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Javier Elzo: Catalunya hoy. Muy recomendable. Gentileza de Deia.

TRIBUNA ABIERTA

Pensando en Catalunya, hoy

POR JAVIER ELZO – Martes, 29 de Octubre de 2019 – Actualizado a las 06:00h

columnista Javier Elzo

columnista Javier Elzo

columnista Javier Elzo

ABORDARÉ cuatro cuestiones: mi valoración de la sentencia del procés, por qué tantas manifestaciones terminan en violencia, los perfiles de los jóvenes violentos de en Barcelona y unas sugerencias para salir del atolladero catalán.

La sentencia del procés resulta incomprensible para un vasco que ha vivido la violencia callejera en Euskadi, tantos años. No me refiero a la violencia de ETA, los GAL etc., sino a la violencia en las manifestaciones en Euskadi. La violencia a la que se refiere la sentencia, básicamente la del 20 de septiembre, así como la del 1 de octubre, comparada con la de las manifestaciones de apoyo a ETA, me saben a una pelea en el patio de un colegio. Todos los fines de semana, durante varios años, había una manifestación en el Boulevard de San Sebastián en la que se proferían gritos en apoyo a ETA y a su violencia. Más aún, cuando nos manifestábamos detrás de la pancarta (a menudo de Gesto por la Paz) pidiendo la liberación de Iglesias Zamora, de Ortega Lara o de algún otro secuestrado por ETA, teníamos que oír cómo, a diez metros, los jóvenes violentos nos gritaban, entre otras lindezas, “ETA mátalos” sin que fiscalía ni judicatura movieran un dedo.

LA CAMBIANTE “VERDAD JUDICIAL” Incluso, siendo consejero de Interior Juan María Atutxa, se intentó poner cámaras en el Boulevard para poder identificar a las personas que proferían tales o similares amenazas y asociaciones de jueces o fiscales (no recuerdo bien) se negaron porque suponía un atentado a la libertad de expresión. Sí, la “verdad judicial”, en acertada expresión del presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Luis Ibarra, ha cambiado;y mucho.

Un amigo catalán, creo que más catalanista que propiamente independentista y que tuvo un cargo público con CiU, al saber que tenía previstas algunas intervenciones en los medios, me escribe: “Un comentario marginal sobre la sentencia si has de hablar sobre ello. Jurídicamente, no es tan fácil desmontar la sedición. Míratelo bien si es el caso, porque no es necesario que se realice el hecho, basta con el intento”. Le recordé que yo no soy jurista sino sociólogo, aunque he leído muchos comentarios, de signo diverso, de gentes de leyes. Y le añadí: “… si además me dices que la sentencia está muy bien montada, no hace sino aumentar mi perplejidad y mi preocupación. Máxime cuando ya no se juzgan los hechos, sino las intenciones o los intentos”.

Tras hacerse pública la sentencia, la televisión nos mostró imágenes con la plaza Urquinaona en fuego, a dos pasos de vía Laietana. Dos cuestiones: por qué, en el mundo de hoy (Chile, Hong Kong, Bolivia, Ecuador, Francia etc.) hay tantas manifestaciones pacíficas que concluyen en actos vandálicos y cuáles son los perfiles, pues hay más que uno, de los jóvenes que los protagonizan. Cada pregunta exige tratamiento propio.

¿POR QUÉ VIOLENCIA? Ya no hay autoridad reconocida y sí una aceptación generalizada de la desobediencia, incluso violenta;se interpreta que la violencia callejera es una violencia de respuesta, siendo la violencia institucional (capitalista) la primigenia;hay desigualdades sociales que van en aumento y la sensación de que solamente mediante la violencia se obtienen los objetivos que se persiguen. El caso de los chalecos amarillosen Francia es paradigmático al respecto;la lógica del “nahi dut”, autonomismo individual sin otros límites que lo que a mí me parezca (lo hago así porque me apetece);dominancia aplastante del constructo social de que todo está mal. Los medios escritos, las radios y las televisiones se han convertido en púlpitos laicos de cosas que funcionan mal y de la necesidad de voluntarios para remediarlo: las pensiones, la educación, la sanidad, las personas con alguna dependencia, los transportes (con huelgas en todos los puentes acueductos y vacaciones);el presentismo: lo queremos todo y ahora. Y gratuitamente. Y todo esto en una de las partes del planeta donde está más desarrollado el estado de bienestar. Pero el estado de bienestar no tiene techo, no tiene límites. Siempre puede ser mejor. En fin, falta ecuanimidad, mesura, rigor en las críticas. El ejemplo extremo lo tenemos en los comentarios anónimos en los digitales: son vomitorios de gente despechada por esto o aquello y que no se atreven a firmar con su nombre. Se ocultan. ¿Cómo dialogar con quien no sabes quién es?

TRES PERFILES DE JÓVENES VIOLENTOS.Estos días, en Barcelona, tras lecturas y conversaciones, veo: por un lado, independentistas pacíficos (incluso pacifistas) devenidos violentos bajo la idea dominante de que “los movimientos pacíficos no han servido para nada y además nos acusan de alzamientos tumultuarios, incluso ante la violencia policial del 1 de octubre”. Por otro, colectivos antisistema organizados internacionalmente que buscan cualquier pretexto para organizar la violencia callejera, auténtica guerrilla urbana;así los black bloc(método de lucha más que una organización) que en Francia llevan actuando desde hace varios años -por ejemplo, los 1 de mayo- y que ya se han infiltrado en las manifestaciones de los chalecos amarillos;es una violencia de carácter ideológico, que ellos denominan violencia política, rechazando que se les etiquete de violencia gratuita. Precisamente, esta da forma al tercer colectivo, formado por quienes buscan la violencia lúdica -que a veces llamamos gratuita en el sentido de que no buscan objetivos políticos u otros- y quieren llevar a cabo en la realidad lo que ven en la ficción de las películas, buscan un protagonismo a caballo entre el narcisismo y la aventura.

EL DIÁLOGO ES IMPRESCINDIBLE Lo es para el futuro. Sin diálogo, luego negociación, intercambio de posiciones y puntos de vista, cesión de parte de las propias… no hay solución. Para la convivencia a medio y largo plazo, sugiero tres medidas:

Una, la liberación mediante indulto o amnistía de todos los encarcelados y la búsqueda de un apaño para que los huidos de la Justicia española puedan volver. Hay ejemplos históricos de que esto, en España, es posible. Como el indulto al general Rodríguez Galindo (condenado a 75 años de cárcel por secuestro y asesinato de Lasa y Zabala y excarcelado cuatro años después) y la vuelta a España en la transición de huidos por razones políticas durante la transición política.

Dos, promover un gigantesco programa de reflexión conjunta entre diferentes (independentistas y constitucionalistas) a lo largo y ancho de Catalunya, liderado por un colectivo civil catalán de una 15 o 20 personas seleccionadas por el Govern y la Delegación del Gobierno en Catalunya y con una figura consensuada que lo dirija.

Y tres, llevar a cabo dos o tres consultas no vinculantes a la población catalana, durante los próximos cuatro o cinco años, hasta llegar a una consulta pactada con el Estado, vinculante, bajo la supervisión y apoyo de la Unión Europea.

Un amigo catalán, escritor y expolítico me apunta que me falta una cosa importante. Lo digo con sus palabras. “Mi composición de lugar es que, si se hacen bien las cosas, algunos (presos) pasarán las Navidades en casa y el resto saldrá antes del verano o como máximo en un año. ¿Qué juega en contra? La conflictividad, cortes de carreteras, etc. y no digamos la violencia. Ahora ya hay detenidos que han pasado a prisión sin fianza y que el juez no soltará hasta que tenga la garantía de que no reiterarán la acción;hablando en plata: hasta que cese el conflicto”. Estoy de acuerdo, pero con una precisión: que cese el conflicto violento, porque el otro va para largo.* javierelzo@telefonica.net


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Presente y futuro de la Iglesia. Un importante artículo de Javier Elzo.

Un papa que molesta mucho

 

“Los ataques estadounidenses contra mí son un honor”, debió declarar el Papa Francisco, en el avión que lo llevaba a Mozambique el pasado 4 de septiembre. Y añadió con una sonrisa, según la agencia AFP, “esto es una bomba”, cuando el periodista de “La Croix”, Nicolas Senèze, le entregó el librotitulado, en traducción al castellano, “Cómo Estados Unidos quiere cambiar de papa” (Bayard, París, 2019, 276 p.)
La tesis central del libro puede resumirse así, en palabras del propio autor: “al darse cuenta de que no van a poder cambiar los mensajes del Papa (ni lograr que dimita), deciden cambiar … de papa” (p. 208). Los que así deciden son los nuevos amos de la Iglesia de EE.UU, los laicos conservadores multimillonarios americanos, primera fuente financiera del Vaticano de siemprey, que ahora, arruinadas las diócesis americanas por los costes de los abusos sexuales del clero, estos laicos multimillonarios tienen más poder en esas diócesis que los propios obispos.Reprochan al papa Francisco, básicamente, su rechazo a la mera ética de la prosperidad y su condena al dios Dinero.

 

Primero intentaron cambiar a Francisco con mil tretas, siendo la mayor, la del Informe Viganò, que el autor etiqueta como “el putsch”. Viganò, que fue nuncio en EE.UU, pidió, entre otras cosas, la dimisión de Francisco quien respondió a este ataque, apelando a los periodistas (en el vuelo de vuelta de un viaje a Irlanda cuando se divulgó el Informe Viganò) que valoraran el Informe según su propio criterio de periodistas. No dijo más y no dimitió.

Fracasado el putsch,los multimillonarios americanos, deciden Intervenir,mafiosamente, en el desarrollo del nuevo cónclave.A tal fin, van a conformar, desde septiembre de 2019 hasta 2020, un Dossier de cada uno de los cardenales electores de un eventual próximo cónclave, indicando, entre otros aspectos, su nivel de implicación en los abusos sexuales (la misma excusa que utilizó Viganò para pedir la dimisión de Francisco, aunque a ellos lo que les preocupa es la crítica de Francisco a la divinización del dinero). Así los comportamientos de cada cardenal, según un baremo creado “ad hoc”, serían calificados como de “grave culpabilidad”, “acusaciones creíbles de culpabilidad” ,….”sin reproche”.

Todo este montaje lleva la etiqueta de “Red Hat Report ” (Informe Sombrero Rojo), en el que ya trabajan 40 investigadores (periodistas, observadores eméritos del Vaticano, antiguos agentes del FBI., etc.). Para el primer año ya dispondrían de más de un millón de dólares.Uno de sus objetivos consistiría en modificar los contenidos de los cardenales en Wikipedia, pues, a lo que parece, en anteriores conclaves los consultaron los cardenales para saber algo más unos de otros. El autor del libro, Nicolás Senèze,  transcribe, de la carta enviada a los multimillonarios por el coordinador de “Red Hat Report”, este significativo párrafo, referido al cardenal Parolin, para algunosun posible sucesor de Francisco: “la página Wikipedia del muy corrompido (sic) secretario de Estado del Vaticano, actualmente es muy clemente, no incluyendo relación alguna con un escándalo, pese al hecho de que ha sido asociado, en varias ocasiones (resic), con escándalos bancarios, y ha sido citado en la carta de Viganò”. Y añade, “nosotros podemos cambiar esto” de tal suerte que el cardenal Parolin,”sea reconocido en el mundo entero como una vergüenza para la Iglesia”. Poco importa, añade Senèze, que “Parolin nunca haya sido relacionado con escándalo financiero alguno; lo importante aquí será la acusación, por muy gratuita que sea” concluye. (Ver las páginas 252-258).

 

Obviamente en la iglesia, hay personas y colectivos que tratan de contrarrestar esta situación. Por ejemplo, el director del portal de información religiosa más seguido en castellano, “Religión Digital”, titula el domingo 6 de octubre de 2019, su crónica tras el consistorio en el que se les impuso el birrete a los nuevos cardenales, de este modo: “Bergoglio ata su sucesión con nuevos cardenales de frontera”, al que añade este subtitular “A expensas de lo que decida el Espíritu Santo, la primavera francisquista seguirá floreciendo tras la marcha o la eventual renuncia de su hacedor”. Añade que “con los nuevos cardenales, Francisco asegura su sucesión, porque el pueblo santo de Dios no aceptaría un ‘Papa a contrario’”. Además, la mayoría del colegio cardenalicio es ya bergogliana. En números concretos: 67 de 120, aunque apela a continuación al Espíritu Santo.

Y tiene razón en hacerlo, pues, al menos a mí, se me antoja que el Espíritu Santoes del todo punto imprevisible a la hora de elegir un papa, pues la historia nos ha mostrado que han sido escogidos papas en los que resulta particularmente difícil ver, en su elección,su divina mano. Acérquense, por ejemplo, a la figura del valenciano de los Borgia, el papa Alejandro VI, simplemente mirando en Wikipedia. ¿En que estaría pensando el Espíritu Santo en su elección en 1492? Quizá, mirando ya a América, se despistó.

Pues esta proporción de bergoglianos en el cónclave no asegura, en absoluto, que el próximo papa vaya a ser un continuador de sus planteamientos. En la elección de los papas que he conocido en mi vida ha habido de todo. Nada hacía pensar que a un hierático Pio XII iba a suceder el bonachón Juan XXIII, aunque era previsible que a él le sucediera Pablo VI. Pero tras Pablo VI sucede lo más llamativo. Eligen a otro bonachón sonriente, Juan Pablo I, pero tras su fallecimiento33 días después, los mismos cardenales que le eligieron, un mes después se decantan, tras varios días de discusión, por Juan Pablo II, cuyo perfil en nada se parecía a su predecesor, Juan Pablo I. Insisto en este hecho: los mismos cardenales, con un mes de diferencia eligen dos papas, antitéticos, con tesis vitales bien diferentes. Yo no me atrevo a apelar al Espíritu Santo para explicarlo, pero no puedo no constatar que un centenar de cardenales, la inmensa mayoría de edad muy avanzada, y su vida ya hecha, deciden, en su alma y conciencia, mediante voto secreto, hacer papa a dos figuras tan distintas. Esta forma de elegir papa se aparece muy anacrónica y, claramente perfectible, cierto, pero, dejados a ellos solos, encerrados sin móviles, unos ancianos, tienen una libertad de elección tal, que todos los intentos de Red Hat Report, así como el hecho de haber sido nombrado cardenal por el papa difunto o dimitido (como en el caso de Benedicto XVI), pueden quedar en agua de borrajas.

 

Aunque las consecuencias de la elección son enormes.No solamente para los católicos sino también para el común de los mortales, incluso en nuestra era secular. Recuérdese que a Juan Pablo II quisieron asesinarlo a balazos, Benedicto, en parte con fuego amigo, dimitió y ahora los multimillonarios americanos, y algunos más (Salvini, Bonosaro, Trump y compañía) persiguen que Francisco no sea más que un accidente momentáneo. Y no quiero acordarme de algunos que se dicen seguidores del papa Benedicto y lo tachan de hereje.

La Iglesia, es divina, según la fe, y humana según la razón, lo que la mera observación avala. Esta razón y observación me llevan diciendo desde hace más de dos décadas que el ejercicio del poder de los papas (y el de los obispos), debiera tener un límite en el tiempo: ocho o diez años, sin reenganche posible. Pero, aunque hombre, yo no soy más que un simple laico, sin voz en el capítulo, aunque quiero aportar mi granito de arena.

Xxxx

 

Pero el libro de Senèze, además de la información central y básica arriba mostrada, ofrece otras informaciones sumamente interesantes que me limito a enumerar, pues muchas, si no todas, requieren tratamiento propio.
El peso gigantesco del dinero en la Iglesia americana que se traslada a la iglesia universal al ser el primer portador del óbolo de San Pedro; la doble moral hacia la sexualidad: de un puritanismo que origina el”#MeToo”(olvidando la glorificación del rechazo a toda limitación sexual de los 60 del siglo pasado bajo el eslogan de “haz el amor y no la guerra”)y los cursos de abstención sexual en la escuela, al mismo tiempo que son los que elaboran la mayor industria del porno y son los que en mayor la utilizan en el planeta; la obsesión por el aborto y la eutanasia junto a la mayoritaria defensa de la pena de muerte, la venta de armas y los infamantes controles de emigrantes en las fronteras; los manejos para controlar el poder judicial (aunque de eso sabemos mucho en España); la extraordinaria importancia de lo sexual, particularmente la homosexualidad, en la guerra sucia en el interior de la Iglesia católica, no solamente en la americana; la hipócrita utilización de los abusos del clero a los menores para atacar al papa y a sus planteamientos en la ética social; el interesantísimo capítulo 7 del libro sobre el desbloqueo de las relaciones del Vaticano con China; los movimientos en la sombra del cardenal McCarrick y el nuncio Viganò, y un luminoso último capítulo, a modo de epílogo, “la fuerza del silencio” del Papa Francisco.

No quiero cerrar estas líneas, que no concluir, tras la lectura de este más que interesante libro, sin subrayar una idea que, cada vez con más insistencia, aflora en mi mente: por qué la doctrina oficial de la Iglesia católica está tan cerrada al sexo como placer, incluso a la relación sexual, horizontal y consentida, entre adultos sin otra contrapartida que la libre, espontanea e igualitaria apertura de su cuerpo y su mente ala del partenaire, libremente escogido o aceptado. ¿Por qué ese rechazo, esa sospecha, al coito libre entre adultos libres?

 

Donostia San Sebastián 12 de octubre de 2019

Javier Elzo


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España. Cuántos van a misa según el CIS. Análisis por Javier Elzo

 

La religiosidad de los españoles en 2019: cuidado con los datos de las Comunidades Autónomas y con las edades

 

Estos días pasados he leído en varios medios el descenso de la religiosidad de los españoles en base a este titular: “España deja de ser católica: ya hay más ateos o no creyentes que católicos practicantes”. Parte de los datos se refieren al Barómetro del CIS dado a conocer el 30 de julio de 2019. Los datos globales son correctos, pero hay que andar con mucho cuidado con los datos por comunidades autónomas (y controlar las edades, al valorar la formación de las personas,así como esperar a más información para profundizar en otros), pues, en muchos casos, su base muestral siendo extremadamente baja, impide decir nada, en esas Comunidades Autónomas, con el mínimo rigor científico, dado el enorme error porcentual posible. Así, Murcia con 80 personas encuestadas, Extremadura 76, Baleares 66, Cantabria 40, Navarra 39 y La Rioja 20. De esas comunidades no cabe decir nada y, en algunas más, hay que andar con muchísimo tiento.

El azar ha querido que, para una conferencia que debo dar en Madrid el 23 de septiembre próximo, haya trabajado la misma encuesta del CIS, pero la del Barómetro del 2 junio de 2019. Obviamente la religiosidad de los españoles no ha variado en dos meses. Espero que los organizadores de la conferencia de Madrid no me tengan en rigor que adelante aquí las tres páginas en las que me detengo, en mi conferencia, en la religiosidad de los españoles de junio de 2019.

La práctica religiosa el mes de junio de 2019

 

Nos detenemos, con cierto detalle, en el Barómetro del CIS de junio de 2019 en que se pregunta por la asistencia a misa u otros oficios religiosos a los españoles de 18 y más años.

 

Asistencia a misa u otros oficios, excluyendo bodas, comuniones y funerales. Datos en porcentajes

 

  Todos los españoles Solamente los católicos

y creyentes de otra religión

Nunca 22 31
Casi nunca 21 29
Varias veces al año 12 17
Dos o tres veces al mes 5 7
Todos los domingos y festivos 9 12
Varias veces a la semana 1 2
Agnósticos indiferentes, no creyentes o ateos 27 No procede
N.C 1 2
N = 2.974 2.133
Total 100 %

 

Fuente: Barómetro del CIS, junio de 2019, elaboración propia

 

La columna de la izquierda (todos los españoles) mide la práctica religiosa en base al conjunto de españoles de 18 y más años de edad, 2.974 personas en la encuesta del CIS. La columna de la derecha mide la proporción católicos y creyentes de otra religión[1], luego excluidos los agnósticos, indiferentes, no creyentes y ateos, que suman 2.133 personas.

 

Retengamos estos datos: si nos atenemos al conjunto poblacional español solamente el 10 % de la población asiste regularmente a misa, el 9 % todos los domingos y festivos y un 1% adicional lo hace varios días a la semana. No asiste nunca o casi nunca el 43 % de los españoles a los que hay que añadir el 27 % que se dice agnóstico, indiferente, no creyente y ateo, aunque es posible, e incluso probable, que algunos de entre ellos asistan en alguna ocasión concreta (siempre excluyendo, en el cálculo, bautizos, bodas y funerales).

 

Si nos limitamos a la asiduidad a misa de quienes se declaran católicos las cifras son estas: el 12,4% dice acudir a la Iglesia los domingos y festivos y el 1,7% varios días a la semana. Sumando las dos cifras, en números redondos, el 14 % de los católicos (10 % del conjunto poblacional)

asistiría regularmente, semanalmente y más, a misa, a tenor de los datos de junio de 2019.

 

Segmentados por sexo y edad, estos son los datos. Acuden regularmente a misa, entre los católicos, el 11% de hombres y el 17% de mujeres. Según la edad el 4% de los jóvenes de 18 a 24 años, el 8% de quienes tienen edades comprendidas entre los 25 y 34 años, mismo porcentaje entre los de 35 a 44 años, 9 % entre los 45 a 54 años, 8% de nuevo entre los de 55 a 64 años y la cifra sube al 27 % entre los que tienen 65 y más años.

 

¿Qué decir? El desenganche de los más jóvenes es brutal, se acerca a una práctica residual. De los 25 años en adelante y hasta, al menos los 65 años, la práctica religiosa regular entre los españoles que se dicen católicos es del 8%, que se quedaría en el 6% si lo calculamos sobre el conjunto poblacional español, se digan o no católicos. Hay que llegar a los 65 años de edad para constatar que más de un cuarto de los católicos, y algo menos de ese cuarto en toda la población, asisten regularmente a misa. Pero yo apuntaría, incluso, que habríamos de pasar de los 70 y más años para encontrar esa cifra de asistentes a misa.

 

Hace muchos años que hemos constatado que la práctica religiosa en nuestros días responde a su brusca caída a finales de los años 60 del siglo pasado, década en la cual muchos estudiosos ponen el acento para entender lo que, algunos, denominan la descristianización de Europa Occidental que yo concreto aún más, en España, Portugal, Francia, Bélgica y también, aunque lo he estudiado menos, en Alemania y Holanda.

 

Las personas que solamente tienen estudios primarios o, aun menos, son quienes en mayor porcentaje (casi el 20 %) aceden regularmente a misa, pero es más que probable que el factor explicativo, en este caso, no sea su nivel de estudios sino su edad y, también el sexo. En efecto, el siguiente colectivo, que acude con mayor frecuencia a misa es el conformado por los que tienen estudios superiores: el 12 %, por delante de los que no han pasado de los estudios secundarios (11%), siendo los que han estudiado FP, claramente como los menos asistentes a la iglesia, con un 5%. En efecto, en el Estudio de Valores europeo de 2019 (EVS), en su aplicación a Francia encontramos que manteniendo la edad constante, quienes han salido más tarde del sistema educativo son quienes en mayor proporción son católicos practicantes[2].

 

La práctica religiosa es claramente mayoritaria en la clase media antigua (24%), a continuación, en los de la clase media alta y muy alta (15%), las nuevas clases medias (13%) siendo los menos asiduos los obreros, en torno al 11%[3]. En Francia, en el trabajo del EVS ya referenciado “los dos grupos profesionales católicos que practican con mayor frecuencia son los directores, cuadros directivos y gerentes (18% de practicantes), y las profesiones intelectuales y científicas (16%), mientras que la tasa de práctica religiosa no es sino del 9 % entre los obreros de la industria y de los transportes, sean no cualificados”.

 

El voto político, en base a quien se votó en las generales de abril de 2019, y limitándome por seguridad estadística a las cinco formaciones de ámbito estatal, y con submuestra suficiente, estos son los datos, en junio de 2019: el 28 % de los votantes al PP, acuden regularmente a misa; a continuación los votantes a VOX (25%) , el 11% de los que se decantan por C´s, el 10% por el PSOE y el 4% a Unidas Podemos. Datos del todo punto previsibles, como lo son los que se ofrecen a tenor de las Comunidades Autónomas donde residen, pero aquí dado el escasísimo número de personas entrevistadas en muchas comunidades (Murcia 72 personas, Extremadura 66, Aragón 65, Asturias 46, Baleares 41, Cantabria 28, Navarra 22, La Rioja 16) no doy cifras. Me limito a decir que, limitándome a las Comunidades donde se han preguntado a más de 100 personas, este es el ranking de Comunidades autónomas de asistencia a misa, de mayor a menor: Castilla y León a la cabeza (24,6% de practicantes dominicales), le sigue, casi en las mismas cifras, la Comunidad de Castilla- La Mancha, después Galicia y Andalucía, a continuación, la Comunidad Valenciana, y cerrando el ranking el País Vasco y Catalunya (8,2 %). (No hay que detenerse demasiado en las diferencias, en los datos de junio y julio de 2019. Es normal que así suceda, pues los puntos muestrales, no son, ni pueden, ni deben ser los mismos, luego dado el tamaño muestral de las encuestas en las Comunidades Autónomas, las fluctuaciones porcentuales en preguntas con varias posibilidades de respuesta son normales. Lo anormal, y digno de sospecha, sería que coincidieran)

 

Aquí la historia y la sociología socio-religiosa de las diferentes Comunidades autónomas es imprescindible para entender y analizar los datos. Pero es radicalmente insuficiente con tener en cuenta un solo factor, como la industrialización o la talla poblacional, como viene sosteniendo la “vulgata” de la teoría de la socialización. En la actualidad, en España, es imposible no tener en cuenta el peso de la religiosidad popular, el de la emigración e inmigración, y la historia socio-religiosa pasada y reciente. Quizá el caso catalán sea paradigmático. Hipotetizo que Catalunya, siendo la primera comunidad que se secularizó, es también la primera comunidad española que ya ha tocado fondo en la exculturación socio cultural de lo religioso, ofreciendo la mejor respuesta al pluralismo interreligioso, aceptando la diversidad religiosa sin falso irenismos, (como algunas parroquias en Madrid capital y parece que en más sitios). Sin olvidar ni dejar de lado, que aún quedan, – no solamente pero también, y con fuerza, en Catalunya- ,algunos núcleos, sea fuertemente anti- religiosos, pero de corte y razonamiento decimonónico que, aunque con fuerte presencia mediática, se reducirán cada vez más, sea otros, ya casi residuales, que añoran una religiosidad que no ha de volver y se mantienen en base a unos pronunciamientos contra el papa Francisco, también decimonónicos si no tridentinos.

 

Donostia San Sebastián, 3 de agosto de 2019

Javier Elzo

[1] Pero conforman solamente el 2,2 % de la población, el resto de creyentes son los que se dicen católicos, practicantes y no practicantes, y no es posible segmentarlos tal y como nos ofrece los datos el CIS, que lo hace en base a los que se han declarado católicos y creyentes de otra religión. Es la columna de la derecha de la tabla. La columna de la izquierda es elaboración de mía en base a los datos del CIS.

[2] Pierre Bréchon, F. Gonthier, S. Astor (dir) “La France des valeurs. Quarante ans d´évolutions“. Presses Universitaires de Grenoble, abril 2019, 382 páginas. Las cifras, estas y las que doy más abajo se basan en el inicio de la Sexta parte del Informe “La Religión en movimiento”

 

[3]Repito que las cifras se refieren a quienes se han posicionados previamente como católicos. Llamo la atención de que, entre los que se sitúan en la clase social alta y media el porcentaje de los que se dicen católicos es del 57%, el más bajo según las diferentes clases sociales como las presenta el CIS, clase social donde encontramos, lógicamente, la mayor proporción de quienes se dicen agnósticos, indiferentes, no creyentes o ateos, el 41%. En el universo poblacional estas cifras son, respectivamente del 69% y del 27%.


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Nuevas revelaciones de abusos sexuales, en particular en el clero. Artículo de Javier Elzo.

Monjas abusadas sexualmente, silencios en la prensa y la respuesta francesa a la pederastia del clero

El sábado a la 8,06 de la mañana entró en mi correo electrónico un boletín de Religión Digital, portal al que estoy suscrito: https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwBVWShkClSChLPsCnBvzqxndPC. Lo consulté un par de horas después y me quedé patidifuso con el titular que lo abría. Lo titulaba así: “Cuatro de cada diez religiosas en el mundo han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos”. Que curas y obispos, así como cardenales, habían cometido abusos sexuales a menores, así como a monjas, era cosa sabido y, particularmente en el abuso a menores, yo mismo ya había escrito, escandalizado por tal lacra, cuatro textos que, referenciaré más abajo. También sabíamos, el propio Papa Francisco lo había denunciado, que había habido abusos y violaciones a religiosas por parte de miembros del clero católico. Pero que cuatro de cada diez religiosas hubieran sufrido esos abusos sexuales, me dejó estupefacto. Que la prensa tenga tendencia a subrayar lo negativo sobre lo positivo es cosa bien conocida y he escrito a veces sobre este tema. Pero, hay exageraciones increíbles que ninguna persona, ideológica y mentalmente equilibrada, puede dar por buena.

Pero, obviamente, me introduje en el texto de Religión Digital que, además viene firmado por su Redactor Jefe, Jesus Bastante, a quien conozco desde hace años y considero amigo, y su lectura, digámoslo suavemente, me sorprendió sobremanera.

La afirmación que encabezada la información venía sostenida por esta frase: “Ha habido casos en los que los sacerdotes dejaron embarazadas a las monjas y luego las obligaron a abortar”, denuncia Doris, que aporta datos de un informe, que apunta que “el 40% de las religiosas han sufrido abuso sexual, el 10% antes de unirse a la vida religiosa y el 30% después”. (Doris (Wagner) Reisinge, es una joven alemana que, siendo religiosa, sufrió abusos por parte de varios sacerdotes). Pero, en ningún momento se indica en Religión Digital quién, cuando, con qué método, en qué universo (en qué país, o continente) con qué muestra estadística, etc., etc., se realizó el Informe. Tampoco donde está publicado. Inmediatamente escribí un comentario en Religión Digital, indicando lo arriba señalado, sin que 24 horas después haya recibido respuesta alguna. Concluía mi texto con estas palabras: Amigo Jesús, dar así, y en portada, la información de la lacra de la pederastia en el clero, por la no pocos llevamos denunciando, escribiendo y proponiendo medidas concretas a adoptar en la Iglesia, desprestigia fuertemente la credibilidad de Religión Digital.

Religión Digital tiene a gala, y con razón, no ocultar los datos que van surgiendo de los abusos sexuales cometidos por miembros del clero. Creo que es una actitud de agradecer cuando ha habido, y sospecho que siga habiendo, silencios culpables dentro de la iglesia de estos hechos. El agradecimiento es mayor, (al menos el mío) cuando hay medios que de la Iglesia solamente sacan a relucir los datos y hechos negativos. La eclesiofobia es patente y evidente en no pocos medios de comunicación españoles, y no de los marginales, precisamente. Lo muestra, con toda evidencia, cuando no dan cuenta de algunas reacciones de personas y colectivos católicos que han (hemos) reflexionado, denunciado, criticado y propuesto medidas concretas a adoptar en la Iglesia. Pero ese tipo de noticias no interesan. ¡Ay, pero si un cura toca el culo a una monja es noticia!. Y si es obispo va a primera plana.

 

Por eso es de agradecer que en Religión Digital (como en otros portales de información religiosa, pero hoy, aquí, escribo sobre una noticia de Religión Digital) es de agradecer, decía, que, junto a las noticias de abusos, también den cuenta de lo que se trata de hacer y se hace en el ámbito eclesial. Así, en el Colegio Mayor Chaminade este miércoles 13 en Madrid, a las 19.00 un “Debate público entre víctimas de abusos a menores y miembros de la jerarquía eclesiástica y religiosa”, organizado, precisamente por Religión Digital y Redes Cristianas. Pero, lo repito y remacho, la información que se da en la apertura de Religión Digital del sábado 9 de febrero de 2019, con la inexistente apoyatura en su interior del titular de la misma, es, no solamente insostenible, es extremadamente criticable. No es serio.

 

Maxime cuando, como lo indico más arriba, las reacciones contra esta lacra por miembros y colectivos de gran parte de la prensa española son silenciados. Doy un ejemplo de una muy importante reacción de un colectivo de entidades católicas y me permito señalar mis propios textos al respecto.

 

  • Recuerdo que una serie de instituciones católicas publicaron el 17 de septiembre pasado unas reflexiones sobre los escándalos de pederastia en el clero bajo el título de “Perdón”. Son diez y siete páginas de reflexiones sin desperdicio alguno clero. Pero más allá de algunos portales específicamente religiosos y algunos blogs de los firmantes del documento, ningún otro medio de comunicación, con la única excepción del Diario de Galicia (salvo error por mi parte), creyó de interés hacerse eco de este documento. Y bien que han dado (lógicamente) alas a la pederastia del clero. Algún día, alguien, profundizará en la indiferencia de no pocos medios españoles ante la dimensión religiosa de los españoles y ante la inquina y escarnio sectario hacia la Iglesia católica de no pocos de esos medios, (de los más poderosos, por cierto), Iglesia que nadie como los católicos sabemos lo que tiene que cambiar. Personalmente he escrito un libro cuyo título lo dice todo: “Morir para renacer. Otra iglesia posible en la era global y plural”. (Editorial San Pablo, 2017). ¿Creen Uds. que alguno de esos medios se ha dignado señalar la existencia de este libro?. Y como este hay muchos de este tenor que se escriben en España sin practica publicitación salvo en medios religiosos. Son como libros clandestinos, me decía un amigo, por cierto, muy de izquierdas.

 

Sobre el tema de la pederastia en el clero he escrito estos cuatro textos.

 

El 3 de octubre de 2018: La pederastia en el clero: breves apuntes para una lectura sociológica Se puede consultar aquí: https://javierelzo.blogspot.com/2018/10/para-una-sociologia-de-la-pederastia-en.html

 

El 17 de noviembre pronuncié una conferencia, en la Catedra de Teología de la Universidad pública de Granada bajo este título: “Abusos de menores y credibilidad de la Iglesia”. Envié, por email, un texto. No sé si lo han publicado o colgado en la red. Lo pueden consultar en mi blog. https://javierelzo.blogspot.com/2018/11/abusos-de-menores-y-credibilidad-de-la.html

 

En el reciente número de enero-febrero de 2019 de la revista “Razón y fe” (pp.59-70), me han publicado el artículo titulado “Abusos de menores en la Iglesia. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí?. Breves apuntes sociológicos”

 

En fin, en diciembre pasado envié otro texto pensando en la posible publicación de un libro colectivo en EE. UU codirigido por Anthony Blasi y Lluis Oviedo, que titulé Para una sociología de la pederastia en el clero católico”. Este texto todavía no se ha publicado.

 

Obviamente en los cuatro textos hay muchas repeticiones, pero en todos hay elementos nuevos.

 

No quiero ocupar mucho espacio. pero quisiera señalar dos de los apuntes de mis conclusiones al último trabajo.

 

. Como ha hecho ya la iglesia de Francia y un periódico, no precisamente complaciente con la Iglesia en España (El País), creo que la Conferencia Episcopal española y quizá, también, los diferentes obispados, debieran crear unos, al modo de buzones, en los que las posibles víctimas, o quienes tuvieran conocimiento de abusos sexuales, pudieran dejar constancia de las mismas. Después he sabido que algunas órdenes religiosas algo similar están haciendo. Gracias desde aquí.

 

. Quiero subrayar la imprescindible necesidad de crear comisiones independientes que ayuden a ver cómo ha pasado lo que ha pasado, y cómo ponerle remedio.

 

Pues bien, de nuevo la Iglesia de Francia (y no es la única) ya lo ha puesto en marcha. Los Obispos nombraron al presidente y este, libremente, ha escogido a los 21 miembros de la Comisión, cuyos nombres salieron a la luz pública el 7 de febrero pasado. He aquí la lista tal como la presenta el diario “Le Monde”. https://www.lemonde.fr/societe/article/2019/02/07/la-commission-d-enquete-sur-la-pedophilie-dans-l-eglise-se-met-en-place_5420488_3224.html

 

Composition de la commission indépendante

  • Président

Jean-Marc Sauvé, vice-président honoraire du Conseil d’Etat.

  • 21 membres

Laëtitia Atlani-Duault, anthropologue ; Nathalie Bajos, sociologue et démographe ;  Thierry Baubet, professeur de psychiatrie de l’enfant et de l’adolescent ; Sadek Beloucif, professeur des universités-praticien hospitalier ; Jean-Marie Burguburu, avocat ; Alice Casagrande, vice-présidente de la Commission de lutte contre la maltraitance du Haut Conseil de la famille, de l’enfance et de l’âge ; Alain Cordier, inspecteur général des finances ; Carole Damiani, docteure en psychologie ; Anne Devreese, directrice générale de l’Ecole nationale de protection judiciaire de la jeunesse ; Antoine Garapon, magistrat ; Didier Guérin, magistrat ; Astrid Kaptijn, professeure de droit canonique en Suisse ; Christine Lazerges, ancienne présidente de la Commission nationale consultative des droits de l’homme ; Laurence Marion, haut fonctionnaire ; Joël Molinario, théologien ; Marion Muller-Colard, théologienne ; Stéphane de Navacelle, avocat ; Philippe Portier, historien et sociologue ; Jean-Pierre Rosenczveig, magistrat honoraire ; Florence Thibaut, professeure de psychiatrie et d’addictologie ; Jean-Pierre Winter, psychanalyste.

Pero no solamente la Iglesia francesa. Me llega “La Croix” del 8 de febrero al correo electrónico con este enlace de la Iglesia alemana sobre el tema de la pederastia del clero cuya lectura recomiendo vivamente:

https://www.la-croix.com/Religion/Catholicisme/Monde/En-Allemagne-lettre-ouverte-catholiques-demande-reformes-courageuses-2019-02-08-1201001042?utm_source=Newsletter&utm_medium=email&utm_content=20190209&utm_campaign=NEWSLETTER__CRX_PERSONNALISEE&PMID=67ea35c09032a41ca8623525a0aa9213&_ope=eyJndWlkIjoiNjdlYTM1YzA5MDMyYTQxY2E4NjIzNTI1YTBhYTkyMTMifQ%3D%3D

 

Dos cosas más para cerrar este texto:

 

Los obispos franceses se enteraron de la composición de la Comisión poco antes que los medios de comunicación

 

El presidente no ha invitado a formar parte de la Comisión a ningún miembro de las diferentes asociaciones de víctimas de la pederastia, aunque, obviamente serán escuchadas. Para mantener la imparcialidad de la Comisión, ha argüido el presidente. El mismo argumento ha señalado para no invitar a quienes en el seno de la Iglesia han tomado esta o aquella posición sobre el tema en cuestión.

 

Creo que así es como hay que actuar.

 

Durante unos años, muchos años, la iglesia habrá de soportar y superar ser objeto de crítica, a menudo feroz y, en algunos casos, injusta. Pero el daño causado a menores y no tan menores, como las religiosas, en enorme. Convendría recordar, también, que fue prepotente durante siglos y la historia no se borra en una o dos generaciones. Amén de que lo que estamos sabiendo de la magnitud de la pederastia es muy grave. Aunque la tentación de decir que la pederastia no es privativa de la iglesia y que en otros ámbitos también se dan, al menos con tanta profusión como en el estamento clerical (cuestión que habrá que elucidar por personal competente e independiente), creo que esa tentación debe dejarse a un lado. Cada palo debe aguantar su vela. Y la de la Iglesia católica es, en la actualidad, la de la pederastia de parte de su clero. Y a abordar y superar esa cuestión deben de ir todos los esfuerzos. Nada de escudarse que también se ha dado, y se da, en otros ámbitos.

 

Si así se hace, además de dar respuesta a un lacerante problema interno, la iglesia habrá mostrado a la sociedad un camino para abordar el tema de la pederastia en otros ámbitos diferentes al suyo. Con lo que puede, incluso, pasados muchos años, salir fortalecida. Pero, sin sacar pecho.

 

 

 


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España: en el clima político actual, la invitación de J. Elzo a una serena reflexión

                                 

 

 

 

                           Dos incertidumbres político – religiosas al inicio del año 2019

                                                                  Javier Elzo

Avanzamos ya en este año 2019 con múltiples incertidumbres. Sin salir de España, la cuestión territorial con Catalunya en primer, pero no único lugar; el nuevo gobierno en Andalucía; elecciones autonómicas y municipales aquí y allá; trascendentales elecciones al parlamento europeo con una derecha extrema de malos recuerdos al alza y, todo ello, con un gobierno muy en minoría en Madrid y la irrupción de Vox en el panorama político español.

 

Es cierto que la historia nunca se repite plenamente, pues las circunstancias cambian. La acertada expresión de Ortega y Gasset de “yo soy yo y mi circunstancia”, vale también para las realidades sociales. Sobre todo, si realizamos sociología comparativa. Así, hay debates que, cual Guadiana, reaparecen con tintes novedosos y, claro está, con protagonistas diferentes pero que, mirando con detenimiento, reproducen querellas que atraviesan décadas y siglos. Es lo que, de forma inusitada, presenciamos en la actualidad en el universo social, cultural y político de la España de nuestros días, en varios aspectos.  Por hacerlo corto y breve hoy me centraré en dos cuestiones. Por un lado, lo que denomino, el debate soterrado entre la eclesiofobia reinante y la emergencia de un neocatolicismo de vieja escuela. En segundo lugar, apuntaré a la aporía de pretender resolver la cuestión territorial en la España de 2019, en base al concepto de soberanía. Es lo que nos depara el próximo juicio a los presos políticos catalanes (sé que la expresión no gusta a muchos, pero defiendo el derecho, yo también, a la pacífica y respetuosa libertad de expresión) juicio que, parodiando a García Márquez, vamos a vivir en una (larguísima) crónica de una condena anunciada.

 

La emergencia social de un viejo catolicismo que creíamos, ilusamente, fenecido, no solamente en VOX y aledaños, y que se enfrenta, envalentonándose, a una eclesiofobia que, ésta, lleva décadas bien despierta y, entre burlona y belicosa, campando en cierta izquierda caviar (“la gauche caviar” que se decía en torno al mayo francés de 1968). Esta última, vive y se agita, bajo el manto del laicismo excluyente de lo religioso, de mala copia francesa, y desea encerrar a los cristianos en sus templos y sacristías, así como limpiar la vida y los edificios públicos de toda referencia religiosa. Estas dos polaridades, el del neocatolicismo añorante del estado de cristiandad, ya felizmente en sus estertores, y el fundamentalismo laicista, en esquemas de finales del siglo XIX, desgraciadamente rampante (también en Euskadi), se retroalimentan reforzándose, bajo el esquema de “yo” o el “otro”, mientras la pluralidad respetuosa se difumina, aminora, en una timorata, aunque imprescindible, defensa del “yo” y el “otro”, postura que es objeto de mofa y escarnio por los mentores del neocon católico y del laicismo excluyente, como se puede constatar en la lectura de los medios, en nada marginales, que les sostienen sin vergüenza, sin rigor ni decoro alguno. Desconocen el término y la práctica de la “ecuanimidad”.

 

Un triste ejemplo. Al poco de las elecciones andaluzas del 2 de diciembre pasado, el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, publicó su carta semanal sobre el tema y que adelantó Alfa y Omega (06/12/18). Podemos leer esto. “Me alegro de que esta sociedad andaluza haya sido capaz de dar un vuelco de este calibre, rompiendo una inercia casi imposible de superar. Andalucía se sitúa como pionera de un cambio social que esperamos en la sociedad española”, escribe el prelado cordobés, sin mencionar concretamente a ningún partido.

Sí lanza un mensaje al actual Gobierno andaluz, que es a la vez análisis de las causas del resultado electoral: “No se puede estar contradiciendo la sensibilidad de un pueblo religioso y cristiano, un pueblo que pide respeto para sus tradiciones religiosas y está dispuesto a respetar a los demás. No se puede estar atacando la libertad religiosa impunemente, reclamando la propiedad pública de la mezquita-catedral de Córdoba con argucias que no se sostienen ni por parte de los que las montan. […] No se puede trocear España, sin que eso tenga un precio político. No se puede pretender eliminar el derecho de los padres a elegir la educación que quieren para sus hijos, introduciendo leyes de ingeniería social. No se puede eliminar la vida inocente al inicio o al final de la vida, y esperar que encima les voten. Los andaluces son sensibles a todo esto, y han querido decir en las urnas cuál es el futuro que quieren para ellos y para sus hijos”.

Quiero recordar en este contexto la Carta Pastoral “Preparar la Paz” del 29 de mayo de 2002, firmada por todos los Obispos de Euskal Herria del momento, Ricardo Blázquez, Juan Mª Uriarte, Miguel Asurmendi y Karmelo Etxenagusia, pero significativamente no por el Arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, donde se podía leer que “ni la aspiración soberanista, ni la adhesión a un mayor o menor autogobierno, ni la preferencia por una integración más o menos estrecha en el Estado español son, en principio, para la Iglesia, “dogmas políticos” que requieran un asentamiento incondicionado. En este punto, el pensamiento social cristiano afirma como un derecho cívico la libertad de sostener y promover por vías pacíficas cualquiera de estas opciones”. Esta carta abrió la caja de los truenos y enervó al ejecutivo que presidía Aznar, que pidió a la Conferencia Episcopal Española (CEE) una réplica al mismo.

 

Así la Asamblea Plenaria de la CEE aprueba en noviembre de 2002, con 63 votos a favor, 8 en contra y 5 abstenciones, la Instrucción Pastoral titulada “Valoración moral del Terrorismo en España”, donde se puede leer que: “poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear, no sería prudente ni moralmente aceptable”. Y de ahí surgen los pronunciamientos de algunos obispos de que “la unidad de España es un bien moral”, lo que jamás dijeron los obispos vascos o catalanes de la unidad de Euskadi o de Catalunya. Y ahí seguimos.

 

Por otra parte, iniciamos 2019, con los peores augurios, en el contencioso territorial, en estos tiempos focalizado en Catalunya, pero no se olvide esa parte importante de la sociedad vasca, manifiestamente descontenta con la situación política, y con la de los presos, particularmente con la de los presos gravemente enfermos (problema que también se vive en otras partes, como en Valencia y que ahora parece preocupar a políticos vascos de los que antaño enarbolaban aquello de “que se pudran en la cárcel”).

 

Hace años, un significado político vasco, socialista, con fuerte presencia en Madrid, de cuyo ejecutivo llegó a formar parte, (y de quien he defendido que sería un excelente presidente de España) escribió que “en el siglo XXI las soberanías o son compartidas o son peligrosas”. Otro político, este del PP, y que también se sentó en la mesa del Consejo de Ministros, propuso la solución de la soberanía compartida para solventar el lacerante quiste del Peñón de Gibraltar. El lehendakari Urkullu en el pleno de Política general en el Parlamento Vasco del 25 de septiembre de 2014, reiteró su apuesta por la soberanía compartida en clave de bilateralidad Estado-Euskadi, trasladando a lo político el esquema del Concierto económico vasco. “Soberanía compartida desde la libertad de pacto y para evitar el incumplimiento unilateral de los pactos alcanzados”.

 

Esta idea de las soberanías compartidas la vengo sosteniendo desde mis años de estudiante en Lovaina, idea recibido de uno de mis profesores en Lovaina que más huella me ha dejado: Paul M. G. Levy. En su juventud luchó contra el “rexismo”, (viene de Christus Rex), un catolicismo integralista, fascista y que, bajo el liderazgo del tristemente célebre León Degrelle, se asoció al nazismo en Bélgica. Paul M. G. Levy nos decía (¡qué clases aquellas, sin tantas chorradas, pretendidamente pedagógicas, como muchas ahora, cuando el profesor tenía algo propio que decir) que, en una situación socio política en grave conflicto, la pretensión de poseer toda la verdad era criminógena, y que debemos superarla en el respeto a las diferencias. Había que solventar los inevitables conflictos, sostenía, mediante la deliberación continuada. Lo que exigirá cesiones. Por parte de todos. Es cuestión de prioridades. Y en una sociedad rica, más aún, opulenta como la nuestra, la primacía debe ir a la convivencia en el respeto y aplicación de los Derechos Humanos. Pero eso es imposible, radicalmente imposible, si en un conflicto territorial, como el catalán, como el español, como el vasco, defendemos el principio de la soberanía absoluta. En estos temas, además, nadie está en posesión de la verdad absoluta. Absolutamente nadie, y de alguna de sus lecturas recomendadas por Paul M. G. Levy, aun retengo la del hoy olvidado Gastón Bouthoul, en su pionero Tratado de Polemología. Por eso sostengo que el concepto de soberanía debe ser enviado al baúl de las cosas, no solamente inútiles, sino polemógenas. Nos va en ello nuestro futuro en paz.

 

En la era de la mundialización vengo sosteniendo, insistentemente, que los conceptos de independencia y de soberanía (particularmente el concepto de soberanía absoluta) amen de irreales, pues todos somos interdependientes, están no solamente obsoletos, pese a que grupos extremistas se reclaman de ellos, incluso con violencia, sino también criminógenos o polemógenos. España, el Estado Español, de facto y de iure, ya ha aceptado trasferir parte de su soberanía a la Unión Europea y, de iure, aunque no de facto, también a las Comunidades Autónomas. Aunque parece que, tras 39 años, ¡sí, 39 años!, se va a cumplir casi todo el Estatuto Vasco. Y será, si lo es, por un plato de lentejas: los votos del PNV a los presupuestos del gobierno de Sánchez. Aunque ahí están Ciudadanos y Vox que, con sumo gusto, nos quitarían la Autonomía y al PP, ¡bueno! al PP tampoco le hace mucha gracia, dejémoslo ahí.

 

Personalmente llevo años propugnando substituir los conceptos de independencia y soberanía, y con ellos el Estado Nación, por los de subsidiariedad, competencias y responsabilidades solidariamente compartidas, en una Europa fuerte, unida pero no uniforme. Además, a poco que pensemos, nos separan de esa situación, al menos en el Estado Español (pongan España si prefieren) más las palabras que las realidades.

 

Donostia San Sebastián 27 de enero de 2019

Javier Elzo


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Actualidad religiosa. Un libro de Javier Elzo.

Libro Religioso

MORIR PARA RENACER

OTRA IGLESIA POSIBLE EN LA GLOBAL Y PUNTUAL

ELZO IMAZ, JAVIER

Por 18.00€
Este libro defiende dos ideas mayores: que lo mejor del catolicismo no está en el pasado, sino que puede estar en el futuro, y que, si cabe hablar de edad de oro del cristianismo, está delante de nosotros y no detrás. Lo que exige otra Iglesia: sinodal, superando el clericalismo, liberándose de la era de la cristiandad y, al fin, habilitando completamente a la mujer en su seno. La segunda, para significar que, en la era global, plural y crecientemente desigual en la que nos encontramos, necesitamos superar la fractura binaria entre creyentes y no creyentes, de tal suerte que todos los que, con buena voluntad, tengan inquietud por un mundo mejor puedan trabajar, conjuntamente en ello, y desde sus propias convicciones personales.


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Quién manda en la Iglesia. Tema de un libro de Javier Elzo

 iglesia

                                                                    ¿Quién manda en la Iglesia? 

Por Javier Elzo

 

Lo llamativo es que no nos llame la atención. Es que siempre la hemos conocido así. Nos parece obvio, evidente. A veces se oyen voces que obligan a reflexionar  aunque todavía no se pasa de las palabras a los hechos. Así el papa Francisco, el 26 de Septiembre de 2015 en Filadelfia, afirmó que el futuro de la Iglesia pasaba por los laicos y por las mujeres. Pero, ¿qué vemos cuando nos ponemos a mirar? La voz que se oye en la iglesia es la voz de hombres célibes mientras que la voz de las mujeres y la de los hombres casados es apenas perceptible. Hay que reconocer que un organismo que se dice católico, luego universal, donde algo más de la mitad de sus miembros, las mujeres, y la gran mayoría de otra mitad, hombres casados o solteros – que no célibes -, no tienen apenas voz en el capítulo, es un organismo un tanto extraño. Raro. Preocupante.

 

No digamos si, además del ejercicio de la palabra, nos preguntamos por quién decide, quién manda en la Iglesia. Ya sabemos la respuesta: un puñado de hombres, todos célibes y que, por su forma de organizarse, la cúpula, la que realmente decide, la conforman hombres de edad avanzada. Muy avanzada. Tanto que para elegir a su responsable supremo entre un grupo muy selecto de poco más de 100 hombres, han decretado que solamente tengan derecho al voto quienes no hayan traspasado la edad de los 80 años. Así mismo los delegados y responsables de la gobernanza espiritual y material de las diferentes partes del mundo en las que está asentada la Iglesia, los obispos en sus diócesis, deben renunciar a su cargo al llegar a los 75 años. Y pocos, muy pocos, no llegan a esa edad en el cargo pues parece que les cuesta jubilarse. De ahí que proponga que todos los nombramientos episcopales y papes sean temporales. No más de diez años.

 

El número de clérigos, obispos y sacerdotes, que son quienes tienen voz y mando sobre los laicos (claro que los obispos mucho más, particularmente sobre los sacerdotes) sumaban el 31 de diciembre de 2012, según fuentes oficiales de la Iglesia Católica, 419.446 personas. Les ahorro el porcentaje que supone sobre los mil doscientos millones de católicos. Una exigua minoría. Hay que poner muchos ceros, tras la coma del cero inicial, y nos perdemos en los números infinitesimales.

 

Sí, nuestra Iglesia, de la que se dicen pertenecientes una sexta parte de los habitantes del planeta, es una Iglesia piramidal, con un papa de poderes prácticamente ilimitados, una iglesia gerontocrática, masculina, clerical, europeísta, iglesia que es gobernada, en última instancia, por unas pocas personas: el papa, los obispos en ejercicio, y la burocracia de la Curia romana.

 

En un libro mío, de reciente presencia en las librerías, “¿Quién manda en la Iglesia? Notas para una sociología del poder en la Iglesia Católica del siglo XXI” (Ed. PPC, 2016) reflexiono sobre esta cuestión desde perspectivas sociológicas, históricas y eclesiales. Propongo otro modelo de iglesia para el siglo XXI: una iglesia en red, al modo de un gigantesco archipiélago que cubra la faz de la tierra, con diferentes nodos en diferentes partes del mundo, interrelacionados entre si y, todos ellos, religados a un nodo central, que no centralizador que, en la actualidad, está en el Vaticano. En el Vaticano, (o en otras partes del planeta), todos los años, se reuniría una representación universal de obispos, sacerdotes, religiosas y religiosos, laicos de ambos sexos, miembros de la curia, elegidos lo más democráticamente posible, todos bajo la presidencia del papa, para debatir sobre la situación de la iglesia en el mundo y adoptar las decisiones pertinentes en la gobernanza de la Iglesia. Parece que el papa Francisco está por algo de este tipo. No le dejemos solo.

 

Javier Elzo