Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Hace cinco años el secuestro del jesuita Dall’Oglio en Siria. Qué se sabe?

Surge el nombre del probable secuestrador del padre Dall’Oglio

A cinco años de su secuestro, el testimonio de quienes le vieron aquel 29 de julio y el primer periodista italiano que llegó a Raqqa para investigar sobre la desaparición del jesuita indican un nombre de un emir del llamado EI, que todavía reside en Siria

Paolo Dall’Oglio

Pubblicato il 27/07/2018
Ultima modifica il 27/07/2018 alle ore 19:13
RICCARDO CRISTIANO
ROMA

 

Hace algunos meses, después de la caída de Raqqa, capital siria del reino de las tinieblas del EI, Iyas Dehs, uno de los amigos del padre Paolo Dall’Oglio, quien le alojó y acompañó hasta que fue devorado por la oscuridad siria, finalmente ha podido narrar las últimas horas del padre Paolo antes de su secuestro en el periódico “Raqqa Post”. El próximo domingo por la noche, a las 23.30, el periodista italiano Amedeo Ricucci le dará la palabra, en ocasión del quinto aniversario del secuestro del padre Paolo, a él y a otros testigos de las últimas horas antes de su secuestro en el documental titulado “Abuna” (Nuestro Padre, en árabe) que, filmado entre Roma y Raqqa, es un viaje por esta ciudad espectral, en gran parte todavía destrozada. Son sorprendentes las imágenes de una fosa a la que habrían sido arrojados los cuerpos de dos mil víctimas, entre los cuales seguramente también había algunos prisioneros del EI. El objetivo de Amedeo Ricucci llegó allí después de haber hecho varias tomas de los escombros de la ciudad y también llegó al sitio en donde se encontraba el cuartel general del EI, que, cuando Dall’Oglio fue secuestrado era la sede de diferentes formaciones yihadistas que todavía no se habían unido al llamado Estado Islámico.

 

Gracias a sus encuentros con algunos supervivientes y con las actuales autoridades de Raqqa, Ricucci pudo confirmar que el hombre con el que el padre Paolo habría hablado todavía está vivo, en esos días estaba detenido por las autoridades de Raqqa. Se trata de Abd al-Rahman al Faysal Abu Faysal, que se convirtió en uno de los hombres clave del EI. Si uno busca su nombre en internet, se pueden leer noticias de junio, cuando algunos activistas se refirieron a su liberación. Las autoridades de Raqqa ahora tienen enormes dificultades para administrar la ciudad. Ricucci habló directamente con algunos representantes de las autoridades sobre este personaje, pero no pudo entrevistarle. Al saberlo, Vatican Insider pidió noticias a las autoridades kurdas de Royava, que, después de haberse informado, refirieron que los detenidos interrogados, desgraciadamente, no recuerdan los hechos de 2013 ni el nombre del padre Paolo. Por el contrario, en el documental muchos ciudadanos le recuerdan, y una chica, con el velo, describe las manifestaciones que hubo en la ciudad para pedir su liberación, y los vibrantes coros de tantos manifestantes en contra del EI.

 

Entonces, sería importante lograr hablar con Abd al-Rahman al Faysal Abu Faysal, frecuente huésped de la estructura penitenciaria al Mansour. Según ha podido saber Vatican Insider en la actualidad estaría nuevamente en libertad, después de un reciente arresto. Probablemente esté todavía bajo vigilancia; él podría conocer la verdad sobre lo que sucedió hace cinco años, pues aquel 29 de julio de 2013 habría estado presente en la estructura a la que se dirigió el padre Paolo.

 

Iyas Dhes, el amigo de Dall’Oglio que le acompañó el 29 de julio de 2013 hasta el último minuto, fue entrevistado por Ricucci y en el largo artículo-testimonio que publicó el “Raqqa Post” recuerda el amor del jesuita por los sirios, su derecho a la libertad y a la construcción de una sociedad basada en una ciudadanía igual para todos. Una vez dijo: «Coloreada de islam, así como la nuestra está coloreada de raíces cristianas». Habían pasado más de cuatro años desde el secuestro del padre Paolo, una desaparición a la que siguieron muchas noticias contradictorias, cuando Iyas escribió: «El padre Paolo se dirigió a la ciudad de Raqqa después de su liberación en 2013 y, durante su visita, pudo encontrarse con muchos activistas y ciudadanos comunes con los que se sentaba en las calles y en los bares, hablando y escuchando».

 

Su objetivo principal, prosigue la narración, era hablar sobre el destino de los cristianos después del aumento del poder del EI, un futuro que le alarmaba particularmente, y tratar de liberar a algunos activistas secuestrados, como Firas Alhaj Saleh. Es un joven activista sirio, laico de familia musulmana, que se había convertido en un miembro del órgano del auto-gobierno ciudadano que, cuando Raqqa estaba “sitiada” por tantísimos refugiados, se activó inmediatamente para reunir fondos a favor de todos ellos y organizar la asistencia necesaria. Surge de esta manera una primera circunstancia relevante: uno de los principales opositores al régimen de Assad, alma de las protestas en Raqqa, primera de las ciudades sirias que se libró del control del régimen de Damasco, fue secuestrado por el EI apenas pudo hacerlo.

 

La familia de Iyas Dhes alojó al padre Paolo hasta el momento de su secuestro. Era el mes del Ramadán, y el sacerdote decidió ayunar también, para rezar por la paz y la libertad con los sirios. «Me acuerdo del primer día que llegó a nuestra casa. Preguntó dónde estaba la patrona de la casa. Y salió mi madre, le saludó y él le preguntó si ayunaba. Ella respondió: “Claro que sí”. Después salió y volvió media hora más tarde llevando una bolsa con dulces que le regaló a mi madre». Regalar dulces durante el Ramadán es una costumbre muy extendida, pues quien los recibe puede comérselos después del anochecer, cuando se interrumpe el ayuno hasta el alba siguiente. «El 28 de julio de 2013, el padre Paolo fue a la sede central del EI en el palacio del gobernatorado y pidió poder reunirse con un responsable o con un emir. Hubo una discusión a la entrada con los guardias, uno de ellos le dijo que volviera por la noche, porque se habría podido reunir con un emir. Entonces volvió por la noche y le dijeron que volviera a pasar de nuevo al día siguiente después de las 13. A pesar de que le recomendábamos insistentemente que no fuera, se dirigió al encuentro porque quería ayudar a la gente y creía profundamente en lo que hacía. El 29 de julio de 2013, el día de su secuestro, estaba en nuestra casa, y le pidió a mi padre que diera la noticia si no volvía después de tres días. Le deseamos que no le sucediera nada. Nunca olvidaré su mirada mientras nos saludaba; sentía que tenía miedo, pero no sabía que habría sido la última vez que le habría visto. Ese día se estaba preparando un almuerzo en la casa, de los que se preparan en honor de un miembro de la familia. Era en su honor».

 

El padre Paolo Dall’Oglio, pues, se preparaba, dominando el ansia y el temor, a una situación sobre la que sabía ya todo. «Caminaba solo, sin decir ni una palabra. Después se detuvo frente a la puerta y yo y mi padre nos despedimos. Luego subió al vehículo con el doctor Mohamed al-Haj Salih, que le acompañó, y, antes de llegar, el padre Paolo le rogó que se fuera; temía que el EI habría podido hacerle daño. El padre Paolo se dirigió hacia la sede del EI y desde entonces no hemos sabido nada más de él. Después de una ausencia de tres horas, las personas reunidas decidieron enviar a dos de ellas para pedir información en la sede del EI. Efectivamente, fuimos Qussay al-Huwaidi y yo. Al llegar a la puerta pedimos un encuentro con el emir de la organización. Nos condujeron al subterráneo, en donde nos sentamos en un corredor a esperar. Después de cinco minutos llegó una persona, creo que era el emir del frente oriental, llevaba un cinturón con explosivos e iba en compañía de otras personas que nos apuntaban sus armas. Le preguntamos al emir: “¿Vino aquí una persona llamada Paolo y luego desapareció?”. El emir nos respondió que no le había visto y que no sabía nada de él. Entonces no podíamos más que volver a casa desilusionados. No esperamos tres días y denunciamos inmediatamente el secuestro del padre Paolo. La desaparición de este hombre noble era y sigue siendo una gran pérdida para la revolución y para todo el pueblo sirio, un hombre que trataba de sembrar el amor entre las personas para que se ayuden los unos a los otros».

 

La madeja de rumores sobre su inmediato asesinato o sobre su prisión en una presa del Éufrates no merece atención. Intereses, protagonismos, despistes, son pan cotidiano en estas circunstancias. Lo que cuenta es afirmar que el hombre que se encontraba a donde se dirigió el padre Dall’Oglio pero que niega haberle visto, haber sabido que pedía la liberación de los rehenes y hablar sobre el futuro de los cristianos pocas horas después de la destrucción de una iglesia, está vivo y se encuentra en Raqqa. Su nombre y su fotografía han sido confirmados por quienes le conocen. ¿Él sabe algo? Los que pueden, deberían interrogarle. Claro, con base en la narración de los compañeros de viaje del padre Paolo, podría subsistir, por lo menos, teóricamente, la posibilidad de que alguien hubiera secuestrado al jesuita romano mientras recorría los últimos metros hacia ese tétrico edificio, obligándole a subirse a un automóvil. Pero parece una hipótesis bastante inverosímil.

 

Las nuevas noticias sobre el padre Paolo no se agotan con su secuestro. Su testimonio siempre ofrece nuevos puntos de increíble actualidad, a pesar del silencio de estos cinco años. Y no son ni las cámaras ni los periodistas los que los ofrecen, sino el cardenal Mario Zenari, nuncio apostólico en Siria. Durante una conferencia en la Pontificia Universidad Gregoriana indicó que el 7 de marzo de 2013, pocos meses antes de ser secuestrado, el padre Paolo Dall’Oglio, según un artículo del principal periódico cristiano de Líbano (“L’Orient Le Jour”), afirmó: «Si los cristianos apoyan al régimen (de Assad) porque tienen miedo del islamismo, abandonarán en masa el país. Es lo que sucedió en Irak, y lo que sucederá en Siria si no se encuentra una solución. Y es lo que también se verificará en Líbano. Los cristianos del Medio Oriente ya no saben por qué Dios los mandó a vivir con los musulmanes. Cuando uno no encuentra una respuesta a esto, entonces uno se va, deja el país. La suya debe ser una respuesta espiritual, no solo social o económica».

 

Estas palabras indican que la perspectiva de la ciudadanía, central en muchos documentos pontificios y también en el discurso que pronunció en Bari el Papa Francisco, es la única que da nuevamente un sentido profundo a la presencia cristiana en estas tierras, convirtiéndolas en una ventana que se abre al mundo y, por lo tanto, un precioso instrumento de paz.

 

Anuncios


Deja un comentario

Colombia: la ONU exige la liberación de cuatro desaparecidos.

La ONU exige la liberación de cuatro desaparecidos en Colombia

Dominic Chávez/Banco Munidial
Foto aérea de Bogotá, la capital colombiana.

9 Mayo 2018

La Organización hace un llamamiento a quienes retengan a esas personas para que las devuelvan sanas y salvas. También expresa su rechazo hacia la agresión a una misión humanitaria de la Defensoría del Pueblo.

En un comunicado publicado este miércoles, las Naciones Unidas en Colombia “condenan vehementemente la desaparición, entre abril y mayo, de cuatro personas en el Alto Naya” y se dirige a quienes las tengan retenidas para exigir que las devuelvan sanas y salvas.

Se trata de Hermes Angulo, Obdulio Angulo, Simeon Olave e Iber Angulo.

La región del Naya está ubicada entre los municipios de Buenaventura, López de Micay y Buenos Aires. Esta zona está habitada en su mayoría por pueblos indígenas que han sufrido múltiples violaciones de sus derechos colectivos e individuales en el marco del conflicto armado.

La ONU insta al Estado a proteger la vida y la integridad de estos pueblos que viven en la región del Naya y en este contexto a que se cumplan las medidas cautelares a favor del consejo comunitario del Río Naya otorgadas en el 2002.

Las Naciones Unidas en Colombia están determinadas a continuar apoyando a los colombianos, y a su Gobierno, en sus esfuerzos para construir la paz sostenible en el país.