Loiola XXI

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Carta del Papa a los presos italianos.

2019.01.20 Papa Francesco Primo pianoEl Papa Francisco  

El Papa a los prisioneros de Gorgona: todos nos equivocamos pero Dios siempre nos perdona

Mirar al futuro con confianza continuando el camino del cambio. Este es el aliento dado por el Papa Francisco en una carta a los prisioneros de la isla de Gorgona, en la provincia de Livorno. Ayer la carta fue entregada por el Cardenal Ernst Simoni, injustamente encarcelado durante más de 20 años en Albania.

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

La carta del Papa Francisco es la respuesta a la que hace algún tiempo escribieron los presos de la isla de Gorgona, en la provincia de Livorno, que actualmente hospeda a unas 90 personas y 25 agentes de la Policía Penitenciaria. Ayer la carta fue entregada por el Cardenal Ernst Simoni, de 91 años, condenado por el régimen comunista de Albania a 25 años de trabajos forzados en una cantera, mina y en las  cloacas de Scutari. Hoy el cardenal es canónigo honorario de la Catedral de Santa María del Fiore de Florencia, donde vive desde hace algunos años. Un hombre de Dios que ha conocido de cerca los sufrimientos, dolores y reducciones del encarcelamiento.

No es una situación fácil en las cárceles

Francisco agradece la “hermosa carta” que recibió en la que los prisioneros relataban sus experiencias con el corazón abierto y al mismo tiempo hablaban del camino “de redención y reeducación” que se realiza a través de un trabajo digno del que obtienen “un pequeño sustento”.  “Conozco la no siempre fácil situación de las cárceles – escribe el Papa – por eso no dejo de exhortar a las comunidades eclesiales locales a mostrar concretamente la cercanía materna de la Iglesia en estos lugares de dolor y de redención”. Francisco recuerda que “todos cometemos errores en la vida y todos somos pecadores. Y todos pedimos perdón por estos errores y hacemos un camino de reintegración, para no cometer más errores. Cuando vamos a pedir perdón al Señor, él siempre nos perdona, nunca se cansa de perdonar y de levantarnos del polvo de nuestros pecados”, señala Francisco.

Confianza en el futuro

En la carta, el Papa expresa su agradecimiento por las muchas personas que están al lado de los presos de Gorgona y que trabajan consolando y apoyando a aquellos que están emprendiendo un camino de cambio. Por mi parte -añade-, os animo a mirar al futuro con confianza, continuando con la preciosa ayuda de vuestro capellán y de otros educadores el camino de la renovación interior, sostenida por la fe y la esperanza de que el Señor, rico en misericordia, esté siempre a nuestro lado”. Finalmente, los saludos y la entrega a la protección maternal de María: “Me siento cerca de vosotros -concluye- en la oración”.

Isla-prisión

El Card. Simoni, con el capellán de la prisión Don Didie Okito, celebró ayer la misa en la iglesia de San Gorgonio a la que asistieron oficiales de la Policía Penitenciaria, presos y habitantes de la isla. Luego almorzó con los prisioneros, escuchando sus historias y contando sus historias sobre su encarcelamiento. “Su prisión en comparación con las de la Albania comunista -dijo el cardenal con ironía- es un hotel de cinco estrellas. Pero comprendo y comparto vuestro sufrimiento y os exhorto, como ha dicho el Papa, a que confiéis en Cristo y hagáis todo lo que estéis a vuestro alcance para resguardar el mal cometido tanto a vosotros mismos como a vuestra dignidad humana, y a los hermanos y hermanas que habéis ofendido con vuestra conducta”. El anciano cardenal visitó también los lugares de trabajo de los presos, en particular los viñedos, los establos y la granja.

Director de la prisión: la carta del Papa, consuelo para los presos

“Fue un momento importante por varias razones – cuenta a Luca Collodi, de Radio Vaticano Italia, el director de la prisión de Livorno y Gorgona, Carlo Mazzerbo – porque se esperaba la respuesta del Papa; un momento de gran consuelo para todos. Fue un día entero de emoción y de gran participación, sobre todo en la acogida del Cardenal Simoni, que tiene una historia que toca especialmente a los que cumplen una condena”. Hablando de la experiencia de la cárcel de Gorgona, el director destacó el proceso de reeducación, el compromiso que los operadores ponen en dar la posibilidad de redención. “Un preso que se reintegra, un preso que se recupera -explica Mazzerbo- sirve a la seguridad social, hace que la sociedad sea más segura. El intento que hacemos es hacer que los presos se sientan parte de una comunidad porque aquí pasa el concepto de recuperación. Todos vivimos en la misma roca con las dificultades que nos unen y esto rompe en gran medida las contraposiciones. El trabajo es una parte importante del proceso de rehabilitación, y además de las actividades rutinarias, también estamos trabajando con universidades en proyectos específicos relacionados con la agricultura.


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Mañana jueves santo el Papa visitará a los reclusos del centro penitenciario de Velletri.

El Papa Visita Centro Penitenciario Velletri

La tarde del Jueves Santo el Papa Francisco visita el Centro Penitenciario Velletri para celebrar la Misa con los privados de libertad

Manuel Cubías – Ciudad del Vaticano

La prisión, ubicada a 60 km al sur del Vaticano, se inauguró en 1991 y se amplió en 2012. La prisión de Velletri es una prisión masculina y el 42,5% de los reclusos son extranjeros. En esta prisión, clasificada según el sistema italiano como una “prisión de distrito”, básicamente se detiene a personas en espera de juicio o se las condena a menos de 5 años.

Lavado de pies

«Este recibe a los pecadores y come con ellos» acabamos de escuchar al inicio del evangelio (Lc 15,2). Es lo que murmuraban algunos fariseos y escribas bastante escandalizados y molestos con el comportamiento de Jesús. Así comenzó la eucaristía el Papa Francisco cundo visitó el Centro de Detención en Pacora, Panamá en enero de este año. En esta ocasión, el Papa lavará los pies a 12 internos del Centro penitenciario Valletri.

Un gesto insólito

Esta celebración nos recuerda la manera que Jesús escoge para despedirse de sus discípulos. Él sabe que sus horas están contadas y no está dispuesto a ocultarse o huir. Por eso organiza una cena para prepararlos para el golpe. Su muerte no tiene que hundirlos en la desesperación. Se trata de una comida animada por la fe de Jesús en el reino definitivo del Padre.

Habla con claridad: «Les aseguro: ya no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que lo beba, nuevo, en el reino de Dios». La muerte está próxima. Jerusalén no quiere responder a su llamada. Su actividad como profeta y portador del reino de Dios va a ser violentamente truncada, pero su ejecución no va a impedir la llegada del reino de Dios que ha estado anunciando a todos.

Comienza la comida siguiendo la costumbre judía: se pone en pie, toma en sus manos pan y pronuncia, en nombre de todos, una bendición a Dios, a la que todos responden diciendo «amén». Luego rompe el pan y va distribuyendo un trozo a cada uno. Todos conocen aquel gesto.

Jesús añade unas palabras que le dan un contenido nuevo e insólito a su gesto. Mientras les distribuye el pan les va diciendo estas palabras: «Esto es mi cuerpo. Yo soy este pan. Veanmé en estos trozos entregándome hasta el final, para hacerles llegar la bendición del reino de Dios» .

El evangelio de Juan dice que, en un momento determinado de la cena, se levantó de la mesa y «se puso a lavar los pies de los discípulos». Según el relato, lo hizo para dar ejemplo a todos y hacerles saber que sus seguidores deberían vivir en actitud de servicio mutuo: «Lavándose los pies unos a otros»

Se trata de un gesto insólito (J. A. Pagola).