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Republica Centroafricana: violencia. Que ha sucedido en Alindao con tantas víctimas?

Intereses tras la masacre en Alindao: habla el Obispo de Bangassou

“El acontecimiento que desencadenó la masacre fue el asesinato de un mercenario nigeriano de las UPC acaecido hace unos días”, asegura monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, diócesis del sureste de la República Centroafricana, a la agencia Fides.

Ciudad del Vaticano

“No solo hay que denunciar la masacre de los cristianos. Hay que preguntarse por qué sucedió”, asegura a la Agencia Fides monseñor Juan José Aguirre, obispo de Bangassou, diócesis del sureste de la República Centroafricana, adyacente a la de Alindao, donde el 15 de noviembre los ex rebeldes Seleka de las UPS (Unité pour la Paix en Centrafrique), bajo las órdenes del general Ali Darassa, mataron a más de 40 personas, entre ellas, el vicario general de la diócesis, monseñor Blaise Mada y el padre Celestine Ngoumbango, párroco de Mingala.

“El acontecimiento que desencadenó la masacre fue el asesinato de un mercenario nigeriano de las UPC de hace unos días. La mayoría de los miembros de las UPC son Peuls de países vecinos como Níger. Las UPC, nacidas de una escisión de los Seleka, se instaló en Alindao hace 5 años, en la parte occidental de la ciudad. La misión católica está en el este, donde hay un campo de desplazados para no musulmanes, que acoge a unas 26.000 personas”, explica monseñor Aguirre.

Violencia y terribles represalias

Asimismo, el prelado añade que las represalias fueron terribles: “Los hombres de Ali Darassa atacaron, saquearon e incendiaron el campamento de desplazados y mataron a mujeres y niños e incendiaron la catedral donde mataron a los dos sacerdotes. Inmediatamente después, los mercenarios de las UPC dejaron entrar a la parte oriental de Alindao a grupos de jóvenes musulmanes de la parte occidental que saquearon la casa episcopal y prendieron fuego al presbiterio y al centro de Cáritas. Vi algunas fotos. De estas estructuras solo quedan las paredes calcinadas”.

 

El domingo 18, el personal de las ONG’s que trabajaban en Alindao fue evacuado. “Todos dejaron la zona, excepto monseñor Cyr-Nestor Yapaupa, obispo de Alindao, y tres sacerdotes que quisieron permanecer cerca de la población. Hablé con ellos, están agotados, pero tuvieron la fuerza suficiente como para enterrar a los dos sacerdotes mártires y a las 42 personas masacradas en el campo de acogida. Creo que mañana, el cardenal Dieudonné Nzapalainga, arzobispo de Bangui, tiene la intención de ir a Alindao”, asegura monseñor Aguirre.

No basta con denunciar las masacres: hay que actuar

Por otra parte, el obispo de Bangassou, de origen español; confirmó que los cascos azules de la MINUSCA no intervinieron para defender a los civiles del asalto de las UPC.

 

“Tan pronto como comenzó el ataque, los Cascos Azules mauritanos de la MINUSCA se retiraron a su base. Hay que tener en cuenta que las normas de intervención de algunos contingentes, como los de Mauritania, Egipto y Pakistán, tienen un acuerdo con las Naciones Unidas en virtud del cual se comprometen a responder a los ataques armados sólo si son atacados directamente. Así que en Alindao los cascos azules fueron completamente ineficaces. Otros contingentes, como el de Ruanda, tienen reglas de combate bajo las cuales intervienen para defender a la población víctima de ataque”, precisa el prelado a la agencia Fides; subrayando que no basta sólo con limitarse a denunciar estas masacres.

Actos que alimentan el odio en Centroáfrica

“Tenemos que llegar al fondo de lo que está ocurriendo en República Centroafricana. Grupos como la UPC están formados por mercenarios extranjeros que han estado ocupando nuestro territorio desde hace 5 años. Están pagados por algunos países del Golfo y dirigidos por algunos países africanos vecinos. Entran por el Chad a través de Birao, con armas vendidas a Arabia Saudita por los Estados Unidos. Quieren dividir República Centroafricana alimentando el odio entre musulmanes y no musulmanes. De esta manera pueden aprovechar y saquear las riquezas del país, como el oro, los diamantes y el ganado. Pero sobre todo algunos países extranjeros y no africanos quieren utilizar República Centroafricana como puerta de entrada a la República Democrática del Congo y al resto del continente, manipulando el Islam radical. Este es el juego detrás de la masacre de Alindao”, concluye el obispo Aguirre.

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Lecciones de la primera guerra mundial. El Papa Francisco

El Papa a 100 años de la Gran Guerra: “¡Invirtamos en la paz!”

Francisco durante el Ángelus: hoy resuenan las campanas de todo el mundo. Todavía hay conflictos, «parece que no aprendemos». Y advirtió: Dios desenmascara a quien oprime a los débiles y usa la religión
AFP

El Papa desde su estudio en el Palacio Apostólico

Pubblicato il 11/11/2018
Ultima modifica il 11/11/2018 alle ore 14:01
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

Dios desenmascara a quien oprime a los débiles y usa la religión. El Papa Francisco lo afirmó durante el Ángelus de hoy, 11 de noviembre de 2019, en la Plaza San Pedro. El Pontífice también reflexionó sobre el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial: recordó que hoy a las 13.30 resuenan todas las campanas del mundo, incluidas las de la basílica vaticana, y lanzó un fuerte llamado: hay que invertir en la paz, no en la guerra. El Papa expresó su tristeza debido a los conflictos que existen en la actualidad: «parece que no aprendemos» del pasado, sentenció.

 

El obispo de Roma, ante alrededor de 20 mil fieles y peregrinos (según datos de la Gendarmería vaticana), comenzó: «el episodio evangélico de hoy cierra la serie de enseñanzas impartidas por Jesús en el templo de Jerusalén y pone de relieve a dos figuras opuestas: el escriba y la viuda». Los escribas, dijo el Papa, «representan a las personas importantes, ricas e influyentes», mientras que la viuda «representa a los últimos, los pobres y los débiles». En realidad, el «juicio resuelto de Jesús sobre los escribas» no es sobre toda la categoría, «sino que se refiere solo a los que entre ellos ostentan la propia posición social», se hacen llamar “rabbí”, es decir maestro, «adoran ser servidos y ocupar los primeros sitios. Lo que es peor es que su ostentación es sobre todo de naturaleza religiosa, porque rezan “largo para que los vean” y se sirven de Dios para acreditarse como defensores de su ley». Esta actitud «de superioridad y de vanidad los lleva al desprecio de aquellos que cuentan poco» o se encuentran en una situación económica precaria, «como las viudas».

 

El Papa recordó que «Jesus desenmascara este mecanismo perverso: denuncia la opresión de los débiles instrumentalizada con base en motivaciones religiosas, diciendo claramente que Dios está de parte de los últimos».

 

El Pontífice indicó que para que quedara bien impresa «esta lección en la mente de los discípulos» Cristo «les ofrece un ejemplo vivo: una pobre viuda, cuya posición social era irrelevante porque no tenía un maduro que pudiera defender sus derechos, y que, por ello, se convertía en fácil presa de acreedores sin escrúpulos». Esta mujer, que «va a dejar en el tesoro del templo dos monedas, todo lo que le quedaba, hace su oferta tratando de pasar inobservada, casi avergonzándose. Pero precisamente en esta humildad ella cumple un acto lleno de gran significado religioso y espiritual». El suyo es un gesto «lleno de sacrificio», que no escapa a la «mirada atenta de Jesús, quien, por el contrario, ve en él brillar el don total de sí al que quiere educar a sus discípulos».

 

La enseñanza del Hijo de Dios «ayuda a recuperar lo que es esencial en nuestra vida y favorece una concreta y cotidiana relación con Dios. Las balanzas del Señor —advirtió el Papa— son diferentes de las nuestras. Él pesa a las personas y sus gestos de manera diferente: no mide la cantidad, sino la cualidad, escruta el corazón y ve la pureza de las intenciones». Esto significa que «nuestro “dar” a Dios en la oración. A los otros en la caridad debería siempre huir del ritualismo y del formalismo, así como de la lógica del cálculo, y ser expresión de gratuidad, como hizo Jesús con nosotros: nos ha salvado gratuitamente; no nos ha hecho pagar la redención. Nos ha salvado gratuitamente. Y nosotros debemos hacer las cosas como expresión de gratuidad». He aquí que Jesús indica «a la viuda pobre y generosa como modelo de vida cristiana que hay que imitar. No sabemos su nombre, pero conocemos su corazón (la encontraremos en el cielo e iremos a saludarla, seguramente), y eso es lo que cuenta ante Dios». Entonces, cuando seamos tentados por el deseo de la apariencia «y de contabilizar nuestros gestos de altruismo, cuando estemos demasiado interesados en la mirada ajena y (permítanme la palabra) cuando nos “pavoneemos”, pensemos en esta mujer. Nos hará bien: nos ayudará a despojarnos de lo superfluo para ir a lo que cuenta verdaderamente, y a permanecer humildes».

 

Después de la oración Mariana Francisco recordó que hoy se recuerda el centenario del fin de la Primera Guerra Mundial (esa, evocando las palabras de su predecesor Benedicto XV cuando la definió como «matanza inútil») y afirmó que la página histórica del primer conflicto mundial es para todos «una severa advertencia para rechazar la cultura de la guerra y buscar todos los medios legítimos para poner fin a los conflictos que aún ensangrientan muchas regiones del mundo». «Parece que no aprendemos», constató con tristeza. Por ello hoy a las 13.30, hora italiana, sonarán las campanas de todo el mundo, también las de la Basílica de San Pedro, para recordar la barbarie. «Mientras rezamos por todas las víctimas de esa terrible tragedia, decimos con fuerza: ¡invirtamos en la paz, no en la guerra! Y, como símbolo emblemático, tomemos el del gran San Martín de Tours, que «cortó su manto en dos para compartirlo con un hombre pobre» como gesto de humana solidaridad que muestra el camino para construir la paz.

 

 

Después de la oración mariana, el Papa también quiso recordar la reciente Beatificación del Padre Teodoro Illera del Olmo y de quince compañeros mártires que tuvo lugar ayer en la Sagrada Familia en Barcelona: «Estos nuevos beatos fueron asesinados por su fe, en diferentes lugares y fechas, durante la guerra y la persecución religiosa del siglo pasado en España», dijo.

 

 

Y también advirtió que, en vistas a la Segunda Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el próximo domingo 18 de noviembre, habrá varias iniciativas, entre las que destaca la instalación de un centro de salud en la Plaza de San Pedro que durante una semana ofrecerá atención a los necesitados.


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El Papa recuerda los cien años del final de la primera guerra mundial.

El Pontífice recuerda en el Ángelus tres fechas importantes.El Pontífice recuerda en el Ángelus tres fechas importantes. 

El Pontífice recuerda en el Ángelus tres fechas importantes

El Papa rememora la Beatificación de ayer de 16 mártires en Barcelona, el centenario de la Primera Guerra Mundial y recuerda que el próximo domingo se celebrará la Segunda Jornada Mundial de los Pobres.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

Hoy a las 13:30 (hora local de Roma) las campanas de todo el mundo sonarán al unísono para conmemorar los 100 años del final de la Primera Guerra Mundial; una iniciativa en la que también participará “la Basílica de San Pedro en el Vaticano” ha asegurado el Papa Francisco hoy después de rezar la oración mariana del Ángelus. Un centenario en el que el Santo Padre – recordando las palabras de Benedicto XV cuando la definió como “matanza inútil” – ha señalado que la página histórica del primer conflicto mundial es para todos “una severa advertencia para rechazar la cultura de la guerra y buscar todos los medios legítimos para poner fin a los conflictos que aún ensangrientan muchas regiones del mundo”.

San Martín di Tours muestra el camino para construir la paz

“Digamos con fuerza: ¡Invirtamos en la paz, no en la guerra!” exhortó el Papa y puso de ejemplo las palabras San Martín di Tours «cortó su manto en dos para compartirlo con un hombre pobre» como gesto de humana solidaridad que muestra el camino para construir la paz.

Alabemos al Señor por los nuevos 16 beatos españoles

Después de la oración a la Madre del Cielo, el Papa también quiso recordar la reciente Beatificación del Padre Teodoro Illera del Olmo y de quince compañeros mártires que tuvo lugar ayer en la Sagrada Familia en Barcelona. “Estos nuevos beatos fueron asesinados por su fe, en diferentes lugares y fechas, durante la guerra y la persecución religiosa del siglo pasado en España” ha dicho Francisco. “Alabamos al Señor por estos valientes testigos suyos”.

18 de noviembre: Segunda Jornada Mundial de los Pobres

Por último, en vistas a la Segunda Jornada Mundial de los Pobres que se celebrará el próximo domingo 18 de noviembre, el Santo Padre recordó que entre las iniciativas, destaca la instalación de un centro de salud en la Plaza de San Pedro que durante una semana ofrecerá atención a los necesitados.

Escucha la radiocrónica en español

11 noviembre 2018, 13:09


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La paz y el atentado de Mogadiscio (Somalia) en las palabras del Papa

El Papa condena el atentado en Somalia: que los violentos se conviertan

Durante la Audiencia habló sobre la muerte: «La civilización moderna tiende a cancelarla pero es una gracia». Y a la World Conference of Religions for Peace: que las religiones no sean neutras o ambiguas sobre la paz
AFP

El Papa durante la Audiencia general

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Pubblicato il 18/10/2017
Ultima modifica il 18/10/2017 alle ore 11:47
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

Llamado del Papa, al final de la Audiencia, por la paz en Somalia después de la masacre de Mogadisco: «Este acto terrorista merece la más firme deploración, porque también se ensaña con una población ya muy dañada». «Imploro la conversión de los violentos –continuó– y animo a todos los que, con enormes dificultades, trabajan por la paz en esa tierra martirizada». A pocos días del día de los difuntos, el Pontífice dedicó la catequesis al tema de la muerte, subrayando que la civilización moderna tienda a cancelarla, mientras en otras civilizaciones «obligaba al ser humano a vivir por algo absoluto», y para un cristiano es una «gracia» marcada por el encuentro final con Jesús.

 

A la World Conference of Religions for Peace, con la que se encontró antes de dirigirse a la Plaza San Pedro, el Papa dijo que las religiones «no pueden tener una actitud neutral y, mucho menos, ambigua en relación con la paz», porque quien comete violencias en nombre de la religión «ofende gravemente a Dios, que es paz y fuente de la paz».

 

«Deseo expresar mi dolor por la masacre que sucedió hace algunos días en Mogadisco, Somalia, que provocó más de trescientos muertos, entre los que había algunos niños», dijo Jorge Mario Bergoglio al final de la Audiencia. El atentado del sábado 14 de octubre, el más sangriento de la historia del país, provocó más de 300 víctimas y más de 400 heridos. «Este acto terrorista merece la más firme deploración, porque también se ensaña con una población ya muy dañada. Rezo por los difuntos y por los heridos, por sus familiares y por todo el pueblo de Somalia. Imploro la conversión de los violentos y animo a todos los que, con enormes dificultades, trabajan por la paz en esa tierra martirizada».

 

Mañana, jueves 19 de octubre, en San Juan de Letrán el Vicario general de la diócesis de Roma, el arzobispo Angelo De Donatis, presidirá a las 20.30 una vigilia misionera diocesana durante la que, entre otras cosas, monseñor Giorgio Bertin, obispo de Gibuti y administrador apostólico de Mogadisco, ofrecerá su proprio testimonio.

 

Antes de llegar a la Plaza San Pedro para la Audiencia, el Papa recibió en la pequeña sala al lado del Aula Pablo VI a los delegados de la World Conference of Religions for Peace: «La paz –les dijo– es una tarea urgente también en el mundo de hoy, en el que tantas poblaciones son laceradas por las guerras y la violencia. La paz es, al mismo tiempo, don divino y conquista humana. Por ello los creyentes de cualquier religión están llamados a invocarla y a inteceder por ella; y todos los hombres de buena voluntad, especialmente cuantos cubren puestos de responsabilidad, están llamados a obrar por ella, con el corazón, con la mente y con las manos, sí, porque la paz se construye artesanalmente. En este trabajo, la paz y la justicia se construyen juntas. En la construcción de la paz, las religiones, con sus recursos espirituales y morales, tienen un papel particular e insustituible. No pueden tener una actitud neutra y, mucho menos, ambigua en relación con la paz. Quien comete violencia o la justifica en nombre de la religión ofende gravemente a Dios, que es paz y fuente de la paz, y ha dejado en el ser humano un reflejo de la propia sabiduría, potencia y belleza». Francisco subrayó, además, que «entre las religiones se requiere un esfuerzo común de colaboración también en la promoción de la ecología integral».

 

El Pontífice dedicó la catequesis de la Audiencia general al tema «Beatos los muertos que mueren en el Señor». La muerte, dijo, es «una realidad que nuestra civilización moderna tiende a cancelar cada vez más. Así, cuando la muerte llega, para quien está cerca o para nosotros mismos, no nos encontramos preparados, privados incluso de un “alfabeto” adecuado para esbozar palabras de sentido en relación a su misterio, que de todos modos permanece. Y sin embargo los primeros signos de civilización humana han transitado justamente a través de este enigma. Podríamos decir que el hombre ha nacido con el culto a los muertos. Otras civilizaciones, antes de la nuestra, han tenido la valentía de mirarla en la cara. Era un acontecimiento narrado por los viejos a las nuevas generaciones, como una realidad ineludible que obligaba al hombre a vivir para algo de absoluto».

 

«Contar los propios días», continuó el Papa, «como el corazón se hace sabio. Palabras que nos conducen a un sano realismo, expulsando el delirio de omnipotencia. ¿Qué cosa somos nosotros? Somos “casi nada”, dice otro salmo; nuestros días transcurren velozmente: si viviéramos incluso cien años, al final nos parecerá que todo haya sido un soplo. Tantas veces yo he escuchado a los ancianos decir: “La vida se me ha pasado como un soplo”. Así la muerte pone al desnudo nuestra vida. Nos hace descubrir que nuestros actos de orgullo, de ira y de odio eran vanidad: pura vanidad. Nos damos cuenta con tristeza de no haber amado lo suficiente y de no haber buscado lo que era esencial. Y, por el contrario, vemos lo que verdaderamente bueno hemos sembrado: los afectos por los cuales nos hemos sacrificado, y que ahora nos sujetan la mano».

 

Para un cristiano, «Jesús ha iluminado el misterio de nuestra muerte. Con su comportamiento, nos autoriza a sentirnos dolidos cuando una persona querida se va. Él se conmovió “profundamente” ante la tumba de su amigo Lázaro, y “lloró”. En esta actitud, sentimos a Jesús muy cerca, nuestro hermano», continuó Francisco. Y después recordó otro pasaje evangélico, cuando Jesús despierta de la muerte a la hija de Jairo, para hacer notar que «no existe una figura más conmovedora de aquella de un padre o de una madre con un hijo enfermo».

 

Jesús, prosiguió Bergoglio, «nos tomará de la mano, como tomó de la mano a la hija de Jairo, y repetirá todavía una vez: “Talitá kum”, “¡Niña, levántate!”. Lo dirá a nosotros, a cada uno de nosotros: “¡Levántate, resurge!”. Yo los invito, ahora, tal vez a cerrar los ojos y a pensar en aquel momento: de la nuestra muerte. Cada uno de nosotros piense a su propia muerte, y se imagine ese momento que llegará, cuando Jesús nos tomará de la mano y nos dirá: “Ven, ven conmigo, levántate”. Ahí terminará la esperanza y será la realidad, la realidad de la vida. Piensen bien: Jesús mismo vendrá a cada uno de nosotros y nos tomará de la mano, con su ternura, su humildad, su amor. Y cada uno repita en su corazón la palabra de Jesús: “¡Levántate, ven. Levántate, ven. Levántate, resurge!”. Esta -concluyó el Papa -es nuestra esperanza ante la muerte. Para quién cree, es una puerta que se abre completamente; para quién duda es un resquicio de luz que filtra de una puerta que no se ha cerrado del todo. Pero para todos nosotros será una gracia, cuando esta luz, del encuentro con Jesús, nos iluminará».


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Protesta del Papa ante la masacre de Siria.

Siria; el Papa: horror por la masacre de Idlib

Durante la audiencia recordó el atentado de San Petersburgo: «Los mafiosos responden al mal con el mal, porque no tienen esperanza»
AFP

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Pubblicato il 05/04/2017
Ultima modifica il 05/04/2017 alle ore 12:45
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

«Asistimos horrorizados a los últimos eventos en Siria. Expreso mi firme repulsa por la inaceptable masacre perpetrada ayer en la provincia de Idlib», exhortando a «cuantos tienen responsabilidades políticas, a nivel local e internacional, para que cese esta tragedia y se lleve alivio a esa querida población, desde hace demasiado tiempo extenuada por la guerra». Papa Francisco pronunció estas duras palabras al final de la Audiencia general en la Plaza San Pedro, recordando particularmente el «grave atentado de los días pasados en el metro de San Petersburgo, que ha causado víctimas y desolación en la población». Durante la catequesis, Francisco subrayó que «los mafiosos creen que el mal se puede vencer con el mal», porque «no tienen esperanza».

 

«Asistimos horrorizados a los últimos eventos en Siria. Expreso mi firme repulsa por la inaceptable masacre perpetrada ayer en la provincia de Idlib, donde han sido matadas decenas de personas inermes, entre ellas tantos niños», dijo el Papa. «Rezo por las víctimas y sus familiares –continuó– y dirijo un llamamiento a la conciencia de cuantos tienen responsabilidades políticas, a nivel local e internacional, para que cese esta tragedia y se lleve alivio a esa querida población, desde hace demasiado tiempo extenuada por la guerra. Aliento asimismo los esfuerzos de quienes, aun en la inseguridad y dificultad, se esfuerzan por hacer llegar ayuda a los habitantes de esa región».

 

Prosiguiendo con el ciclo de catequesis sobre la experiencia cristiana, Jorge Mario Bergoglio dedicó la de hoy al concepto de «dar razones de la esperanza que habita en nuestros corazones», que aparece en la Primera Lectura del Apóstol Pedro, un texto que «hunde sus raíces directamente en la Pascua». «Nuestra esperanza no es un concepto –insistió Papa Bergoglio–, no es un sentimiento, no es un teléfono celular, no es un montón de riquezas: ¡no! Nuestra esperanza es una Persona, es el Señor Jesús que lo reconocemos vivo y presente en nosotros y en nuestros hermanos, porque Cristo ha resucitado. Los pueblos eslavos se saludan, en vez de decir “buenos días”, “buenas tardes”, en los días de Pascua se saludan con esto “¡Cristo ha resucitado!”, “¡Christos voskrese!”, lo dicen entre ellos; y son felices al decirlo. Y este es el “buenos días” y las “buenas tardes” que nos dan: “¡Cristo ha resucitado!”». Y la «esperanza que habita en nosotros, por tanto, no puede permanecer escondida dentro de nosotros, en nuestro corazón: sino, sería una esperanza débil, que no tiene la valentía de salir fuera y hacerse ver; sino nuestra esperanza, como se ve en el Salmo 33 citado por Pedro, debe necesariamente difundirse fuera, tomando la forma exquisita e inconfundible de la dulzura, del respeto, de la benevolencia hacia el prójimo, llegando incluso a perdonar a quien nos hace el mal. Una persona que no tiene esperanza no logra perdonar, no logra dar la consolación del perdón y tener la consolación de perdonar. Sí, porque así ha hecho Jesús, y así continúa haciendo por medio de quienes le hacen espacio en sus corazones y en sus vidas, con la conciencia de que el mal no se vence con el mal, sino con la humildad, la misericordia y la mansedumbre».

 

Por el contrario, «los mafiosos piensan que el mal se puede vencer con el mal, y así realizan la venganza y hacen muchas cosas que todos nosotros sabemos. Pero no conocen que cosa es la humildad, la misericordia y la mansedumbre. ¿Y por qué? Porque los mafiosos no tienen esperanza. ¡Eh! Piensen en esto. Es por esto que San Pedro afirma que “es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal”: no quiere decir que es bueno sufrir, sino que, cuando sufrimos por el bien, estamos en comunión con el Señor, quien ha aceptado sufrir y ser crucificado por nuestra salvación».

 

En este sentido, concluyó, «cada vez que nosotros tomamos parte a favor de los últimos y de los marginados o que no respondemos al mal con el mal, sino perdonando, sin venganza, perdonando y bendiciendo, cada vez que hacemos esto nosotros resplandecemos como signos vivos y luminosos de esperanza, convirtiéndonos así en instrumentos de consolación y de paz, según el corazón de Dios. Así, adelante con la dulzura, la mansedumbre, siendo amables y haciendo el bien incluso a aquellos que no nos quieren, o nos hacen del mal. ¡Adelante!».


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Según Papa Francisco el mundo vive una guerra a pedazos

El mundo está en guerra, pero no de religiones, “porque todas las religiones quieren la paz”, el Papa rumbo a la JMJ

2016-07-27 Radio Vaticana

(RV).- Durante el vuelo que lo llevó a Cracovia el Papa Francisco se refirió a los recientes hechos de violencia afirmando que “el mundo está en guerra porque ha perdido la paz”. “Hablo en serio de guerra, una guerra de intereses, por dinero, por los recursos naturales, por el dominio de los pueblos. Pero no es una guerra de religiones, porque todas las religiones quieren la paz”, reflexionó el Santo Padre ante los periodistas del séquito papal. Sobre el actual momento de violencia el Obispo de Roma reveló que la primera palabra que le viene a la cabeza es “inseguridad, pero que la verdadera palabra es guerra”. “Desde hace tiempo decimos que el mundo vive una guerra a pedazos. Recordamos a este santo sacerdote que ha muerto en el momento en el que recogía las oraciones para la Iglesia. Él es uno, pero cuántos cristianos, cuántos inocentes, cuántos niños… Pensemos, por ejemplo en Nigeria, meditó el Pontífice, quien se refirió a la actual situación mundial como una guerra “no orgánica”, es decir no declarada, pero “sí, organizada”. “Dicen que la juventud es esperanza, esperemos que los jóvenes nos digan algo y nos den algo de esperanza en este momento”, deseó Francisco antes de aterrizar en la capital polaca.