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Colombia: desarme de las FARC para el 20 de junio.

La ONU en Colombia tiene todo listo para finalizar la recogida de armas de las FARC el 20 de junio

Un puesto de entrega de armas de las FARC-EP. Foto: Misión de la ONU en Colombia

02 de junio, 2017 — La Misión de la ONU en Colombia informó que está lista para dar cumplimiento a los nuevos plazos acordados entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP) para el desarme de ese grupo, establecido para el 20 de junio.

En un comunicado, la Misión indicó que se encuentra trabajando intensamente en el despliegue logístico, para el cual cuenta con 44 contenedores y 8 depósitos ubicados en las 26 zonas donde se recibirán más de 7.000 armas registradas e identificadas por las FARC.

Para esto, han dispuesto a 450 observadores internacionales y a 72 oficiales civiles que se harán cargo de la recepción.

El cronograma establecido en el Acuerdo de Paz estipulaba como fecha límite para esta etapa del proceso el pasado 30 de mayo. Sin embargo, debido a retrasos en las distintas fases de implementación del acuerdo el plazo se extendió.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hizo ese anuncio esta semana. Señaló que de común acuerdo con la ONU y las FARC, se decidió que la entrega de armas termine el 20 de junio.


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Colombia: las FARC y el desarme.

FARC-EP garantiza desarme de sus tropas si Gobierno colombiano cumple Acuerdo de Paz

"¿Y para qué vamos a guardar armas si lo que vamos a hacer es política? La política no se hace con armas", dijo Iván Márquez.

“¿Y para qué vamos a guardar armas si lo que vamos a hacer es política? La política no se hace con armas”, dijo Iván Márquez. | Foto: Efe

Publicado 6 marzo 2017
“Necesitamos ante todo seguridad jurídica”, indicó Iván Márquez, quien fue tajante ante la opinión pública: “Vamos a cumplir y a hacer dejación de armas”.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) van a cumplir con los pasos estimados para el desarme, siempre y cuando el Gobierno colombiano honre los compromisos del Acuerdo de Paz, afirmó el comandante guerrillero Iván Márquez.

“Vamos a cumplir y a hacer dejación de armas. El país puede estar absolutamente seguro de eso”, declaró Márquez en entrevista con el diario colombiano El Tiempo.

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Márquez enumeró cada una de los compromisos que exigen: “Necesitamos ante todo seguridad jurídica, aplicación de la Ley de Amnistía y el levantamiento de órdenes de captura como está establecido, y que se apruebe la Justicia Especial para la Paz en el Congreso”.

Interrogado sobre la fecha del 1 de junio como límite para finiquitar la dejación de armas manifestó que es preciso mirar los cumplimientos de la contraparte.

“Debería haber ocurrido (en esa fecha), pero hay que mirar los cumplimientos de la contraparte, especialmente en lo relacionado con seguridad jurídica y seguridad física, y la seguridad socioeconómica de los guerrilleros”, apuntó.

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Márquez, cuyo verdadero nombre es Luciano Marín Arango, informó que están en un cónclave para priorizar los proyectos normativos referidos a la Ley de Amnistía.

En la entrevista, reafirmó la intención de las FARC-EP por contribuir a construir una mejor Colombia, políticamente. “Es mejor la vida, es mejor la humanidad. Este nuevo país no se va a formar de la noche a la mañana”, dijo.

Por lo cual, reafirmó que no tienen interés en continuar su actividad insurgente:  “¿Y para qué vamos a guardar armas si lo que vamos a hacer es política? La política no se hace con armas”.


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Nuevas actividades del LRA o ejército de resistencia del Señor

Terminar con Kony

 

Por Chema Caballero

 

En las vísperas de la última cumbre de la Unión Africana (UA), celebrada en Adís Abeba, Etiopía, del 22 al 31 de enero, el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, pidió una reunión de los líderes regionales para coordinar operaciones militares que terminasen con lo que queda del una vez poderoso Ejercito de Resistencia del Señor (LRA), liderado por Joseph Kony.

Después de un periodo en el que prácticamente no se tenían noticias de actividades del grupo, en junio de 2016 se experimentó un fuerte incremento de las operaciones del LRA en la República Centroafricana (RCA), donde según el informe del Representante Especial y Director de la Oficina de Naciones Unidas para África Central (UNOCA), Abdoulaye Bathily, para el Consejo de Seguridad de la ONU, el grupo terrorista estaría actuando en nuevas áreas y llevando a cabo secuestros masivos de niñas y niños para ser utilizados como soldados.

De la lectura de este documento se aprende que aunque el LRA no esté en el momento más álgido de su actividad, las operaciones del grupo han ido en aumento desde principios de 2016, especialmente en la zona sureste de la RCA.

Paralelamente, la ONG Invisible Children informaba de que los secuestros de personas también se estaban produciendo en la República Democrática de Congo (RDC). Datos similares se encuentran en los informes de la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en la República Centroafricana (MINUSCA).

Toda esta información pueden haber llevado a la desesperación a los líderes regionales que, a pesar del fuerte esfuerzo que están haciendo para terminar con Kony y el LRA en sus respectivos países, no consiguen lanzar la acción definitiva que ponga fin a las actividades de estos. Mientras, la población civil sigue siendo la víctima principal de las fechorías de este grupo.

Haciéndose eco de esta frustración, expresada principalmente por el presidente Museveni,  el Comisario de la Unión Africana para la Paz y la Seguridad, Smail Chergui, ha afirmado que la situación humanitaria en las zonas donde opera el LRA ha empeorado a pesar de los esfuerzos hechos para eliminar a este grupo. También ha declarado que el LRA estaría reducido a entre 150 y 200 hombres, incluyendo a los familiares que acompañan a los combatientes. Los guerrilleros serían unos 120 y se mueven entre la RDC, RCA, Sudán y Sudán del Sur. Pero su centro principal estaría en la selva de Garamba, en la RDC, donde cazan animales para vender el marfil y asaltan a mineros para robarles el oro y otros minerales, con lo que consiguen financiarse. Impidiendo así, que las comunidades de la zona puedan llevar a cabo su actividades diarias.

Por ejemplo, se acusa a este grupo de estar detrás del desplazamiento forzoso de muchas personas desde Sudán del Sur a Uganda, debido a los ataques sufridos, causando una seria crisis humanitaria.

De confirmarse estas informaciones, el LRA, que una vez tuvo en vilo a los ejércitos de la zona se habría visto reducido a un grupo de bandoleros.

La reunión solicitada por Museveni  finalmente tuvo lugar el día 27 de enero, y además de él participaron el presidente de la RCA, Faustin-Archange Touadéra, el de Sudán del Sur, Salva Kiir, y ministros de la RDC y Sudán, junto a representantes de Naciones Unidas, la Unión Europea, los Estados Unidos y la Unión Africana. En ella, el presidente ugandés invitó a todos los involucrados en la lucha contra el LRA a comprometerse y permitir que los ejércitos de los distintos países colaboren y elaboren conjuntamente un plan para eliminar los restos del grupo y poner fin al sufrimientos de la población civil.

Esta iniciativa no es nueva. En 2008-2009 ya hubo una operación conjunta de las fuerzas armadas de Uganda, RDC y Sudán del Sur, conocida como Operation Lightning Thunder, o la ofensiva de Garamba, para terminar con el LRA. El operativo contó con asistencia financiera y logística (teléfonos satélites, combustible e información) facilitada por los Estados Unidos, específicamente para esta misión, al ejército ugandés.

A principios de 2009, el LRA parecía acabado, se habían cortado sus suministros de comida y había comenzado su desbandada hacia la RCA, donde las fuerzas armadas de este país les esperaban.

En marzo del mismo año, sin previo aviso, Uganda terminó de forma repentina su participación en la operación. Se esperaba que al menos las tropas congoleñas asumiesen entonces el liderazgo de la operación. Pero estas, pobremente organizadas y entrenadas, no consiguieron terminar con los rebeldes que se dividieron en pequeños grupos y atacaron a las poblaciones de la zona. Nadie pudo explicar la retirada repentina de Uganda.

El presidente de RCA recordó la operación y dijo que fue a partir de ella cuando el LRA se dividió en pequeños grupos que han estado desde entonces, más o menos, activos en RCA, RDC, Sudán del Sur y Sudán. También recordó a los allí reunidos que el actual embargo de armas que pesa sobre su país hace imposible que su ejército luche de forma efectiva contra ellos.

Los otros asistentes tampoco fueron muy claros sobre su posición respecto al asunto. Se concluyó que el ministro de la RDC hablase con el presidente Kabila para explorar las posibilidades de una colaboración de las fuerzas de los países de la región en la selva de Garamba.

Por su parte Museveni ha pedido a la comunidad internacional que apoye esta fuerza internacional que busca terminar con el grupo terrorista. En particular ha pedido helicópteros, traslados aéreos, apoyo logístico e infraestructura.

A pesar de la actual debilidad del LRA que ya no se atreve a atacar tropas, como solía hacer en el pasado, y se conforma con molestar a la población civil, y del interés mostrado por el presidente de Uganda, de la reunión no parece haber salido un claro compromiso de lucha contra el grupo terrorista.

A pesar de que la mayoría de los informes apunten a que en Garamba sigue estando la fuerza del LRA, no está tan claro. Algunos analistas apuntan a que el grupo está dividido en pequeños grupúsculos sin comunicación entre ellos, diseminados por Darfur, en Sudán, RDC y RCA. Se piensa que Joseph Kony, enfermo o deprimido, estaría refugiado en la zona de Darfur y que ya no controlaría el grupo. Muchos de los antiguos seguidores del líder guerrilleros habrían desertado, la mayoría de los comandantes rebeldes cercanos a Kony habrían muerto o se habrían rendido a la justicia, como es el caso de Dominic Ongwen, y los pocos fieles al antiguo líder habrían abandonado el proyecto inicial del grupo -derrotar al Gobierno ugandés y establecer una república basada en los diez mandamientos de la Biblia- concentrando sus esfuerzos en seguir vivos a costa de acosar a civiles residentes en las zonas cercanas a sus campamentos.

La verdadera pregunta que hay que hacerse en este momento es cuál es el auténtico interés de Uganda, y en especial de su presidente, por terminar ahora con el LRA si cuando tuvo la oportunidad en 2009 no quiso hacerlo.

No ha quedado claro. Es quizás esta ambigüedad la que ha impedido que los otros países de la zona no se hayan comprometido abiertamente con la propuesta de Museveni.


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Colombia: mujeres guerrilleras en las FARC

COLOMBIA. LOS HIJOS DE LA PAZ. Son los bebés de las guerrilleras que nacieron después de los acuerdos del gobierno con las Farc. Para ellos habrá nursery y guarderías en los puntos de concentración

Guerrillera con su bebé (foto AFP Jesús Colado)

Guerrillera con su bebé (foto AFP Jesús Colado)

Los llaman “los hijos de la paz” porque nacieron después de la firma de los acuerdos de paz de agosto de 2016 en La Habana entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc. Son 66 criaturas que vieron la luz en los campamentos  e incluso durante el viaje hacia los 26 puntos de concentración donde la guerrilla entregará las armas para comenzar la vida civil.

Las guerrilleras embarazadas son 80, informó Marco Calarcá, el representante de la guerrilla en la instancia creada por los acuerdos de la que también participan representantes de las Naciones Unidas. De los 6.200 guerrilleros en fase de desarme, entre el 20 y el 25 por ciento son mujeres.

Se comprende ahora por qué los negociadores de las Farc pedían guarderías y hogares materno infantiles para la fase de concentración en los puntos acordados para el desarme. Tanto unas como otras esperan a las guerrilleras que todavía se encuentran en camino con sus bebés y fueron construidas con el apoyo de la Unicef y del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar.