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Vaticano: concluye el proceso sobre la financiación de un piso del Card. Bertone.

El Tribunal vaticano condena a Profiti por abuso de poder

El caso de la reestructuración del departamento de Bertone; se modificó la imputación, que antes era de peculado. Un año de reclusión e inhabilitación para cargos públicos con suspensión condicional
AFP

El proceso vaticano

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Pubblicato il 14/10/2017
Ultima modifica il 14/10/2017 alle ore 18:47
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Después de haber modificado el «hecho objeto de la imputación», ya no peculado sino «abuso de poder», el Tribunal vaticano condenó al ex-presidente del Hospital Bambino Gesù, Giuseppe Profiti, a la pena de un año de reclusión, inhabilitación temporal para cargos públicos por un año y una multa de 5000 euros, durante el proceso sobre los fondos utilizados para la reestructuración del departamento del cardenal Tarcisio Bertone, con el «beneficio de la suspensión condicional» de la condena por cinco años y la advertencia de no llevar a cabo mientras tanto otros delitos. El ex-tesorero del hospital que pertenece a la Santa Sede fue absuelto «por no haber cometido el hecho».

 

En nombre del Papa Francisco, el juez Paolo Papanti-Pellettier, leyó la sentencia después de un par de horas de consultaciones, según la cual «con base en el artículo 417 coma 1 del código de penal, modificado el hecho objeto de la imputación con base en el artículo 175 del código penal sobre el abuso de poder, teniendo en cuenta el artículo 422 del código de procedimiento penal, condena Profiti Giuseppe a la pena de un año de reclusión, a la inhabilitación temporal de cargos públicos por un periodo de igual duración, a una multa de 5000 euros, prevista la concesión de los atenuantes genéricos según el artículo 59 del código penal. Considerando el artículo 423 del código de procedimiento penal —prosiguió el magistrado—, concede al antes dicho imputado el beneficio de la suspensión condicional de la condena por cinco años, y considerando el artículo 425 del código de procedimiento penal, advierte al condenado sobre la importancia del beneficio que se le ha otorgado y le advierte que si antes de que se cumpla cometiera un nuevo delito deberá expiar la pena según la ley. Considerando los artículos 39 del código penal y 429 del código de procedimiento penal lo condena a cubrir los gastos procesales». Para concluir, «considerando el artículo 421 del código de procedimiento penal, absuelve a Spina Massimo por no haber cometido el hecho».

 

Durante las arengas de la defensa, pronunciadas hoy por la mañana antes de las consultaciones, además de pedir la absolución absoluta de su cliente, el abogado de Spina, Alfredo Ottaviani, bisnieto del homónimo y difunto cardenal, pronunció una especie de defensa del cardenal Tarcisio Bertone, a quien definió «víctima del proceso», y que «ha pagado de su bolsillo casi 500 mil euros, él, que estaba cerca de cumplir 83 años», cuando según el ente público italiano que se ocupa de las jubilaciones, «la esperanza de vida promedio es de 83 años y ocho meses», por lo que el purpurado no habría tenido tiempo «para amortizar los gastos». Según el abogado, el «ático de Bertone no es ni ático ni es de Bertone».

 

Todo nació cuando la «máxima autoridad», es decir el Papa, ordenó por teléfono al cardenal Bertone, que fue sucedido por Pietro Parolin como Secretario de Estado, que dejara la vivienda del Secretario de Estado y ocupara «determinado departamento», de propiedad del Gobernatorado, pero «el Santo Padre no se dio cuenta inmediatamente de que era un tugurio, un departamentito», dijo Ottaviani, y no «un departamento de sátrapa oriental», en donde el cardenal viven con algunas monjas y cuenta para sí con un espacio de «solamente 150 metros cuadrados», en donde, de cualquier manera, se llevara a cabo reestructuraciones en las tuberías y en los muros. Según el abogado, es «fantasioso» sostener, como hizo durante el proceso un ingeniero del Gobernatorado, que no había dinero para la reestructuración, y Bertone no podía irse a vivir fuera del Vaticano «porque un Secretario de Estado emérito desempeña funciones dentro del Estado».

 

Refiriéndose claramente a la decisión del director general de la autoridad financiera vaticana (AIF), Tommaso di Ruzza, de no responder a las preguntas de los jueces, cuando apareció como testigo en el proceso, aludiendo al secreto de oficio, el abogado Ottaviani dijo que «Bertone sí que habría podido» valerse del «secreto de Estado, y, en cambio, envió una carta en la que explicó punto por punto lo que había sucedido». En esta carta, insistió el abogado, Bertone dijo haber sido invitado insistentemente a contribuir en los gastos, y «eran pocas las personas que habrían podido ejercer semejante presión sobre el ex Secretario de Estado», sentenció Ottaviani.

 

Entonces, según el abogado, «demasiadas personas se ponen al teléfono» y, en una espiral de llamadas telefónicas con las empresas y con los subcontratados se crea «un corto circuito» que, según Ottaviani, habría sido la única explicación para toda la historia.

 

En cuanto a su cliente, Massimo Spina, «no hizo nada más que seguir las órdenes» y por ello, según su abogado, habría debido ser absuelto, no, como el mismo promotor de justicia había pedido en su arenga final, por insuficiencia de pruebas, sino por plena absolución, «porque el hecho no subsiste y no constituye un delito».

 

El abogado de Profiti, Antonello Blasi, pidió para su cliente la absolución «porque el hecho no subsiste», además de volver a denunciar el «defecto de jurisdicción» del Tribunal vaticano, porque el Hospital infantil de la Santa Sede estaría sometido a la jurisdicción italiana. Según el abogado, que rechazó la existencia de una doble facturación, no es cierto que, como denunció el Promotor de Justicia en su arenga, el caso saque a la luz «opacidad y silencios» en la gestión del dinero público vaticano. El ex-administrador del Bambino Gesù, según su defensor, «no es un oficial público» y «lo que hizo fue una inversión y no un gasto».

 

Después del turno de la defensa, el vice-promotor de Justicia, Roberto Zannotti insistió en pedir una condena contra Profiti a tres años de reclusión, 5000 euros de multa e inhabilitación perpetua de cargos públicos, subrayando que una Fundación de Derecho canónico «no es una empresa y no puede invertir, como puede hacer una empresa que invierte en la banca», y, por lo tanto, el «dinero público utilizado en una inversión es un delito».

 

El proceso comenzó el 18 de julio pasado en el Tribunal vaticano. El juez Paolo Papanti-Pelletier presidió el proceso en lugar del presidente del Tribunal, Giuseppe Dalla Torre, que se abstuvo puesto que es miembro del consejo de administración del Bambino Gesù.


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El ático del Cardenal Bertone; cómo se pagó?

El ático de Bertone fue pagado dos veces, preguntas sobre el proceso

Se deduce de los documentos que el Gobernatorado pagó una segunda vez (con el dinero del cardenal ) los gastos que ya había saldado la Fundación Bambino Gesù. No existe una nueva carta-memoria del ex Secretario de Estado

El administrador Profiti con el cardenal Bertone

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

El proceso vaticano en el que están imputados el administrador del Bambino Gesù, Giuseppe Profiti, y el tesorero, Massimo Spina, cuya primera audiencia se llevó a cabo el pasado 18 de junio y que proseguirá en el mes de septiembre, tiene un objetivo claro y bien definido: averiguar si se utilizó ilícitamente el dinero de la Fundación, que pagó la costosa reestructuración del departamento-ático al que se habría mudado el cardenal Tarcisio Bertone después de dejar si encargo como Secretario de Estado.

 

«En particular –se lee en el acta de citación– fueron pagados con fines completamente extra-institucionales 422.005, 16 euros, que fueron utilizados para las obras de reestructuración en un inmueble de propiedad del Gobernatorado, destinado a la residencia del Secretario de Estado emérito, en beneficio de la empresa de Gianantonio Bandera. Delito cometido en la Ciudad del Vaticano de noviembre de 2013 al 28 de mayo de 2014». El empresario genovés Bandera, a pesar de haber recibido dos veces y de dos entes diferentes el dinero para hacer el mismo trabajo, no es imputado y es citado solo como testigo.

 

Es evidente que el proceso, tal y como fue concebido por los magistrados vaticanos, parecería girar alrededor del uso ilícito del dinero del Bambino Gesù: el administrador bertoniano Profiti (que pagó con facturas regulares mientras avanzaba la obra la suma de 422 mil euros) siempre ha tratado de demostrar que con esos gastos no pretendía hacerle un favor al cardenal. Sino que el pago se justificaba porque el departamento en el Vaticano habría sido utilizado para los encuentros entre Bertone y los patrocinadores del Bambino Gesù. Entonces, el ático habría formado parte de las actividades institucionales de la Fundación.

 

Cada quien es libre de sacar sus conclusiones. Profiti sostiene la congruencia de su decisión, que habría favorecido la posibilidad para reunir fondos para el hospital. Los acusadores indican, en cambio, que entre los objetivos institucionales de la Fundación del hospital infantil no figuran las remodelaciones de inmuebles que serán utilizados como residencias privadas.

 

Pero, más allá de esta cuestión central del proceso, quedan pendientes otras tres cuestiones. Como, efectivamente, se deduce de los documentos, entre enero y julio de 2014 Profiti hizo 7 pagos (por un valor total de 422 mil euros) desde las cuentas en el IOR y la Apsa de la Fundación y del hospital a la sociedad inglesa Lg Contractor Ltd. Estas operaciones fueron autorizadas por el administrador después de haber recibido los documentos con los que el empresario Bandera lo informaba sobre el avance de la obra en la casa del Gobernatorado asignada a Bertone.

 

En diciembre de 2015, mientras continuaba la investigación de la magistratura vaticana, el Gobernatorado informó a los investigadores que había aprobado y efectuado los pagos a la empresa Castelli Re para cubrir la reestructuración de la casa de Bertone, por un total de 346.825,64 euros, mediante 7 depósitos efectuados entre el 30 de octubre de 2013 y el 25 de septiembre de 2014. Cada uno de estos depósitos se refería a una factura específica de Castelli Re, que también se relaciona con el empresario Bandera. Fue el mismo Bertone, explicó el Gobernatorado a la magistratura vaticana, quien pidió que se encomendaran los trabajos de reestructuración a la Castelli Re, diciéndoles que algunos de los gastos habrían sido cubiertos en parte por benefactores y en parte por el Gobernatorado mismo.

 

«En particular –se lee en la documentación– de la nota de “Comisión para obras a cargo del Gobernatorado” surge que para los trabajos de reestructuración del departamento destinado a S.E.Rma Card. Bertone (comisión n. 504629) se hizo un presupuesto por 355.000,00 euros, que habría sido pagado en las siguientes proporciones: 308.000,00 euros a cargo del Card. Bertone y 47.000,00 euros a cargo del presupuesto del Gobernatorado».

 

El 27 de noviembre de 2014 el cardenal Bertone pagó al Gobernatorado la suma de 307.676,00 euros, es decir la que le correspondía. Entonces, resumiendo: la Fundación Bambino Gesù pagó 422.000,16 euros a una sociedad relacionada con el empresario Bandera por las obras de reestructuración del ático y para las obras en las partes comunes; El Gobernatorado pagó a la Castelli Re, también relacionada con Bandera, la suma de 346.825,64 euros para que llevara a cabo el mismo trabajo (que fue pagado dos veces, por dos entes diferentes a dos sociedades diferentes relacionadas con el mismo empresario). Bertone devolvió al Gobernatorado la suma que le correspondía (307.676,00 euros).

 

Resulta, pues, que el Gobernatorado efectivamente pagó solamente 39.149,64 euros frente a un compromiso económico presupuestado de 225.000,00 euros. También resulta que algunos de los pagos acordados no fueron efectuados por el Gobernatorado (como afirmó el mismo empresario Bandera) porque mientras tanto, en julio de 2015, la Castelli Re fue declarada en banca rota por el Tribunal de Roma.

 

Los magistrados vaticanos indicaron algunas anomalías: que Bertone hubiera dado el proyecto de reestructuración del inmueble del Gobernatorado y que él mismo hubiera indicado cuál empresa habría debido hacer el trabajo. El doble pago del trabajo por parte de los dos diferentes entes a las dos diferentes sociedades sin que (y esto surgió durante la investigación) ninguno de los entes estuviera al tanto de los pagos del otro.

 

El único que admitió el doble pago fue Gianantonio Bandera. Hay que decir, además, que la competencia para efectuar obras dentro del Estado de la Ciudad del Vaticano es exclusivamente de la Dirección de los Servicios Técnicos del Gobernatorado, «cosa que en el caso en examen –afirmaron los magistrados– no se verificó, debido a la intervención técnico-administrativa y económica de la Fundación Bambino Gesù, que se superpuso a la del Gobernatorado».

 

La magistratura vaticana no pretende que en el proceso penal haya cuestiones de carácter administrativo, y decidió concentrarse solo en la legalidad del comportamiento de Profiti y Spina y en el uso para fines no institucionales del dinero de la Fundación Bambino Gesù. Sin contar que al momento en el que la Fundación presentó el proyecto para la reestructuración del ático, el cardenal Bertone, con una carta del 8 de noviembre de 2013, aseguró al Bambino Gesù que los gastos necesarios para arreglar el departamento que habría sido utilizado también para los encuentros con posibles patrocinadores del hospital habrían corrido por su cuenta y no habrían pesado en la caja de la institución.

 

Mientras continúa el proceso, estas son las cuestiones pendientes: hay un empresario que ha recibido dos veces el dinero por el mismo trabajo. Hay una institución vaticana (el Gobernatorado) que pagó una segunda vez las obras en el departamento que ya había pagado otro ente (la Fundación Bambino Gesù) y lo hizo, por lo menos es lo que parece, con base en un contrato que establecía solamente la obra en las partes comunes (es decir las dos terrazas).

 

Desde el punto de vista contable y patrimonial, el Gobernatorato incrementó su patrimonio por más de medio millón de euros (gracias a la reestructuración del departamento y de las partes comunes) frente a aun gasto de 39 mil euros, con ganancias netas por 560 mil euros. La que perdió, en cambio, fue la Fundación Bambino Gesù, que desembolsó los famosos 422 mil euros y no tuvo ningún incremento patrimonial.

 

Claro, se trata de eventos que sucedieron durante el primer periodo del Pontificado del Papa Francisco, cuando la reforma económico-administrativa, que derivaría en la creación de la Secretaría para la Economía, que todavía estaba en ciernes. Pero ni siquiera ahora parece todo funcionar como debería, por ejemplo en relación con los contratos para la remodelación de los departamentos que serán asignados a los que viven dentro de la Ciudad del Vaticano.

 

Para concluir, siempre en relación con el proceso que acaba de comenzar en el Vaticano, parece no tener fundamento la noticia de una nueva carta-memoria de Bertone sobre la reestructuración del departamento en el que vive y sobre el papel que tuvieron los dos imputados. Se habló sobre la existencia de este documento en el aula durante las discusiones, pero por lo que parece el abogado que lo citó se refería a la ya conocida carta del 8 de noviembre de 2013 con la que el purpurado aceptaba la propuesta para la reestructuración y el relativo resumen que le había presentado la Fundación Bambino Gesù, y en la que especificaba que la suma necesaria para las obras habría corrido a cargo de «terceros, para que nada quede a cargo de esta institución».


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El caso Bertone en el Vaticano.

El departamento de Bertone y la sospecha del doble pago por las obras

La magistratura vaticana indaga: el cardenal depositó de su dinero 300 mil euros al Gobernatorado, mientras la Fundación pagó a la empresa más de 400 mil euros
REUTERS

El cardenal Tarcisio Bertone

02/04/2016
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

La remodelación del departamento ubicado en el tercer piso del Palacio San Carlos en el Vaticano, en donde vive el cardenal Tarcisio Bertone, podría haber sido pagada dos veces. El primer pago habría sido de la Fundación del hospital Bambin Gesù, entonces guiado por el dirigente Giuseppe Profiti, hombre de confianza del ex Secretario de Estado, mediante 7 facturas de alrededor de 400 mil euros a la empresa Castelli Re de Gianantonio Bandera. Y una segunda vez habría pagado el cardenal, de su dinero, 300 mil euros al Gobernatorado vaticano. Esta es la hipótesis que está siguiendo el Promotor de Justicia Gian Piero Milano. La investigación sobre Profiti y el ex tesorero del Bambin Gesù, Massimo Spina, considera la hipótesis del delito de peculado, pues los dos ex dirigentes son considerados oficiales públicos.

 

La primera cuestión es el pago para las obras de remodelación. ¿Por qué el cardenal habría debido pagar los gastos de un departamento que no le pertenece y que quedará como propiedad de la Santa Sede? Cuando Bertone dejó su puesto en la Secretaría de Estado, como no podía utilizar el departamento que le correspondía por sus funciones, tuvo que buscar casa. Se encontraron dos viviendas libres, que no estaban en buen estado; fueron unidas y se creó una sola de 296 metros cuadrados. Pero el Gobernatorado indicó que no contaba con fondos suficientes para las obras, por lo que, si el cardenal quería proceder, habría tenido que pagar por su cuenta.

 

Los documentos publicados en noviembre del año pasado por “Il Tempo” y esta semana por “L’Espresso” indican que la empresa Castelli Re presentó a la Fundación del Bambin Gesù un proyecto por 600 mil euros, con un descuento del 50%, y se comprometió también a devolver lo cobrado por las obras mediante una donación al hospital pediátrico, para que la Fundación no tuviera que pagar nada.

La Fundación pagó, pero al mismo tiempo el Gobernatorado presentó al cardenal Bertone las facturas por las obras que llevó a cabo la misma empresa. La Castelli Re de Bandera tenía estaba haciendo dos obras en el mismo edificio: la primera se ocupaba de las zonas comunes, como la reestructuración de los sótanos y del techo; la segunda se ocupaba de la remodelación de la futura vivienda del cardenal. .Es difícil pensar que el Gobernatorado le pidiera a Bertone que pagara por la remodelación de los espacios comunes. Los 300 mil euros que Bertone pagó, pues, fueron para su departamento, que ocupa con tres monjas y a donde llevó su archivo. Entonces, ¿por qué la empresa recibió otros 400 mil euros? Al declarar la banca rota, la Castelli Re acabó en la mira de los tribunales y fue de esta manera que salió a la luz toda la historia. Esto es lo que deberán responder los magistrados vaticanos.

 

El pago que hizo Bertone, que no es uno de los indagados, está bien documentado. Así como el intercambio de cartas con Profiti, porque el cardenal no quería que la Fundación Bambin Gesù tuviera que pagar absolutamente nada. Al mismo tiempo, como explicó el mismo Profiti, se efectuaron varios pagos, por un total de 400 mil euros, a la empresa Castelli Re.


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Vaticano: el cese del Card.Tarcisio Bertone como secretario de Estado.

El cardenal Bertone cesa como Secretario de Estado

Ciudad del Vaticano, 15 octubre 2013 (VIS).-Esta mañana, durante un acto celebrado en el Palacio Apostólico el Papa Francisco ha visitado al personal de la Secretaría de Estado con ocasión del cese del cardenal Tarcisio Bertone S.D.B. como Secretario de Estado, cargo que ocupará el arzobispo Pietro Parolin, hasta ahora nuncio apostólico en Venezuela, Monseñor Parolin tomará posesión de su cargo dentro de algunas semanas porque ha tenido que someterse a una operación que le ha impedido hacerlo hoy.
 
“En este momento -ha dicho el Papa- quiero compartir con vosotros un sentimiento de gratitud”. “Veo en Usted- ha proseguido dirigiéndose al cardenal Bertone- ante todo al hijo de Don Bosco. Todos estamos marcados por nuestra historia. Pensando en su largo servicio a la Iglesia,desde la enseñanza, como en el ministerio de obispo diocesano y en el trabajo en la Curia, hasta el cargo de Secretario de Estado, me parece que la característica sea siempre la vocación salesiana que … le ha llevado a desempeñar todos las tareas con profundo amor a la Iglesia, gran generosidad y con esa típica mezcla salesiana que une un sincero espíritu de obediencia a una gran libertad de iniciativa e inventiva personal”.
 
El Pontífice ha subrayado otro aspecto del servicio del cardenal Bertone “la actitud de fidelidad incondicional y de lealtad absoluta a Pedro”, que ha sido una “característica distintiva de su mandato como Secretario de Estado tanto hacia Benedicto XVI como conmigo estos meses. Lo he notado en diversas ocasiones y se lo agradezco profundamente”.
 
“Quiero darle también las gracias por el valor y la paciencia con que ha vivido las contrariedades a las que ha tenido que enfrentarse. Son tantas”, ha añadido Francisco, poniendo como ejemplo el sueño en el que Don Bosco y sus jóvenes pasean por un camino lleno de rosas que, poco a poco, se va cubriendo también de espinas y sienten la tentación de salir de él hasta que la Virgen les invita a proseguir y al final, se encuentran, en un espléndido jardín. “El sueño representaría la fatiga del educador pero creo que se puede aplicar también a cualquier ministerio de responsabilidad en la Iglesia. Querido cardenal Bertone, en este momento pienso que, aunque haya habido espinas, la Virgen Auxiliadora no ha dejado de ayudarle y no dejará de hacerlo en futuro. El deseo que todos formulamos es que Usted pueda seguir disfrutando de los tesoros que han caracterizado su vocación: la presencia de Jesús Eucaristía, la ayuda de la Virgen, la amistad del Papa. Los tres grandes amores de Don Bosco: estos tres”.
 
“Y con estos pensamientos -ha concluido- damos también, “in absentia” la bienvenida más cordial al nuevo Secretario. El conoce muy bien a la familia de la Secretaría de Estado,ha trabajado aquí tantos años, con dedicación y competencia y con esa capacidad de diálogo y de trato humano que lo caracterizan. De alguna manera será como “volver a casa”.
 
Al final el Papa ha pedido al personal de la Secretaría de Estado que rezase por él y, a continuación, el cardenal Bertone ha pronunciado un breve discurso rememorando sus siete años de servicio a la Santa Sede, primero con Benedicto XVI, de cuyo pontificado le apasionaron “el ver a la Iglesia comprenderse a sí misma profundamente como comunión y, al mismo tiempo ser capaz de hablar al mundo, al corazón y a la inteligencia de cada uno con claridad de doctrina y con altitud de pensamiento”.
 
Para el purpurado, Benedicto XVI ha sido “un reformador de las conciencias y del clero. Su pontificado se ha caracterizado por fuertes proyectos pastorales…Ha sufrido profundamente por los males que afean el rostro de la Iglesia y por eso la ha dotado de una nueva legislación que ataque con decisión el vergonzoso fenómeno de la pedofilia del clero, sin olvidar el comienzo de una nueva normativa en materia económico administrativa”.
 
“Hoy veo en el Papa Francisco -ha explicado- no tanto una revolución sino una continuidad con el Papa Benedicto XVI, aunque con diversidad de acentos y segmentos de vida personal… La escucha, la ternura, la misericordia, son hechos estupendos que he experimentado personalmente… Y no puedo por menos que subrayar dos cosas que refuerzan esta continuidad: el don del consejo espontáneo e inspirado, proyectado hacia el futuro rico de memoria y la común y ferviente devoción mariana..No hay imagen más bella que la de los Papas recogidos en oración ante la Virgen de Fátima: en Fátima, en el año sacerdotal de 2010, el Papa Benedicto y, en Roma, ante la misma imagen en el Año de la Fe, el Papa Francisco para poner a toda la Iglesia en estado de penitencia y purificación”.
 
El cardenal ha finalizado deseando a su sucesor que pueda “deshacer pronto los nudos que todavía impiden a la Iglesia de ser en Cristo, el corazón del mundo, horizonte deseado e invocado incesantemente”.


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Tras la renuncia del Cardenal Bertone, el Papa nombra a Mons. Parolin nuevo secretario de estado

El Papa nombra nuevo Secretario de Estado(RV).- Hoy 31 de agosto el Santo Padre ha recibido colegialmente en la Casa de Santa Marta, en Audiencia especial al Cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, al Cardenal Leonardo Sandri, Prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, a Monseñor Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados, a Monseñor Peter B. Wells, Asesor para los Asuntos Generales, a Monseñor Antoine Camilleri, Sub-Secretario para las Relaciones con los Estados y a Mons. Alberto Ortega Martin, Oficial de la Secretaria de Estado para las Relaciones con los Estados.

El Santo Padre ha aceptado, según el Canon 354 del Código de Derecho Canónico, la renuncia del Card. Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, pidiéndole de permanecer en ese cargo hasta el 15 de octubre de 2013, con todas las facultades inherentes a tal oficio. Al mismo tiempo el Santo Padre ha nombrado a Mons. Pietro Parolin, Nuncio Apostólico en Venezuela, como nuevo Secretario de Estado. Él tomará posesión de su cargo el 15 de octubre de 2013. En esa ocasión, Su Santidad recibirá en Audiencia a Superiores y Oficiales de la Secretaria de Estado, para agradecer públicamente al Card. Tarcisio Bertone por su fiel y generoso servicio a la Santa Sede y para presentarles el nuevo Secretario de Estado.

El Santo Padre ha confirmado en los respectivos cargos a Mons. Giovanni Angelo Becciu, Sustituto para los Asuntos Generales; Mons. Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados; Mons. Georg Gänswein, Prefecto de la Prefectura de la Casa Pontificia; Mons. Peter Wells, Asesor para los Asuntos Generales; Mons. Antoine Camilleri, Sub-Secretario para las Relaciones con los Estados. (RC-RV)

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Quién es Monseñor Parolin? Nota biográfica de Vatican Insider.

Un retrato del arzobispo Parolin, nuevo Secretario de Estado vaticano. Una decisión que revelaría cuáles senderos pretende recorrer el Pontificado de Bergoglio

GIANNI VALENTE ROMA
Pietro Parolin, de 58 años, dejó Roma hace cuatro años, cuando fue ordenado arzobispo por Papa Benedicto XVI y enviado a Venezuela como Nuncio, después de haber sido, durante siete años, “viceministro del Exterior”  vaticano. Papa Francisco lo ha elegido como su más cercano colaborador, es decir como futuro Secretario de Estado. Parolin se convertirá en el más joven de los que han ocupado el puesto desde la época de Eugenio Pacelli. 

El nombramiento de Parolin ofrecerá nuevos indicios para imaginar cuál será el camino que la Iglesia de Roma emprenderá en los próximos años. Para darse cuenta de esta dirección, basta observar los momentos clave de la aventura humana y cristiana del actual representante pontificio en tierra venezolana.

El nuevo Secretario de Estado nació en Schiavon, en la provincia y en la diócesis de Vicenza (Italia), el 17 de enero de 1955. Su fe en Jesús la absorbió desde su primera infancia en el entorno de la “civilización parroquial” en la que vivió inmerso, la del Véneto blanco de corazón magnánimo y trabajador. Su papá, católico “de misa cotidiana”, se ocupaba de una tienda de herramientas y después empezó a vender vehículos agrícolas. Su mamá fue maestra de educación primaria.

 Cuando Petro tenía diez años, la familia Parolin fue tocada por el dolor: el padre fue arrollado por un automóbil mientras se disponía a recorrer la carretera entre Bassano y Vicenza. Murió en el cato. Desde entonces, los tres hijos (Pietro, su hermana y su hermanito, que tenía ocho meses cuando sucedió la desgracia) fueron testigos de los pequeños gestos heroicos y cotidianos de su madre maestra, que se empeñaba por hacer que no les faltara nada.

Pietro fue monaguillo en la parroquia. El entonces párroco, don Augusto Fornasa (que falleció en Schiavon en la década de los 80) acogió y cultivó su vocación al sacerdocio, en aun ambiente marcado pro la memoria de grades figuras de pastores “sociales”, como don Giuseppe Arena o don Elia Dalla Costa, que se convirtió fue arzobispo de Florencia entre 1931 y 1961.

En 1969, a los 14 años, Pietro entró al seminario de Vicenza. Después de acabar sus estudios superiores, prosiguió con el aprendizaje de la filosofía y la teología. Las inquietudes fecundas y aquellas más corrosivas del post-concilio también agitaban la vida en los seminarios. Pietro se mantuvo alejado de las turbulencias de este periodo. Apreciaba la línea pastoral del obispo Arnoldo Onisto, su capacidad de escuchar a la gente, de meditar y de atender los problemas de los obreros. 

En el seminario, los superiores se dieron cuenta de que Pietro era un my buen estudiante. Después de su ordenación sacerdotal (recibida en 1980 de manos del obispo Onisto) y después de dos años como vicepárroco en la parroquia de la Santísima Trinidad de Schio, lo enviaron a estudiar derecho canónico en la Pontificia Universidad Gregoriana, con la idea de enviarlo después al tribunal diocesano y al sector de la pastoral familiar.

 Pero en Roma (Pietro habitaba en el Colegio Teutónico de la Vía de la Paz) alguien pidió al obispo que pusieran a ese joven sacerdote discreto y trabajador a disposición de la Santa Sede. Él, como siempre, aceptaba ir a donde le dijeran. Con los sistemas de elección “anónimos” que funcionaron durante un tiempo en los palacios vaticanos, acabó casi por casualidad en la órbita del servicio diplomático vaticano, sin ni siquiera saber quién fue su primer “talent scout”. 

En verano de 1983 entró a la Pontificia Academia eclesiástica. En 1968 obtuvo la licenciatura en derecho canónico con una tesis sobre el Sínodo de los Obispos. Después partió hacia la que sería su primera misión: tres años en la nunciatura de Nigeria, a los que seguirían otros tres (de 1989 a 1992) en la nunciatura de México. En Nigeria se involucró en las actividades pastorales de las comunidades locales y conoció en primera persona los problemas de la relación entre los cristianos y musulmanes. En México, en cambio, ofreció su aporte a la fase final del largo trabajo que había puesto en marcha el nuncio Girolamo Prigione, que justamente en 1992 culminaría con el reconocimiento jurídico de la Iglesia católica y con el establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la nación mexicana. Durante esas delicadas negociaciones diplomáticas se habría diluido el carácter laico y anticlerical que caracterizaba al país desde su definición constitucional. 

 En 1992, Parolin fue llamado nuevamente a Roma para trabajar en la segunda sección de la Secretaría de Estado. Eran los años del “wojtylismo” de fuerte proyección geopolítica, en el contexto del colapso del bloque comunista y de los efectos de la primera Guerra del Golfo. Como líder de la diplomacia pontificia estaba el cardenal Angelo Sodano, que en diciembre de 1999 sustituyó a Agostino Casaroli. Al joven funcionario que acababa de volver de México fueron encomendados casos especiales: países e Iglesias fricanas y latinoamericanas, España, Indonesia… En 2002 comenzó a ocuparse de la “sección” italiana; colaboró con monseñor Attilio Nicora (hoy cardenal) en cuestiones pendientes relacionadas con la revisión del Concordato (de 1984) y con los asuntos relacionados con el Ordinariato militar  o con la asistencia religiosa en las cárceles y en los hospitales. 

En 2002, Parolin fue nombrado subsecretario de la segunda sección de la Secretaría de Estado, la que se ocupa de las relaciones con los estados. Como “viceministro del Exterior” vaticano, se ocupó de los casos delicados sobre las relaciones de la Santa Sede y Vietnam (que, gracias a su intervención, fueron paulatinamente acercándose al establecimiento de la plena relación diplomática) y sobre las cuestiones jurídicas pendientes entre el Vaticano e Israel. A partir de 2005, con el nuevo Pontificado ratzingeriano, volvieron a entablarse contactos directos con la China popular. En ese contexto maduró la Carta que Benedicto XVI dirigió en junio de 2007 a los católicos chinos, y que sigue siendo uno de los textos magisteriales más relevantes del pontificado.

  Durante esos años, el subsecretario guió la delegación vaticana que se ocupó de las negociaciones reservadas con los funcionarios chinos para desatar los nudos que todavía pesan en la condición de los católicos chinos. En dos ocasiones fue a Pekín en compañía de los demás miembros de la delegación vaticana. En esos años parecía delinearse el comeinzo de un cambio concreto en las difíciles relaciones sino-vaticanas. Después, en verano de 2009, Parolin fue nombrado nuncio en Caracas, en donde tuvo que vérselas con el caudillo Chávez y sus relaciones borrascosas con la jerarquía católica local. El 12 de septiembre de ese año, Parolin recibió la ordenación episcopal de manos de Benedicto XVI. Acababa de explotar el “caso Boffo”. Las escaramuzas entre bandas eclesiales, con tragicómica ferocidad, acabaron en una fase virulenta. Papa Ratzinger en la homilía en la que también consagró a Parolin recordó, en referencia a esas “luchas” siempre presentes en la Iglesia que «el sacerdocio no es dominio, sino servicio» y que «las cosas en la sociedad civil y, no raramente, incluso en la iglesia sufren por el hecho de que muchos de aquellos, a quienes ha sido conferida una responsabilidad, trabajan para sí mismos y no para la comunidad».

 En ocasión de su traslado a Caracas, algunos trataron de acreditar en los medios de comunicación la afinidad de Parolin con la «corriente» de ascendencia casaroliana relacionada con el cardenal Achille Silvestrini, que fue secretario de la segunda sección de la Secretaría de Estado de 1979 a 1988. Maniobras que en el caso de Parolin se revelaron inmediatamente un prejucio. Si se consideran los hechos, se demuestra evidente que en la Secretaría de Estado su perfil de funcionario leal y competente fue apreciado en diferentes ocasiones por superiores de orientaciones y sensibilidades diversas. Parolin colaboró discretamente con Casaroli y Silvestrini, Sodano y Tauran, Lajolo, Bertone y Mamberti.

 Con Parolin como nuevo Secretario de Estado, se puede imaginar que, incluso por su temperamento, tratará de apreciar sensibilidades eclesiales diferentes, en el horizonte abierto de la Iglesia no auto-referencial constantemente sugerido por Papa Francisco. Si hay un rasgo que se puede identificar en el “modus operandi” de Parolin es el que se conecta con la gran tradición diplomática vaticana: realismo, estudio profundo de los contextos y de los problemas que hay que afrontar, búsqueda de soluciones posibles. Ante los conflictos regionales que siguen estremeciendo al planeta (a partir del Medio Oriente) y ante los peligros de nuevos enfrentamientos globales entre super-potencias viejas y nuevas, la Santa Sede podrá ofrecer una vez más su sabiduría y clarividencia para favorecer los caminos de la paz. Dejando a un lado las presucniones de un protagonismo geopolítico, el instrumento de la diplomacia vaticana, en sintonía con la “conversión pastoral” sugerida por Papa Francisco, podrá ofrecer un aporte importante y creativo a la acción de la Iglesia, a la que el obispo de Roma ha invitado insistentemente a “salir de sí misma” para ir al encuentro de todos los hombres en las periferias geográficas y existenciales.

 Sobre todo, con Parolin acabarían en el olvido las falsas dialécticas que durante los últimos años han intentado con insistencia oponer la diplomacia y la proclamación de la fe, el realismo dialogante y la defensa de la identidad y de los valores cristianos. Toda la historia de la Iglesia sugiere que justamente la fe evangélica puede ser mucho más clarividente a la hora de ejercer la inteligencia y la prudencia ante las dinámicas reales del mundo y del poder. Para Parolin, el servicio que ha ofrecido a la Santa Sede siempre ha sido una forma para ejercer la propia espiritualidad sacerdotal. La misma expresada en el entusiasmo que él mismo manifestó ante la fe de los neófitos “montagnards” vietnamitas, o en la alegría con la que se sumergió en la vida latiente del catolicismo venezolano. Como moto episcopal eligió la pregunta retórica de San Pablo en la Carta a los Romanos: «¿Quién nos separará del amor de Cristo?». Suceda lo que suceda, es fácil intuir en quién confiará “don Pietro” para custodiar la paz de su corazón.