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Mexico. Conchita Cabrera, madre de familia, nueva beata de México.

2019.03.28 Conchita Cabrera de Armida2019.03.28 Conchita Cabrera de Armida 

Legado de Conchita Cabrera de Armida: Dar su vida por la Iglesia y la salvación del mundo

“El punto central de la mística de María Concepción Cabrera Arias de Armída, fue su amor apasionado por Jesús y su deseo de darlo a conocer a todos los pueblos”, así se refería de ella el Card. Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las causas de los Santos, sobre las virtudes cristianas de la nueva beata mexicana

Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano

El sábado tuvo lugar la ceremonia de Beatificación en la Ciudad de México en la Basílica de Guadalupe, presidida por el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, y el cardenal Carlos Aguiar Retes, Primado de México. Y a la misma hora en la periferia romana en la parroquia de Santa Bárbara se celebró también una misa para vivir en contemporánea esta celebración de Beatificación.

Vatican News quiso saber por los presentes en la misa en Roma, cómo se vivió este evento, desde Roma, con una mirada hacia México. En primer lugar, el Jefe de la Cancillería de la Embajada de México ante la Santa Sede,  Francisco de Paula Castro Reynoso, dijo que es la cuarta mujer mexicana elevada a los altares, la primera laica.

“Es muy emotivo, dijo, celebrar esta ceremonia que se lleva a cabo al mismo tiempo y que juntos estemos festejando la elevación a los altares de Concepción Cabrera de Armida”.

Canciller de la Embajada de México ante la Santa Sede, Francisco de Paula Castro Reynoso

Vatican News habló también con un miembro de la Familia de la Cruz, laico de Roma, Aldo Langianese, que dijo le ha gustado mucho la ceremonia vivida en Roma, fue muy participada, y hecha en una comunidad que no conocía mucho a Conchita.

Aldo Langianese, miembro de la Familia de la Cruz, laico de Roma

El padre Edgar Sánchez, misionero del Espíritu Santo expresó su alegría porque se oficializó la vida, obra, carisma y espiritualidad de Conchita. En ella, dijo el mundo encontrará un pozo de espiritualidad, y un conducto para encontrar a Dios.

El padre Edgar Sánchez, misionero del Espíritu Santo

También Vatican News visitó la Casa de las Hermanas de la Cruz en Roma, la superiora de la Comunidad la hermana Leticia Valero explica que Conchita Cabrera de Armida fue una mujer, una madre de familia que sufrió tanto en los tiempos de la persecución en México, y ella nos dice que en medio del dolor y la incomprensión se puede salir adelante por medio de la fe y el amor.

Hermana Superiora de la Casa de las Hermanas de la Cruz en Roma hermana Leticia Valero

Su Historia

Concepción (Conchita) Cabrera de Armida nació en San Luis Potosí, México, el 8 de diciembre de 1862. De niña le gustaba enseñar a leer y a catequizar a los más pobres. Contrajo matrimonio con Francisco Armida, de aquella unión nacieron 9 hijos, a quienes les dedicó su vida con alegría y especial atención. El ser esposa y madre no la alejó de la vida espiritual. Un día estando en ejercicios espirituales escuchó, claramente y sin dudarlo, una voz que le decía: Tu misión es salvar almas. Todo su anhelo era pertenecer al Señor. Grabó en su pecho el Santísimo nombre de Jesús, un sentimiento nuevo y grande le hizo exclamar: “Jesús, salvador de los hombres, sálvalos”.

Entregada a Dios y a su familia

De sus nueve hijos, una, Concha, fue religiosa de la Cruz del Sagrado Corazón, congregación que ella fundó, y un hijo, Manuel fue jesuita. El cuidado de ellos ocupó la mayor parte de su vida y desde entonces comenzó para ella otra vida espiritual, llena de gracias y favores. Sus días eran del Señor, de su familia y de sus obligaciones. Tras la muerte de su esposo, lejos de quedarse hundida en la depresión sacó adelante los hijos, haciendo todo lo que estaba en sus manos, para poder superar los efectos de la crisis económica en la que se encontraban. Aprendió a confiar en Dios, dejándose hacer y deshacer por el Espíritu Santo, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen María. Nunca se dejó vencer por el miedo o el desaliento.

Inspiradora de las Obras de la Cruz

Conchita fue la inspiradora de las cinco obras de la Cruz: Apostolado de la Cruz (1894), Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús (1897), Alianza de Amor (1909), Fraternidad de Cristo Sacerdote (1912) y Misioneros del Espíritu Santo (1914). Al cabo de un tiempo Conchita perdió también a sus hijos, comenzó para ella la soledad y con ella la última etapa de su vida. Tenía a Dios que no la dejaría sola jamás. Sus directores espirituales le ordenaron que escribiera todas las comunicaciones que recibiera de parte de Dios. Así fue como escribió varios libros. La fecundidad de Conchita se prolongó, no sólo en su familia de sangre y en sus escritos, sino también en su familia espiritual. De su espíritu viven las cinco Obras de la Cruz, nueve Congregaciones Religiosas y Movimientos de Pastoral.

Concepción Cabrera de Armida, murió en la ciudad de México el 3 de marzo de 1937, con fama de santidad. En 1959 se inició el proceso de Beatificación en Roma, Fue declarada Venerable por el Papa San Juan Pablo II el 20 de diciembre de 1999. Para el estudio del Milagro, las pruebas fueron estudiadas en la diócesis de Monterrey del 11 de marzo de 2011 al 14 de mayo de 2015.

El Milagro por el cual es Beata

El Congreso de los médicos en Roma fue el 23 de noviembre de 2017 donde se aprobó una curación inexplicable.

En la tarde del 22 de mayo de 2008, el Sr. Jorge Treviño por la oración hecha al Señor por intercesión de Conchita, fue curado de manera inexplicable de una parálisis general que tenía, que no lo dejaba moverse, caminar, etc… de estar paralizado, prácticamente al día siguiente salió caminando del hospital de San José, en Monterrey, N.L.

El 1º de marzo de 2018, el Congreso de los teólogos de la Congregación de las causas, aprobaron que el milagro fue por intercesión de al Venerable Sierva de Dios y en el Congreso Ordinario de los Cardenales y obispos del día 5 de junio de 2018, aprobaron lo dicho anteriormente y lo presentaron al Papa para la promulgación del decreto que habla de tal milagro. Tal decreto ha sido emitido el día 8 de junio de 2018, Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Todavía no se ha concretado la fecha exacta de la Beatificación, que será celebrada en la Ciudad de México el año próximo.


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Nueva Beata mexicana. Madre de nueve hijos.

Card. Becciu: “Conchita, apóstol de Jesús, oraba por la santidad de los sacerdotes”

“El punto central de la mística de María Concepción Cabrera Arias de Armída, fue su amor apasionado por Jesús y su deseo de darlo a conocer a todos los pueblos”. Entrevista al Card. Giovanni Angelo Becciu, sobre la virtudes cristianas de la nueva beata mexicana.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“El legado de Conchita es dar su vida por la Iglesia y la salvación de la humanidad. Una herencia que también es una enseñanza para todos nosotros. Viviendo en Dios se puede ser creador, se puede ser creativo, se puede tener una imaginación enorme para animar a la Iglesia, para hacerla nueva”, lo afirma el Card. Giovanni Angelo Becciu, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos explicando las virtudes y la espiritualidad de María Concepción Cabrera Arias de Armída, familiarmente conocida como “Conchita”, una mística mexicana beatificada este 4 de mayo, en la Ciudad de México. La entrevista es de nuestra colega de Roberta Barbi.

D. – Su Eminencia, hoy María Concepción Cabrera Arias de Armída, laica, madre de nueve hijos, es beatificada. ¿Puede hablarnos de su espiritualidad?

R. – La ha llamado “madre”: es interesante. Es una figura muy, muy singular. Vivió en México de 1862 a 1937. Y fue esposa, madre, viuda, mística, fundadora de cinco congregaciones. Tiene una espiritualidad muy singular: se concentra, esto, en el amor a la Virgen. Es decir, ella casi se identifica con María y de María quiere tomar sobre todo el aspecto de la Cruz, del sufrimiento. Quiere asemejarse a María aceptando cualquier dolor que le ocurra en la vida, y ofrecerlo al Señor.

D. – La misión que el Señor le confió a “Conchita” – como la llamaban familiarmente – era la de salvar almas, especialmente las de los sacerdotes por los que tanto rezaba. ¿Cómo surgió esta llamada?

R. – Esta mujer es grande porque es mística, con un gran amor a Dios y a la Virgen, pero al mismo tiempo era una esposa, tenía un marido al que amaba mucho y por cuya muerte sufría terriblemente. Y luego fue madre de nueve hijos, cuatro de los cuales murieron causándole un gran dolor, un gran sufrimiento. Y ella aceptó todo sufrimiento, pero aceptó ofreciéndolo al Señor sabiendo que el sufrimiento, puesto en manos de Dios, es fruto de bendición y de salvación. Y una motivación, un propósito específico, era ofrecer – estos sufrimientos (ndr) – para tener sacerdotes santos. Así como María, veía a los Apóstoles como una figura de Jesús, así también Conchita veía a los sacerdotes como una figura de Jesús, y se sentía madre de los sacerdotes, sus hijos.

D. – Según la nueva Beata, ¿cuál era la importancia para la Iglesia de tener sacerdotes santos?

R. – Ella en sus oraciones solía decir: “Que sean sacerdotes para que puedan elevar el mundo materializado y sensual. Que sean una palanca para poder levantar el mundo”. Ella sabía que los sacerdotes o son santos o no dicen nada: son la sal sin sabor, que pierde su sabor.

D. – Conchita fue también una gran mística que dejó 46 obras recogidas en 158 volúmenes. ¿Qué se puede decir de sus escritos?

R. – Una cantidad impresionante: como ha recordado, hay 60.000 páginas escritas a mano. Imaginemos todo lo que esta mística escribió, hasta el punto de que su padre espiritual dijo: “Se necesitará muchos hombres y muchos años para descubrir los tesoros espirituales de estos escritos”. El punto central de su mística fue su amor apasionado por Jesús y su deseo de darlo a conocer a todos los pueblos.

D. – Entre otras cosas, sus manuscritos, como dijo, inspiraron el establecimiento de cinco Apostolados de las Obras de la Cruz, muy importantes en México y todavía activos en la actualidad. ¿Puede hablarnos de ellos?

R. – Son las cinco Obras de la Cruz: la primera se llama El Apostolado de la Cruz. Esta obra está dirigida a todos los fieles: laicos, sacerdotes y religiosos. La segunda: Las Religiosas de la Cruz del Sagrado Corazón de Jesús, cuyos miembros están dedicados a la vida contemplativa; las Religiosas están dedicadas a la vida contemplativa. Luego está la Alianza de Amor con el Sagrado Corazón de Jesús, formada por los laicos que buscan la santificación en el espíritu de la Cruz. Para los Obispos y Sacerdotes diocesanos fundó la Fraternidad Sacerdotal, la quinta junto con otro, un venerable: el Padre Félix de Jesús Rouger, con quien fundó la Fundación de los Misioneros del Espíritu Santo. Todas ellas son obras activas, que todavía atraen muchas vocaciones, y muchas dan su vida como miembros. Hablamos de los primeros años del siglo XX, antes de que llegara el Concilio, para mostrar cómo el Espíritu Santo ha obrado siempre en la Iglesia y ha valorado también a las madres laicas, para ser fuente de gracia para todo el pueblo de Dios.

D. – ¿Cuál es el legado de esta nueva Beata?

R. – Su legado es dar su vida por la Iglesia y la salvación de la humanidad. Una herencia que también es una enseñanza para todos nosotros. Viviendo en Dios se puede ser creador, se puede ser “creativo”, se puede tener una imaginación enorme para animar a la Iglesia, para hacerla nueva. Hay belleza, hay una enorme riqueza que nos hace ir más allá de estas crisis, porque entonces queda la vitalidad del sarmiento de la vid que es Cristo y que sabe renovar la Iglesia de una manera inesperada con bellezas que podemos tocar con nuestras manos.