Loiola XXI

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Catequesis del Papa sobre la eucaristía.

Papa: Redescubrir la belleza de la celebración eucarística

 

 

(RV).- En su catequesis de la Audiencia General del segundo miércoles de noviembre el Papa Francisco propuso un nuevo ciclo de reflexiones centradas en el “corazón” de la Iglesia, es decir en la Eucaristía. Y explicó que es fundamental para los cristianos conocer el valor de la Santa Misa, a fin de vivir cada vez más plenamente nuestra relación con Dios.

Hablando en italiano, el Santo Padre afirmó que no podemos olvidar al gran número de cristianos que, a lo largo de dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte para defender la Eucaristía; a la vez que tantos hoy, arriesgan su vida al participar en la Misa dominical.

Después de remontarse al lejano año 304 – durante las persecuciones del emperador Diocleciano –  para recordar la respuesta de un grupo de cristianos – arrestados por haber sido sorprendidos mientras celebraban la Misa – quienes habían declarado: “Sin el domingo no podemos vivir”; el Papa Bergoglio explicó que esto significa que “si no podemos celebrar la Eucaristía, no podemos vivir”, o que “nuestra vida cristiana moriría”.

Se puede renunciar a la vida terrenal por la Eucaristía.

Francisco también destacó que Jesús dijo a sus discípulos: “Si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán la vida. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”. De manera que aquellos fieles de los primeros siglos del cristianismo a los que se les dio muerte a causa de su fe han dejado el testimonio – dijo el Obispo de Roma – de que se puede renunciar a la vida terrenal por la Eucaristía, porque ella nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte. Y este testimonio  – añadió el Papa – “nos interpela a todos pidiéndonos una respuesta acerca del significado que tiene, para cada uno de nosotros, el hecho de participar en el Sacrificio de la Misa y acercarnos a la Mesa del Señor.

De ahí las preguntas que formuló el Pontífice: “¿Estamos buscando aquella fuente de la que brota el agua viva para la vida eterna; que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo en Cristo?

Éste – respondió el Santo Padre – es el sentido más profundo de la Santa Eucaristía, que significa “agradecimiento”. Sí, agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos implica y nos transforma en su comunión de amor.

Francisco afirmó asimismo que en sus próximas catequesis dará respuesta a algunas preguntas importantes sobre la Eucaristía y la Misa, para redescubrir, o incluso descubrir, cómo a través de este misterio de la fe resplandece el amor de Dios.

La formación litúrgica de los fieles es indispensable para la verdadera renovación.

Tras aludir al Concilio Ecuménico Vaticano II que estuvo animado por el deseo de conducir a los cristianos a comprender la grandeza de la fe y la belleza del encuentro con Cristo; el Papa Francisco concluyó afirmando que los Padres conciliares subrayaron que la formación litúrgica de los fieles es indispensable para la verdadera renovación.

“Y es precisamente también ésta – dijo textualmente el Papa Francisco –  la finalidad del ciclo de catequesis que hoy comenzamos: crecer en el conocimiento del gran don que Dios nos ha dado en la Eucaristía”. A la vez que formuló el deseo de que la Santísima Virgen María nos acompañe en este nuevo camino.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

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Garantizar la autenticidad del pan y del vino para la eucaristía.

La Congregación de Culto Divino pide vigilar la calidad del pan y del vino para la Eucaristía

Domingo 9 Jul 2017 | 11:30 am

Ciudad del Vaticano (AICA):   

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, envió una Carta circular a los Obispos exhortando “vigilar la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan”. La carta firmada por su prefecto, el cardenal Robert Sarah y el arzobispo secretario Arthur Roche, precisa que fue escrita por encargo del papa Francisco.

El documento advierte que, tanto en las hostias como en los vinos que se venden, ultimamente, no están garantizados los ingredientes necesarios que los hacen pan y vino. Señalan abusos graves como introducir azúcar o miel, o con otros cereales. La carta advierte, además, que quienes preparen las hostias tienen que ser personas expertas en esto.

Señalando que “hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet”, el Dicasterio, sugiere que “para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los obispos dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados”.

Tras recordar ante todo que “el pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa”, se señala claramente que “es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados”.

La Carta recuerda también que “el vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida”.

La Carta fue fechada el 15 de junio de 2017, Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.

Carta circular a los Obispos sobre el pan y el vino para la Eucaristía

1. La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, por encargo del Santo Padre Francisco, se dirige a los Obispos diocesanos (y a quienes se les equiparan en el derecho) para recordar que les compete, sobre todo, a ellos proveer dignamente lo necesario para la celebración de la Cena del Señor (cf. Lc 22,8.13).
Compete al Obispo, primer dispensador de los misterios de Dios, moderador, promotor y custodio de la vida litúrgica en la Iglesia a él confiada (cf. CIC can. 835 §1), vigilar la calidad del pan y del vino destinados a la Eucaristía y, por tanto, a aquellos que los preparan. Con el fin de ayudar, se recuerdan las disposiciones vigentes y se sugieren algunas indicaciones prácticas.

2. Mientras que hasta ahora, por lo general, algunas comunidades religiosas se ocupaban de preparar el pan y el vino para la celebración de la Eucaristía, hoy se venden también en los supermercados, en otros negocios y a través de internet. Este Dicasterio, para no dejar dudas acerca de la validez de la materia eucarística, sugiere a los Ordinarios dar indicaciones al respecto, por ejemplo, garantizando la materia eucarística mediante certificados apropiados.
Es el Ordinario el que debe recordar a los presbíteros, en particular a los párrocos y a los rectores de las iglesias, su responsabilidad para comprobar quién es la persona encargada de proveer el pan y el vino para la celebración, así como la idoneidad de la materia. Además, corresponde al Ordinario informar y recordar a los productores del vino y del pan para la Eucaristía el respeto absoluto de las normas.

3. Las normas acerca de la materia eucarística, indicadas en el can. 924 del CIC y en los números 319 – 323 de la Institutio generalis Missalis Romani, han sido ya explicadas en la Instrucción Redemptionis Sacramentum de esta Congregación (25 de marzo de 2004):
a) “El pan que se emplea en el santo Sacrificio de la Eucaristía debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente, para que no haya ningún peligro de que se corrompa.
Por consiguiente, no puede constituir la materia válida, para la realización del Sacrificio y del Sacramento eucarístico, el pan elaborado con otras sustancias, aunque sean cereales, ni aquel que lleva mezcla de una sustancia diversa del trigo, en tal cantidad que, según la valoración común, no se puede llamar pan de trigo.
Es un abuso grave introducir, en la fabricación del pan para la Eucaristía, otras sustancias como frutas, azúcar o miel. Es claro que las hostias deben ser preparadas por personas que no sólo se distingan por su honestidad, sino que además sean expertas en la elaboración y dispongan de los instrumentos adecuados” (n. 48).
b) “El vino que se utiliza en la celebración del santo Sacrificio eucarístico debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. […] Téngase diligente cuidado de que el vino destinado a la Eucaristía se conserve en perfecto estado y no se avinagre. Está totalmente prohibido utilizar un vino del que se tiene duda en cuanto a su carácter genuino o a su procedencia, pues la Iglesia exige certeza sobre las condiciones necesarias para la validez de los sacramentos.
No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género, que no constituyen una materia válida” (n. 50).

4. La Congregación para la Doctrina de la Fe, en la Carta circular a los Presidentes de las Conferencias Episcopales acerca del uso del pan con poca cantidad de gluten y del mosto como materia eucarística (24 de julio de 2003, Prot. N. 89/78 – 17498), ha indicado las normas respecto a las personas que, por diversos y graves motivos, no pueden tomar pan preparado normalmente o vino normalmente fermentado:

  • a)“Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria para obtener la panificación sin añadir sustancias extrañas ni recurrir a procedimientos que desnaturalicen el pan” (A. 1-2).
  • b)“Es materia válida para la Eucaristía el mosto, esto es, el zumo de uva fresco o conservado, cuya fermentación haya sido suspendida por medio de procedimientos que no alteren su naturaleza (por ejemplo el congelamiento)” (A. 3).
  • c)“Es competencia del Ordinario conceder a los fieles y a los sacerdotes la licencia para usar pan con una mínima cantidad de gluten o mosto como materia para la Eucaristía. La licencia puede ser concedida habitualmente, mientras dure la situación que la ha motivado” (C. 1).

5. Además, dicha Congregación ha decidido que la eucarística preparada con organismos genéticamente modificados puede ser considerada materia válida (cf. Carta al Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos acerca de la materia eucarística preparada con organismos genéticamente modificados, 9 de diciembre de 2013, Prot. N. 89/78 – 44897).

6. Los que preparan el pan y producen el vino para la celebración deben ser conscientes que su obra está orientada al Sacrificio Eucarístico y esto pide su honestidad, responsabilidad y competencia.

7. Para que se cumplan estas normas generales, los Ordinarios, si lo estiman oportuno, pueden ponerse de acuerdo como Conferencia Episcopal, dando indicaciones concretas. Vista la complejidad de situaciones y circunstancias, así como la falta de respeto en el ámbito sagrado, se advierte la necesidad práctica que, por encargo de la Autoridad competente, haya quien garantice efectivamente la genuinidad de la materia eucarística por parte de los fabricantes como de su conveniente distribución y venta.

Se sugiere, por ejemplo, que una Conferencia Episcopal pueda encargar a una o más Congregaciones religiosas u otra Entidad capaz de verificar las garantías necesarias sobre la producción, conservación y venta del pan y del vino para la Eucaristía en un determinado país y en los países en los que se exportan. Se recomienda también que el pan y el vino destinados a la Eucaristía sean convenientemente tratados en los lugares de venta. En la sede de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, a 15 de junio de 2017, solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.+