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El Papa en Ostia (Roma). Comentario de Vatican Insider

El Papa en Ostia: no a la indiferencia y al silencio, que se abra la vía de la legalidad

Francisco celebró el “Corpus Domini” en el litoral romano como Pablo VI hace 50 años. A los ciudadanos: «Han sufrido, pero deshagan los nudos del miedo y la opresión»
ANSA

El Papa en Ostia

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Pubblicato il 03/06/2018
Ultima modifica il 03/06/2018 alle ore 19:50
SALVATORE CERNUZIO
OSTIA

 

Derribar «los muros de la indiferencia y del silencio cómplice», arrancar «las rejas de los abusos y de las prepotencias», abrir «las vías de la justicia, del decoro y de la legalidad». En la Ostia de los clanes y de la violencia, de los arrestos y de las amenazas, de las investigaciones por la colaboración con las mafias, el Papa Francisco celebró la solemnidad del “Corpus Domini”retomando un gesto que hizo hace cincuenta años el beato Pablo VI, quien en octubre será proclamado santo, y rompiendo la “tradición” de los últimos 40 años, durante los que se celebró esta fiesta en San Juan de Letrán. Una ocasión para que Bergoglio estrechara a los ciudadanos de esta localidad que han vivido «situaciones dolorosas», según recordó al dirigir una invitación para «deshacer esos nudos» que nos tienen amarrados al «miedo y a la opresión» y a no quedarse «en la playa esperando que llegue algo, sino zarpar libres, valientes, unidos».

 

Metáforas claras con las que el Papa habló a esta ciudad del litoral romano (que hoy vivió fuertes medidas de seguridad), que, después de la misa en la plaza de la Parroquia de Santa Mónica, atravesó en procesión llevando por los barrios el Santísimo Sacramento hasta la parroquia de Nuestra Señora de Bonaria, un culto que tiene orígenes sardos y que también tiene raíces en Argentina.

 

Abrirse y zarpar, animó Francisco, «dejarse transportar por la ola de Jesús». Él, aseguró, «desea habitar entre ustedes. Quiere visitar las situaciones, entrar a las casas, ofrecer su misericordia liberadora, bendecir, consolar. Ustedes han vivido situaciones dolorosas; el Señor quiere estar cerca de ustedes».

 

Es el Evangelio mismo quien lo dice. La lectura de hoy narra la Última cena, en donde aparece en varias ocasiones el verbo “Preparar”. «Los discípulos van a preparar, pero el Señor ya había preparado», subrayó Francisco. Jesús «prepara para nosotros y también nos pide que preparemos. ¿Qué prepara para nosotros? Un sitio y un alimento. Un sitio, mucho más digno del gran “salón adornado” del Evangelio. Es nuestra casa espaciosa y vasta acá abajo: la Iglesia, en donde hay y debe haber sitio para todos».

 

Pero Cristo, dijo el Papa Francisco a los ciudadanos de Ostia, También ha recibido un sitio allá arriba, en el paraíso, para estar a su lado y entre nosotros «para siempre». Entonces, dos dones: «sitio» y «alimento», que son «lo que nos sirve para vivir». Son «la comida y el alojamiento definitivos». Y «ambos nos son dados en la Eucaristía», afirmó el Papa. Ella es «el pan del futuro, que ya ahora nos hace saborear un porvenir infinitamente más grande que cualquier expectativa». Es «el pan que quita el hambre de nuestras expectativas más grandes y alimenta nuestros sueños más bellos». Es «la prenda de la vida eterna»: no solo «una promesa», sino «una anticipación concreta de lo que nos será dado», o, mucho mejor, la «“reservación” del paraíso».

 

 

Francisco exhortó a nutrirse de este alimento: «en la vida tenemos constantemente necesidad de alimentarnos, y no solo de comida, sino también de proyectos y afectos, de deseos y de esperanzas. Tenemos hambre de ser amados. Pero las felicitaciones más agradables, los regalos más bellos y las tecnologías más avanzadas no bastan, no nos sacian nunca del todo. La Eucaristía es un alimento simple, como el pan, pero es el único que sacia, porque no hay amor más grande». Entonces, «elijamos este alimento de vida: ¡pongamos en primer lugar la Misa, volvamos a descubrir la adoración en nuestras comunidades!», animó el Papa.

 

Pero al mismo tiempo invitó a «preparar» un sitio a Jesús: Él «no prefiere lugares exclusivos o excluyentes», sino que busca «sitios no alcanzados por el amor, no tocados por la esperanza». «A esos lugares incómodos desea ir y nos pide que hagamos preparativos», afirmó Bergoglio. «¡Cuántas personas no tienen un sitio digno para vivir ni comida para comer! Pero todos conocemos a personas solas, que sufren, necesitadas: son tabernáculos abandonados». Debemos visitar estos lugares, exhortó el Papa, derramando en ellos el mismo «amor» que se recibe en la Eucaristía, que en la vida se traduce pasando del yo al tú». Por ello propuso una última invitación: a no permanecer «fura, distantes», sino a entrar a nuestras ciudades.

 

Por ello hay que preguntarnos: «Señor, ¿cuáles puertas quieres que te abra aquí? ¿Cuáles rejas nos llamas a abrir de par en par, cuáles cerrazones debemos superar?». Seguramente las de la «indiferencia», del «silencio cómplice», de los «abusos y de las prepotencias», dijo el Papa, para abrir, por el contrario, las puertas de «la justicia», del «decoro», de la «legalidad» y llevarle a todos «fraternidad, justicia y paz».

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El Papa ha celebrado hoy en Ostia (Roma) la fiesta litúrgica del Corpus Christi.

Papa en Ostia Papa en Ostia  

El Papa en Ostia: Jesús quiere vivir entre nosotros, abrámosle las puertas

La Eucaristía, es el único alimento que sacia: allí encontramos a Jesús, compartimos su vida y sentimos su amor

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Jesús prepara para nosotros “un lugar y un alimento”, es decir, el “alimento” Eucarístico, que es Él mismo, que además es “lugar” aquí abajo, -porque es el corazón palpitante de la Iglesia-; y lo es también arriba, en la eternidad. La Eucaristía, pues, es la única materia en la tierra que “sabe” a eternidad. Es la “reserva del Paraíso”, un anticipo concreto de lo que nos será dado. Así sintetizado, el Papa Francisco se refirió a la Eucaristía, en la Solemnidad del Corpus Christi, que se celebra hoy en Italia y en otras partes del mundo.

En esta ocasión el Sumo Pontífice peregrinó a Ostia, en la costa romana, para celebrar la Santa Misa en la Parroquia Santa Mónica, cuya primera piedra bendijo su amado predecesor, el Papa Pablo VI, en la celebración de la misma Solemnidad, 50 años atrás.

Jesús “prepara” para nosotros y pide que cooperemos

Centrándose en el Evangelio hodierno que narra la Última Cena, en el que se repite varias veces el verbo “preparar”, el Papa resaltó precisamente, que los preparativos están en el centro de la atención del evangelista:

“Los discípulos preguntan, por ejemplo: «Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» (Mc 14,12). Jesús los envía a prepararla dándoles indicaciones precisas y ellos encuentran «una habitación grande, acondicionada y dispuesta» (v. 15). Los discípulos van a preparar, pero el Señor ya había preparado”.

El Santo Padre notó, pues, que algo similar ocurrió cuando Jesús se apareció por tercera vez a los discípulos en la orilla, y les preparó pan y pescado. También entonces el Maestro pidió a los discípulos que cooperen. Y resumió:

“Jesús, en definitiva, prepara para nosotros y nos pide que también nosotros preparemos. ¿Qué prepara para nosotros? Un lugar y un alimento”.

El lugar: la eternidad. El alimento: Él mismo

El lugar es la Iglesia, “donde hay y debe haber un lugar para todos”, redundó queridamente el Pontífice. Pero también, dijo, hay un lugar arriba, es decir, en el Paraíso, para estar con Él y entre nosotros, “para siempre”.

El alimento -señaló luego el Papa – , es el pan, que es Él mismo. “Estos dos dones, el lugar y el alimento, son lo que nos sirve para vivir. Son la comida y el alojamiento definitivos. Ambos se nos dan en la Eucaristía”.

La Eucaristía, ahondó el Obispo de Roma, “es el único pan que sabe a eternidad”:

Es “el pan del futuro, que ya nos hace pregustar un futuro infinitamente más grande que cualquier otra expectativa mejor”. Es el pan que “sacia nuestros deseos más grandes y alimenta nuestros sueños más hermosos”. Es “prenda de la vida eterna”, es decir, un “anticipo concreto de lo que nos será dado”. “La Eucaristía es la ‘reserva’ del Paraíso; es Jesús, viático de nuestro camino hacia la vida bienaventurada que no acabará nunca”, subrayó.

Seguidamente, el Romano Pontífice habló del “hambre” que tenemos, que no es sólo de comida, sino también de “proyectos y afectos, deseos y esperanzas”. “Tenemos hambre –dijo – de ser amados”. Y, la Eucaristía – advirtió positivamente el Papa – es el “único” alimento que sacia. Y esto porque “no hay amor más grande”, que aquel de Jesús.

“Pidamos la gracia de estar hambrientos de Dios, nunca saciados de recibir lo que él prepara para nosotros”, rezó.

“Preparemos” con el Señor

Volviendo sobre el Evangelio del día, el Papa recordó que, como a los primeros discípulos, también a nosotros Jesús nos pide “preparar”. Y como ellos, también nosotros le preguntamos: «Señor, ¿dónde quieres que vayamos a preparar?».

“Jesús no prefiere lugares exclusivos y excluyentes- respondió Francisco. Busca espacios que no han sido alcanzados por el amor, ni tocados por la esperanza. A esos lugares incómodos desea ir, y nos pide a nosotros realizar para Él los preparativos”.

El Señor quiere estar cerca: abrámosle las puertas

Pero el Sumo Pontífice notó algo más: los discípulos prepararon “después de haber llegado a la ciudad”. También hoy el Señor nos llama a preparar su llegada “entrando en nuestras ciudades”.

“Jesús –dijo – desea que sean derribados los muros de la indiferencia y del silencio cómplice, arrancadas las rejas de los abusos y las intimidaciones, abiertas las vías de la justicia, del decoro y la legalidad”.

Así como los discípulos, «después de cantar el himno, salieron» al finalizar la Misa, “también nosotros saldremos”, concluyó el Santo Padre. “Caminaremos con Jesús, que recorrerá las calles de esta ciudad. Él desea habitar en medio de vosotros”.

“Abrámosle las puertas y digámosle: Ven, Señor, a visitarnos-rezó. Te acogemos en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestra ciudad. Gracias porque nos preparas el alimento de vida y un lugar en tu Reino. Haz que seamos activos en la preparación, portadores gozosos de ti, que eres el camino, para llevar fraternidad, justicia y paz a nuestras calles. Amén”.

Procesión y Bendición Eucarística

Tras la Santa Misa el Papa Francisco presidió la procesión con el Santísimo, recorriendo una distancia de poco más de un quilómetro, pasando por algunas calles de la localidad de la costa romana.

La misma concluyó en el estacionamiento de via de la Martinica, en la Parroquia de Nuestra Señora de Bonaria, donde el Santo Padre expuso el Santísimo para la adoración de los fieles e impartió la bendición eucarística.

Escuche y descargue la homilía del Papa

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Celebración del Corpus Christi en Ostia, 3 de junio de 2018


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Religión y folklore en torno al Corpus Christi en el País Vasco.

De Hélette, Armendarits et Etcharry à Oñate, le Pays Basque célèbre Besta-Berri

La procession de Besta-Berri 2017 à Etcharry et les 10 ans de sacedoce de l’abbé Aldalur © AnneLC

Ce dimanche 3 juin, de nombreux villages bas-navarrais célébreront Besta-Berri ou Fête-Dieu, la plus prestigieuse cérémonie au Pays Basque, avec un mélange unique de profane et de sacré. La messe solennelle sera suivie de la procession avec la garde armée, souvent appelée « Napoléonienne » : à Armendarits, elle aura lieu à 15h30 et à Hélette, après la messe de 10 h 30 (dimanche 10 juin, « refête » après les vêpres chantées à 16 h, la messe ayant lieu à 10 h 30).

A Oñate en Guipuzkoa, la fête porte le nom de « Korpus » et s’étend depuis le vendredi 1er jusqu’au dimanche 3 juin, lorsque les ornements du baroque ornent les processions religieuses : au milieu des figures vivantes des Apôtres, de Saint Michel et du Christ, les danseurs du groupe Oñatz évolueront au son des castagnettes et du txistu. Avec mesure et élégance, ils égrèneront les danses qui sont restées liées à ce jour de la Fête-Dieu : Saint-Sébastien, banakoa, launakoa, zortzikoa et arku-dantza (la danse des arceaux), et pour finir la journée, l’aurresku et la soka-dantza. Entretemps, le samedi 2 juin à 10h30, les membres de la société d’études basques Eusko Ikaskuntza seront honorés par les jeunes danseurs d’Oñatz sur la place des Fueros (Foruen enparantza) avant de se réunir en assemblée générale au Théâtre Santa Ana où ils nommeront la mairie d’Oñate « membre d’honneur » de la société.

La Soule n’est pas de reste où ces festivités traditionnelles au Pays Basque revêtent une solennité particulière grâce à l’école Saint-Michel Garicoïts à Etcharry, par la ferveur de la cérémonie religieuse (le 3 juin à 10 h) et la richesse des costumes du défilé qui se déroulera pour la seconde année au château Oihenartia à Etcharry (à 11 h 30). C’est Mgr Alfonso de Galarreta, évêque auxiliaire de la Fraternité Sacerdotale Saint-Pie X, qui présidera la cérémonie religieuse (à 12h30, apéritif offert, suivi du repas paroissial, sur inscription, tél. 05 59 65 70 05).

Contrairement à une opinion inexacte mais largement répandue, malgré une certaine saveur « Empire » du fait de la présence des troupes napoléoniennes dans notre région, cette garde n’est pas le souvenir « folklorisé » de cette époque mais le vestige des milices franches armées librement par le Labourd et la Navarre, avant la Révolution de 1789. L’arme, alors, n’a plus du tout la même signification : défiler le fusil à l’épaule ou l’épée au côté une fois l’an témoigne du droit et des libertés (perdues) du pays et de ses habitants ! De nombreux villages ont conservé cette antique tradition de rendre de véritables honneurs militaires au Saint-Sacrement durant la procession de la Fête-Dieu.

Le rituel prévoit la présence de sapeurs armés de haches, d’un capitaine et d’une troupe de soldats, de lanciers et de coqs, des jeunes danseurs de l’école exécutant en une magnifique figure d’ensemble la traditionnelle « Ezpata-dantza ». Sans oublier le suisse à qui revient la responsabilité de l’ordre proprement liturgique. A Etcharry, les collégiens de l’école Saint-Michel Garicoïts, montés à cheval, ouvriront la procession ! Quant à l’animation musicale, elle est due à la fanfare paroissiale d’Etcharry, très appréciée. Rappelons que cette école dont les effectifs croissent d’année en année avait été fondée à Domezain, il y a plus de trente ans, du temps du terrible et très charismatique abbé Goyhenetche, curé de ce village souletin qui avait ainsi permis l’installation de la Fraternité Sacerdotale Saint Pie X au Pays Basque, il y a plus d’un quart de siècle, avant qu’elle ne déménage, il y a deux ans, de Domezain (où l’école était à l’étroit et où ce sont les religieuses qui ont pris sa place) dans le village voisin d’Etcharry ! Depuis lors, la relève avait été assurée jusqu’à il y a peu par le jeune, dynamique et très apprécié abbé Aldalur, originaire de Béhobie. L’année dernière, Besta-Berri avait d’ailleurs fourni l’occasion de fêter ses dix ans de sacerdoce avant qu’il ne se retire au couvent des Capucins Saint-Antoine d’Aurenque où il est devenu le Père Benoît Régis en la solennité du Christ-Roi, dimanche 29 octobre dernier. Il est actuellement remplacé par (le non moins jeune) abbé Gonzague Peignot.


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El Papa celebrará la fiesta del Corpus el domingo fuera de Roma

Corpus Domini Eucaristía Corpus Domini Eucaristía   (Vatican Media)

Corpus Christi con el Papa el domingo en las afueras de Roma

La solemnidad de Corpus Christi este año el Papa Francisco la celebrará en la localidad de Ostia el domingo 3 de junio.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El papa Francisco celebrará la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el “Corpus”, el 3 de junio en Ostia, en las afueras de Roma, y no en la Basílica de San Juan de Letrán, como ha sido tradición en los últimos 40 años. Francisco presidirá la Santa Misa a las 18.00 (hora local en Italia) en la plaza de la iglesia de Santa Mónica de Ostia y después presidirá la procesión del Santísimo Sacramento. Vatican News transmitirá la radio crónica con comentario en español de este evento a través del canal de YouTube.

“Se rompe una tradición, pero comienza otra” – subraya el obispo auxiliar de la diócesis de Roma para el sector sur, Paolo Lojudice, recordando que – “hasta 1978, con Pablo VI se identificaba la celebración del Corpus Christi en diferentes áreas de la ciudad”.

“En 1968, el propio Papa Montini celebró el Corpus Christi en Ostia” asegura Lojudice, puntualizando que es algo que “forma parte de la lógica pastoral del Papa Francisco”, en su “magisterio de los signos”, que quiere llevar a la Iglesia hacia fuera, a las calles, a las periferias, a la proximidad de los ambientes y las situaciones más delicadas”.

“El próximo domingo es una gran oportunidad para toda la localidad – añade el prelado – no es una visita a una parroquia, sino a una comunidad entera”. Las cifras confirman esto: participarán cerca de 850 niños de la Comunión, a quienes se les ha pedido usar la clásica túnica blanca; 150 los niños de los oratorios, que serán identificados por una camiseta amarilla; 350 jóvenes de la Confirmación, con camiseta roja.

Además, en preparación al Corpus Domini, las ocho parroquias de Ostia organizaron una vigilia de oración, que tuvo lugar el 30 de mayo en la playa de Idroscalo.


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Festividad del Corpus Christi. Homilía por J.A. Jáuregui S.J.

 

 

CORPUS CHRISTI

 

La solemnidad del Corpus Christi es la fiesta de la Eucaristía. Celebra el don del sacramento del altar en cierto contraste con el Jueves Santo, donde la institución de la Eucaristía queda algo eclipsada por la sombra de la cruz.

Ningún otro aspecto del pensamiento teológico de san Juan ha provocado diferencias tan tajantes como toda la cuestión del sacramentalismo. La escuela kerigmática privilegió de tal forma el ministerio de la Palabra que eliminó como espureas las mediaciones materiales, en concreto, todos los textos que hacen referencia a los sacramentos. Todas las alusiones al Bautismo y a la Eucaristía serían, según esos autores, interpolaciones de un redactor eclesiástico, es decir, una especie de  “Nihil obstat” sellado por la gran Iglesia para aceptar como canónico el evangelio presuntamente sectario de Juan. Pero el rodaje de la investigación promovida por esta posición apriorística ante el cuarto evangelio ha demostrado que el mensaje cristiano no es una quintaesencia dirigida a las almas de la facción más espiritualizante de la Iglesia, sino un mensaje dirigido a la salvación de los hombres en su totalidad compuesta de alma y cuerpo.

Este mensaje encaja perfectamente con el proyecto creador de Dios enunciado en el Génesis (1,26): “Hagamos al hombre a nuestra imagen”. Y la imagen de Dios no es el alma sino el hombre con cuerpo y alma. San Juan en el pórtico de su evangelio proclama que el Verbo de Dios se hizo carne y puso su tienda entre nosotros, recalcando así la parte más material del hombre.

El secreto profundo, la novedad más original del Cristianismo respecto de todo su entorno cultural, no es una doctrina espiritual más pura que todas las demás religiones. El Cristianismo es muy terrenal, dice una gran referencia al cosmos, es “carnal”.

A partir de aquí podemos entender, evitando extremos carnalistas cuidadosamente matizados por el evangelista, lo que es propiamente la Eucaristía, el regalo que Jesús nos dejó en este sacramento. No se trata tanto de una interiorización, de un ensimismamiento ante la experiencia sublime de la inhabitación de Jesús en lo más íntimo de nuestro ser. Un aspecto, por cierto, sumamente enriquecedor que no se debe desdeñar. Pero no abarca toda la intención fundadora del Señor. Para obrar la salvación Dios podría haber tocado solamente el alma del hombre y atraer hacia Sí a cada individuo. Una concepción de la religiosidad cristiana profundamente arraigada en personas muy buenas y auténticas marcadas por el sello de una formación religiosa reformista, luterana, que no necesita de la mediación eclesial para elevarse a Dios y sentirlo en su interior, pero que trajo consigo, como confesó Käsemann en la crítica de su maestro Rudolf Bultmann, consecuencias funestas en la Europa del tercer Reich. El evangelio de Juan, en su conjunto, nos dice que Dios ha querido atraerse a los hombres de una manera corporal, real, mundiforme y no solo espiritual. Los sacramentos son signos de que podemos ver, oír y tocar el agua del bautismo, el óleo de la unción, el pan y el vino de la eucaristía.

El sacramento es un puente lanzado a la realidad de Dios. Es un signo visible de la presencia real de Dios en nuestro mundo concreto y real. Lo más íntimo del Cristianismo no consiste en una espiritualización mundífuga, sino en una integración sublime de todo el mundo real y de todo hombre viviente que lleva consigo un fuerte compromiso de solidaridad universal.

Este es el misterio de nuestra fe que acogemos primero con un silencio estremecido y proclamamos a continuación después de la consagración cada vez que celebramos la Eucaristía. Este misterio nos habla de un Dios que es amor infinito a la vida humana, a la realidad terrena. De no ser así, no se habría hecho hombre.

Esto recordamos en cada Eucaristía que celebramos. Recordamos al hombre Jesús de Nazaret. Pensamos en el modo como salio al encuentro de los hombres para prometerles incansablemente fuerza y esperanza. Y vemos cómo hizo realidad en sí mismo el mensaje que predicó y el amor del que habló. La Eucaristía es para nosotros una señal de que el amor que él predicó mostró su virtud en él mismo: La muerte no lo pudo retener”.

         Esta es la alegría de la fiesta del Corpus Christi. Ninguna religión ha pensado tan profundamente sobre el hombre entero como el Cristianismo. En un trozo de pan, en una material celebramos la presencia de Dios en medio de nosotros y nos unimos con El de una insignificante realidad manera corporal y real. El Corpus es la fiesta de la naturaleza redimida.

Bilbao, 3 de junio de 2018-05-25

José Antonio Jáuregui S.j.


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Comunión eucarística a un cónyuge no católico? Consulta alemana a Roma.

Intercomunión; 7 obispos alemanes escriben a la Santa Sede

Después de la propuesta de la Conferencia Episcopal de Alemania, pidieron que el ex Santo Oficio se exprese sobre la admisión a la Eucaristía del cónyuge no católico

El cardenal Rainer Maria Woelki

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Pubblicato il 05/04/2018
Ultima modifica il 05/04/2018 alle ore 12:11
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

¿Es posible que una o un protestante participe en la Eucaristía del cónyuge católico? En el mes de febrero la Conferencia Episcopal alemana aprobó con la mayoría cualificada de dos terceras partes de los votos el borrador para un documento a favor, que prevé esta posibilidad en ciertos casos. El pasado 22 de marzo, 7 obispos de Alemania, entre los que está el cardenal de Colonia Rainer Maria Woleki, escribieron a la Congregación para la Doctrina de la Fe y al Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos pidiendo que la Santa Sede exprese un pronunciamiento y criterios generales que sean válidos para toda la Iglesia y no solamente para una de sus regiones.

 

La noticia de la carta fue revelada por el periódico alemán “Kölner Stadt-Anzeiger”. Firmaron la carta, además de Woelki, Ludwig Schick, arzobispo de Bamberg; Konrad Zdarsa, obispo de Augusta; Gregor Maria Hanke, obispo de Eichstätt; Stefan Oster, obispo de Passau; Rudolf Voderholzer, obispo de Regensburg e Wolfgang Ipolt, obispo de Görlitz.

 

En la carta de tres páginas, enviada al arzobispo Luis Ladaria Ferrer, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, y al cardenal Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Unidad de los Cristianos, se plantea una cuestión fundamental: ¿una decisión tan importante como la admisión a la comunión de los fieles no católicos puede ser tomada por una única Conferencia Episcopal o es necesaria una «decisión de la Iglesia universal», y, por lo tanto del Papa, que sea válida en todas partes. Una nota publicada por el arzobispo de Colonia después de la publicación de la carta subraya que en la óptica de los firmatarios del documento la materia en cuestión es de tal importancia para la fe y para la unidad de la Iglesia que se deberían evitar diferencias nacionales, separadas, para llegar, en cambio, a una solución global, unificada y útil, «mediante el diálogo ecuménico».

 

El presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Rinhard Marx, arzobispo de Mónaco y Frisinga, no estaba enterado de la iniciativa de los siete obispos alemanes. En uan respuesta del 4 de abril, Marx se dijo sorprendido por esta decisión y recordó que el subsidio pastoral que se había discutido en febrero en la asamblea de los obispos de Alemania solamente era un borrador y no un texto definitivo.

 

En el comunicado final de las sesiones de trabajo de la Conferencia Episcopal, que concluyeron el pasado 22 de febrero, se lee: «Los obispos votaron una “ayuda para orientarse” que permitirá a las parejas evangélicas recibir este sacramento, con determinadas condiciones. Un presupuesto es que las parejas evangélicas, “después de un maduro examen en una conversación con el párroco o con otra persona encargada por el pastor de almas, hayan llegado en conciencia a aceptar la fe de la Iglesia Católica, poniendo fin de esta manera a una “grave situación espiritual, y que quieran satisfacer el deseo ardiente de recibir la Eucaristía”». Esta premisa establecida en el borrador del documento aprobado por los obispos alemanes es que el cónyuge cristiano pero no católico acepte «la fe de la Iglesia católica» sobre la Eucaristía y reciba la autorización, tras una entrevista con el párroco, para acceder a la comunión durante la misa con el esposo o con la esposa católicos.

 

En 2015, durante una visita a la comunidad luterana alemana de Roma, el Papa Francisco afirmó, respondiendo a una pregunta, que, a pesar de que no haya un permiso general para que los protestantes reciban la Eucaristía, la decisión corresponde a la conciencia personal del individuo, por lo que parecía que se abría la posibilidad teniendo en cuenta cada caso particularmente.

 

En la exhortación apostólica “Amoris laetitia” se afronta la cuestión en el párrafo 247: «Acerca de la participación eucarística, se recuerda que “la decisión de permitir o no al contrayente no católico la comunión eucarística debe ser tomada de acuerdo con las normas vigentes en la materia, tanto para los cristianos de Oriente como para los otros cristianos, y teniendo en cuenta esta situación especial, es decir, que reciben el sacramento del matrimonio dos cristianos bautizados. Aunque los cónyuges de un matrimonio mixto tienen en común los sacramentos del bautismo y el matrimonio, compartir la Eucaristía sólo puede ser excepcional y, en todo caso, deben observarse las disposiciones establecidas”».

 

Francisco cita en este pasaje el Directorio para la aplicación de los principios y normas sobre el ecumenismo, de 1993, en el que se subraya la complejidad del problema y en el que se describen las competencias de los obispos y de las Conferencias Episcopales.

 

Al final de las sesiones de trabajo de la Conferencia Episcopal alemana, el cardenal Marx minimizó el alcance innovador del subsidio pastoral, recordando que, de hecho, se trata de una ampliación de lo que ya contiene la legislación de la Iglesia: en algunos casos, los cónyuges protestantes pueden recibir la comunión, siempre y cuando la pareja evangélica «acepte la fe eucarística católica», y esto debe suceder solamente después de un diálogo con el párroco católico.

 

En su decisión, recuerda el sitio especializado “Il Sismografo”, los obispos alemanes que están a favor de la apertura se refieren al canon 844, párrafo 4, del Código de Derecho Canónico, que dice: «Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal de que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos».

 

Pero los obispos utilizaron una traducción alternativa del texto latino del Código, resaltó el cardenal Marx), refiriéndose a lo que Juan Pablo II escribió en su encíclica “Ecclesia de Eucharistia” (de 2003), en la que se habla, en lugar de “grave necesidad”, de una «seria necesidad espiritual». Este es el texto del Papa Wojtyla (n. 45): «Si en ningún caso es legítima la concelebración si falta la plena comunión, no ocurre lo mismo con respecto a la administración de la Eucaristía, en circunstancias especiales, a personas pertenecientes a Iglesias o a Comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la Iglesia católica. En efecto, en este caso el objetivo es satisfacer una grave necesidad espiritual para la salvación eterna de los fieles, singularmente considerados, pero no realizar una intercomunión, que no es posible mientras no se hayan restablecido del todo los vínculos visibles de la comunión eclesial».

 

Los obispos alemanes que están a favor de la apertura afirman que esta «grave necesidad espiritual» podría encontrarse en los matrimonios mixtos entre parejas cristianas y un solo miembro católico.


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Licitud de la comunión en la mano y la opinión del Card. Sarah

¿La comunión en la mano?; el Papa recuerda que es posible

Francisco insiste en que las Conferencias Episcopales son las que deben autorizar las maneras para recibir la Eucaristía. El cardenal Sarah había criticado la costumbre difundida en la actualidad denunciando un ataque diabólico

Comulgando en París

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Pubblicato il 22/03/2018
Ultima modifica il 22/03/2018 alle ore 15:13
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Son pocas líneas, pero muy significativas. Al proseguir con su catequesis sobre la misa, durante la Audiencia general del miércoles 21 de marzo de 2018, el Papa Francisco recordó las diferentes maneras en las que se puede recibir la Eucaristía, entre las que está la costumbre de recibir la hostia consagrada en las manos. Un recordatorio que llega después de las severas palabras con las que el cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino, criticó hace algunas semanas esta práctica.

 

Esto es lo que dijo Francisco: «La Iglesia desea vivamente que también los fieles reciban el Cuerpo del Señor con hostias consagradas en la misma Misa; y el signo del banquete eucarístico se expresa con mayor plenitud si la santa comunión se hace bajo las dos especies, aún a sabiendas de que la doctrina católica enseña que bajo una sola especie se recibe a Cristo todo entero (cfr. “Introducción general del Misal Romano”, 85; 281-282)».

 

«Según la praxis eclesial –continuó Bergoglio–, el fiel se acerca normalmente a la Eucaristía en forma procesional, como hemos dicho, y se comulga de pie y con devoción, o de rodillas, como establece la Conferencia Episcopal, recibiendo el sacramento en la boca o, en donde se permite, en la mano, como prefiera (cfr. IGMR, 160-161). Después de la comunión, para custodiar en el corazón el don recibido nos ayuda el silencio, la oración silenciosa».

 

En pocas líneas, el Pontífice recuerda, pues, que la comunión recibida por el fiel en las manos no representa, en los hechos, un abuso, sino una de las modalidades previstas en la Introducción General del Misal Romano. Esto es lo que prescriben precisamente los párrafos 160 y 161 de tal documento: «Después el sacerdote toma la patena o el copón y se acerca a quienes van a comulgar, los cuales de ordinario, se acercan procesionalmente. No está permitido a los fieles tomar por sí mismos el pan consagrado ni el cáliz sagrado, ni mucho menos pasarlo de mano en mano entre ellos. Los fieles comulgan estando de rodillas o de pie, según lo haya determinado la Conferencia de Obispos. Cuando comulgan estando de pie, se recomienda que antes de recibir el Sacramento, hagan la debida reverencia, la cual debe ser determinada por las mismas normas».

 

«Si la Comunión se recibe sólo bajo la especie de pan –continúa el documento–, el sacerdote, teniendo la Hostia un poco elevada, la muestra a cada uno, diciendo: El Cuerpo de Cristo. El que comulga responde: Amén, y recibe el Sacramento, en la boca, o donde haya sido concedido, en la mano, según su deseo. Quien comulga, inmediatamente recibe la sagrada Hostia, la consume íntegramente».

 

Ese «donde haya sido concedido» significa donde la Conferencia Episcopal haya permitido la comunión en la mano, concediendo también este uso. Por lo que no puede ser considerado un abuso, al estar contemplado en la Introducción del Misal y al haber sido autorizado explícitamente por los obispos locales.

 

El cardenal Robert Sarah, Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (nombrado por el Papa Francisco), en su prefacio al libro de Federico Bortoli “La distribución de la Comunión en la mano. Perfiles históricos, jurídicos y pastorales”, recientemente denunció un ataque diabólico múltiple contra la Eucaristía, afirmando precisamente que la costumbre de recibir la comunión en la mano sería una puerta abierta para estos ataques y recordando que la partícula se recibe con la lengua y de rodillas.

 

«¿Por qué nos obstinamos –se pregunta Sarah en el texto– en comulgar de pie y en la mano? ¿Por qué esta actitud de falta de sumisión a los signos de Dios?». Y después advirtió: «Que ningún sacerdote ose pretender imponer la propia autoridad sobre esta cuestión rechazando o maltratando a los que desean recibir la Comunión de rodillas y en la lengua: vayamos como los niños y recibamos humildemente de rodillas y en la lengua el Cuerpo de Cristo».

 

Sarah sostiene que recibir la Eucaristía en la mano se ha convertido en una práctica porque, «debido a una reforma litúrgica que habría debido ser homogénea con los ritos anteriores, una concesión particular se ha convertido en una ganzúa para forzar y vaciar la caja fuerte de los tesoros litúrgicos de la Iglesia».