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Chile: el cardenal Ezzati acusado de encubrimiento.

Chile; Ezzati citado por haber encubierto abusos en la catedral de Santiago

Un hombre afirmó haber sido drogado y violado hace cuatro años por el sacerdote Tito Rivera en la canonjía y haber referido los hechos al cardenal, que no habría actuado. Ahora emprende en su contra y en contra de la Arquidiócesis un proceso por una indemnización de 500 mil dólares

El cardenal Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago de Chile

Pubblicato il 08/03/2019
Ultima modifica il 08/03/2019 alle ore 13:54
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

Una tormenta se abate sorbe la Iglesia de Chile, ya postrada desde hace más de un año por nuevos y viejos escándalos de abusos sexuales del clero y de sus encubrimientos. Mientras Australia se encuentra dividida sobre el caso Pell y Francia vive la condena del cardenal Barbarin, en el país sudamericano explota un nuevo caso (aunque de hace algunos años) que involucra directamente al cardenal arzobispo de Santiago Ricardo Ezzati, que fue citado a juicio para que indemnice por 530 mil dólares por haber encubierto la violación de un hombre de cuarenta años, en la catedral metropolitana, por parte del sacerdote Tito Rivera.

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Según un informe de la Procuraduría chilena, el purpurado de 77 años, que ya está bajo investigación por no haber respondido a los casos de abusos de los sacerdotes de su diócesis, habría escuchado a la víctima referir el caso del padre Rivera, de 67 años, ex rector de la iglesia de Las Agustinas (en donde fue nombrado por el mismo Ezzati), pero liquidó el asunto con 30 mil pesos, unos 45 dólares, un abrazo, la petición de «rezar por su victimario» y de mantener su silencio.

La víctima en cuestión se llama Daniel Rojas Álvarez, de 43 años, y vive en condiciones de indigencia. Afirma haber sido drogado y violado por el padre Rivera en una habitación de la canonjía de la catedral. Hace cuatro años se dirigió a Rivera para pedir ayuda económica con tal de poder comprar medicinas urgentes para su hija enferma. En esa circunstancia, el sacerdote, con el pretexto de darle el dinero, le habría conducido a una habitación y le habría ofrecido un vaso de agua en el que habría puesto algunas sustancias químicas. Estas habrían ofuscado al hombre, que habría perdido el control de su cuerpo. Rivera lo habría violado y después le habría entregado el dinero. Los recuerdos son vagos, pero Rojas recuerda claramente la frase del sacerdote: «Te vas a divertir», y la violencia sufrida. Poco tiempo después, el hombre volvió a la catedral para contarle todo al cardenal Ezzati, pero este se limitó a pronunciar algunas frases de circunstancia y a entregarle un pequeño reembolso por la compra de las medicinas. Ezzati, después de haberle escuchado «me pidió que rezara por el padre Tito y después me regaló 30 mil pesos». También le habría pedido que no hablara con nadie sobre lo sucedido, según declaró en un programa que fue transmitido el lunes por la tarde en el Canal 7.

Rojas presentó una denuncia el 18 de marzo de 2015 en la Oficina Pastoral de Denuncias (Opade) y, puesto que las acusaciones fueron consideradas creíbles, el 7 de abril de 2015 comenzó una investigación sobre Rivera, de la que se encargó el presbítero Francisco Walker Vicuña. Al final, el 3 de julio del mismo año, quedó claro que el sacerdote también se había comportado inapropiadamente con un seminarista y con un menor de 16 años. Una de las víctimas entregó incluso ocho fotografías y algunos videos del sacerdote manteniendo relaciones sexuales. Las investigaciones y el proceso estuvieron en constante coordinación con la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Un informe posterior de la Arquidiócesis imputó al padre Tito Rivera «un comportamiento homosexual habitual, gravemente inmoral y prácticamente fuera de control», infringiendo gravemente el sexto mandamiento. Confirmó esta información el mismo arzobispado de Santiago, quien, en una nota publicada el miércoles pasado, subrayó que el sacerdote ya había sido denunciado a la policía en 2011 y que durante un interrogatorio fueron hallados en su casa objetos litúrgicos que no le pertenecían, probablemente robados de la catedral. Después de la denuncia no hubo ninguna investigación, puesto que «no fue posible contactar al denunciante». El arzobispado precisó también que el 16 de agosto de 2018, al final del proceso, se decretaron numerosas sanciones contra el padre Tito Rivera Muñoz, según el canon 1336 del Código de Derecho Canónico. Es decir, la suspensión por diez años del ministerio público y la orden de celebrar la misa solamente en privado y bajo la supervisión de una persona de más de 50 años. También se le prohibió encontrarse o mantener contactos con menores de edad y cambiar su residencia (actualmente vive con su hermana).

Todo el caso, «terrible e inaceptable» según el secretario del Episcopado chileno, monseñor Fernando Ramos, hasta ahora no se conocía y explotó en los últimos días cuando Rojas, además de una denuncia penal, depositó una petición de indemnización en la Corte de Santiago por medio millón de dólares contra la Arquidiócesis y Ezzati.

El comunicado de la iglesia de Santiago no se refiere a este particular. El mismo cardenal, para evitar las polémicas, ha preferido no presidir la celebración del Miércoles de Ceniza en la catedral. En una entrevista con Informe Especial, negó las acusaciones y dijo que nunca había conocido a Rojas: «Yo confieso en la catedral, especialmente en la época de semana de Santa, pero yo no tengo conciencia de haber confesado, porque no lo conozco y menos todavía de haber sabido, de haberle darle un abrazo y haberle dicho que un sacerdote le entregaría un dinero a nombre mío, eso no, lastimosamente eso no es así, comprendo que él pueda sentir lo que siente y tengo toda mi estima y toda mi afecto también por lo que él ha sufrido».

Según recordó el sitio especializado “Il Sismografo”, dentro de poco la Asamblea Plenaria del Senado tendrá que votar una propuesta de ley con la que el cardenal, de orígenes italianos (nació en Campiglia dei Berici, en la provincia de Vicenza), perdería automáticamente la ciudadanía chilena que le otorgó el estado hace años por sus servicios de educación y formación de los jóvenes. Se trata de una iniciativa anterior al caso Rivera, relacionada con los presuntos encubrimientos de los abusos perpetrados por Fernando Karadima y de los que se verificaron en la diócesis de Rancagua.

Por estas acusaciones Ezzati recibió en julio de 2018 una «orden de comparición» por parte del Procurador regional de O’Higgins, Emiliano Arias. El cardenal habría debido responder ante los magistrados el 21 de agosto del año pasado, pero por diferentes motivos el interrogatorio no se ha llevado a cabo.

En su contra también se ha creado una encendida campaña mediática que pretende su destitución. Parecería que solamente esta decisión podría aplacar los ánimos en la sociedad y en la iglesia de Chile, que no logra levantarse del escándalo de los abusos que explotó violentamente después de la visita del Papa Francisco, en enero del año pasado. Prueba de ello son las declaraciones “fuera del protocolo” de la ministra Cecilia Pérez, secretaria del gobierno del presidente de Sebastián Piñera, quien, al definir el caso de Rivera como un «conjunto de hechos gravísimos e inaceptables», afirmó: «Hay que respetar la justicia independientemente», sin importar el rango del culpable. «El presidente Piñera –añadió la ministra– se ha reunido con el Papa en Roma y, como gobierno, esperamos que Francisco encuentre a la mejor persona para que se encargue de la Arquidiócesis de Santiago».


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Luces y sombras en el informe de Viganó sobre el Papa. Gentileza de CNS

Is there truth in Archbishop Vigano’s text and how are Catholics to know?

By Cindy Wooden Catholic News Service

8.29.2018 10:55 AM ET

VATICAN CITY (CNS) — Catholics in the pews and even priests in the Vatican are confused about the long document Archbishop Carlo Maria Vigano published claiming Pope Francis turned a blind eye to information he had about the sexual misconduct of now-Archbishop Theodore E. McCarrick.

Pope Francis’ response to journalists Aug. 26 that they should read the document carefully, investigate and make their own decisions was not a big help.

Littered with repeated accusations about a “homosexual current” of cardinals and archbishops close to Pope Francis, the document’s central claim is that Pope Francis knew about Archbishop McCarrick’s abusive behavior as early as June 2013 and did nothing about it.

In fact, Archbishop Vigano said, Pope Francis, “in the case of McCarrick, not only did not oppose evil but associated himself in doing evil with someone he knew to be deeply corrupt. He followed the advice of someone he knew well to be a pervert, thus multiplying exponentially with his supreme authority the evil done by McCarrick.”

Archbishop Vigano states that in “2009 or 2010” Pope Benedict XVI “had imposed on Cardinal McCarrick sanctions similar to those now imposed on him by Pope Francis: the cardinal was to leave the seminary where he was living, he was forbidden to celebrate (Mass) in public, to participate in public meetings, to give lectures, to travel, with the obligation of dedicating himself to a life of prayer and penance.”

But such a sanction was never announced publicly.

It could be that Pope Benedict did not want to draw attention to behavior that was not public knowledge. But, as one canon lawyer at the Vatican told Catholic News Service Aug. 28, “at best it’s weird, an anomaly” not to publish a sanction that has public consequences, such as forbidding the cardinal to celebrate Mass publicly or make public appearances.

Yet, Cardinal McCarrick continued to celebrate Mass publicly in the United States and to visit the Vatican, even being part of group audiences with Pope Benedict and later Pope Francis. Also strange is the fact that Archbishop Vigano himself appeared at public events with then-Cardinal McCarrick, including at a May 2, 2012, gala dinner of the Pontifical Mission Societies in the United States, which honored Cardinal McCarrick as a “Pontifical Ambassador for Mission.”

Oblate Father Andrew Small, director of the Pontifical Mission Societies, told Catholic News Service Aug. 29 that neither Archbishop Vigano nor anyone from the nunciature tried to dissuade the societies from giving the honor to Cardinal McCarrick.

Clearly, if there were sanctions, they were not enforced. But the question remains, were there sanctions and did Pope Francis know about them before this summer when the Archdiocese of New York announced an investigation found credible evidence that Archbishop McCarrick sexually abused a minor?

Cardinal Daniel N. DiNardo of Galveston-Houston, president of the U.S. Conference of Catholic Bishops, and many individual bishops have asked for a thorough investigation of the Archbishop McCarrick situation, including Archbishop Vigano’s claims.

“The questions raised deserve answers that are conclusive and based on evidence,” Cardinal DiNardo said Aug. 27. “Without those answers, innocent men may be tainted by false accusations and the guilty may be left to repeat sins of the past.”

In the eyes of many, the fact that Archbishop Vigano consulted with and was even assisted by journalists and bloggers who have worked publicly to oppose and discredit Pope Francis does not help his cause.

One of those involved was Aldo Maria Valli, author of the blog “Duc in Altum,” which has been very critical of Pope Francis since the publication of “Amoris Laetitia” on the family. Valli wrote Aug. 27 that Archbishop Vigano called him more than a month ago wanting to talk to him. Valli invited the archbishop to dinner at his home.

“He was worried about the church and feared that at its top there were people who were not working to bring the Gospel of Jesus to today’s men and women, but to sow confusion and give in to the logic of the world,” Valli wrote.

As they walked to the archbishop’s car at the end of the evening, Valli said Archbishop Vigano told him, “Don’t call me. I’ll get in touch with you.”

A month later, the archbishop called again. And during another dinner in the Valli home, “he cited the case of McCarrick, the former cardinal held guilty of serious abuse, and he let it be known that everyone — in the USA and the Vatican — knew about it for a long time, for years. And yet they covered it up.”

The archbishop said he would send a document to Valli to read and to publish or not as he saw fit. Valli said he asked if it would be an exclusive, and Archbishop Vigano told him, “No. I will give it to another Italian blogger, an Englishman, an American and a Canadian. There will be translations in English and Spanish.”

They spoke later and agreed on the date and time of publication, Valli said. “He decided on Sunday, Aug. 26, because the pope, returning from Dublin, would have an opportunity to reply, responding to the journalists’ questions on the plane.”

The other Italian blogger and papal critic, former journalist Marco Tosatti, told the Associated Press that he helped Archbishop Vigano edit the document for publication. The meeting Aug. 22, he said, came after a similar, earlier phone call and meeting like Archbishop Vigano had with Valli.

After the Pennsylvania grand jury report came out, Tosatti told AP that he told Vigano, “I think that if you want to say something, now is the moment, because everything is going upside-down in the United States. He said ‘OK.'”

The National Catholic Register, which is owned by EWTN, and the Canada-based LifeSiteNews also received the text in advance. The LifeSiteNews Rome-based writer did the official translation of Archbishop Vigano’s document into English.

The Register reported Aug. 25 that it had “independently confirmed that the allegations against McCarrick were certainly known to Benedict, and the pope emeritus remembers instructing Cardinal Bertone to impose measures but cannot recall their exact nature.” Cardinal Tarcisio Bertone was Vatican secretary of state.

But Archbishop Georg Ganswein, the retired pope’s personal secretary, told the German newspaper Die Tagespost Aug. 28 that Pope Benedict did not and would not comment on Archbishop Vigano’s document. The Register then replied that it never said Pope Benedict had read Archbishop Vigano’s report or that he had commented on it, only that Pope Benedict remembered wanting to impose sanctions of some sort.

Some things are clear: Archbishop Vigano’s document was prepared in consultation with at least one of the bloggers and journalists who were the first to publish it; the archbishop’s document is filled with rhetoric indicating a broader agenda than just ending clerical sexual abuse; and the release of the document was coordinated and timed to have maximum impact.

What is not clear is if there were sanctions imposed on then-Cardinal McCarrick and, if there were, did Pope Francis know about them. And as of Aug. 29, neither Pope Francis nor the Vatican press office has provided an answer.


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Declaración de Oxfam-Intermon sobre el escándalo denunciado por The Times.

09/02/2018

Reacción de Oxfam Intermón ante el caso de Oxfam Gran Bretaña en Haití publicado por The Times

La historia publicada en The Times de Inglaterra sobre abuso de poder y explotación sexual en Haití por parte de personal de Oxfam Gran Bretaña es una fuerte llamada de atención para los distintos miembros de la confederación Oxfam alrededor del mundo. Nuestra defensa de los derechos de las mujeres, máxime en situación de vulnerabilidad, es parte de nuestra identidad. Estamos del lado de las víctimas y demandamos una actuación contundente y transparente ante casos de acoso y abuso.

El caso reportado por este medio, que data de 2011 y fue cerrado tras la correspondiente investigación, no implicó a ningún miembro del personal de Oxfam Intermón pasado o presente. En el 2011 Oxfam Intermón trabajaba en Haití con una línea de gerencia diferenciada y este caso en ningún momento implicó a nuestro equipo.

Oxfam Intermón, cómo miembro de la confederación global Oxfam, tiene una política de cero tolerancia ante cualquier caso de acoso y abuso sexual.

En Oxfam Intermón, disponemos de un marco de integridad que se concreta en un código de conducta asumido por todos los trabajadores y todas las trabajadoras de la organización. Tenemos mecanismos de denuncia disponibles y confidenciales para cualquier persona. Respondemos a todas las denuncias abriendo investigación cuando es necesario, contando para ello con apoyos especializados. Cuidamos a las personas acompañando a las víctimas y tomamos las medidas disciplinarias necesarias con los miembros del personal implicados.

El abordaje de Oxfam Intermón ante el acoso y abuso sexual es asegurar que la organización dispone de medidas para disuadir cualquier riesgo potencial (políticas vinculadas a nuestro marco ético, modelo de liderazgo, espacios de trabajo seguros, entre otros). Buscamos asegurar que los casos se afloran para poder trabajarlos y actuamos con contundencia, transparencia y rendición de cuentas en torno a ellos.

 

 

DECLARACIÓN DE OXFAM GRAN BRETAÑA 

El comportamiento de algunos miembros del personal de Oxfam descubierto en Haití en 2011 fue totalmente inaceptable, contrario a nuestros valores y los altos estándares que esperamos de nuestro personal. Tan pronto como tuvimos constancia de las acusaciones iniciamos inmediatamente una investigación interna.

Nuestro objetivo principal en todo momento fue ir hasta el fondo y tomar medidas contra los involucrados y anunciamos públicamente, incluyendo a los medios, tanto la investigación como las medidas que tomamos como resultado de la misma.

Cuatro miembros del personal fueron despedidos como resultado de la investigación y tres, incluido el director en el país, renunciaron antes del final de dicha investigación. Las denuncias de que niñas menores de edad pudieron haberse visto afectadas no fueron probadas.

Después de la investigación llevamos a cabo una revisión exhaustiva del caso que resultó en la creación de un Equipo de Protección específico y una línea de denuncia confidencial como parte de un paquete de medidas para garantizar que hacemos todo lo posible para proteger a nuestro personal, prevenir el abuso sexual y la mala conducta y mejorar la forma en que abordamos cualquier acusación.

Notas para editores:

  • Oxfam publicó un comunicado de prensa el 5 de agosto de 2011 diciendo que habíamos iniciado la investigación y otro el 5 de septiembre anunciando el resultado.
  • El patronato de Oxfam, la Comisión de Charities (ONGs, del Parlamento) y DFID (Agencia de cooperación del Foreign Office), así como otros donantes importantes de nuestro trabajo en Haití, incluidas la UE, la OMS y las agencias de la ONU, se mantuvieron informados de la investigación y su resultado.
  • La Comisión de Charities confirmó que Oxfam había tomado las medidas apropiadas y que, por lo tanto, no tenía “preocupaciones regulatorias”.
  • Los hallazgos de mala conducta se relacionaban con ofensas incluyendo intimidación, acoso, intimidación y falta de protección del personal así como conducta sexual inapropiada.
  • Al inicio de la investigación, el director de país asumió la plena responsabilidad de los eventos que se llevaron a cabo bajo su administración y renunció sobre la base de que cooperó plenamente y apoyó la investigación.