Loiola XXI

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Por qué calla Papa Francisco. Aquí la respuesta.

Papa Francisco reanuda la Misa en Santa Marta después de la pausa de verano. Papa Francisco reanuda la Misa en Santa Marta después de la pausa de verano.  

Santa Marta. Papa: frente a quien busca el escándalo, silencio y oración

Se reanudan las Misas celebradas en Santa Marta y Papa Francisco, comentando el Evangelio de hoy, hace hincapié en que el deseo de “escándalo” y “división” sólo puede ser contrarrestado con el silencio y la oración. “El Señor – subraya – nos de la gracia de discernir cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar”

Barbara Castelli – Ciudad del Vaticano

“La verdad es suave, la verdad es silenciosa”, “con las personas que buscan solamente el escándalo, que buscan solamente la división”, el único camino a seguir es el del “silencio” y la “oración”. Es cuanto ha dicho hoy Papa Francisco, reanudando la celebración de la Misa en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice parte del Evangelio de Lucas de hoy (Lc 4, 16-30), en el que Jesús, regresado a Nazaret, es recibido con recelo. Por lo tanto, la Palabra del Señor cristalizada en esta narración permite “reflexionar sobre el modo de actuar en la vida cotidiana, cuando hay malentendidos” y entender “como el padre de la mentira, el acusador, el diablo, actúa para destruir la unidad de una familia, de un pueblo”.

Ningún profeta es bien recibido en su patria

Llegado a la sinagoga, Jesús es acogido por una gran curiosidad: todos quieren ver con sus propios ojos las grandes obras de las que fue capaz en otras tierras. Pero el Hijo del Padre Celestial usa solo “la Palabra de Dios”, un hábito que adopta incluso cuando “quiere vencer al Diablo”.

Y es precisamente esta actitud de humildad la que deja espacio para la primera “palabra-puente”, aclara el Papa Bergoglio, una palabra que siembra “duda”, que conduce a un cambio de atmósfera, “de la paz a la guerra”, “del asombro a la indignación”. Con su “silencio” Jesús vence a los “perros salvajes”, vence “el diablo” que “había sembrado la mentira en el corazón”.

“No eran personas, eran una manada de perros salvajes que lo expulsaron de la ciudad. No razonaban, gritaban … Jesús callaba. Lo llevaron al borde del monte para tirarlo abajo. Este pasaje del Evangelio termina así: “Pero Él, pasando entre ellos, comenzó a caminar”. La dignidad de Jesús: con su silencio vence ese mudo salvaje y se va. Porque todavía no había llegado la hora. Lo mismo sucederá el Viernes Santo: la gente que el Domingo de Ramos había celebrado la fiesta para Jesús y le dijo “Bendito seas, Hijo de David”, dijo “crucifícalo”: habían cambiado. El diablo había sembrado la mentira en el corazón, y Jesús estaba en silencio”.

La verdad es suave

“Esto – dice el Papa – nos enseña que cuando existe esta manera de actuar, de no ver la verdad, permanece el silencio”.
“El silencio que gana, pero a través de la Cruz. El silencio de Jesús. Pero cuantas veces en las familias empiezan las discusiones sobre política, sobre el deporte, sobre dinero y una y otra vez esas familias terminan destruidas, en estas discusiones en las cuales se ve que el diablo está allí que quiere destruir… silencio. Expresar lo que sientes y luego callar. Porque la verdad es suave, la verdad es silenciosa, la verdad no es rumorosa. Non es fácil, eso que ha hecho Jesús; pero existe la dignidad del cristiano que está asegurada en la fuerza de Dios. Con las personas que no tienen buena voluntad, con las personas que buscan solamente la destrucción, incluso en las familias: silencio. Y oración”.

La dignidad de la victoria de la resurrección

Papa Francisco concluye con esta oración:
“Que el Señor nos dé la gracia de discernir cuándo debemos hablar y cuándo debemos callar. Y esto en toda la vida: en el trabajo, en el hogar, en la sociedad … en toda la vida. Así seremos más imitadores de Jesús”.

Escucha el servicio con voz de Papa Francisco
03 septiembre 2018, 12:20

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Papa Francisco: la paciencia cristiana.

¿La paciencia? “Pienso en los fieles perseguidos”, en quienes tienen hijos enfermos

Francisco en Santa Marta: no es derrota o resignación, sino diálogo con los propios límites. Es la actitud de los que, con un hijo discapacitado, dicen «gracias a Dios que está vivo»

El Papa Francisco en Santa Marta

Pubblicato il 12/02/2018
Ultima modifica il 12/02/2018 alle ore 12:56
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

Hay que pedirle «al Señor la virtud de la paciencia», que no es una derrota o resignación, sino diálogo con los propios límites. Es propia de quien se encuentra en camino o de quienes deben afrontar dificultades, incluso tremendas, como los cristianos perseguidos o los padres de niños con discapacidades. Lo afirmó el Papa Francisco en la Misa de hoy, 12 de febrero, por la mañana en la capilla de la Casa Santa Marta.

 

En la Primera Lectura de hoy, Santiago apóstol escribe que la fe, «puesta a la prueba, produce paciencia». Es el pasaje sobre el que reflexionó el Pontífice en su homilía, según indicó Vatican News.

 

¿Qué significa ser pacientes en la vida y frente a los sufrimientos? Antes que nada, el obispo de Roma reconoció que no es sencillo comprenderlo; después distinguió con ímpetu la paciencia cristiana de la «resignación» y de la actitud de la «derrota». Al contrario, Bergoglio indicó que la paciencia es una «virtud» de quienes están «en camino», de los que no están «parados» ni «encerrados».

 

Porque «cuando se está en camino suceden muchas cosas que no siempre son buenas. A mí me dice mucho sobre la paciencia (como virtud en camino) la actitud de los padres cuando llega un hijo enfermo o discapacitado. Nació así. “Pero, ¡gracias a Dios que está vivo!”. Estos son los pacientes. Y llevan toda la vida a aquel hijo con amor, hasta el final». El Papa subrayó que «no es fácil sacar adelante durante años y años a un hijo discapacitado, a un hijo enfermo… Pero la alegría de tener ese hijo da la fuerza para seguir adelante y esto es la paciencia, no es resignación; es decir, es la virtud que viene cuando uno está en camino».

 

Francisco exclamó: «La paciencia cristiana no va por la vía de la derrota».

 

Jorge Mario también reflexionó sobre la etimología de la palabra “paciencia”: el significado incluye el sentido de responsabilidad, porque el paciente «no deja el sufrimiento, lo lleva encima», y «con alegría, con perfecta alegría», como «dice el apóstol.

 

La paciencia significa «“llevar encima” y no encomendar a otros que te lleven los problemas, que se hagan cargo de las dificultades: “La llevo yo, esta dificultad es mía, es mi problema. ¿Me hace sufrir? ¡Claro! Pero lo llevo”. Llevar encima. Y también la paciencia es la sabiduría de saber dialogar con el límite». Francisco observó que «hay muchos límites en la vida, pero el impaciente no los quiere, los ignora porque no sabe dialogar con los límites. Hay ciertas fantasías de omnipotencia o de flojera, no lo sabemos… Pero no sabe».

 

Después el Pontífice precisó que la paciencia a la que se refiere Santiago no es un «consejo para los cristianos: si vemos la historia de la Salvación», efectivamente, se puede ver «la paciencia de Dios, nuestro Padre», que ha sacado adelante a su «pueblo testarudo» cada vez que «hacía un ídolo y se iba a otra parte».

 

Además, la virtud de la paciencia es también la que tiene Dios con «cada uno de nosotros, acompañándonos» y «esperando nuestros tiempos». Precisamente el Señor que incluso mandó a su Hijo para que «entrara en la paciencia», para que «tomara su misión» ofreciéndose, dándose «con decisión» a la Pasión.

 

Y el Papa recordó «a nuestros hermanos perseguidos en el Medio Oriente, expulsados por ser cristianos… Y para ellos es importante ser cristianos: entraron a la paciencia como el Señor».

 

Según el Pontífice «con estas ideas, tal vez, podemos rezar hoy, rezar por nuestro pueblo: “Señor, da a tu pueblo paciencia para llevar sus pruebas”. Y también rezar por nosotros».

 

El obispo de Roma exhortó al final de la homilía: «Muchas veces somos impacientes: cuando algo no sale bien, gritamos… “Pero, detente un poco, piensa en la paciencia de Dios Padre, entra en la paciencia como Jesús”. Es una bella virtud la paciencia, pidámosla al Señor».