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Curia romana: el borrador de la nueva constitución presentado al papa por los cardenales.

Fresco de la Capilla Sixtina, "La creación de Adán".Fresco de la Capilla Sixtina, “La creación de Adán”. 

El proceso de reforma de la curia romana desde 2013

El Consejo de Cardenales ha concluido el borrador de la nueva Constitución Apostólica de la Curia Romana, uno de los puntos clave del proceso de reforma iniciado en 2013 con la llegada del Papa Francisco.

Ciudad del Vaticano

Tras cinco años de trabajos y 139 reuniones oficiales distribuidas en 24 sesiones, el consejo de cardenales también conocido como C9; ha concluido el borrador de la nueva Constitución Apostólica de la Curia Romana, cuyo título provisional es Praedicate Evangelium.

Inicio de la Reforma en 2013

 

Se trata de un largo camino hacia la reforma que comenzó el 13 de abril de 2013, exactamente un mes después de la elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio como Sucesor de Pedro; cuando un comunicado de la Secretaría de Estado anunció el establecimiento de un consejo de cardenales para asesorar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal y proponer la revisión de la Constitución Apostólica Pastor Bonus sobre la Curia Romana, publicada en 1988.

De esta manera, el Santo Padre hacía efectiva una propuesta lanzada durante las Congregaciones Generales que precedieron al mismo cónclave que lo eligió.

La Formación del Consejo

Al principio, el Consejo quedó constituido el 28 de septiembre por 8 cardenales, siendo nombrado Monseñor Marcello Semeraro, Obispo de Albano, como secretario. Por su parte, el coordinador inicial fue el cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, en Honduras.

Al año siguiente se sumó al grupo, el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, constituyéndose el C9, cuya primera reunión fue el 1 de octubre de 2013.

El eje de la reforma es su opción misionera

Para guiar todo este trabajo, se tomó el principio inspirador indicado en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, que es el de apostar por una “opción misionera de la Iglesia capaz de transformar todo”.

Una elección que parte de 3 criterios fundamentales: el de la tradición, es decir, la fidelidad a la historia y la continuidad con el pasado; la actualización, inspirada por la Secretaría para la Comunicación y el consejo de la Secretaría para la Economía, así como la coordinación dirigida a la unificación de algunos Dicasterios.

Se trata, en definitiva de una reforma en la cual, a lo largo de un lustro de trabajo, el Consejo de Cardenales ha ido siguiendo un principio de gradualidad, en la redacción de esta nueva Constitución Apostólica, que va sostenida por toda una obra de estudio, de análisis y propuestas recibidas por parte de los Dicasterios de la Curia, de los episcopados y de expertos competentes en la materia.

Finalmente, el texto del borrador se entregará al Santo Padre para que lo someta a las consideraciones que crea apropiadas, útiles y necesarias.

Proceso de reforma de la Curia romana
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La reforma de la Curia en un borrador entregado al Papa por el C-9

“Praedicate Evangelium”; el C9 entrega al Papa el borrador para la reforma de la Curia

Es un documento de 25 puntos y, en él, el Consejo de los Cardenales reivindica que ya se han puesto en marcha varios cambios desde que comenzó el Pontificado, siguiendo los principios de tradición, actualización y coordinación

Cardenales reunidos

Pubblicato il 13/06/2018
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

“Praedicate Evangelium”, prediquen el Evangelio. Es el título provisional del borrador para la Constitución apostólica sobre la Curia romana que sustituirá a la vigente “Pastor Bonus” (de 1988). Un primer borrador fue entregado al Papa Francisco por el Consejo de los nueve cardenales (el llamado C9), que le ayuda en la reforma de la Curia romana y en el gobierno de la Iglesia universal. Se trata de un documento publicado hoy, 13 de junio de 2018, de 25 páginas y que reivindica que ya ha habido varios cambios desde que comenzó el proceso de reforma a principios del Pontificado.

 

El C9, que se reunió en su 25o encuentro desde el pasado lunes hasta hoy y volverá a hacerlo del 10 al 12 de septiembre, subrayó que «siguiendo un principio de gradualidad, por el Papa varias veces pedido», no pocos cambios «para la antes dicha reforma ya ha habido» y «la misma propuesta, que el Consejo ahora entrega al Papa para todas las consideraciones él considere necesarias, oportunas y útiles, no se presenta como una realidad que debe ser descubierta, sino como un conjunto sistémico de los principios que están a la base de la reforma misma», con perspectivas para afinarla. El «título provisional» del prime borrador es “Praedicate Evangelium”, indicó el director de la Sala de Prensa del Vaticano, Greg Burke, quien subrayó que ahora, obviamente «el Papa hará lo que le parezca», consultará a quien quiera y aportará «todos los cambios que considere oportunos, útiles y necesarios».

 

Después de haber recordado el origen del C9 (anunciado un mes después de la elección de Jorge Mario Bergoglio, el 13 de abril de 2013 y creado el 28 de septiembre de ese mismo año), en el documento de siete cartillas redactado por los consejeros del Papa, coordinados por el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, se subrayan los primeros frutos de las 139 reuniones de trabajo.

 

Son 25 procedimientos: la institución de la Pontificia Comisión Referente sobre el Instituto para las Obras de Religión (quirógrafo del 24 de junio de 2013), “Motu proprio” sobre la jurisdicción de los órganos judiciales del Estado de la Ciudad del Vaticano en materia penal (del 11 de julio de 2013), la institución de la Cosea o Pontificia Comisión Referente de Estudio y de Orientación sobre la organización de la estructura económico-administrativa (con quirógrafo del 18 de julio de 2013), la institución del Comité de Seguridad Financiera de la Santa Sede (“Motu proprio” del 8 de agosto de 2013), “Motu proprio” para la consolidación de la Autoridad de Información Financiera (15 de noviembre de 2013), creación de la Secretaría para la Economía y del Consejo para la Economía (con “Motu proprio” del 24 de febrero de 2014) y, el mismo día, de la oficina del Revisor General, la institución de la Pontificia Comisión para la Tutela de los Menores (“Motu proprio” del 22 de marzo de 2014), transferencia de la sección ordinaria de la Apsa a la Secretaría para la Economía (con “Motu proprio” del 8 de julio de 2014), aprobación de los estatutos de los nuevos órganos económicos (22 de febrero de 2015), creación de la Secretaría para la Comunicación (“Motu proprio” del 27 de junio de 2015), reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad de los matrimonios (“Motu proprio” del 15 de agosto de 2015), “Motu proprio” sobre la negligencia de los obispos en relación con los casos de abusos sexuales en contra de menores y adultos vulnerables (el 4 de junio de 2016), “Motu poprio” para la redefinición de las competencias de la Secretaría para la Economía y de la Apsa (4 de julio de 2016), nacimiento del Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral (el 17 de agosto de 2017), la promulgación del estatuto de la Secretaría para la Comunicación (el 6 de setiembre de 206), aprobación del estatuto de la Pontificia Academia para la Vida (el 18 de octubre de 2016), la aprobación de la nueva disposición sobre la oferta de la vida en los procesos de beatificación (“Motu proprio” del 11 de julio de 2017), traslado al Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización de las competencias sobre los Santuarios (el 11 de febrero de 2017), modificación del Código de Derecho Canónico para la traducción de los libros litúrgicos (“Motu proprio” del 3 de septiembre de 2017), institución del Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia (“Motu proprio” del 8 de septiembre de 2017), creación de la Tercera Sección de la Secretaría de Estado para el personal diplomático (21 de noviembre de 2017), “Motu proprio” para la reglamentación de la edad de renuncia a los altos cargos de la Curia romana (12 de febrero de 2018) y, para concluir, la aprobación del estatuto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida (el 10 de abril de 2018).

 

Durante la reunión de esta semana, además del examen del borrador de la nueva Constitución Apostólica de la Curia Romana, el C9 también ha analizado los progresos en el proceso de reforma de la Curia, observando que, de acuerdo con un principio gradual, «varias partes de la reforma de la Curia ya se han implementado en estos cinco años de trabajo».

 

Durante los tres días que ha durado esta XXV reunión y la cual ha contado con la Ausencia de Su Eminencia el cardenal George Pell, monseñor Brian Ferme, Secretario del Consejo de Economía, ha presentado la reforma de la estructura financiero-organizativa de la Santa Sede y de la Gobernación.

 

Una reforma económica con unos objetivos claros, entre ellos, evitar los gastos innecesarios, promover la transparencia, asegurar la correcta aplicación de los principios de contabilidad y seguir el principio de doble vigilancia así como de los estándares internacionales. Además, monseñor Ferme ha destacado como resultados positivos: un procedimiento uniforme para la preparación de presupuestos y balances, una mayor atención a los costos, una mayor cooperación y comprensión de la reforma financiera y un cambio gradual de mentalidad con respecto a la transparencia y la accountability.

 

Por su parte, el cardenal Sean Patrick O’Malley, informó sobre el trabajo de la Pontificia Comisión para la Protección de los Menores. Del 10 al 12 de septiembre de este año se llevará a cabo la próxima reunión del Consejo de Cardenales del Papa.

 


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Comisión de Cardenales y reforma de la Curia Vaticana. Nota oficial.

Briefing del Director de la Oficina de Prensa, Greg Burke, sobre la XXII reunión de los cardenales consejeros con el Santo Padre Francisco.

A las 13,00, el Director de la Oficina de Prensa, Greg Burke, ha informado  sobre la XXII reunión de los cardenales consejeros con el Santo Padre Francisco. El Consejo de Cardenales se ha reunido  durante tres días: el lunes 11, el martes 12 y el miércoles 13 de diciembre. Todos los miembros del Consejo estuvieron presentes, excepto Su Eminencia el cardenal George Pell, y Su Eminencia el cardenal Laurent Monsengwo Pasinya, que llegó el lunes por la tarde debido a la cancelación de su vuelo por el mal tiempo.
El Santo Padre estuvo presente en todas las reuniones, excepto la de esta mañana a causa de la audiencia general.
Ayer tarde  la reunión fue más breve de lo previsto para que los cardenales participasen en la santa misa presidida por el Papa con motivo de la festividad  litúrgica de la Santísima Virgen María de Guadalupe.
Las sesiones de trabajo se han llevado a cabo por  la mañana de 9.00 a 12.30 horas y por la tarde de 16.30 a 19.00 horas,  y  de  nuevo han estado dedicadas -en parte- a una reflexión sobre la Curia como instrumento de evangelización y de servicio al Papa y a las iglesias locales.
Además, los cardenales profundizaron cuestiones relacionadas con  cuatro dicasterios: el Clero, la Evangelización de los Pueblos, la Educación Católica y la Cultura.
Una parte importante de los  trabajos estuvo dedicada a los informes presentados por los Superiores del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; de la Secretaría para la Comunicación y de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio  para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
S. E. el cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida, ilustró la formación del nuevo dicasterio, instituido el 1 de septiembre de 2016, con una atención especial a la relación del dicasterio por los jóvenes.
Mons. Dario Edoardo Viganò, Prefecto de la Secretaría para Comunicación, presentó el último tramo del camino hacia la reforma. Se ilustró  la organización del dicasterio y de las diferentes direcciones , a partir de la cual se elaborará el organigrama  del nuevo dicasterio que se someterá a la aprobación de la Secretaría de Estado. Además, retomando el proyecto presentado al inicio de la reforma de los medios de comunicación vaticanos  se  explicó  cómo hasta la fecha  se han respetado las tareas: la timeline, la reducción de personal (en la medida de lo posible) y la reducción de costos. A continuación,  se ilustró el nuevo procedimiento de  producción multimedia y el nuevo  portal, que será presentado en los próximos días en versión Beta y que no es la reforma, pero es, sin duda,  una primera expresión visible y concreta de la misma. Además se dieron a conocer los nuevos logos que mostrarán la unidad en la diferencia.
Se reiteró que la Secretaría para la  Comunicación  no es una oficina sino un dicasterio de la Santa Sede y se abordaron algunos temas  relacionados con los aspectos económico-administrativos. Se ha confirmado  que a partir del 1 de enero de 2018 entrará a formar parte del dicasterio el grupo de la Tipografía  Vaticana, que incluye L’Osservatore Romano y el Servicio Fotográfico del Vaticano.
Los cardenales escucharon después al Padre M. Czerny S.J. y al padre Fabio Baggio C.C. , subsecretarios de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio  para el Servicio del  Desarrollo Humano Integral, El P. Czerny y  el P. Baggio explicaron el proceso de organización de la Sección colocada ad tempus bajo la guía del Santo Padre. El personal está formado ahora por  21 personas entre miembros a tiempo completo y voluntarios. Todas las actividades promovidas en 2017 son una emanación  de su misión dentro del Dicasterio  para el Servicio del  Desarrollo Humano Integral l, que consiste en ayudar a las Iglesias locales en el diseño y la realización de una respuesta pastoral eficaz y adecuada a los desafíos del mundo contemporáneo en relación con los migrantes , refugiados y víctimas de la trata. Entre las principales actividades: la recopilación y codificación de información sobre cuestiones migratorias directamente desde la base, la realización de varias campañas de social media a favor de una narrativa positiva sobre migrantes y refugiados, la producción de un documento (20 Action Points)  de cara a los    Global Compacts de 2018 sobre migrantes y refugiados y la elaboración de una estrategia mundial con los principales protagonistas católicos (Secretaría de Estado, conferencias episcopales, ONG católicas y congregaciones religiosas), y  la asistencia directa a algunas conferencias episcopales.
S.E. el  cardenal Sean Patrick O’Malley actualizó a los otros miembros del Consejo con respecto al trabajo de la Comisión Pontificia para la Protección de Menores, especialmente en relación con la labor de asistencia a las Iglesias locales.
La próxima reunión del Consejo de Cardenales tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de febrero de 2018.


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Hace 500 años, el inicio de la reforma protestante de Lutero.

En los 500 años de la Reforma Protestante. Historia y desafíos

EN LOS 500 AÑOS DE LA REFORMA PROTESTANTE. HISTORIA Y DESAFÍOS

Juan Pablo Espinosa Arce. El 31 de octubre de 1517 el monje católico Martín Lutero perteneciente a la Orden de San Agustín y natural de Alemania, dio inicio a un gran movimiento de reforma al interior de la Iglesia Católica. Es el comienzo de lo que se conoce como la Reforma Protestante. Lutero expuso 91 tesis en las cuales denunciaba la usura del catolicismo romano, sobre todo la acción del papa León X al cobrar indulgencias (perdón de los pecados) para solventar los gastos de la construcción de la Basílica de San Pedro. Diversas causas se pueden identificar en este movimiento de división de la cristiandad europea del siglo XVI. Algunas de ellas son: lo político, sobre todo los intereses nacionales de Inglaterra y Alemania, países que veían en el papado un poder político demasiado grande. También encontramos causas económicas, sobre todo la venta de las indulgencias y de los altos cargos eclesiásticos en Roma. Existen también causas sociales, en específico el tema del mayorazgo, en donde tener una familia con un miembro sacerdote daba cierto estatus a dicho grupo familiar. Finalmente, las causas culturales, dominadas sobre todo por la difusión del humanismo, la imprenta, los nuevos descubrimientos geográficos y la Ilustración, procesos que fueron despertando el espíritu crítico hacia algunas prácticas de la Iglesia Católica.

León X excomulgó a Lutero el año 1521, siendo este último protegido por varios príncipes alemanes, sobre todo Federico de Sajonia. Desde su excomunión hasta 1529, Lutero comenzó la traducción de la Biblia al alemán. Este proceso de traducción fue clave, y favoreció el surgimiento de la imprenta. Lutero pudo así difundir el texto bíblico entre los alemanes y estos pudieron optar a la lectura de las Escrituras.

Algunas cuestiones teológicas del protestantismo

El protestantismo posee algunas doctrinas teológicas claves, las cuales son conocidas como las “solas”. Ellas son:

1) Sola Scriptura: la Biblia es Palabra de Dios y por ende debe ser creído todo lo que hay contenido en ella. Este principio niega la Tradición de la Iglesia, que para el catolicismo es también fuente de Revelación por cuanto Dios habla también en la Tradición; y también es una negación al Magisterio, a la palabra oficial del Papa y los Obispos. Y en segundo lugar, que cada uno interpreta el texto bíblico en virtud del llamado “principio de libre examen”.

2) Sola fides: afirma que el perdón de Dios para los pecadores es sólo motivado por la fe excluyendo las obras. Al afirmar el protestantismo que toda la humanidad se haya bajo el signo del pecado, las obras realizadas por los seres humanos están manchadas por el pecado y por ende no ayudan en la salvación.

3) Sola gratia: la salvación es un favor inmerecido que el pecador no puede conseguir por sus propios méritos.

4) Solo Christo: afirma que sólo Cristo es el mediador entre Dios y los hombres y que sólo Él nos alcanza la salvación.

5) Soli Deo gloria: señala que toda gloria es únicamente para gloria de Dios.

La teología sobre la Iglesia del protestantismo marca la invisibilidad de la comunidad creyente. No hay en la comprensión protestante una visibilidad histórica de la Iglesia, y por tanto tampoco un sacerdocio ministerial con un Pontífice a la cabeza. Se marca el sacerdocio común de los fieles adquirido en el bautismo. En cuanto a los sacramentos, los únicos dos sacramentos que considera el protestantismo son el bautismo, el cual se realiza para el perdón de los pecados, y la Santa Cena o Eucaristía que, a diferencia del catolicismo, no reconoce la presencia real del Señor luego de la celebración. Es más un recuerdo que un memorial que se prolonga.

Volver a la unidad perdida: el ecumenismo

Muchos años de división han provocado más malestar y conflicto que unidad. Fue en los albores del siglo XX cuando comenzaron con fuerza los trabajos ecuménicos que nacen, ante todo, de la fuerza del Espíritu de Dios. Así, y durante el Concilio Vaticano II (1962-1965) que provocó un proceso de diálogo de la Iglesia Católica con las tradiciones protestantes y con el mundo en general, fue promulgado el Decreto “Unitatis Redintegratio” – UR (21/11/1964) sobre el ecumenismo.

El ecumenismo, sostiene el Decreto, “es cosa de toda la Iglesia, tanto de los fieles como de los pastores, y afecta a cada uno según su propia capacidad, ya sea en la vida cristiana diaria, ya en las investigaciones teológicas e históricas” (UR 5). UR además coloca acentos en la necesidad de una constante renovación de la Iglesia, no de la doctrina y de su sustancia, sino que de la forma de anunciarla. La renovación y la reforma tiene “extraordinaria importancia ecuménica” (UR 6). Es por ello que el Concilio recuerda los avances en los trabajos de liturgia, estudios bíblicos y teológicos, prácticas de oración conjunta y de trabajo social en defensa de los Derechos Humanos. Todos estos elementos, sostiene el Decreto, “han de considerarse como otras tatas garantías y augurios que presagian felizmente los progresos futuros del ecumenismo” (UR 6). Así como hay una reforma a nivel macro, también es necesaria “la conversión del corazón” (UR 7).

Es necesario pedir continuamente la asistencia del Espíritu Santo que crea y renueva todas las cosas (Cf. Sal 103), que viene y va de lugares distintos (Cf. Jn 3), de manera que nuestro corazón se convierta a la unidad querida por Dios e implorada por Jesucristo (Cf. Jn 17,21). En sintonía con el Evangelio, el Concilio pide perdón por las faltas de unidad con las siguientes palabras: “humildemente, por tanto, pedimos perdón a Dios y a los hermanos separados, así como nosotros perdonamos a quienes nos hayan ofendido” (UR 7). Con ello, el don del perdón es condición sin la cual no hay verdadero ecumenismo.

Un tercer elemento de la reforma como exigencia del Concilio es el “conocimiento mutuo de los hermanos” (UR 9). Es necesario instaurar prácticas de reconocimiento, que no es solo un mero conocer intelectual, sino que es necesario conocer existencialmente, hacerse parte del mundo del otro, asumir la otredad como oportunidad de crecimiento y no como amenaza. Esto implica la superación de los fundamentalismos e imprime el trabajo de diálogo y de cooperación mutua.

Luego de estas indicaciones, el Concilio promueve algunas prácticas ecuménicas, entre las que destacan: la oración común, la formación teológica y el trabajo conjunto en lo social. Brevemente veremos cada una de ellas. La primera de las prácticas es la oración unánime (UR 8). Y es una de las formas más esenciales del movimiento ecuménico. En palabras del Decreto, “esta conversión del corazón y santidad de vida, junto con las oraciones públicas y privadas por la unidad de los cristianos han de considerarse como alma de todo el movimiento ecuménico y con toda verdad pueden llamarse ecumenismo espiritual” (UR 8).

La segunda práctica del ecumenismo es la formación ecuménica, sobre todo la teológica. Sostiene el Decreto: “es necesario que las instituciones teológicas y las demás disciplinas, especialmente las históricas, se enseñen también bajo el aspecto ecuménico, para que respondan con mayor exactitud a la realidad” (UR 10). Finalmente, el Concilio insta al trabajo común entre los cristianos, sobre todo a las acciones misioneras, de manera que el ecumenismo asuma los problemas concretos de esos territorios de misión.

Al finalizar, quedarnos con las palabras del papa Francisco en su encuentro en la Catedral Luterana de Lund en Suecia el 31 de Octubre del 2016: “Católicos y luteranos hemos empezado a caminar juntos por el camino de la reconciliación. Tenemos una nueva oportunidad para acoger un camino común. Pidamos al Señor que su Palabra nos mantenga unidos, porque ella es fuente de alimento y vida; sin su inspiración no podemos hacer nada”. Quiera Dios que los trabajos ecuménicos en nuestra Diócesis de Rancagua puedan continuar avanzando y afianzándose. 500 años nos deben invitar a mirar nuestra historia común y desde el Espíritu de Dios trabajar juntos por el Reino y su justicia.

Reforma


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Hacia la reunificación de los Frailes Menores

Franciscanos, de la bancarrota a la reunificación

Tras sobrevivir a una estafa millonaria, cuantiosas deudas y una profunda crisis administrativa, la obra de san Francisco parece decidida a superar cinco siglos de división. ¿Cómo? Responde Michael Perry, superior de la Orden de los Frailes Menores

Franciscanos, de la bancarrota a la reunificación

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Pubblicato il 28/07/2017
Ultima modifica il 28/07/2017 alle ore 08:17
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Cuando quedó en bancarrota, apenas hace tres años, nadie podía creerlo. Por una estafa millonaria, la Orden de los Frailes Menores afrontó la peor crisis en sus ocho siglos de historia. De un día a otro su superior, Michael Perry, debió afrontar infinitas deudas con apenas cinco mil euros en caja. Hoy recuerda con realismo ese duro momento. Reconoce que faltó vigilancia y anuncia la conclusión de la primera auditoria externa profesional a la obra fundada por San Francisco de Asís en 1209. Pero mira al futuro, con un proceso inédito y cambios históricos en vista.

 

Un verdadero “tsunami”. No duda el ministro general a la hora de calificar la crisis económica de la cual la OFM aún se está recomponiendo. Pero, tras meses de incertidumbre y zozobra, la tranquilidad volvió a reinar en la curia generalicia ubicada en la Via Santa Maria Mediatrice de Roma, a pocos metros del Vaticano. Perry reconoció que la crisis tuvo responsables internos y externos, con funestas consecuencias.

 

“Hubo un responsable dentro de la orden y un responsable fuera. Con una gran expresión de solidaridad de las diversas provincias, fundaciones, custodias y frailes individuales pudimos disminuir las deudas. Tuvimos que reorganizar toda la economía, aquí en la Curia general y en las casas dependientes, reduciendo en un 27 por ciento nuestro presupuesto. Ahora vivimos bien pero vivimos con menos y vivimos mejor”, reconoció en entrevista con el Vatican Insider.

 

A decir verdad, se trató de la “tormenta perfecta”: Una inversión que debía ofrecer dividendos millonarios que nunca llegaron, deudas contraídas por otros millones, refacciones necesarias y urgentes a diversos edificios y un nulo flujo de caja. Los hermanos tuvieron que afrontar la crisis con generosidad y onerosos préstamos. El mismo Perry pidió ayuda en una desesperada carta.

 

“Fue una estafa, no lo esperábamos. La persona involucrada murió, algunos dicen que se suicidó otros opinan distinto, se trata de un señor italiano que nos puso en dificultad. En todo caso, nosotros debíamos haber tenido una más grande vigilancia sobre el uso del dinero de parte de algunos frailes y de toda la orden. Este es un deber, una responsabilidad que tenemos. No es casualidad que san Francisco siempre tuvo miedo del dinero y la capacidad que tiene de corromper a las personas”, agregó.

 

Los superiores aprendieron la lección. Aprovecharon las turbulencias como una oportunidad y restructuraron toda la economía de la orden. Finalmente se convencieron que sólo la buena voluntad de algunos frailes no basta. Crearon varias comisiones y contrataron profesionales laicos. Por primera vez en la historia, las finanzas se sometieron a una auditoría externa conducida por la compañía PriceWaterhouseCoopers. ¿El objetivo? Tener una idea muy precisa de cuál es la situación de la orden y qué elementos del sistema administrativo deben corregir.

 

Pero los problemas no acabaron con el espíritu de Francisco. Mientras la crisis avanzaba, otras oportunidades se abrieron. Una de ellas corresponde a la ambicionada unidad de la familia franciscana. Un proceso difícil, tras 500 años de separación. Y es que este año se cumplen cinco siglos de la bula “Ite Vos” (del Papa León X) con la cual se plasmó la primera separación de la OFM, dando vida a los “conventuales”.

 

Años después se crearon los “capuchinos” y la Tercera Orden de San Francisco. Por décadas imperó la división, los debates y las recriminaciones. Pero ese tiempo parece estar pronto a acabarse, gracias a un “proceso de comunión” puesto en marcha por los superiores de las cuatro ramas.

 

En abril pasado, ellos fueron recibidos, juntos, en audiencia privada por Francisco. Le informaron de todas las iniciativas encaminadas a la unidad que se han puesto en marcha en los últimos años. Y pusieron sobre el escritorio del pontífice una sugestiva petición: la posibilidad de admitir de nuevo a los hermanos legos (laicos, no ordenados sacerdotes) en puestos de gobierno dentro de cada orden.

 

Desde 1239 sólo los ordenados sacerdotes pueden ostentar los cargos de provincial, vicario provincial, vicario general y ministro general. Pero antes no era así. De hecho, el mismo San Francisco no fue sacerdote. Con el pasar de los años la Iglesia reafirmó esta práctica, declarando que los laicos no pueden ejercer autoridad sobre los clérigos.

 

“El Papa se mostró abierto, está de acuerdo con la idea, el problema ahora es encontrar los modos para llegar a una decisión sin tocar el derecho canónico. Tal vez se llegue a conceder una exención que nos permita llevar adelante este deseo que tenemos. La Iglesia está afrontando el problema del clericalismo. Esta experiencia puede valer no sólo para nosotros, también para toda la Iglesia”, añadió Perry.

 

Esta es sólo una de varias consecuencias del “proceso de comunión”. Un camino que avanza rápido y con importantes resultados concretos. Entre otras cosas, los cuatro ministros generales se reúnen tres o cuatro veces al año para dialogar y reforzar su identidad. En octubre próximo todos los definidores generales se darán cita en Ravena para una semana de oración y reflexión.

 

Han ido más allá, creando comunidades “interobendienciales” donde conviven frailes menores y conventuales. Además, avanzan en la unificación de las casas de estudio franciscanas en Roma: la Pontificia Universidad Antoniana (del OFM), el Seráfico (conventuales) y el Instituto de Espiritualidad Franciscana (capuchinos). El proyecto de crear una gran universidad franciscana será sometido a la Congregación para la Educación Católica del Vaticano antes de la Pascua de 2018.

 

Asimismo, desde 2015 se inició un proceso de “relectura de la historia”, para curar heridas y resolver malos entendidos. El año pasado se realizó una ceremonia en Asís donde cada uno pidió formalmente perdón al otro. Y aunque las insidias no faltan, lo avanzado ya puede considerarse histórico.

 

“Hay una pequeña confusión entre identidad y diversidad. Las tres órdenes tenemos la misma regla, esa es una ventaja pero también un desafío. Otra cosa es la diversidad de expresión. El problema de la diversidad se vive en toda la Iglesia. No es honesto que presentemos aspectos de la diversidad como si fuesen de la identidad, son particularidades históricas y culturales que se pueden superar. La diversidad no puede ser un motivo para decir que no podemos hacer la unificación, es una excusa”, explicó Michael Perry.

 

“El proceso que estamos encarando parte de los encuentros concretos, para superar los prejuicios y hacer una lectura honesta de la historia. Podemos construir algo sobre lo esencial, no sobre la superficialidad. Estamos todavía en un proceso de comunión, que no implica aún la reunificación. Aunque el motivo de fondo no es la disminución numérica, es un elemento de peso, porque todas las órdenes sufrimos un decrecimiento y un envejecimiento en nuestros miembros”, apuntó.


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Qué hay de las reformas de la Curia Vaticana y el C9 de cardenales?

“¿Las reformas del «C9»? Hay resultados, pero no hacen ruido”

Rodríguez Maradiaga, coordinador del Consejo de cardenales creado por el Papa, lo afirmó en una conversación con la revista semanal de la diócesis de Turín, «La voce e il Tempo»: se han alcanzado 18 objetivos

El cardenal hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga

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Pubblicato il 18/02/2017
Ultima modifica il 18/02/2017 alle ore 17:57
DOMENICO AGASSO JR.
TURÍN

Nada de que el Papa y los cardenales no son productivos: «Ya hemos hecho 18 reformas. Hay resultados, pero no se ven porque no hacen ruido». Lo afirmó Óscar Rodríguez Maradiaga, el coordinador del Consejo de los nueve cardenales (el llamado «C9») creado por Francisco para renovar la curia romana, en una entrevista publicada por la revista semanal de la Iglesia turinesa «La voce e il Tempo».

 

«A veces —dijo Rodríguez Maradiaga— nos preguntan: “Pero, ¿qué es este Consejo de cardenales? No vemos resultados”». Sin embargo, recordó, Papa Francisco se refirió a ellos en el discurso de la Navidad pasada a la Curia, «justamente para demostrar que se camina», que «hay resultados, pero no se ven», solamente porque «no hacen ruido». Hasta ahora ha habido 18 reformas.

 

El cardenal contó cómo nació el «C9» y describió el trabajo que ha desempeñado durante estos años. «Entre los nudos que hay que afrontar, está el número excesivo de los dicasterios», indicó el cardenal hondureño, según quien «se ha procedido acordando algunos consejos en dicasterios, no para dar más importancia a algunos, sino para simplificar la burocracia y trabajar con mayor agilidad. No un centralizar, sino un agilizar».

 

Según el coordinador del «C9», «cuando estén hechas las reformas» saldrá la nueva constitución sobre el gobierno de la Iglesia: «No será el comienzo, sino el fin de un proceso», recordó, pero el «consejo continuará porque no fue constituido solo para reformar la “Pastor bonus”, sino también para ofrecer consejos cuando el Santo Padre los pida».

 

Rodríguez Maradiaga subrayó también que «cuando Papa Francisco habla de “Iglesia en salida”», dice «que no debemos quedarnos en nuestras curias, en nuestras canonizas, sino salir al encuentro de los que se han alejado o de los que nunca hemos encontrado, porque nadie les ha hablado de Dios». Se trata de difundir «esa alegría del Evangelio» que surge de la exhortación apostólica «Evangelii gaudium», que «resume el estilo sudamericano de Papa Francisco: la alegría».

 

Con respecto al próximo Sínodo sobre los jóvenes, el cardenal salesiano indicó que «debemos prepararnos bien, escuchando también a esos chicos que no van a la Iglesia, a los marginados por la droga, debemos atraerlos hacia Dios».

 

Hay que comportarse don Bosco, explicó, «y como nos repite Papa Francisco, teniendo en mente una Iglesia que camina con ellos, abierta al cambio, en salida para hacerse cercana a cada uno».