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Todo sobre el sínodo de la Amazonìa, por el Card. Barreto, jesuita

El Sínodo para la Amazonía y los derechos humanos

—Cardenal Pedro Ricardo Barreto S.I.—

Pueblos, comunidades y Estados en diálogo

 

El papa Francisco, dirigiéndose a los pueblos indígenas amazónicos, les dice: «La Iglesia no es ajena a su problemática y a sus vidas; no quiere ser extraña a su forma de vida y organización. Necesitamos que los pueblos originarios moldeen culturalmente las Iglesias locales amazónicas».[1]

Bajo las premisas fundamentales del diálogo y la búsqueda del bien común, la realización de este Sínodo especial para la Amazonía desea contribuir en la construcción de nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral. El objetivo es crear las condiciones que permitan a las poblaciones que habitan el vasto e importante territorio amazónico vivir con dignidad y mirar con esperanza el futuro, siempre en el marco del respeto mutuo y del reconocimiento de las responsabilidades diferenciadas y complementarias de los actores sociales, políticos y religiosos.

El Sínodo para la Amazonía y, más ampliamente, la misión de la Iglesia en este territorio son, de hecho, expresiones de un acompañamiento significativo a la vida cotidiana de los pueblos y comunidades que ahí habitan, y de ninguna manera puede considerarse su presencia como una amenaza para la estabilidad o soberanía de los países particulares. La presencia de la Iglesia es, en realidad, un prisma desde el cual se puede identificar los puntos frágiles de la respuesta de nuestros Estados y de las sociedades como tales ante situaciones urgentes y sobre las cuales, independientemente de la Iglesia, hay deudas concretas e históricas que no podemos eludir.

Por otro lado, mirar desde el respeto y la valoración de las contribuciones de estos pueblos en su identidad y capacidad de proteger estos ecosistemas desde su propio modo cultural y cosmovisión es una oportunidad para crear condiciones adecuadas en las que nuestras sociedades no amazónicas puedan aprender de ellas, valorarlas y respetarlas. Quizás así, algún día, podamos superar esa concepción de este territorio como espacio vacío o «atrasado» y encontremos orientaciones pertinentes para nuestros propios fracasos como sociedades con respecto al cuidado de nuestra casa común.

En esto, también la Iglesia puede aportar desde su presencia histórica, extendida, legitimada (a pesar de las sombras y con sus luces particulares) y con su proyección a permanecer en el futuro con una visión de largo plazo.

Considero que, desde estas premisas, algunos gobiernos pueden superar cualquier posición de sospecha y podrán escuchar con más atención las voces sutiles y los llamados urgentes que vienen del territorio y sobre los cuales la Iglesia quiere ser acompañante y portavoz, samaritana y profética, como lo expresa el Instrumentum laboris del Sínodo en su parte III.

En este momento tan importante en que el papa ha convocado este Sínodo Especial, podemos decir que el Documento de Trabajo (presentado el 17 de junio) es una expresión de la voz del pueblo de Dios. De hecho, se ha realizado un amplio proceso de escucha directa al territorio[2] para ampliar la participación de pobladores y personas de Iglesia, mediante asambleas, foros temáticos, y ruedas de conversación, llegando a por lo menos 87 000 personas (22 000 en eventos organizados por la Red Eclesial Panamazónica [REPAM][3] y alrededor de 65 000 en fases preparatorias) de los nueve países que integran este territorio. Por ello, lo que el documento expresa es en gran medida el sentir y el anhelo de muchos de los representantes del pueblo amazónico.[4]

Esto es una experiencia inédita para un Sínodo Especial y, por ello, sin perder de vista que es un evento eminentemente eclesial, lo que aquí se expresa es un buen indicativo de lo que sucede en este territorio. Creemos que, más allá de posiciones de sospecha, esta riqueza expresada podría aportar elementos para una mejor comprensión de una realidad que clama.

Situación de vulnerabilidad e importancia de la región

La cuenca amazónica ha sido una región concebida históricamente como un espacio que debe ser ocupado e integrado en función de los intereses externos. En efecto, en un primer momento era considerado como un territorio baldío. Es a partir del descubrimiento de sus recursos naturales que se posiciona como una región prioritaria, sin embargo, crece en torno a ella una concepción de realidad atrasada, apartada de la centralidad urbana y que posee un vacío demográfico, lo cual permite asumirla como territorio disponible para los intereses de ciertos grupos, haciendo muchas veces invisible su riqueza cultural, de fauna y de flora.

Este territorio abarca una superficie de aproximadamente 7,5 millones de km2. Está repartido en ocho países de América del Sur (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela) más la Guayana Francesa como territorio de ultramar. Representa el 43 % de la superficie de América del Sur. La región amazónica concentra el 20 % del agua dulce no congelada del planeta. En ella se concentra el 34 % de los bosques primarios del planeta, que albergan entre el 30 % y 40 % de la fauna y flora del mundo.

Es un bioma, es decir, un sistema vivo, que funciona como un estabilizador climático regional y global, manteniendo el aire húmedo y que produce un tercio de las lluvias que alimentan la tierra. Posee una gran socio-diversidad, ya que alberga a cerca de 2 800 000 indígenas, que pertenecen a 390 pueblos, 137 de los cuales son pueblos aislados o sin contactos externos; se hablan en él 240 lenguas pertenecientes a 49 familias lingüísticas distintas. Tiene alrededor de 33 millones de habitantes.

El papa Francisco reconoce a los propios pueblos amazónicos y sus desafíos: «Probablemente los pueblos originarios amazónicos nunca hayan estado tan amenazados en sus territorios como lo están ahora. La Amazonia es tierra disputada desde varios frentes: por una parte, el neo-extractivismo y la fuerte presión por grandes intereses económicos que apuntan su avidez sobre petróleo, gas, madera, oro, monocultivos agroindustriales. Considero imprescindible realizar esfuerzos para generar espacios institucionales de respeto, reconocimiento y diálogo con los pueblos nativos; asumiendo y rescatando la cultura, lengua, tradiciones, derechos y espiritualidad que les son propias. Un diálogo intercultural en el cual ustedes sean los “principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios” (Laudato si’, n. 146). El reconocimiento y el diálogo serán el mejor camino para transformar las históricas relaciones marcadas por la exclusión y la discriminación».[5]

La Iglesia en la cuenca amazónica

En el contexto de la Amazonía la Iglesia ha salido desde el inicio al encuentro de las culturas, con luces y sombras. Siguiendo el mandato del evangelio, ella acompaña el ritmo en que camina el pueblo más pobre. En esas realidades se percibe la vitalidad misionera de la Iglesia en la Amazonía. Esta porción de la Tierra es el bioma donde se expresa la vida en su extraordinaria diversidad como don de Dios para todos los que la habitan y para toda la humanidad. Sin embargo, es un territorio cada vez más devastado y amenazado.

Según la Doctrina Social de la Iglesia, la misión de todo cristiano contiene un compromiso profético con la justicia, la paz, la dignidad de todo ser humano sin distinción, y con la integridad de la creación, en respuesta a un modelo de sociedad dominante que produce exclusión, desigualdad, y que provoca lo que el papa Francisco ha llamado una verdadera «cultura del descarte» y una «globalización de la indiferencia».

Como ya se ha dicho, este bioma, además de ser «fuente de vida en el corazón de la Iglesia» y uno de los sitios de mayor biodiversidad del mundo, es también el sitio de vida de múltiples culturas que han vivido ahí por siglos y cuya existencia e identidad están actualmente en riesgo por el modelo eminentemente neo-extractivista que hoy se impone.[6]

La Iglesia dispone de todos sus medios, de su legitimidad en lo local, regional e internacional, y de su perspectiva histórica y con proyección a futuro para colaborar con todas las instancias gubernamentales, organizaciones de la sociedad civil, y especialmente con los propios pueblos, con la certeza de que es del interés genuino de todos la promoción, defensa y exigibilidad de los derechos humanos.

Todos juntos, cada uno desde su respectivo espacio, estamos llamados a crear las posibilidades de ese «futuro sereno», sobre todo para los pueblos indígenas, al que se refiere el papa Francisco en la convocación de este Sínodo especial. Escribió el papa en la encíclica Laudato si’: «La visión consumista del ser humano, alentada por los engranajes de la actual economía globalizada, tiende a homogeneizar las culturas y a debilitar la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad. […] Hace falta incorporar la perspectiva de los derechos de los pueblos y las culturas, y así entender que el desarrollo de un grupo social supone un proceso histórico dentro de un contexto cultural y requiere del continuado protagonismo de los actores sociales locales desde su propia cultura» (LS 144).

Ello debe llamar a la reflexión sobre la necesidad de buscar y encontrar nuevos caminos para tratar de armonizar el respeto de los derechos humanos y del medioambiente por un lado, con el desarrollo económico, productivo y sostenible por el otro. Bajo esta perspectiva, nos sentimos llamados a buscar un modelo de desarrollo que tome en cuenta esta realidad intercultural de la Amazonía y se asegure la protección de los bienes de la creación.

Afirma una vez más el papa: «En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. […] Para ellos, la tierra no es un bien económico, sino don de Dios y de los antepasados que descansan en ella, un espacio sagrado con el cual necesitan interactuar para sostener su identidad y sus valores. Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan. Sin embargo, en diversas partes del mundo, son objeto de presiones para que abandonen sus tierras a fin de dejarlas libres para proyectos extractivos y agropecuarios que no prestan atención a la degradación de la naturaleza y de la cultura» (LS 146).

Para ese fin se ha creado en septiembre de 2014 la Red Eclesial Panamazónica (REPAM) con la aprobación de la Santa Sede mediante carta del santo padre Francisco enviada por intermediación del cardenal Parolin, secretario de Estado. Dicha carta expresa: «No podemos vivir solos, encerrados en nosotros mismos […]. Solamente de esta manera el testimonio cristiano puede, gracias a la red, alcanzar las periferias existenciales humanas, permitiendo que el fermento cristiano fecunde y haga progresar las culturas vivas de la Amazonía y sus valores».[7]

Estados, empresas extranjeras y el derecho integral de los pueblos en la Panamazonía

La experiencia pastoral de décadas, y de años recientes como REPAM, nos dice también que no solo son responsables algunos Estados en los que se desarrollan las industrias extractivas, sino también ciertas empresas extranjeras y sus Estados de origen, esto es, los Estados que apoyan y propician la inversión extractiva, pública o privada, fuera de sus fronteras nacionales, aprovechando la riqueza de la tierra a costa de devastadores impactos sobre el medioambiente amazónico y sus pobladores.

La mayoría de los Estados de este territorio son signatarios de las principales convenciones internacionales de derechos humanos y de los respectivos instrumentos asociados a los derechos de los pueblos indígenas y sobre el cuidado del medioambiente. Por tanto, estamos seguros de su compromiso con el cumplimiento de los mismos. La Iglesia desea ser puente y colaboradora para lograr este objetivo para el bien de cada uno de los países representados en este territorio, para la vida digna y plena de los pueblos que ahí habitan, y para el cuidado de este ecosistema esencial para el presente y futuro del planeta.

La Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (aprobada el 13 de septiembre de 2007), a la que el papa ha hecho referencia en diversas ocasiones, contiene derechos tan importantes como el derecho a la libre determinación, en virtud del cual los pueblos indígenas determinan su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural (art. 3.). En el ejercicio de su libre determinación, los pueblos indígenas tienen derecho a la autonomía en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales (art. 4). Y del art. 6 del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, del año 1989, surge su derecho a no verse alcanzados por medidas legislativas o administrativas que puedan afectarlos directamente sin que antes se los haya consultado «de buena fe y de una manera apropiada a las circunstancias» para lograr su consentimiento previo, libre e informado.

Valoramos especialmente la ratificación del Convenio 169 de la OIT por parte de los Estados de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Venezuela. Asimismo, Bolivia, Brasil, Ecuador, Francia (Guayana Francesa), Perú, Surinam y Venezuela votaron a favor de la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, del año 2007.

En lo referente a la respuesta firme con respecto al cambio climático, que representa una crisis ecológica global ineludible, todos los Estados que forman parte de la cuenca amazónica son signatarios del Acuerdo de París, y estamos convencidos de su compromiso con las respectivas contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional; aunque, dada la «emergencia climática» que afrontamos hoy, debemos exigirles hacer mucho más, así como toda la sociedad global debe trabajar mucho más eficazmente en este mismo objetivo. El cuidado de este ecosistema es fundamental para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. El propio papa Francisco expresa acerca de los pueblos originarios que: «Cuando permanecen en sus territorios, son precisamente ellos quienes mejor los cuidan» (LS 146).

En el plano nacional, algunas Constituciones de los Estados amazónicos han incorporado progresivamente estos mismos derechos sobre consulta previa, libre e informada, han desarrollado estándares medioambientales para reducir la deforestación y creado mecanismos para asegurar el respeto de las reservas naturales y el reconocimiento de tierras indígenas de posesión ancestral. Aunque, hay que decirlo con claridad, existe una seria limitación o, en algunos casos, falta de compromiso eficaz o de voluntad expresa para su cumplimiento.

Paralelamente, las poblaciones indígenas, campesinas y otros sectores populares en cada país, han construido procesos políticos organizativos en torno de agendas fundadas en una perspectiva basada en derechos legítimos que debe ser reconocida y respetada, siempre que esté en el marco del Estado de derecho.

Pueblos indígenas en aislamiento voluntario o pueblos libres

Los pueblos indígenas en aislamiento voluntario (PIAV) deben ser considerados con la más alta prioridad debido a su alto grado de vulnerabilidad, a su condición antropológica específica y a la necesidad de protegerlos de cualquier proceso que pueda resultar en una violación de sus derechos humanos. Dijo sobre ellos el papa Francisco: «El rezago de épocas pasadas los obligó a aislarse hasta de sus propias etnias, emprendieron una historia de cautiverio en los lugares más inaccesibles del bosque para poder vivir en libertad. Sigan defendiendo a estos hermanos más vulnerables. Su presencia nos recuerda que no podemos disponer de los bienes comunes al ritmo de la avidez y del consumo».[9]

Protegerlos es una exigencia ética fundamental, y para la Iglesia se torna en un imperativo moral coherente con el enfoque de ecología integral que el papa Francisco presenta como propuesta central en Laudato si’.

Hagamos nuestro el desafío

Como Iglesia, siguiendo los llamados del papa Francisco y en el anhelo de una comunión con y en las sociedades en las que vivimos, queremos vivir una «cultura del encuentro» en la Amazonía con los pueblos indígenas, las comunidades que habitan las riberas de los ríos, los afrodescendientes, los pequeños campesinos, los que habitan las ciudades, con las comunidades de fe, y en diálogo respetuoso y constructivo con otras religiones e instancias políticas y sociales.

En ese espíritu, los representantes oficiales de la Santa Sede y de la REPAM han acompañado a los miembros de los pueblos y comunidades amazónicas en distintos ámbitos internacionales y regionales del sistema de Naciones Unidas para que puedan presentar las situaciones particulares que los afectan.

Los miembros de la Iglesia católica en la Amazonía queremos ser testimonios vivos de esperanza y de cooperación y seguir prestando un servicio evangelizador que eche sus raíces en el suelo fértil en el que viven nuestros pueblos amazónicos y en sus culturas. En este sentido, el Sínodo, siendo un evento eclesial, puede ser un signo valioso de la respuesta eficaz para la promoción de la justicia y la defensa de la dignidad de las personas más vulneradas. Creemos que sociedades, Gobiernos, e Iglesia en general podemos poner atención a estas voces para asumir más consistentemente nuestras respectivas responsabilidades, diferenciadas y potencialmente complementarias.

Queremos quedarnos con el enorme desafío que nos plantea el papa Francisco cuando afirma: «Creo que el problema principal está en cómo conciliar el derecho al desarrollo incluyendo también el derecho de tipo social y cultural, con la protección de las características propias de los indígenas y de sus territorios. […] En este sentido, siempre debe prevalecer el derecho al consentimiento previo e informado».[10] (III Foro mundial de los Pueblos Indígenas. Roma. 15 de febrero de 2017).

[1] Francisco, Discurso en ocasión del encuentro con los pueblos de la Amazonia, Puerto Maldonado (Perú), 19 de enero de 2018, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2018/january/documents/papa-francesco_20180119_peru-puertomaldonado-popoliamazzonia.html.

[2] Junto a la consulta directa de las mismas conferencias episcopales (y de las jurisdicciones presentes en el territorio) de los países amazónicos.

[3] La REPAM es una entidad cofundada por las instituciones regionales de la Iglesia católica: el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), la CLAR (Conferencia de Religiosos y Religiosas Latinoamericanos), la pastoral social de Cáritas de América Latina y la Comisión Episcopal para la Amazonía de la CNBB (Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil), con el apoyo del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, de la Santa Sede. Reúne así a todos los distintos referentes de la Iglesia Católica que actúan en el acompañamiento pastoral y en la defensa integral de grupos vulnerables (con especial atención a los pueblos indígenas y a otras minorías) y de sus derechos y en la promoción de alternativas existenciales para pueblos y comunidades que habitan este territorio.

[4] El texto que aquí presento reelabora una intervención mía en la reunión con los representantes pontificios y los embajadores de los países que integran el territorio amazónico. El encuentro tuvo lugar en la Secretaría de Estado en junio pasado.

[5] Francisco, Discurso en ocasión del encuentro con los pueblos de la Amazonia, op. cit.

[6] Cf. ibíd.

[7] Francisco, Mensaje en ocasión del encuentro inaugural de la Rede Eclesial Panamazónica (Brasilia, 9-12 de septiembre de 2014), disponible en su original portugués en http://w2.vatican.va/content/francesco/pt/messages/pont-messages/2014/documents/papa-francesco_20140909_messaggio-rete-ecclesiale-pan-amazzonica.html.

[8] Francisco, Discurso a los participantes en un encuentro organizado por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral sobre el tema: transición energética y cuidado de nuestra casa común, 14 de junio de 2019, disponible en http://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2019/june/documents/papa-francesco_20190614_compagnie-petrolifere.html.

[9] Francisco, Discurso en ocasión del encuentro con los pueblos de la Amazonia, op. cit.

[10] Francisco, Discurso a los participantes en el III Foro de los Pueblos Indígenas convocado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), 15 de febrero de 2017, disponible en https://w2.vatican.va/content/francesco/es/speeches/2017/february/documents/papa-francesco_20170215_popoli-indigeni.html.


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Importancia de la Amazonia para todo el mundo. Card. Barreto

Card. Barreto. Sínodo: Universalizar el amor, no temer escuchar

El Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica, Card. Pedro Barreto, relata el estado actual del proceso de preparación del Sínodo Especial para la Amazonia, que se realizará en octubre próximo en el Vaticano

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

El pasado 15 de octubre del 2017, Papa Francisco convocó una Asamblea Sinodal Especial sobre la Panamazonía, indicando que el principal objetivo es “encontrar nuevos caminos para la evangelización de aquella porción del Pueblo de Dios, sobre todo de los indígenas, muchas veces olvidados y sin una perspectiva de un futuro sereno, también por la causa de la crisis de la foresta amazónica, pulmón de fundamental importancia para nuestro planeta”.

La Panamazonía está formada por nueve países: Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela, Surinam, Guayana y Guayana Francesa. Se trata de una región que es una importante fuente de oxígeno para toda la tierra, donde se concentran más de un tercio de las reservas forestales primarias del mundo. Es una de las mayores reservas de biodiversidad del planeta, conteniendo el 20% del agua dulce no congelada.

Sinodalidad

El Cardenal Pedro Barreto enmarca el proceso sinodal en la invitación de Jesús a los apóstoles: ‘Vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio’. Por eso: el “sínodo es una expresión del caminar juntos, de buscar juntos lo que Dios quiere. La Sinodalidad es la esencia de la evangelización… De allí su título: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Territorio y universalidad

El Cardenal afirma que “la Amazonia es una región de siete millones y medio de kilómetros cuadrados. Es el gran bioma de la humanidad; es uno de los pulmones del mundo, como dice el Papa Francisco y aunque nos focalizamos en una región, no deja de tener una dimensión universal, porque lo que sucede en la Amazonia sucede en el mundo… El sínodo tiene dos aspectos: uno, la región y los que viven allí, que son los últimos, la periferia del mundo y el otro, lo universal, que es la humanidad”.

Entrevista al Card. Pedro Barreto

El ejercicio de escuchar

El Cardenal recuerda que “el verbo escuchar nos remite a una actitud que el Papa Francisco experimentó cuando hizo su visita Pastoral al Perú. En su visita él dijo expresamente: he venido a escucharlos, he venido a compartir sus sufrimientos”.

El proceso de preparación ha sido un ejercicio de escucha. Ejemplo de ello han sido las asambleas territoriales. “He participado en algunas asambleas donde la gran mayoría de los asistentes eran indígenas amazónicos. Ellos han hablado con mucha libertad, no solamente de la problemática que viven, que es urgente y compleja, sino también de sus expectativas y esperanzas… Se ha levantado un gran entusiasmo, porque se consideraban al margen de la sociedad y de la Iglesia católica”.

“Los participantes decían: “Ahora la Iglesia universal y el Papa Francisco se interesan por nosotros. Una persona dijo esta frase que me tocó fuertemente, como experiencia de encarnación de Cristo en la Amazonia. Dijo: recién ahora me siento importante para la Iglesia. No dijo para la sociedad. Este aspecto nos está indicando lo que significa esta preparación”.

Dinámica pre-sinodal

El martes 14 y miércoles 15 de mayo, la Comisión Presinodal se reúne en el Vaticano con el Papa Francisco. De allí saldrá el documento de trabajo. Este documento se pondrá en manos de las conferencias episcopales para que organicen eventos para reflexionar y discutir el contenido. Los obispos, al venir al Sínodo, serán portadores “de la riqueza de las respuestas y de las inquietudes que las comunidades hagan llegar”.

Temores y esperanzas

El Cardenal Barreto afirma que “hay miedos y temores”. Para él, esto tiene su origen en la falta de comprensión que tiene la Iglesia y la humanidad sobre esta experiencia sinodal sobre la Amazonia”. Considera que a veces esta falta de comprensión se expresa a partir de la distancia que se experimenta con la Amazonia, con preguntas como: ¿Qué tengo que ver yo, que vivo en la costa con la Amazonia? ¿Qué tengo que ver con la Amazonía yo, que vivo en España?

Barreto continúa: “Cuando el Papa dice que la Iglesia debe tener un rostro indígena, un rostro amazónico, no podemos entender esto de una manera literal, No se trata de vivir como, sino de aprender, que es distinto, a vivir en armonía con la trascendencia, con Dios y con la naturaleza y, por otro lado, y esto lo dice el Papa en la Laudato Si, un camino de salida ante el problema tecnocrático, consumista que vivimos”. Esa salida es “la vida sobria que las comunidades indígenas viven”. Finalizó insistiendo en que experimenta más esperanzas que temores.

Trascendencia y rostro amazónico

El Cardenal afirmó: “Tener un rostro amazónico como Iglesia es cuidar mucho la trascendencia. Los indígenas están inmersos en esa creación que les trasciende, que es mucho más que ellos. Ellos se consideran administradores de los bienes de la creación. Y esto la Iglesia lo tiene que aprender” … “Somos administradores, no somos dominadores, no somos propietarios. Si vivimos así, nuestra vida social cambia. No hay oportunidad para la autosuficiencia”.

Universalizar el amor, escuchar la diferencia

Para el Cardenal Barreto “esta es una prueba decisiva para la Iglesia, para mirar desde lo local, desde la encarnación de Cristo en una cultura concreta y que se universaliza en el amor. El amor abre horizontes”. La respuesta no se dará desde el poder o desde la alta intelectualidad, sino desde el servicio. Esto es esperanzador, porque nos hace “auténticos administradores de los bienes de la creación”.


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Semana santa y Pascua, por el Cardenal Barreto, jesuita.

2019.03.18 Amazzonia, indigeni amazzonici, Perù, donna peruviana con bambina2019.03.18 Amazzonia, indigeni amazzonici, Perù, donna peruviana con bambina 

Card. Barreto: “Pascua, ofrecer la vida por los más pobres cuidando la Creación”

“La Pascua, es el misterio insondable del amor que Cristo tiene por nosotros”. Mensaje del Cardenal Pedro Barreto Jimeno S.J., Arzobispo de Huancayo y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, para la Semana Santa 2019.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Jesús con su Resurrección nos ofrece la vida, por ello, nosotros ofrezcamos nuestra vida para la felicidad de nuestros hermanos, especialmente de los más pobres cuidando nuestra Casa Común”, lo escribe el Cardenal Pedro Barreto Jimeno S.J., Arzobispo de Huancayo y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana, en su Mensaje para la Semana Santa 2019.

Jueves Santo: un gesto de servicio, amor y entrega

En su mensaje, el Arzobispo de Huancayo recuerda que, esta Semana Santa, pero de modo especial el triduo pascual, tiene tres momentos muy importantes: “El primer momento – señala el Card. Barreto – es la Institución de la Eucaristía el Jueves Santo, donde Jesús celebró una comida con sus apóstoles como despedida y él mismo dice ‘he deseado vivamente llegar a este momento para compartir estas cosas’, y la sorpresa más grande es que cogiendo un poco de Pan dijo, ‘este es mi cuerpo, toman y coman’, un cuerpo entregado, un cuerpo que realmente se entrega de manera plena y total hasta la muerte, y del mismo modo, tomando un cáliz lleno de Vino dijo: ‘este es mi sangre’, sangre derramada por ustedes y por todos para la salvación del género humano”. Es algo impresionante y lo más llamativo es que Jesús es el servidor lavando los pies de sus discípulos, es un gesto de servicio, de amor y de entrega, es Jesús el Pan de la vida.

Viernes Santo: el misterio insondable del amor

Un segundo momento enunciado por el Vicepresidente de la Conferencia Episcopal Peruana es el Viernes Santo, la muerte de Jesús. Y muchos se preguntarán ¿por qué celebramos la muerte de Jesús?, el Card. Barreto responde diciendo que, es que la muerte de Jesús la que nos da la vida y eso es el misterio insondable del amor que Cristo tiene por nosotros, y en esa larga agonía dice las siete palabras.

Las tres primeras palabras fundamentalmente están dirigidas a nosotros para darnos luz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”, Jesús nos defiende, el crucificado pide perdón por nosotros; “Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso”, somos nosotros muchas veces los ladrones de la felicidad de muchas personas; “Madre, ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu Madre”, estas tres palabras nos hacen tomar conciencia que Jesús no piensa en sí mismo, sino en todos.

La cuarta y quinta palabra, evidencia el Arzobispo de Huancayo, expresa lo que Él experimenta: “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?”, porque nos sentimos solos, incomprendidos y es que Dios no nos ha abandonado, en realidad lo que quiere es que nosotros nos unamos a su hijo Jesús que experimentó el abandono y también experimentamos la soledad, porque abandonamos a Jesús y Jesús no está dentro de nuestro corazón. “Tengo Sed”, es impresionante si nosotros escucháramos a una persona que nos suplica que clama “Tengo Sed”, vamos a ser tan duros de no darle un vaso de agua, Jesús necesita también ser saciado de esa alegría, de esa paz de vernos unidos; somos diferentes, pero al mismo tiempo unidos.

Por último las dos últimas palabras de Jesús nos llenan de paz: “Todo está cumplido”, hacer la voluntad de Dios y uno muere como Jesús, cumpliendo la voluntad de Dios con paz. “Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu”, esa tranquilidad esa paz de decir “Señor he salido de ti y vuelvo a ti, con esa paz que solamente tú me puedes dar”.

La Vigilia Pascual y la Resurrección de Jesús

Finalmente, el tercer y último momento es la Vigilia Pascual del sábado por la noche, la ceremonia de la Luz; y la Liturgia expresa que toda la Iglesia que Cristo vive y ha vencido a la muerte y el domingo en la madrugada celebramos al Pascualito Wanka, Pascualito de Pascua, de paso de la muerte a la vida y Wanka por que vivimos aquí – en Huancayo – este gran regalo de la experiencia de que Jesús Resucita hoy en medio de nosotros.


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El jesuita Cardenal Barreto: Amazonia, un sínodo de interés mundial

Card. Barreto: Escucharnos para cuidar de nuestra casa común

Pedro Barreto, Arzobispo de Huancayo y Cardenal de la Iglesia desde el 28 junio de 2018. Vicepresidente de la Red Eclesial Panamazónica (REPAM). Participa en el Seminario Internacional “En camino hacia el Sínodo Amazónico” que se realizará en octubre próximo

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

El proceso sinodal

En la ciudad de Roma se desarrolla el Seminario Internacional “En camino hacia el Sínodo Amazónico. Dimensión regional y universal”. En él participan personas procedentes de todos los continentes y con diversas responsabilidades y compromisos: obispos, laicos y laicas, religiosos y religiosas, expertos en temas medioambientales.

Para el Cardenal Barreto, “lo que ha enriquecido mucho esta sesión de estudio es la presencia de dos mujeres indígenas amazónicas. Una de Colombia y otra de Perú.

El Cardenal declaró que “el objetivo del seminario es escucharnos. Lo que tenemos que hacer hoy en el mundo, que es “un mundo sordo”, como dice el Papa Francisco,  es aprender a escucharnos, y  a escuchar puntos de vista distintos para confluir en aquello que es lo fundamental: es el cuidado de nuestra casa común”.

Subrayó que diversos estudios muestran que “los efectos del cambio climático se están evidenciado en diversas partes del mundo y no tenemos tiempo que perder”. Esta urgencia nace de la destrucción acelerada de todos los ecosistemas. La destrucción tiene su origen en un sistema económico que promueve un descontrolado y creciente consumismo.

Escuche al Card. Barreto: caminamos hacia el sínodo

Momento de aprendizaje para la Iglesia y la sociedad

Para el purpurado, el sínodo será un momento de aprendizaje para la Iglesia y para el mundo en general: “va a ser la concreción del espíritu que la iglesia quiere infundir desde lo local, lo regional, desde los últimos, aprender desde nuestros hermanos indígenas, a vivir sobriamente, a vivir con un estilo de vida que sea ciertamente la solución al problema del consumismo desbordante que tenemos en esta sociedad tecnocrática que vivimos”.

Esta es una oportunidad única porque podremos darnos cuenta de que existen otras maneras de vivir: “los indígenas ponen más énfasis en el ser, más que en el tener, ellos viven al día, no son personas que acaparan, usan armónicamente los recursos naturales, en ese sentido tenemos que este  seminario nos habla de una experiencia muy rica de diálogos y pareceres, pero con una clara direccionalidad de enfocarnos a la Amazonia y desde ella a toda la humanidad”.

Desafíos para la realización del Sínodo

El Card. Barreto muestra un primer desafío: “antes de la realización del sínodo, se trata de recoger todos los aportes valiosos que a lo largo y ancho de la Amazonia se han dado. Estamos haciendo esa síntesis con los expertos. Han participado cerca de 60,000 personas, la mayoría indígenas, que representan más de 300 lenguas.

El segundo consiste en las acciones que debemos tomar durante y después del Sínodo.

Escuche al Card. Barreto: desafíos para el sínodo

¿Qué hacer ante un mundo sordo?

El Arzobispo de Huancayo responde: “Interpreto que cuando el papa afirma que estamos en un mundo sordo, quiere decir que solo escucha al  dinero, consumo, tecnología. Y no escucha el clamor de la tierra, de los pobres. La iglesia tiene que destapar los oídos de la humanidad para que escuche el clamor de los más pobres, de los excluidos, de los descartables, para poder asumir juntos un nuevo caminar no solo de la iglesia, sino de la sociedad”.

Escuche al Card. Barreto: ¿Qué hacer ante un


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La justicia y los líderes del Perú.

Imagen de archivo del Cardenal Pedro Barreto.Imagen de archivo del Cardenal Pedro Barreto. 

Cardenal Barreto: “El Perú está demostrando que en su justicia no existen intocables”

La Conferencia Episcopal anunció una intervención para comentar sobre la compleja situación que vive el país. En otras declaraciones en la prensa, el cardenal Barreto afirma que “la justicia de Perú le está mostrando al mundo que no hay intocables” y que “el país está avanzando de acuerdo con los parámetros indicados por legalidad”.

José Villanueva – Ciudad del Vaticano

Continua la incertidumbre política en el Perú, tras la sorpresiva solicitud de asilo del expresidente Alan García Pérez a la República Oriental del Uruguay. El sábado 17 de noviembre, la Cancillería Peruana, informó que la Embajada del Uruguay recibió una solicitud de asilo diplomático del dos veces mandatario del país incaico. Luego que dicho organismo judicial solicitara el impedimento de salida del país, por haber recibido dinero ilícito de la constructora brasileña Odebrecht.

Ante esta repentina noticia que tiene a todo el país en zozobra, el Arzobispo Metropolitano de la diócesis de Huancayo, Cardenal Pedro Barreto S.J, manifiesta su disconformidad ante la solicitud de asilo al gobierno de Uruguay por parte de García.

“Esto, claramente hablando, es una inconsistencia, una burla, una mentira lo que le ha hecho a todo el país. Él mismo insinuó que era el único que no se corría de la justicia y que no le impostaba que le hubieran impuesto el impedimento de salida del país. Nos ha mentido una vez más a todos los peruanos”, subrayó el Purpurado.

Justicia igual para todos

El Cardenal Barreto hace referencia a las declaraciones emitidas por el expresidente García el sábado 17 de noviembre: donde señaló que no había violado la orden del tribunal que le había impedido salir del país durante 18 meses, mientras que unas horas más tarde ingresó a la Residencia del embajador uruguayo para solicitar asilo.

Ante la decisión del exmandatario, Arzobispo Barreto, comenta: “El Perú está realizando una reforma y depurando aquellos malos funcionario que por mucho tiempo estuvieron en el sistema judicial, con lo cual se está demostrando que no existen más intocables”.

Crisis e inestabilidad política en Perú

Durante el 2018, la situación política del Perú se ha agudizado tras la renuncia en marzo último del presidente Pedro Pablo Kuczynski, por haber obviado que una de sus empresas recibió dinero de la constructora polémica constructora brasileña. Al igual que los expresidentes Alejandro Toledo, Ollanta Humala y la excandidata presidencial Keiko Fujimori, hija del expresidente Alberto Fujimori, condenado también por temas de corrupción y delito de lesa humanidad.

Tras estos problemas, el gobierno actual presidente Martín Vizcarra Cornejo ha iniciado una reforma del sistema judiciario, con el respaldo de la población peruana, que implica una revisión del comportamiento de los gobiernos anteriores de Fujimori, Toledo, García y Humala.

Ante esta delicada situación, la Iglesia Católica del Perú insiste en el ejercicio de “justicia justa” en todo momento, especialmente después de la visita del Papa Francisco al Perú a principios de 2018, cuando se reunió con los Obispos en Lima, el Pontífice preguntó: “¿Qué sucede en Perú si cada vez que un presidente termina su mandato, y luego lo ponen en prisión?”.


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La Amazonia y Europa. Entrevista con Mons. Barreto S.J.

El Papa en Puerto MaldonadoEl Papa en Puerto Maldonado  (Vatican Media)

Card. Barreto: Sínodo amazónico, una experiencia inédita para la Iglesia

Entrevista al Cardenal Pedro Barreto Jimeno, S.J., Arzobispo de Huancayo, Perú y Vicepresidente de la REPAM, sobre el Encuentros con las Redes Internacionales miembros de REPAM en Berlín y su visita a la Conferencia Episcopal de la Unión Europea en Bruselas.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Hemos ampliado la Red Eclesial Panamazónica a otras Instituciones de la Iglesia que no son Instituciones de ayuda, sino que son parte de la REPAM. Con ello buscamos ser y dar una respuesta eclesial de unidad en defensa de la vida, del territorio y en defensa de la Casa Común”, lo dijo el Cardenal Pedro Barreto Jimeno, S.J., Arzobispo de Huancayo, Perú y Vicepresidente de la REPAM, explicando el resultado de los encuentros con las agencias europeas del Eje de Redes Internacionales miembros de la REPAM.

Territorio, comunicación e incidencia

Dichos encuentros se desarrollaron del 17 al 18 de septiembre en Berlín- Alemania, en ellos, reflexionaron sobre como servir más y mejor al proceso amazónico, especialmente en cuanto se refiere a territorio, comunicación e incidencia en las decisiones políticas. Estos encuentros contaron con la presencia de dos líderes amazónicos, José Horlando da Silva, de la comunidad campesina del municipio de  Buriticupú en Brasil, y Rosildo da Silva, líder indígena del pueblo Jaminawa Arara. Los dos invitados especiales  presentaron sus casos de defensa de los derechos humanos acompañados por la Iglesia Local y por REPAM. En este marco, se presentó el informe sobre la situación de los derechos humanos en la Pan Amazonía.

“La Amazonia y el mundo en general, están viviendo bajo una amenaza muy grave producida por el cambio climático y como dice el Papa Francisco – señaló el Vicepresidente de la REPAM – esta crisis seria que pasa el mundo, es debido fundamentalmente a la responsabilidad de la persona humana, de las Instituciones que han visto como un espacio a la tierra para depredar y para vivir de manera consumista, como actualmente estamos viviendo”.

La Amazonía y los Obispos Europeos

Al concluir el Encuentro con las Redes Internacionales miembros de REPAM en Berlín, la delegación de la Red Eclesial se trasladó a Bruselas, donde se desarrollaron actividades con la Conferencia Episcopal de la Unión Europea. “Con los Obispos Europeos hemos hablado de la problemática que afecta no sólo a la Amazonía, sino a toda la humanidad – preciso el Cardenal Barreto comentando el Encuentro en Bruselas – y de esta experiencia eclesial que cada vez se está haciendo más visible, la de una Iglesia que quiere caminar juntos, una Iglesia que quiere sentir de verdad ese clamor de los pobres, el clamor de la tierra y caminar como dice el Papa Francisco, de manera solidaria”.

Escucha y descarga la entrevista
21 septiembre 2018, 15:42


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Mons. Barreto y su nombramiento como Cardenal

Card. Pedro Barreto: “El Papa nos pide cuidar la alegría del pueblo de Dios”

El neo Cardenal Pedro Barreto Jimeno, Arzobispo de Huancayo, Perú comenta a Vatican News la carta que le envió el Papa Francisco con motivo de su designación como Cardenal de la Iglesia.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Al incardinarte en la Iglesia de Roma serás testigo privilegiado de este intercambio de vida y de dones que el Espíritu Santo, autor a la vez de la diversidad y de la armonía, realiza en la Esposa de Cristo”. Con estas palabras, el Papa Francisco explica en una Carta dirigida a Mons. Pedro Barreto, S.J., Arzobispo de Huancayo, Perú, lo que significa ser “incardinado a la Iglesia”.

Tras haber anunciado el pasado 20 de mayo, Solemnidad de Pentecostés, en su alocución después de rezar la oración mariana del Regina Coeli, la creación de 14 nuevos Cardenales, el Santo Padre escribió una misiva al Arzobispo de Huancayo en la que le manifiesta su alegría y cercanía con motivo de su elección como Cardenal de la Iglesia católica.

“Los lazos con la Iglesia de Roma se fortalecen”

“El Pueblo de Dios se alegra cuando se crean nuevos Cardenales, y no se equivoca pues – con el olfato de la fe, precisa el Papa – percibe que los lazos con la Iglesia de Roma se fortalecen en ambas direcciones: desde las diócesis se siente con mayor firmeza la seguridad de ser edificados sobre la Roca y junto a la Piedra que es Pedro. Y desde Roma se experimenta el gozo de la cercanía de otras Iglesias, con su historia, su tradición, su cultura, su modo de pensar y celebrar el gozo del Evangelio. Y la Iglesia toda alaba al Señor”.

En la Carta, el Pontífice recuerda a su “querido hermano” en el episcopado que, la creación de nuevos Cardenales fortalece la Comunión de la Iglesia de Roma con las Iglesias particulares y viceversa. “Su procedencia – afirmaba el Papa cuando anunció el Consistorio – expresa la universalidad de la Iglesia que continúa anunciando el amor misericordioso de Dios a todos los hombres de la tierra. La inserción de los nuevos Cardenales en la diócesis de Roma, además agregaba el Pontífice, manifiesta el vínculo inseparable entre la sede de Pedro y las Iglesias particulares difundidas en el mundo”.

La alegría según Dios es siempre sobria y profunda

Antes de concluir su misiva, el Papa Francisco alienta al neo Cardenal peruano a cuidar “la alegría del Pueblo de Dios desde nuestro corazón de pastores y no permitir que la mundanidad le quite nobleza”. Ya que la alegría según Dios, precisa el Pontífice, es siempre sobria y profunda y por ello, no se debe permitir que el espíritu mundano la desprestigie con “expresiones de festejo y celebraciones de signo mundano”.

Cardenal: no es una dignidad, es un servidor fiel de Cristo

Al respecto, el Card. Pedro Barreto comentando la Carta que le escribió el Papa Francisco dijo que, “esta comunicación de bienes espirituales y esta misión evangelizadora a mí me consoló mucho, me fortaleció. El ser Cardenal no es una dignidad – precisó el Purpurado – es un ejercicio de mayor servicio a la Iglesia en esta dinámica que el Obispos de Roma tiene con un hermano suyo en el episcopado”.

Además – el Papa – indica que la alegría del pueblo de Dios ante la designación de un Cardenal, explicita ese olfato de la fe que no se equivoca y esto también me conmovió mucho, afirmó el neo Cardenal, “me dice en la práctica que el Cardenal tiene una relación directa con el pueblo de Dios y es el pueblo de Dios el que confirma esta voluntad de Dios expresada por la designación que el Papa Francisco hace de un Cardenal”.

Por último, señaló el Card. Barreto, el Papa me recomienda en la carta que cuide esa alegría y que no entre la mundanidad, que la alegría de Dios es sobria y al mismo tiempo profunda. “La cercanía del Papa Francisco – agregó – me compromete aún más a entregar mi vida como lo he intentado hacer durante más de 47 años de sacerdote y más de 57 años como jesuita al servicio de Cristo, al servicio de la Iglesia y en comunión muy cercana con el Obispo de Roma. Este es en definitiva mi compromiso, el Cardenal es un servidor fiel de Cristo, de la Iglesia hoy, como respuesta a los grandes desafíos del mundo”.