Loiola XXI

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La celebración de San Jorge onomástico del Papa

Papa Francesco in preghieraUna imagen del Papa Francisco en oración  (Vatican Media)

El Papa donó seis mil rosarios en el día de su onomástico

A través de la Limosnería Apostólica, el Santo Padre regaló seis mil rosarios de la JMJ a los jóvenes de la Arquidiócesis de Milán, que esta mañana asistieron a la misa celebrada en la Basílica de San Pedro en la memoria litúrgica de San Jorge

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

Este martes de la Octava de Pascua se celebra la memoria litúrgica de San Jorge, mártir, onomástico del Papa Bergoglio, quien fue bautizado con el nombre de Jorge Mario. Por esta razón Francisco ha recibido numerosos  saludos de todas partes del mundo.

Tal como informa en un comunicado Alessandro Gisotti, Director “ad interim” de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, en el día de su onomástico, el Santo Padre donó – a través de la Limosnería Apostólica – seis mil rosarios de la Jornada Mundial de la Juventud a los jóvenes de la Arquidiócesis de Milán, que esta mañana participaron en la misa que presidió su Arzobispo, Monseñor Mario Delpini, en la Basílica de San Pedro.

“ Con este gesto, el Papa Francisco pide a los jóvenes que lo tengan presente en su oración, encomendándolo especialmente a la Virgen María ”

Con este gesto, el Papa Francisco pide a los jóvenes que lo tengan  presente en su oración, encomendándolo especialmente a la Virgen María, a pocos días del inicio del mes de mayo, dedicado a ella.

Mañana por la mañana, estos jóvenes milaneses asistirán a la Audiencia General que el Papa celebrará en la Plaza de San Pedro.

Una caricia de Francisco a los pobres de Roma

 

El año pasado – recordamos – el Papa Francisco celebró su onomástico entregando miles de helados a los pobres de Roma asistidos por Caritas y otras Instituciones. También en aquella ocasión se trató de un pequeño gesto que recibió el agradecimiento de muchas personas necesitadas.

“Una caricia del Papa Francisco a quienes se encuentran en necesidad”. Así definía entonces la Limosnería Apostólica esa iniciativa pontificia con quienes se congratulaban con el Obispo de Roma en la memoria litúrgica de San Jorge mártir.

Escuche el informe


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Benedicto XVI cumple mañana 92 años y hoy le visita el Papa Francisco. Nota en varios idiomas,

Vaticano

Sala stampa della Santa Sede

Vaticano – lunedì 15 aprile 2019 (foto Vatican Media)

All’inizio della Settimana Santa, Papa Francesco si è recato questo pomeriggio al Monastero Mater Ecclesiae per rivolgere a Benedetto XVI gli auguri di Pasqua. L’incontro ha offerto anche l’occasione al Santo Padre di porgere, con particolare affetto, gli auguri di compleanno al Papa emerito, che domani compirà 92 anni.
Traduzione in lingua inglese
This afternoon, at the beginning of Holy Week, Pope Francis went to Mater Ecclesiae Monastery to offer Benedict XVI his best wishes for Easter. The visit also offered the Pope the opportunity to extend his birthday wishes, with particular affection, to the Pope emeritus who turns 92 tomorrow.
Traduzione in lingua spagnola
Iniciando la Semana Santa, esta tarde el Papa Francisco se ha dirigido al Monasterio Mater Ecclesiae para saludar a Benedicto XVI por Pascuas. Este encuentro también ha permitido al Santo Padre expresar con especial afecto su saludo al Papa emérito, que mañana cumplirá 92 años.
Traduzione in lingua francese
En ce premier jour de la Semaine Sainte, le Pape François s’est rendu cet après-midi au monastère Mater Ecclesiae pour présenter ses voeux de Pâques à Benoît XVI. Cette visite a, par ailleurs, offert au Saint-Père l’occasion de souhaiter, avec une affection particulière, un joyeux anniversaire au Pape émérite qui fête demain ses 92 ans.


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Benedicto XVI cumple mañana 92 años y recibe la visita de Papa Francisco

Vaticano

Sala stampa della Santa Sede

Foto archivio

All’inizio della Settimana Santa, Papa Francesco si è recato questo pomeriggio al Monastero Mater Ecclesiae per rivolgere a Benedetto XVI gli auguri di Pasqua. L’incontro ha offerto anche l’occasione al Santo Padre di porgere, con particolare affetto, gli auguri di compleanno al Papa emerito, che domani compirà 92 anni.
Traduzione in lingua inglese
This afternoon, at the beginning of Holy Week, Pope Francis went to Mater Ecclesiae Monastery to offer Benedict XVI his best wishes for Easter. The visit also offered the Pope the opportunity to extend his birthday wishes, with particular affection, to the Pope emeritus who turns 92 tomorrow.
Traduzione in lingua spagnola
Iniciando la Semana Santa, esta tarde el Papa Francisco se ha dirigido al Monasterio Mater Ecclesiae para saludar a Benedicto XVI por Pascuas. Este encuentro también ha permitido al Santo Padre expresar con especial afecto su saludo al Papa emérito, que mañana cumplirá 92 años.
Traduzione in lingua francese
En ce premier jour de la Semaine Sainte, le Pape François s’est rendu cet après-midi au monastère Mater Ecclesiae pour présenter ses voeux de Pâques à Benoît XVI. Cette visite a, par ailleurs, offert au Saint-Père l’occasion de souhaiter, avec une affection particulière, un joyeux anniversaire au Pape émérite qui fête demain ses 92 ans.


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Revelaciones sobre el último cónclave. Cómo fue la elección de Bergoglio.

Cuando Scola dijo a los suyos: “Voten por Bergoglio”. Secretos del Cónclave que cambió la Iglesia

Los que apoyaban al entonces arzobispo argentino desmintieron los rumores sobre una presunta enfermedad y sobre su apoyo a la dictadura

Cuando Scola dijo a los suyos: “Voten por Bergoglio”. Secretos del Cónclave que cambió la Iglesia

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Pubblicato il 14/04/2019
Ultima modifica il 14/04/2019 alle ore 17:45
DOMENICO AGASSO JR
CIUDAD DEL VATICANO

Durante los frenéticos días después de la histórica e impresionante renuncia de Benedicto XVI, los pronósticos indicaban un duelo italo-brasileño entre los cardenales Scola y Scherer. Con el arzobispo de Milán favorito para la sucesión en la Cátedra de Pedro. En cambio, el resultado de la primera votación del Cónclave indicó que no habría sido así: el alumno italiano de Joseph Raztinger recibió 30 votos, pero no los cuarenta que muchos se esperaban. Lo seguía de cerca un cierto Bergoglio, “la sorpresa”, elegido por 26 purpurados. El tercero fue Marc Ouellet, con 22. El arzobispo de San Paolo obtuvo solo 4. Significa, antes que nada, que los italianos estaban divididos en relación con Scola, y que, como dice el cardenal Oswald Gracias, «el Espíritu Santo nos estaba guiando hacia una particular dirección». Revela todo Gerard O’Connell, vaticanista de “America”, la revista neoyorquina de los jesuitas, autor de una extraordinaria obra de 270 páginas: “The Election of Pope Francis: An Insider Account of the Conclave That Changed de History” (Orbis Books, 2019), que saldrá a la venta hoy. Entre otras cosas, O’Connell se ocupó se seguir el Cónclave también para Vatican Insider, el sitio del periódico italiano “La Stampa”, citado varias veces en el libro.

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Entonces, el resultado del primer escrutinio secreto, del 12 de marzo de 2013 por la noche: Angelo Scola, 30; Jorge Mario Bergoglio, 26; Marc Ouellet (canadiense, prefecto de la Congregación para los Obispos), 22; Sean Patrick O’Malley, 10; Odilo Pedro Scherer, 4. «Esa primera votación habría podido dar la impresión de incertidumbre –observa O’Connell–, pero los electores lo vieron bajo una luz muy diferente».

Ninguno alcanzó las dos terceras partes de la mayoría absoluta, es decir 77 votos, y por esta razón las boletas fueron quemadas, como indica la tradición, produciendo la “fumata nera”. El duelo se redefine: Scola-Bergoglio. Y comenzaron a apoyar al argentino Gracias, Walter Kasper, Laurent Monswengo Pasinya, Óscar Rodríguez Maradiaga, Jean-Louis Tauran y Peter Turkson.

El 13 de marzo por la mañana, los 115 electores volvieron a votar. El resultado fue: Bergoglio, 45 votos; Scola, 38; Ouelllet, 24. Ventaja. Se necesitaba una tercera votación, que llevó a Bergoglio a 56 votos y a Scola a 41. El segundo y el tercer escrutinio indican «la dirección que el Cónclave estaba tomando», indicó O’Connel: los cardenales están listos para «dirigir sus miradas más allá del océano para elegir al primer Papa del Nuevo Mundo».

A las 11,30 de la mañana, una nueva columna de humo negro salió de la Capilla Sixtina. Los purpurados volvieron a la Casa Santa Marta, su residencia durante la cúpula blindada. Pero no todos ellos. Scola se quedó con un grupo de cardenales italianos que lo apoyaban, entre los que estaban Angelo Bagnasco, Giuseppe Betori y Carlo Caffarra. El ya exfavorito «los exhortó a que votaran por Bergoglio, pero ellos no querían escuchar; no querían que arrojara la toalla». Esta petición de Scola fue una de las sorpresas que habrían cambiado todo.

Mientras tanto, el cubano Jaime Lucas Ortega y Alamino le pidió a Bergoglio el texto que había pronunciado algunos días antes durante las Congregaciones generales. El arzobispo de Buenos Aires se lo entregó y el cubano exclamó en voz alta, para que pudieran escuchar todos los demás: «¡Ahora tengo un texto del nuevo Papa!».

El viento soplaba sobre Buenos Aires. Pero también comenzó la contraofensiva de los que no querían al jesuita. Se difundió la noticia de que Bergoglio solamente tenía un pulmón. Entonces, indagaron todos sobre los presuntos problemas de salud Maradiaga y Santor Abril y Castelló, quien se dirigió directamente a Bergoglio para aclarar sus dudas. El arzobispo de Buenos Aires negó la noticia, explicando que «en 1957, cuando tenía como 21 años, se sometió a una operación para remover el lóbulo superior del pulmón derecho, en el que tenía tres quistes, pero que desde entonces su pulmón había funcionado sin problemas». Otro intento por frenar su elección: un purpurado fue a hablar con Karl Lehmann, tratando de plantar una conocida y desmentida “leyenda negra” sobre el pasado de Bergoglio: un supuesto acuerdo con la dictadura militar de su país (1976-1983). Lehmann se dirigió al brasileño Hummes para hablar al respecto y recibió una respuesta lapidaria: «¡Es todo falso!”».

Nada lograba frenar el impulso. El mismo Bergoglio, durante el almuerzo, se dio cuenta. Pero, a pesar de la presión a su alrededor, no se dejó apresar por el ansia. Estaba «en paz», e incluso logró echarse su acostumbrada siesta.

Los 115 “príncipes de la Iglesia” volvieron después a la Sixtina, conscientes de estar muy cerda de la elección histórica. Votaron de esta manera: Bergoglio, 67 votos; Scola, 32; Ouellet, 13. Hubo un pequeño incidente técnico: había 116 boletas porque uno de los cardenales metió a la urna por error una boleta en blanco. Una nueva votación.

Pero ya estaba clara «la voluntad del Espíritu Santo».

Durante el quinto conteo de los votos, cuando fue pronunciado el nombre «Bergoglio» setenta y siete veces, «hubo alegría y entusiasmo», contaron varios purpurados. Explotó un gran aplauso. Bergoglio, 85 votos; Scola, 20; Ouellet, 8, fue el resultado final. Bergoglio se levantó, fue a donde estaba Scola y lo abrazó. La emoción fue era muy fuerte. El nuevo Papa eligió el nombre de Francisco.

El mundo entero tenía la mirada puesta en el Estado más pequeño del mundo, sin saber lo que estaba pasando. Algo se intuía, con el escrutinio del día anterior, que habría podido indicar que por primera vez el Pontífice habría podido «no ser europeo».

Después llegaron la “fumata bianca” y el «Habemis Papam». Y desde la logia de la Basílica de San Pedro se asomó un argentino.


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Sobre las críticas al Papa. La opinión del P. Sosa general de los jesuitas.

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Con ocasión de su visita a España, en su paso por Cataluña, el Padre Arturo Sosa concedió una larga entrevista al semanario de información y cultura religiosa Catalunya Cristiana.

Después de una breve presentación de la vida del Superior General, los periodistas Jaime Aymar y Rosa María Jané Chueca señalan la variedad de temas que el P. Sosa pudo discutir con ellos. Lo describen como un hombre sencillo y cercano a la gente, que tiene en cuenta tanto a los laicos como a los miembros de la orden religiosa en su visión del futuro de la Compañía de Jesús. Según él, en el corazón de los jesuitas está el deseo de transmitir un mensaje de reconciliación y la justicia.

Gran parte de la discusión se concentró en la secularización, sobre la libertad y lo que ella misma pueda aportar en relación con la vida de los cristianos en la Iglesia. Igualmente, el Padre General retomó la expresión “la audacia de lo improbable y lo imposible”, tema que inspiró la última Congregación General durante la cual fue elegido como cabeza de los jesuitas. Subrayó también el lugar central de la oración en su manera de vivir el servicio, así como la llamada que hace a la Compañía de centrar en ella todo el proceso de discernimiento de las preferencias apostólicas para los años venideros.

Por otra parte, el título del artículo como se puede leer, retoma una breve parte de la entrevista en la que el Padre Sosa habla de la relación de los jesuitas con el Papa, especialmente con el Papa Francisco. “Los ataques al Papa se lanzan contra un modelo de Iglesia”. El General afirma, en efecto, que hay una campaña organizada contra el Papa Francisco. Viene, según él, de grupos que ven a la Iglesia como una institución que posee y defiende dogmas y principios intocables. La visión de la Iglesia del Papa Francisco, heredada del Vaticano II, es la de una Iglesia en el corazón del mundo, portadora de una fe que debe responder a las condiciones cambiantes de la humanidad en movimiento. Ésta visión, éste “modelo de Iglesia” del Papa, no es una casualidad, se basa de hecho en su experiencia pastoral en las periferias de la sociedad latinoamericana. Frente a esto, afirma el Padre General, los jesuitas se identifican con éste modelo, apoyándose en el discernimiento de las situaciones, ya sean las de las personas o las del mundo.


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Comienza el séptimo año de pontificado para el Papa Francisco. Reflexión de Vatican Insider

El misterio de Pedro

Comienza el séptimo año del Pontificado, mientras el Papa Francisco se convierte en blanco de las acusaciones de enemigos y “ex hinchas” y abraza plenamente el misterio vinculado con su ministerio: la tarea del sucesor del pescador crucificado de cabeza en la zona de la colina Vaticana

El Papa Francisco rezando en la tumba de Pedro

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Pubblicato il 13/03/2019
Ultima modifica il 14/03/2019 alle ore 00:42
GIANNI VALENTE
ROMA

El séptimo año del Pontificado del Papa Francisco comienza con el Obispo de Roma en el retiro cuaresmal de oración y penitencia, mientras el cardenal George Pell (por él elegido como estrecho colaborador en la obra de reforma de la Curia) es expuesto a la masa global con la transmisión en mundovisión de la condena a la cárcel por abusos sexuales. No se requiere demasiada fantasía para delinear el íncipit de un balance de todos oscuros y desastrosos. No hay que inventarse nada: la “narración” mediática se encuentra bien preparada para difundir el guión del “Failing Papacy”, del «papado que está por fracasar», como dicen al unísono en Estados Unidos tanto los liberales como las derechas clericales. Pero, bien visto, la trampa se había estado preparando desde hace años. La han estado organizando pedazo a pedazo, con presteza, no tanto los enemigos y los detractores del Papa reinante, sino algunos de los más desentonados “cantores” de sus hazañas. Los aedas de la “revoución bergoglista” que lo describían como el “Deus ex machina” de una “nueva” Iglesia, la llamada “Iglesia de Bergoglio”.

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Hoy la Iglesia podría parecer en determinados momentos como un boxeador noqueado. Como una Iglesia “castigada” por el mundo. Y no es la primera vez. Surgen reflejos condicionados muy humanos de auto-defensa, no sin razones, y los desahogos más dispares. Reacciones iguales y contrarias que surgen del mismo instinto apologético.

Algunos invocan contraofensivas en contra del espíritu del tiempo y nuevos enroques, aludiendo planes masónicos globales que pretenderían aniquilar la institución eclesiástica. Otros apuestan precisamente por los escándalos eclesiásticos y las sanciones seglares que la han golpeado como una ocasión para “reorganizar” a la Iglesia, para que esté a la altura de los tiempos con operaciones de ingeniería institucional (y acaso aprovechar algún Sínodo para redistribuir las cuotas de poder entre los partidos clericales).

El Papa Francisco, por su parte, no ha llamado a organizar estructuras fortificadas de defensa. Es más, no se defiende para nada. Mientras se rompe en pedazos el fetiche del “Bergoglio súper héroe”, tal circunstancia se convierte en un kairos liberador. Una ocasión propicia que la providencia le ha puesto delante para reconocer y sugerir a todos, de la manera más sugestiva y luminosa, los rasgos elementales y los factores de los que surge el misterio que hace que la Iglesia viva en la historia.

Con el estilo que le es propio, el Papa Francisco ha repetido desde el principio de su Pontificado la misma cosa: que la Iglesia no se auto-crea, no vive por fuerza propia, no se auto-plantea ni en la historia ni en el mundo como una entidad auto-suficiente, pre-constituida. Depende a cada paso del misterio de la gracia, se reconoce necesitada, en todo momento, del milagro del Espíritu de Cristo; y estos no son discursos de curas, sino las únicas realidades que pueden hacer que la Iglesia sea interesante para los hombres y las mujeres del tiempo.

También en su predicación más reciente, el Obispo de Roma ha recordado la «santa pasividad» que conviene tener frente a Jesús, porque «es Él quien hace las cosas». Ha recordado «qué sería nuestra vida sin Él, si de verdad Él cancelara para siempre su Rostro. Es la muerte, la desesperación, el infierno». Lo hizo el pasado 7 de marzo, reuniéndose con los párrocos de Roma, con palabras que han abrazado incluso el dolor por los abusos y los crímenes de los hombres de la Iglesia, que llenan los periódicos. «Es evidente», dijo en esa ocasión el Papa, «que el verdadero significado de lo que está sucediendo debe ser buscado en el espíritu del mal, en el Enemigo, que actúa con la pretensión de ser el padrón del mundo […] Sin embargo, no nos desanimemos. El Señor está purificando a su Esposa y nos está convirtiendo a todos a Sí. Está haciendo que experimentemos la prueba para que comprendamos que si Él somos polvo. Nos está salvando de la hipocresía, de la espiritualidad de las apariencias. Él está soplando su Espíritu para volver a dar belleza a su Esposa, sorprendida en flagrante adulterio».

Con esta mirada sobre las cosas del tiempo, mientras él mismo se convierte en objetivo de las acusaciones y de los insultos de enemigos y “ex hinchas”, el Papa Francisco abraza plenamente también el misterio propio de su ministerio: la tarea del sucesor de Pedro, el pescador pecador crucificado de cabeza en la zona de la colina Vaticana. Muchas veces, en la historia, las circunstancias se han encargado de evidenciar la insuficiencia, la inermidad y la impotencia de los Obispos de Roma, como cifra propia de su destino.

Siguiendo las huellas del príncipe de los Apóstoles, muchas veces sus sucesores han aprendido de sus pecados perdonados o de sus intenciones mortificadas a dejar todas las iniciativas de la acción al Señor. Tomando nota de que solo podían reconocer, seguir y servir lo que el Señor opera. «Que ninguna otra confianza nos sostenga», dijo Pablo VI al inaugurar la segunda sesión del Concilio Vaticano II, «sino la que acompaña, mediante la palabra de Él, nuestra desolada debilidad: “Et ecce Ego vobiscum sum omnibus diebus usque ad consummationem saeculi” [“He aquí, yo estoy con ustedes todos los días hasta el final del mundo” (Mt 28, 20)».

Quien ejerce el ministerio petrino experimenta a menudo en la propia vida que ningún Papa puede creer ser quien “salva” a la Iglesia. Y el único criterio apropiado para declarar “un fracaso” determinada época papal sería el de verificar si en ese determinado lapso de tiempo se ha mantenido viva o se ha diluido en la vivencia eclesial la percepción de que la Iglesia siempre necesita ser curada, siempre necesita el milagro. Condición por la cual ella solamente puede tender la mano a su Señor, como una mendiga.

En la época del Papa Bergoglio, incluso sus humanísimos errores (reconocidos a menudo públicamente y por los cuales él mismo muchas veces ha pedido perdón) demuestran el misterio del Sucesor de Pedro, signo del gran misterio de la Iglesia. Este es el único balance que el pueblo de Dios está interesado y que puede reconocer y aprobar, incluso a partir de los detalles que no aparecen iluminados por los reflectores mediáticos. Como la frecuencia con la que el Papa pide a sus interlocutores que reciten juntos, en las circunstancias públicas, un simple Ave María («Nos ha dicho muchas, oh Reina de los Apóstoles, hemos perdido el gusto por los discursos. Ya no tenemos altares sino los tuyos. No sabemos nada más que una simple oración». Charles Péguy, Prières dans la Cathédrale).


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La condena al Card. Pell. Historia y comentario

El cardenal Pell condenado a seis años por abusos sexuales
La sentencia fue transmitida en vivo por la televisión: el ex ministro vaticano de la Economía tendrá que permanecer en la cárcel por lo menos 3 años y 8 meses antes de poder pedir la eventual libertad condicional. El juez Kidd: «Sus crímenes son odiosos, pero en su contra hay un clima de cacería de brujas»
REUTERS

El cardenal australiano George Pell

Pubblicato il 13/03/2019
Ultima modifica il 13/03/2019 alle ore 18:05
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Algunos gritaban y aplaudían, otros, con los rostros en las manos, lloraban fuera de la County Court de Victoria cuando el juez Peter Kidd leyó la sentencia en contra del cardenal australiano George Pell: seis años de cárcel por abusos sexuales, con la posibilidad de pedir la libertad condicional después de tres años y ocho meses. Las reacciones de la gente son contrastantes, como ha sucedido a lo largo de todo este proceso cuyo protagonista es el ex prefecto de la Secretaría de la Economía de la Santa Sede, el primer purpurado de tan alto rango que ha sido condenado por pederastia.

Él, con bastón en mano, chaqueta beige y camiseta negra, de pie y rodeado por tres policías, escuchó impasible la reconstrucción de todo el caso que hizo el juez durante más de media hora. Empezando por la violencia sexual contra dos coristas de 12 y 13 años (llamados durante toda la audiencia J. y R.), después de la misa en la catedral de San Patrick en Melbourne en 1996, a donde acababa de llegar como arzobispo, y una segunda agresión sexual contra uno de los dos menores, dos meses más tarde. Pell se declara inocente: los abogados ya presentaron una apelación y las primeras dos audiencias serán el 5 y el 6 de julio de este año.

El juez se refirió a «crímenes odiosos» y de «un ataque sexual frontal y forzado contra las víctimas». «Los hechos eran sexualmente evidentes, ambas víctimas estaban visible y audiblemente angustiadas durante las molestias. Hubo un nivel más de humillación que cada una de tus víctimas debe haber sentido al enterarse que el abuso se estaba verificando en presencia de otros», afirmó, subrayando que la agresión tuvo «un impacto largo y duradero» en las vidas de las víctimas, una de las cuales falleció a los 30 años por una sobredosis de heroína.

Toda la audiencia (que pretendía estabilizar la sentencia emitida en diciembre del año pasado por un jurado civil de doce miembros y que fue divulgada en febrero) fue transmitida en vivo en nombre de la «justicia abierta»: un signo de la gran expectación que ha despertado este proceso, o acaso la enésima demostración de ese «ensañamiento mediático» del que se quejan desde hace meses los que apoyan a Pell.

El juez quiso alejar cualquier duda. «Ha habido una publicidad increíble y extendida alrededor de usted durante años», dijo. «Una parte de ella ha creado una fuerte crítica, incisiva y, a veces, emotiva». «De hecho, es justo decir que en algunos sectores de la comunidad usted es una figura que ha sido difamada públicamente. Hemos asistido, fuera de esta corte y dentro de nuestra comunidad, a ejemplos de una mentalidad de “cacería de brujas” o de linchamiento en su contra, cardenal Pell. Condeno rotundamente este comportamiento».

La sentencia, explicó Kidd, fue formulada con base en el delito considerado por el jurado; no ha habido ningún condicionamiento exterior y la condena no pretende ser un “castigo” contra la Iglesia australiana por sus faltas: «Usted no es un chivo expiatorio de la Iglesia católica», afirmó el magistrado.

Con un tono mucho más decidido, condenó el que a su parecer sería un «abuso de poder» por parte del cardenal, que se habría servido de su posición para aprovecharse de la confianza de los dos chicos, «más allá de la duda razonable» y de dar por descontado su silencio. «Toda la ofensa en ambos episodios se vuelve significativamente grave debido a las circunstancias, es decir la violación de la confianza y el abuso de poder. Esto aumenta la gravedad de cada uno de los delitos. En mi opinión, su conducta estuvo permeada por una arrogancia sorprendente».

De cualquier manera, la edad avanzada (77 años) influyó en el veredicto. El cardenal habría podido ser condenado a 50 años de cárcel, diez por cada uno de las cinco acusaciones: una de abuso de un menor de 16 años y cuatro por actos indecentes con o frente a un niño menor de 16 años. Es decir, el cardenal habría podido ser condenado de por vida a la cárcel de máxima seguridad de Melbourne, en donde actualmente se encuentra recluido en «custodia», como sucede con todos los pederastas, aislado 23 horas al día.

«Podría no vivir lo suficiente como para salir de la cárcel. Cada año de prisión representa una parte importante de lo que le queda por vivir», dijo Peter Kidd. Por ello se dio una sentencia más “blanda” con respecto a la que se había planteado inicialmente, incluso porque, precisamente considerando la edad, «no existe el peligro de que vuelva a cometer los delitos y no representa un peligro para la comunidad», explicó el juez.

Al final de la audiencia, Pell fue conducido a la salida trasera del tribunal. Fuera de la corte los manifestantes gritaban y mostraban pancartas y carteles en contra del purpurado: uno, en especial, mostraba una caricatura de Pell con los cuernos del diablo y la frase “Prisioner 666”. Muchas personas se reunieron, desde las primeras horas de la mañana, ante la catedral de St. Patrick, el “lugar del delito”. Entre los manifestantes también había algunos que protestaban contra la que, en su opinión, es una «sentencia injusta» y que demostraban su apoyo al cardenal.

Ningún comentario, teniendo en cuenta la diferencia de horario, ha salido de la Santa Sede. Probablemente no llegue, puesto que, con la publicación de la sentencia del 24 de febrero pasado, el Vaticano expresó su postura sobre el caso del ex prefecto del Dicasterio económico. El Papa Francisco le había concedido un permiso en junio de 2017 para que fuera a Australia y afrontara el proceso, renunciando a la inmunidad diplomática. En octubre del año pasado lo sacó del Consejo de cardenales (el llamado “C9”): la decisión fue comunicada el 12 de diciembre, un día después de la condena por parte del tribunal de Victoria, que fue emitida con “suppression order”, es decir prohibiendo su comunicación y cobertura mediática.

En las últimas semanas, la Santa Sede ha anunciado que ha puesto en marcha la propia investigación canónica en vista de un proceso en la Congregación para la Doctrina de la Fe. El proceso, tal vez abreviado, podría incluso llegar a una conclusión diferente del que ha llevado a cabo la justicia civil. El caso Pell, por lo tanto, todavía no ha concluido.