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Los Rohingya y la proxima visita del Papa a Myanmar y Bangladesh

La tragedia de los Rohinyá; expectativa por las palabras y gestos del Papa

Las Iglesias local y el gobierno pidieron no nombrar explícitamente a la minoría musulmana perseguida. Todos estarán muy pendientes sobre el discurso a las autoridades políticas de Myanmar

Niños en un campo de refugiados para los Rohinyá

Pubblicato il 16/11/2017
Ultima modifica il 16/11/2017 alle ore 16:11
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

A finales de noviembre Francisco partirá hacia Myanmar y Bangladesh. En el primer país se encontrará con una democracia frágil y con un problema diplomático. El pasado 27 de agosto, durante el Ángelus, el Papa Bergoglio pronunció un fuerte llamado a favor de esa que, según la ONU, es una de las minorías más perseguidas del mundo: los Rohinyá, grupo étnico de religión musulmana que vive en Myanmar. «Han llegado tristes noticias sobre la persecución de la minoría religiosa de nuestros hermanos Rohinyá —dijo el Pontífice. Todos nosotros pidamos al Señor que los salve y suscite hombres y mujeres capaces de salvarlos y que les ofrezcan su ayuda».

 

Ahora, mientras se aproxima el viaje, la Iglesia birmana le ha pedido al Papa que no pronuncie el nombre de los Rohinyá durante su viaje. «No es prudente que el Papa pronuncie en suelo birmano el término Rohinyá —afirmó el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de de Yangon, en un informe sobre la situación del país— porque podría provocar reacciones descompuestas por parte de los grupos nacionalistas budistas. Y sobre la cuestión de la minoría musulmana oprimida, al lideresa Aung San Sus Kyi está haciendo lo posible y cuenta con el apoyo total de la Iglesia católica». También la presidencia birmana recomendó lo mismo al Vaticano.

 

Francisco nunca ha tenido escrúpulos frente a las injusticias y hasta el último siempre existe la posibilidad para cambiar las cosas (se puede recordar lo que sucedió en Armenia cuando decidió añadir una referencia explícita al «genocidio» de 1915, que no se encontraba en el texto preparado para la ocasión), pero la línea que parece prevalecer es la de hablar claramente frente a las autoridades de ese país sobre los derechos de las minorías, incluso sin pronunciar la palabra Rohinyá para no provocar involuntariamente. Después de Myanmar, en donde estará del 27 al 30 de noviembre, Francisco irá a Bangladesh, en donde se encuentran cientos de miles de Rohinyá, que huyeron de Myanmar en agosto de este año. No se puede excluir que el Papa quiera reunirse con algunos de ellos y, de esta manera, demostrar su cercanía y la de toda la Iglesia católica hacia esta minoría perseguida y que s esa visto obligada a huir y sobrevivir en condiciones precarias. Como ya sucedió en otras ocasiones, la fuerza de un gesto y de un abrazo podrían tener más forza que muchas palabras.

 

Este artículo fue publicado en la edición de hoy del periódico italiano «La Stampa».

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Myanmar: la iglesia y los Rohingya

MYANMAR – El Card. Bo: “Un camino de recuperación para Myanmar”

Yangone – “Los recientes y trágicos acontecimientos en nuestro país que afectan a miles de musulmanes, hindúes y otros han atraído la preocupación mundial. El inicio de la violencia y la respuesta agresiva son deplorables. Sentimos gran compasión hacia miles de musulmanes, hindúes y poblaciones como los rakhine, mro y muchos otros que están desplazados. Esta es una tragedia que no debería suceder. Sostenemos firmemente que las respuestas agresivas sin políticas integradas para construir una paz a largo plazo son contraproducentes”, dice el cardenal Charles Maung Bo en una declaración enviada a la Agencia Fides, interviniendo sobre la crisis de refugiados rohingya en el oeste de Myanmar, que ocupa las crónicas internacionales. A dos meses de la llegada del Papa Francisco a Myanmar , el Cardenal expresa la esperanza de un “futuro sanador” para las heridas que afligen al país.
En el texto de la declaración enviada a la Agencia Fides, el cardenal Bo comparte “la preocupación expresada por Aung San Suu Kyi en su reciente discurso ante la ONU, por todas las formas de violencia”, y tomando nota de los ataques que ha sufrido por parte de la prensa occidental, señala que “estigmatizar su respuesta es contraproducente”. El Cardenal recuerda a todos “las difíciles circunstancias en que Aung San Suu Kyi ha asumido un papel en el gobierno, los muchos desafíos humanitarios que su gobierno ha tenido que afrontar en poco tiempo, el papel de los militares impuesto por la constitución en tema de seguridad”.El Cardenal comparte las cuestiones planteadas acerca de los derechos de las personas que viven en el estado de Rakhine, del regreso de los refugiados, del trabajo de desarrollo y promoción social y señala que Aung San Suu Kyi ha “establecido una comisión especial para implementar las recomendaciones de la Comisión Kofi Annan”: una digna iniciativa de reconocimiento y cooperación de la comunidad internacional.
“Todos nosotros debemos pasar de un pasado herido a un futuro de curación. Que la lección del pasado ilumine nuestro futuro. La paz basada en la justicia es posible, la paz es el único camino posible”, concluye el texto.En la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas, Myanmar ha rechazado toda acusación de “limpieza étnica”, un mes después del estallido de la violencia que ha obligado a unos 400.000 musulmanes rohingya a huir a la vecina Bangladesh. Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la situación de la población musulmana no ha mejorado y se necesita urgentemente asistencia humanitaria.


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Myanmar: sigue la persecución a los Rohingyas.

Myanmar: Imágenes muestran nuevos incendios de pueblos rohingyas

© 2017 DigitalGlobe, Inc. Source: USG, NextView License

Amnistía Internacional ha evaluado tres nuevos vídeos tomados en el estado de Rajine este mismo viernes por la tarde en los que pueden verse grandes columnas de humo que ascienden desde pueblos rohingyas, uno de ellos ya desierto, así como imágenes de satélite en las que se aprecia humo sobre estructuras incendiadas.

Fuentes del norte del estado de Rajine afirman que los incendios han sido provocados por miembros de las fuerzas de seguridad de Myanmar y grupos parapoliciales locales.

La abrumadora evidencia de las imágenes tomadas en tierra y desde el espacio contradice las declaraciones de Aung San Suu Kyi, que afirmó que las ‘operaciones de limpieza’ —así las denominó— del ejército en el estado de Rajine habían terminado el 5 de septiembre”, ha dicho Tirana Hassan, directora de Respuesta a las Crisis de Amnistía Internacional.

“Casi tres semanas después, podemos ver en tiempo real que la campaña de violencia contra los rohingyas en el norte del estado de Rajine no cesa. Los hogares y los pueblos de los rohingyas siguen ardiendo antes, durante y después de que sus habitantes huyan aterrorizados. No satisfechas con obligar a los rohingyas a irse de sus casas, las autoridades parecen intentar asegurarse de que no tienen casas a las que volver.

“Ha pasado el momento de dar a los dirigentes políticos y militares de Myanmar el beneficio de la duda. La comunidad internacional debe condenar su actuación de forma inequívoca y tomar medidas reales para detener esta campaña de limpieza étnica, además de exigir cuentas a sus autores.”

En un vídeo tomado el 21 de septiembre cerca del pueblo de Hpar Wat Chaung, en el norte del municipio de Maungdaw, al fondo de unas tierras de cultivo se ve una gran columna de humo que surge de un poblado situado entre unos árboles. Un lugareño dijo a Amnistía Internacional que los incendios habían sido provocados por la policía de fronteras de Myanmar y grupos parapoliciales a primeras horas de la tarde, y que esa misma noche hubo otras operaciones de quema.

Amnistía Internacional examinó las imágenes de satélite de Hpar Wat Chaung tomadas el 16 y el 22 de septiembre. En la más reciente sigue viéndose humo, lo que demuestra claramente que el pueblo había sido incendiado, y estructuras que seguían en pie unos días antes habían quedado arrasadas por el fuego. Además, los sensores de satélite detectaron un incendio reciente activo en el pueblo, lo cual corrobora el incidente.

Otros dos vídeos tomados desde diferentes ángulos, según los informes a las afueras del pueblo de Nga Yant Chaung (municipio de Buthidaung), muestran el pueblo en llamas la tarde del viernes. Según han dicho activistas a Amnistía Internacional, en concreto una fuente del propio estado de Rajine, el incendio comenzó entre la 1:30 pm y las 2:00 pm hora local.

Campaña de tierra arrasada
El 14 de septiembre, Amnistía Internacional publicó evidencias irrefutables de una campaña de tierra arrasada en gran escalaen el norte del estado de Rajine, donde las fuerzas de seguridad de Myanmar y grupos parapoliciales han incendiado pueblos rohingyas y disparado indiscriminadamente contra quienes trataban de huir. La violencia forma parte de una respuesta ilegal y desproporcionada a los ataques coordinados efectuados el 25 de agosto por un grupo armado rohingya contra puestos de seguridad.

El análisis llevado a cabo por la organización a partir de datos sobre detección de incendios activos, imágenes por satélite, fotografías y vídeos sobre el terreno, así como entrevistas a decenas de testigos presenciales en Myanmar y al otro lado de la frontera en Bangladesh, muestra una campaña orquestada de incendios sistemáticos lanzada contra pueblos rohingyas en el norte del estado de Rajine.

Debido a la violencia, desde el 25 de agosto más de 429.000 personas han huido como refugiadas a Bangladesh. Jurídicamente se trata de crímenes de lesa humanidad: asesinato y expulsión o traslado forzoso de la población.

Decenas de miles de personas más, incluidos miembros de otras minorías étnicas del estado de Rajine, también han quedado desplazadas a consecuencia de la violencia.


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Mianmar: la cuestión de los Rohingya

MYANMAR – Un obispo: “Rohingya, cuestión de humanidad. Que ambas partes construyan la paz”

Mawlamyine – “En la actual crisis en el estado de Rakhine, es urgente mostrar humanidad. Lanzamos un llamamiento por la humanidad a ambos lados, los militares Rohingya y la guerrillas. Debemos respetar y construir un futuro de paz y justicia basado en el respeto de los derechos humanos. Recordamos que durante el período de la dictadura, todas las minorías étnicas en Birmania fueron marginadas y penalizadas. Ahora queremos un cambio de enfoque del gobierno. En el estado de Rakhine hay un verdadero conflicto armado porque los rohingya han formado un ejército, el Arakan Rohingya Salvation Army , y el problema se ha complicado, convirtiéndose en un problema de seguridad”: así lo declara el obispo Raymond Saw Po Ray, que dirige la diócesis de Mawlamyine y es presidente de la Comisión de Justicia y Paz en la Conferencia Episcopal de Myanmar.
En el estado birmano de Rakhine desde el 25 de agosto, se producen combates entre el Arakan Rohingya Salvation Army y el ejército de Myanmar. Y los que sufren más son la población civil de la minoría étnica, que se está moviendo hacia Banglsdesh, alcanzando en pocos días la cifra de 60.000 refugiados. Pero ahora Bangladesh ha comenzado a poner resistencia a la entrada de los desplazados para evitar otra invasión de personas desplazadas en un país marcado por la pobreza y la superpoblación.
El obispo dice a la Agencia Fides “la Iglesia birmana sigue orando por la paz y manteniendo esperanza en la reconciliación. En este sentido, la visita del Papa Francisco a Myanmar del 27 al 30 de noviembre parece muy oportuna y preciosa: el Papa será un apóstol de la reconciliación. Pero hay que recordar que la paz debe prepararse con un enfoque que no se centre sólo en uno mismo, sino que tenga en cuenta las necesidades y expectativas de los demás”.“El Papa ha hablado de los Rohingya – continúa Mons. Raymond Saw Po Ray – y esperamos que su llamamiento por la paz sea bien recibido por todas las partes en conflicto. El problema de los Rohingya es muy delicado, y el uso mismo del término “Rohingya” es bastante polémico si uno lee su historia. La cuestión hoy es un tema muy sensible por las relaciones con el gobierno, que los define como ‘minoría bengalí’. Por esta razón, como Obispos hemos sugerido al Papa que no use ese término en sus mensajes de paz y de respeto a las minorías”.
Ya desde 1982, la junta militar birmana había puesto en marcha una ley sobre la nacionalidad que negaba la birmana a los Rohingya: esta minoría étnica de religión islámica no es reconocida por el Estado y está privada de cualquier derecho. La violencia comenzó en el estado en 2012 y luego a partir de octubre de 2016 cuando, como resultado del desorden fronterizo, se desencadenó una caza que ha llevado a la Ong a hablar de “limpieza étnica” y “genocidio”. A principios de 2017, más de 30.000 refugiados estaban hacinados en campamentos de refugiados. Según el informe del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, publicado el pasado 20 de junio, Día Mundial del Refugiado, hay 490.000 rohingyas que han abandonado sus hogares en estos años y 276.000 de ellos están en Bangladesh.