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Nuevo superior general de los lefebvrianos. Diálogo con el Vaticano?

Es italiano el nuevo superior de los Lefebvrianos; el acuerdo se aleja

Fue elegido Pagliarani, figura poco conocida y cercana al obispo más intransigente, De Gallareta (que, salvo sorpresas, será el número dos). Sale del escenario Fellay y cae el telón para la línea del diálogo con Roma

Davide Pagliarani (centro) elegido superior de la Fraternidad San Pío X, con sus asistentes: Alfonso De Gallareta (derecha) y  Chistian Bouchacourt (izquierda)

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Pubblicato il 11/07/2018
Ultima modifica il 12/07/2018 alle ore 14:27
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

La Fraternidad San Pío X tiene desde hoy un nuevo superior general: es sacerdote italiano Davide Pagliarani, ordenado en 1996, que ha ejercido su ministerio en Rímini, Singapur y fue nombrado superior del distrito italiano. A partir de 2012 comenzó a dirigir el seminario Nuestra Señora Corredentora en La Reja, Argentina.

 

Lo eligieron, el 11 de julio de 2018, durante el capítulo general de la Fraternidad en Ecône, Suiza, los 41 miembros con derecho a voto. Para convertirse en superior es necesario obtener dos terceras partes de los consensos. Pagliarani será superior general por 12 años. Después de aceptar la elección, pronunció la profesión de fe y el juramento anti-modernista. Cada uno de los miembros del capítulo le prometió respeto y obediencia.

 

Mañana, jueves 12 de julio, el capítulo proseguirá con la elección de los dos nuevos asistentes del superior. Salvo sorpresas de última hora, serán el obispo Alfonso de Gallareta (uno de los cuatro obispos ordenados por monseñor Lefebvre sin el mandato del Papa en 1988, acto que provocó el mini cisma y la excomunión, que fue revocada por Benedicto XVI en 2009), y el superior del distrito francés, Christian Bouchacourt.

 

El nombramiento de Pagliarani sorprende porque hasta ahora nunca había destacado como figura de primer orden y también porque el porcentaje de italianos en la Fraternidad San Pío X es muy bajo. Cercano a De Gallareta, fue elegido probablemente gracias a su apoyo. Y, si se confirma la designación del mismo De Gallareta como asistente, el vínculo y la dependencia serán mucho más fuertes y evidentes. Pero quienes conocen a Pagliarani lo describen como «moderado y diplomático», y aseguran que no cortará los contactos con Roma.

 

De Gallareta en los últimos años, desde que comenzó el largo y cansado camino de diálogo con la Santa Sede, siempre ha representado a la línea más intransigente, menos propensa al acuerdo con Roma. Habrá que esperar las declaraciones oficiales para verificar cuál será la actitud de los nuevos líderes lefebvrianos, pero ya se puede pensar que se irán enfriando las negociaciones para llegar a arreglar la posición irregular de los obispos y de los sacerdotes de la Fraternidad.

 

También la posible elección como asistente de Bouchacourt, figura más conocida, representaría una señal. No pertenece a la corriente más dialogante de la Franternidad, aunque reaccionara en 2017 de manera muy dura cuando algunos sacerdotes lefebvrianos franceses se negaban a aceptar la decisión de Francisco de regularizar (por el bien de los fieles tradicionalistas) los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad. Bouchacourt conoce muy bien al Papa Bergoglio, porque fue durante mucho tiempo superior en Argentina y porque tuvo diferentes conversaciones con el entonces cardenal arzobispo de Buenos Aires.

 

En una entrevista de hace siete años, Pagliarani dijo: «La situación canónica en la que se encuentra actualmente la Fraternidad es consecuencia de su resistencia a los errores que infestan a la Iglesia; como consecuencia, la posibilidad de que la Fraternidad llegue a una situación canónica regular no depende de nosotros, sino de la aceptación, por parte de la jerarquía, de la contribución que la Tradición puede ofrecer para la restauración de la Iglesia. Si no se llega a ninguna regularización canónica, significa simplemente que la jerarquía no está lo suficientemente convencida sobre la necesidad y la urgencia de esta aportación. En este caso, habría que esperar todavía algunos años, con la esperanza de que aumente esta conciencia, que podría ser paralela a la aceleración del proceso de autodestrucción de la Iglesia».

 

Lo dijo en 2011, cuando el Papa Benedicto XVI había cancelado la excomunión y liberalizado la misa preconciliar. Dos condiciones preliminares al diálogo que pidieron con insistencia los mismos lefebvrianos. A pesar de todo, desde entonces los encuentros han continuado pero no se ha concluido (todavía) nada.

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