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Colombia; matanza de indígenas y condena de ONU

 

Relatores de la ONU condenan la matanza de indígenas en Colombia

Misión de la ONU en Colombia/Bibiana Moreno
Mural abogando por los derechos indígenas en Colombia.

31 Octubre 2019

Tres expertos de la ONU en derechos humanos han expresado su repudio por la masacre de cinco miembros del pueblo Nasa y han instado al Gobierno a tomar medidas urgentes en cooperación con las autoridades indígenas para proteger a las comunidades autóctonas.

La relatora especial sobre los derechos de los pueblos indígenas, Victoria Tauli-Corpuz, su colega experta en ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias, Agnes Callamard, y el relator especial sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, Michel Forst, han condenado este jueves “en los términos más enérgicos” el ataque contra la comunidad Nasa perpetrado el 29 de octubre en el departamento colombiano del Cauca.

La gobernadora Cristina Bautista Taquinas y cuatro integrantes de la Guardia Indígena desarmados murieron el martes a manos de grupos armados ilegales. Otros cinco miembros de la comunidad Nasa resultaron heridos en el ataque, que tuvo lugar en la aldea de La Luz, en el resguardo (tierras comunales indígenas)  de Tacueyó.

En una declaración conjunta, los expertos* de la ONU expresaron su profundo dolor y solidaridad a las familias de los asesinados y heridos, y al pueblo Nasa.

Este no es un evento aislado. Las comunidades y pueblos indígenas del Cauca están sufriendo una violencia incesante e inaceptable. La situación está empeorando a pesar de los repetidos llamamientos para abordarla. Instamos al Gobierno a que adopte medidas urgentes, en el marco del cumplimiento de los Acuerdos de Paz, para poner fin a estos mortíferos ataques”, señalan los relatores en una declaración conjunta.

Cincuenta y seis personas han sido asesinadas en lo que va de año en territorios indígenas de la zona, según la Asociación de Consejos Indígenas del Norte del Cauca, frente a 46 asesinatos en todo el 2018.  Entre los muertos se encuentran miembros de la comunidad, autoridades y miembros de la Guardia Indígena.

Los expertos aseguraron que “las autoridades colombianas, incluida la Fiscalía General de la Nación, deben hacer todo lo necesario para llevar a los asesinos ante la justicia”.

Además, consideran que “el presidente y el Gobierno también deben adoptar las medidas apropiadas para poner fin a la situación insostenible de violaciones de los derechos humanos fundamentales que sufre el pueblo Nasa”.

Garantizar la vida

La vida, la paz y la seguridad de las comunidades indígenas del Cauca deben estar garantizadas por las autoridades colombianas, afirman los expertos en la declaración.

“Como han señalado las autoridades del pueblo Nasa, las medidas necesarias deben ser adoptadas y aplicadas en coordinación con ellas, para asegurar el pleno respeto de sus derechos, autonomía y jurisdicción“, concluye la declaración.


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Republica Centroafricana: violencia. Que ha sucedido en Alindao con tantas víctimas?

Intereses tras la masacre en Alindao: habla el Obispo de Bangassou

“El acontecimiento que desencadenó la masacre fue el asesinato de un mercenario nigeriano de las UPC acaecido hace unos días”, asegura monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, diócesis del sureste de la República Centroafricana, a la agencia Fides.

Ciudad del Vaticano

“No solo hay que denunciar la masacre de los cristianos. Hay que preguntarse por qué sucedió”, asegura a la Agencia Fides monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, diócesis del sureste de la República Centroafricana, adyacente a la de Alindao, donde el 15 de noviembre los ex rebeldes Seleka de las UPS (Unité pour la Paix en Centrafrique), bajo las órdenes del general Ali Darassa, mataron a más de 40 personas, entre ellas, el vicario general de la diócesis, monseñor Blaise Mada y el padre Celestine Ngoumbango, párroco de Mingala.

“El acontecimiento que desencadenó la masacre fue el asesinato de un mercenario nigeriano de las UPC de hace unos días. La mayoría de los miembros de las UPC son Peuls de países vecinos como Níger. Las UPC, nacidas de una escisión de los Seleka, se instaló en Alindao hace 5 años, en la parte occidental de la ciudad. La misión católica está en el este, donde hay un campo de desplazados para no musulmanes, que acoge a unas 26.000 personas”, explica monseñor Aguirre.

Violencia y terribles represalias

Asimismo, el prelado añade que las represalias fueron terribles: “Los hombres de Ali Darassa atacaron, saquearon e incendiaron el campamento de desplazados y mataron a mujeres y niños e incendiaron la catedral donde mataron a los dos sacerdotes. Inmediatamente después, los mercenarios de las UPC dejaron entrar a la parte oriental de Alindao a grupos de jóvenes musulmanes de la parte occidental que saquearon la casa episcopal y prendieron fuego al presbiterio y al centro de Cáritas. Vi algunas fotos. De estas estructuras solo quedan las paredes calcinadas”.

 

El domingo 18, el personal de las ONG’s que trabajaban en Alindao fue evacuado. “Todos dejaron la zona, excepto monseñor Cyr-Nestor Yapaupa, obispo de Alindao, y tres sacerdotes que quisieron permanecer cerca de la población. Hablé con ellos, están agotados, pero tuvieron la fuerza suficiente como para enterrar a los dos sacerdotes mártires y a las 42 personas masacradas en el campo de acogida. Creo que mañana, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, tiene la intención de ir a Alindao”, asegura monseñor Aguirre.

No basta con denunciar las masacres: hay que actuar

Por otra parte, el obispo de Bangassou, de origen español; confirmó que los cascos azules de la MINUSCA no intervinieron para defender a los civiles del asalto de las UPC.

 

“Tan pronto como comenzó el ataque, los Cascos Azules mauritanos de la MINUSCA se retiraron a su base. Hay que tener en cuenta que las normas de intervención de algunos contingentes, como los de Mauritania, Egipto y Pakistán, tienen un acuerdo con las Naciones Unidas en virtud del cual se comprometen a responder a los ataques armados sólo si son atacados directamente. Así que en Alindao los cascos azules fueron completamente ineficaces. Otros contingentes, como el de Ruanda, tienen reglas de combate bajo las cuales intervienen para defender a la población víctima de ataque”, precisa el prelado a la agencia Fides; subrayando que no basta sólo con limitarse a denunciar estas masacres.

Actos que alimentan el odio en Centroáfrica

“Tenemos que llegar al fondo de lo que está ocurriendo en República Centroafricana. Grupos como la UPC están formados por mercenarios extranjeros que han estado ocupando nuestro territorio desde hace 5 años. Están pagados por algunos países del Golfo y dirigidos por algunos países africanos vecinos. Entran por el Chad a través de Birao, con armas vendidas a Arabia Saudita por los Estados Unidos. Quieren dividir República Centroafricana alimentando el odio entre musulmanes y no musulmanes. De esta manera pueden aprovechar y saquear las riquezas del país, como el oro, los diamantes y el ganado. Pero sobre todo algunos países extranjeros y no africanos quieren utilizar República Centroafricana como puerta de entrada a la República Democrática del Congo y al resto del continente, manipulando el Islam radical. Este es el juego detrás de la masacre de Alindao”, concluye el obispo Aguirre.