Loiola XXI

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Los grandes desafíos mundiales. Guterres a Davos

Ya no vivimos en un mundo bipolar ni multipolar, sino en una situación transitoria caótica

Foro Económico Mundial/Benedikt von Loebell
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres (dcha.), y el Presidente dell Foro Económico Mundial, Børge Brende, en Davos, Suiza, el 24 de enero de 2019.

24 Enero 2019

El Secretario General de la ONU lanzó este jueves un claro mensaje en el Foro Económico Mundial, que se celebra en la ciudad suiza de Davos, al advertir que los desafíos globales están cada vez “más integrados y las respuestas son cada vez más fragmentadas, y si no conseguimos darle la vuelta a este escenario vamos a encontrarnos ante una situación desastrosa”.

António Guterres citó la política global y las tensiones geopolíticas, el cambio climático, el desplazamiento de personas y la digitalización entre los grandes desafíos mundiales para los que hasta ahora sólo encontramos soluciones fragmentadas.

Igualmente, trató el panorama de la economía global, que se está ralentizando y apuntó a la previsión de riesgos en el horizonte ligados a las tensiones globales.

“El primer riesgo son las tensiones comerciales que son básicamente un problema político; luego el aumento de la deuda, que está en un punto más elevado que cuando se produjo la última crisis financiera, que limita la capacidad de respuesta a crisis emergentes y restringe la capacidad de los Estados para poner en marcha los proyectos necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. La inestabilidad de los mercados fue otro de los peligros enumerados por el Secretario General.

Estamos perdiendo la carrera y el cambio climático avanza más rápido que nosotros

Cambio climático y tendencias políticas

A continuación, Guterres destacó la importancia del riesgo medioambiental al que nos enfrentamos y advirtió que “estamos perdiendo la carrera y el cambio climático avanza más rápido que nosotros” en un escenario en el que disminuye la voluntad política para solucionarlo.

Con respecto a las tendencias políticas subrayó la multiplicación de conflictos tratados de una manera más dividida: “ya no vivimos en un mundo bipolar o unipolar, pero tampoco estamos en un mundo multipolar, estamos en una situación transitoria caótica”, consideró.

Añadió que la relación entre grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China “nunca ha estado tan trastornada como ahora”, tanto en el económico como en otros ámbitos.

Junto a ello resaltó la emergencia de “poderes medianos” que dificultan una visión de futuro y puso como ejemplo a Siria donde están presentes Turquía, Iraq y Arabia Saudita.

“En otros conflictos del mundo, hay una fragmentación clara de las acciones, hay impunidad y falta de predictibilidad. Vamos hacia un mundo multipolar y la multipolaridad puede ser un factor de equilibrio, pero no necesariamente es un factor de seguridad y de paz, porque lo vimos antes de la Primera Guerra Mundial. No había mecanismos de cooperación y se produjo [la guerra]. O sea que es muy importante que haya mecanismos multilaterales”, dijo.

Prioridades de la ONU

Para el Secretario General, las prioridades para Naciones Unidas han de pasar por convencer a las personas contrarias al multilateralismo “que nos preocupamos por ellas” y que a través de programas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible se busca no dejar a nadie atrás. En este contexto, mencionó el contundente programa de reformas que lleva a cabo la Organización.

Agregó que Naciones Unidas provee más de la mitad de la ayuda humanitaria que se distribuye a nivel mundial, alcanzado a 100.000.000 de personas en 40 países.

Tendencias positivas para 2019

Guterres destacó que hay “vientos de esperanza” a nivel mundial y que su objetivo es “seguir apostando por la diplomacia en la búsqueda de la paz”. Enfatizó también la importancia de seguir colaborando con organizaciones regionales, tales como la Unión Africana, y de avanzar en los problemas de países para los que no se encontraron soluciones políticas el año pasado como la República Centroafricana, Sudán del Sur, Yemen, Libia o Siria.

Para los conflictos interrelacionados como los que ocurren en el Sahel, donde se suman terrorismo y cambio climático, exhortó a encontrar “soluciones innovadoras” que aborden los problemas con enfoques amplios.


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Davos (Suiza) Motivos de seria preocupación en el mundo actual según el Secret.Gen.ONU

Ya no vivimos en un mundo bipolar ni multipolar, sino en una situación transitoria caótica

Foro Económico Mundial/Benedikt von Loebell
El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres (dcha.), y el Presidente dell Foro Económico Mundial, Børge Brende, en Davos, Suiza, el 24 de enero de 2019.

24 Enero 2019

El Secretario General de la ONU lanzó este jueves un claro mensaje en el Foro Económico Mundial, que se celebra en la ciudad suiza de Davos, al advertir que los desafíos globales están cada vez “más integrados y las respuestas son cada vez más fragmentadas, y si no conseguimos darle la vuelta a este escenario vamos a encontrarnos ante una situación desastrosa”.

António Guterres citó la política global y las tensiones geopolíticas, el cambio climático, el desplazamiento de personas y la digitalización entre los grandes desafíos mundiales para los que hasta ahora sólo encontramos soluciones fragmentadas.

Igualmente, trató el panorama de la economía global, que se está ralentizando y apuntó a la previsión de riesgos en el horizonte ligados a las tensiones globales.

“El primer riesgo son las tensiones comerciales que son básicamente un problema político; luego el aumento de la deuda, que está en un punto más elevado que cuando se produjo la última crisis financiera, que limita la capacidad de respuesta a crisis emergentes y restringe la capacidad de los Estados para poner en marcha los proyectos necesarios para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. La inestabilidad de los mercados fue otro de los peligros enumerados por el Secretario General.

Estamos perdiendo la carrera y el cambio climático avanza más rápido que nosotros

Cambio climático y tendencias políticas

A continuación, Guterres destacó la importancia del riesgo medioambiental al que nos enfrentamos y advirtió que “estamos perdiendo la carrera y el cambio climático avanza más rápido que nosotros” en un escenario en el que disminuye la voluntad política para solucionarlo.

Con respecto a las tendencias políticas subrayó la multiplicación de conflictos tratados de una manera más dividida: “ya no vivimos en un mundo bipolar o unipolar, pero tampoco estamos en un mundo multipolar, estamos en una situación transitoria caótica”, consideró.

Añadió que la relación entre grandes potencias como Estados Unidos, Rusia y China “nunca ha estado tan trastornada como ahora”, tanto en el económico como en otros ámbitos.

Junto a ello resaltó la emergencia de “poderes medianos” que dificultan una visión de futuro y puso como ejemplo a Siria donde están presentes Turquía, Iraq y Arabia Saudita.

“En otros conflictos del mundo, hay una fragmentación clara de las acciones, hay impunidad y falta de predictibilidad. Vamos hacia un mundo multipolar y la multipolaridad puede ser un factor de equilibrio, pero no necesariamente es un factor de seguridad y de paz, porque lo vimos antes de la Primera Guerra Mundial. No había mecanismos de cooperación y se produjo [la guerra]. O sea que es muy importante que haya mecanismos multilaterales”, dijo.

Prioridades de la ONU

Para el Secretario General, las prioridades para Naciones Unidas han de pasar por convencer a las personas contrarias al multilateralismo “que nos preocupamos por ellas” y que a través de programas como los Objetivos de Desarrollo Sostenible se busca no dejar a nadie atrás. En este contexto, mencionó el contundente programa de reformas que lleva a cabo la Organización.

Agregó que Naciones Unidas provee más de la mitad de la ayuda humanitaria que se distribuye a nivel mundial, alcanzado a 100.000.000 de personas en 40 países.

Tendencias positivas para 2019

Guterres destacó que hay “vientos de esperanza” a nivel mundial y que su objetivo es “seguir apostando por la diplomacia en la búsqueda de la paz”. Enfatizó también la importancia de seguir colaborando con organizaciones regionales, tales como la Unión Africana, y de avanzar en los problemas de países para los que no se encontraron soluciones políticas el año pasado como la República Centroafricana, Sudán del Sur, Yemen, Libia o Siria.

Para los conflictos interrelacionados como los que ocurren en el Sahel, donde se suman terrorismo y cambio climático, exhortó a encontrar “soluciones innovadoras” que aborden los problemas con enfoques amplios.

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El Papa habló claro al Foro de Davos. Cuál fue la respuesta?

Pues no, el papa Francisco no se calló en Davos

PUES NO, EL PAPA FRANCISCO NO SE CALLÓ EN DAVOS

Eduardo Rojo. El 27 de marzo del pasado año escribí una entrada para este blog con el título “Del pasado al futuro de la Unión Europea. ¿Escucharán los Jefes de Estado y de Gobierno al papa Francisco?”, del que reproduzco ahora un breve párrafo “Llega el viernes 24 de marzo de 2017. En la Sala Regia del Vaticano el Santo Padre Francisco se reúne con los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea presentes en la capital italiana para la celebración del 60 aniversario del Tratado de Roma que instituyó la Comunidad Económica Europea. Con respeto y silencio los dirigentes políticos escuchan al papa Francisco… ¿o fingen que le escuchan?”

Le escucharon, ciertamente, pero los avances que el papa pedía en materia de derecho sociales para las personas que lo necesitan, que son muchas en el espacio geográfico de la Europa de los (todavía) 28 Estados, va a ritmo de tortuga, si me permiten utilizar una expresión coloquial. Ojalá que el desarrollo efectivo del pilar europeo de derechos sociales, solemnemente suscrito por los representantes de la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento, el 17 de noviembre en la cumbre de Gotemburgo, aporte más esperanza a esas personas que ven cada día su futuro inmediato (no tienen tiempo para pensar ni en el medio ni, mucho menos, en el largo plazo, con preocupación).

Y del ámbito europeo al mundial, de Roma a Davos, de la reunión institucional de Jefes de Estado y de Gobierno a otra no menos importante, celebrada del 23 al 26 de enero, en la que se encuentra el poder político y el poder económico (si es que puede establecerse una diferencia entre ambos, ciertamente ficticia en muchos países) y en la que cada año se debate y discute sobre la realidad mundial y en la que se fijan, sin ningún tipo de formalismo jurídico pero sí con un alto grado de efectividad por la importancia de quienes participan en la reunión, las líneas de trabajo de los próximos meses (o años), y en donde en ocasiones la presencia de potentes ONGs y del sindicalismo europeo e internacional contribuye, modestamente, a que se tomen en consideración los problemas del cada vez más diversificado mundo del trabajo. De la importancia que se le concede a reunión da debida cuenta su página web: “reunirá a una cantidad récord de jefes de estado y de gobierno, además de organizaciones internacionales y líderes de los ámbitos de los negocios, sociedad civil, académico, arte y medios”.

A dicha reunión del Foro Económico Mundial se dirigió, esta vez no físicamente sino a través de un mensaje enviado a su presidente, el profesor Klaus Schwab, atendiendo la invitación formulada para aportar “la perspectiva de la Iglesia Católica y de la Santa Sede en la reunión en Davos”.

Y vuelvo a hacerme casi la misma la pregunta que me hice hace ya casi año. ¿Escucharon, realmente, al papa Francisco, las personas presentes en la ciudad suiza, o simplemente fingieron que le escuchaban y al finalizar su mensaje volvieron a sus asuntos “más importantes”, los de las cuotas de poder entre diferentes Estados y organizaciones económicas? No soy especialmente optimista al respecto, visto lo poco que se ha avanzado, por no decir que se ha retrocedido para muchas personas, en materia de derechos sociales (trabajo, salud, vivienda), pero sí lo soy con respecto a la valentía con la que el papa Francisco ha puesto nuevamente la cuestión social sobre la mesa del debate político, con una nueva llamada de atención a encarar de frente y sin rodeos cómo hacer un mundo mejor para todas las personas que lo habitan y no únicamente para una ínfima minoría, haciendo bueno el lema elegido este año por el Foro, que no debería, pues, quedarse en meras palabras o una imagen de fachada: “Crear un futuro compartido en un mundo fracturado”.

Porque, tras el obligado saludo de cortesía a la invitación formulada, y no la menos educada manifestación de la oportunidad del tema elegido para la reunión, el papa entra ya directo y manifiesta su confianza en que los debates ayudarán a “orientar sus deliberaciones en la búsqueda de mejores bases para construir sociedades inclusivas, justas y solidarias, capaces de restaurar la dignidad de aquellos que viven con gran incertidumbre y que no pueden soñar con un mundo mejor”.

Y ¿por qué es necesario que se encaminen por esa vía? Porque, “a nivel de gobernanza global, somos cada vez más conscientes de que existe una creciente fragmentación entre los Estados y las instituciones. Están surgiendo nuevos actores, así como una nueva competencia económica y acuerdos comerciales regionales. Las nuevas tecnologías están transformando los modelos económicos y el mundo globalizado, de tal forma que, condicionadas por intereses privados y una ambición de lucro a toda costa, parecen favorecer una mayor fragmentación e individualismo, en lugar de facilitar enfoques que sean más inclusivos”. Y sigue sin cortarse un pelo el papa Francisco cuando afirma que “la inestabilidad financiera ha traído nuevos problemas y serios desafíos que los gobiernos deben enfrentar, como el aumento del desempleo y de la pobreza, la ampliación de la brecha socioeconómica y las nuevas formas de esclavitud, a menudo enraizadas en situaciones de conflicto, migración y diversos problemas sociales. Junto a ello, encontramos ciertos estilos de vida bastante egoístas, marcados por una opulencia que ya no es sostenible y con frecuencia indiferentes al mundo que nos rodea, y especialmente a los más pobres entre los pobres”.

En fin, tras poner las cartas sobre la mesa, reafirma una vez más la tesis defendida en anteriores escritos y documentos de que “los modelos económicos también deben observar una ética del desarrollo sostenible e integral, basada en los valores que colocan al ser humano a la persona y sus derechos en el centro”, y que “no podemos permanecer en silencio frente al sufrimiento de millones de personas, ni podemos seguir avanzando como si la propagación de la pobreza y la injusticia no tuvieran ninguna causa. Es un imperativo moral, una responsabilidad que involucra a todos, crear las condiciones adecuadas para permitir que todas las personas vivan de manera digna”.

Lean el mensaje, vale la pena, señores y señoras asistentes a Davos, y aplíquenlo en su actividad política, económica y social cotidiana. Pero esto, lo dice quien firma, y no pasa, de momento, de ser sólo un deseo, que, eso sí, con el esfuerzo y la lucha de muchas personas, puede convertirse en realidad.


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Palabras del Papa al Foro económico de Davos (Suiza). Comentario

El Papa y la amenaza de los robots; “que el hombre esté al centro de la economía”

Mensaje de Bergoglio a los grandes de Davos: «La tecnología debe proteger la vida». El llamado a los empresarios: «Hay que crear trabajo y promover la justicia social»

Mensaje de Bergoglio a los grandes de Davos

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Pubblicato il 23/01/2018
Ultima modifica il 23/01/2018 alle ore 13:50
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«La inteligencia artificial, la robótica y las demás innovaciones tecnológicas» deben ser empleadas al servicio de la humanidad y de la protección de nuestra vida en la tierra, en lugar de convertirse en una amenaza «como algunas evaluaciones desgraciadamente prevén». Francisco envió un mensaje al Fórum económico mundial de Davos, que fue leído ayer por la tarde por el cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, Prefecto del dicasterio para el Desarrollo Humano Integral. El Papa pide que el hombre esté en el centro de la economía, y no el dinero o las máquinas cada vez más sofisticadas que podrían sustituir a los hombres y a las mujeres que trabajan.

 

En el mensaje, dirigido al presidente ejecutivo del Wef Klaus Schwab, el Papa reflexiona sobre las recurrentes crisis financieras que han provocado nuevos desafíos y problemas para los gobiernos, «como el crecimiento del desempleo, el aumento de varias formas de pobreza, la extensión del abismo socio-económico y nuevas formas de esclavitud», a menudo relacionadas con conflictos y migraciones.

 

La ética del desarrollo

 

Desde hace ya cinco años, el Pontífice insiste en que el actual sistema económico-financiero se está volviendo insostenible y que la economía, la finanza y la defensa del medio ambiente, las migraciones y las guerras son temas relacionados entre sí. En este contexto, explica Bergoglio, «es fundamental salvaguardar la dignidad de la persona humana, en particular ofreciendo a todos verdaderas oportunidades para un desarrollo humano integral y mediante políticas económicas que favorezcan la familia». Los modelos económicos, escribe el Papa Francisco, deben «observar una ética de desarrollo sostenible e integral, basada en valores que pongan en el centro a la persona humana y sus derechos».

 

«Frente a las muchas barreras de la injusticia, de la soledad, de la desconfianza y de la sospecha que todavía son construidas en nuestros días –escribe Francisco–, el mundo del trabajo está llamado a dar pasos valientes para que “ser y trabajar juntos” no sea solo un eslogan, sino un programa para el presente y para el futuro».

 

«Soamente mediante una firme determinación compartida por todos los actores económicos podremos esperar dar una nueva dirección al destino de nuestro mundo –explica el Papa. De la misma manera, también la inteligencia artificial, la robótica y las demás innovaciones tecnológicas deben emplearse de manera que contribuyan al servicio de la humanidad y a la protección de nuestra casa común, en lugar de lo contrario, como algunas evaluaciones desgraciadamente prevén».

 

La encíclica

En la encíclica «Laudato si’», después de haber descrito positivamente las conquistas de la ciencia y de la técnica, Francisco escribió: «Pero no podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos dan un tremendo poder. Mejor dicho, dan a quienes tienen el conocimiento, y sobre todo el poder económico para utilizarlo, un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero»

La carta papal al Fórum de Davos concluye explicando que «no podemos quedarnos en silencio frente al sufrimiento de millones de personas cuya dignidad ha sido herida» y que es, precisamente, «un imperativo moral, una responsabilidad que nos toca a todos, crear las condiciones justas para vivir con dignidad». El llamado es rechazar una «cultura usa y tira». Al mundo de los empresarios, el Papa pide aumentar la calidad de la productividad, crear trabajo, respetar las leyes que lo regulan, combatir la corrupción y promover la justicia social: una importante responsabilidad que hay que ejercer con discernimiento, «porque las decisiones serán decisivas al dar forma al mundo de mañana y al de las futuras generaciones».


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Davos: beneficios económicos de las migraciones.

Davos: Mejores datos sobre migración aportarían miles de millones de dólares a la economía mundial

El informe proporciona cálculos detallados de los beneficios que mejores datos podrían conllevar en una amplia gama de áreas para los países desarrollados y en desarrollo. Foto: PMA

24 de enero, 2018 — Un mejor uso de los datos podría ayudar a convertir a la migración en un activo de decenas de miles de millones de dólares, reveló un nuevo estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) presentado en el Foro Económico Mundial en Davos este miércoles.

El informe realizado en conjunto con el Centro Mckinsey, ilustra cómo invertir en datos puede ayudar a gestionar la migración de manera más efectiva y aportar enormes beneficios económicos, sociales y humanitarios a los Estados.

“Con demasiada frecuencia, los datos se consideran un negocio abstracto de los expertos que operan en trastiendas, pero éstos son esenciales para producir resultados reales tales como proteger a los migrantes en situaciones vulnerables, llenar la escasez del mercado laboral y mejorar la integración, gestionar los procedimientos de asilo, garantizar el retorno de los migrantes y reducir o aumentar el flujo de remesas”, declaró el director general de la OIM, William Lacy Swing.

El informe proporciona cálculos detallados de los beneficios que mejores datos podrían conllevar en una amplia gama de áreas para los países desarrollados y en desarrollo.

“Si los gobiernos quieren ver mejores resultados, deben priorizar datos más relevantes, no sólo más datos”, declaró Solveigh Hieronimus, socio de McKinsey.

El estudio también proporciona orientación a los países interesados y sugiere formas en las cuales podrían desarrollar sus propias estrategias para mejorar los datos sobre la migración.

Más allá del dinero

Por ejemplo, muchos migrantes a la Unión Europea tienen habilidades que no coinciden con sus trabajos. El uso de datos para reducir la sobrecualificación aumentaría los ingresos de los migrantes en la UE en 6 mil millones de euros, calcula el informe.

Igualmente, mejores datos también pueden ahorrarles a los trabajadores migrantes 6 mil millones de dólares en aranceles de reclutamiento para trabajos en el extranjero y aumentar el dinero que los migrantes envían a sus hogares en 20 mil millones en todo el mundo.

Pero no se trata solo de dinero, asegura el informe, el uso inteligente de los datos puede duplicar la tasa de éxito de identificar casos de trata de personas, acelerar las solicitudes de asilo o promover retornos humanos y voluntarios.

Pacto Mundial para la Migración 

“Estamos en un momento crucial”, aseguró el director de la OIM. Los estados miembros de la ONU han comenzado negociaciones que conducen a la adopción de un Pacto Mundial para una Migración Segura, ordenada y regular.

Las consultas previas a las negociaciones en 2018 han resaltado la importancia de mejorar la evidencia y los datos sobre la migración.

Los países de la ONU también se han comprometido con varias metas relacionadas con la migración vinculadas al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible acordados en 2015.

Sin mejores datos, será difícil evaluar el progreso hacia estos objetivos comunes. “Ahora es el momento de invertir en mejores datos de migración”, dice Swing. “Solo mirando los ejemplos que hemos ilustrado en el informe se vería un impulso en 35 mil millones de dólares hacia las oportunidades y desafíos que ésta presenta”.


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Mensaje del Papa al Forum economico mundial de Davos (Suiza) (23-26 enero 2018)

Sala stampa della Santa Sede
To Professor Klaus Schwab
Executive Chairman of the World Economic Forum
I am grateful for your invitation to participate in the World Economic Forum 2018 and for your desire to include the perspective of the Catholic Church and the Holy See at the meeting in Davos.  I thank you also for your efforts to bring this perspective to the attention of those gathered for this annual Forum, including the distinguished political and governmental authorities present and all those engaged in the fields of business, the economy, work and culture, as they discuss the challenges, concerns, hopes and prospects of the world today and of the future.The theme chosen for this year’s Forum – Creating a Shared Future in a Fractured World – is very timely.  I trust that it will assist in guiding your deliberations as you seek better foundations for building inclusive, just and supportive societies, capable of restoring dignity to those who live with great uncertainty and who are unable to dream of a better world.
At the level of global governance, we are increasingly aware that there is a growing fragmentation between States and Institutions.  New actors are emerging, as well as new economic competition and regional trade agreements.  Even the most recent technologies are transforming economic models and the globalized world itself, which, conditioned by private interests and an ambition for profit at all costs, seem to favour further fragmentation and individualism, rather than to facilitate approaches that are more inclusive.
The recurring financial instabilities have brought new problems and serious challenges that governments must confront, such as the growth of unemployment, the increase in various forms of poverty, the widening of the socio-economic gap and new forms of slavery, often rooted in situations of conflict, migration and various social problems.  “Together with this, we encounter certain rather selfish lifestyles, marked by an opulence which is no longer sustainable and frequently indifferent to the world around us, and especially to the poorest of the poor.  To our dismay we see technical and economic questions dominating political debate, to the detriment of genuine concern for human beings.  Men and women risk being reduced to mere cogs in a machine that treats them as items of consumption to be exploited, with the result that – as is so tragically apparent – whenever a human life no longer proves useful for that machine, it is discarded with few qualms” (Address to the European Parliament, Strasbourg, 25 November 2014).
In this context, it is vital to safeguard the dignity of the human person, in particular by offering to all people real opportunities for integral human development and by implementing economic policies that favour the family.  “Economic freedom must not prevail over the practical freedom of man and over his rights, and the market must not be absolute, but honour the exigencies of justice” (Address to the General Confederation of Italian Industry, 27 February 2016).  Economic models, therefore, are also required to observe an ethic of sustainable and integral development, based on values that place the human person and his or her rights at the centre.
“Before the many barriers of injustice, of loneliness, of distrust and of suspicion which are still being elaborated in our day, the world of labour is called upon to take courageous steps in order that ‘being and working together’ is not merely a slogan but a programme for the present and the future” (Ibid.).  Only through a firm resolve shared by all economic actors may we hope to give a new direction to the destiny of our world.  So too artificial intelligence, robotics and other technological innovations must be so employed that they contribute to the service of humanity and to the protection of our common home, rather than to the contrary, as some assessments unfortunately foresee.
We cannot remain silent in the face of the suffering of millions of people whose dignity is wounded, nor can we continue to move forward as if the spread of poverty and injustice had no cause.  It is a moral imperative, a responsibility that involves everyone, to create the right conditions to allow each person to live in a dignified manner.  By rejecting a “throwaway” culture and a mentality of indifference, the entrepreneurial world has enormous potential to effect substantial change by increasing the quality of productivity, creating new jobs, respecting labour laws, fighting against public and private corruption and promoting social justice, together with the fair and equitable sharing of profits.
There is a grave responsibility to exercise wise discernment, for the decisions made will be decisive for shaping the world of tomorrow and that of future generations.  Thus, if we want a more secure future, one that encourages the prosperity of all, then it is necessary to keep the compass continually oriented towards “true North”, represented by authentic values.  Now is the time to take courageous and bold steps for our beloved planet.  This is the right moment to put into action our responsibility to contribute to the development of humanity.
I hope, therefore, that this 2018 meeting of the World Economic Forum will allow an open, free, and respectful exchange, and be inspired above all else by the desire to advance the common good.
In renewing my best wishes for the success of the meeting, I willingly invoke upon you and all participating in the Forum the divine blessings of wisdom and strength.
From the Vatican, 12 January 2018


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Davos (Suiza): el Papa a los líderes mundiales.

¡No se olviden de los pobres! Mensaje del Papa al Foro Económico Mundial en Davos

2016-01-20 Radio Vaticana

(RV).- El Papa urge a los participantes en el Foro Económico Mundial que se celebra en Davos (Suiza) a crear empresas que utilicen las tecnologías avanzadas para “crear trabajo digno para todos”. En su Mensaje publicado hoy Francisco asegura que la “tecnologización” de las economías globales y nacionales ha tenido como consecuencia “menos oportunidades para un empleo satisfactorio y digno”. “Conjugado con la reducción de la seguridad social, está causando un inquietante aumento de desigualdad y pobreza en diferentes países”, agrega. “Hay una clara necesidad de crear nuevas formas de actividad empresarial que, al tiempo que fomentan el desarrollo de tecnologías avanzadas, sean también capaces de utilizarlas para crear trabajo digno para todos, sostener y consolidar los derechos sociales y proteger el medioambiente”, escribe también el Obispo de Roma, quien asegura que “es el hombre quien debe guiar el desarrollo tecnológico, sin dejarse dominar por él”.”¡No se olviden de los pobres! Este es el principal desafío que tienen ustedes, como líderes en el mundo de los negocios”, los insta. “Llorar por la miseria de los demás no significa solo compartir sus sufrimientos, sino también y sobre todo, tomar conciencia de que nuestras propias acciones son una de las causas de la injusticia y la desigualdad”, subraya el Pontífice a los congregados de Davos.

(RC-RV)

Texto completo del Mensaje del Papa al Foro Económico Mundial  

Al Profesor Klaus Schwab

Presidente Ejecutivo del Fórum Económico Mundial

Ante todo, quisiera darle las gracias por su amable invitación a dirigirme a la convención anual del Fórum Económico Mundial, que tendrá lugar en Davos-Klosters, a finales de enero, sobre el tema «El Dominio de la Cuarta Revolución Industrial». Le hago presente mis mejores deseos por la fecundidad de este encuentro, que busca incentivar la continuidad social y la responsabilidad ambiental, por medio de un diálogo constructivo entre el gobierno, líderes empresariales y cívicos, así como también con distinguidos representantes de los sectores políticos, financieros y culturales.

Los albores de la así llamada «cuarta revolución industrial» han sido acompañados por una creciente sensación de la inevitabilidad de una drástica reducción del número de puestos de trabajo. Los últimos estudios conducidos por la Organización Internacional del Trabajo indican que, en la actualidad, el desempleo afecta a cientos de millones de personas. La «financialización» y la «tecnologización» de las economías globales y nacionales, han producido cambios de gran envergadura en el campo del trabajo. Menos oportunidades para un empleo satisfactorio y digno, conjugado con la reducción de la seguridad social, están causando un inquietante aumento de desigualdad y pobreza en diferentes países. Hay una clara necesidad de crear nuevas formas de actividad empresarial que, mientras fomentan el desarrollo de tecnologías avanzadas, sean también capaces de utilizarlas para crear trabajo digno para todos, sostener y consolidar los derechos sociales y proteger el medioambiente. Es el hombre quien debe guiar el desarrollo tecnológico, sin dejarse dominar por él.

A todos ustedes me dirijo una vez más: ¡No se olviden de los pobres! Este es el principal desafío que tienen ustedes, como líderes en el mundo de los negocios. «Quien tiene los medios para vivir una vida digna, en lugar de preocuparse por sus privilegios, debe tratar de ayudar a los más pobres para que puedan acceder también a una condición de vida acorde con la dignidad humana, mediante el desarrollo de su potencial humano, cultural, económico y social» (Encuentro con la Clase Dirigente y con el Cuerpo Diplomático, Bangui, 29 noviembre 2015).

Nunca debemos permitir que «la cultura del bienestar nos anestesie», volviéndonos incapaces de «compadecernos ante los clamores de los otros, de no llorar ante el drama de los demás ni de interesarnos de cuidarlos, como si todo fuera una responsabilidad ajena que no nos incumbe» (Evangelium gaudium, 54).

Llorar por la miseria de los demás no significa sólo compartir sus sufrimientos, sino también y sobre todo, tomar conciencia que nuestras propias acciones son una de las causas de la injusticia y la desigualdad. «Abramos nuestros ojos para mirar las miserias del mundo, las heridas de tantos hermanos y hermanas privados de la dignidad, y sintámonos provocados a escuchar su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo» (Bula de indicción del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, Misericordia vultus, 15).

Una vez que tomamos conciencia de esto, llegamos a ser humanos más plenos, pues nuestra responsabilidad para con nuestros hermanos y hermanas es una parte esencial de nuestra humanidad común. No tengan miedo de abrir su mente y su corazón a los pobres. De este modo, ustedes podrán dar rienda suelta a sus talentos económicos y técnicos, y descubrir la felicidad de una vida plena, que no les puede proporcionar el solo consumismo.

Frente a los profundos cambios que marcan época, los líderes mundiales se enfrentan al reto de garantizar que la futura «cuarta revolución industrial», resultado de la robótica y de las innovaciones científicas y tecnológicas, no conduzca a la destrucción de la persona humana —remplazada por una máquina sin alma—, o a la transformación de nuestro planeta en un jardín vacío para el disfrute de unos pocos elegidos.

Por el contrario, el momento actual proporciona una valiosa oportunidad para guiar y gobernar el proceso ahora en curso, y construir sociedades inclusivas basadas en el respeto por la dignidad humana, la tolerancia, la compasión y la misericordia. Les insto, pues, a afrontar de nuevo el diálogo sobre cómo construir el futuro del planeta, «nuestra casa común», y exhorto a ustedes a hacer un esfuerzo unido para lograr un desarrollo sostenible e integral.

Como he señalado muchas veces, y lo reitero ahora con mucho gusto, la actividad empresarial es «una noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos», especialmente «si entiende que la creación de puestos de trabajo es parte ineludible de su servicio al bien común» (Laudato si’, 129). Como tal, tiene la responsabilidad de ayudar a superar la compleja crisis de la sociedad y del medio ambiente, y luchar contra la pobreza. Esto hará que sea posible mejorar la precaria condición de vida de millones de personas y cerrar la brecha que da lugar a numerosas injusticias, que erosiona los valores fundamentales de la sociedad, como la igualdad, la justicia y la solidaridad.

De este modo, a través del recurso privilegiado al diálogo, el Foro Económico Mundial puede convertirse en una plataforma para la defensa y protección de la creación, como también para la consecución de «un progreso más sano, más humano, más social, más integral» (Laudato si’, 112), teniendo además debidamente en cuenta los objetivos ambientales y la necesidad de maximizar los esfuerzos para erradicar la pobreza, como se establece en el Programa para el Desarrollo Sostenible de 2030 y en el Acuerdo de París establecido en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.

Señor Presidente, renovando mis mejores deseos para el éxito de la próxima reunión en Davos, invoco sobre Ud. y sobre todos los participantes en el Foro, junto con sus familias, la abundante bendición de Dios.

Vaticano, el 30 de diciembre de 2015