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Mosul (Iraq) ha podido celebrar de nuevo la Navidad

Mosul celebra su primera Navidad luego de liberarse del Estado Islámico

Mons. Louis Sako celebra la Misa de Navidad en Mosul / Foto: Saint-adday.com

Mons. Louis Sako celebra la Misa de Navidad en Mosul / Foto: Saint-adday.com

ROMA, 25 Dic. 17 / 06:26 pm (ACI).- Los cristianos de Mosul celebraron este 24 de diciembre su primera Misa de Navidad luego de que la ciudad fuera reconquistada por el ejército iraquí y fueran expulsados los terroristas del Estado Islámico (ISIS).

La Eucaristía fue presidida por el Patriarca caldeo, Mons. Louis Raphael Sako, junto al Obispo auxiliar caldeo, Mons. Shlemon Warduni y el Arzobispo siro católico de Mosul, Mons. Petros Mouche. También estuvo presente el Arzobispo siro ortodoxo, Nicodemus Daoud Sharaf.

El lugar elegido fue la iglesia de San Pablo, aún en escombros y a cuya limpieza ayudaron jóvenes musulmanes; un gesto que fue agradecido por Mons. Sako en su homilía.

En la Misa estuvieron presentes las primeras sesenta familias cristianas que regresaron a la ciudad y que esperan que pronto se animen a hacer lo mismo el resto de cristianos que aún viven exiliados.

También asistieron autoridades iraquíes, líderes tribales, jefes militares y fieles musulmanes.

En su homilía, Mons. Sako señaló que luego de la liberación del ISIS, ahora Irak enfrenta el desafío de la unidad, superando cualquier tentación de separatismo o de revancha. “Estamos aquí reunidos para rezar por la paz y la estabilidad en esta antigua ciudad, en nuestro país y en el mundo entero”.

“Desde aquí apelamos a todos los musulmanes a hacer sentir su voz, para extinguir las tinieblas del extremismo, de la discriminación y del conflicto, para promover la paz, la tolerancia, el amor, la fraternidad y la dignidad”, afirmó.

“Es lo que estos jóvenes musulmanes han hecho al restituirnos esta iglesia; invitamos a los jóvenes cristianos, yazidíes y los pertenecientes a las demás minorías a unirse a ellos. Y esta solidaridad nos haga esperar que los dispersos puedan retornar a Mosul y vivir en paz”, expresó.

En junio de 2014 el ISIS capturó Mosul y la nombró capital de su califato. Cientos de miles de cristianos fueron expulsados y otros fueron ejecutados por no renunciar a su fe. Los pocos que quedaron debían pagar el impuesto de sumisión.

Los cristianos de Mosul, junto a los de Qaraqosh y de otras villas de la Llanura del Nínive se instalaron como refugiados en Erbil, la capital del Kurdistán iraquí.

Luego de poco más de tres años, la ciudad fue finalmente reconquistada por el ejército iraquí, junto a las tropas kurdas y con el apoyo aéreo de la coalición internacional liderada por Estados Unidos.

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Los islamistas de ISIS deberán responder de crímenes cometidos en Mosul.

ISIS debe enfrentar cargos por crímenes cometidos durante la liberación de Mosul

Familias huyendo del barrio de Yarmouk en el oeste de Mosul, en Iraq. Foto de archivo: OCHA / Themba Linden

02 de noviembre, 2017 — Durante la campaña militar por el control de la ciudad iraquí de Mosul, el Estado Islámico ha perpetrado serias y sistemáticas violaciones de los derechos humanos, concluyó un informe publicado este jueves por la Misión de la ONU en Iraq (UNAMI) y la Oficina del Alto Comisionado para Derechos Humanos (OHCHR).

Los abusos cometidos por ISIS quedaron al descubierto tras la liberación de la ciudad por las fuerzas de seguridad iraquíes y grupos aliados en julio de 2017, después de nueve meses de operaciones militares. La ciudad estaba bajo control del grupo desde junio de 2014.

Según los datos publicados en el informe, 2.521 civiles murieron durante la operación, la mayoría por ataques de ISIS. Además, desde el 2014 se han encontrado por lo menos 74 fosas comunes en las áreas previamente ocupadas por el grupo.

La ONU colectó numerosos testimonios y relatos sobre asesinatos y secuestros en masa, desplazamientos forzados, el uso de civiles como escudos humanos y de niños como soldados, el bombardeo deliberado de zonas residenciales y los ataques a civiles huyendo las áreas de combate.

Según el informe, ISIL podría haber usado agentes químicos como armas, y plantó artefactos explosivos improvisados en zonas residenciales, con el propósito de impedir el retorno de civiles desplazados a sus hogares.

El grupo también siguió su campaña de destrucción de objetos y lugares religiosos, incluida la demolición de la mezquita al-Nuri, construida en el siglo XXII, y de su minarete en la Ciudad Vieja.

“Para que se haga justicia, es esencial que el gobierno de Iraq investigue y recopile información sobre los crímenes y abusos cometidos, sin importar cuándo, dónde y por quién fueron cometidos”, concluye el informe. La ONU pide el apoyo de la comunidad internacional en este aspecto y para asegurar la seguridad y las necesidades humanitarias de las personas desplazadas.

La Oficina de Derechos Humanos de la ONU llama al gobierno de Iraq y al gobierno regional de Kurdistán a someter estos crímenes internacionales a la jurisdicción nacional. Para ello, les urge a enmendar su legislación debido a que actualmente las cortes y tribunales iraquíes no tienen jurisdicción sobre crímenes internacionales tales como crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.

“Iraq debería considerar ser parte en el Estatuto de la Corte Internacional de Justicia y aceptar su jurisdicción sobre el conflicto actual, además de encontrar la manera para que los crímenes internacionales sean juzgados por una corte competente”, recomienda el informe.


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Iraq: tras la batalla de Mosul más de 800.000 personas necesitan asistencia humanitaria.

Irak: Un año después, cientos de miles de personas sufren las consecuencias de la batalla de Mosul

AHMAD AL-RUBAYE/AFP/Getty Images

Coincidiendo con el primer aniversario del lanzamiento de la ofensiva de las fuerzas iraquíes y la coalición dirigida por Estados Unidos para recuperar el control de la ciudad de Mosul, en manos del grupo armado autodenominado Estado Islámico, Samah Hadid, directora de Campañas sobre Oriente Medio para Amnistía Internacional, ha dicho:

“La batalla de Mosul ha tenido consecuencias catastróficas para los habitantes de la ciudad. En los combates murieron familias enteras, y aún hay muchas personas enterradas bajo los escombros. Los contendientes dieron muy poco valor a las vidas civiles. Muchas de las personas que tuvieron la suerte de escapar viven ahora en condiciones insoportables en campamentos improvisados y tienen un futuro incierto.

 

 “La comunidad internacional no debe olvidarse de la gente de Mosul. Es urgente que se financie ayuda humanitaria para más de 800.000 personas que ahora viven en tiendas de campaña sin un acceso adecuado a atención médica, alimentos y agua.

“Ahora muchas de las personas desplazadas viven también atemorizadas. Aumentan las desapariciones forzadas a manos de fuerzas gubernamentales, junto con juicios apresurados y sin garantías, seguidos de ejecuciones llevadas a cabo a partir de confesiones extraídas bajo tortura. Instamos a las autoridades iraquíes a que garanticen que todos los juicios cumplen las normas internacionales sin recurrir a la pena de muerte.

“También es importante que el gobierno iraquí y la coalición dirigida por Estados Unidos reconozcan la grave pérdida de vidas civiles que provocó la operación de Mosul, así como su papel en ella. Deben garantizar que las violaciones denunciadas se investigan imparcialmente y que los responsables rinden cuentas. La población de Mosul merece saber que habrá justicia y reparación para las víctimas y sus familias. Y el mundo necesita ver que hemos aprendido las lecciones de la batalla de Mosul para que a la población civil atrapada en otras batallas se le ahorren consecuencias tan catastróficas.


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Mosul (Iraq): los problemas de los desplazados que regresan.

Las familias que regresan al oeste de Mosul necesitan albergue con urgencia

Un niño camina a lo largo de las casas destruidas del distrito Al-Resala, en el oeste de Iraq. Foto: ACNUR/Cengiz Yar

11 de agosto, 2017 — Casi 80.000 familias han regresado al oeste de Mosul, en Iraq, y tienen críticas necesidades humanitarias, informó la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

“La población que retorna a Mosul necesita ayuda de todo tipo, pero la necesidad más importante es la de refugio, especialmente en la parte oeste de la ciudad. Muchos vecindarios han sido extensamente dañados o totalmente destruidos”, aseguró Andrej Mahecic, el portavoz de ACNUR, ante la prensa en Ginebra.

De los 54 distritos residenciales del oeste de la ciudad iraquí, 15 están destruidos y el resto tiene daños moderados o leves.
Además, las minas y artefactos explosivos sin estallar representan un riesgo enorme para estas personas, especialmente para los niños, advirtió Mahecic.

Añadió que también existen grandes desafíos en el acceso a los servicios básicos como el agua, la electricidad y el combustible.

Por otro lado, según las autoridades iraquíes, más del 90% de las personas que habían huido del este de Mosul han regresado a su hogares y están reanudando gradualmente su vida cotidiana, mientras que en el oeste de la ciudad solo el 10% ha intentado retornar.

Además, se reportan muchas familias emprendiendo el viaje hacia a Mosul para luego regresar al campamento de desplazados al ver que sus hogares fueron destruidos y la situación económica es crítica.

ACNUR está en el terreno distribuyendo carpas y mantas, así como otros tipos de ayuda, incluyendo dinero en efectivo.


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Ninive: enfrentamientos políticos tras la liberación.

SIRIA – Enfrentamiento entre las auto-definidas “milicias cristianas” que actúan en la Llanura de Nínive

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Qaraqosh (Agencia Fides) – Las unidades de protección de la Llanura de Nínive (Niniveh Plain Protection Units, NPU) han acusado a las “Brigadas Babilonia” de realizar una irrupción en una de sus bases para robar material militar y sobre todo para liberar a seis de sus milicianos, arrestados con precedencia acusados de haber saqueado casas privadas e iglesias cristianas, incluido el monasterio de Mar Behnam. El episodio, que tuvo lugar el sábado 15 de julio en Qaraqosh, pone de manifiesto el momento complicado que atraviesa la región, donde hay varios ejércitos y milicias que actúan a la par, con la intención de recavarse un espacio en la zona, después de la derrota de los yihadistas del Estado Islámico (Daesh) y la reconquista de Mosul.
Las Unidades de Protección de la Llanura de Nínive representan una organización militar local, formada en parte por cristianos nativos y fundada en 2014 como milicia de autodefensa territorial.
Las llamadas “Brigadas Babilonia”, cuyo jefe es Ryan al Kildani (Rayan el caldeo), también reclamar su etiqueta de milicia formada por cristianos, a pesar de que está documentada su vinculación con milicias chiíes como las Unidades de Protección Popular (Hashd al Shaabi) que también actúan en la zona. Los “leones” de las “Brigadas Babilonia” se presentan así mismos como “ciudadanos cristianos entrenados para defender las ciudades cristianas de Mesopotamia de los delincuentes terroristas extranjeros del Estado Islámico (Daesh) y de los terroristas de países como Afganistán, Arabia Saudita, Qatar, Túnez, Turquía, Kuwait, Libia y Marruecos”.
La Agencia Fides ha documentado en varias ocasiones la voluntad del Patriarcado caldeo de marcar su distancia de estos grupos armados activos en el escenario iraquí que tratan de reivindicar su propia afiliación a las comunidades cristianas locales.
En marzo de 2016 (véase Fides 15/3/2016), el patriarca caldeo Louis Raphael Sako había emitido un comunicado para reiterar que la Iglesia caldea “no tiene ninguna conexión, ya sea directa o indirecta, con las denominadas ‘Brigadas Babilonia’, o con cualquier milicia armada que se presente como cristiana”.
El monasterio de Mar Behnam, ocupado por los yihadistas del Daesh en julio de 2014 y parcialmente destruido por ellos en marzo de 2015, había sido tomado por el ejército iraquí y por las milicias chiítas en noviembre del año 2016. (GV) (Agencia Fides 17/7/2017).


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Mosul: urge asistencia humanitaria.

La batalla en Mosul ha terminado, pero las necesidades humanitarias no

Refugiados de Mosul llegan a un campo de ACNUR. Foto ACNUR / Ivor Prickett

13 de julio, 2017 — Aunque la batalla en Mosul haya acabado, millones de personas siguen desplazadas y no tienen a dónde ir debido a los extensos daños a la infraestructura básica y a sus hogares causados por los enfrentamientos.

Casi un millón de personas provenientes de esa ciudad y las áreas circundantes se han movilizado hacia campamentos en el norte de Iraq.

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) subrayó que la necesidad de asistencia alimentaria en esta emergencia persiste.

La agencia ha estado en el terreno proveyendo ayuda vital a los afectados desde que la operación militar comenzó hace nueve meses para retomar la ciudad iraquí que se encontraba bajo en control del ISIS.

En total, han ayudado a casi 2 millones de personas en las primeras 72 horas de arribo a los campamentos. También, han proveído apoyo nutricional para la prevención y tratamiento de la desnutrición en niños menores de cinco años.

El objetivo principal, dijo, sigue siendo atender las necesidades inmediatas de los afectados hasta tanto puedan regresar a sus hogares y reconstruir sus vidas. Esto implica ofrecer ayuda a 820.000 personas vulnerables que se encuentran en los campamentos.

El PMA dijo que está listo para apoyar a los afectados de otras ciudades todavía bajo el control de los militantes extremistas, como Tal Afar, donde la violencia continúa.


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Violencia del ISIS en Mosul.

Los abusos cometidos por ISIS, al descubierto tras la liberación de Mosul

Civiles en la zona de la Universidad de Mosul, destruida tras los combates. Foto: OCHA / Themba Linden

11 de julio, 2017 — La recuperación de Mosul de manos del ISIS por parte de las fuerzas iraquíes marca un importante punto de inflexión en el conflicto. No obstante, Iraq enfrenta una serie de desafíos en materia de derechos humanos que desatendidos podrían desembocar en más violencia y sufrimiento de civiles, advirtió este martes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

En un comunicado, Zeid Ra’ad Al Hussein comparó la vida de las mujeres, niños y hombres en Mosul con un infierno en la tierra. Subrayó que esa población soportó un nivel de perversión y crueldad más allá de lo descriptible.

El ISIS forzó a decenas de miles de personas a huir de sus hogares y usó a civiles como escudos humanos, recordó Zeid. Consideró que esas acciones constituyen un crimen de guerra bajo el derecho internacional humanitario y una violación de los estándares más básicos de respeto a la dignidad humana y la moralidad.

“El cruel control del ISIS en Mosul se ha acabado”, declaró Zeid, pero alertó que esos militantes todavía pueden seguir aterrorizando y matando en bombardeos y secuestros.

De hecho, dijo, la gente sigue siendo sometida a diario a sufrimientos horribles en otras ciudades controladas por el ISIS, como Tal Afar y Jawijah.

El Alto Comisionado señaló que ahora que Mosul fue liberada se hizo más evidente el alcance de las violaciones y abusos del ISIS.

La información recopilada por su oficina sugiere que se cometieron violaciones del derecho internacional durante los tres años en que el grupo terrorista controló Mosul y otras áreas en Iraq.

“Las graves y sistemáticas violaciones del derecho internacional por parte del ISIS, entre ellas la esclavitud sexual de mujeres y niñas, cometidas durante los últimos tres años han dejado profundas cicatrices en la sociedad iraquí”, dijo Zeid.

Esto incluye el secuestro de 1.636 mujeres y niñas y más de 1.700 hombres y niños de la comunidad Yazidi, que siguen desaparecidos.

También apuntó que existen denuncias de abusos cometidos por las fuerzas iraquíes y sus asociados, así como por personas que actuaron en venganza por la captura de combatientes del ISIS o acusados de apoyar a esos militantes.

El Gobierno iraquí debe asegurarse, apenas sea posible, de cumplir con su responsabilidad de restablecer la ley y el orden en Mosul, así como cubrir las necesidades humanitarias de los civiles en esa área.

También animó al diálogo entre las comunidades para romper con los ciclos de violencia y promover la rendición de cuentas por los crímenes contra los iraquíes.

Según datos de la ONU, desde que la ofensiva militar en contra del ISIS comenzó en Mosul el 17 de octubre del año pasado, más de 920.000 civiles se han desplazado de sus hogares. Además, cerca de 700.000 siguen desplazados, casi la mitad de ellos están viviendo en 19 campamentos temporales.