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El Papa no ha olvidado a la isla de Lesbos durante su terremoto.

Papa Francisco dona 50 mil euros a las víctimas del terremoto de Lesbos

Lo indicó la Nunciatura apostólica en Grecia. El dinero irá a la localidad ortodoxa de Vrisa, destrozada por el sisma

Papa Francisco con los prófugos en la isla de Lesbos

Pubblicato il 03/07/2017
Ultima modifica il 03/07/2017 alle ore 17:34
REDACCIÓN
ROMA

Papa Francisco donó 50 mil euros a las víctimas del terremoto que el pasado 12 de junio golpeó el sur de la isla griega de Lesbos. La noticia fue dada a conocer por la Nunciatura apostólica en Grecia y difundida por la Radio Vaticana.

 

«La donación inesperada, signo concreto de la cercanía y del efecto de Francisco para la población afectada por el fuerte sisma de 6,3 grados Richter, ha llegado después de que el arzobispo de Naxos, Tinos, Andro y Mykonos, monseñor Nikólaos Printesis, administrador apostólico de la diócesis de Chios, pidió a la nunciatura que informara al Santo padre sobre la situación en la isla», explicó el encargado de asuntos de la Nunciatura, monseñor Massimo Catterin.

 

Específicamente el dinero irá a la localidad ortodoxa de Vrisa, literalmente destrozada después de la primera sacudida. El arzobispo ortodoxo de Atenas y de toda Grecia, Hyeronimos II, visitó la localidad tres días después de la tragedia. «La donación del Papa —comentó Catterin— tiene un gran valor también desde el punto de vista ecuménico: los que se beneficiarán serán los pobladores principalmente ortodoxos. En Lesbos, de hecho, los católicos son apenas unos 50».

 

«El martes de la próxima semana, en compañía de monseñor Nikolaos —concluye el encargado de asuntos de la Nunciatura Apostólica— visitaremos Vrisa y tendremos un encuentro con las autoridades locales: en esta sede se decidirá cómo emplear concretamente el dinero donado por el Santo Padre. Hacia el Papa hay un gran reconocimiento y afecto en Lesbos. Él sabe que la emergencia del terremoto se suma a la primera emergencia relacionada con los prófugos».


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Al Papa el chaleco salvavidas de una niña siria muerta en Lesbos

El Papa recibe el chaleco salvavidas de una niña siria de 6 años muerta en Lesbos

(RV).- “Somos socorristas y estamos salvando vidas en el Mar Egeo”, así es como se presenta la ONG Proactiva Open Arms quienes trabajan en la Isla griega de Lesbos socorriendo refugiados y quienes este miércoles entregaron al Papa Francisco en la Audiencia General un chaleco salvavidas de una niña siria de 6 años que murió ahogada junto a su familia mientras huían de la guerra.

“Os conozco. Conozco vuestra historia”, le dijo el Papa Francisco a Oscar Camps, iniciador de esta organización sin ánimo de lucro española quien llegó a Lesbos ante la indignación de ver como “cientos de niños morían en las orillas y nadie hacía nada”. “Cada bote de gente, tiene un drama”, familias que se separan, hijos huérfanos que perdieron a sus padres por el camino y ahora se encuentran en un país, en un continente, que no es el suyo y sin ninguna ayuda. Ante esta realidad el socorrista Oscar Camps se levantó del sofá de su casa y con los 15.000 euros que tenía ahorrados se dirigió a Lesbos el pasado mes de septiembre junto con un grupo de voluntarios para realizar tareas de salvamento a los refugiados que llegan a las costas griegas. Allí ayudan a diario a las 3 mil personas que llegan de media al día. “Ha habido jornadas en las que han llegado 8 mil en un solo día, sin olvidarnos de tragedias como la del 28 de octubre de 2015 en la que murieron más de 300 hombres, mujeres y niños ahogados”, explica Laura Lanuza, también voluntaria de Proactiva Open Arms.

El Papa Francisco visitó la isla de Lesbos el pasado 16 de abril. En el vuelo de regreso a Roma confesó a los periodistas que había sido un “viaje triste” por la dramática situación de los refugiados, que daban “ganas de llorar”. “Con su visita Francisco nos dio una lección a todos”, afirma Oscar Camps, “se trajo varias familias a Roma, así que hoy estamos en el Vaticano para darle las gracias, devolverle la visita y explicarle como sigue la situación allí”. Asegura el socorrista voluntario que el Papa les dio la enhorabuena por su trabajo, les aseguró que estaban en sus oraciones y que la situación que se está viviendo actualmente se trata de “una crisis de humanidad no humanitaria”.

(Mónica Zorita- Radio Vaticano)


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Sobre la visita del Papa a Lesbos. Análisis de Daniel Izuzquiza,jesuita.

La santidad solo puede ser radical (más sobre Francisco en Lesbos)

WelcomerefugeesDaniel Izuzquiza. Ya he escrito en otro lugar sobre el viaje del papa Francisco a Lesbos y su regreso a Roma, acompañado de tres familias de refugiados, acogidas en el Vaticano. He leído también cómo algunas personas, creyentes y comprometidas, andanincómodas con el gesto. Yo mismo sigo notando cierta incomodidad, en parte por cómo me interpela este hecho, en parte porque hay interpretaciones que me parecen distorsionadas e injustas. Una de ellas se puede ver en este artículo de Ruth Toledano, de quien tomo el título y varias de las frases entrecomilladas que cito a continuación. A ver si consigo aclararme en tres pasos y medio.

Lo que se ve. Me parece indudable que el viaje del Papa ha servido para visibilizar una realidad sufriente e injusta, para llevarla al centro del debate. Quizá sea excesivo decir que la ha llevado al centro de los corazones y de las decisiones, pero ahí está, visibilizando lo invisible y a los invisibles. Poniendo rostro, palabra y llanto. Ya sé yo (y lo sabe Francisco) “que las autoridades ‘adecentaron’ el recorrido que haría el Papa, llegando a encalar muros en los que había pintadas de apoyo a los refugiados y de denuncia de su indecente situación”. Ya sé yo que hay ambigüedad cuando se televisan estas cuestiones (“que no sepa tu mano derecha lo que hace tu mano izquierda…”). Pero me parece que lo que hemos visto ha sido nítido. Solo que no hay peor ciego que quien no quiere ver. Hemos podido ver palabras, gritos, plegarias, pancartas, silencios, lágrimas, anhelos, abrazos, dibujos. Lo que se ve es lo que se vive.

Lo que se hace. Si el Papa habla de la situación de los refugiados, dicen que es palabrería; si los visita, le acusan de ‘postureo’; si toma una medida concreta como acoger a doce refugiados, dicen que “no pasa de ser un gesto caritativo y no una solución justa”. Pero, ¿por qué se oponen caridad y justicia? Cuando alguien está perseguido, encerrado, estigmatizado o amenazado de expulsión, sentir una palabra cercana y un gesto cálido es algo muy importante. Lo hemos vuelto a ver este sábado en Lesbos. ¿Eso es caridad o justicia?  Dicen que lo ha hecho “para acallar las conciencias”. ¿Para acallarlas o para incomodarlas, movilizarlas, agitarlas? Dicen que las Iglesias no han hecho caso a la petición del Papa, ya hace meses, de abrir las puertas de sus parroquias y conventos. “No lo ha hecho ni uno”. Eso es sencillamente falso y solo se puede afirmar por ignorancia o por mala fe. Lo cierto es que, a pesar de las trabas de los Estados a la reubicación de refugiados, en estos meses las Iglesias han acogido ya a cientos de personas (sin llamar la atención ni tocar la trompeta, trabajando en red con otras entidades y movimientos ciudadanos, como veníamos haciendo desde hace años), practicando la hospitalidad.

Lo que se dice. “¿Por qué no se refirió explícitamente a los acuerdos de la vergüenza?”. La pregunta es razonable. Incluso puedo pensar que el Papa “podía y debía” haberlo hecho. No siempre es fácil medir las palabras. Pero de ahí a decir que “la caridad es complaciente con los culpables” y que, por ello, el Papa “acaba por ser cómplice”, me parece excesivo. El Papa  debía “lanzar un mensaje a los gobiernos” sin “permitirse la tibieza”. Pero, ¿de verdad se la permitió? ¿Acaso no recordamos las palabras vigorosas del Papa denunciando que “esta economía mata” y criticando “la globalización de la indiferencia” que genera tanta muerte y exclusión? ¿O  es que no sabemos leer entre líneas? ¿O tampoco sabemos leer lo que explícitamente dice la Declaración firmada en Lesbos el sábado en la que pide urgentemente desarrollar un programa internacional de asistencia, “para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento”? ¿O tampoco recordamos las manifestaciones, explícitas y contundentes, de la Iglesia católica contra el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía, incluyendo recogida de firmas y declaraciones de obispos?

Dicho esto, vuelvo al título. La santidad solo puede ser radical. Radical porque va a la raíz. Radical, pues, en el sentido místico del término, que nos enraíza en la Raíz más honda (para los cristianos, Jesús de Nazaret, el Cristo). Radical, también, en el sentido político, que nos exige luchar por la justicia social, no ceder ante poderes injustos y generar alternativas radicales. Para ello, la santidad debe ser radical también en el sentido eclesial, para alimentar una comunidad creyente que sea verdadera alternativa al sistema dominante. (Si alguien quiere, puede seguir leyendo en este post y en este libro). Pero, aún más importante que leer, es vivir, ver, hacer y decir.

Welcomerefugees

Imagen extraída de: Gráffica


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El Papa y los niños refugiados.

Y el Papa dijo: «Quiero esos dibujos en mi escritorio»

Publicamos los dibujos que los niños del Mòria Refugee Camp en Lesbos le dieron a Francisco el sábado pasado; «¡Quieren la paz!»
FRANCESCO SFORZA/L’OSSERVATORE ROMANO

Uno de los dibujos que le entregaron los niños del Mòria Refugee Camp el sábado pasado en Lesbos

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18/04/2016
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO
«Saludamos a unos 300 de estos refugiados, uno por uno. Muchos de ellos eran niños; algunos de ellos (de estos niños) han asistido a la muerte de sus padres y de sus compañeros, algunos murieron ahogados en el mar. ¡He visto mucho dolor!». Papa Francisco deja de leer el documento que había preparado al final e la oración dominical. Todavía lleva en la mirada los rostros, las lágrimas, la desesperación que huía visto 24 horas antes, en el campo de refugiados de Mòria, en la isla griega de Lesbos. A todos los fieles que llenaban la plaza San Pedro, Bergoglio contó el caso de un joven padre que quedó viudo. «Quiero contarles un caso particular, de un hombre joven, no tendrá ni cuarenta años. Lo encontré ayer, con sus dos hijos. Él es musulmán y me contó que estaba casado con una chica cristiana; se amaban y se respetaban recíprocamente. Pero, desgraciadamente, esta chica fue degollada por los terroristas, porque no quiso renegar de Cristo ni abandonar su fe. ¡Es una mártir! Y ese hombre lloraba mucho…». Es el hombre que no dejaba de sollozar arrodillado a los pies de Francisco en compañía de sus dos hijos.

De todos los encuentro que tuvo en el campo para refugiados que visitó con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla y del arzobispo ortodoxo de Atenas, lo que más sorprendió al Pontífice fueron los menores de edad. Chicos que se han quedado solos en el mundo, que han vivido bajo las bombas, que no duermen en las noches por miedo. Niños que quisieron fijar en sus dibujos lo que han visto, sus sufrimientos y sus esperanzas.

Dentro de la tienda blanca, en Mòria, un chico con camiseta azul y blanca, alargó el brazo para entregarle desde detrás de la valla metálica a Francisco una hoja con el dibujo de algunos de sus coetáneos. «¿Este es para mí? ¿Lo hiciste tú? ¿Y cuál de estos eres tú?», le preguntó el Papa con la ayuda de l intérprete. Azadi, el niño, le muestra con el dedo uno de los personajes, con un pañuelo alrededor de la cabeza y una bandera que tiene escrita la palabra «Help». Ayuda. «Soy yo con mis amigos del campo», explica. El Papa estaba a su lado, el niño le tomó la mano y le dijo: «Qué bello que tú estés aquí».

A pocos metros de distancia, otro niño vestido de azul, le ofrece al Papa otro dibujo, en el que se ve el sol llorando lágrimas color sangre, y hay adultos y niños que se están ahogando. Papa Bergoglio lo ve y se sorprende. «Este dibujo es un símbolo», le dice al Patriarca Bartolomeo. Agradece al dio y le pasa el dibujo a uno de sus colaboradores diciendo: «Que no se pierda .¡Lo quiero en mi escritorio!».

Esos dibujos, que reproducimos en esta página, no se perdieron.

 

 

Francisco quedó conmovido, quedó claro cuando apareció a bordo en el sector del avión de Alitalia con el que él y su séquito volvieron a Roma. Pidió que le llevaran los dibujos. Tal vez esperaba alguna pregunta sobre la emoción que sintió durante los encuentros de su viaje. Y, como nadie se la hacía, en cierto momento habló de eso tomando la iniciativa: «Quiero decirlo hoy, después de lo que he visto, de lo que ustedes han visto, en ese campo de refugiados, daban ganas de llorar. Traje unos dibujos para mostrárselos». Y Francisco los fue enseñando uno por uno. « Qué quieren estos niños? Paz. Es cierto que en el campo no tienen cursos de educación, pero, ¿qué han visto estos niños? Este es un dibujo en el que se ve a un niño que se ahoga. Esto lo tienen en el corazón; hoy, de verdad, daban ganas de llorar. Recuerdan esto. Uno dibujó al sol llorando. Pero si el sol es capaz de llorar, también a nosotros nos hará bien una lágrima».


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Rueda de prensa del Papa. Texto en castellano.

«Este día para mí fue muy fuerte, daban ganas de llorar»

El diálogo de Francisco con los periodistas durante el vuelo de regreso de Lesbos a Roma: «los doce sirios musulmanes que llevamos a Roma tienen sus documentos en regla». Han vuelto los «guetos» a Europa, pero, por el contrario, «hay que integrar, pero comprendo que los pueblos tengan cierto miedo». «Yo invitaría a los traficantes de armas a que pasaran un día en ese campo de refugiados». Y sobre el saludo a Sanders: «Si alguien cree que saludar sea inmiscuirse en la política, le recomiendo que se encuentre un psiquiatra»
REUTERS

Papa Francisco durante el vuelo de regreso a Roma

16/04/2016
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO DESDE EL VUELO LESBOS – ROMA

«Antes que nada, quiero agradecerles por esta jornada de trabajo; para mí fue muy fuerte, demasiado fuerte…». Papa Francisco se conmueve antes de la entrevista durante el vuelo de regreso de Lesbos a Roma. «No hay ninguna especulación política, porque los acuerdos entre Grecia y Turquía yo no los conocía bien, los vi en los periódicos. Mi viaje fue humanitario». Y, con respecto a las familias de refugiados musulmanes sirios que llevó consigo, Francisco indicó: «fue una inspiración de hace una semana, que me dio un colaborador, y yo acepté inmediatamente, porque vi que era el Espíritu el que hablaba. Todas las cosas están en regla: los documentos, el Estado vaticano, italiano y griego han dado los visados. Son acuerdos que tomó el Vaticano con la colaboración de la Comunidad Sant’Egidio; son huéspedes del Vaticano y se suman a las dos familias ya alojadas por las parroquias vaticanas».

 

Usted habla mucho de acogida pero demasiado poco sobre integración. Al ver lo que está sucediendo en Europa (muchas ciudades con barrios-guetos, migrantes musulmanes que no logran integrarse a los valores occidentales), ¿no sería mas útil privilegiar a los migrantes cristianos? ¿Por qué decidió traer consigo a tres familias musulmanas?

 

No tomé ninguna decisión entre cristianos y musulmanes; estas tres familias tenían los documentos en regla y se podía hacer. Había dos familias cristianas que no tenían los documentos en regla… No es un privilegio, todos son hijos de Dios. Sobre la integración, usted dijo una palabra que en nuestra cultura actual parece haber sido olvidada después de la guerra: ¡hoy en día existen guetos! Y algunos de los terroristas que han perpetrado atentados son hijos y nietos de personas nacidas en el país, en Europa. ¿Qué es lo que ha sucedido? No ha habido una política de integración, y esto, para mí, es fundamental a tal punto que si usted se fija en la exhortación post-sinodal sobre la familia hay una parte sobre la integración para las familias en dificultades.

 

Europa debe recobrar esta capacidad de integrar, han llegado muchas personas nómadas y han enriquecido su cultura. Se necesita integración.

 

Se habla de vigilancia y de reforzar las fronteras europeas. ¿Es el final de Shengen y del sueño europeo?

 

No lo sé, pero comprendo que los pueblos tengan cierto miedo. Lo comprendo. Debemos tener una gran responsabilidad en la acogida, y uno de los aspectos es justamente cómo integrar a estas personas. Siempre he dicho que hacer muros no es una solución; en el siglo pasado vimos la caída de uno… No se resuelve nada. Debemos hacer puentes, pero los puentes se hacen inteligentemente, con el diálogo, la integración. Yo comprendo cierto temor, pero cerrar las fronteras no resuelve nada, porque la clausura, a la larga, daña al propio pueblo, y Europa debe hacer urgentemente políticas de acogida, de integración, de crecimiento, de trabajo y de reforma de la economía. Todas estas cosas son ‘puentes’ que nos permitirán no hacer muros.

 

(El Papa tomó un fajo de dibujos que le regalaron los niños del campo para refugiados). Después de lo que he visto, de lo que ustedes han visto, en ese campo de refugiados, daban ganas de llorar. Traje unos dibujos para mostrárselos. ¿Qué quieren estos niños? Paz. Es cierto que en el campo no tienen cursos de educación, pero, ¿qué han visto estos niños? Este es un dibujo en el que se ve a un niño que se ahoga. Esto lo tienen en el corazón; hoy, de verdad, daban ganas de llorar. Recuerdan esto. Uno dibujó al sol llorando. Pero si el sol es capaz de llorar, también a nosotros nos hará bien una lágrima.

 

¿Por qué usted no hace diferencia entre quienes huyen de la guerra y quienes huyen del hambre? ¿Europa puede acoger toda la miseria del mundo?

 

Hoy en mi discurso dije que algunos huyen de las guerras y otros del hambre. Ambos son efecto de la explotación. Explotación de la tierra: me decía un jefe de gobierno de África que la primera decisión de su gobierno había sido la reforestación, porque la tierra se había muerto por la explotación de los bosques. Hay que hacer obras buenas tanto para quienes huyen de las guerras como para quienes huyen del hambre. Yo invitaría a los traficantes de armas (en Siria, por ejemplo, ¿quién les da las armas a esos grupos?) a que pasaran un día en ese campo de refugiados. Creo que sería saludable para ellos.

 

Usted dijo esta mañana que era un viaje triste, conmovedor. Pero algo ha cambiado, porque hay doce personas a bordo, un pequeño gesto de frente a quienes miran hacia otro lado…

 

Hago un plagio y no respondo con una frase mía. Le preguntaron a la Madre Teresa de Calcuta: ¿por qué tanto esfuerzo y tanto trabajo solo para acompañar a las personas a morir? Y ella: es una gota de agua en el mar, pero después de esta gota, el mar ya no será el mismo. Es un pequeño gesto, pero esos pequeños gestos que todos nosotros, hombres y mujeres, debemos hacer para tender la mano a los que lo necesitan.

 

Hemos venido a un país de inmigración, pero también de política económica de austeridad. ¿Usted tiene un pensamiento económico de austeridad?

 

La palabra austeridad tiene diferentes significados: económicamente significa un capítulo de un programa; políticamente es otra cosa; espiritualmente es otra cosa. Cuando yo hablo de austeridad me refiero a la comparación con el desperdicio. Escuché en la FAO que con la comida desperdiciada se podría resolver el hambre en el mundo, y nosotros, en nuestra casa, ¡cuántos desperdicios hacemos sin quererlo! Es esta la cultura del descarte y del desperdicio. Uso la austeridad en sentido cristiano.

 

Hoy por la mañana se reunió con el candidato demócrata estadounidense Bernie Sanders. ¿Quiso inmiscuirse en la política estadounidense?

 

Esta mañana, mientras salía, estaba el senador Sanders, que vino al congreso sobre la “Centesimus annus”. Él sabía que yo salía a esa hora y tuvo la gentileza de vernir a saludarme, él con su esposa y otra pareja que se estaba quedando en Santa Marta, como todos los miembros del congreso. Cuando bajé a saludarlo, nada más un apretón de manos. Esta se llama educación, no mezclarse en la política. Si alguien cree que saludar sea inmiscuirse en la política, le recomiendo que se encuentre un psiquiatra.

 

Quisiera hacer una pregunta sobre la exhortación «Amoris laetitia»: como usted bien sabe ha habido muchas discusiones sobre uno de los puntos: algunos sostienen que no ha cambiado nada para que los divorciados que se han vuelto a casar accedan a los sacramentos; otros sostienen que ha cambiado mucho y que hay muchas nuevas aperturas. ¿Hay nuevas posibilidades concretas o no?

 

Yo puedo decir que sí. Pero sería una respuesta demasiado pequeña. Les recomiendo que lean la presentación del documento que hizo el cardenal Schönborn, que es un gran teólogo y que ha trabajado en la Congregación para la Doctrina de la Fe.

 

¿Por qué puso en una nota y no en el texto la referencia al acceso a los sacramentos?

 

Escuche, uno de los útlimos Papas, hablando sobre el Concilio, dijo que había dos concilios: el Vaticano II, en San Pedro, y el de los medios de comunicación. Cuando convoqué al primer Sínodo, la gran preocupación de la mayor parte de los medios era: ¿podrán comulgar los divorciados que se han vuelto a casar? Como yo no soy santo, esto me dio un poco de fastidio y un poco de tristeza. Porque esos medios no se dan cuenta de que no es ese el problema importante. La familia está en crisis, los jóvenes ya no quieren casarse, hay una disminución de la natalidad en Europa que es para llorar, la falta de trabajo, los niños crecen solos… Estos son los grandes problemas. No me acuerdo de esa nota, pero si está en una nota es porque se trata de una cita de la «Evangelii gaudium».

 


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Rueda de prensa del Papa en el vuelo de regreso de Lesbos.

Conferenza Stampa di Papa Francesco nel volo di ritorno dalla Visita a Lesvos (Grecia)

Nel pomeriggio di oggi, durante il volo che da Mytilene lo riportava a Roma al termine dalla Visita a Lesvos (Grecia), Papa Francesco ha incontrato i giornalisti a bordo dell’aereo in una conferenza stampa, la cui trascrizione pubblichiamo di seguito:
Padre Lombardi
Allora, diamo il benvenuto tra noi al Santo Padre, per una conversazione dopo questo viaggio breve ma estremamente intenso. Io rileggo il comunicato che avete ricevuto, in modo che se qualcuno non l’ha potuto sentire o ricevere sul suo telefono, ne abbia il testo completo. Il Papa desidera che sia chiaro tutto il contenuto.
“Il Papa ha voluto fare un gesto di accoglienza nei confronti dei rifugiati accompagnando a Roma con il suo stesso aereo tre famiglie di rifugiati dalla Siria, 12 persone in tutto, di cui 6 minori. Si tratta di persone già presenti nei campi di Lesbo prima dell’accordo fra l’Unione Europea e la Turchia. L’iniziativa del Papa è stata realizzata tramite una trattativa della Segreteria di Stato con le autorità competenti greche e italiane. I membri delle famiglie sono tutti musulmani. Due famiglie vengono da Damasco e una da Deir Azzor, che è nella zona occupata dal Daesh. Le loro case sono state bombardate. L’accoglienza e il mantenimento delle famiglie saranno a carico del Vaticano. L’ospitalità iniziale sarà garantita dalla Comunità di Sant’Egidio”.
Ora diamo subito la parola ai nostri colleghi, chiedendo che facciano anzitutto domande sul viaggio, anche se poi il Papa, come sappiamo, è disponibile sempre con noi. Inés San Martín di “Crux” è la prima.
Papa Francesco
Prima di tutto, voglio ringraziarvi per questa giornata di lavoro che è stato per me troppo forte, troppo forte… anche per voi, sicuramente. Prego, Signora…
Inés San Martín
Santo Padre, espero que no le moleste pero le voy a hacer dos preguntas sobre dos temas distintos. La primera específica sobre el viaje. Este viaje se da seguido a un acuerdo entre la Unión Europea y Turquía para tratar de solucionar la cuestión de los refugiados en Grecia. ¿A usted le parece que ese es un plan que puede funcionar o es una cuestión política para tratar de ganar tiempo y ver qué se hace? Y la segunda pregunta, si puedo. Esta mañana, usted se encontró con el candidato presidencial Bernie Sanders de los Estados Unidos, en Santa Marta. Quería preguntarle su sensación sobre el encuentro y si es su manera de meterse en la política norteamericana. Y le pido por favor que me responda en italiano. Gracias.
[Santo Padre, spero di non disturbarla ma le farò due domande su due argomenti distinti. La prima è specifica riguardo al viaggio. Questo viaggio viene dopo l’accordo tra l’Unione Europea e la Turchia nel tentativo di risolvere la questione dei rifugiati in Grecia. Le sembra che questo piano possa funzionare, o è una faccenda politica per cercare di guadagnare tempo e vedere cosa succede? E la seconda domanda, se posso. Questa mattina Lei ha incontrato il candidato presidenziale degli Stati Uniti Bernie Sanders a Santa Marta. Le vorrei chiedere un commento su questo incontro e se questo è il suo modo di inserirsi nella politica nordamericana. E Le chiedo di rispondere in italiano. Grazie .]
Papa Francesco
No, prima di tutto non c’è alcuna speculazione politica perché questi accordi tra la Turchia e la Grecia, io non li conoscevo bene. Ho visto sui giornali…, ma questa è una cosa puramente umana [si riferisce all’iniziativa di accogliere un gruppo di profughi] . E’ un fatto umanitario. E’ stata un’ispirazione di una settimana fa che propriamente è venuta a un mio collaboratore, e io ho accettato subito, subito, subito, perché ho visto che era lo Spirito che parlava. Tutte le cose sono state fatte in regola: loro vengono con i documenti, i tre governi – lo Stato della Città del Vaticano, il Governo italiano e il Governo greco – tutto, hanno ispezionato tutto, hanno visto tutto e hanno dato il visto. Sono accolti dal Vaticano: sarà il Vaticano, con la collaborazione della Comunità di Sant’Egidio, a cercare loro un posto di lavoro, se c’è, o il mantenimento…. Sono ospiti del Vaticano, e si aggiungono alle due famiglie siriane che sono accolte già nelle due parrocchie vaticane. Secondo. Questa mattina, quando uscivo, c’era lì il senatore Sanders che era venuto al convegno della Fondazione Centesimus Annus . Lui sapeva che io uscivo a quell’ora e ha avuto la gentilezza di salutarmi. L’ho salutato, ho stretto la mano a lui, alla moglie e a un’altra coppia che era con lui, che alloggiavano a Santa Marta, perché tutti i membri, eccetto i due presidenti partecipanti che credo alloggiassero nelle loro ambasciate, tutti alloggiavano a Santa Marta. E quando io sono sceso, lui si è presentato, ha salutato, una stretta di mano e niente di più. E’ educazione, questa; si chiama educazione e non immischiarsi in politica. E se qualcuno pensa che dare un saluto sia immischiarsi in politica,… gli raccomando di trovarsi uno psichiatra! (ride)
Padre Lombardi
Allora, la seconda domanda la fa Franca Giansoldati che conosce bene il Papa e il Papa la conosce bene, e quindi … eccola che arriva …
Papa Francesco
Ma, deve prepararsi per l’Armenia, lei … (ride)
Franca Giansoldati
Grazie, Santità. Lei parla molto di “accoglienza”, ma forse parla troppo poco di “integrazione”. Vedendo quello che sta accadendo in Europa, specie sotto questo massiccio afflusso di immigrati, vediamo che ci sono parecchie città che soffrono di quartieri-ghetto … In tutto questo emerge chiaramente che gli immigrati musulmani sono quelli che fanno più fatica a integrarsi con i valori nostri, con i valori occidentali. Le volevo chiedere: non sarebbe forse più utile per l’integrazione privilegiare l’arrivo, privilegiare l’emigrazione di immigrati cristiani? E poi: perché lei oggi, con questo gesto molto bello, molto nobile ha privilegiato tre famiglie interamente musulmane?
Papa Francesco
Non ho fatto la scelta fra cristiani e musulmani. Queste tre famiglie avevano le carte in regola, i documenti in regola e si poteva fare. C’erano, per esempio, due famiglie cristiane nella prima lista che non avevano le carte in regola. Non è un privilegio. Tutti e dodici sono figli di Dio. Il “privilegio” è essere figli di Dio: questo è vero. Sull’integrazione: è molto intelligente quello che lei dice. La ringrazio di dirlo. Lei ha detto una parola che nella nostra cultura attuale sembra essere dimenticata, dopo la guerra… Oggi esistono i ghetti. E alcuni dei terroristi che hanno fatto atti terroristici – alcuni – sono figli e nipoti di persone nate nel Paese, in Europa. E cosa è successo? Non c’è stata una politica di integrazione e questo per me è fondamentale; a tal punto che lei vede che nella Esortazione post-sinodale sulla famiglia – questo è un altro problema – una delle tre dimensioni pastorali per le famiglie in difficoltà è l’integrazione nella vita della Chiesa. Oggi, l’Europa deve riprendere questa capacità che sempre ha avuto, di integrare. Perché in Europa sono arrivati i nomadi, i Normanni e tante genti, e le ha integrate e ha arricchito la sua cultura. Credo che abbiamo bisogno di un insegnamento e di un’educazione all’integrazione. Grazie.
Padre Lombardi
Chiamiamo Elena Pinardi, dell’Ebu.
Elena Pinardi
Santo Padre, si parla di rinforzi alle frontiere di vari Paesi europei, di controlli, addirittura di dispiegamento di battaglioni lungo le frontiere dell’Europa. E’ la fine di Schengen, è la fine del sogno europeo?
Papa Francesco
Non lo so. Io capisco i governi, anche i popoli, che hanno una certa paura. Questo lo capisco e dobbiamo avere una grande responsabilità nell’accoglienza. Uno degli aspetti di tale responsabilità è questo: come ci possiamo integrare questa gente e noi. Io ho sempre detto che fare muri non è una soluzione: ne abbiamo visto cadere uno, nel secolo scorso. Non risolve niente. Dobbiamo fare ponti. Ma i ponti si fanno intelligentemente, si fanno con il dialogo, con l’integrazione. E per questo, io capisco un certo timore. Ma chiudere le frontiere non risolve niente, perché quella chiusura alla lunga fa male al proprio popolo. L’Europa deve urgentemente fare politiche di accoglienza e integrazione, di crescita, di lavoro, di riforma dell’economia … Tutte queste cose sono i ponti che ci porteranno a non fare muri. La paura ha tutta la mia comprensione; ma dopo quello che ho visto – e cambio il tema, ma voglio dirlo oggi – e che voi stessi avete visto, in quel campo per rifugiati… era da piangere! I bambini… Ho portato con me, per farvi vedere: i bambini mi hanno regalato tanti disegni. Uno: cosa vogliono i bambini? Pace, perché soffrono. Lì hanno corsi di educazione, nel campo… Cosa hanno visto, quei bambini! Guardate questo: hanno visto anche un bambino annegare. Questo i bambini l’hanno nel cuore! Davvero, oggi era da piangere. Era da piangere. Lo stesso tema lo ha fatto questo bambino dell’Afghanistan: il barcone che viene dall’Afghanistan arriva in Grecia. Questi bambini hanno nella memoria questo! E ci vorrà tempo per elaborarlo. Questo: il sole che vede e piange. Ma se il sole è capace di piangere, anche noi: una lacrima ci farà bene.
Padre Lombardi
Fanny Carrier della France Presse.
Fanny Carrier
Buongiorno. Perché lei non fa la differenza tra quelli che fuggono dalla guerra e quelli che fuggono dalla fame? L’Europa può accogliere tutta la miseria del mondo?
Papa Francesco
E’ vero. Ho detto oggi nel discorso: “alcuni che fuggono dalle guerre, altri che fuggono dalla fame”. Tutti e due sono effetto dello sfruttamento… Mi diceva un Capo di governo dell’Africa, un mese fa, più o meno, che la prima decisione del suo governo era riforestare, perché la terra era diventata morta per lo sfruttamento della deforestazione. Si devono fare opere buone con tutti e due. Ma qualcuno fugge per fame ed altri dalla guerra. Io inviterei i trafficanti di armi – perché le armi, fino ad un certo punto, ci sono accordi, si fabbricano, ma i trafficanti, quelli che trafficano per fare le guerre in diversi posti, per esempio in Siria: chi dà le armi ai diversi gruppi – io inviterei questi trafficanti a passare una giornata in quel campo. Credo che per loro sarà salutare!
Padre Lombardi
Diamo la parola a Néstor Pongutá, della Colombia, per il gruppo spagnolo.
Néstor Pongutá
Santidad, muy buenas tardes, le voy a preguntar en español, me puede responder en italiano. Hoy a dicho usted, esta mañana, algo muy especial que nos ha llamado mucho la atención, que éste era un viaje triste, y lo ha demostrado con sus palabras que está muy conmovido. Pero algo debe haber cambiado también en su corazón cuando sabe que ya hay doce personas que con ese pequeño gesto le ha dado una lección a aquellos que a veces voltean la mirada frente a tanto dolor, a esta Tercera Guerra Mundial que usted ha denunciado.
[Santità, buonasera. Le faccio la domanda in spagnolo, ma mi può rispondere in italiano. Questa mattina lei ha detto qualcosa di molto speciale, che ci ha richiamato molto l’attenzione: che questo era un viaggio triste, e lo ha dimostrato attraverso le sue parole che era molto commosso… Però qualcosa deve essere cambiato anche nel suo cuore sapendo che ci sono queste dodici persone e che con questo piccolo gesto ha dato una lezione a coloro che a volte girano la testa davanti a tanto dolore, a questa terza guerra mondiali a pezzi che lei ha denunciato.]
Papa Francesco
Farò un plagio! Rispondo con una frase che non è mia. La stessa cosa domandarono a Madre Teresa: “Ma lei, tanto sforzo, tanto lavoro, solo per aiutare la gente a morire… Quello che lei fa non serve! Il mare è grande!”. E lei rispose: “E’ una goccia d’acqua nel mare! Ma dopo questa goccia il mare non sarà lo stesso!”. Rispondo così. E’ un piccolo gesto. Ma quei piccoli gesti che dobbiamo fare tutti, gli uomini e le donne, per tendere la mano a chi ha bisogno.
(Padre Lombardi)
…. del gruppo americano.
(…)
Grazie Santo Padre. Siamo venuti in un Paese di migrazione, ma anche di politica economica di austerità. Vorrei chiedere se lei ha un pensiero sull’economia di austerità? Anche per un’altra isola, Porto Rico. Se ha un pensiero su questa politica di austerità.
Papa Francesco
La parola austerità ha un significato diverso a seconda del punto di vista dal quale la prendi: economicamente significa un capitolo di un programma; politicamente significa un’altra cosa; spiritualmente e cristianamente un’altra ancora. Quando io parlo di austerità, parlo di austerità in confronto con lo spreco. Ho sentito dire alla FAO – credo che fosse in una riunione della FAO – che con lo spreco dei pasti si potrebbe saziare tutta la fame nel mondo. E noi, a casa nostra, quanti sprechi, quanti sprechi facciamo senza volerlo! E’ questa cultura dello scarto, dello spreco. Io parlo di austerità in quel senso, nel senso cristiano. Fermiamoci qui e viviamo un po’ austeramente.
Padre Lombardi
E chiamiamo Francisco Romero, di Rome Reports e poi Francis Rocca e poi chiudiamo.
Francisco Romero
Santità, le vorrei semplicemente dire che lei ha detto che questa crisi dei rifugiati è la crisi peggiore dopo la Seconda Guerra Mondiale. Io le vorrei chiedere: cosa ne pensa della crisi degli immigrati che arrivano in America, negli Stati Uniti, dal Messico, dall’America Latina?
Papa Francesco
E’ lo stesso! E’ lo stesso, perché lì arrivano fuggendo dalla fame, piuttosto. E’ lo stesso problema. A Ciudad Juárez ho celebrato la Messa a 100 metri, forse meno, dal reticolato. Dall’altra parte c’erano una cinquantina di vescovi degli Stati Uniti e uno stadio con 50 mila persone che seguivano la Messa sul maxischermo; di qua, in Messico c’era quel campo pieno di gente… Ma è lo stesso! Arrivano in Messico dal Centro America. Lei si ricorda, due mesi fa, un conflitto con il Nicaragua perché non voleva che i rifugiati transitassero: è stato risolto. Li portavano in aereo nell’altro Paese, senza passare per Nicaragua. E’ un problema mondiale! Io ne ho parlato lì, ai Vescovi messicani; ho chiesto di aver cura dei rifugiati.
Padre Lombardi
Ora Francis Rocca e poi c’è Guénois Così concludiamo anche con il gruppo francese.
Francis Rocca
Grazie Santo Padre! Vedo che le domande sull’immigrazione che avevo pensato sono state già fatte, e lei ha risposto molto bene. Quindi se mi permette vorrei fare una domanda su un altro evento degli ultimi giorni, che è stata la sua Esortazione Apostolica. Come lei ben sa, c’è stata molta discussione su uno dei molti punti – lo so che vi ci siamo concentrati in molti – dopo la pubblicazione: alcuni sostengono che niente sia cambiato rispetto alla disciplina che governa l’accesso ai Sacramenti per i divorziati e i risposati, e che la legge e la prassi pastorale e ovviamente la dottrina rimangono così; altri sostengono invece che molto sia cambiato e che si sono tante nuove aperture e possibilità. La domanda è per una persona, un cattolico che vuole sapere: ci sono nuove possibilità concrete, che non esistevano prima della pubblicazione dell’Esortazione o no?
Papa Francesco
Io potrei dire “si”, e punto. Ma sarebbe una risposta troppo piccola. Raccomando a tutti voi di leggere la presentazione che ha fatto il cardinale Schönborn, che è un grande teologo. Lui è membro della Congregazione per la Dottrina della Fede e conosce bene la dottrina della Chiesa. In quella presentazione la sua domanda avrà la risposta. Grazie!
Padre Lombardi
Grazie! Allora Guénois. Ultimissima.
Jean-Marie Guénois
Avevo la stessa domanda, ma è una domanda complementare, perché non si è capito perché lei ha scritto questa famosa nota nella Amoris laetitia sui problemi dei divorziati e risposati – la nota 351 …
Papa Francesco
…Che memoria!
Jean-Marie Guénois
Sì. La domanda: perché una cosa così importante in una piccola nota? Lei ha previsto delle opposizioni o ha voluto dire che questo punto non è così importante?
Papa Francesco
Senta, uno degli ultimi Papi, parlando sul Concilio, ha detto che c’erano due Concili: quello Vaticano II, che si faceva nella Basilica San Pietro, e l’altro il “Concilio dei media”. Quando io convocai il primo Sinodo, la grande preoccupazione della maggioranza dei media era: Potranno fare la comunione i divorziati risposati?. E siccome io non sono santo, questo mi ha dato un po’ di fastidio, e anche un po’ di tristezza. Perché io penso: Ma quel mezzo che dice questo, questo, questo, non si accorge che quello non è il problema importante? Non si accorge che la famiglia, in tutto il mondo, è in crisi? E la famiglia è la base della società! Non si accorge che i giovani non vogliono sposarsi? Non si accorge che il calo di natalità in Europa fa piangere? Non si accorge che la mancanza di lavoro e che le possibilità di lavoro fanno sì che il papà e la mamma prendano due lavori e i bambini crescano da soli e non imparino a crescere in dialogo con il papà e la mamma? Questi sono i grandi problemi! Io non ricordo quella nota, ma sicuramente se una cosa del genere è in nota è perché è stata detta nell’ Evangelii gaudium. Sicuro! Dev’essere una citazione dell’ Evangelii Gaudium . Non ricordo il numero, ma è sicuro.
Padre Lombardi
Grazie Santità, ci ha fatto una conversazione ampia su temi di questo viaggio e si è adesso anche allargato sull’Esortazione. Le auguriamo buon viaggio e una buona continuazione del suo lavoro.
Papa Francesco
Grazie della vostra compagnia. Davvero io mi sento tranquillo con voi. Grazie tante! Grazie della compagnia.
[00626-IT.01] [Testo originale: Italiano]
[B0275-XX.01]


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El viaje del Papa a Lesbos visto por Jesuit Refugee Service

Papa en Lesbos: “la visita no podía llegar en un momento más importante”

(RV).- Antes del importante viaje del Papa Francisco a Lesbos en Grecia hablamos conAmaya Valcarcel del Servicio Jesuita a Refugiados quien nos explica la importancia de este viaje papal:

“En estos momentos en que cientos de miles de personas arriesgan sus vidas al tratar de ponerse a salvo en Europa, el Servicio Jesuita a Refugiados se congratula ante la visita del Papa Francisco a la isla griega de Lesbos: un importante punto de tránsito para corroborar la situación de emergencia de los refugiados y la necesidad de cooperación internacional. Después del controvertido acuerdo reciente de la Unión Europea que permite la devolución a Turquía de los refugiados y migrantes que llegan a las costas griegas, la visita del Papa no podía llegar en un momento más importante ya que dicho acuerdo viola el derecho internacional y el principio de no devolución de personas en necesidad de protección”.

“Recordemos que el 88% de las personas que llegan a Grecia provienen de países en conflicto armado o que sufren persecución, hablamos de Siria, de Iraq, de Afganistán. Para muchos estas costas son los únicos símbolos de esperanza esto lo dice el cardenal Vegliò, el presidente del Consejo Pontificio para la atención de migrantes”.

“En estos momentos en los que las devoluciones parecen ser la solución que está aplicando la Unión Europea, esperamos que la visita del Papa no sea sólo un símbolo de esperanza para los refugiados, sino un impulso concreto para que el Gobierno Griego y otros Estados Europeos hagan realidad esas esperanzas y esa justicia”.

“La presencia del Papa entre los prófugos en este momento tan importante es un mensaje de justicia y de esperanza. Y es un mensaje, creemos, que comparte el dolor de estas personas, te mete en las heridas de la historia, en las heridas de la guerra. Nadie opta por una vía tan arriesgada para abandonar su país, a menos que tenga que hacerlo, nosotros desde el Servicio Jesuita a Refugiados vemos a personas de 80 años y más, a personas en sillas de ruedas, quieren ver si tienen la suerte de escapar de una situación de muerte y decir que son inmigrantes económicos y prohibirles cruzar las fronteras es simplemente cerrar los ojos a problemas que existen desde hace muchos años”.

“El Servicio Jesuita a Refugiados cree que el camino que debe seguir Europa es que los gobiernos garanticen el acceso a la protección internacional a las personas que lo necesitan, es decir, Europa -y esto lo decimos con muchas organizaciones cristianas- Europa tiene que crear mecanismos seguros y legales de acceso a los países. El número de un millón de personas que entró el año pasado en Europa es gestionable entre los 27 países de la Unión, es perfectamente gestionable si se crean estos canales seguros de entrada, canales como el reasentamiento de personas, canales como la reunificación familiar o los visados humanitarios”.

El Papa ha pedido que lo acompañemos con la oración…

“En un gesto profundamente ecuménico el Papa dijo: iré con mis hermanos, el Patriarca de Constantinopla Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de toda Grecia, Jerónimo, para expresar cercanía y solidaridad tanto a los prófugos como a los ciudadanos de Lesbos y a todo el pueblo griego, tan generoso en la acogida”.

¿Y este viaje precisamente es una invitación a la solidaridad?

Y una invitación a la acogida, la acogida es un valor profundamente evangélico que el Papa nos recuerda con esta visita. Acoger significa estar abiertos a posibilidades nuevas, acoger significa acoger a Jesucristo también, lo vemos a lo largo de toda la historia de la salvación, en el Evangelio hay momentos muy importantes en los que Jesús nos invita a acoger y a sorprendernos a los frutos de esa acogida”.


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Doce refugiados de Lesbos a Roma con el Papa.

El Papa lleva a 12 refugiados de Lesbos a Roma

Serán alojados en Roma por la Comunidad de Sant’Egidio
ANSA

Los doce refugiados subiendo al vuelo papal en el aeropuerto de Lesbos

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16/04/2016
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A LESBOS

Serán doce, como los apóstoles. Papa Francisco llevará consigo a doce refugiados desde la isla de Lesbos al Vaticano. Son seis adultos y seis menores de edad, de nacionalidad siria, y serán alojados en Roma por la Comunidad de Sant’Egidio.
Mientras el Papa saludaba a los refugiados del campo de Mòria, se iba difundiendo una noticia que ahora ya ha sido confirmada: Francisco se lleva consigo a Roma, al Vaticano, a 12 refugiados que han llegado a la isla de Lesbos.

 

«El Papa ha querido dar un signo de acogida a los refugiados acompañando a Roma en su mismo avión a tres familias de refugiados, doce personas, de las cuales seis menores de edad. Se trata de personas que estaban ya en los campos de acogida de Lesbos antes del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía», indica una nota del Vaticano.

 

«La iniciativa del Papa –continúa el texto– se ha realizado a través de los contactos de la Secretaría de Estado con las autoridades competentes, griegas e italianas. Los miembros de las tres familias son musulmanes. Dos de ellas vienen de Damasco y una de Deir Azzor (en la zona ocupada por el Daesh). Sus hogares han sido bombardeados».

 

«La acogida y la manutención de las tres familias –concluye– correrá a cargo del Vaticano. La hospitalidad inicial estará garantizada por la Comunidad de San Egidio».


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El Papa en Lesbos. Crónica

El Papa, los migrantes y las coronas de laurel para los que fallecieron

Francisco, Bartolomeo y Hieronymus lanzaron coronas de laurel para recordar a los que murieron en su travesía. Bergoglio dijo a los habitantes de Lesbos: «Ustedes demuestran que en estas tierras, cuna de la civilización, sigue latiendo el corazón de una humanidad que sabe reconocer por encima de todo al hermano y a la hermana, una humanidad que quiere construir puentes y rechaza la ilusión de levantar muros con el fin de sentirse más seguros»

Papa Francisco en el puerto de Mitylene

16/04/2016
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A MITYLENE (LESBOS)

El Papa, Bartolomeo y Hieronymus lanzan coronas de laurel con la mirada fija en el mar frente a ellos. Es el momento de recordar y rezar por los que no lograron llegar, por los que murieron en el mar.

 

En el puerto de Mitylene (en la isla de Lesbos) Francisco y compañía de los otros dos líderes religiosos recitan una breve oración por las víctimas de las migraciones, antes de un minuto de silencio y de recibir de tres niños las coronas de laurel que arrojaron al mar.

 

«Dios de Misericordia, te pedimos por todos los hombres, mujeres y niños que han muerto después de haber dejado su tierra, buscando una vida mejor. Aunque muchas de sus tumbas no tienen nombre, para ti cada uno es conocido, amado y predilecto. Que jamás los olvidemos, sino que honremos su sacrificio con obras más que con palabras», fue la oración del Papa.

 

Francisco recordó que Dios no abandonó a su Hijo «cuando José y María lo llevaron a un lugar seguro». De la misma manera, pidió, «muéstrate cercano a estos hijos tuyos a través de nuestra ternura y protección».

 

«Dios de misericordia y Padre de todos, despiértanos del sopor de la indiferencia, abre nuestros ojos a sus sufrimientos y líbranos de la insensibilidad, fruto del bienestar mundano y del encerrarnos en nosotros mismos».

 

«Ilumina a todos –invocó–, a las naciones, comunidades y a cada uno de nosotros, para que reconozcamos como nuestros hermanos y hermanas a quienes llegan a nuestras costas». Y también «a reconocer que juntos, como una única familia humana, somos todos emigrantes, viajeros de esperanza hacia ti».

 

Antes del discurso a la población griega y a la comunidad católica, Papa Bergoglio afirmó: «agradezco al Presidente Paulopoulos haberme invitado, junto al Patriarca Bartolomé y al Arzobispo Hieronymos. Quisiera expresar mi admiración por el pueblo griego que, a pesar de las graves dificultades que tiene que afrontar, ha sabido mantener abierto su corazón y sus puertas. Muchas personas sencillas han ofrecido lo poco que tenían para compartirlo con los que carecían de todo. Dios recompensará esta generosidad, así como la de otras naciones vecinas, que desde el primer momento han acogido con gran disponibilidad a muchos emigrantes forzados».

 

Hoy, el Papa desea «el vehemente llamamiento a la responsabilidad y a la solidaridad frente a una situación tan dramática. Muchos de los refugiados que se encuentran en esta isla y en otras partes de Grecia están viviendo en unas condiciones críticas, en un clima de ansiedad y de miedo, a veces de desesperación, por las dificultades materiales y la incertidumbre del futuro. La preocupación de las instituciones y de la gente, tanto aquí en Grecia como en otros países de Europa, es comprensible y legítima. Sin embargo, no debemos olvidar que los emigrantes, antes que números son personas, son rostros, nombres, historias».

 

Y el Papa después habló sobre Europa: es «la patria de los derechos humanos, y cualquiera que ponga pie en suelo europeo debería poder experimentarlo. Así será más consciente de deberlos a su vez respetar y defender». Pero, desgraciadamente, recordó Francisco, «algunos, entre ellos muchos niños, no han conseguido ni siquiera llegar: han perdido la vida en el mar, víctimas de un viaje inhumano y sometidos a las vejaciones de verdugos infames».

 

El Pontífice se dirigió también a «ustedes, habitantes de Lesbos»: «demuestran que en estas tierras, cuna de la civilización, sigue latiendo el corazón de una humanidad que sabe reconocer por encima de todo al hermano y a la hermana, una humanidad que quiere construir puentes y rechaza la ilusión de levantar muros con el fin de sentirse más seguros. En efecto, las barreras crean división, en lugar de ayudar al verdadero progreso de los pueblos, y las divisiones, antes o después, provocan enfrentamientos».

 

El Papa lanza un llamado: «Para ser realmente solidarios con quien se ve obligado a huir de su propia tierra, hay que esforzarse en eliminar las causas de esta dramática realidad: no basta con limitarse a salir al paso de la emergencia del momento, sino que hay que desarrollar políticas de gran alcance, no unilaterales». E indicó que «en primer lugar, es necesario construir la paz allí donde la guerra ha traído muerte y destrucción, e impedir que este cáncer se propague a otras partes. Para ello, hay que oponerse firmemente a la proliferación y al tráfico de armas, y sus tramas a menudo ocultas; hay que dejar sin apoyos a todos los que conciben proyectos de odio y de violencia. Por el contrario, se debe promover sin descanso la colaboración entre los países, las organizaciones internacionales y las instituciones humanitarias, no aislando sino sosteniendo a los que afrontan la emergencia».

 

Al final, Francisco también renovó su deseo de que «tenga éxito la primera Cumbre Humanitaria Mundial, que tendrá lugar en Estambul el próximo mes».

 

Todo esto sólo, insistió, «se puede hacer juntos: juntos se pueden y se deben buscar soluciones dignas del hombre a la compleja cuestión de los refugiados».


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Lesbos: declaración conjunta católicos y ortodoxos.

Una “colosal crisis humanitaria” denuncia la declaración firmada por Francisco, Bartolomé y Jerónimo, ante prófugos de guerra

2016-04-16 Radio Vaticana

(Radio Vaticana).- En su declaración conjunta los responsables de las respectivas iglesias, expresan que se han encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar suprofunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia.

La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por el despojo a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales”.

En el texto firmado por los jefes religiosos se implora firmemente por el fin de la guerra y la violencia, una paz justa y duradera y el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Piden a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. “Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales”.

“Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, dicen los líderes religiosos en la declaración de Lesbos. Y citando el evangelio de san Mateo en el capítulo 25 manifiestan “Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40). jesuita Guillermo Ortiz – Radio Vaticana

TEXTO COMPLETO DE LA DECLARACIÓN CONJUNTA

Nosotros, el Papa Francisco, el Patriarca Ecuménico Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de Toda Grecia Ieronymos, nos hemos encontrado en la isla griega de Lesbos para manifestar nuestra profunda preocupación por la situación trágica de los numerosos refugiados, emigrantes y demandantes de asilo, que han llegado a Europa huyendo de situaciones de conflicto y, en muchos casos, de amenazas diarias a su supervivencia. La opinión mundial no puede ignorar la colosal crisis humanitaria originada por la propagación de la violencia y del conflicto armado, por la persecución y el desplazamiento de minorías religiosas y étnicas, como también por despojar a familias de sus hogares, violando su dignidad humana, sus libertades y derechos humanos fundamentales.

La tragedia de la emigración y del desplazamiento forzado afecta a millones de personas, y es fundamentalmente una crisis humanitaria, que requiere una respuesta de solidaridad, compasión, generosidad y un inmediato compromiso efectivo de recursos. Desde Lesbos, nosotros hacemos un llamamiento a la comunidad internacional para que responda con valentía, afrontando esta crisis humanitaria masiva y sus causas subyacentes, a través de iniciativas diplomáticas, políticas y de beneficencia, como también a través de esfuerzos coordinados entre Oriente Medio y Europa.

Como responsables de nuestras respectivas Iglesias, estamos unidos en el deseo por la paz y en la disposición para promover la resolución de los conflictos a través del dialogo y la reconciliación. Mientras reconocemos los esfuerzos que ya han sido realizados para ayudar y auxiliar a los refugiados, los emigrantes y a los que buscan asilo, pedimos a todos los líderes políticos que empleen todos los medios para asegurar que las personas y las comunidades, incluidos los cristianos, permanezcan en su patria y gocen del derecho fundamental de vivir en paz y seguridad. Es necesario urgentemente un consenso internacional más amplio y un programa de asistencia para sostener el estado de derecho, para defender los derechos humanos fundamentales en esta situación que se ha hecho insostenible, para proteger las minorías, combatir la trata y el contrabando de personas, eliminar las rutas inseguras, como las que van a través del mar Egeo y de todo el Mediterráneo, y para impulsar procesos seguros de reasentamiento. De este modo podremos asistir a aquellas naciones que están involucradas directamente en auxiliar las necesidades de tantos hermanos y hermanas que sufren. Manifestamos particularmente nuestra solidaridad con el pueblo griego que, a pesar de sus propias dificultades económicas, ha respondido con generosidad a esta crisis.

Juntos imploramos firmemente por fin de la guerra y la violencia en Medio Oriente, una paz justa y duradera, así como el regreso digno de quienes fueron forzados a abandonar sus hogares. Pedimos a las comunidades religiosas que incrementen sus esfuerzos para recibir, asistir y proteger a los refugiados de todas las confesiones religiosas, y que los servicios de asistencia civil y religiosa trabajen para coordinar sus esfuerzos. Hasta que dure la situación de necesidad, pedimos a todos los países que extiendan el asilo temporal, ofrezcan el estado de refugiados a quienes son idóneos, incrementen las iniciativas de ayuda y trabajen con todos los hombres y mujeres de buena voluntad por un final rápido de los conflictos actuales.

Europa se enfrenta hoy a una de las más graves crisis humanitarias desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Para afrontar este desafío serio, hacemos un llamamiento a todos los discípulos de Cristo para que recuerden las palabras del Señor, con las que un día seremos juzgados: «Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme… Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis» (Mt 25,35-36.40).

Por nuestra parte, siguiendo la voluntad de Nuestro Señor Jesucristo, decidimos con firmeza y con todo el corazón de intensificar nuestros esfuerzos para promover la unidad plena de todos los cristianos. Reiteramos nuestra convicción de que «la reconciliación (entre los cristianos) significa promover la justicia social en todos los pueblos y entre ellos… Juntos queremos contribuir a que los emigrantes, los refugiados y los demandantes de asilo se vean acogidos con dignidad en Europa» (Charta Oecumenica, 2001). Deseamos cumplir la misión de servicio de las Iglesias en el mundo, defendiendo los derechos fundamentales de los refugiados, de los que buscan asilo político y los emigrantes, como también de muchos marginados de nuestra sociedad.

Nuestro encuentro de hoy se propone contribuir a infundir ánimo y dar esperanza a quien busca refugio y a todos aquellos que los reciben y asisten. Nosotros instamos a la comunidad internacional para que la protección de vidas humanas sea una prioridad y que, a todos los niveles, se apoyen políticas de inclusión, que se extiendan a todas las comunidades religiosas. La situación terrible de quienes sufren por la crisis humanitaria actual, incluyendo a muchos de nuestros hermanos y hermanas cristianos, nos pide nuestra oración constante.