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Países ricos y pobres hoy en el mundo

Jeff Bezos, propietario de Amazon y hombre más rico del mundo. Jeff Bezos, propietario de Amazon y hombre más rico del mundo.  

Las 26 personas más ricas del mundo poseen la misma riqueza que media humanidad

Según el informe 2019 de la ONG Oxfam Internacional, en la actualidad tan solo 26 personas poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El nuevo informe de Oxfam, titulado “Bienestar público o benefício privado” muestra cómo la riqueza está cada vez más concentrada en menos manos y como la brecha entre las personas ricas y pobres está creciendo y poniendo en peligro la lucha contra la pobreza. Mientras el año pasado eran 43 los milmillonarios en el mundo, este año la brecha aumenta reduciéndose a tan solo 26 personas las cuales poseen la misma riqueza que los 3.800 millones de personas que componen la mitad más pobre de la humanidad.

El informe, centrándose en el papel que desempeñan los servicios públicos a la hora de luchar contra la pobreza, revela cómo los Gobiernos están exacerbando la desigualdad al no dotar los servicios públicos, como la educación y la salud, de la financiación necesaria, al conceder beneficios fiscales a las grandes empresas y las personas más ricas, y al no frenar la elusión fiscal.

Los milmillonarios son más ricos que nunca

“Bienestar público o benefício privado” también revela como en los últimos 10 años, marcados por la crisis económica mundial, la riqueza de las personas más ricas del mundo se ha incrementado considerablemente, asegurando que el número de milmillonarios se ha duplicado, y su riqueza se ha incrementado en 900.000 millones de dólares tan solo en el último año, lo cual equivale a un incremento de 2.500 millones de dólares diarios. Además, entre 2017 y 2018, cada dos días surgía un nuevo milmillonario en promedio. Frente a estos datos, llama la atención la situación de la otra cara de la moneda, los pobres, cuya riqueza se ha visto reducida en un 11% perjudicando a 3.800 millones de personas.

El 1% de la fortuna de Amazon equivale al presupuesto sanitario de todo Etiopía

El ejemplo más claro se observa en Jeff Bezos, propietario de Amazon y hombre más rico del mundo, quien posee una fortuna de 112.000 millones de dólares, de los cuales tan solo el 1% equivale a la totalidad del presupuesto sanitario de Etiopía, un país donde viven 105 millones de personas.

3.400 millones de personas subsiste con menos de $5,50 al día

Datos recientes del Banco Mundial indican que la tasa de reducción de la pobreza se ha reducido a la mitad desde 2013, provocando el aumento de la “pobreza extrema” en África subsahariana. Esto supone que la mayor parte de la humanidad no ha conseguido alejarse de la pobreza, de hecho, algo menos de la mitad de la población mundial (3400 millones de personas) subsiste con menos de 5,50 dólares al día.

La devastadora desigualdad en la actualidad provocará que 262 millones de menores no puedan ir a la escuela, casi 10.000 personas morirán por carecer de acceso a atención sanitaria y se realizarán 16.400 millones de horas de trabajo de cuidados no remunerado, mayoritariamente por parte de mujeres pobres. Según el informe de Oxfam, si el 1% más rico pagase solo un 0,5% más de impuestos sobre su riqueza, podría recaudarse más dinero del necesario para escolarizar a los 262 millones de niñas y niños que actualmente no tienen acceso a la educación, y proporcionar asistencia médica que podría salvar la vida de 3,3 millones de personas.

La desigualdad tiene género

El informe también constata que la creciente desigualdad económica afecta especialmente al género femenino, siendo la mayoría de las personas más ricas del mundo hombres. A nivel mundial, las mujeres ganan un 23% menos que los hombres, y los hombres poseen un 50% más de riqueza que las mujeres.

Asimismo, los datos del Banco Mundial ponen de manifiesto que las mujeres tienen más probabilidades de estar sumidas en la pobreza, especialmente cuando están en edad reproductiva, debido a la carga de trabajo de cuidados no remunerado que se les asigna.

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El uso y propiedad de los bienes de la tierra. Su distribución.

El Papa: “no robar” significa que nadie es dueño de los recursos

En la Audiencia general, Francisco habló sobre el séptimo Mandamiento: el mundo es rico, pero muchos viven en una escandalosa indigencia. Y «la vida no es el tiempo para poseer, sino para amar»
AFP

El Papa con los fieles durante la Audiencia general en la Plaza San Pedro

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Pubblicato il 07/11/2018
Ultima modifica il 07/11/2018 alle ore 12:34
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

 

Nadie es «dueño absoluto de los bienes», cada uno es «administrador», y «cada bien sustraído en la lógica de la Providencia de Dios es traicionado en su sentido más profundo». Durante la Audiencia general en la Plaza San Pedro, el Papa Francisco ofreció una lectura más «amplia» del séptimo Mandamiento(«no robarás»), y, a la «luz de la sabiduría cristiana», recordó que en la actualidad «muchos viven en una escandalosa indigencia» no porque falten los recursos, que el mundo tiene en abundancia, sino porque falta una «equitativa distribución» de ellos. Y, «mientras la humanidad se esfuerza para tener más, Dios la redime haciéndose pobre» y nos recuerda que «la vida no es el tiempo para poseer, sino para amar».

 

«Escuchando este mandamiento», dijo Jorge Mario Bergoglio al proseguir con su ciclo de catequesis dedicado al Decálogo, «pensamos en el tema del hurto y del respeto de la propiedad ajena. No existe cultura en la que el hurto y la prevaricación de los bienes sea lícito. La sensibilidad humana, de hecho, es muy susceptible sobre la defensa de la posesión. Pero vale la pena abrirnos a una lectura más amplia de esta Palabra, focalizando el tema de la propiedad de los bienes a la luz de la sabiduría cristiana», prosiguió el Papa, recordando que «en la doctrina social de la Iglesia se habla de un destino universal de los bienes», sobre la cual el Catecismo, en particular, aclara: «sigue siendo de primaria importancia, aunque la promoción del bien común exija el respeto de la propiedad privada, del derecho a ella y de su ejercicio», y, con una cita de su encíclica “Laudato si’”, indicó que «Dios niega cualquier pretensión de propiedad absoluta».

 

El mundo, dijo Francisco, «es rico en recursos para asegurar a todos los bienes primarios. Sin embargo, muchos viven en una escandalosa indigencia y los recursos, usados sin criterio, se van deteriorando. ¡Pero el mundo es uno solo! ¡La humanidad es una sola!», prosiguió citando implícitamente la “Populorum progressio” de Pablo VI. «La riqueza del mundo hoy está en manos de la minoría, de pocos, y la pobreza, es más la miseria es el sufrimiento de tantos, de la mayoría. ¡Si en la tierra existe el hambre no es porque falte comida! Es más, por las exigencias del mercado se llega a veces a destruirla. Se tira». Lo que falta es una libre y clarividente idea de empresa, indicó, «que garantice una adecuada producción, y un enfoque solidario, que asegure una equitativa distribución».

 

Cualquier riqueza, para ser buena, «debe tener una dimensión social», prosiguió Jorge Mario Bergoglio. «En esta perspectiva se muestra el significado positivo y amplio del mandamiento “No robarás”. “La propiedad de un bien hace de quien lo posee un administrador de la Providencia”. Nadie —insistió el Papa— es dueño absoluto de los bienes, es un administrador de los bienes. La posesión es una responsabilidad: yo soy rico, es una responsabilidad que tengo. Y cada bien sustraído en la lógica de la Providencia de Dios es traicionado en su sentido más profundo. Lo que poseo verdaderamente es lo que sé dar». «Si yo puedo donar, soy abierto, soy rico no solo en lo que poseo, sino también en la generosidad para que todos participen. Efectivamente, si no logro donar algo es porque esa cosa me posee, tiene poder sobre mí y soy esclavo de ella». La posesión de los bienes «es una ocasión para multiplicarlos con creatividad y usarlos con generosidad, y así crecer en la caridad y en la libertad». «Mientras la humanidad se esfuerza por tener más, Dios la redime haciéndose pobre: Ese Hombre Crucificado pagó por todos un rescate inestimable por padre de Dios Padre, “rico de misericordia”«. Como dice el «pueblo de Dios», por el contrario, «el diablo entra por los bolsillos: primero viene el amor por el dinero, el esfuerzo para poseer, después la vanidad: “Yo soy rico y alardeo”. Y al final, el orgullo y la soberbia: esta es la manera en la que actúa en nosotros el diablo, pero la puerta de entrada son los bolsillos». Por ello el Papa indicó, al final de su catequesis, que «“No robarás” quiere decir: ama con tus bienes, aprovecha de tus medios para amar como puedas. Entonces tu vida se vuelve buena y la posesión se convierte verdaderamente en un don. Porque la vida no es el tiempo para poseer, sino para amar».

 


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Fuertes palabras del Papa sobre el uso de las riquezas. Comentario

El Papa: “En Italia se salvan los grandes capitales y se deja a la gente desempleada”

Francisco en Santa Marta: «Un pecado mortal explotar a los trabajadores y hacer fraudes con los salarios». La misa dedicada al «noble pueblo chino» que celebra a la Virgen de Sheshan

Un grupo de trabajadores

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Pubblicato il 24/05/2018
Ultima modifica il 24/05/2018 alle ore 21:12
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

 

No digas que eres cristiano si después explotas el trabajo de las personas, pagas en negro, no pagas la contribución para la jubilación y haces fraudes con los salarios. El Papa Francisco no usa medias tintas. «Es pecado mortal», dijo durante la misa matutina en Santa Marta (dedicada al «noble pueblo chino» que hoy en Shanghái celebra a la Virgen de Sheshan, María Auxiliadora). «¡Ay de ustedes que explotan a la gente, el trabajo, que pagan en negro, que no pagan la contribución para las jubilaciones, que no dan vacaciones. ¡Ay de ti! Hacer “descuentos”, hacer estafas sobre lo que se debe pagar, sobre el salario, es un pecado, es pecado», afirmó el Pontífice. «“Pero, padre, yo voy a misa todos los domingos y voy a esa asociación católica y soy muy católico y hago la novena de esto …”. ¿Pero luego no pagas? Esta injusticia es pecado mortal. No estás en la gracia de Dios. No lo digo yo, lo dice Jesús, lo dice el Apóstol Santiago. Es por eso que las riquezas te alejan del segundo mandamiento, del amor al prójimo».

 

 

Mucho peor es defender los propios intereses a costa de los trabajadores. «Incluso aquí, en Italia, para salvar los grandes capitales, se deja a la gente sin trabajo. Va contra el segundo mandamiento», observó Bergoglio en su homilía, según indicó Vatican News. «Es pecado», repitió. El Papa recordó la Parábola del rico, que pensaba en la «buena vida», en las fiestas, en las vestimentas lujosas, y la del mendigo Lázaro, «que no tenía nada». Las riquezas, insistió Francisco, «nos alejan de la armonía con nuestros hermanos, del amor al prójimo, nos hacen egoístas». Santiago reclama el salario de los trabajadores que cosecharon en las tierras de los ricos y que no han sido pagados: alguien, dijo Francisco, «puede confundir al Apóstol Santiago con un sindicalista». Sin embargo, aseguró el Pontífice, él es el Apóstol «que habla bajo la inspiración del Espíritu Santo».

 

De hecho, Santiago no hacía sino insistir en la advertencia de Cristo: «¡Ay de ustedes, ricos!», decía Jesús en la primera invectiva después de las Bienaventuranzas en la versión de Lucas.  «“¡Ay de ustedes, ricos!”. Si uno hoy hiciera un sermón como ese, en los periódicos, al día siguiente: “¡Ese sacerdote es comunista!”. Pero la pobreza está en el centro del Evangelio. La predicación sobre la pobreza –recordó el Papa– está en el centro de la predicación de Jesús: “Bienaventurados los pobres”, es la primera de las Bienaventuranzas: es el documento de identidad, el documento identificativo con el que Jesús se presenta cuando regresa a su pueblo, en Nazaret, en la sinagoga, es: “El Espíritu está sobre mí, he sido enviado para proclamar el Evangelio, la Buena Nueva, a los pobres, la buena noticia a los pobres”. Pero siempre en la historia hemos tenido la debilidad de tratar de eliminar esta predicación sobre la pobreza creyendo que es una cuestión social y política. ¡No! Es puro Evangelio, es puro Evangelio».

 

Y si las palabras de Jesús son tan duras, se debe a que «las riquezas son una idolatría», son capaces de «seducción». Jesús mismo, explicó el Pontífice, dice que «no se puede servir a dos señores: o sirves a Dios o sirves a las riquezas»: da, por tanto, «categoría de Señor» a las riquezas, es decir la riqueza «te agarra y no te suelta y va en contra del primer mandamiento», amar a Dios con todo tu corazón.

 

Las riquezas, por lo tanto, tienen una capacidad que nos hacen «esclavos». Es por eso que Francisco exhorta a «hacer un poco más de oración y un poco más de penitencia», no para los pobres sino para los ricos.

 

«Tú no eres libre ante las riquezas. Para ser libre ante las riquezas –concluyó Bergoglio– debes distanciarte y orar al Señor. Si el Señor te ha dado riquezas es para dárselas a los demás, para hacer en su nombre tantas cosas buenas por los otros. Pero las riquezas tienen esta capacidad de seducirnos y en esta seducción caemos, somos esclavos de las riquezas».


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Las riquezas y el evangelio. Homilía del Papa

El Papa en Santa Marta El Papa en Santa Marta   (Vatican Media)

Papa en Santa Marta: la injusticia de explotar el trabajo es pecado mortal

Dedicando la misa matutina en la Casa Santa Marta al “noble pueblo chino” que hoy celebra a Nuestra Señora de Sheshan, María Auxiliadora, Francisco exhorta a distanciarnos de las riquezas que nos seducen y nos hacen esclavos.

Giada Aquilino – Ciudad del Vaticano

“Tomar distancia de las riquezas, porque Dios las ha ofrecido para dárselas a los otros” fue la exhortación del Papa Francisco en la Misa matutina celebrada en la Casa Santa Marta que, en memoria de María Auxiliadora, Francisco dedicó al “noble pueblo chino”: hoy – recuerda – en Shanghai se celebra la fiesta de Nuestra Señora de Sheshan, María Auxiliadora.

La pobreza en el centro del Evangelio

Comentando la primera lectura, tomada de la carta del Apóstol Santiago, que muestra cómo los salarios de los trabajadores no remunerados claman y las protestas han llegado a los oídos del Señor, el Pontífice repite lo que el apóstol dijo a los ricos, sin usar “medias palabras”, diciendo las cosas “con fuerza”. De hecho, evoca riquezas “podridas”. Y, recuerda el Papa, Jesús no había dicho menos:

“¡Ay de ustedes, ricos!”, en la primera invectiva después de las Bienaventuranzas en la versión de Lucas. “¡Ay de ustedes, ricos!”. Si uno hoy hiciera un sermón como ese, en los periódicos, al día siguiente: “¡Ese sacerdote es comunista!”. Pero la pobreza está en el centro del Evangelio. La predicación sobre la pobreza está en el centro de la predicación de Jesús: “Bienaventurados los pobres” es la primera de las Bienaventuranzas: Es el documento de identidad, el documento identificativo con el que Jesús se presenta cuando regresa a su pueblo, en Nazaret, en la sinagoga , es: “El Espíritu está sobre mí, he sido enviado para proclamar el Evangelio, la Buena Nueva, a los pobres, la buena noticia a los pobres”. Pero siempre en la historia hemos tenido la debilidad de tratar de eliminar esta predicación sobre la pobreza creyendo que es una cuestión social y política. ¡No! Es puro Evangelio, es puro Evangelio.

Amar a Dios con todo el corazón

Francisco insta a reflexionar sobre el porqué de una “predicación tan dura”. La razón radica en el hecho de que “las riquezas son una idolatría”, son capaces de “seducción”. Jesús mismo, explica el Pontífice, dice que “no se puede servir a dos señores: o sirves a Dios o sirves a las riquezas”: da, por tanto, “categoría de Señor” a las riquezas, es decir – agrega – la riqueza “te agarra y no te suelta y va en contra del primer mandamiento “, amar a Dios con todo tu corazón.

El Pontífice observa también que las riquezas van “contra el segundo mandamiento porque destruyen la relación armoniosa entre nosotros, los hombres”, “arruinan la vida”, “arruinan el alma”. El Papa recuerda la Parábola del rico – que pensaba en la “buena vida”, en las fiestas, en las vestimentas lujosas – y la del mendigo Lázaro, “que no tenía nada”. Las riquezas – reitera – “nos alejan de la armonía con nuestros hermanos, del amor al prójimo, nos hacen egoístas”. Santiago reclama el salario de los trabajadores que cosecharon en las tierras de los ricos y que no han sido pagados: alguien – dice Francisco – puede confundir al Apóstol Santiago con “un sindicalista”. Sin embargo, asegura el Pontífice, él es el Apóstol “que habla bajo la inspiración del Espíritu Santo”. Parece – señala – una cosa de hoy:

Incluso aquí, en Italia, para salvar los grandes capitales, se deja a la gente sin trabajo. Va contra el segundo mandamiento y quién hace esto: “¡Ay de ti!”. Yo no, Jesús. Ay de ustedes que explotáis a la gente, que explotáis el trabajo, que pagáis en negro, que no pagáis la contribución para las jubilaciones, que no dais vacaciones – dijo el Papa Francisco – ¡Ay de ti! Hacer “descuentos”, hacer estafas sobre aquello que se debe pagar, sobre el salario, es un pecado, es pecado. “No, padre, yo voy a misa todos los domingos y voy a esa asociación católica y soy muy católico y hago la novena de esto …”. ¿Pero luego no pagas? Esta injusticia es pecado mortal. No estás en la gracia de Dios. No lo digo yo, lo dice Jesús, lo dice el Apóstol Santiago. Es por eso que las riquezas te alejan del segundo mandamiento, del amor al prójimo.

Hacer oración y penitencia por los ricos

Las riquezas, por lo tanto, tienen una capacidad que nos hacen “esclavos”. Es por eso que Francisco exhorta a “hacer un poco más de oración y un poco más de penitencia”, no para los pobres sino para los ricos:

Tú no eres libre ante las riquezas. Para ser libre ante las riquezas debes distanciarte y orar al Señor. Si el Señor te ha dado riquezas es para dárselas a los demás, para hacer en su nombre tantas cosas buenas por los otros. Pero las riquezas tienen esta capacidad de seducirnos y en esta seducción caemos, somos esclavos de las riquezas.

Homilía del Papa en Santa Marta


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El cristiano, la alegría y las riquezas de este mundo.

Homilía del Papa: triste es el cristiano aferrado a las riquezas

(RV). No puede haber un cristiano sin alegría. Lo afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que, también en los sufrimientos de la vida, el cristiano sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Además, Francisco  hizo un llamamiento a no dejarse dominar por la riqueza, que al final, sólo produce tristeza.

El documento de identidad del cristiano es la alegría del Evangelio

Nosotros – observó el Obispo de Roma – “podemos ir” hacia “aquella esperanza”, que “los primeros cristianos representaban como un ancla en el cielo”. Nosotros –  añadió – “tomamos la cuerda y vamos allá”, hacia “aquella esperanza” que nos da alegría:

“Un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros”.

“El cristiano – añadió el Pontífice – hace crecer esta alegría con la confianza en Dios. Dios se acuerda siempre de su alianza”. Y, a su vez – prosiguió – “el cristiano sabe que Dios lo recuerda, que Dios lo ama, que Dios lo acompaña, que Dios lo espera. Y ésta es la alegría”.

Es un mal servir a la riqueza, que al final nos hace tristes

De este modo Francisco se refirió al pasaje del Evangelio del día que narra el encuentro entre Jesús y el joven rico. Un hombre –  dijo –  que “no ha sido capaz de abrir su corazón a la alegría y que ha elegido la tristeza”, “porque poseía muchos bienes”:

“¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio”.

El Santo Padre se detuvo sobre la alegría y el estupor. “El estupor bueno – dijo Francisco – ante la revelación, ante el amor de Dios, ante las emociones del Espíritu Santo”. El cristiano “es un hombre, una mujer de estupor”. Una palabra que, como destacó el Pontífice, vuelve hoy al final, “cuando Jesús explica a los Apóstoles que aquel muchacho tan bueno no logró seguirlo, porque estaba aferrado a las riquezas”. ¿Quién puede ser salvado, se preguntan entonces los Apóstoles? A ellos el Señor responde: “¡Imposible para los hombres”, “pero no para Dios!”.

No buscar la felicidad en cosas que, al final entristecen

La alegría cristiana, por tanto, “el estupor de la alegría, el ser salvados del hecho de vivir aferrados a otras cosas, a la mundanidad – a los tantos tipos de mundanidad que nos separan de Jesús – sólo se puede lograr con la fuerza di Dios, con la fuerza del Espíritu Santo”, dijo el Papa:

“Pidamos hoy al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada! Acuérdense bien: un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, de alegría en el Señor; un hombre y una mujer de estupor”