Loiola XXI

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Ha concluído el retiro espiritual del Papa y la Curia Vaticana.

Agradecimiento del Papa al Abad Gianni tras la conclusión de los Ejercicios Espirituales

Al final de los Ejercicios Espirituales en Ariccia, el Papa Francisco tomó la palabra para agradecer al Abad de San Miniato al Monte de Florencia, el monje Bernardo Francesco Maria Gianni quien lo acompañó a él y a la Curia Romana, a “comprender que Dios se hace presente en el hombre”

María Fernanda Bernasconi – Ciudad del Vaticano

“La ciudad en la montaña”, fue el tema conclusivo que abordó esta mañana el monje Bernardo Francesco Maria Gianni, Abad de San Miniato al Monte de Florencia, a quien el Pontífice le encomendó este año los Ejercicios Espirituales en preparación a la Pascua para él y la Curia Romana, y que comenzaron el pasado domingo por la tarde en la Casa del Divino Maestro de la cercana localidad de Ariccia.

Después de estos días de meditación y oración el Santo Padre regresó a la Ciudad del Vaticano, donde ya el Predicador de la Casa Pontificia, el Padre Raniero Cantalamessa, habrá ofrecido en la capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólica su primera predicación de Cuaresma, en esta ocasión sin la presencia del Papa.

Como suele hacer en estos casos, el Obispo de Roma dirigió unas palabras para manifestar su agradecimiento y satisfacción por este tiempo proficuo, sin olvidar su saludo a los demás monjes.

Memoria, esperanza y paciencia: el camino hacia el futuro

Quiero agradecerte, hermano Bernardo, tu ayuda en estos días. Me ha impresionado tu trabajo para hacernos entrar, como lo hizo el Verbo, en el ser humano; y para comprender que Dios siempre se hace presente en el ser humano. Lo hizo por primera vez en la encarnación del Verbo, pero también en las huellas que deja en el ser humano Él está presente. Como en la encarnación del Verbo – indivisa et inconfusa – pero está allí. Y nuestro trabajo tal vez sea seguir adelante.

Te agradezco mucho por este trabajo. Te agradezco que nos hayas hablado de la memoria: esta dimensión deuteronómica que olvidamos; que nos hayas hablado de la esperanza, del trabajo y de la paciencia, como indicándonos el camino para que tengamos esa memoria del futuro que siempre nos lleva adelante. ¡Gracias!

“ Me ha impresionado tu trabajo para hacernos entrar, como lo hizo el Verbo, en el ser humano ”

Y me hizo reír cuando dijiste que alguien, leyendo los títulos de las Meditaciones, tal vez no entendía lo que la Curia ha hecho. Tal vez contrataron a un guía turístico que los llevara a Florencia y a sus poetas…. Y también en la primera Meditación estaba un poco desorientado. Después comprendí el mensaje. Gracias.

He pensado mucho en un documento conciliar – la Gaudium et Spes – que quizás sea el documento que ha causado más resistencias, incluso hoy. Y en algún momento te vi así: como con el coraje de los Padres conciliares cuando firmaron  aquel documento.

Te agradezco mucho. Ruega por nosotros que somos todos pecadores – todos, ¡eh! – pero queremos seguir adelante así, sirviendo al Señor. Muchas gracias y saluda a los monjes de mi parte y de la nuestra. ¡Gracias!

Escuche el informe

 

15 marzo 2019, 12:48


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Nueva traducción del libro de los Ejercicios espirituales de S. Ignacio.

Publicado: Jueves, 24 Mayo 2018

Enmendarle la plana a San Ignacio

El P. Ángel Pérez Gómez (más conocido entre nosotros como Tano o Tanito) ha tenido el atrevimiento de parafrasear a nada menos que a San Ignacio y enmendarle la plana. Acaba de publicar un libro en que, respetando el original, propone una interpretación en castellano de hoy de la obra más famosa del santo azpeitiarra: Los ejercicios espirituales.

El libro está dispuesto en paralelo. En las páginas pares se reproduce el texto del original ignaciano y, en las impares, la versión actualizada. Cada párrafo o número del primero se corresponde con el segundo. Así, en todo momento, se puede cotejar un pasaje con el otro. El propósito es triple. En primer lugar, entender mejor lo que quiso expresar San Ignacio. En segundo lugar, aprovecharse de su contenido vertido al castellano actual. Y en tercero, soslayar con respeto los aspectos más envejecidos de la concepción teológica y espiritual que manejó Ignacio de Loyola hace casi quinientos años, que son los trascurridos desde que se redactó el texto.
La versión actualizada ha tenido una larguísima gestación. Como los mismos Ejercicios de San Ignacio, se ha escrito a retazos. Las reglas de discernimiento son la parte más antigua. Y, según las necesidades de los ejercitantes, el autor iba acometiendo nuevas actualizaciones. Finalmente, reescribió todo aquello que había quedado fuera de demandas concretas.

El autor declara que admite sugerencias y críticas a su «traducción» reconociendo que cada jesuita tiene la suya. Su propósito no es «sentar cátedra», sino ayudar al ejercitante a comprender el método ignaciano y ponerlo en práctica con las adaptaciones que las personas de hoy y los años transcurridos imponen, sobre todo respecto a la teología subyacente y la moralidad de las acciones humanas.

Los Ejercicios ignacianos hay que practicarlos, no leerlos. Por eso el autor se dirige a los usuarios y no a los lectores del libro. Este es un manual de gimnasia espiritual para guiarnos en nuestro camino hacia ese Dios que se ha encarnado en Cristo y que nos llama a amarle y servirle en todo y en todos.