Loiola XXI

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Migrantes muertos en América Latina en 2018 según OIM

Al menos 10 migrantes muertos en América Latina en los primeros días de 2018

Tres hermanitos de Honduras viajan hacia al norte para cruzar la frontera estadounidense y reencontrarse con sus padres. Foto: Archivo/UNICEF/Ojeda

12 de enero, 2018 — Al menos 10 migrantes latinoamericanos murieron en su travesía en los primeros 10 días de 2018, informó este viernes la Organización Internacional para las Migraciones.

El proyecto de la OIM, Migrantes Desaparecidos, reportó que dos cuerpos fueron hallados en un rancho de Texas, Estados Unidos, cerca del control fronterizo en Falfurrias.

En el Caribe, los cuerpos de cuatro migrantes venezolanos fueron encontrados en la playa de Koraal Tabak, Curacao, el pasado 10 de enero. Se cree que había más de 20 de personas en la embarcación en la que viajaban y naufragó, pero aún no se confirma si son extraviados, desaparecidos o sobrevivientes.

Además, tres migrantes cubanos, dos hombres y una mujer, murieron en un accidente vehicular en una autopista cerca de Santa Vitoria de Palmar, en Rio Grande do Sul, en Brasil, el primero de enero. Ellos se dirigían a la ciudad de Chuy, en la frontera con Uruguay.

“Lo que llama la atención en el principio de este año, son los dos incidentes en América del Sur, el año entero 2017 no hubo ningún muerto confirmado en Suramérica”, aseguró este viernes ante la prensa Joe Millman, portavoz de la OIM en Ginebra.

En los primeros días del año pasado se reportaron 12 migrantes fallecidos, pero todos en la frontera entre Estados Unidos y México.

A nivel mundial, el Proyecto de Migrantes Desaparecidos de la OIM informó de 203 muertes confirmadas en los primeros días de 2018, 192 de ellas en el Mediterráneo.


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CEPAL: previsto crecimiento economía en América Latina y Caribe.

2018: Las economías de América Latina y el Caribe crecerán un 2,2%

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL. Foto de archivo: ONU

14 de diciembre, 2017 — El contexto internacional es más favorable a la expansión económica, sin embargo, son necesarias políticas públicas activas para sostenerla, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que presentó este jueves su Balance Preliminar anual.

Las proyecciones de actividad para la región se dan en un contexto internacional más favorable que el de los últimos años, indica el informe. Mientras se espera que en 2018 la economía global se expanda un 3%, las economías latinoamericanas crecerían un 2,2% el próximo año, luego de anotar un 1,3% promedio en 2017.

La CEPAL prevé que tanto la demanda interna, a través del consumo privado, como mayores inversiones favorecerán el crecimiento. Indica también que se mantendrá una situación de amplia liquidez y bajas tasas de interés internacionales.

Sin embargo, la titular de la CEPAL, Alicia Bárcena, recomienda políticas públicas activas para sostener la expansión económica.

“Se debe priorizar un gasto con mayor impacto sobre el crecimiento y la desigualdad, y evitar fuertes ajustes en la inversión pública para proteger el crecimiento en el mediano plazo”, indicó en una conferencia de prensa en la sede de la Comisión en Santiago de Chile.

El informe ofrece un desglose de las proyecciones por país, de las cuales resalta el crecimiento económico anticipado de Brasil (2%, comparado con el 0,9% de 2017), las mayores tasas de expansión de Panamá (5,5%), República Dominicana (5,1%), y Nicaragua (5,0%), mientras Cuba, Ecuador y Venezuela marcarán cifras de 1%, 1,3% y -5,5%, respectivamente.

Para el Caribe de habla inglesa u holandesa se estima un crecimiento promedio de 1,5% para 2018, al que contribuiría el gasto en reconstrucción tras los huracanes Irma y María en algunos de los países isleños.


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América Latina y la Fundación Populorum Progressio. Mensaje del Papa

Mensaje del Santo Padre Francisco al Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral con motivo del 25° aniversario de la Fundación “Populorum Progressio”

Publicamos a continuación el mensaje que el Santo Padre Francisco ha enviado a S.E. el cardenal Peter Kodwo Appiak Turkson, Prefecto del Dicasterio para el  Servicio del Desarrollo Humano Integral con motivo  del 25° aniversario de la Fundación “Populorum Progressio”

Mensaje del Santo Padre
Al Señor Cardenal Peter K. A. Turkson
Prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y Presidente de la Fundación Populorum Progressio
Con motivo del XXV aniversario de la creación de la Fundación Populorum Progressio , le ruego que transmita mi saludo a todos los miembros del Consejo de Administración de dicha institución, a sus colaboradores y a todos los que se van a reunir para celebrar este evento en Roma.
El 13 de noviembre de 1992, mi predecesor san Juan Pablo II creó la Fundación Populorum Progressio para contribuir a mejorar las condiciones de los pueblos autóctonos, mestizos y afroamericanos en América Latina, que están entre los grupos más marginados de la sociedad latinoamericana y caribeña. Su deseo era que esta institución mostrara la cercanía del Papa hacia las personas que carecen incluso de lo más imprescindible para vivir y que con frecuencia la sociedad o sus autoridades dejan de lado. Las iniciativas que este organismo lleva a cabo quieren ser una manifestación del amor de Dios y de la presencia maternal de la Iglesia en medio de todos los hombres, particularmente de los más pobres entre los pobres (cf. Lc 7,22).
Desde entonces, la Fundación ha apoyado alrededor de 4.400 proyectos, gracias a la generosidad de tantos católicos y hombres de buena voluntad que han dado generosamente lo que tenían para que otros pudieran mejorar sus condiciones de vida.
Es importante mencionar cómo las Iglesias particulares de América Latina participan en la realización de los proyectos y en el Consejo de Administración, formado por seis Ordinarios de la región, y que lleva a cabo el estudio de las iniciativas presentadas por los Obispos y los responsables pastorales.
Sin embargo, la situación de Latinoamérica requiere un compromiso más firme, a fin de mejorar las condiciones de vida de todos, sin excluir a nadie, luchando asimismo contra las injusticias y la corrupción, para conseguir obtener el mejor resultado de los esfuerzos desplegados. Efectivamente, a pesar de las potencialidades de los países latinoamericanos —habitados por gentes solidarias con los demás y que cuentan con una gran riqueza desde el punto de vista de la historia y de la cultura, así como de recursos naturales—, la crisis económica y social actual, empeorada por el flagelo de la deuda externa que paraliza el desarrollo, ha afectado a la población y ha incrementado la pobreza, el desempleo y la desigualdad social, al mismo tiempo que ha contribuido a la explotación y el abuso de nuestra casa común, a un nivel que nunca antes hubiéramos imaginado.
Cuando un sistema económico pone en el centro sólo el dios dinero se desencadenan políticas de exclusión y ya no hay lugar para el hombre ni para la mujer. El ser humano, entonces, crea esa cultura del descarte que conlleva sufrimiento, privando a tantos del derecho a vivir y a ser felices (cf. Carta enc. Laudato si’ , 44).
La Fundación nació para ser un signo de la cercanía del Papa y de la Iglesia con todos, especialmente con las comunidades que quedan marginadas y a las que considera descartables, privadas de derechos humanos básicos y de la participación en la mesa del bien común, como sucede lamentablemente con los pueblos autóctonos, mestizos y afroamericanos en América Latina. La Iglesia está llamada a ser cercana y tocar en el prójimo la carne de Cristo, que es también la medida del juicio de Cristo (cf. Mt 25).
La Fundación, a pesar de los medios limitados de que dispone, encarna en sus proyectos la opción preferencial por los más pobres, resaltando su dignidad (cf. Carta enc. Laudato si’ , 158), a través del testimonio de la caridad de Cristo que se hace ayuda, mano tendida al hermano y a la hermana para que se levanten, vuelvan a esperar y a vivir una vida digna. Sólo de este modo podrán volver a ser protagonistas de su propio desarrollo humano integral, recobrando su dignidad de seres humanos amados y deseados por Dios, para poder también contribuir al progreso económico y social de su país con toda la riqueza que albergan en sus corazones y en su cultura. Y este desarrollo humano será obra de todos porque será fruto de un esfuerzo común que, a través de los medios proporcionados con tanta generosidad por las comunidades eclesiales, convierte el descarte en un auténtico recurso, no sólo para un país sino también para beneficio de toda la humanidad.
La Fundación, que financia muchos proyectos en favor de los pueblos nativos, podrá encontrar en la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para la región panamazónica, que tendrá lugar en Roma en el mes de octubre de 2019, una fuente de inspiración para el futuro y la evangelización del Continente.
Permítanme dar las gracias a los representantes de la Conferencia Episcopal Italiana, que con tanta generosidad y fidelidad acompañan a la Fundación, así como a las Organizaciones católicas y a los donantes que ofrecieron su apreciada aportación para la financiación de los proyectos. Uniéndome a la gratitud de cuantos se beneficiaron de esta ayuda tan importante, quiero dirigirme a Dios, para que les recompense con abundantes bendiciones espirituales. Saludo por fin a los colaboradores de la Secretaría en Bogotá y del Dicasterio, agradeciéndoles su compromiso activo en favor de sus hermanos y hermanas más necesitados.
Los aliento en su labor en favor del desarrollo humano integral y del bien común en nuestro continente americano, para que la colaboración entre todos contribuya a crear un mundo cada vez más justo y más humano, que vea el rostro de Cristo en cada hermano y hermana de las poblaciones más marginadas de Latinoamérica, siguiendo el ejemplo que nos dejó santa Teresa de Calcuta.
Encomiendo las celebraciones de este aniversario a la materna intercesión de la Virgen de Guadalupe, venerada en todo el Continente americano, y que el Señor bendiga a los miembros de la Fundación y a sus bienhechores.


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América Latina más pobre? Comentario

AMÉRICA LATINA, MÁS POBRE

Voces. José María Vera. [EFE] Cuesta escribir un titular como éste, la verdad. No pretendo con él volver al “latinopesimismo” de los años 80 e inicios de los 90. Sin embargo, el hecho es que la pobreza vuelve a crecer en el continente a caballo de un crecimiento reducido y mal distribuido, así como del freno a programas sociales y a la formalización del empleo en la región.

La avalancha de datos en este sentido es incontestable. En 2015, 7 millones de latinoamericanos más se volvieron pobres, alcanzando la durísima cifra de 175 millones de personas. De ellas, 75 viven en la indigencia, 5 millones más en 2015 que en el año precedente. En 2016, según la FAO, se alcanzó el terrible número de 42,5 millones de niños y niñas menores de 5 años con malnutrición crónica, un 8 por ciento más que en 2013. Podríamos seguir aportando datos recientes que apuntan en la misma dirección, aunque antes hagamos presentes los rostros, las historias de vida, una a una, las oportunidades truncadas y los derechos vulnerados que hay tras estos números.

A la hora de apuntar las razones, toca empezar por la situación estructural de la región. A pesar de los avances económicos de los últimos 15 años, con notables diferencias entre países, en América Latina y el Caribe pervive un sustrato de desigualdad y vulnerabilidad.

El crecimiento de la clase media, hasta un 35% de la población con un ingreso de entre 10 y 50 dólares diarios, no puede ocultar una mayoría de precariedad -un 39 % sobrevive con entre 4 y 10 dólares al día- y de pobreza, porque un 23% de la población tiene que arreglárselas con un ingreso de menos de 4 dólares al día. Es la vida imposible. El freno a la salida de la pobreza de esta parte de la población, y el riesgo extremo de caer en ella de un grupo inmenso y vulnerable mantienen a la región en situación límite. De hecho, según el PNUD otros 30 millones de personas podría caer en la pobreza.

La desigualdad menguó levemente durante los últimos años, fruto no tanto de la contención por arriba, como de la salida de la pobreza de millones de personas. Aun así, la región sigue siendo la más desigual del mundo por encima de África Subsahariana y del resto del mundo. Es muy difícil, -corrijo, es imposible- combatir la pobreza de forma efectiva, con una desigualdad tan brutal como la que existe en los países latinoamericanos. En época de bonanza hay opciones, como hemos visto, siempre que haya políticas intencionadas de empleo y protección social. En tiempos de estancamiento no cabe duda: el grueso de las élites económicas preserva, cuando menos, su porción de la tarta. A los demás les toca menos. Se denomina captura política y de rentas por el poder económico. Así lo llama el 70% de la población según el Latinobarómetro.

No entro en el debate sobre cómo recuperar la senda de un crecimiento económico diversificado y sostenible en un tiempo disruptivo e inestable como el actual. Sí cabe, sin embargo, reafirmar algunos principios de política básica a la hora de lograr una sociedad más equitativa y revertir el temido avance de la pobreza.

Por el lado del empleo es crucial reforzar la senda de la formalización, así como afianzar la duración y calidad educativa de los más pobres. Una quinta parte de los jóvenes de la región, los de siempre, no tienen ni empleo ni formación para el mismo.

En el lado de la protección social hay que hacer justo lo contrario de lo que algunos gobiernos, como el de Brasil, están haciendo. Fragilizar los programas sociales que, no sin retos, han contribuido mucho a luchar contra la pobreza, es directamente proporcional al aumento de ésta. Olvidarse de los conatos de universalización a través de políticas públicas en sectores sociales clave es un reflejo de olvidos mayores.

Como siempre, se afirmará que no hay recursos, máxime en un momento de merma del espacio fiscal debido a la caída de las exportaciones desde varios países de la región. Argumentable si no fuera porque nunca, salvo excepciones contadas, hubo una tributación justa y suficiente en la región. Más del 61 por ciento de ésta proviene de impuestos indirectos, una tasa imbatible para asegurar la mínima contribución de lo tributario a reducir desigualdades. Que tampoco se enfrentan desde el lado gasto. En parte por las prioridades presupuestarias, aunque aquí va por barrios y hay diferencias notables entre países. Y en parte por la insuficiencia de la recaudación. Aún hay países que no alcanzan el 15 por ciento sobre PIB en ingreso fiscal, lo que equivale a decir que no hay Estado, o que éste se limita a la seguridad, la defensa y algo de parafernalia política y social con las monedas restantes.

Finalmente, tenemos los preciados recursos naturales, tierra y agua, en fase aguda de concentración en lugares donde la extracción depredadora sigue en auge. Hace un año visité comunidades indígenas en Guatemala cuyas escasas tierras estaban siendo cercadas por campos ingentes de palma, piña y banana que se cultivan para otros. El problema no era la tierra en este caso sino el agua, robada literalmente de mujeres y hombres campesinos para malvenderla en el altar de la exportación. Esa que genera poco empleo y mucho ingreso para algunos. Quienes se enfrentan a esta invasión, como hizo Berta Cáceres, son asesinados. Por docenas. Cada año más.

No es de extrañar que con este panorama la pobreza en América Latina y el Caribe crezca en cuanto el ritmo de crecimiento se ralentiza. No hay tanto para tan pocos. Como dijo recientemente el FMI, ¡hay que redistribuir!

América Latina


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Crecen las exportaciones en América Latina y Caribe.

Las exportaciones de América Latina y el Caribe crecerán 10% en 2017

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAl, Alicia Bárcena. Foto de archivo: Carlos Vera / CEPAL

30 de octubre, 2017 — Después de un lustro de caídas, las exportaciones de América Latina y el Caribe crecerán un 10% en 2017, proyectó hoy la Comisión Económica para la región (CEPAL), atribuyendo el repunte a la recuperación y dinamismo de la demanda tanto de los principales socios comerciales internacionales como de los propios países del subcontinente.

El informe anual de Perspectivas del Comercio Internacional correspondiente a 2017 de la CEPAL afirmó que el comercio exterior de América Latina y el Caribe muestra señales de recuperación y previó también un alza de las importaciones, con una expansión de 7% tras cuatro años de bajas.

En la conferencia de presentación del documento en Santiago de Chile, la secretaria ejecutiva de la CEPAL recordó que la actividad exportadora de la región depende de la puesta en marcha de política públicas de largo plazo.

“Se necesitan también estrategias público-privadas con objetivos claros para promover el capital humano y el ecosistema digital, incentivar las exportaciones y la atracción de inversión extranjera directa, así como profundizar la integración regional en servicios”, puntualizó Alicia Bárcena.

La CEPAL destacó que, pese a la incertidumbre en los ámbitos macroeconómico, tecnológico y geopolítico internacionales, la región crecerá 1,2% este año y 2,2% en 2018 tras un bienio de recesión, lo que marcará una recuperación apoyada en el mayor precio de varios de sus productos básicos de exportación y el desmantelamiento de restricciones arancelarias y no arancelarias en algunos de los países.

Según el informe, los envíos a China liderarán el repunte de las exportaciones regionales.

La CEPAL subrayó la alta proporción que suponen las materias primas en las exportaciones regionales y llamó a diversificar los productos de la canasta de comercio exterior. También destacó la necesidad de desarrollar atributos tales como inocuidad y certificaciones internacionales de producción orgánica, comercio justo o baja huella ambiental, entre otras, que permitan alcanzar precios más altos en los mercados mundiales.


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A dónde va América Latina. Reflexión de Papa Francisco.

El Papa sobre América Latina: “¿En qué queda el apelativo de «continente de la esperanza»?”

Bergoglio firma el prefacio del libro de Guzmán Carriquiry por el bicentenario de la Independencia: «¿Qué es lo que está pasando? ¿Volvemos a confiar en ideologías que han demostrado fracasos económicos y devastaciones humanas?»

Pubblicato il 24/10/2017
Ultima modifica il 24/10/2017 alle ore 19:13
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

«¿Qué es lo que está pasando en América Latina? ¿En qué queda el apelativo de “continente de la esperanza”? ¿Acaso nos resignamos a un pragmatismo de muy corto aliento en medio de la confusión? ¿Nos limitamos a maniobras de cabotaje sin rumbos ciertos? ¿Volvemos a confiar en ideologías que han demostrado fracasos económicos y devastaciones humanas?».

 

Francisco toca las cuestiones más dolorosas de la tierra de la que él mismo proviene en el prefacio para el libro «Memoria, coraje y esperanza. A la luz del Bicentenario de la Independencia de América Latina» (Editorial Nuevo Inicio) escrito por Guzmán Carriquiry Lecour, secretario encargado de la vicepresidencia de la Comisión Pontificia para América Latina, en ocasión de las celebraciones por los 200 años de Independencia.

 

Se trata de la segunda edición de este «buen libro», como lo define el Papa: la primera fue publicada en 2011 y llevaba el prólogo de Jorge Mario Bergoglio, que entonces era el cardenal arzobispo de Buenos Aires. «Ahora —escribe el Pontífice— presento esta nueva edición como el Papa Francisco, obispo de Roma, venido de las vísceras de la fe, de la historia y de la vida de los pueblos latinoamericanos».

 

La ocasión es el bicentenario que sigue «teniendo vigor y resonancia», afirma Francisco, especialmente teniendo en cuenta el «incierto camino de la independencia de nuestros países», con sus progresos y sus retrocesos, siempre amenazado por diferentes «tipos de colonialismo». Un camino que todavía no ha concluido.

 

El Papa excava a fondo, recordando que la gesta patriótica de la emancipación americana, así como los orígenes de América Latina, las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe en el marco de una epopeya misionera y de un mestizaje lacerado, son algunos de los ejemplos con los que se forjó «nuestra patria grande latinoamericana».

 

Por ello Francisco anima a América Latina a «perseguir grandes objetivos», tras el bicentenario de su independencia. «Urge poder definir y perseguir grandes objetivos nacionales y latinoamericanos, con fuertes consensos y movilizaciones populares, más allá de las ambiciones e intereses mundanos, y lejos de maniqueísmos y exasperaciones, de aventuras peligrosas y explosiones incontrolables», señaló el Pontífice.

 

Y añadió: «Más que acomodarnos en la indiferencia y la insignificancia, somos desafiados a elevar utopías de auténtica libertad y liberación integrales, apoyadas por renovadas ‘gestas patrióticas’ (como concluye bien este libro)».

 

En su texto, titulado «Hacia horizontes más vastos», el Papa recordó que hace seis años, cuando se presentó la primera edición de este volumen, también prologado por él, «América Latina estaba concluyendo un ciclo de fuerte crecimiento económico en condiciones internacionales favorables». Sin embargo, Francisco aseguró que «una gran oleada de depresión provocada por la crisis económica mundial, unida a cadenas de corrupción y violencia, ha marcado una transición hasta el momento actual».

 

Un contexto en el que, consideró, «América Latina parece vivir en la angustia y la incertidumbre, con estructuras políticas mermadas, con un nuevo incremento de la pobreza y con una profundización de los abismos de la exclusión social para muchos».

«¿Qué está sucediendo en América Latina? ¿Qué queda del apelativo de “continente de la esperanza”? ¿Quizá nos hemos resignado a un pragmatismo de muy poca envergadura en medio de la confusión? ¿Nos limitamos a operaciones de cabotaje sin rutas seguras? ¿Hemos vuelto a confiar en ideologías que han demostrado fracasos económicos y devastaciones humanas?», cuestionó duramente.

 

En su opinión, «el Bicentenario de la Independencia es una buena ocasión para alzar el vuelo y mirar hacia horizontes más vastos». Y por esta misma razón, indicó, «hay una necesidad de debates serios y apasionados sobre nuestro pasado, presente y futuro».

 

«Debemos desarrollar y debatir —recomendó el obispo de Roma— proyectos históricos que miren con realismo a una esperanza de vida más digna para las personas, las familias y los pueblos latinoamericanos». Y concluyó recordando que conmemorar el bicentenario «o sirve para recoger la herencia interpelante y las cuestiones no resueltas que nos ha dejado la independencia […] o no sirve para nada».

 

«Solo sería —advirtió Francisco— un nuevo motivo de distracción y de manipulación folclórica. No desaprovechemos los grandes eventos de nuestra historia».


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Caerá en 2017 la inversión extranjera en América Latina.

Caerá 5% la inversión extranjera directa en América Latina en 2017

La Secretaria Ejecutiva de la CEPAl, Alicia Bárcena. Foto de archivo: Carlos Vera / CEPAL

10 de agosto, 2017 — La inversión extranjera directa continúa su tendencia a la baja en América Latina y el Caribe, con una caída estimada en 5% en 2017, según el informe sobre el tema divulgado hoy por la Comisión Económica para la región (CEPAL).

El año pasado, esos flujos de capital habían disminuido casi 8%, a 167.000 millones de dólares, acumulando un retroceso de 17% desde el máximo alcanzado en 2011.

La CEPAL atribuyó esta disminución, entre otros factores, a los bajos precios de las materias primas y su impacto en las inversiones en el sector de recursos naturales y a la expansión de la economía digital, que tiende a concentrar las inversiones transnacionales en las economías desarrolladas.

Para revertir esta tendencia, la CEPAL llamó a los países a implementar políticas que atraigan la inversión y apoyen los procesos nacionales de desarrollo sostenible.

Durante la presentación del informe en Santiago de Chile, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, recordó que la inversión extranjera directa ha sido un elemento importante para actividades exportadoras clave en el crecimiento de la región, así como para la creación de nuevos sectores.

Con respecto a los inversionistas en la región, Bárcena explicó que el panorama no se ha diversificado.

“En su conjunto, Estados Unidos y Europa concentran el 73% de las inversiones de toda la región. Son los dos grandes inversores. Estados Unidos por el lado de México y Europa por el lado de Brasil”, detalló.

Agregó que en 2016 Brasil fue el principal receptor de los flujos extranjeros en la región, seguido por México. En tercer lugar se ubicó Colombia y en cuarto Chile.

Los datos de la CEPAL indican que no obstante la caída, la inversión extranjera directa representa el 3,6% del producto interno bruto de América Latina y el Caribe, una cifra superior a la media global de 2,5%.