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Instrucción del Vaticano sobre las reliquias de los santos. Comentario.

El Vaticano: “Absolutamente prohibido el comercio de reliquias”

Una instrucción de la Congregación de los Santos dedicada a los procedimientos de conservación y a la certificación de la autenticidad de los restos de los santos insiste en la imposibilidad de venderlas

El Vaticano: “Absolutamente prohibido el comercio de reliquias”

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Pubblicato il 16/12/2017
Ultima modifica il 16/12/2017 alle ore 14:12

 

«Están absolutamente prohibidos el comercio» y «la venta de las reliquias», además de «su exposición en lugares profanos». Lo establece una nueva instrucción de diez páginas y 38 artículos de la Congregación para las Causas de los Santos, publicada este sábado 16 de diciembre de 2017. El objeto principal del documento, de carácter altamente técnico, no son los abusos (muy difundidos en la actualidad, teniendo en cuenta el floreciente mercado de las reliquias que se encuentra en la red), sino los procedimientos correctos y específicos sobre las declaraciones de autenticidad y las medidas para la conservación de las reliquias.

 

La instrucción, titulada “Las reliquias en la Iglesia: autenticidad y conservación”, se dirige a los obispos y sustituye las indicaciones contenidas en el apéndice de la instrucción anterior (“Sanctorum Mater”, de 2007). El nuevo documento recuerda que las reliquias «siempre han recibido particular veneración y atención porque el cuerpo de los beatos y de los santos, destinado a la resurrección, ha sido en la tierra templo vivo del Espíritu Santoy el instrumento de su santidad, reconocida por la Sede Apostólica mediante la beatificación y la canonización». Además, afirma que las reliquias de los beatos y de los santos «no pueden ser expuestas a la veneración de los fieles sin un específico certificado de la autoridad eclesiástica que garantice su autenticidad».

 

Después se recuerda que «tradicionalmente son consideradas reliquias insignes el cuerpo de los beatos y de los santos o las partes notables de los cuerpos mismos, o bien el entero volumen de las cenizas resultante de su cremación». En cambio, «son consideradas reliquias no insignes los pequeños fragmentos del cuerpo de los beatos y de los santos, o también objetos que estuvieron en contacto directo con sus personas». Las reliquias «deben ser posiblemente custodiadas en tecas selladas. Como sea, deben ser conservadas y honradas con espíritu religioso, evitando cualquier forma de superstición» y de comercialización.

 

La instrucción después expone las operaciones específicas para el reconocimiento canónico, desde la toma de los fragmentos y la confección de las reliquias, su traslado a la urna y la sustracción de las reliquias, además de los peregrinajes de las reliquias mismas. Sobre todo, se precisa que «antes de emprender cualquier operación sobre las reliquias o sobre los restos mortales hay que observar todo lo prescrito por la ley civil local y obtener, conforme a tal ley, el consenso del heredero», y que debe obtenerse también la aprobación de la Congregación para las Causas de los Santos mediante un documento específico.

 

Habiendo obtenido el consenso del Dicasterio vaticano, el obispo puede proceder, «evitando escrupulosamente cualquier singo de culto indebido a un Siervo de Dios o Venerable todavía no beatificado». El obispo debe crear un tribunal “ad hoc” y llamar a un perito médico (anatomopatólogo, médico forense o con otra especialidad). Además hay que designar a dos fieles (sacerdotes, consagrados o laicos) «con la tarea de suscribir las actas en calidad de testimonios». Se debe evitar, «como sea, dar publicidad» al evento del reconocimiento sobre el cuerpo del santo, del beato o del venerable.

 

Concluidas estas formalidades, «los peritos anatómicos» deberán inspeccionar «atentamente las reliquias». El documento precisa que el reconocimiento no puede llevarse a cabo durante una única sesión, «el lugar en el que ella se desarrolla debe ser cerrado con llave» y se deben adoptar «las necesarias cautelas con tal de evitar cualquier hurto o peligro de profanación». Además, el obispo o un delegado deben vigilar que «nadie sustraiga nada de la urna o introduzca alguna cosa».

 

«En el contexto de un legítimo reconocimiento canónico –indica la instrucción–, se puede proceder, siguiendo las indicaciones del perito anatómico, a la obtención de muestras de algunas pequeñas partes o de fragmentos, ya separados del cuerpo». Estos fragmentos serán entregados por el obispo al postulador o al vicepostulador de la causa «para la confección de las reliquias». Precisamente estos pequeños fragmentos minúsculos o que se separaron naturalmente del cuerpo son los que serán confeccionados en las pequeñas tecas para el culto de los fieles. El postulador dela causa es quien deberá «preparar y firmar el certificado de autenticidad de las reliquias. En ausencia de la Postulación», esta tarea le tocará «al obispo diocesano».

 

 

El documento afirma que, puesto que «no está consentido el desmembramiento del cuerpo, salvo que el obispo no haya obtenido el consenso de la Congregación de las Causas de los Santos para la confección de reliquias insignes». Es decir, para obtener partes significativas del cuerpo para exponerlas a la veneración de los fieles o para utilizarlas con el objetivo de fundar nuevas iglesias, o para donarlas a otras Iglesias hermanas con espíritu ecuménico.

 

Se llega de esta manera al artículo 25 del documento: «Están absolutamente prohibidos el comercio (es decir el intercambio de una reliquia en especie o en dinero) y la venta de las reliquias (es decir la cesión de la propiedad de una reliquia por un precio equivalente), además de su exposición en lugares profanos o no autorizados». La referencia en una nota alude al canon 1190 del Código de Derecho Canónico, que dice: «Está terminantemente prohibido vender reliquias sagradas». Pero, mientras el Código de Derecho Canónico solo se refiere a la venta, la instrucción añade también la palabra «comercio».

Como se sabe, ha florecido el comercio de reliquias (debido a la dimisión de viejas iglesias o puestas a disposición en el mercado de internet por herederos que las han hallado en casa) en cientos de sitios especializados en la compra-venta de objetos usados o de antigüedades.

La instrucción recuerda que «las imágenes o las informaciones, obtenidas con los tratamientos anatómicos y todas las operaciones efectuadas» para el reconocimiento y la conservación de la reliquia «no deben ser divulgadas o dadas a conocer sin la autorización escrita del obispo competente y la del eventual heredero».

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La reliquia del brazo de S. Fco. Javier al Canadá. Programa.

¿Por qué el brazo de San Francisco Javier volará sobre Canadá?

Por Mary Rezac

 

Representación japonesa de San Francisco Javier realizada en el siglo XVII, conservada en el Museo de Kobe City.

Representación japonesa de San Francisco Javier realizada en el siglo XVII, conservada en el Museo de Kobe City.

 

OTTAWA, 09 Dic. 17 / 02:20 pm (ACI).- Mientras estaba vivo, San Francisco Javier nunca llegó a volar en un avión, pues no inventarían este vehículo sino hasta más de 400 años después de su muerte.

Pero ahora, su brazo viajará a lo largo de Canadá en su propio asiento de avión.

La reliquia del misionero jesuita, originalmente guardada en la Iglesia de Gesù, en Roma (Italia), hará un viaje por Canadá entre enero y febrero de 2018, como parte de una iniciativa del grupo universitario Catholic Christian Outreach.

Angèle Regnier, cofundadora de Catholic Christian Outreach, dijo a la radio CBC que viajar con el brazo del santo será “como hacer un viaje con un amigo”.

El brazo de San Francisco Javier, expuesto a veneración en Roma.

“Sé que son huesos, pero conectado a eso está una amistad viva con San Francisco Javier”, dijo.

En la Iglesia Católica, las reliquias son objetos físicos que tienen un asociación directa con los santos o con Jesús. El brazo de San Francisco Javier es considerado una reliquia de primera clase, que es como se considera al cuerpo o fragmentos del cuerpo de un santo.

La práctica de venerar reliquias ha sido una tradición de la Iglesia, basada en la Escritura, durante siglos.

Regnier estará acompañando al brazo del santo en su viaje desde Roma a Canadá, donde la reliquia hará un tour de un mes a lo largo de gran parte del país.

Lo frágil de la reliquia, que está protegida en un relicario de oro y cristal, requería que viaje en su propio asiento del vuelo de Air Canada.

“No la podemos poner debajo. No podemos siquiera ponerla en los compartimientos superiores. Tiene que tener su propio asiento”, dijo Regnier a la radio CBC.

“Tratas de explicar esto a Air Canada. Necesitamos reservar un asiento. Él es una persona, en alguna forma, pero no es una persona, es un brazo”.

El brazo del santo es una reliquia importante, pues se estima que con ese brazo San Francisco Javier bautizó a cientos de miles de personas durante sus días como misionero en Asia.

La reliquia es también considerada parcialmente incorrupta. Esto significa que no se ha descompuesto de la forma ordinaria.

Regnier explicó que el grupo quiso llevar la reliquia del santo a Canadá porque es uno de sus santos patronos.

Cuando era un estudiante universitario, Francisco Javier era conocido por ser atlético y el “chico cool”, dijo Regnier. Pero también en esos días se produjo su conversión y su compañero de habitación, San Ignacio de Loyola, se convirtió en su mentor espiritual.

San Francisco Javier se convertiría en uno de los miembros fundacionales de la orden jesuita, junto con San Ignacio de Loyola y el San Pedro Fabro.

“Así que para nosotros, como movimiento estudiantil universitario, queremos que los estudiantes universitarios revivan su fe, así que encontramos mucho en común con la historia de San Francisco Javier”, dijo Regnier.

El brazo del santo viajará a lo largo de Canadá del 3 de enero al 2 de febrero de 2018. Durante ese tiempo, los fieles podrán venerar la reliquia.

El 3 de enero, la reliquia visitará Quebec. Dos días después, estará en St. John’s. El 7 de enero, visitará Halifax.

El 8 de enero, el brazo de San Francisco Javier llegará a Antigonish y el 10 a Kingston. Del 12 al 14 de enero, visitará Toronto, y el 16, Winnipeg.

El 18 de enero, la reliquia del santo jesuita llegará a Saskatoon. El 20 de enero, visitará Regina y el 21 y 22 estará en Calgary.

Los días 24 y 25 de enero, estará en Vancouver y el 27 en Victoria. El 29 y 30 de enero llegará a Montreal.

Finalmente, el 2 de febrero, el brazo de San Francisco Javier visitará Ottawa.

Traducido y adaptado por David Ramos. Publicado originalmente en CNA.