Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Almuerzo del Papa con los detenidos de un centro penitenciario de Milán.

El Papa encuentra a los detenidos del Centro Penitenciario San Vittore de Milán

2017-03-25 Radio Vaticana

(RV).- El Obispo de Roma, llegado a Milán “como sacerdote” tal como el mismo afirmó en su encuentro matutino con los residentes de las “Casas Blancas” del barrio periférico Forlanini, no deja la ciudad ambrosiana sin encontrar a los detenidos, “los descartados de la sociedad”.

De hecho, tras encontrarse con el clero en la Catedral de Milán, y de recitar el Ángelus en la Plaza junto a los fieles, el Papa Francisco se trasladó en coche al Centro Penitenciario San Vittore, cuya estructura hospeda en la actualidad a ochocientos noventa y tres detenidos, doscientos ochenta y cinco más de los que puede acoger, según las plazas disponibles.

San Vittore es una cárcel judicial, lo que significa que los reclusos están en fase de juicio y no están descontando una pena. Se trata de personas que, al estar siendo procesadas, “viven una situación emotiva muy intensa respecto a la de quien, a menudo, está moralmente resignado en otras cárceles, teniendo perspectivas de pena más largas”.

Es en ese clima que el Sucesor de Pedro, acompañado únicamente por el Cardenal Angelo Scola, Arzobispo de Milán, encontró a los detenidos y detenidas, y saludó y visitó de modo privado a algunos de ellos en sus celdas. Un encuentro que se sella con el almuerzo compartido en un clima fraterno con cien de ellos.

Una ulterior confirmación de la prioridad que tienen los detenidos y presos para el pontífice, quien en cada viaje apostólico visita una cárcel y tiene para con sus huéspedes palabras y gestos de ánimo y de esperanza. Recordamos a propósito de ello las palabras del Papa a los detenidos de la Cárcel de Padua la tarde 17 de diciembre de 2016, cuando junto con el capellán y voluntarios, los detenidos se conectaron con el pontífice vía Skype para saludarlo por su cumpleaños: “La esperanza no desilusiona”, les dijo entonces, y se los reiteró en una carta el pasado mes de enero: “tengan encendida la esperanza”, “ustedes son personas detenidas, siempre el sustantivo debe prevalecer sobre el adjetivo, siempre la dignidad humana debe preceder e iluminar las medidas de detención”. “En Dios, – escribió el pontífice – siempre hay un lugar para volver a empezar, para ser consolados y rehabilitados por la misericordia que perdona”.


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Israel sigue construyendo asentamientos en territorio ocupado no obstante las denuncias de la ONU

Israel ignora la resolución del Consejo de Seguridad sobre asentamientos, según la ONU

Nickolay Mladenov, en el Consejo de Seguridad de la ONU. Foto de archivo: ONU/Loey Felipe

24 de marzo, 2017 — El representante especial del Secretario General para el proceso de paz en Oriente Medio, Nickolay Mladenov, reiteró este viernes que el organismo mundial considera que todas las actividades de asentamientos realizadas por Israel son ilegales y que son uno de los principales obstáculos para la paz.

Al ofrecer su primer informe desde la adopción de la resolución 2334 en diciembre, que describe esas actividades como flagrantes violaciones del derecho internacional, Mladenov afirmó que durante el periodo evaluado se ha presenciado un notable incremento de estas construcciones.

“La resolución solicita a Israel tomar los pasos necesarios para cesar todas las actividades de asentamiento en los territorios palestinos ocupados, incluyendo a Jerusalén Oriental. No se ha tomado ninguna medida al respecto”, dijo el diplomático.

Añadió que en enero se anunció la construcción de 5.500 nuevas unidades en el área C de Cisjordania ocupada y que tres semanas después, 3.000 se encontraban en estado avanzado de construcción.

Mladenov añadió que también se percibe un incremento en las demoliciones a gran escala de las comunidades palestinas y beduinas del área C de Cisjordania y Jerusalén Oriental.

El representante consideró que para alentar un clima que conduzca a negociaciones útiles, Israel debe mejorar la vida diaria de los palestinos, introducir cambios de políticas que aumenten la autoridad civil palestina, apoyar el desarrollo palestino y preservar la perspectiva de dos Estados.

En febrero, el parlamento del país aprobó la llamada Ley de Regularización, que permite legalizar, de cara a la ley israelí, alrededor de 4.000 casas construidas en tierras propiedad privada de palestinos en colonias en Cisjordania.


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La ONU en la Hora del Planeta y el cambio climático.

La ONU se une a la Hora del Planeta

El edificio de la ONU apagará sus luces este sábado por la Hora del Planeta. Foto: ONU-Kensuke Matsueda

25 de marzo, 2017 — Este sábado se celebra la ¨Hora del Planeta”, una iniciativa global que convoca a un apagón eléctrico de una hora en casas, empresas y dependencias públicas para concienciar sobre el cambio climático.

El edificio de la Secretaría de las Naciones Unidas se unirá a las 8 y 30 pm hora de Nueva York.

El Secretario General de la ONU, António Guterres, recordó en un video que el cambio climático continúa afectando la vida de las personas y sus formas de subsistencia.

“El pasado año fue nuevamente el más caliente desde que se llevan registros y el histórico Acuerdo de París nos ofrece una oportunidad sin precedentes para ponerle un tope al ascenso de la temperatura, promover energías limpias y crear un futuro sostenible”, dijo.

Guterres añadió que los Gobiernos, el sector privado, y todos los individuos deben actuar por la construcción de un futuro sostenible y los invitó a incorporarse en la Hora del Planeta.

La iniciativa surgió en Sídney, Australia, hace 10 años y cuando se realizó por primera vez convocó dos millones de personas. En 2016 alcanzó un récord con cientos de millones de individuos en más de 7.000 ciudades de más de 170 países de todos los continentes, que apagaron sus luces para demostrar que el cambio climático “es una problemática que importa”.


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El Papa entra en Milán a través de un barrio periférico.

Milán; el Papa en las “Casas Blancas”: “Entro como sacerdote”

Primera etapa en una zona periférica, marcada por la inmigración y el abandono, peo también por al solidaridad. Visita a tres familias y después saluda a los fieles en la Plaza: “Déjense restaurar por Dios”
LAPRESSE

Papa Francisco en la periferia de Milán

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Pubblicato il 25/03/2017
Ultima modifica il 25/03/2017 alle ore 11:18
DOMENICO AGASSO JR.
MILÁN

También en la capital lombarda, Papa Francisco eligió como vía privilegiada la de los «últimos» de los pobres, de los necesitados. Es el barrio de Forlanini, al este de Milán, conocido también con el nombre de “Casas Blancas”: un complejo que nació en 1977 y que cuenta con más de 1000 residentes. Hay muchos migrantes y personas que viven malestar social, pero también hay mucha solidaridad. Esta es la primera etapa del viaje del Papa a Milán, que llegó «como sacerdote» en su visita de hoy, 25 de marzo de 2017. Al Obispo de Roma le regalaron una imagen de la Virgen: «cómo era antes y cómo es ahora después de la restauración». Fue restaurada, «así como la Iglesia siempre necesita ser restaurada, porque está hecha por nosotros, que somos pecadores». Po rello hay que dejarse «restaurar por Dios».

 

Recibieron al obispo de Roma las casas populares de la calle Salomone, parroquia de San Galdino guiada por Augusto Bonora. El Papa llegó a las 8.30 de la mañana a este lugar en el que se aprecian a primera vista el abandono, los problemas sociales, pero también la ayuda recíproca. Hace algunos años, durante su visita pastoral de 2014, el arzobispo cardenal Angelo Scola se vio obligado a usar las escaleras para visitar el número 30 porque el ascensor no servía. Es una zona que habría debido ser un nuevo lugar en el que habrían podido vivir con dignidad las personas. Pero ahora se encuentra en un perenne estado de abandono. .Entre los diferentes problemas que lo caracterizan está el de la cohesión social, pus viven allí jóvenes y ancianos, italianos y extranjeros, empleados y desempleados, pobres y menos pobres.

 

En este lugar, en esta mañana primaveril extraña, con un poco de la característica niebla de Milán que deja espacio al sol por momentos, Francisco no se dirigió a una iglesia (demasiado pequeña como para poder recibir a todos), sino que se reunió con las personas (representantes de los residentes, inmigrantes, gitanos, musulmanes) en la plaza que se encuentra entre las Casas Blancas y el parque Galli, en donde había alrededor de 7 mil personas reunidas. Pero antes el Papa entró a las descuidadas habitaciones de las Casas Blancas: fue a visitar a tres familias, que viven en el sufrimiento. En una de estas viviendas hay una mamá que se ocupa de un familiar gravemente enfermo; en otra habría debido encontrarse con una pareja de ancianos gravemente enfermos, pero solo estaba el esposo, porque ella se encuentra hospitalizada; en la última, visitó a una familia musulmana con sus hijos.

 

Mientras tanto, en la plaza, hay una animación general, marcada por tres imágenes: las periferias, el Pueblo de Dios y la esperanza en la Virgen. Después, la lectura del Evangelio y el discurso de Francisco. Después de visitar las tres viviendas, el Pontífice llegó a la plaza con el cardenal Angelo Scola. Fue a uno de los baños públicos montados en la plaza para la ocasión y después subió al palco en el que había una estatua de la Virgen de Lourdes, tan venerada en Milán desde hace décadas. Tres niños le entregaron al Papa tres regalos: una estola cocida por una cooperativa social, “El hilo colorado de San Vincenzo”, que nació en San Galdino justamente durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia; un cuaderno con textos de los residentes de las Casas Blancas; la foto de otra Virgen, la de las “Casas mínimas”, los edificios que estaban antes en la misma zona de las Casas Blancas y que fueron construidas durante la época del fascismo. La estatua de la Virgen se encuentra ahora en la parroquia.

 

El Papa agradeció por «su acogida. Tan calurosa. ¡Muchas gracias! Sonustedes los que me acogen a la entrada de Milán, y este es un gran don para mí: entrar a la ciudad encontrando rostros, familias, una comunidad». Francisco expresó su agradecimiento en particular «por los dos dones particulares que me han ofrecido». El primero es una «estola, un signo típicamente sacerdotal, que me llega particularmente porque me recuerda que yo vengo aquí, entre ustedes, como sacerdote, entro a Milán como sacerdote. Esta estola no la compraron ya hecha, la hicieron ustedes aquí, fue tejida por algunos de ustedes artesanalmente. Esto la hace preciosa; y recuerda que el sacerdote cristiano es elegido por el pueblo y que está al servicio del pueblo». Es su «sacerdocio, como el del párroco y de los demás curas que trabajan aquí, es el don de Cristo, pero fue “tejido” por ustedes, por nuestra gente, con su fe, con sus fatigas, sus oraciones, sus lágrimas… Esto es lo que veo en el signo de la estola. Sacerdocio, don de Cristo, pero tejido por ustedes».

 

Y después, «me han regalado esta imagen de su Virgen: cómo era antes y cómo es ahora después de la restauración». Papa Bergoglio sabe que «en Milán me acoge la Virgen, sobre el Duomo; pero gracias a su regalo la Virgen me acoge ya desde aquí, a la entrada. Y esto es importante». Porque le «recuerda la premura de maría, que corre a encontrar a Isabel. Es la premura, la preocupación de la Iglesia, que no se queda esperando en el centro, sino que sale al encuentro de todos, en las periferias, sale al encuentro también de nosotros los cristianos, también de nosotros los creyentes… Y a todos les lleva a Jesús, que es el amor de Dios hecho carne, que da sentido a nuestra vida y la salva del mal». La Virgen «sale al encuentro no para hacer proselitismo –añadió sin leer el discurso preparado–, sino para acompañarnos en el camino de nuestra vida. Y que sea la Virgen la que me acoge aquí en Milán me ha hecho recordar cuando, de niños, volvíamos del colegio y a la puerta estaba la mamá esperándonos. Eh, la Virgen es Madre, y siempre va primero, primerea, va antes para recibirnos, para esperarnos».

 

Y es «significativo el hecho de la restauración: esta su Virgen ha sido restaurada, así como la Iglesia que siempre necesita ser restaurada, porque está hecha por nosotros, que somos pecadores. Todos. Somos pecadores». Entonces, invitó, «dejémonos restaurar por Dios, por su misericordia. Dejémonos limpiar el corazón, especialmente en este tiempo de Cuaresma. La Virgen está libre de pecado. Ella no necesita restauraciones, pero su estatua sí, y así, como Madre, nos enseña a dejarnos limpiar por la misericordia de Dios, para ofrecer testimonio de la santidad de Jesús». Hablando «fraternalmente –dijo–, una confesión le hace bien a todos. Pero tambi’en le pido a los confesores que sean misericordiosos».


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Es posible la esperanza? El Papa al pueblo de Milán en la misa.

“Se especula sobre el trabajo, familia, pobres, migrantes y jóvenes”

El Papa en Monza: las «claves» para afrontar estos tiempos no como «espectadores que esperan que “deje de llover”» son «memoria, pertenencia a Dios y la posibilidad de lo imposible»
AFP

Papa Francisco en el parque de Monza

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Pubblicato il 25/03/2017
Ultima modifica il 25/03/2017 alle ore 17:33
DOMENICO AGASSO JR
ENVIADO A MILÁN

Mientras el dolor «toca a muchas puertas, en muchos jóvenes crece la insatisfacción por la falta de oportunidades reales, la especulación abunda por doquier». De hecho, «se especula sobre el trabajo, sobre la familia, sobre los pobres, sobre los migrantes, sobre los jóvenes». Estos son tiempos en los que todo «parece reducirse a cifras, dejando que la vida de muchas familias se tiña de precariedad». Fue la denuncia que lanzó Papa Francisco en la homilía de la Misa que presidió hoy por la tarde en el Parque de Monza, durante su visita a la arquidiócesis de Milán de hoy, 25 de marzo de 2017. Sin embargo, el Pontífice subrayó también cuáles son las «claves» para afrontar estos tiempos no como «espectadores que esperan que “deje de llover”»: son «memoria, pertenencia al Pueblo de Dios y la posibilidad de lo imposible», y nos las indica el Ángel para superar «nuestros extravíos».

 

A su llegada, el Obispo de Roma atravesó en coche todas las zonas en las que se dividió el área del parque, saludando a los fieles, que eran alrededor de un millón de personas.

 

El Papa basó su predicación en el anuncio «más importante de nuestra historia: la anunciación de María». Es «un pasaje denso, lleno de vida y que me gusta leer a la luz de otro anuncio: el del nacimiento de Juan Bautista. Dos anuncios que se suceden y que están unidos; dos anuncios que, comparados entre sí, nos demuestran lo que Dios nos da en Su Hijo».

 

Recordó Francisco: «La anunciación de Juan Bautista sucede cuando Zacarías, sacerdote listo para comenzar la acción litúrgica, entra al Santuario del Templo, mientras toda la asamblea está fuera esperando. La anunciación de Jesús, en cambio, sucede en un lugar perdido de Galilea, en una ciudad periférica y con una fama no particularmente buena, en el anonimato de la casa de una joven que llamada María».

 

Este es un contraste «que nos indica que el nuevo encuentro de Dios con su Pueblo tendrá lugar en sitios que normalmente no nos esperamos, en los márgenes», en las periferias.

 

El Pontífice insistió: «Dios mismo es Aquel que toma la iniciativa y elige entrar, como hizo con María, en nuestras casas, en nuestras luchas cotidianas, colmas de ansias y también de deseos».

 

Es justamente en las ciudades, escuelas y universidades, plazas y hospitales, se cumple «el anuncio más bello que podamos escuchar: “Alégrate, ¡el Señor está contigo!”. Una alegría que genera vida, esperanza, que se hace carne en la manera en la que vemos el mañana, en la actitud con la que vemos a los demás. Una alegría que se convierte en solidaridad, hospitalidad, misericordia hacia todos».

 

El Papa se dirigió después a las mujeres y a los hombres de todos los tiempos y de todo el mundo, porque «al par de María, también nosotros podemos ser presa del extravío. “¿Cómo sucederá esto?”, en tiempos llenos de especulación. Se especula sobre la vida, sobre el trabajo, sobre la familia. Se especula sobre los pobres y sobre los migrantes; se especula sobre los jóvenes y sobre su futuro. Todo parece reducirse a cifras –denunció el Pontífice–, dejando, por otra parte, que la vida cotidiana de muchas familias se tiña de precariedad y de inseguridad. Mientras el dolor toca a muchas puertas, mientras en muchos jóvenes aumenta la insatisfacción por falta de oportunidades reales, la especulación abunda por doquier».

 

Seguramente, el ritmo «vertiginoso al que estamos sometidos parecería robarnos la esperanza y la alegría. Las personas y la impotencia frente a muchas situaciones parecerían volvernos árida el alma y hacernos insensibles frente a los numerosos desafíos. Y paradójicamente cuando todo se acelera para construir (en teoría) una sociedad mejor, al final no se tiene tiempo para nada y para nadie».

 

Así se pierde «el tiempo para la familia, para la comunidad, perdemos el tiempo para la amistad, para la solidaridad y para la memoria».

 

Según Francisco, habría que preguntarse: ¿cómo es posible «vivir el Evangelio hoy dentro de nuestras ciudades? ¿Es posible la esperanza cristiana en esta situación, aquí y ahora?».

 

Y el Papa pronunció su exhortación: «Si siguen siendo posibles la alegría y la esperanza cristiana no podemos, no queremos permanecer frente a tantas situaciones dolorosas como meros espectadores que ven hacia el cielo esperando que “deje de llover”». Todo lo que sucede «exige de nosotros que veamos el presente con audacia, con la audacia de quien sabe que la alegría de la salvación toma forma en la vida cotidiana de la casa de una joven de Nazaret». Así, «frente al extravío de María, frente a nuestros extravíos, tres son las claves que el Ángel nos ofrece para ayudarnos a aceptar la misión que nos es encomendada».

 

Lo primero que «el Ángel hace es evocar la memoria, abriendo así el presente de María a toda la historia de la Salvación. Evoca la promesa hecha a David como fruto de la alianza con Jacob. María es la hija de la Alianza». Y nosotros «hoy estamos invitados a hacer memoria, a ver nuestro pasado para no olvidar de dónde venimos. Para no olvidarnos de nuestros antepasados, de nuestros abuelos y de todo lo que han debido pasar para llegar a donde estamos hoy. Esta tierra y su gente han conocido el dolor de las dos Guerras Mundiales; y, a veces, han visto su merecida fama de laboriosidad y de civilización contaminada por ambiciones sin freno». La memoria ayuda a no volverse «prisioneros de los discursos que siembran fracturas y divisiones como única vía para resolver los conflictos».

 

Después, recordó, «¡nos hará bien recordar que somos miembros del Pueblo de Dios! Un pueblo de mil rostros, historias y orígenes, un pueblo multicultural y multiétnico. Esta es una de nuestras riquezas. Es un pueblo llamado a acoger las diferencias, a integrarlas con respeto y creatividad, y a celebrar la novedad que proviene de los demás». Y no hay que olvidar que es «un pueblo que no tiene miedo de abrazar los confines, las fronteras; es un pueblo que no tiene miedo de acoger a los que lo necesitan, porque sabe que allí está su Señor».

 

El tercer elemento deriva de la respuesta del Ángel a María: «Nada es imposible para Dios». Según Francisco, cuando «creemos que todo depende exclusivamente de nosotros, quedamos presos de nuestras capacidades, de nuestras fuerzas, de nuestros horizontes miopes». Por el contrario, si «nos disponemos a dejarnos ayudar, a dejarnos aconsejas, cuando nos abrimos a la gracia, parece que lo imposible comienza a volverse realidad».

 

Al final de la Misa, el cardenal arzobispo de Milán, Angelo Scola, saludó al Papa y le aseguró, conmovido, «nuestra oración cotidiana. Le pediremos a la Virgencita que, cuando este cielo de Lombardia esté despejado (como dijo Manzoni) y se vea desde cualquier punto de la diócesis, que extienda siempre su manto de protección al Sucesor de Pedro. Gracias, Santidad».


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El Papa con el clero en Milán (Italia)

“Los desafíos nos ayudan para que nuestra fe no se vuelva ideológica”

El Papa a los sacerdotes, a los religiosos y a las monjas de Milán: «Nos salvan de un pensamiento cerrado y definido, y nos abren a una comprensión más amplia del dato revelado»
REUTERS

Papa Francisco con el cardenal Angelo Scola en la Catedral de Milán

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Pubblicato il 25/03/2017
Ultima modifica il 25/03/2017 alle ore 14:39
ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A MILÁN

«Debemos temer una fe sin desafíos, una fe que se considere completa, todo hecho… Esta fe no sirve. Los desafíos nos ayudan a que nuestra fe no se vuelva ideológica». El Duomo de Milán está lleno de sacerdotes, monjas y religiosos. Hay muchos sacerdotes enfermos, en sillas de ruedas. Entre ellos también está el cardenal Dionigi Tettamanzi, a quien Francisco saluda con gran afecto. Es un momento central de la visita del Pontífice a la diócesis ambrosiana: el diálogo con los sacerdotes y monjas. Además de algunos representantes de otras confesiones cristianas, está presenta una pequeña delegación musulmana. Francisco, que conocía ya las preguntas que le habrían hecho, preparó unos apuntes escritos, pero fue completándolos añadiendo reflexiones espontáneas.

 

Libres de los resultados

 

Al responder a una pregunta de don Gabriele Gioia, dijo: «Tú sabes que la evangelización no siempre es sinónimo de pescar peces. Salir a alta mar, dar testimonio. Después está el Señor, Él pesca peces, cuándo y cómo, no lo sabemos. Nosotros somos instrumentos inútiles». El papa después invitó a «no perder la alegría de evangelizar, porque evangelizar es una alegría. Debemos pedir la gracia de no perderla. No está bien ser tristes, un evangelizador triste es como si no estuviera convencido de que Jesús es alegría, te da la alegría, y cuando te llama te cambia la vida y de da nueva alegría. También en la cruz, pero en alegría».

 

Los desafíos ayudan la fe

 

«Cada época histórica, desde los primeros tiempos del cristianismo, ha estado sometida constantemente a múltiples desafíos», explicó Francisco. «No debemos temer los desafíos, hay que tomarlos como el buey, ¡por los cuernos! ¡No los teman! Es bueno que existan, porque nos hacen crecer, son signo de fe viva, de una comunidad que busca a su Señor y que tiene los ojos y los corazones abiertos». El papa añadió: «Debemos más bien temer una fe sin desafíos, una fe que se considera completa, todo hecho, como si todo ya se hubiera dicho y hecho. Esta fe no sirve. Los desafíos nos ayudan para que nuestra fe no se vuelva ideológica. Siempre las ideologías crecen y germinan cuando uno cree que tiene la fe ya completa». Los desafíos «nos salvan de un pensamiento cerrado y definido, y nos abren a una comprensión más amplia del hecho revelado».

 

Por una cultura de la diversidad

 

«Creo que la iglesia –dijo el Papa–, en el arco de toda su historia, tiene mucho que enseñarnos y para ayudarnos para una cultura de la diversidad. El Espíritu Santo es el Maestro de la diversidad. La Iglesia, a pesar de ser una, es multiforme. La Tradición eclesial tiene una gran experiencia sobre cómo “administrar” lo múltiple dentro de su historia y de su vida. Hemos visto y vemos muchas riquezas y muchos horrores/errores». Francisco invitó a ver el mundo «sin condenarlo y sin santificarlo, reconociendo los aspectos luminosos y los aspectos oscuros. Así como ayudándonos a discernir los excesos de uniformidad o de relativismo». No hay que confundir, continuó, «unidad con uniformidad», ni «pluralidad con pluralismo». Lo que se trata de hacer es «reducir la tensión y cancelar el conflicto o la ambivalencia a la que somos sometidos en cuanto seres humanos», pero «tratar de eliminar uno de los polos de la tensión es eliminar la manera en la que Dios quiso revelarse en la humanidad de Su Hijo».

 

 

Formar al discernimiento

 

«La cultura de la abundancia a la que estamos sometidos –continuó el Papa– ofrece un horizonte de muchas posibilidades, presentando todas como válidas y buenas. Nuestros jóvenes están expuestos a un “zapping” constante». Francisco considera que está «bien enseñarles a discernis, para que tengan los instrumentos y los elementos que les ayuden a recorrer el camino de la vida sin que se extinga el Espíritu Santo que está en ellos». Cuando se es niño, continuó, «es fácil que el papá y la mamá digan lo que debemos hacer, y está bien. Pero mientras vamos creciendo, en medio de una multitud de voces en la que aparentemente todos tienen razón, el discernimiento de lo que nos conduce a la resurrección, a la vida y no a una cultura de muerte, es crucial».

 

Los diáconos no son «medios curas»

 

Respondiendo a la pregunta de un diácono permanente, el Papa advirtió que no hay que considerar «a los diáconos como “medio curas” y “medio laicos”. Este es un peligro, ¿eh? Al final no están ni aquí ni allá. Verlos así nos hace daño y les hace daño».

 

Existe el peligro del clericalismo, añadió Francisco, y «a veces parece casi que el diácono toma el sitio del sacerdote». La otra tentación «es la del funcionalismo, un chico que sirve para cien tareas. No, ustedes –añadió– tienen un carisma claro en la Iglesia y deben custodiarlo. El diaconato es una vocación específica, una vocación familiar que llama al servicio como uno de los dones característicos del pueblo de Dios». Los obispos, desde los tiempos de los apóstoles, tienen como tarea principal la de rezar y de anunciar la Palabra. Los diáconos siempre tienen como tarea el servicio «a Dios y a los hermanos. ¡Y cuánto camino hay que hacer en este sentido!». Además, observó Bergoglio, «no hay servicio en el altar, no hay liturgia que no se abra al servicio de los pobres, y no hay servicio a los pobres que no conduzca a la liturgia».

 

Pocos y anicanos, pero nunca resignados

 

Al final, Francisco respondió a la pregunta de una religiosa que habló sobre las dificultades por la falta de vocaciones: cada vez más pocos y cada vez más viejos. El Papa habló sobre el sentimiento de la resignación. «Sin darnos cuenta, cada vez que pensamos o constatamos que somos pocos, o en muchos casos ancianos, que experimentamos el peso, la fragilidad más que el esplendor, nuestro espíritu comienza a ser corroído por la resignación. Y la resignación después conduce a la pereza… Pocos sí, en minoría sí, ancianos sí, ¡resignados nunca!». El remedio que «restaura y da paz», añadió, es la misericordia de Dios. Cuando, por el contrario, uno se resigna o vive pensando en las glorias del pasado, «comienzan a ser pesadas las estructuras, ahora vacías, y nos dan ganas de venderlas para tener dinero para la vejez. Comienza a pesar el dinero que tenemos en el banco, y la pobreza, ¿a dónde va? Pero el Señor es bueno, cuando una congregación religiosa no va por la vía de la pobreza, normalmente el Señor envía a un ecónomo o a una ecónoma que derrumba todo, ¡y esta es una gracia!».

 

El «gracias» a Milán

 

Después el Papa salió al atrio de la Catedral para recitar el Ángelus con los fieles en la plaza. «Los saludo y les agradezco por esta calurosa acogida aquí en Milán –dijo Francisco–; la niebla ya se fue, las malas lenguas dicen que llegrá la lluvia, no lo sé, yo todavía no la vedo. Muchas gracias por su afecto y les pido que recen por mí para que pueda servir al Señor y hacer su voluntad».


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Paloma Gomez Borrero. Necrología y nota biográfica

 

Religión Digital publica un amplio reportaje sobre la personalidad y las actividades de Paloma Gómez Borrero, y sobre su muerte ayer en Madrid.

Véase en el siguiente enlace,

http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2017/03/24/muere-paloma-gomez-borrero-la-incombustible-vaticanista-espanola-en-el-corazon-de-roma-religion-iglesia-periodismo-santa-sede.shtml