Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Siria: dramática situación humanitaria

Al menos seis hospitales han sido atacados en abril en Siria

Una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Siria. Foto archivo: ONU/Rick Bajornas

27 de abril, 2017 — El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas evaluó este jueves la situación humanitaria en Siria. En el encuentro, se mencionó que hace unos pocos días, dos hospitales quedaron inservibles después de sufrir ataques aéreos en el que perecieron y fueron heridos numerosos civiles, entre ellos niños.

Al menos seis hospitales y tres escuelas han sido atacados durante el mes de abril.

Al rendir un informe a la reunión por videoconferencia desde Ginebra, el responsable de la ONU para Asuntos Humanitarios, Stephan O’Brien se sumó al llamado de los coordinadores humanitarios de que los atentados contras instalaciones médicas son totalmente inaceptables y tienen que terminar.

“¿Qué propósito pueden alcanzar esas tácticas militares? Ni la paz ni ningún beneficio a ningún sirio. Estas horrendas tácticas solo causarán más sufrimiento humano, sobre todo para la población civil, de las cuales los responsables, estamos decidimos, tendrán que rendir cuenta, si no ahora, en el futuro más cercano posible”, subrayó.

O’Brien también expresó profunda preocupación por la situación en Ghouta oriental, en las afueras de Damasco, donde los civiles siguen atrapados, sujetos a los bombardeos aéreos y combates terrestres.

Afirmó que la ONU no tiene acceso a esa localidad desde octubre pasado.

Consideró que la situación humanitaria se complica con la intensificación de los combates en numerosos frentes. También mencionó una serie de medidas que se deben seguir para afrontar la situación, entre las que mencionó, la consolidación del alto el fuego nacional y especialmente una pausa en los combates en Ghouta oriental para permitir la entrega de asistencia.

Por otro lado, el portavoz de la ONU anunció este jueves que el Secretario General ha designado a Edmond Mulet, de Guatemala, para presidir el Mecanismo Conjunto Investigador de la ONU y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) establecido por el Consejo de Seguridad en 2015 para indagar sobre el uso de ese tipo de armas en Siria.

António Guterres expresó su profundo agradecimiento a la responsable saliente del mecanismo, la argentina Virginia Gamba, que ha sido designada como la nueva representante especial de la ONU para niños y conflictos armados.


Deja un comentario

Qué está pasando tras el pacto migratorio UE-Turquía?. Análisis OMS

La crisis de los refugiados se cronifica

Artículo de María Antonia Sánchez-Vallejo.

AA+A

El pasado 20 de marzo, la entrada en vigor del pacto migratorio UE-Turquía, alcanzado días antes para frenar la llegada a Europa de refugiados y migrantes, marcaba un inquietante punto de inflexión en el mayor éxodo vivido desde la II Guerra Mundial. No es solo que los centros de registro y primera acogida en las islas del Egeo, conocidos como hotspots en la jerga bruselense, se convirtieran de repente en centros de detención (es decir, en cárceles, con las puertas cerradas y kilómetros de alambradas y concertinas); tampoco — con ser muy grave — que a ellos vayan a parar como presuntos culpables todos los extranjeros llegados desde entonces, ya sean niños, mujeres embarazadas o discapacitados.

Hubo también otra consecuencia significativa: la evacuación o el desalojo — o, cuando menos, la formal invitación a irse — de no pocos trabajadores humanitarios y cuantos voluntarios colaboraban dentro de los hotspots y en los campamentos informales levantados para recibir, informar o dar cobijo a decenas de miles de migrantes (en los que va de año más de 150.000 personas a Grecia). Los testigos, bajo estas nuevas reglas del juego pactadas por Bruselas y Ankara, no son bienvenidos.

El efecto más perverso del acuerdo es que, prácticamente, hace desaparecer un fenómeno que durante meses ha demostrado la inacción de la Unión Europea a la hora de lidiar con este drama. Lo convierte así, simplemente, en un problema de seguridad fronteriza desprovisto de todo cariz humanitario; un discurso, por lo demás, habitual en las políticas migratorias de los Estados miembros. Europa, a la que este éxodo doliente ha sacado, y seguirá haciéndolo, los colores, se yergue así como una supuesta fortaleza amenazada por seres tan peligrosos como Tamim Mohamed Ali, ingeniero de Alepo de 29 años y padre de un bebé, Haidy, nacido en Lesbos el 8 de marzo, el mismo día que llegaron a la isla. “A las dos horas escasas de llegar la lancha neumática en que mi esposa y yo nos jugamos la vida en el Egeo con otras 70 personas, como sardinas en lata”, relataba Tamim. Tamim, que perdió su trabajo en Siria porque una bomba destruyó la fábrica donde trabajaba, vio morir por culpa de la guerra a un hermano, dos primos y un tío.

Parecidas circunstancias vive Latifa, kurda de Kobane (Siria). Poco más que una niña y  atrapada desde primeros de marzo en el campamento de Idomeni, en la frontera greco-macedonia, lleva a su bebé amarrado al cuerpo por una manta. Carece de sillita, como tantas otras mujeres con niños (madres e hijos suponen el 65% de los llegados) y  que engrosan las filas de este desarmado ejército de desheredados. Junto a ella esperan y desesperan el resto de miembros de su extensa familia: varias parejas, treinta menores entre primos y sobrinos, y un adulto ciego, en silla de ruedas y con epilepsia desde que cayera al vacío tras el impacto de una nube de metralla en el edificio donde trabajaba.

Todos ellos flotan en un vacío de olvido y miopía política; son migrantes irregulares, como los denomina el acuerdo, y se ven radicalmente desprovistos de buena parte de sus derechos.

Además de dejar en un limbo humanitario a más de 50.000 refugiados e inmigrantes económicos atrapados en Grecia desde comienzos de marzo por el cierre de las fronteras balcánicas, es decir, todos los que habían entrado Grecia antes del día 20, el pacto UE-Turquía es un cierre en falso de esta descomunal crisis migratoria. No solo porque los recién llegados son más que los expulsados, pese a la misión conjunta en el Egeo de Frontex y los guardacostas griegos y turcos. También, y sobre todo, porque al esconder bajo la alfombra una realidad innegable, la hace desaparecer de los medios de comunicación, solo atentos a las primeras las expulsiones como medida admonitoria, o disuasoria, o a los episodios de tensión, con lluvia de gases lacrimógenos, en el paso fronterizo de Idomeni hasta su desmantelamiento hace solo unos días. A duras penas llegan a la categoría de noticia las riñas entre migrantes de distintas nacionalidades en la isla de Quíos o en el campamento improvisado del Pireo, que sin embargo ilustran mucho la desesperación reinante.

Tras la visita del Papa a Lesbos el pasado 16 de abril, solo algún caso grave, fruto de la mala fortuna (un naufragio, probablemente) o la desesperación, logrará devolver a la palestra este drama interminable.

“Estar sentado aquí día tras día me recuerda la incertidumbre que vivíamos en Siria. Solo esperábamos que sucediera algo, siempre malo, sin saber si ese día nos iba a tocar a nosotros o al vecino. Sé que aquí no vamos a morir, en teoría, pero esta falta de información nos está consumiendo. ¿Cómo va a crecer mi hijo sin un hogar? ¿Quién puede decirnos qué va a ser nosotros, quién? Nadie, y eso nos consume”, explicaba Tamim a finales de marzo en un centro especial para personas vulnerables, gestionado por Caritas Grecia, en la isla de Lesbos. A pocos kilómetros de allí, en el centro de detención de Moria, uno de los internados amagaba con colgarse de un poste de la luz, y otro, un joven afgano, acababa en el hospital de la isla, en coma, por sobredosis de pastillas. No es nada nuevo: en los centros de detención de inmigrantes de Reino Unido, justo al otro lado de Eldorado europeo, hay un intento de suicidio diario.

Todo lo que no sale en los medios, o en la foto, no existe, es el triste axioma de una sociedad de la información que enseguida se cansa de la misma noticia, sea la crisis migratoria o los vaivenes del precio del petróleo (con la excepción de las elecciones en EEUU). Así que si los refugiados son interceptados en alta mar — antes, durante todo un año, llegaban a diario a las playas, una presencia tan cotidiana como la de turistas o vecinos — conducidos a puerto en una patrullera, metidos en un autobús de cristales tintados bajo mantas térmicas y, finalmente, recluidos en centros de detención, el problema deja teórica, o visualmente, de existir. Eso por no constatar que la entrada en vigor del pacto solo va a cambiar de lugar el problema, provocando rutas alternativas, más largas y difíciles, por el práctico sellado del Egeo: barcos precarios que, desde la costa turca, circunnavegan el Peloponeso hacia Italia, o la inevitable reactivación de la peligrosísima ruta Libia-Italia, que tantos naufragios masivos (véase Lampedusa) ha vivido. Unos pocos se arriesgan por los bosques que delimitan la frontera búlgara, donde abundan los cazadores de inmigrantes, ciudadanos de hipertrofiado celo patriótico que según varias encuestas cuentan con el mayoritario respaldo de sus compatriotas.

El reverso de las llegadas, las previstas expulsiones de todo “migrante irregular” que no tenga derecho a protección internacional, ha mostrado sus limitaciones desde el primer día. De los 3.725 migrantes llegados a Grecia entre el 20 de marzo y el 14 de abril, nada menos que 3.528 solicitaron asilo. Superadas por la avalancha de peticiones, las autoridades griegas tuvieron que suspender temporalmente las deportaciones el segundo día, y, una vez reanudadas, optar por las más fáciles: las de paquistaníes, bangladesíes y otros indudables, a lo que parece, inmigrantes económicos entre los que no cabía reconocer ni siquiera a los miembros de minorías perseguidas ni de colectivos en la diana de los radicales por su credo o su orientación sexual.

Syed Jahanzeb Ali Naqi, paquistaní de la minoría chií de Karachi, es uno de ellos. No le quedó más remedio que entregarse a la policía porque, llegado antes del día 20 pero privado de papeles para viajar a la Grecia continental, prefirió rendirse a la evidencia de que para él, como paquistaní —y migrante de segunda, ya que las directrices comunitarias han favorecido una clara discriminación entre las víctimas — era más sencillo agachar la cabeza y ponerse en manos de las autoridades. “Dios proveerá, merezco el asilo, soy un perseguido y varios miembros de mi familia han muerto en atentados contra mi comunidad en Karachi, estamos en el punto de mira de los talibanes”, repetía esperanzado, ingenuo. Otro caso extremo era el de un joven gay de la misma nacionalidad, perseguido en su país, que a finales de marzo clamaba por sus vapuleados derechos en el centro de detención de Lesbos. Los afganos se han visto crecientemente marginalizados en el proceso de asilo, aunque la mayoría de ellos sean hazaras, una etnia en la mirilla de los talibanes. El 8 de abril, Grecia permitía por primera vez el acceso a los centros de detención a Amnistía Internacional y Human Rights Watch (HRW). Hasta entonces, pasaron casi tres semanas de cierre a cal y canto, sin testigos.

El difícil papel de las ONG tras la entrada en vigor del acuerdo se ha vuelto casi insostenible. El responsable de Médicos sin Fronteras en la isla de Lesbos, Michele Telaro, exigía que al menos se cumpliera el compromiso de trasladar a un campamento abierto a las personas vulnerables; HRW denunciaba también “la detención de personas con necesidades especiales”. La situación en la cárcel de Moria era la previsible por la sobrepoblación: con capacidad máxima para 2.000 personas, albergaba a mediados de abril más de 3.500. Los relatos de los internos describían algo parecido al infierno. “No hay suficiente comida para todos, comemos todos los días un bol de arroz y un panecillo. Las duchas están rotas, y sólo hay agua fría, cuando sale. En mi carpa, donde dormimos más de cien personas, hay varias familias con niños pequeños”, se quejaba el paquistaní Afsal a través de una verja. Un sitio sucio, frío, sin luz por la noche, con interminables colas para comer y un mar de endebles tiendas de campaña instaladas junto a los módulos principales, por no hablar de numerosos bultos envueltos en mantas durmiendo al raso.

La retirada de las ONG de los campos ha empeorado las condiciones de los detenidos, sostienen los más críticos, a la vez que subrayan que los centros de detención no cumplen siquiera los estándares mínimos de una cárcel. Las ONG argumentan que seguir colaborando en el interior de estas nuevas prisiones les haría cómplices de un sistema injusto. Desde las primeras horas del acuerdo ACNUR, MSF, Save the Children y, en Quíos, también el Norwegian Refugee Council han dejado de prestar servicios dentro de Moria (Lesbos) o Vial (Quíos), aunque la agencia de la ONU sigue en el interior para “tutelar y asesorar” a los solicitantes de asilo. Pero los abogados locales que asisten a los detenidos denuncian que se ven obligados a hablar con ellos en la entrada principal, y en presencia de policías.

A mediados de abril tres funcionarios braceaban a la desesperada para dar curso a las 1.310 solicitudes de asilo presentadas hasta entonces en el centro de detención de Quíos. La Administración griega tiene capacidad para tramitar 50 al día, pero desde el acuerdo con Turquía ha recibido más de 10.000 (la suma de todas las islas y de solicitudes de muchos que ya estaban en el país antes del 20 de marzo).

Tamim contaba los minutos a la espera de la entrevista definitiva para solicitar asilo, el 25 de abril —un mes y medio después de pisar suelo griego — en Atenas. Pese a la promesa europea de enviar hasta 4.000 expertos (2.300, en las primeras semanas) para ayudar a la necesitada Grecia, un país en el chasis por seis años de recesión y austeridad, el colapso del papeleo dejaba al albur el futuro inmediato de miles de seres.

Caso por caso, el acuerdo UE-Turquía muestra sus costuras, sus abundantes zonas de sombra. Tamim ignora si podrá ser reubicado en Suecia, como es su deseo y el de su hermano mayor, asilado allí desde hace un año (porque la reubicación no se hará a demanda, advierte la UE).

Afsal, paquistaní, con un hermano en Italia y varios familiares en Grecia desde hace una década, recibió de entrada el no por respuesta: ni siquiera se admitió a trámite su solicitud, pese a demostrar documentalmente que procede de una de las provincias más castigadas por la violencia talibán. Sin embargo, su perfil, aparcero, y su situación familiar, soltero sin hijos, no le daban puntos para acceder a protección internacional.

En el colmo de la incertidumbre, un joven matrimonio sirio, que en su huida de la guerra, hace dos años, dejó a sus dos hijos con sus padres en Alepo y logró asilo en Suecia nada más llegar, se hallaba a mediados de abril varado en Quíos al tratar de reencontrarse con sus progenitores y vástagos. Abuelos y nietos llegaron a la isla a finales de marzo, con el pacto migratorio ya vigente, por lo que fueron detenidos y encerrados. El joven matrimonio aguarda acontecimientos en una tienda de campaña, a las afueras del centro de detención, en una espera insostenible.

Si a Turquía, mediante los 6.000 millones de ayuda pactados con la UE, se le ha externalizado, o subcontratado, la miseria, a Grecia, el eslabón más débil de la cadena, le corresponde el papel de poli malo. Las estimaciones del Gobierno son realistas: con el cierre de la ruta balcánica, el país dejó de ser una vía de tránsito para convertirse en un país de acogida permanente, “de dos o tres años”, según el ministro de Inmigración griego, Yanis Muzalas.

Las consecuencias no se han hecho esperar: al margen de la grandiosa solidaridad mostrada por el común de la ciudadanía, aparecen ya los primeros casos de protestas, manifestaciones, algaradas de ultras contra migrantes o, en el más comprensible de los casos, la reiteración de argumentos de peso (la necesidad de preservar el turismo, en unas islas que este año sufrirán un 60% de cancelaciones) para mantener a flote una economía tan raquítica y vapuleada. Uno de los centros informales de acogida en el norte de Lesbos recibió a mediados de marzo un aviso: “La policía nos dijo que teníamos que desmantelarlo para no afear la vista a los turistas”, según me confesó una de las voluntarias del mismo.

La crisis de los refugiados pues, cronificada en la nula respuesta política (reubicación por el sistema de cuotas pactadas, concesiones de asilo con cuentagotas, y limitadas a unas pocas nacionalidades, etcétera), amenaza con convertirse en cotidiana mientras se afianzan inquietantes certidumbres. Por ejemplo, la creciente depauperación de los migrantes: de la holgada clase media, con ahorros e idiomas, que llegaba en el verano de 2015 al ejército de menesterosos, desprovistos de recursos financieros y habilidades lingüísticas, que ha arribado estos últimos meses. O la creciente marginación entre ellos, como si en el éxodo, y en la penuria, también hubiera clases: sirios, de primera; iraquíes, de segunda; afganos, de tercera, enfrentados todos entre sí y recelosos de los privilegios del otro.

La llegada de migrantes por la ruta mediterránea oriental se incrementó en un 1.642% en 2015, según datos de Frontex. Por Grecia entraron el año pasado más de 850.000 personas, a las que se añaden las 150.000 arribadas entre enero y marzo de este año.

Pero, pese al drama, debe prevalecer la esperanza (o al menos una suma de solidaridad, empeño y suerte). Nasir, un contable sirio de 40 años, es un buen ejemplo: tras dos años refugiado en Líbano, discriminado hasta el extremo, logró llevar a su hermana pequeña y sus sobrinos hasta Alemania, aprendiendo la lengua de Goethe por el trayecto con ayuda de aplicaciones descargadas en el móvil. “No quiero nada gratis. Quiero contribuir a mi manutención, a mi vida y la de mis familiares, con la idea de volver a mi país en cuanto pueda. Sé que puedo arrimar el hombro en el país que me acoge, siempre he trabajado duro y hacerlo en Alemania no me asusta. Ellos nos abren las puertas, y en mi cultura está muy mal ir de visita a una casa con las manos vacías”.

 


Deja un comentario

Cumbre humanitaria mundial: cinco objetivos.

La Cumbre Humanitaria debe moldear nuestro futuro y permitir vivir con dignidad, dice Ban

El Secretario General, Ban Ki-moon, abre la I Cumbre Humanitaria Mundial en Estambul

23 de mayo, 2016 — El Secretario General, Ban Ki-moon, declaró hoy que la Cumbre Humanitaria Mundial, que abrió sus puertas en Estambul, debe servir para moldear nuestro futuro y dar una oportunidad a las personas de vivir con dignidad.

Ban habló al final de una ceremonia de inauguración en la que se recreó el camino que muchos refugiados y muchas víctimas de los desastres naturales tienen que emprender y en la que participaron algunas estrellas de Hollywood como el actor Daniel Craig, comprometido con la causa de la eliminación de las minas.

«Estamos aquí para diseñar un nuevo futuro. Hoy declaramos: Somos una única humanidad con una responsabilidad compartida. Vamos a resolver aquí y ahora no sólo cómo mantener vivas a las personas, sino cómo darles la oportunidad de vivir con dignidad», declaró Ban.

El Secretario General insistió en la necesidad de aplicar la Agenda que ha preparado para esta Cumbre, basada en cinco responsabilidades básicas, la primera de ellas: prevenir los conflictos antes de que estallen.

La segunda de esas responsabilidades es la de proteger a los civiles. En ese sentido, explicó que «las partes en conflicto violan con descaro las antiguas reglas de la guerra y las leyes humanitarias internacionales.»

En tercer lugar, propuso que no se margine a nadie, cumpliendo con la Agenda 2030 para el desarrollo, y en cuarto, recomendó rebajar o terminar con las necesidades humanitarias yendo a la raíz de las causas que las provocan.

Todas esas responsabilidades desembocan en una última, que es la inversión en la humanidad, la necesidad de buscar nuevas y mayores vías de financiación para la ayuda humanitaria y el desarrollo.

En el plenario de la Cumbre, Ban Ki-moon dijo que la reunión es la oportunidad que tienen los líderes mundiales de comprometerse con esa Agenda.

La Cumbre Humanitaria, que concluirá mañana, ha reunido en Estambul a 6.000 personas procedentes de más de 180 países, que participan en cuatro mesas redondas, quince sesiones especiales y más de 140 eventos paralelos.


Deja un comentario

Estambul: comienza mañana, 23 de mayo, la Cumbre humanitaria mundial

La Cumbre Humanitaria es una llamada a la acción al servicio de una humanidad común, dice el vicesecretario general de la ONU

Esta familia iraquí es una de las muchas que precisan de la solidad que busca suscitar la Cumbre Humanitaria Mundial. Foto de archivo: PMA/Mohammed Al Bahbahani

22 de mayo, 2016 — El vicesecretario general de la ONU, Jan Eliasson, y el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios, Stephen O´Brien, aseguraron hoy que la Cumbre Humanitaria Mundial, que empieza mañana en Estambul, “es una Cumbre sobre las víctimas” y “una llamada a la acción al servicio de una humanidad común”.

En una rueda de prensa conjunta, ambos resaltaron el alto grado de sufrimiento que se vive en este momento en el mundo debido tanto a los desastres naturales como a los desastres provocados por el hombre.

Eliasson comentó que recientemente ha sido testigo de ese sufrimiento durante su viaje a Nepal, que aún se recupera del terremoto que registró el año pasado, y a Vietnam, afectado por los fenómenos meteorológicos desencadenados por el cambio climático.

El vicesecretario general declaró que es necesario ir “a la raíz de las causas” que provocan este sufrimiento y señaló que el camino para hacerlo es la Agenda Una Humanidad: Nuestra responsabilidad compartida, que el Secretario General, Ban Ki-moon, ha diseñado con motivo de esta Cumbre.

Después repasó los principales puntos de esa Agenda: primero, ha de hacerse más por prevenir los conflictos; segundo, han de respetarse las leyes humanitarias; tercero, no puede marginarse a nadie; cuarto, la ayuda humanitaria debe vincularse con el desarrollo sostenible a través de la Agenda 2030; y finalmente deben conseguirse más recursos financieros al tiempo que deben rebajarse las necesidades humanitarias.

Por su parte, O’Brien explicó que ha llegado a esta Cumbre tras haber viajado a Nigeria y a la zona del lago Chad, donde ha podido observar las necesidades de cientos de miles de personas que “huyen de las brutalidades de Boko Haram”.

Añadió que la Cumbre es “una oportunidad única para prevenir y mitigar el sufrimiento de las personas” y dirigió su llamado a la acción a todos los líderes mundiales entre los que incluyó no sólo a los políticos, sino también a los dirigentes del sector privado y de las organizaciones humanitarias internacionales.


Deja un comentario

Oraciones del Papa por China y la Cumbre humanitaria mundial.

Saludos del Papa: rezar por objetivos de Cumbre Humanitaria Mundial en Turquía y por los fieles chinos

2016-05-22 Radio Vaticana

(RV).- Después del Ángelus el Obispo de Roma dirigió diversos saludos a numerosos grupos de Italia y varias partes del mundo. Entre ellos el Papa mencionó a los estudiantes de Pamplona, a los fieles de Madrid, Bilbao y Gran Canaria, en España. El Santo Padre recordó especialmente dos eventos:

“Mañana comienza en Estambul, Turquía, la Primera Cumbre Humanitaria Mundial, con la finalidad de reflexionar sobre las medidas de adoptar para ir al encuentro de las dramáticas situaciones humanitarias causadas por conflictos, problemáticas ambientales y extrema pobreza. Acompañamos con la oración a los participantes en esa reunión para que se comprometan plenamente en realizar el objetivo humanitario principal: salvar la vida de todo ser humano, ninguno excluido, en particular los inocentes y los más indefensos. La Santa Sede tomará parte en este encuentro, en esta Cumbre Humanitaria, y por esto viaja hoy, para representar a la Santa Sede, el secretario de Estado, cardenal Pietro Parolin”.

“El martes, 24 de mayo, nos uniremos espiritualmente a los fieles católicos en China, que ese día celebran con particular devoción la memoria de la Bienaventurada Virgen María “Ayuda de los Cristianos”, venerada en el santuario de Sheshan en Shanghai. Pidamos a María donar a sus hijos en China la capacidad de discernir en cada situación los signos de la presencia amorosa de Dios, que siempre acoge y siempre perdona. Que en este Año de la Misericordia los católicos chinos puedan, junto a cuantos siguen otras nobles tradiciones religiosas, convertirse en signo concreto de caridad y de reconciliación. De esta manera ellos promoverán una auténtica cultura del encuentro y de la armonía en la entera sociedad, aquella harmonía que tanto ama el espíritu chino”.

Deseando a todos un buen domingo, Francisco pidió a los fieles de Roma y del mundo, no olvidarse de rezar por él.


Deja un comentario

Ayuda internacional de solidaridad a Ecuador.

Un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter azotó la costa de Ecuador el 16 de abril. Foto: UNICEF Ecuador

18 de abril, 2016 — Conforme va aumentando el número de muertos a causa del terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter que arrasó la costa ecuatoriana el sábado por la tarde, las agencias humanitarias de todo el mundo se están movilizando para hacer llegar productos básicos de supervivencia a las miles de personas afectadas.

El domingo las autoridades pidieron ayuda a la comunidad internacional para que envíe a voluntarios médicos, donaciones económicas y personal de rescate a Ecuador.
En una entrevista con Radio ONU, Sonia Aguilar, oficial de información pública de la Agencia de la ONU para los Refugiados, explicó cuáles son las primeras medidas que ACNUR ha emprendido sobre el terreno.

“Nosotros tenemos ya varios equipos trabajando en el terreno. Están entregando ayuda: una serie de tiendas, plásticos para atender a aquellas personas que se han quedado sin hogar y que están ahora mismo afrontando las condiciones climáticas”, dijo.

Además está alistando su primer envío de ayuda de emergencia por avión, que está previsto que salga en las próximas 48 horas desde su sede logística en Copenhague con destino a Quito. Aguilar asegura que con su contenido esperan poder atender a unos 40.000 desplazados por el terremoto.

El envío de ayuda humanitaria incluirá tiendas de campaña familiares, unas 900 carpas, 18.000 equipos de repelentes contra los mosquitos para evitar el contagio del zika, 15.000 colchonetas y utensilios de cocina.

Una vez en Quito, uno de los desafíos que destacó la representante de ACNUR en Ecuador será la distribución lo antes posible en las 6 provincias más afectadas, como Manabi, Santo Domingo, Esmeraldas y Guayaquil.
Si bien todavía no hay estimaciones oficiales de cuánto costará la reconstrucción de las zonas dañadas, Aguilar insiste en que ahora la prioridad es atender a la población damnificada, cuyas necesidades son inmediatas.

El objetivo de ACNUR es que esta ayuda atienda las necesidades básicas de alojamiento y refugio de unas 40.000 personas. Aguilar explica que muchas de ellos son refugiados y solicitantes de asilo.

Ecuador es el país de América Latina que más refugiados acoge, entre ellos unos 200.000 colombianos, muchos de los cuales estaban asentados en las zonas más dañadas por el terremoto.


Deja un comentario

OMS: recursos para asistencia sanitaria actualmente. Datos estadísticos.

.

La OMS necesita 2.200 millones de dólares para atender crisis humanitarias en 30 países

Etiopía, que afronta su peor sequía en 30 años, es una de las prioridades humanitarias de la OMS este año. Foto UNICEF/Lemma

05 de abril, 2016 — La Organización Mundial de la Salud necesitará al menos 2.200 millones de dólares para atender a más de 79 millones de personas en más de 30 países que afrontan emergencias sanitarias.

Así lo anunció hoy la agencia de salud de la ONU en la presentación de su Plan de Respuesta Humanitaria para 2016, que detalla sus planes para ofrecer servicios médicos de urgencia, vacunas y tratamiento para enfermedades como el cólera y el sarampión en lugares inseguros y de difícil acceso.

El director del departamento de gestión de riesgos y respuesta humanitaria en casos de emergencia de la OMS, Rick Brennan, describió en conferencia de prensa en Ginebra el difícil panorama que afronta la agencia.

“Estamos en una situación muy difícil en todo el mundo con respecto a las necesidades humanitarias. Estas necesidades y los servicios sanitarios asociados alcanzan un nivel sin precedentes. Estimamos que hoy en día 125 millones de personas necesitan atención humanitaria”, dijo el director.

La OMS advirtió que los riesgos de emergencias salud causadas por los conflictos, el desplazamiento forzado, el cambio climático, la urbanización no planificada y los cambios demográficos son cada vez más frecuentes y graves.

Por ejemplo, en Siria, una de las mayores emergencias, la OMS y sus aliados buscan fondos para atender a 11,5 millones de personas. En África, una de las prioridades es Etiopía, donde 6,8 millones de personas están amenazadas por la peor sequía en décadas. Más de 400.000 niños están en riesgo de sufrir desnutrición severa.

Además de los 30 países que configuran la lista de emergencias más acuciantes, la OMS también pretende responder a incidentes imprevistos, como el ciclón Winston, que en febrero arrasó las islas Fiji, y los brotes de enfermedades infecciosas como el virus del zika o el peor brote de fiebre amarilla en Angola en 30 años.