.

“El secretario general de Podemos se declara ateo, pero nunca ha ocultado las influencias religiosas que recibió, por ejemplo, por parte de su abuelo. Afirma que villancicos como El Naranjel le dejan con ‘el corazón en un puño’ y siempre ha mostrado respeto por la labor de los católicos de base”, reflejó el diario El País.

En este contexto no pasó desapercibida la reunión de estos días en Madrid entre el “número dos” del partido español, Íñigo Errejón, con el legislador argentino del partido Bien Común, Gustavo Vera, referente de la organización de lucha contra la trata de personas La Alameda, amigo de vieja data del Papa. Ambos se tomaron una foto con una copia de la carta encíclica de Francisco sobre el cuidado del medio ambiente, “Laudato Si”.

Ese documento resulta ser el punto de encuentro no sólo entre ellos dos, sino una interesante fuente de ideas para Iglesias y su movimiento. Durante su estancia en la capital española, Vera se reunió en privado con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, acompañado por el canciller de la Academia Pontificia para las Ciencias del Vaticano, Marcelo Sánchez Sorondo. En el encuentro se habló, entre otras cosas, de la crisis de refugiados en Europa y las mafias de la trata de seres humanos.

Después el dirigente argentino participó de un debate público en el centro político y cultural de Podemos, “La Morada”, en un panel que incluyó al referente en relaciones internacionales del partido y diputado, Pablo Bustinduy, y la portavoz de la Alcaldía de Madrid, Rita Maestre.

La figura de la portavoz resulta polémica en la relación con la Iglesia católica. Ella fue hallada culpable y condenada a pagar una multa de cuatro mil 320 euros por ofensas a los sentimientos religiosos por desnudarse parcialmente en una protesta contra una capilla de la Universidad Complutense de Madrid en 2011.

Pero antes que la sentencia fuese dictaminada ella pidió disculpas al arzobispo de la capital, Carlos Osoro, en una reunión privada solicitada por la propia Maestre. Disculpas que también manifestó ante el Ayuntamiento y en los medios de comunicación. No obstante, desde diversos sectores políticos le continúan recriminando a ella por aquel episodio y exigen su renuncia.

Por otra parte, Osoro mantiene una relación cordial con la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, referente de Podemos. Entre otras cosas ambos compartieron, en diciembre de 2015, una cena de Navidad para 250 sin techo convocada por la organización “Mensajeros de la Paz” del padre Ángel. Antes, en julio del año pasado, ella participó en el Vaticano de un encuentro de alcaldes contra la trata de persona patrocinado por la Pontificia Academia para las Ciencias Sociales.

Ya en noviembre de 2014, Pablo Iglesias había aplaudido entusiasta el discurso del Papa ante el Parlamento Europeo de Estrasburgo y habría transmitido algunos pasajes de su intervención a través de la red social Twitter.

No obstante, todavía permanecen para ellos desafíos abiertos en cuanto a su relación con la Iglesia católica. Entre otras cosas siguen defendiendo, en su programa electoral, medidas controvertidas como la anulación del concordato entre España y el Vaticano, además de mantener posturas ideológicas anticlericales alejadas del realismo político. Asimismo, entre los obispos españoles existe un intenso debate sobre la postura a mantener tanto con el Partido Popular como con el propio Podemos.

Ahora, para la cúpula del movimiento se abrió la posibilidad de saludar a Francisco en el Vaticano, quien ya comunicó su voluntad de recibirlos en septiembre próximo, en una fecha por definir y ya pasadas las elecciones en el país. Y sin importar cuál sea el resultado de las mismas.