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Homilía del Papa en la fiesta de la Virgen de Guadalupe. Comentario

El Papa y Guadalupe: La Virgen eleva a los humillados y olvidados

Francisco celebra una misa de ribetes latinoamericanos en honor a Nuestra Señora de Guadalupe, la Virgen morena referente en América y otras latitudes
AP
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Pubblicato il 12/12/2018
Ultima modifica il 12/12/2018 alle ore 18:28
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Es la “escuela de María”. Un modo de ser cristiano. Que no busca el “aplauso egoísta” o la “admiración mundana”. Que da el protagonismo a los demás, a los olvidados. Que no necesita humillar, maltratar, desprestigiar o burlarse de los otros para sentirse uno valioso o importante. Que no recurre a la violencia física o psicológica para sentirse uno seguro o protegido. Es la “escuela” de Nuestra Señora de Guadalupe, según el Papa. La explicó Francisco la tarde de este miércoles, al celebrar una misa en honor a la Virgen mexicana.

Como ya es tradición desde el pontificado de Benedicto XVI, Jorge Mario Bergoglio recordó a la “morenita del Tepeyac”. Lo hizo con una celebración eucarística, con una nutrida participación de mexicanos y latinoamericanos en la Basílica de San Pedro.

AFP

En su homilía, aseguró que la Virgen es la primera “pedagoga del evangelio”. Ella, con su ejemplo, enseña “el arte de la misión y de la esperanza”, en el cual no son necesarias tantas palabras ni programas. En él bastan sólo dos palabras: caminar y cantar.

Eso hizo María, tras el anuncio del ángel caminó al encuentro de su prima Isabel, para acompañarla en la última etapa del embarazo. De la misma manera, señaló el líder católico, caminó hasta el Tepeyac, aquel cerro en la Ciudad de México para acompañar al indio Juan Diego. Y sigue caminando todo el Continente Americano, en cada imagen o estampita, vela o medalla, rosario o Ave María. Entra en las casas, en las celdas de las cárceles, en las salas de hospital, en los asilos de ancianos, en las escuelas o en las clínicas de rehabilitación. En todas partes transmite el mismo mensaje: “¿No estoy aquí yo, que soy tu madre?”.

¡Ella más que nadie sabía de cercanías. Es mujer que camina con delicadeza y ternura de madre, se hace hospedar en la vida familiar, desata uno que otro nudo de los tantos entuertos que logramos generar, y nos enseña a permanecer de pie en medio de las tormentas”, constató Francisco.

“En la escuela de María aprendemos a estar en camino para llegar allí donde tenemos que estar: al pie y de pie ante tantas vidas que han perdido o le han robado la esperanza. En la escuela de María aprendemos a caminar el barrio y la ciudad no con zapatillas de soluciones mágicas, respuestas instantáneas y efectos inmediatos; no a fuerza de promesas fantásticas de un seudo-progreso que, poco a poco, lo único que logra es usurpar identidades culturales y familiares, y vaciar de ese tejido vital que ha sostenido a nuestros pueblos, y esto con la intención pretenciosa de establecer un pensamiento único y uniforme”, precisó.

Afirmó que, en esa escuela, se aprende a “caminar la ciudad” y a nutrirse el corazón con la riqueza multicultural latinoamericana. En ella se puede escuchar el corazón de los pueblos, que palpita y custodia el sentido de Dios y de su trascendencia, la sacralidad de la vida, el respeto por la creación, los lazos de la solidaridad, la alegría del arte del buen vivir y la capacidad de ser feliz y hacer fiesta sin condiciones.

Más adelante, Bergoglio recordó que María también supo cantar las maravillas de Dios y ella, en la actualidad, sabe dar voz a quienes no la tienen. Porque en su escuela se aprende que la vida debe estar marcada no por el protagonismo propia, sino por la capacidad de hacer que los otros sean protagonistas.

Ella brinda coraje, enseña a hablar y sobre todo anima a vivir la audacia de la fe y la esperanza. De esta manera se vuelve trasparencia del rostro del señor que muestra su poder invitando a participar y convoca en la construcción de su templo vivo, continuó el Papa.

Sostuvo que así lo hizo con el indiecito Juan Diego y con tantos otros a quienes, sacando del anonimato, les dio voz, hizo conocer su rostro e historia y los hizo protagonistas de la historia de salvación. Por eso, siguió, su gloria está en hacer a sus hijos protagonistas de la creación; con corazón de madre, ella busca levantar y dignificar a todos aquellos que, por distintas razones y circunstancias, fueron inmersos en el abandono y el olvido.

“Es el protagonismo que no le tiene miedo a la ternura y la caricia, y que sabe que su mejor rostro es el servicio. En su escuela aprendemos el auténtico protagonismo, dignificar a todo el que está caído y hacerlo con la fuerza omnipotente del amor divino, que es la fuerza irresistible de su promesa de misericordia. En María, el señor desmiente la tentación de dar el protagonismo a la fuerza de la intimidación y del poder, al grito del más fuerte o del hacerse valer en base a la mentira y a la manipulación”, precisó.

Aseguró que a través de la Virgen, Dios protege a los creyentes para que no se les endurezca el corazón y puedan conocer constantemente la renovada y renovadora fuerza de la solidaridad, capaz de escuchar el latir de Dios en el corazón de los hombres y mujeres de los pueblos latinoamericanos.

Y ponderó: “María, pedagoga del evangelio, caminó y cantó nuestro Continente y, así, la Guadalupana no es solamente recordada como indígena, española, hispana o afroamericana. Simplemente es latinoamericana: Madre de una tierra fecunda y generosa en la que todos, de una u otra manera, nos podemos encontrar desempeñando un papel protagónico en la construcción del templo santo de la familia de Dios. Hijo y hermano latinoamericano, sin miedo, canta y camina como lo hizo tu Madre”.

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Perú: En Trujillo el Papa corona a la Virgen de la Puerta

El Santo Padre, reza a la Virgen de la Puerta en Trujillo, Perú.El Santo Padre, reza a la Virgen de la Puerta en Trujillo, Perú.  (AFP or licensors)

El Papa rinde homenaje a la Virgen de la Puerta en Trujillo

El Santo Padre coronó a la “Madre de la Misericordia y esperanza” venerada con fervor en Trujillo, en la Plaza de Armas.

Sofía Lobos – Ciudad del Vaticano

La advocación mariana de la Virgen de la Puerta de Otuzco es una de las más veneradas por el pueblo peruano y con especial ardor en la localidad de Trujillo.

Se trata de una devoción que comenzó en el siglo XVII; cuando se temía que una eventual incursión de piratas en esta ciudad costeña amenazara la seguridad de sus habitantes. Los fieles suplicaron con oraciones a la Madre de Dios que los protegiera y tras haber obtenido de ella la protección esperada, nació este culto y fe que actualmente se extiende por todo el norte del país.

Siglos después, el Papa Francisco se suma a esta ferviente devoción nacional, visitando la ciudad de Trujillo la tarde del sábado 20 de enero, continuando así con su viaje apostólico en tierra peruanas.

En torno a las cuatro de la tarde hora local, el Santo Padre llegó a la histórica Plaza de Armas en el papamóvil, para presidir la celebración mariana en honor a la Virgen de la Puerta, donde se congregaron aproximadamente 35.000 fieles para encontrarse, no sólo con el Sucesor de Pedro, sino también con «Mamita de Otuzco», tal y como la llaman cariñosamente a Nuestra Señora en esta región.

Tras escuchar las palabras de bienvenida de Mons. Héctor Miguel, Arzobispo de la ciudad, el Papa pronunció unas emotivas palabras dedicadas a la Virgen.

María conoce el corazón de cada uno

 

“Esta plaza se transforma así en un santuario a cielo abierto en el que todos queremos dejarnos mirar por la Madre, por su maternal y tierna mirada”, dijo el Pontífice destacando que María es una Madre que conoce el corazón de los norteños peruanos y de tantos otros lugares: “ha visto sus lágrimas, sus risas, sus anhelos. En esta plaza se quiere atesorar la memoria de un Pueblo que sabe que ella es Madre y no abandona a sus hijos”.

En la ceremonia también estuvieron presentes varias imágenes veneradas por el pueblo peruano y procedentes de distintos rincones de la región como la Santísima Cruz de Chalpón de Chiclayo, el Señor Cautivo de Ayabaca, la Virgen de las Mercedes de Paita, el Divino Niño del Milagro de Eten, la Virgen Dolorosa de Cajamarca, la Virgen de la Asunción de Cutervo, la Inmaculada Concepción de Chota, Nuestra Señora de Alta Gracia de Huamachuco, Santo Toribio de Mogrovejo de Tayabamba —Huamachuco—, la Virgen Asunta de Chachapoyas, la Virgen de la Asunción de Usquil, la Virgen del Socorro de Huanchoco, las reliquias de los Mártires Conventuales de Chimbote.

En su discurso, Francisco destacó lo esperanzador resulta ver cómo Nuestra Madre “asume los rasgos de los hijos, la vestimenta, el dialecto de los suyos para hacerlos parte de su bendición”.

“María siempre será una Madre mestiza, porque en su corazón encuentran lugar todas las sangres, porque el amor busca todos los medios para amar y ser amado. Todas estas imágenes nos recuerdan la ternura con que Dios quiere estar cerca de cada poblado, de cada familia, de vos, de mí, de todos”, añadió el Papa.

María nos abre el camino a la vida auténtica

En alusión al papel de María como Madre protectora, el Obispo de Roma recordó que al igual que en siglos pasados ella demostró su amor por los hijos de esta tierra, “también hoy sigue defendiendo e indicando la Puerta que nos abre el camino a la vida auténtica, a la Vida que no se marchita”.

“Ella es la que sabe acompañar a cada uno de sus hijos para que vuelvan a casa. Nos acompaña y lleva hasta la Puerta que da Vida porque Jesús no quiere que nadie se quede afuera, a la intemperie. Ella nos lleva a Jesús que es la Puerta de la Misericordia”, aseveró el Papa.

Jesús: Puerta de Misericordia

 

Por otra parte, el Sucesor de Pedro evocó la riqueza espiritual que supuso el Año Santo de la Misericordia: “Un año que invitó a todos los fieles a pasar por la Puerta de la Misericordia, que es Jesús, a través del cual cualquiera que entre puede experimentar el amor de Dios que consuela, que perdona y ofrece esperanza”.

“¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!”, expresó Francisco con el anhelo de que esta tierra, “que tiene a la Madre de la Misericordia y la Esperanza pueda multiplicar y llevar la bondad y la ternura de Dios a cada rincón y que sea capaz de tener un corazón misericordioso para curar las heridas: un corazón que sepa tener compasión ante el dolor y la desgracia, ante el error y las ganas de levantarse de muchos, que a menudo, no saben cómo hacerlo”, añadió.

Madres y abuelas: motor del Perú

 

“¡Qué sería de Perú sin las madres y las abuelas, qué sería de nuestra vida sin ellas!”, dijo el Pontífice indicando que el amor que profesamos a María “nos tiene que ayudar a generar actitudes de reconocimiento y gratitud frente a la mujer, frente a nuestras madres y abuelas que son un bastión en las vidas de nuestras ciudades”.

Y en relación a estas palabras de agradecimiento a las mujeres por la valentía de su testimonio, Francisco, invitó a combatir una plaga que afecta, de manera incisiva, al continente americano: los numerosos casos de feminicidio.

“Los invito a luchar contra esta fuente de sufrimiento pidiendo que se promueva una legislación y una cultura de repudio a toda forma de violencia, y son muchas las situaciones de violencia que quedan silenciadas detrás de tantas paredes”, añadió.

Francisco corona a la “Madre de la Misericordia”

 

El Papa concluyó su discurso invocando a la Virgen de la Puerta, “Madre de la Misericordia y de la Esperanza”, para que muestre al pueblo peruano “el camino que conduce a su Hijo, ayudando a promover e irradiar una cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás”.

Posteriormente, la celebración dio paso a uno de los momentos más significativos del encuentro: Francisco coronó a la imagen mariana, entregando una ofrenda floral e impartió su bendición apostólica.

Tras este último evento de su apretada agenda en Trujillo, el Santo Padre regresó a Lima, donde continúa con su viaje apostólico que culminará a su regreso a Roma, el lunes 22 de enero.

Escuche y descargue el discurso del Papa

 

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El Papa en la celebración mariana de la Virgen de la Puerta

20 enero 2018, 22:08