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Textos más importantes del pasado Sínodo

Conclusión del Sínodo Especial para la AmazoníaConclusión del Sínodo Especial para la Amazonía 

Textos relevantes: camino Sinodal para la Amazonía

El Sínodo especial para la región Amazónica fue celebrado en Roma del 6 al 27 de octubre. Aquí ofrecemos algunos textos de los temas y reflexiones más importantes en torno al mismo.

Ciudad del Vaticano

El Sínodo Amazónico, convocado por el Papa Francisco, fue un encuentro de Iglesia con un clima “de intercambio abierto, libre y respetuoso de los obispos pastores en la Amazonía, misioneros y misioneras, laicos, laicas, y representantes de los pueblos indígenas de la Amazonía” (Documento Final n. 1).

Instrumentum Laboris

“El Papa Francisco anunció el día 15 de octubre de 2017 la convocatoria de un Sínodo Especial para la Amazonía, iniciando un proceso de escucha sinodal que comenzó en la misma Región Amazónica con su visita a Puerto Maldonado (19/01/2018). Este Instrumentum Laboris es fruto de ese largo proceso que incluye la redacción del Documento Preparatorio para el Sínodo en junio de 2018; y una amplia encuesta a las comunidades amazónicas.” (Instrumentum Laboris n. 1)

El Papa consagró el Sínodo para la Amazonía a San Francisco de Asís

Con una sugestiva celebración, en la Fiesta de San Francisco de Asís en los Jardines Vaticanos el Papa Francisco consagró el Sínodo sobre la Amazonía a la intercesión de San Francisco. También se llevó a cabo la plantación de un árbol como símbolo de la ecología integral.

Apertura del Sínodo. El Papa recuerda que el Evangelio no se impone, se ofrece

El Papa Francisco en su homilía en la misa de apertura del Sínodo expresó que “muchos hermanos y hermanas en Amazonia llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia y es por ellos y con ellos que debemos caminar juntos”

Que la fe en el Espíritu sea más fuerte que el miedo al error

Después de la primera semana de los trabajos sinodales, uno de los temas tratados a forma de pregunta fue: ¿cuántas personas conocen el Evangelio? De hecho, la proclamación de la Buena Nueva debe ser central, y no sólo en la Amazonía, sino en todo el mundo. Frente al tema de la falta de vocaciones, el sínodo hablo más de una vez del viri probati y del diaconado femenino. En esto se sugería “sentar las bases para un nuevo paso porque la fe en el Espíritu Santo debe ser más fuerte que el miedo a cometer errores”.

2ª semana del Sínodo: por una Iglesia profética y defensora de la vida

Al término de la segunda semana de trabajos sinodales, el Padre Andelson Araujo SJ, profesor de la Universidad Gregoriana de Roma y experto del Sínodo, daba sus impresiones acerca del Sínodo. Resaltó la confirmación de una Iglesia fiel al anuncio de Jesús, al anuncio del Evangelio y fiel a la defensa de la vida de los más vulnerables.

Amazonia: Casa Común

En paralelo con el Sínodo, un grupo de instituciones reunidas bajo el nombre de “Amazonía: Casa Común”, realizaron varios eventos en busca de la reflexión, el encuentro y el diálogo sobre la realidad que se vive en la región panamazónica. Entre los eventos realizados, dieron a conocer varios proyectos de evangelización y desarrollo social. Uno de ellos es la Universidad Napoki. Otro evento que resaltó fue el viacrucis en memoria de los mártires de la Amazonía realizado el sábado 19 de octubre.

Un grupo de padres sinodales renueva el “Pacto de las catacumbas”

La Iglesia renueva, en el mismo lugar y con el mismo espíritu, el fuerte compromiso firmado el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes del cierre del Concilio Vaticano II. Ese fue el día en que cuarenta y dos padres conciliares celebraron la Eucaristía en las Catacumbas de Domitila para pedirle a Dios la gracia de “ser fieles al espíritu de Jesús” al servicio de los pobres.

Después de 54 años, el legado de los padres conciliares fue recogido por un grupo de participantes en el Sínodo de los Obispos para la región Pan-Amazónica centrado en el tema: “Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”.

Mensaje Final de la REPAM sobre el Sínodo Amazónico

A través de un mensaje titulado “La esperanza en esta navegación por las aguas del río sinodal amazónico: fuente de vida, conversión y orientación hacia nuevos caminos para la Iglesia y ante un mundo en crisis socioambiental”, la Red Eclesial Panamazónica realiza un profunzo repaso de lo que ha sido la experiencia de este Sínodo que abre ahora nuevos horizontes concretados en cuatro conversiones: pastoral, cultural, ecológica y sinodal.

Clausura del Sínodo. El Papa: en la conciencia ecológica se nos juega el futuro

El Papa Francisco cerró los trabajos en el Aula del Sínodo en la tarde de este 26 de octubre. Ahí realizó un repaso por los puntos abordados en el documento, antes de que oyera el rezo del Te Deum, sellando las semanas de reflexión y discernimiento de los padres sinodales y de los auditores en el Aula: el Sumo Pontífice agradeció ante todo a los participantes en el Sínodo, que “han dado testimonio de trabajo, de escucha, de búsqueda” en un espíritu sinodal que aún se está aprendiendo, dijo, a “fijar”.

Documento Final de la Asamblea Especial para la Región Panamazonica

Este documento explica que “la celebración del Sínodo, logró destacar la integración de la voz de la Amazonía con la voz y el sentir de los pastores participantes. Fue una nueva experiencia de escucha para discernir la voz del Espíritu que conduce a la Iglesia a nuevos caminos de presencia, evangelización y diálogo intercultural en la Amazonía. El reclamo, surgido en el proceso preparatorio, de que la Iglesia fuera aliada del mundo amazónico, fue afirmado con fuerza. La celebración finaliza con gran alegría y la esperanza de abrazar y practicar el nuevo paradigma de la ecología integral, el cuidado de la “casa común” y la defensa de la Amazonía.” (Documento Final n. 4)

Cinco capítulos, más una introducción y una breve conclusión: así se articula el Documento Final de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica. Este documento fue votado por los padres sinodales y entregado al Papa Francisco, quien a su vez elaborará una exhortación Postsinodal: “Yo quisiera hacerla antes de fin de año de tal manera que no pase mucho tiempo”, expreso el Papa Francisco en su discurso final del Sínodo.

El Papa: haciendo nuestro el grito de los pobres, nuestra oración atravesará las nubes

“Debemos pedir la gracia de sentirnos necesitados de misericordia, interiormente pobres: recordar que somos pobres, para recordar que sólo en un clima de pobreza interior actúa la salvación de Dios”, estas fueron las palabras pronunciadas por el Papa en su homilía de la Misa de Clausura del Sínodo


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Ecos del Sínodo sobre la Amazonia.

a abraza a una participante durante la Tercera Congregación General del Sinodo para la Amazonía. El Papa abraza a una participante durante la Tercera Congregación General del Sinodo para la Amazonía.  

Ecos del Sínodo Amazónico

Con el Sínodo llegado a su fin, hacemos un recorrido por todo lo pronunciado por el Papa y por algunos participantes en entrevista con Vatican News. Son palabras de aliento y de esperanza que proyectan el verdadero sentido sinodal.

Ciudad del Vaticano

Palabras del Papa durante el Sínodo Amazónico

Durante el Sínodo, el Papa, atento y en busca del bien de la Iglesia, siempre expresó en gestos y palabras su sentir. Aquí se encuentran algunas palabras pronunciadas por el Papa durante el camino Sinodal.

Durante la Misa de apertura del Sínodo, domingo 6 de octubre, el Papa Francisco dijo que “muchos hermanos y hermanas en Amazonia llevan cruces pesadas y esperan la consolación liberadora del Evangelio y la caricia de amor de la Iglesia y es por ellos y con ellos que debemos caminar juntos”. Además, aseguró que este Sínodo “también es para ellos, para aquellos que están dando sus vidas ahora, para aquellos que han dedicado la propia vida”.

Sin embargo, durante el Discurso de inicio de las Asambleas Generales, lunes 7 de octubre, Francisco señaló que el Sínodo es “caminar juntos bajo la inspiración y la guía del Espíritu Santo, el Espíritu Santo es el actor principal del sínodo” y pidió, por favor, “no echarlo de la sala”. “Ahora hay que dejar que el Espíritu Santo se exprese en esta Asamblea – continuó –  se exprese entre nosotros, se exprese con nosotros, a través de nosotros y se exprese ‘pese’ a nosotros, pese a nuestras resistencias, que es normal que las haya, porque la vida del cristiano es así.”

El sábado 26 de octubre, al final de las Asambleas Generales, el Pontífice expresó su agradecimiento a todos los participantes: “Quiero agradecer a todos ustedes que han dado este testimonio de trabajo, de escucha, de búsqueda, de buscar poner en práctica este espíritu sinodal que estamos aprendiendo todavía a fijar y que todavía no atinamos a completarlo, pero estamos en el buen camino, estamos en un buen camino, y estamos entendiendo cada vez más qué es esto de caminar juntos, y estamos entendiendo qué significa discernir, qué significa escuchar, qué significa incorporar la rica tradición de la Iglesia a los momentos coyunturales.”

Además, las palabras pronunciadas durante la Misa de clausura del domingo 27 de octubre no pasaron indiferente. El Papa afirmó que en este Sínodo “hemos tenido la gracia de escuchar las voces de los pobres y de reflexionar sobre la precariedad de sus vidas, amenazadas por modelos de desarrollo depredadores”. En este sentido, puntualizó que “aún en esta situación, muchos nos han testimoniado que es posible mirar la realidad de otro modo, acogiéndola con las manos abiertas como un don, habitando la creación no como un medio para explotar sino como una casa que se debe proteger, confiando en Dios”.

Palabras de los participantes

Durante el transcurso del Sínodo, Vatican News tuvo la oportunidad de conversar con diferentes participantes directos dentro del mismo: obispos, sacerdotes, misioneras, misioneros y laicos indígenas. Aquí les proponemos algunas frases para recordar.

“Nosotros los creyentes, cristianos, católicos, creemos, y esto es el centro de nuestra fe, que nuestro Dios es el Dios de la Vida. Dios nos ama, es el Dios del amor. La vida y el Amor son la misma cosa. Y Dios comparte su vida con la humanidad. Comparte el regalo del mundo, la naturaleza, la creación con nosotros, con la familia humana. La despreocupación, el desinterés o el descuido humano por la vida, está totalmente opuesto a lo que nosotros creemos, al Dios de la vida”.

Padre Peter Hughes, teólogo y sacerdote misionero en Perú.

 

“Es una gracia poder participar en este Sínodo representando a la vida religiosa femenina de todo el mundo, traer la voz de la vida religiosa a este espacio es una gracia, así como traer la voz de tantos hermanos y etnias amazónicas; somos parte de una Iglesia que quiere caminar en sinodalidad y en esa diversidad que somos”.

Hna. Zully Rojas Quispe, Misionera Dominica del Rosario,de Puerto Maldonado, Perú.

 

“En este Sínodo las voces de las mujeres indígenas y de las mujeres religiosas que están comprometidas con la Amazonía, traen el dolor, la palabra sufrida de su gente y el testimonio vivo, ya que ellas saben de lo que están hablando.”

Hermana Daniela Cannavina, religiosa capuchina de Madre Rubatto.

 

“Nuestro pueblo tiene mucha esperanza, es un pueblo lindo y el indígena es una persona que conserva siempre la esperanza de que Dios lo va a ayudar a superar esta situación, es por ello que nosotros debemos ser los primeros en fortalecer esa esperanza de estas comunidades en la Amazonía”.

Monseñor Jonny Eduardo Reyes Sequera, vicario apostólico de Puerto Ayacucho en Venezuela.

 

“En la medida en que la Iglesia pueda penetrar y comprender la cultura de los pueblos amazónicos, logrará encarnar mejor el Evangelio”.

Monseñor Oscar Urbina Ortega, obispo de Villavicencio y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.

 

“Participo en este Sínodo con la esperanza de poder hacer escuchar la voz de las comunidades de la Amazonía y el anhelo de que esto fortalezca nuestra identidad y nuestros valores”.

José Narciso Jamioy Muchavisoy (maestro) del pueblo Kamsá, del Putumayo en Colombia.

 

Los indígenas “esperan por parte de la Iglesia, que no los dejemos solos, que caminemos con ellos, que seamos una voz a través de la cual ellos puedan expresar su dolor, sus preocupaciones y sus esperanzas.”

Monseñor Luis Albeiro Maldonado, obispo de la Diócesis de Mocoa en Colombia.

 

“Como Iglesia tenemos que ser profetas para acompañar a los hermanos de la Amazonía, en sus sufrimientos y necesidades, denunciando las injusticias sociales”.

Hermana Inés Zambrano Jara, Superiora General de las Misioneras de María Inmaculada y de Santa Caterina de Siena, Colombia.

 

“Es esencial rescatar en esa sintonía de escucha, la riqueza cultural de estos pueblos. Es fundamental profundizar en las culturas indígenas, conocerlas y respetarlas. Dialogar y evangelizar “con ellos”, renovando nuestros esquemas y estructuras, haciendo un ejercicio de interculturalidad y de inculturación”

Hermana Nelly Sempértegui, religiosa de las Hermanas Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús, y misionera del Vicariato Apostólico de Jaén en Perú.


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Sínodo: seis propuestas finales de especial importancia

Obra de Mari Bueno, artista brasileña que expuso en Roma durante el Sínodo para la Amazonía.Obra de Mari Bueno, artista brasileña que expuso en Roma durante el Sínodo para la Amazonía. 

6 propuestas del Documento final que no pueden pasar desapercibidas

El Documento final del Sínodo Amazónico apunta hacia la mujer y los laicos y denuncia fuertemente las violaciones de los derechos de los indígenas así como la destrucción de su territorio, hasta el punto de proponer un nuevo pecado, el “pecado ecológico”.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Tras tres semanas de trabajo intensas, los 185 padres sinodales junto a 35 madres sinodales proponen al Papa la ordenación sacerdotal de hombres casados, sin olvidarse de la mujer, para la que han propuesto la creación del diaconado femenino y del ministerio de “la mujer dirigente de la comunidad”. A continuación, los 6 puntos fuertes del Documento final:

1. Ordenación de hombres casados para zonas remotas de la Amazonia

Uno de los puntos fuertes que se han planteado en el Documento final del Sínodo y que al mismo tiempo ha suscitado mayor resistencia durante la votación ha sido la posibilidad de “ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica” (111). Dicho punto, planteado desde el marco de la constitución  ‘Lumen gentium’ 26”, del Concilio Vaticano II, recibió 128 votos a favor y 41 en contra.

2. Sí al diaconado femenino y al ministerio de “la mujer dirigente de la comunidad”

Aunque en el documento final no se pide explícitamente la aprobación del diaconado permanente femenino, sí que lo menciona. Los padres sinodales han reclamado que las mujeres “puedan recibir los ministerios del lectorado y acolitado” y la creación “del ministerio instituido de ‘la mujer dirigente de la comunidad’”, pues consideran necesario “fomentar la formación de mujeres en estudios de teología bíblica, teología sistemática, derecho canónico, valorando su presencia en organizaciones y liderazgo, dentro y fuera del entorno eclesial”.

3. Voz y voto para los laicos

La lista de los argumentos indispensables la concluye el punto en el que se reconoce la necesidad de fortalecer y ampliar los espacios para la participación del laicado, “ya sea en la consulta como en la toma de decisiones, en la vida y en la misión de la Iglesia” (94). De hecho, los Obispos aseguran que un obispo pueda confiar, por un mandato de tiempo determinado, ante la ausencia de sacerdotes en las comunidades, “el ejercicio de la cura pastoral a una persona no investida de carácter sacerdotal, que sea miembro de la comunidad” (96). Aunque esta afirmación viene de la mano de una condición: “evitar personalismos”. Es por ello que se habla de “cargos rotativos”.

4. Agregan un nuevo pecado

Otra de las propuestas importantes realizadas en dicho Documento ha sido la de incluir “el pecado ecológico”. “Proponemos definir el pecado ecológico como una acción u omisión contra Dios, contra el prójimo, la comunidad y el ambiente” (82), se lee en el Documento final, en el que también se explica que es un pecado “contra las futuras generaciones” y se manifiesta “en actos y hábitos de contaminación y destrucción de la armonía del ambiente, transgresiones contra los principios de interdependencia y la ruptura de las redes de solidaridad entre las criaturas y contra la virtud de la justicia”.

5. La ecología integral: único camino posible

En el Documento final, los padres sinodales también señalan que la ecología integral “no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio” sino “el único camino posible”, pues no hay otra senda viable para salvar la región (67). En este punto, los Obispos además llaman a la comunidad internacional para que proporcionen “más recursos económicos”, “un modelo de desarrollo justo y solidario” y “herramientas para frenar el cambio climático”.

6. Rechazo de la evangelización colonialista

Los Obispos expresan su rechazo “a una evangelización de estilo colonialista” (55) y expresan que la Iglesia tiene la oportunidad histórica de diferenciarse de las nuevas potencias colonizadoras “escuchando a los pueblos amazónicos para poder ejercer con transparencia su actividad profética”(15). Además, para hacerla frente plantean procesos claros de inculturación de sus métodos y esquemas misioneros. También proponen a los centros de investigación y pastoral que estudien “las tradiciones de los grupos étnicos amazónicos” para defender su identidad y cultura a través de “acciones educativas” (57) que favorezcan la inculturación.

28 octubre 2019, 14:02


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Mensaje de la REPAM al término del sínodo de Amazonia

Mensaje Final de la REPAM sobre el Sínodo Amazónico

A través de un mensaje titulado “La esperanza en esta navegación por las aguas del río sinodal amazónico: fuente de vida, conversión y orientación hacia nuevos caminos para la Iglesia y ante un mundo en crisis socioambiental”, la Red Eclesial Panamazónica realiza un profunzo repaso de lo que ha sido la experiencia de este Sínodo que abre ahora nuevos horizontes concretados en cuatro conversiones: pastoral, cultural, ecológica y sinodal.

Sofía Lobos- Ciudad del Vaticano

Al finalizar el Sínodo para la Amazonía, la Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM, ha emitido un mensaje conclusivo que refleja lo vivido en estos dos últimos años de proceso y ofrece perspectivas de futuro de cara a la etapa postsinodal, que será el momento decisivo, ya que tendrá la misión de poner en práctica para el bien de la región, todo lo decidido a lo largo de estos diálogos en Roma.

«La experiencia de conversión eclesial traída por la “periferia” de la Amazonía y de sus pueblos, ha producido el camino de novedad Sinodal que sigue y que está todavía en proceso, ayudando al centro a ser reformado. Ahora más que nunca, debemos trabajar intensamente y juntos para seguir navegando estas aguas vivas de la diversidad cultural y del compromiso de cuidar nuestra casa común», se lee en el escrito.

Es tiempo de cambiar y la sinodalidad es la vía

En este sentido la REPAM insiste en que es tiempo de cambiar, “el tiempo es ahora y será por la vía de la sinodalidad” y para lograr ese cambio es fundamental escuchar la voz de los pueblos que habitan la Amazonía: “los testimonios de innumerables mujeres y hombres mártires de la Amazonía que muestran la fuerza viva del camino de entrega para ser semillas que se siembran en el corazón de los pueblos, en la opción por la justicia, siendo vida y vida en abundancia para ellos”.

 

“Estos testimonios seguirán siendo los que lleven adelante este proceso más allá de este momento coyuntural, y muy importante, de Asamblea”, añade el documento.

Un Sínodo nacido de una experiencia de conversión

Asimismo, el mensaje hace un repaso histórico de lo que ha sido “el camino de nuestra navegación”, que ha nacido de una “experiencia de conversión”, concretada a lo largo del tiempo, especialmente después del Concilio Vaticano II. “Este proceso sinodal abre nuevos horizontes, que se concretan en cuatro conversiones: pastoral, cultural, ecológica y sinodal. Fruto de estas conversiones surgirán actitudes, como la misionariedad, una Iglesia con rostro amazónico e indígena, incluturada e intercultural, que cuida de la Casa Común, ministerial y que se organiza desde la sinodalidad”.

Un caminar juntos que ha transformado la Iglesia

Igualmente la Red Eclesial Panamazónica afirma que el Sínodo “es ya una experiencia inédita de caminar juntos” y ha transformado a la Iglesia desde los dones de la periferia, “antes considerada indeseable”, que llegan al centro ayudándole en su propio proceso permanente de reforma en marcha:

“Una conversión real liderada por el Papa Francisco y que hoy es irrenunciable, para ser más una Iglesia que está en salida misionera, que dialoga con respeto e igualdad hacia la diversidad, una Iglesia que se afirma como una voz ética, mártir y profética ante la crisis socioambiental sin precedentes, y que toma posición como el propio Jesús del lado de los que han sido considerados descartables que hoy ilustran los nuevos caminos”.

Documento final

En cuanto al documento final de este Sínodo, la REPAM hace hincapié en que será un instrumento muy importante, pero que por sí mismo, no determinará los nuevos caminos: “Nos sentimos invitados a no ser atrapados por quienes no quieren cambiar nada y desean que las cosas terminen aquí, y también a tener cuidado con profetas de calamidades que expresan que nada de esto ha tenido sentido por mirarlo a la luz de sus propias categorías autorreferenciales, ya que en ambos casos se niegan a ver (e impiden la mirada a otros) que este es el momento preciso, un kairós esperado que sigue fluyendo como río de agua viva y que no se puede parar por lo que ya ha sido y alcanzado, lo que ya es y está determinando como novedad, y lo nuevo que inevitablemente será para abrir nuevos horizontes del Reino”, concluye.

Mensaje de la REPAM sobre el Sínodo amazónico


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Diaconado femenino en el Sínodo

Sinodo, il 40% dei Padri chiede il diaconato femminile

Si attende il documento finale. Il vescovo Spengler: «Oltre il 60% delle comunità in Amazzonia guidate da donne»

Sinodo, il 40% dei Padri chiede il diaconato femminile

CITTÀ DEL VATICANO. Che «oltre il 60%» delle comunità indigene in Amazzonia fosse guidato da donne lo si era compreso. Lo hanno testimoniato in queste tre settimane di Sinodo le diverse suore, catechiste, consacrate, laiche raccontando la loro opera pastorale e sociale, fatta di accompagnamento ai malati, di confessioni senza assoluzioni, di azioni nel campo dell’istruzione e della sanità, in mezzo a zone sperdute della foresta.

Ma che fosse solo il 40%, quindi meno della metà, dei partecipanti al Sinodo a chiedere «un ministero ufficiale per le donne all’interno della Chiesa» è un dato che risulta nuovo. E che lascia intendere come probabilmente nel documento finale che sarà presentato domani sera, dopo la votazione del pomeriggio, la proposta di un riconoscimento istituzionale delle donne potrebbe non raggiungere la maggioranza dei voti.

Le cifre sono state fornite da monsignor Evaristo Pascoal Spengler, francescano e vescovo prelato di Marajó, in Brasile, che ha dedicato il suo intero intervento al briefing in Sala Stampa vaticana a ribadire la necessità di un ruolo per le donne nella Chiesa. Nella fattispecie, il ruolo di «diaconesse». Per studiare e approfondire la questione del diaconato femminile, come si ricorderà, il Papa stesso aveva istituito il 2 agosto 2016 una commissione che, dopo due anni, aveva portato a un nulla di fatto.

Il vescovo di Marajó rilancia tuttavia il tema: «Ci sono già nella Chiesa uomini che esercitano il servizio diaconale: ordinarli sarebbe molto utile non solo in Amazzonia, ma nella Chiesa, così come sarebbe utile avere donne diaconesse, il cui ruolo andrebbe approfondito, insieme al tema aperto dell’ordinazione delle donne», ha detto. E ha ricordato che il «cammino è aperto» grazie anche a Benedetto XVI che, aggiungendo un terzo punto al Canone 1009, «aveva slegato il ministero delle donne da Cristo: canonicamente già esiste un cammino della donna come diacono, non come presbitero».

È un cammino che ha le sue radici «nella storia della Chiesa» durante la quale «la presenza delle donne è stata decisiva»: «Ci sono stati patriarchi e matriarche, profeti e profetesse, giudici uomini e giudici donne, fino ad arrivare alla più importante figura femminile che è quella di Maria», ha ricordato Spengler. «Dio per la salvezza ha impiegato le donne e dal XII secolo in poi abbiamo avuto più sante canonizzate che santi, oltre a donne dottoresse della Chiesa e consigliere di Papi».

«Sappiamo che nella storia della Chiesa ci sono donne diaconi», ha insistito Spengler, citando anche le parole di San Paolo nella Lettera ai Galati: «Non c’è più giudeo né greco; non c’è più schiavo né libero; non c’è più uomo né donna, poiché tutti voi siete uno in Cristo Gesù». Sulla proposta nei giorni del Sinodo «si è lavorato molto», ha assicurato il vescovo, e anche se sembra, secondo le prime anticipazioni, che tutta la questione si esaurisca in pochi paragrafi, ora «siamo fiduciosi nell’azione dello Spirito Santo e lavoriamo in comunione e collegialità».

Intanto le donne, le 35 esperte, leader di popolazioni indigene, missionarie laiche e religiose, sedute fianco a fianco a vescovi e cardinali nell’Aula vaticana, pur senza diritto di voto, da parte loro si dicono soddisfatte dell’accoglienza ricevuta al Sinodo. «Ci siamo definite madri sinodali, perché è così che ci sentiamo», ha detto al briefing la suora ecuadoregna Inés Azucena Zambrano Jara, delle Missionarie di Maria Immacolata e di Santa Caterina da Siena, facendosi loro portavoce.

«È stato un ambiente familiare, c’è stata molta vicinanza, molta fiducia, molta confidenza… un ambiente di sinodalità, dove tutte e tutti siamo stati ascoltati». In particolare, a colpire suor Inés ma anche tutte le altre donne è stato l’atteggiamento del Papa, «la sua umiltà e la sua semplicità: è un uomo di Dio, e lo fa percepire agli altri».

La religiosa ha anche riferito dell’enorme lavoro svolto dalla sua Congregazione diffusa in 24 Paesi che «da 105 anni» è a fianco alle popolazioni native. «Valorizzare la donna indigena, la donna “campesina”: è questo ciò che stiamo facendo come Congregazione, che da sempre lavora accanto ai popoli indigeni e insieme a loro. È stata una grande sfida lasciare da parte il nostro protagonismo».

Se questo servizio dovesse avere un riconoscimento istituzionale, come potrebbe essere appunto quello del diaconato, ben venga: «Riconfermerebbe la nostra identità, la nostra natura battesimale», ha chiosato la suora, che a fine intervento ha ricevuto un caloroso applauso.

Al di là della questione ministeriale, la priorità è «stare con questi popoli che stanno offrendo la loro profezia, e ascoltare le loro vite sottoposte a minacce di morte», ha evidenziato padre Miguel Heinz, presidente di Adveniat, istituzione della chiesa tedesca che cura e organizza progetti di solidarietà per l’America Latina. Gli indigeni, ha aggiunto, sono «capaci di far ascoltare al Sinodo la loro voce, raccontando della grande pressione che stanno esercitando per rendere il mondo consapevole della loro situazione».

Il Sinodo è, in questo senso, un’occasione importante: «Le nostre comunità amazzoniche lo hanno percepito come un modo di farsi presenti nel cuore della Chiesa», ha fatto eco monsignor Joaquín Humberto Pinzón Güiza, vicario apostolico di Puerto Leguízamo-Solano, in Colombia. Soffermandosi sulla filosofia indigena del «buen vivir», il 50enne vescovo colombiano ha spiegato che «non è solo vivere bene ma vivere in un territorio sano, che non sia inquinato e distrutto, e vivere relazioni fraterne tra noi e con Dio, che ci invita ad avere cura della sua opera creatrice».

Al briefing è intervenuto per la prima volta anche uno dei delegati fraterni, il pastore Nicolau Nascimento de Paiva della Chiesa evangelica luterana in Brasile, coordinatore del Consiglio amazzonico delle Chiese cristiane (Caic). Nel suo intervento un focus sugli effetti positivi che il Sinodo avrà nel cammino ecumenico: «Lo Spirito Santo ha usato Papa Francesco per convocare questo Sinodo che è un camminare tutti insieme. Se ampliamo il linguaggio della cura della Casa Comune a tutto il mondo, la cura spetta a tutti non solo ai cattolici, ma anche agli evangelici. Al Sinodo abbiamo potuto parlare anche noi, abbiamo molte più cose in comune di quelle che ci separano».

Non è mancata, infine, una domanda sul “Rito amazzonico”, proposta presentata in assemblea generale e poi ribadita da alcuni Circoli minori. «Nel documento che verrà votato non ci sarà l’esplicitazione del Rito, ma semmai un passo verso», ha spiegato Paolo Ruffini, prefetto del Dicastero per la Comunicazione della Santa Sede. «Il Rito amazzonico è qualcosa di molto complesso, che non potrà essere contenuto in un paragrafo, se ci sarà. Si tratta di una questione da affrontare in maniera integrale».

In ogni caso parlare adesso è precoce, bisogna «attendere il documento finale», ha aggiunto padre Giacomo Costa, segretario della Commissione per l’informazione, riferendosi al voto dei Padri sinodali atteso per domani pomeriggio. «Anche se ci fosse la proposta di un Rito amazzonico, certo richiederebbe un lavoro di approfondimento. Se si tratta di un rito con un diritto proprio potrebbe anche includere l’ordinazione dei preti sposati, come fanno altri riti. Ma sono solo illazioni, e la risposta finale spetta comunque al Papa».


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Briefing sobre el documento final del Sínodo sobre la Amazonia.

Briefing del Sínodo: La Amazonía está en el corazón de la Iglesia

El documento final del Sínodo sobre la Amazonía fue presentado en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Participaron en la presentación el Cardenal Michael Czerny, del Departamento para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, Vicario Apostólico de Puerto Maldonado (Perú), Paolo Ruffini, Prefecto del Dicasterio para la Comunicación de la Santa Sede y el Padre Giacomo Costa, Secretario de la Comisión para la Información.

Ciudad del Vaticano

“El Amazonas está en el corazón de la Iglesia. Hay que saber lo que está ocurriendo en esta región, perturbada por los ataques contra la naturaleza, contra sus pueblos. Este es el mensaje que el Sínodo quiere transmitir a los pueblos de la región panamazzónica”, fueron las declaraciones de Monseñor David Martínez de Aguirre Guinea, Vicario Apostólico de Puerto Maldonado (Perú), respondiendo a las preguntas de los periodistas en el briefing que tuvo lugar la noche del sábado 26 de octubre, durante la presentación del Documento final del Sínodo amazónico.

“Cuando regrese al Amazonas -dijo- diré a los pueblos amazónicos que estamos en el corazón del Papa y de la Iglesia. Tenemos buenas razones para seguir soñando, para tener esperanza. Tenemos esperanza en Jesús para continuar en este camino. El Sínodo fue un camino de discernimiento. Hemos escuchado el grito de dolor de la tierra y de los pobres”, continuó diciendo el Vicario Apostólico de Puerto Maldonado.

“Ningún católico puede vivir su fe sin considerar el grito de la tierra: hay que ser consciente de que atacar la tierra es un pecado ecológico. Este grito de asfixia se escuchó: en el Sínodo, se percibió el rostro de las comunidades de los pueblos indígenas”, añadió el prelado citando la frase pronunciada por uno de los indígenas, miembro de un pueblo amazónico a lo largo de las intervenciones sinodales:

“Desafortunadamente, la extracción de oro está más cerca de nuestras comunidades que las palabras de Dios. “Queremos -insistió el obispo- que los pueblos indígenas asuman cada vez más un papel de protagonistas en su historia de evangelización. El documento está lleno de testimonios, de llamados a ser aliados de los pueblos indígenas. Aquí en Roma vino el Amazonas”, aseveró recordando que el Sínodo es un impulso para seguir adelante. Es una invitación a proceder a animar a todos aquellos que quieran iniciar nuevos procesos.

Sin conversión no hay caminos

“Sin conversión no hay caminos, no hay cambio real”, fue el contundente mensaje del Cardenal Michael Czerny, Subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Departamento para el Servicio de Desarrollo Humano Integral, quien señaló en su intervención que el planeta ya no puede esperar:

“Con los incendios de la Amazonía, mucha gente se está dando cuenta de que las cosas deben cambiar”. El primer cambio, el más importante, es el pastoral. “Debemos hacerlo mejor – dijo el cardenal – para llevar el Evangelio a todos. La gente quiere oír palabras de esperanza, quiere oír el Evangelio. Otra conversión es la cultural. “Lo que realmente significa en este contexto -explicó el Cardenal- es respetar al otro en su forma de ser en el mundo. Las diferencias deben ser aceptadas”.

La tercera conversión es ecológica. “Este -dijo el purpurado- es un esfuerzo muy importante. La crisis ecológica es tan profunda que si no cambiamos, no lo lograremos”. En algunas regiones del mundo, como la Amazonía, por razones económicas, tomamos “todo lo que tiene valor”. Y acabamos destruyendo “no sólo el Amazonas, sino todo el planeta”. “No dejemos que las riquezas del Amazonas se conviertan en una maldición. La cuarta conversión es sinodal. “Es una manera de proceder – aseguró Czerny – para traducir nuestra escucha, nuestra oración” en un viaje. Para proceder, como recordó el Papa, hay que recurrir a la Tradición “que no es un objeto de museo, un almacén de cenizas”. “La tradición -dijo- es un recurso para el futuro. Es lo que debemos ofrecer para avanzar. Tenemos un recurso que preservar: nuestra fe, la Palabra de Dios”.


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Opinión final del Card. Hummes sobre el sínodo de la Amazonia.

Hummes: desde el Sínodo, una llamada a la humanidad para salvar el planeta

Nuestro colega Silvonei Protz entrevista al Cardenal Cláudio Hummes, Relator General del Sínodo y Presidente de la Red Eclesial Panamazónica.

Ciudad del Vaticano

D. – Eminencia, hemos llegado al final de un itinerario de casi dos años que ha involucrado a muchas personas en la realización de este Sínodo de Obispos para la región Panamazónica. Una obra realmente grandiosa que termina con la publicación de este documento final. En su discurso, en la 5ª Congregación General, habló de “un momento de emergencia ecológica” y también del hecho de que la Iglesia escucha el grito de los pueblos de la Amazonia, el grito de la Tierra…

R. – En primer lugar, quiero decir que ha sido realmente una gran alegría la realización de este Sínodo; y no termina con el Sínodo: es un proceso sinodal que ahora comienza realmente a realizarse. Con esto quiero decir que el post-Sínodo es igualmente importante en este proceso: la aplicación del Sínodo. Por supuesto, el Sínodo es un punto culminante, es el punto culminante que ilumina los caminos. Pero continúa ahora, todo el proceso continuará también en la aplicación post-sinodal, en el territorio y en cada lugar donde haya una conexión. Es un proceso que continuará; volveremos a nuestro territorio y allí realmente empezaremos a trabajar de nuevo. Es cierto que debemos comprender este Sínodo en el momento de gran riesgo que corre el planeta Tierra: sabemos, tanto a través del Laudato si’ como de la COP21 de París, que se produjo pocos meses después de la publicación del Laudato si’, que estamos en una situación de grave y urgente crisis climática y ecológica. Grave, porque el futuro del planeta y, por lo tanto, también el futuro de la humanidad, está realmente en peligro.

 

Esto no se dice en forma apocalíptica, de gran alarma: se dice desde la serenidad de la ciencia. La ciencia nos dice serenamente: “Eso así”, y debemos tomar medidas para asegurarnos de que se supere esta crisis. Entonces, hagámoslo porque aun tenemos tiempo de hacerlo. Es verdad que el tiempo es cada vez más corto, pero hay tiempo y podemos hacerlo y queremos hacerlo, queremos unirnos. La Iglesia también quiere ser una voz que una las fuerzas de la humanidad, no como alguien que lo sabe todo, sino que la Iglesia también quiere presentar una luz al mundo. Y sabemos que esta luz es importante. Pero en el mundo también hay muchas otras luces para que juntos podamos hacer este trabajo de superar esta crisis.

Y en esta gran crisis, grave y urgente, incluso en París se dijo con razón que más tarde será demasiado tarde, y eso significa “ahora”. No en el sentido alarmista o apocalíptico, sino sobre todo en el sentido de suscitar el trabajo inmediato de las naciones y de toda la humanidad para salvar el planeta. En esta gran crisis del planeta, la Amazonía -todo el mundo lo sabe e incluso los científicos nos dicen- tiene un papel fundamental, decisivo, porque si perdemos la Amazonía el planeta corre riesgos muy graves, irrecuperables, y sería realmente un desastre para toda la humanidad y para nuestra historia. Es en este contexto que podemos comprender mejor la importancia histórica de este Sínodo: realmente tiene una importancia histórica. Y en este sentido, vean, lean este documento como un documento que se sitúa en esta gran crisis.

D. – Entonces, ¿qué clave podemos ofrecer para interpretar este documento final?

R. – El Documento, hay que decirlo inmediatamente, no se puede leer como un libro o como un ensayo de un autor, porque un autor también hace literatura y también hace una secuencia mucho más conectada, mucho más lógica; este es un texto hecho con muchas manos: hay muchas manos que colaboraron en la redacción de este texto, porque era una asamblea. Y esta es la riqueza, también, del texto: esto no lo empobrece, no, es su riqueza, propiamente dicha. Aunque la lectura del texto sea diferente de la lectura de un libro, que tiene más literatura, aun más conexión, esto significa que debemos mirar sobre todo el contenido, más que la secuencia. Obviamente hay una secuencia y una lógica, pero no la misma que si fuera el resultado de un solo autor.

Debemos mirar sobre todo el contenido: lo importante es el contenido. Entonces, sabemos que hoy en día la mayoría ya no lee un libro, un libro entero o un gran documento; la gente va a ver aquellas partes del libro o documento que les interesan y quizás, después, se interesen por algún otro punto. Entonces, sabemos que se leerá así. Ciertamente, el mundo académico lo leerá de otra manera, pero en el trabajo pastoral de la gente, de las comunidades, todos lo leeremos por su contenido y siempre se lee solo en parte. Esto debe estar muy claro. Ver que hay grandes temas que son centrales y otros temas, que también son importantes pero no centrales. Por ejemplo, los principales temas centrales son, en primer lugar, los pueblos originarios, indígenas -dice siempre el Papa- porque corren un riesgo como nunca antes, un riesgo real para su supervivencia. Los pueblos originarios, indígenas, ven cómo van las cosas: no tienen futuro. Y esto es terrible, no tener futuro.

 

Sabemos que esto también se aplica hoy en día a la crisis ecológica. Siempre se dice con razón: “Vosotros que sois padres, vosotros que sois abuelos, vosotros que tenéis hijos, vosotros que tenéis nietos, mirad a los ojos de vuestros hijos: ¿cuál es el futuro que queréis para ellos? ¿Que su futuro es el no tener futuro? Significa que todos nosotros debemos sentirnos desafiados: ustedes que tienen hijos, ustedes que tienen nietos, todos nosotros que tenemos esta juventud, esta infancia que nos mira y nos desafía diciendo: “¡El futuro que han preparado es no tener futuro!”. Y esto es lo que dicen también los indígenas, con mucha fuerza: nosotros también, por la forma en que van las cosas en este momento, no tendremos futuro. Y esto no está bien, es absolutamente inaceptable.

Así que este es el tema central, la cuestión de los pueblos indígenas. Pero el tema central también incluye al resto de la población, incluida la población urbana, entre la que también hay muchos indígenas, hoy en día, incluso en ciudades con situaciones muy difíciles: la situación de los indígenas en las ciudades es muy difícil. Sí, algunas personas también logran progresar en las ciudades, porque también tenemos ingenieros indígenas, que han hecho la universidad, que ejercen profesiones como cualquier otra persona en nuestras sociedades occidentales. Pero la gran mayoría de ellos no puede sobrevivir realmente en las ciudades con dignidad. Por lo tanto, las ciudades también están involucradas y son cuestionadas. Y luego, en conjunto, está la cuestión del territorio, porque incluso el territorio está amenazado, como he dicho, por la crisis climática, por la crisis ecológica: todo lo que hay está degradado, despojado, cada vez menos en condiciones de seguir produciendo. ¿Por qué? En primer lugar, porque los grandes bosques, hoy sabemos -incluso la ciencia lo dice- darán mucha más riqueza, obviamente en un período más corto, pero darán más riqueza a un bosque que ha sido talado: un bosque en pie es mejor, también dará muchos más recursos a los países que lo poseen y al mundo.

 

Así que realmente debemos luchar para que se preserven, porque con los bosques también podemos preservar el agua: el agua, que es otro tema muy fuerte, la cuestión del agua contaminada… ¡Hay una gran parte de agua dulce allí, el agua potable del mundo está allí! El ciclo del agua también es muy importante. Sin este ciclo del agua, si se ven afectadas, incluso las regiones que actualmente no forman parte de la Amazonía ya no tendrán futuro en términos de agricultura, etc. Estos son los principales problemas centrales. Otro de los problemas centrales -porque es la Iglesia la que habla y la Iglesia habla de su misión en este contexto- es cómo la Iglesia puede cumplir mejor su misión en la Amazonía.

Entonces, estando con la gente, para que tengan mejores condiciones que el presente. Hay nuevos caminos que deben ser decididos y luego también realizados. Sabemos que será un proceso largo, pero hay que saber en qué dirección construir este proceso. Por eso es tan importante que digamos “en esa dirección y no en esa otra”, e indiquemos las condiciones. Esto incluye también la cuestión de los ministerios, que no es el tema central del Sínodo. No, el Sínodo no se trata de ministerios en la Iglesia; sin embargo, eso también era importante porque sería una mejor condición para que la Iglesia esté verdaderamente con el pueblo y permita que su dignidad y sus derechos, incluso dentro de la Iglesia, sean cada vez más aceptados y promovidos. En este sentido se ha hablado de los ministerios.

D. – Son dos temas que han salido a relucir mucho en los medios de comunicación y también en las sesiones informativas, fueron la cuestión de los viri probati y el diaconado femenino…

R. – Sí, y por eso digo que el Sínodo no era un Sínodo para discutir los ministerios: esto siempre estuvo claro para nosotros, para el Papa y para todos. Sin embargo, muchas veces afuera había demasiada fijación en esta cuestión. Obviamente, es un tema importante, pero el Sínodo no se realizó para este tema. Sin embargo, también sabemos que este tema es importante para la Amazonía, especialmente para los pueblos indígenas y por eso también entró en juego. Otro tema muy fuerte, y esto ya tiene más que ver con la región, es el reconocimiento del trabajo de las mujeres, de las mujeres dentro del territorio, porque una gran parte, cerca del 70% de las comunidades de la Amazonía, son dirigidas por mujeres: ellas son las líderes. Y este es un trabajo realmente maravilloso que debemos reconocer, alabar y apoyar tanto como sea necesario. Ellas dicen: “No, no queremos que digas ‘bien, bien, bien’… no. Deben reconocer, en primer lugar, y también dar un paso más al darnos, como lideresas, mayor fuerza, mayor autoridad”. En este sentido, habían pedido sobre todo un ministerio establecido de mujeres líderes de la comunidad. No, no se habló de un ministerio ordenado, sino de un ministerio instituido para las mujeres. Y con eso, creo que también en otros aspectos de toda la cuestión de la mujer en la Iglesia, ha habido un enfoque que indica -creo yo- que también hemos avanzado en eso, sí.

D. – Todo esto está ahora en manos del Santo Padre…

R. – Sí, por supuesto, porque está en manos del Santo Padre y debemos esperar lo que él hará. En todo caso, siempre, incluso cuando el Papa hace su documento post-sinodal, todo lo que el Sínodo ha hecho, decidido e indicado, continúa siempre ayudando a comprender lo que el Papa propone en su documento. Y estamos tranquilos, serenos, todos nosotros, y también con alegría terminamos la obra y decimos que seguiremos, por supuesto, estamos y seguiremos estando tranquila y serenamente “cum Petro y sub Petro”, que significa “con el Papa y bajo la guía del Papa”, porque eso es lo que hace la gran comunión católica.

D. – ¿Puede ofrecer una pequeña imagen para aquellos que no han estado en el Sínodo? ¿Qué ha pasado en estas tres semanas en el seno del Sínodo?

R. – El ambiente fue muy fraterno, aunque también hubo momentos de discusión porque había cosas importantes que discutir; pero siempre muy fraterno, un ambiente de mucha oración, siempre e mucha oración, y al final todo esto ha ido creciendo, porque poco a poco esta comunión se ha ido manifestando cada vez más, aunque haya diferencias. Porque la comunión eclesial tiene mucho que ver con esto. Nosotros, repito, no somos un parlamento, en el Sínodo. En el Parlamento hay partidos y hay una votación, todos quieren ser ganadores y los demás son los perdedores… no. El Sínodo no puede trabajar con este espíritu; el Sínodo no es un Parlamento. El Sínodo es la Iglesia unida, que tiene una fuerte comunión, pero que también respeta las diferencias. Las diferencias, ya sean menores o mayores, no nos quitan esta característica, esta realidad de ser comunión. El Papa siempre dice que es necesario construir una comunión más que partidos; una comunión en la que todos apoyen, aunque tengan pequeñas diferencias, pero apoyen el gran bien que significa la comunión eclesial.

D. – En estos días del Sínodo, la Repam fue muy mencionado: el papel de la Repam con el Sínodo. Usted es el presidente de la Repam…

R. – Sí, la Repam fue fundada en 2014, cuando el Papa Francisco ya era Papa, y realmente quería ser un servicio que conectara a todas las diócesis, prelaturas, misiones y otras instituciones de la Amazonía, de la Gran Amazonía de los nueve países. Un servicio de conexión: y lo hizo. Y realmente ha crecido mucho, porque mucha gente se ha unido: hoy somos realmente una multitud que trabaja como Repam y esto significa que la red ha sido construida para conectar a todo el mundo. Es un servicio, la Repam no es una institución extra. Decimos que no somos una institución más que tiene su propio programa de trabajo, no.

 

Queremos ser un servicio que conecte lo que existe, que dé mayor unidad para que voces y fuerzas se unan, porque hay un gran problema de aislamiento en la Amazonía: las distancias son muy grandes, los bosques son grandes… Pensemos en una prelatura, una diócesis, un vicariato en medio de la selva: poco a poco se crea la conciencia de estar aislados, se sienten solos frente a sus sueños y frente a sus problemas, porque no tienen las condiciones para realizar sus sueños y luchar contra sus problemas. Por eso a veces se sienten muy solos y entonces la Red significa “no, no estás solo, no estás solo: estamos aquí; haz sentir tu voz, estaremos allí contigo”.

Todos queremos trabajar juntos. Y este trabajo realmente funcionó mucho. Ahora la Repam obviamente continuará este servicio con la base, con la gente del territorio, con la Iglesia, dando testimonio de una Iglesia que está con la gente y no simplemente en casa, evangelizando y organizando a la comunidad desde lejos.

D. – La participación del Papa con ustedes, en sesión plenaria, en el Aula del Sínodo…

R. – ¡Fue algo extraordinario! Todos estaban tan contentos, toda la gente, especialmente la gente que vino de Brasil, de la Amazonía, que nunca había tenido la oportunidad de ver al Papa. Por supuesto, lo habían visto en la televisión, pero estar allí, con el Papa que estaba entre nosotros con una enorme sencillez, juntos, cerca, para ser fotografiados y que da fuerza a la gente, da esperanza a la gente, sonríe, abraza… eso fue algo absolutamente extraordinario. La gente ha estado tan, tan, tan, tan feliz por esto.

D. – Un pensamiento para los numerosos operadores de comunicación que vinieron de todas partes del mundo a Roma para el Sínodo.

R. – Agradecemos mucho a todos los comunicadores, porque sin ellos hoy no se hace nada, la voz no sale por la puerta. Es importante, y hoy en día la comunicación tiene una tecnología fantástica, lo cual es un gran progreso, por supuesto. Luego están los problemas, pero el progreso es mucho mayor que los problemas que conlleva. Por lo tanto, realmente les agradecemos mucho el trabajo que han hecho y siguen haciendo, incluso tratando de mantener los grandes problemas en el centro, no cualquier problema -que también es importante- como el de los ministerios, pero los grandes problemas son realmente la cuestión del planeta, la cuestión de los pueblos indígenas, la cuestión del territorio, la cuestión de un sistema global hoy en día muy depredador que realmente tienen que revisar: cómo hacer frente a la gran crisis, grave y urgente, que el planeta está sufriendo. Y la Iglesia quiere estar entre los que se toman este problema en serio, con mucha responsabilidad.