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Santa Sede: los milagros en los procesos de canonización.

Procedimientos más rigurosos para el examen médico de los milagros

Fue aprobado un nuevo reglamento para la consulta médica de la Congregación para las Causas de los Santos. Una mayoría cualificada, un número limitado de nuevos exámenes, pagos solo con depósito
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Una canonización en el Vaticano

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23/09/2016
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO
La Santa Sede aprobó un nuevo reglamento que fija procedimientos más rigurosos para los exámenes de los milagros por parte del equipo de médicos de la Congregación para las Causas de los Santos. Entre las novedades, debe haber una mayoría cualificada, habrá un número limitado de nuevas pruebas en caso de rechazo y los pagos se harán solamente mediante un depósito bancario.

El texto, aprobado por el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, siguiendo el mandato pontificio el pasado 24 de agosto y publicado hoy con la firma del cardenal Angelo Amato, Prefecto del dicasterio vaticano que se encarga de las Beatificaciones y de las Canonizaciones, «además de la adecuación lingüística y de procedimientos», introduce «algunas novedades», explicó el arzobispo Marcello Bartolucci, Secretario de la Congregación para las Causas de los Santos, en una nota que publicó hoy la Sala de prensa vaticana. Entre estas novedades destaca que «la mayoría cualificada, para proceder “ad ulteriora”, en el examen de un presunto milagro es de por lo menos 5/7 o bien 4/6», pues en el pasado la mayoría era simple, aunque, prácticamente desde tiempos de Benedicto XVI se hubiera pasado a una mayoría cualificada. Además, el caso ya no podrá «ser examinado más de 3 veces», y en el caso de esta eventualidad se encargará del análisis del presunto milagro una «Consulta con nuevos miembros», mientras que en el pasado era la misma comisión la que reexaminaba el mismo caso que no había sido aprobado o que había quedado sin prosecución. Además, «el encargo del Presidente de la Consulta puede tener solo una confirmación (5 años más otros 5 años)», y todos «los que tratan el presunto milagro (promotores de la causa, tribunal, postuladores, peritos, oficiales del Dicasterio)» tendrán que guardar el secreto rigurosamente. Otra novedad es que si en el pasado los pagos podían darse incluso «brevi manu», ahora, «las compensaciones de los peritos serán correspondidas solamente mediante un depósito bancario». El tarifario romano, por ejemplo, prevé el pago de 500 euros para cada uno de los dos peritos del examen médico preliminar y un total de 3760 euros para los siete miembros de la consulta médica.

«El milagro, exigido para la Beatificación de los Venerables Siervos de Dios y para la Canonización de los Beatos, siempre ha sido examinado con el máximo rigor», subraya el primer párrafo del reglamento, que después traza una breve historia de la presencia de un organismo médico especializado en el análisis de las curaciones milagrosas atribuidas a la intercesión de un candidato a los altares: la participación de los peritos médicos nació en la Edad Media, aunque un primer registro específico nació en 1743 (con Benedicto XIV); en 1948 se creó una comisión médica diferente del consejo médico (con Pío XII), y estos dos órganos fueron unificados en una Consulta médica en 1959 (por Juan XXIII); en 1969 y en 1976 Pablo VI promovió una revisión de las normas del reglamento. Justamente en el texto de la última revisión de Papa Montini, del 23 de abril de 1976, se inspira (con nuevas modificaciones) el reglamento publicado hoy. Mismo que, se lee en el texto, se da tras la «promulgación de la Constitución Apostólica “Divinus perfectionis Magister” de Juan Pablo II, del 25 de enero de 1983, y la experiencia de los últimos años por parte de esta Congregación», de las que se dedujo que era necesaria una nueva actualización del Reglamento de la Consulta Médica. El trabajo para la redacción de este nuevo reglamento comenzó en septiembre de 2015.

Estas nuevas medidas, que no tienen valor retroactivo con respecto a las beatificaciones y canonizaciones pronunciadas en el pasado, ni se relacionan con ningún mal funcionamiento identificado en la instructora de la reforma de la Curia que quiso Papa Francisco y que surgieron a la luz con la fuga de documentos reservados («vatileaks»), forman parte de un marco general de la revisión del reglamento de la Congregación que todavía se está llevando a cabo.

La finalidad del reglamento publicado hoy por el Vaticano «no puede ser más que el bien de las Causas, que nunca pueden prescindir de la verdad histórica y científica de los milagros comprobados», afirmó mons. Bartolucci. «Tal y como es necesario que las pruebas jurídicas sean completas, convergentes y confiables, también es necesario que su estudio sea efectuado con serenidad, objetividad y segura competencia por parte de peritos médicos altamente especializados y, después, en un nivel diferente, por el Congreso de los consultores teólogos y por la Sesión de los cardenales y obispos, para llegar, al final, a la determinante aprobación del Santo Padre, que tiene la competencia exclusiva de reconocer un evento extraordinario como verdadero milagro».