Loiola XXI

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Cómo responder a la mafia y al terrorismo. Discurso de Papa Franciso.

El fenónemo mafioso se opone radicalmente a la fe y al evangelio, dijo Francisco

Lunes 23 Ene 2017 | 11:39 am

Ciudad del Vaticano (AICA):

El Santo Padre recibió en la mañana de este lunes 23 de enero a los miembros de la Dirección Nacional Antimafia y Antiterrorismo (DNA) encabezada por Franco Roberti. En el discurso que dirigió al organismo al que el Estado italiano encomendó la persecución de los delitos de tres grandes organizaciones criminales de tipo mafioso: mafia, camorra y ‘ndrangheta, el Papa recordó que “las deficiencias económicas, sociales y políticas, que esas organizaciones explotan, son un terreno fértil para que logren sus proyectos deplorables”. Las competencias de ese ente abarcan también la lucha contra el terrorismo, “que asume cada vez más un aspecto cosmopolita y devastador”.

“Deseo expresarles –dijo Francisco- mi aprecio y mi aliento por su actividad, difícil y arriesgada, pero absolutamente indispensable para el rescate y la liberación del poder de las organizaciones criminales, que son responsables de violencia y opresión manchadas de sangre humana. La sociedad tiene que ser saneada de la corrupción, de la extorsión, del tráfico ilegal de drogas y de armas, de la trata de seres humanos, entre ellos muchos niños, esclavizados. Son auténticas plagas sociales y, al mismo tiempo, retos globales que la comunidad internacional está llamada a enfrentar con determinación”.

El Papa resaltó después que la actividad de la DNA se desarrolla en colaboración con colegas de otros estados, así esa tarea gracias a la sinergia y a la eficacia de los medios es una barrera eficaz y una medida de seguridad para la colectividad que confía en la capacidad y la experiencia de los magistrados comprometidos en la erradicación del crimen organizado. En este sentido exhortó a todos a dedicar sus esfuerzos especialmente a la lucha contra la trata de personas y al contrabando de emigrantes. “¡Se trata de delitos gravísimos que afectan a los más débiles entre los débiles! Para ello, es necesario aumentar la actividad de protección de las víctimas, incluida la asistencia jurídica y social a nuestros hermanos y hermanas en busca de paz y de futuro. Los que huyen de sus países a causa de la guerra, la violencia y la persecución tienen derecho a encontrar acogida y protección adecuadas en los países que se dicen civiles”.

Para completar y reforzar la labor de la DNA se necesitan “intervenciones educativas amplias, destinadas en particular a la generación más joven. Con este fin, los diferentes organismos educativos, entre ellos las familias, las escuelas, las comunidades cristianas, los entes deportivos y culturales, están llamados a cultivar una conciencia de moralidad y legalidad orientada a estilos de vida honestos, pacíficos y solidarios que poco a poco venzan el mal y allanen el camino hacia el bien”. “Se trata –recalcó- de partir de las conciencias, para sanear las intenciones, decisiones, actitudes de la persona, de manera que el tejido social se abra a la esperanza de un mundo mejor”.

“El fenómeno mafioso, como expresión de una cultura de muerte, debe ser contrastado y combatido. Se opone radicalmente a la fe y al Evangelio, que siempre están en favor de la vida. Los que siguen a Cristo tienen pensamientos de paz, de fraternidad, de justicia, de acogida y de perdón. Cuando la savia del Evangelio fluye en el discípulo de Cristo, maduran frutos buenos reconocibles también fuera, con comportamientos correspondientes, que el apóstol Pablo identifica con “amor, alegría, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí”.

El Santo Padre mencionó a las tantas parroquias y asociaciones católicas que son testigos de esos frutos y desempeñan un trabajo encomiable en el territorio, “destinado a la promoción de las personas, a una promoción cultural y social cuyo objetivo es extirpar progresivamente desde la raíz la maleza del crimen organizado y la corrupción. En estas iniciativas, se manifiesta también la proximidad de la Iglesia a los que viven situaciones dramáticas y necesitan que se les ayude a salir de la espiral de la violencia y a regenerarse en la esperanza”.

“¡Que el Señor siempre les de la fuerza de seguir adelante, de no desanimaros, sino de seguir combatiendo la corrupción, la violencia, la mafia y el terrorismo! Soy consciente de que su trabajo también conlleva el riesgo de la vida, –soy consciente- o de otros peligros para ustedes y para sus familias –afirmó el Papa- Por eso requiere un suplemento de pasión, del sentido del deber y de fuerza de ánimo. Y también, de nuestra parte, de todos los ciudadanos que nos beneficiamos de vuestro trabajo, un suplemento de sostén, de oración y de cercanía.

Yo les aseguro que estoy muy cerca de ustedes de su trabajo y que rezo por ustedes. Al mismo tiempo, pido al Señor, justo y misericordioso, que toque los corazones de los hombres y mujeres de las distintas mafias, para que se detengan, dejen de hacer el mal, se conviertan y cambien de vida. El dinero de los negocios sucios y de los delitos mafiosos es dinero ensangrentado y produce un poder inicuo. Todos sabemos que el diablo entra por los bolsillos y allí está la primera corrupción”.

El Pontífice terminó bendiciendo a los miembros de la DNA y a sus familias e invocando para ellos la fortaleza del Señor al mismo tiempo que reiteraba su cercanía y les pedía que rezasen por él.+

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El mundo de la droga y la mafia. Palabras de Papa Francisco.

Francisco: la mafia mata a los que combaten la esclavitud de la droga

El Papa recibió a quienes participaron en un congreso de la Pontificia Academia de las Ciencias. El caso argentino. La carta al juez. «La prevención es frenada por la ineptitud de los gobiernos»
ANSA

Francisco: la mafia mata a los que combaten la esclavitud de la droga

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Pubblicato il 24/11/2016
Ultima modifica il 24/11/2016 alle ore 18:28
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO
«Cuando se quiere buscar y ascender por las redes de distribución, uno se encuentra con esa palabra de cinco letras: mafia. Pero en serio. Porque, así como en la distribución se mata al que es esclavo de la droga, en la consumación así también se mata a quien quiera destruir esta esclavitud». Fue la denuncia que pronunció Papa Francisco durante la audiencia que concedió hoy a quienes participaron en el encuentro internacional «Narcóticos: problemas y soluciones de esta plaga mundial», promovido por la Pontificia Academia de las Ciencias.Participan en el congreso alrededor de unos 60 expertos (entre académicos, investigadores, médicos, magistrados, delegados de la ONU y de la sociedad civil). Las sesiones de trabajo comenzaron ayer en el Vaticano y terminarán mañana por la tarde.

La droga, dijo el Papa, es «una herida que atrapa a mucha gente en las redes. Ellas son víctimas que han perdido su libertad para caer en esta esclavitud; esclavitud de una dependencia que podríamos llamar “química”. Es cierto que se trata de una “nueva forma de esclavitud”, como otras muchas que flagelan al hombre de hoy y a la sociedad en general. Es evidente que no hay una única causa que lleva a la dependencia de la droga, sino que son muchos los factores que intervienen, entre otros: la ausencia de familia, la presión social, la propaganda de los traficantes, el deseo de vivir nuevas experiencias». Según Francisco, «cada persona dependiente trae consigo una historia personal distinta, que debe ser escuchada, comprendida, amada y, en cuanto posible, sanada y purificada. No podemos caer en la injusticia de clasificar al drogadicto como si fuera objeto o un trasto roto. Cada persona ha de ser valorada y apreciada en su dignidad para poder ser sanada».

Reflexionando sobre los aspectos sociales de este flagelo, el Pontífice argentino exhortó a «conocer cuál es el alcance del problema de la droga, -que es destructor, es esencialmente destructor- y, sobre todo, la vastedad de sus centros de producción y de su sistema de distribución. Las redes, que posibilitan la muerte de una persona. La muerte no física, la muerte psíquica, la muerte social. El descarte de una persona». «Redes inmensas —insistió—, poderosas, que van atrapando a personas responsables en la sociedad, en los gobiernos, en la familia». Y, a pesar de que el sistema represente «una parte importante del crimen organizado», el desafío verdadero consiste en «identificar el modo de controlar los circuitos de corrupción y las formas de blanqueo de dinero».

El Papa recordó el caso de un juez argentino, que luchaba en primera línea contra el narcotráfico y por lo mismo recibía amenazas. «Al poco tiempo —contó— recibió una foto de su familia, en el correo: “Tu hijo va a tal escuela, tu esposa hace esto…”, nada más. Un aviso mafioso. O sea, cuando se quiere buscar y ascender por las redes de distribución, uno se encuentra con esa palabra de cinco letras: mafia. Pero en serio. Porque, así como en la distribución se mata al que es esclavo de la droga, en la consumación así también se mata a quien quiera destruir esta esclavitud».

Claro, aclaró, «para frenar la demanda del consumo de drogas se necesita realizar grandes esfuerzos e implementar amplios programas sociales orientados a la salud, al apoyo familiar y, sobre todo, a la educación, que considero fundamental. La formación humana integral es la prioridad; ella da a las personas la posibilidad de tener instrumentos de discernimiento, con los cuales puedan desechar las diferentes ofertas y ayudar a otros. Esta formación principalmente está orientada a los vulnerables de la sociedad, como pueden ser los niños y los jóvenes, pero también es valioso extenderla a las familias y a los que sufren algún tipo de marginación. Sin embargo —subrayó Papa Francisco—, el problema de la prevención de la droga como programa siempre se ve frenado por mil y un factores de ineptitud de los gobiernos: por un sector del gobierno de acá, de allá o de allá. Y programas de prevención de droga casi no existen exitosos. Y una vez que avanzó, y ya se radicó en la sociedad, es muy difícil» arrancarla. «Pienso —dijo el Papa— en mi patria: hace 30 años era un país de tránsito; después, de consumo, y hasta algo de producción. En 30 años. Este es el progreso que se da gracias al compromiso mafioso de los responsables…».

Si «la prevención es el camino prioritario», explicó, « es fundamental también trabajar por la plena y segura rehabilitación de sus víctimas en la sociedad, para devolverles la alegría y para que recobren la dignidad que un día perdieron. Mientras esto no esté asegurado, también desde el Estado y su legislación, la recuperación será difícil y las víctimas podrán ser re-victimizadas».

La lucha no es nada fácil, reconoció el Pontífice argentino, y «siempre que uno da la cara y empieza a trabajar, en esto corre el riesgo de ese juez de mi patria de recibir una cartita con alguna insinuación. Pero estamos defendiendo a la familia humana, defendiendo a los jóvenes, a los niños. Como se dice en el campo: “Defendiendo la cría, defiendo el futuro”. No es una cosa de disciplina momentánea, es una cosa que se proyecta hacia delante».

El congreso en la Casina Pío IV, explicó el canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, se concentra sobre todo en el aspecto científico del problema, tratando tanto de identificar las consecuencias del abuso de estupefacientes como de identificar los posibles usos terapéuticos de algunas substancias. También hubo ponentes que hablaron sobre las medidas más eficaces para rescatar a las víctimas de la droga y para afrontar el sistema criminal que se alimenta justamente con el comercio de las mismas. Han intervenido, entre otros, la reina Silvia de Suecia, fundadora del World Childhood Foundation, y el argentino Gustavo Vera, titular de la Fundación Alameda.