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Nulidad matrimonial: la Iglesia revisa y actualiza sus normas.

Nulidad matrimonial; el Vaticano adecúa la formación académica

Una instrucción de la Congregación para la Educación Católica indica carencias y nuevos cursos posibles para formar personal especializado capaz de aplicar la reforma del Papa

Nulidad matrimonial; el Vaticano adecúa la formación académica

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Pubblicato il 03/05/2018
Ultima modifica il 03/05/2018 alle ore 16:16
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Con el objetivo de adecuar la formación de las diferentes figuras que se ocupan de los procesos canónicos para la declaración de la nulidad del matrimonio a la reforma del Papa Francisco, y para asegurar que haya más personal que pueda «garantizar un servicio adecuado», la congregación vaticana para la Educación católica preparó un documento que prevé, entre otras cosas, el nacimiento de nuevos cursos breves en las facultades de derecho canónico, nuevos departamentos de derecho canónico en las facultades de teología y nuevas cátedras en las facultades de jurisprudencia de las universidades católicas.

«Contar con Tribunales eclesiásticos dotados con personal suficiente y bien preparado no es un lujo», se lee en un pasaje de la instrucción sobre los «estudios de Derecho Canónico a la luz de la reforma del proceso matrimonial» aprobada por el Pontífice el 27 de abril, publicada el 29 de abril por el dicasterio que guía el cardenal Giuseppe Versaldi en seis lenguas (italiano, alemán, español, francés, polaco y portugués) y presentada sorpresivamente hoy en la sala de prensa vaticana. «El bien de las almas exige una formación profunda, que es tarea primordial de las instituciones académicas».

El texto fue presentado «a último minuto», explicó el secretario del dicasterio, el arzobispo Angelo Zani, en una reunión con los periodistas, porque «hoy y mañana tenemos un encuentro con los directores y decanos de las facultades eclesiásticas de Europa, de Norteamérica y del Medio Oriente, para presentarles la constitución apostólica “Veritatis Gaudium”, y tuvimos que correr para cerrar este otro documento».

 

La instrucción, subrayó Zani, «nace de la exhortación apostólica “Amoris laetitia”, en la que el Papa reunió la preocupación de muchos padres sinodales sobre los tiempos y los costos de los procesos sobre la nulidad matrimonial», preocupación que fue el origen del “motu proprio” “Mitis Iudex Dominus Iesus”, con el que Jorge Mario Begoglio reformó, agilizándolo, el proceso canónico para las causas de declaración de la nulidad matrimonial. Una reforma que ha provocado la exigencia de contar con mayor personal y más calificado, aunque, precisó el arzobispo, «la petición del personal no nos llegó a nosotros, sino al Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica».

 

La instrucción prevé una formación adecuada y especializada de tres tipologías diferentes de figuras involucradas en el proceso: los sacerdotes, sus colaboradores que viven cotidianamente en contacto con las familias, los asesores de los centros de pastoral familiar comprometidos en acompañar las situaciones difíciles y los abogados y presidentes de los tribunales eclesiásticos que se encargan de las peticiones de nulidad. Entre los «posibles contenidos para la formación» de los asesores de la segunda categoría, la instrucción indica, en el ámbito de las ciencias sociales, el tema de la «emancipación femenina» y, en el ámbito de la teología pastoral familiar, el tema que se relaciona con «otras formas de unión y “familias heridas”». Específicamente, «para responder a la urgente necesidad de tener un mayor número de clérigos, laicos y religiosos bien formados en Derecho Canónico, incluso que no posean (todavía) un grado de Licenciatura o de Doctorado», que sean capaces de remediar la falta «de personal competente en muchísimas diócesis del mundo, se proponen algunos posibles cursos de formación». El dicasterio vaticano prevé que además de los cursos para obtener la licenciatura o el doctorado, las facultades de derecho canónico «pueden programar cursos breves o también otros más consistentes (incluso con la entrega de un certificado) para agentes pastorales, llamados a intervenir en la fase previa del proceso de la declaración de nulidad del matrimonio o para las figuras involucradas en el proceso mismo para las cuales la ley universal canónica no exige el grado académico o para quienes operen en otros sectores en los que el Derecho Canónico» es llamado en causa. Prevé, en segundo lugar, que las facultades de Teología instituyan un departamento de Derecho Canónico y, para concluir, que también en las Facultades de Jurisprudencia existentes en las 1365 universidades católicas del mundo se puedan crear cátedras de Derecho Canónico.

 

 

«La necesidad de personal bien formado en dlos diferentes ámbitos de las ciencias católicas debe animar a los obispos a invertir en este servicio eclesial enviando a clérigos y, si es posible, también a laicos a estudiar Derecho Canónico», subraya la instrucción vaticana, que, también, identifica algunos cambios estructurales en los estudiso eclesiásticos, como la disminución numérica de los profesores y estudiantes y el aumento de los estudiantes laicos que a menudo no han tenido formación teológica, y, para utilizar las palabras de Zani, cierto «genericidad» que se ha registrado en los últimos años en los estudios canónicos y la necesidad de «dar un paso más» hacia la dirección de la especialización.

Puesto que tales estudiso están concentrados en Roma, en donde ya se prevé, con la constitución apostólica “Veritas Gaudium”, que se «cuierre alguna facultad para concentrarse en las más robustas», subrayó el arzobispo, es necesario que «las Iglesias particulares inviertan más» en la formación canónica. Un ámbito, el de los costos, que no forma parte de las prerrogativas del dicasterio vaticano, precisó monseñor Zani, pero el dicasterio vaticano exige que las Conferencias Episcopales, desde los obispos hasta las órdenes religiosas, que creen una nueva facultad siga, entre otros requisitos, el de la «garantía cierta y moral de su sostenibilidad» financiera.

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