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El Papa celebra el Corpus Domini en Casal Bertone de Roma. Homilía.

Papa Francisco Celebración Eucarística  Corpus Christi Casal BertoneEl Papa preside la Celebración Eucarística en la Solemnidad del Corpus Christi en la parroquia romana de Santa Maria Consolatrice en el barrio de Casal Bertone  (Vatican Media)

Papa: La Eucaristía que recibimos nos transmite la mentalidad de Dios

En la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo el Santo Padre Francisco preside la Misa en la explanada de la Parroquia de Santa María Consoladora en el barrio Romano de Casal Bertone, y después guía la procesión por las calles de la zona. La Eucaristía nos lleva a entregarnos a los demás y es antídoto contra la indiferencia, afirma el Papa

María Cecilia Mutual – Ciudad del Vaticano

Decir y dar: parte de estos dos verbos sencillos la homilía del Papa Francisco en la misa celebrada en la solemnidad del Corpus Christi, que el Pontífice ha querido celebrar en el barrio romano de Casal Bertone.

Decir y bendecir: la palabra se trasforma en don

En su homilía, el Santo Padre se refiere a la primera lectura, recordando el episodio de la bendición de Melquisedec a Abrán. El “decir “de Melquisedec – precisa –  es “bendecir”. Francisco explica que “todo comienza desde la bendición: las palabras de bien engendran una historia de bien”. Y se remite seguidamente al Evangelio hodierno, a la multiplicación de los panes y los peces, recordando que Jesús también “pronunció la bendición sobre ellos” antes de darlos a sus discípulos. “Y esta bendición hace brotar una cascada de bien”.

Bendiciendo, explica el Papa, la palabra se transforma en don porque cuando se bendice “no se hace algo para sí mismo, sino para los demás”, “con amor”. Francisco afirma que tantas veces hemos sido bendecidos, a veces cono palabras que hemos escuchado palabras que nos han hecho bien. “Nos hemos convertido en bendecidos el día del Bautismo, y al final de cada misa somos bendecidos”.

“ La Eucaristía es una escuela de bendición. Dios dice bien de nosotros, sus hijos amados, y así nos anima a seguir adelante. ”

Sacerdotes no tengan miedo de bendecir

El Obispo de Roma se dirige después a los pastores y tras indicarles que es importante “acordarse” de bendecir,  los alienta a “no tener miedo de bendecir”:

Queridos sacerdotes, no tengáis miedo de bendecir, de bendecir al pueblo de Dios, vayan adelante con la bendición. El Señor desea decir bien de su pueblo, está feliz de que sintamos su afecto por nosotros. Y solo en cuanto bendecidos podremos bendecir a los demás con la misma unción de amor.

Francisco constata cuanto es triste ver con qué facilidad hoy se maldice, se desprecia, se insulta. De ahí su exhortación:

Nosotros, que comemos el Pan que contiene en sí todo deleite, no nos dejemos contagiar por la arrogancia, no dejemos que la amargura nos llene. El pueblo de Dios ama la alabanza, no vive de quejas; está hecho para las bendiciones, no para las lamentaciones. Ante la Eucaristía, ante Jesús convertido en Pan, ante este Pan humilde que contiene todo el bien de la Iglesia, aprendamos a bendecir lo que tenemos, a alabar a Dios, a bendecir y no a maldecir nuestro pasado, a regalar palabras buenas a los demás.

Dar y compartir

El Papa Bergoglio vuelve a la primera lectura para explicar el significado de la segunda palabra: dar. Y para ello pone como ejemplo a Abraham que, bendecido por Melquisedec, «le dio el diezmo de todo». Y retoma una vez más el Evangelio del día para recordar que también Jesús “después de recitar la bendición, dio el pan para ser distribuido, revelando así el significado más hermoso: el pan no es solo un producto de consumo, sino también un modo de compartir”. La narración de la multiplicación de los panes “nunca se habla de multiplicar” sino de “compartir”, evidencia el Pontífice.

El verbo de Jesús no es tener sino dar

Francisco nota que en el mundo se busca siempre aumentar las ganancias y se pregunta ¿cuál es el propósito? ¿Es dar o tener? ¿Compartir o acumular?

“ La “economía” del Evangelio multiplica compartiendo, nutre distribuyendo, no satisface la voracidad de unos pocos, sino que da vida al mundo. ”

Eucaristía antídoto contra la indiferencia

Recordando la petición de Jesús a los discípulos: “Dadles vosotros de comer” el Obispo de Roma explica que lo que Jesús quiere decirnos es que lo que tenemos da fruto si lo damos y no importa si es poco o mucho.

El Señor hace cosas grandes con nuestra pequeñez, como hizo con los cinco panes. No realiza milagros con acciones espectaculares, sino con gestos humildes, partiendo con sus manos, dando, repartiendo, compartiendo. La omnipotencia de Dios es humilde, hecha sólo de amor. Y el amor hace obras grandes con lo pequeño. La Eucaristía nos los enseña: allí está Dios encerrado en un pedacito de pan. Sencillo y esencial, Pan partido y compartido, la Eucaristía que recibimos nos transmite la mentalidad de Dios. Y nos lleva a entregarnos a los demás. Es antídoto contra el “lo siento, pero no me concierne”, contra el “no tengo tiempo, no puedo, no es asunto mío.

Arriesgar lo poco que se tiene

En la conclusión el Papa llama a cada uno a arriesgar lo poco que tiene “que es mucho a los ojos de Jesús”, con la conciencia de que no estamos solos sino que contamos con “la Eucaristía, el Pan del camino, el Pan de Jesús”.

En nuestra ciudad, hambrienta de amor y atención, que sufre la degradación y el abandono, frente a tantas personas ancianas y solas, familias en dificultad, jóvenes que luchan con dificultad para ganarse el pan y alimentar sus sueños, el Señor te dice: “Tú mismo, dales de comer”. Y tú puedes responder: “Tengo poco, no soy capaz”.  No es verdad, lo poco que tienes es mucho a los ojos de Jesús si no lo guardas para ti mismo, si lo arriesgas. El Señor viene a nuestras calles para decir-bien de nosotros y para darnos ánimo. También nos pide que seamos don y bendición.

 

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El Papa Francisco celebra la misa en la solemnidad del Corpus Christi en el barrio romano de Casal Bertone


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Hacia una iglesia sin eucaristías? Comentario del profesor jesuita Costadoat.

¿Una iglesia sin eucaristías?

Felices-Pascuas

(Jorge Costadoat, S.J.)-

Imaginemos que entra en la humanidad un virus letal que mata a la tercera parte de los seres humanos y, por una razón desconocida, mueren todos los sacerdotes, todos los obispos y el Papa.

El desastre eclesial que se produce es mayor. Los cristianos se encuentran completamente desorientados. Una vez que vuelve la calma, sin embargo, surge la necesidad de continuar juntos. He aquí que en distintas partes del planeta en que la iglesia aún está presente, surge la misma pregunta: “¿quién celebrará la eucaristía?”. El sacerdote al consagrar la hostia, alzándola lo más posible, los extasiaba. Ahora en cambio experimentan una carencia que no saben cómo calmar. Les parece que no hay iglesia sin lectura de las Escrituras y sin poder comulgar con Cristo. ¿Qué  pueden hacer para recordar la entrega de Jesús, su muerte y su resurrección? Sin rememorar a Jesús y sin compartir su mesa, piensan, el cristianismo se licuará dentro de poco. Seguirá habiendo fe, sí, pero no en el Dios en quien Jesús creyó.

Hace tiempo que vengo escuchando de comunidades que no tienen un sacerdote que celebre en ellas la eucaristía. Me dicen que en Brasil algo así como la mitad de las comunidades carecen de él. Me parece que, puestos los ojos en el futuro, debiera ya ahora ensayarse nuevas modalidades de celebrar fraternalmente la fe.

Sé de una comunidad que se reúne una vez al mes: sus integrantes deciden allí mismo quién puede presidir la celebración eucarística, llevan pan y vino corrientes, cuentan con una plegaria eucarística que se consiguieron creo que en Bélgica, comparten lo que está ocurriendo en sus vidas y, por supuesto, leen y comentan entre todos la Palabra. Llaman a estas reuniones “eucaristías” como si realmente lo fueran. Los motivos para hacer algo así son varios. Pero ellos, por de pronto, no soportan más el modo en que los párrocos y otros curas celebran la eucaristía. Les parece que, conforme cambia la cultura, las maneras de hacerlo traicionan cada vez más la intención del Vaticano II de dar participación a los fieles. La fundamentación teológica para proceder así es esta: en el sacramento del bautismo, aseguran, están contenidos todos los sacramentos de la iglesia. Los bautizados y bautizadas pueden eventualmente extraer de su sacerdocio bautismal el servicio sacerdotal y actualizarlo. En los mismos cristianos, dicen, la iglesia se da en plenitud.

Este caso me ha hecho pensar en la posibilidad de realizar comidas eucarísticas. No en reemplazo de las eucaristías propiamente tales, sino a modo de complemento. Pienso en cenas al atardecer, a la hora del recogimiento, que recuerden que Jesús comía con todo tipo de personas. Los fariseos, que cuando comían hacían grupo aparte, decían de él ser “un comilón y borracho, amigos de publicanos y pecadores”. Estoy pensando en personas que quieren emprender un camino comunitario de seguimiento de Cristo; que no tienen dónde ir a misa porque carecen de una iglesia cercana; que no están dispuestas a que el cura las reprenda en público; que la liturgia de la iglesia se les ha vuelto un rito huero e insoportable; o que sufren con que sus hijos sean hoy alérgicos a la religión y quisieran ellas ofrecerles otra manera de entender la comensalidad cristiana. En estas comidas podría contarse con una pauta elaborada por la misma comunidad: comenzar y terminar con el signo de la cruz, preparar lecturas con anticipación, crear un momento de silencio profundo hacia el final, y comer, tal cual, comer y conversar sobre la vida, sobre lo que ocurre en el país, el mundo y la iglesia igual como se hace en las comidas entre amigos, solo que esta vez con un explícito propósito de dar gracias al Señor. ¿Pudiera resultar?

En Chile estamos lejos de la situación descrita al principio. Ningún virus hace peligrar a los sacerdotes. Pero los eclesiásticos estamos haciendo peligrar a la iglesia. Esto, a la vez, hace pensar que en los próximos cincuenta o setenta años, si se mantiene la tendencia de disminución de vocaciones, habrá poquísimos ministros que  puedan celebrar la eucaristía.

Espero que el Papa Francisco pueda ayudar a reflotar el episcopado chileno y los católicos recuperen la confianza en sus autoridades. Igual así, creo conveniente ensayar nuevas modalidades de ser iglesia y de celebrar la fe. Las actuales, con o sin escándalos por los abusos del clero, difícilmente encausan el cristianismo de esta época.

Jorge Costadoat, S.J.


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El Papa en Ostia (Roma). Comentario de Vatican Insider

El Papa en Ostia: no a la indiferencia y al silencio, que se abra la vía de la legalidad

Francisco celebró el “Corpus Domini” en el litoral romano como Pablo VI hace 50 años. A los ciudadanos: «Han sufrido, pero deshagan los nudos del miedo y la opresión»
ANSA

El Papa en Ostia

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Pubblicato il 03/06/2018
Ultima modifica il 03/06/2018 alle ore 19:50
SALVATORE CERNUZIO
OSTIA

 

Derribar «los muros de la indiferencia y del silencio cómplice», arrancar «las rejas de los abusos y de las prepotencias», abrir «las vías de la justicia, del decoro y de la legalidad». En la Ostia de los clanes y de la violencia, de los arrestos y de las amenazas, de las investigaciones por la colaboración con las mafias, el Papa Francisco celebró la solemnidad del “Corpus Domini”retomando un gesto que hizo hace cincuenta años el beato Pablo VI, quien en octubre será proclamado santo, y rompiendo la “tradición” de los últimos 40 años, durante los que se celebró esta fiesta en San Juan de Letrán. Una ocasión para que Bergoglio estrechara a los ciudadanos de esta localidad que han vivido «situaciones dolorosas», según recordó al dirigir una invitación para «deshacer esos nudos» que nos tienen amarrados al «miedo y a la opresión» y a no quedarse «en la playa esperando que llegue algo, sino zarpar libres, valientes, unidos».

 

Metáforas claras con las que el Papa habló a esta ciudad del litoral romano (que hoy vivió fuertes medidas de seguridad), que, después de la misa en la plaza de la Parroquia de Santa Mónica, atravesó en procesión llevando por los barrios el Santísimo Sacramento hasta la parroquia de Nuestra Señora de Bonaria, un culto que tiene orígenes sardos y que también tiene raíces en Argentina.

 

Abrirse y zarpar, animó Francisco, «dejarse transportar por la ola de Jesús». Él, aseguró, «desea habitar entre ustedes. Quiere visitar las situaciones, entrar a las casas, ofrecer su misericordia liberadora, bendecir, consolar. Ustedes han vivido situaciones dolorosas; el Señor quiere estar cerca de ustedes».

 

Es el Evangelio mismo quien lo dice. La lectura de hoy narra la Última cena, en donde aparece en varias ocasiones el verbo “Preparar”. «Los discípulos van a preparar, pero el Señor ya había preparado», subrayó Francisco. Jesús «prepara para nosotros y también nos pide que preparemos. ¿Qué prepara para nosotros? Un sitio y un alimento. Un sitio, mucho más digno del gran “salón adornado” del Evangelio. Es nuestra casa espaciosa y vasta acá abajo: la Iglesia, en donde hay y debe haber sitio para todos».

 

Pero Cristo, dijo el Papa Francisco a los ciudadanos de Ostia, También ha recibido un sitio allá arriba, en el paraíso, para estar a su lado y entre nosotros «para siempre». Entonces, dos dones: «sitio» y «alimento», que son «lo que nos sirve para vivir». Son «la comida y el alojamiento definitivos». Y «ambos nos son dados en la Eucaristía», afirmó el Papa. Ella es «el pan del futuro, que ya ahora nos hace saborear un porvenir infinitamente más grande que cualquier expectativa». Es «el pan que quita el hambre de nuestras expectativas más grandes y alimenta nuestros sueños más bellos». Es «la prenda de la vida eterna»: no solo «una promesa», sino «una anticipación concreta de lo que nos será dado», o, mucho mejor, la «“reservación” del paraíso».

 

 

Francisco exhortó a nutrirse de este alimento: «en la vida tenemos constantemente necesidad de alimentarnos, y no solo de comida, sino también de proyectos y afectos, de deseos y de esperanzas. Tenemos hambre de ser amados. Pero las felicitaciones más agradables, los regalos más bellos y las tecnologías más avanzadas no bastan, no nos sacian nunca del todo. La Eucaristía es un alimento simple, como el pan, pero es el único que sacia, porque no hay amor más grande». Entonces, «elijamos este alimento de vida: ¡pongamos en primer lugar la Misa, volvamos a descubrir la adoración en nuestras comunidades!», animó el Papa.

 

Pero al mismo tiempo invitó a «preparar» un sitio a Jesús: Él «no prefiere lugares exclusivos o excluyentes», sino que busca «sitios no alcanzados por el amor, no tocados por la esperanza». «A esos lugares incómodos desea ir y nos pide que hagamos preparativos», afirmó Bergoglio. «¡Cuántas personas no tienen un sitio digno para vivir ni comida para comer! Pero todos conocemos a personas solas, que sufren, necesitadas: son tabernáculos abandonados». Debemos visitar estos lugares, exhortó el Papa, derramando en ellos el mismo «amor» que se recibe en la Eucaristía, que en la vida se traduce pasando del yo al tú». Por ello propuso una última invitación: a no permanecer «fura, distantes», sino a entrar a nuestras ciudades.

 

Por ello hay que preguntarnos: «Señor, ¿cuáles puertas quieres que te abra aquí? ¿Cuáles rejas nos llamas a abrir de par en par, cuáles cerrazones debemos superar?». Seguramente las de la «indiferencia», del «silencio cómplice», de los «abusos y de las prepotencias», dijo el Papa, para abrir, por el contrario, las puertas de «la justicia», del «decoro», de la «legalidad» y llevarle a todos «fraternidad, justicia y paz».


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El Papa ha celebrado hoy en Ostia (Roma) la fiesta litúrgica del Corpus Christi.

Papa en Ostia Papa en Ostia  

El Papa en Ostia: Jesús quiere vivir entre nosotros, abrámosle las puertas

La Eucaristía, es el único alimento que sacia: allí encontramos a Jesús, compartimos su vida y sentimos su amor

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

Jesús prepara para nosotros “un lugar y un alimento”, es decir, el “alimento” Eucarístico, que es Él mismo, que además es “lugar” aquí abajo, -porque es el corazón palpitante de la Iglesia-; y lo es también arriba, en la eternidad. La Eucaristía, pues, es la única materia en la tierra que “sabe” a eternidad. Es la “reserva del Paraíso”, un anticipo concreto de lo que nos será dado. Así sintetizado, el Papa Francisco se refirió a la Eucaristía, en la Solemnidad del Corpus Christi, que se celebra hoy en Italia y en otras partes del mundo.

En esta ocasión el Sumo Pontífice peregrinó a Ostia, en la costa romana, para celebrar la Santa Misa en la Parroquia Santa Mónica, cuya primera piedra bendijo su amado predecesor, el Papa Pablo VI, en la celebración de la misma Solemnidad, 50 años atrás.

Jesús “prepara” para nosotros y pide que cooperemos

Centrándose en el Evangelio hodierno que narra la Última Cena, en el que se repite varias veces el verbo “preparar”, el Papa resaltó precisamente, que los preparativos están en el centro de la atención del evangelista:

“Los discípulos preguntan, por ejemplo: «Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?» (Mc 14,12). Jesús los envía a prepararla dándoles indicaciones precisas y ellos encuentran «una habitación grande, acondicionada y dispuesta» (v. 15). Los discípulos van a preparar, pero el Señor ya había preparado”.

El Santo Padre notó, pues, que algo similar ocurrió cuando Jesús se apareció por tercera vez a los discípulos en la orilla, y les preparó pan y pescado. También entonces el Maestro pidió a los discípulos que cooperen. Y resumió:

“Jesús, en definitiva, prepara para nosotros y nos pide que también nosotros preparemos. ¿Qué prepara para nosotros? Un lugar y un alimento”.

El lugar: la eternidad. El alimento: Él mismo

El lugar es la Iglesia, “donde hay y debe haber un lugar para todos”, redundó queridamente el Pontífice. Pero también, dijo, hay un lugar arriba, es decir, en el Paraíso, para estar con Él y entre nosotros, “para siempre”.

El alimento -señaló luego el Papa – , es el pan, que es Él mismo. “Estos dos dones, el lugar y el alimento, son lo que nos sirve para vivir. Son la comida y el alojamiento definitivos. Ambos se nos dan en la Eucaristía”.

La Eucaristía, ahondó el Obispo de Roma, “es el único pan que sabe a eternidad”:

Es “el pan del futuro, que ya nos hace pregustar un futuro infinitamente más grande que cualquier otra expectativa mejor”. Es el pan que “sacia nuestros deseos más grandes y alimenta nuestros sueños más hermosos”. Es “prenda de la vida eterna”, es decir, un “anticipo concreto de lo que nos será dado”. “La Eucaristía es la ‘reserva’ del Paraíso; es Jesús, viático de nuestro camino hacia la vida bienaventurada que no acabará nunca”, subrayó.

Seguidamente, el Romano Pontífice habló del “hambre” que tenemos, que no es sólo de comida, sino también de “proyectos y afectos, deseos y esperanzas”. “Tenemos hambre –dijo – de ser amados”. Y, la Eucaristía – advirtió positivamente el Papa – es el “único” alimento que sacia. Y esto porque “no hay amor más grande”, que aquel de Jesús.

“Pidamos la gracia de estar hambrientos de Dios, nunca saciados de recibir lo que él prepara para nosotros”, rezó.

“Preparemos” con el Señor

Volviendo sobre el Evangelio del día, el Papa recordó que, como a los primeros discípulos, también a nosotros Jesús nos pide “preparar”. Y como ellos, también nosotros le preguntamos: «Señor, ¿dónde quieres que vayamos a preparar?».

“Jesús no prefiere lugares exclusivos y excluyentes- respondió Francisco. Busca espacios que no han sido alcanzados por el amor, ni tocados por la esperanza. A esos lugares incómodos desea ir, y nos pide a nosotros realizar para Él los preparativos”.

El Señor quiere estar cerca: abrámosle las puertas

Pero el Sumo Pontífice notó algo más: los discípulos prepararon “después de haber llegado a la ciudad”. También hoy el Señor nos llama a preparar su llegada “entrando en nuestras ciudades”.

“Jesús –dijo – desea que sean derribados los muros de la indiferencia y del silencio cómplice, arrancadas las rejas de los abusos y las intimidaciones, abiertas las vías de la justicia, del decoro y la legalidad”.

Así como los discípulos, «después de cantar el himno, salieron» al finalizar la Misa, “también nosotros saldremos”, concluyó el Santo Padre. “Caminaremos con Jesús, que recorrerá las calles de esta ciudad. Él desea habitar en medio de vosotros”.

“Abrámosle las puertas y digámosle: Ven, Señor, a visitarnos-rezó. Te acogemos en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestra ciudad. Gracias porque nos preparas el alimento de vida y un lugar en tu Reino. Haz que seamos activos en la preparación, portadores gozosos de ti, que eres el camino, para llevar fraternidad, justicia y paz a nuestras calles. Amén”.

Procesión y Bendición Eucarística

Tras la Santa Misa el Papa Francisco presidió la procesión con el Santísimo, recorriendo una distancia de poco más de un quilómetro, pasando por algunas calles de la localidad de la costa romana.

La misma concluyó en el estacionamiento de via de la Martinica, en la Parroquia de Nuestra Señora de Bonaria, donde el Santo Padre expuso el Santísimo para la adoración de los fieles e impartió la bendición eucarística.

Escuche y descargue la homilía del Papa

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Celebración del Corpus Christi en Ostia, 3 de junio de 2018


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Religión y folklore en torno al Corpus Christi en el País Vasco.

De Hélette, Armendarits et Etcharry à Oñate, le Pays Basque célèbre Besta-Berri

La procession de Besta-Berri 2017 à Etcharry et les 10 ans de sacedoce de l’abbé Aldalur © AnneLC

Ce dimanche 3 juin, de nombreux villages bas-navarrais célébreront Besta-Berri ou Fête-Dieu, la plus prestigieuse cérémonie au Pays Basque, avec un mélange unique de profane et de sacré. La messe solennelle sera suivie de la procession avec la garde armée, souvent appelée « Napoléonienne » : à Armendarits, elle aura lieu à 15h30 et à Hélette, après la messe de 10 h 30 (dimanche 10 juin, « refête » après les vêpres chantées à 16 h, la messe ayant lieu à 10 h 30).

A Oñate en Guipuzkoa, la fête porte le nom de « Korpus » et s’étend depuis le vendredi 1er jusqu’au dimanche 3 juin, lorsque les ornements du baroque ornent les processions religieuses : au milieu des figures vivantes des Apôtres, de Saint Michel et du Christ, les danseurs du groupe Oñatz évolueront au son des castagnettes et du txistu. Avec mesure et élégance, ils égrèneront les danses qui sont restées liées à ce jour de la Fête-Dieu : Saint-Sébastien, banakoa, launakoa, zortzikoa et arku-dantza (la danse des arceaux), et pour finir la journée, l’aurresku et la soka-dantza. Entretemps, le samedi 2 juin à 10h30, les membres de la société d’études basques Eusko Ikaskuntza seront honorés par les jeunes danseurs d’Oñatz sur la place des Fueros (Foruen enparantza) avant de se réunir en assemblée générale au Théâtre Santa Ana où ils nommeront la mairie d’Oñate « membre d’honneur » de la société.

La Soule n’est pas de reste où ces festivités traditionnelles au Pays Basque revêtent une solennité particulière grâce à l’école Saint-Michel Garicoïts à Etcharry, par la ferveur de la cérémonie religieuse (le 3 juin à 10 h) et la richesse des costumes du défilé qui se déroulera pour la seconde année au château Oihenartia à Etcharry (à 11 h 30). C’est Mgr Alfonso de Galarreta, évêque auxiliaire de la Fraternité Sacerdotale Saint-Pie X, qui présidera la cérémonie religieuse (à 12h30, apéritif offert, suivi du repas paroissial, sur inscription, tél. 05 59 65 70 05).

Contrairement à une opinion inexacte mais largement répandue, malgré une certaine saveur « Empire » du fait de la présence des troupes napoléoniennes dans notre région, cette garde n’est pas le souvenir « folklorisé » de cette époque mais le vestige des milices franches armées librement par le Labourd et la Navarre, avant la Révolution de 1789. L’arme, alors, n’a plus du tout la même signification : défiler le fusil à l’épaule ou l’épée au côté une fois l’an témoigne du droit et des libertés (perdues) du pays et de ses habitants ! De nombreux villages ont conservé cette antique tradition de rendre de véritables honneurs militaires au Saint-Sacrement durant la procession de la Fête-Dieu.

Le rituel prévoit la présence de sapeurs armés de haches, d’un capitaine et d’une troupe de soldats, de lanciers et de coqs, des jeunes danseurs de l’école exécutant en une magnifique figure d’ensemble la traditionnelle « Ezpata-dantza ». Sans oublier le suisse à qui revient la responsabilité de l’ordre proprement liturgique. A Etcharry, les collégiens de l’école Saint-Michel Garicoïts, montés à cheval, ouvriront la procession ! Quant à l’animation musicale, elle est due à la fanfare paroissiale d’Etcharry, très appréciée. Rappelons que cette école dont les effectifs croissent d’année en année avait été fondée à Domezain, il y a plus de trente ans, du temps du terrible et très charismatique abbé Goyhenetche, curé de ce village souletin qui avait ainsi permis l’installation de la Fraternité Sacerdotale Saint Pie X au Pays Basque, il y a plus d’un quart de siècle, avant qu’elle ne déménage, il y a deux ans, de Domezain (où l’école était à l’étroit et où ce sont les religieuses qui ont pris sa place) dans le village voisin d’Etcharry ! Depuis lors, la relève avait été assurée jusqu’à il y a peu par le jeune, dynamique et très apprécié abbé Aldalur, originaire de Béhobie. L’année dernière, Besta-Berri avait d’ailleurs fourni l’occasion de fêter ses dix ans de sacerdoce avant qu’il ne se retire au couvent des Capucins Saint-Antoine d’Aurenque où il est devenu le Père Benoît Régis en la solennité du Christ-Roi, dimanche 29 octobre dernier. Il est actuellement remplacé par (le non moins jeune) abbé Gonzague Peignot.


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El Papa celebrará la fiesta del Corpus el domingo fuera de Roma

Corpus Domini Eucaristía Corpus Domini Eucaristía   (Vatican Media)

Corpus Christi con el Papa el domingo en las afueras de Roma

La solemnidad de Corpus Christi este año el Papa Francisco la celebrará en la localidad de Ostia el domingo 3 de junio.

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

El papa Francisco celebrará la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, el “Corpus”, el 3 de junio en Ostia, en las afueras de Roma, y no en la Basílica de San Juan de Letrán, como ha sido tradición en los últimos 40 años. Francisco presidirá la Santa Misa a las 18.00 (hora local en Italia) en la plaza de la iglesia de Santa Mónica de Ostia y después presidirá la procesión del Santísimo Sacramento. Vatican News transmitirá la radio crónica con comentario en español de este evento a través del canal de YouTube.

“Se rompe una tradición, pero comienza otra” – subraya el obispo auxiliar de la diócesis de Roma para el sector sur, Paolo Lojudice, recordando que – “hasta 1978, con Pablo VI se identificaba la celebración del Corpus Christi en diferentes áreas de la ciudad”.

“En 1968, el propio Papa Montini celebró el Corpus Christi en Ostia” asegura Lojudice, puntualizando que es algo que “forma parte de la lógica pastoral del Papa Francisco”, en su “magisterio de los signos”, que quiere llevar a la Iglesia hacia fuera, a las calles, a las periferias, a la proximidad de los ambientes y las situaciones más delicadas”.

“El próximo domingo es una gran oportunidad para toda la localidad – añade el prelado – no es una visita a una parroquia, sino a una comunidad entera”. Las cifras confirman esto: participarán cerca de 850 niños de la Comunión, a quienes se les ha pedido usar la clásica túnica blanca; 150 los niños de los oratorios, que serán identificados por una camiseta amarilla; 350 jóvenes de la Confirmación, con camiseta roja.

Además, en preparación al Corpus Domini, las ocho parroquias de Ostia organizaron una vigilia de oración, que tuvo lugar el 30 de mayo en la playa de Idroscalo.