Loiola XXI

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Castigos inhumanos en Irán. Denuncia de AMN.INT.

Flagelaciones, amputaciones y ceguera forzada, castigos inhumanos en Irán

Por Amnistía Internacional

Un uso de la justicia cruel es habitual en Irán. Los castigos corporales como flagelaciones, amputaciones y ceguera forzada son actos habituales que se ejecutan muchas veces incluso en público. Este uso persistente pone de manifiesto un sentido de la justicia absolutamente brutal.

El caso de flagelación pública más reciente tuvo lugar el pasado 10 de julio en la plaza de Niazmand, Kashmar, donde un hombre conocido como M. R. recibió 80 azotes en la espalda. Según el fiscal, M. R. consumió alcohol durante una boda en la que una discusión acabó con la muerte de un joven de 17 años. El fiscal ha admitido que M.R. no estuvo implicado en la muerte, y que la condena de flagelación fue impuesta sólo por beber alcohol.

En una antigua página de Facebook administrada por la periodista y activista de los derechos de las mujeres Masih Alinejad, se publicaron relatos detallados de varias mujeres que habían recibido azotes por consumir alcohol y asistir a fiestas mixtas en las que había irrumpido la policía iraní de buenas costumbres. En una de las publicaciones, una joven de 28 años que recibió 80 latigazos por asistir a una fiesta de cumpleaños calificó el día en que fue flagelada como “el peor día de [su] vida”.

“Con el impacto del primer latigazo, salté de la [silla] sin poder controlarme. Estaba tan conmocionada que ni siquiera me salían las lágrimas. Quería gritar, pero no podía ni controlar la voz. Cada vez que me golpeaba con fuerza, me preguntaba si me arrepentía para que Dios me perdonara”, dijo.

Otra mujer, que también fue azotada por asistir a una fiesta mixta para celebrar su reciente compromiso en la ciudad de Robat Karim, cerca de Teherán, contó: “No me acuerdo de cuántos azotes me dieron, pero llegó un momento en que sólo gemía, entumecida por el dolor. Cuando por fin llegué a casa, tenía un dolor terrible en el cuerpo y el alma me dolía por los sentimientos de humillación y miedo que había tenido durante toda la pesadilla”, dijo sobre su experiencia.


Fuente: https://www.facebook.com/mahi.maede.R

Hace solo unos días, la joven iraní de 18 años Maedeh Hojabri fue arrestada por publicar vídeos en la red social donde aparecía bailando y sin el tradicional velo. En 2014, un grupo de jóvenes iraníes que compartieron en vídeo una versión de la famosa canción ‘Happy’ de Pharrell Williams fueron condenados a prisión y latigazos. Amnistía Internacional hizo campaña por el caso y la condena fue posteriormente suspendida.

Amnistía Internacional también tiene constancia de amputaciones por robo en Irán, algunas de las cuales son “cruzadas” de varios dedos de la mano y del pie de lados alternos del cuerpo de la víctima.

“Amputar extremidades, privar de vista e infligir azotes brutales no puede considerarse justicia. Las autoridades iraníes deben abolir urgentemente todas las formas de castigo corporal y tomar medidas urgentes para armonizar el enormemente deficiente sistema de justicia penal del país con las leyes y normas internacionales de derechos humanos”, concluyó Randa Habib.

Como Estado parte en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Irán tiene la obligación legal de prohibir la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Sin embargo, la legislación iraní sigue permitiendo la aplicación de castigos corporales prohibidos internacionalmente, como la amputación, la lapidación y la flagelación, que justifica bajo el pretexto de la protección de la moral religiosa.

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Libia: un infierno para migrantes y refugiados. Denuncia de AMN.INT,

URGENTE: STOP A LA DETENCIÓN Y VENTA DE PERSONAS REFUGIADAS Y MIGRANTES EN LIBIA

Varios hombres refugiados sentados en el suelo
Refugiados en el centro de detención de Tarik Al Sika, Libia. 22 September 2017 © TAHA JAWASHI

La tortura, la detención, la explotación e incluso la esclavitud son horrores cotidianos para muchas personas refugiadas y migrantes en Libia. En el caso de las mujeres con frecuencia a esto se suman la violencia sexual y, en ocasiones, la prostitución forzada.

Pero en lugar de poner fin a estos abusos, Europa está ayudando a Libia a retener a las personas en un infierno. Al formar a la guardia costera libia y proporcionarles barcos para transportar a los migrantes de vuelta al país, los líderes europeos están contribuyendo a un sufrimiento indescriptible.

Más de 20.000 personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo están en centros de detención sin saber cuándo o si alguna vez serán liberadas. Las condiciones son completamente inhumanas con poco acceso a comida, agua o atención médica. Se enfrentan a un trato brutal, tortura, violación e incluso la posibilidad de ser vendidas.

Es crucial que hagamos un llamamiento a los líderes libios y europeos para que protejan a estas personas de los horrendos abusos contra los derechos humanos en Libia.

¿Por qué es urgente? Porque hoy 20.000 personas migrantes y refugiadas están atrapadas en Libia y están a merced de las milicias y de los grupos armados sufriendo terribles abusos.


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Irán: amputación de una mano a un preso. Protesta de AMN.INT.

Irán: Las autoridades amputan la mano a un hombre en un acto de estremecedora crueldad

© ISNA

Amnistía Internacional ha recibido con indignación la noticia de que las autoridades iraníes han amputado la mano a un hombre declarado culpable de robo. La amputación, que se llevó a cabo con una guillotina, tuvo lugar ayer en la prisión central de la ciudad de Mashhad, en la provincia nororiental de Jorasán Razaví, según el periódico patrocinado por el Estado Khorasan News.

Según este medio, el hombre, un tal A. Kh., de 34 años, fue trasladado a un centro médico inmediatamente después del castigo. Había sido condenado a la amputación de una mano hace seis años por robar ganado y otros bienes en varios pueblos de la provincia. El Tribunal Penal de Apelación de Jorasán confirmó posteriormente la condena.

Infligir castigos tan terriblemente crueles no es justicia, y pone de relieve el absoluto desprecio de las autoridades iraníes por la dignidad humana. No hay cabida para tal brutalidad en un sistema de justicia penal sólido”, ha señalado Magdalena Mughrabi, directora adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el norte de África.

“La amputación es lisa y llanamente tortura, y administrar tortura es delito según el derecho internacional. Como Estado parte en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Irán tiene la obligación legal de prohibir la tortura en todas las circunstancias y sin excepción.

Las autoridades iraníes defienden continuamente la amputación como mejor forma de prevenir el robo y lamentan que no pueda llevarse a cabo en público y de manera generalizada sin suscitar la condena internacional. En una sorprendente declaración que hizo ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU en octubre de 2010, Mohammad Javad Larijani, presidente del Consejo de Derechos Humanos de Irán, negó que este tipo de penas constituyeran tortura y afirmó que estaban “cultural y religiosamente justificadas”.

Sin embargo, lo cierto es que hace ya tiempo que viene desarrollándose en Irán un movimiento interno en favor de la abolición de este tipo de penas crueles, inhumanas y degradantes, y gran número de iraníes, incluidos varios defensores y defensoras de los derechos humanos, clérigos y ulemas, han expresado su oposición, sufriendo represalias por ello.

“Es terrible que las autoridades iraníes continúen imponiendo y ejecutando condenas de amputación y justificando esta brutalidad legalizada en nombre de la religión, la cultura y la prevención de la delincuencia. Las autoridades iraníes deben abolir con urgencia todas las formas de castigo corporal y avanzar hacia un sistema de justicia penal que esté centrado en la rehabilitación y que trate a las personas presas con humanidad”, ha afirmado Mughrabi.

Sólo en 2017 se impusieron decenas de condenas de amputación, que el Tribunal Supremo ratificó después. En un caso de abril de 2017, las autoridades judiciales de Shiraz, provincia de Fars, amputaron la mano a Hamid Moinee por atraco antes de ejecutarlo 10 días después por asesinato.

Antes de ejecutar las penas de amputación, la autoridades suelen encarcelar arbitrariamente a los condenados aunque no les haya sido impuesta ninguna pena de prisión.

Información complementaria

En 2017, las autoridades judiciales de Irán impusieron y ejecutaron también otras penas crueles e inhumanas que constituyen tortura, como flagelación y ceguera.

Por ejemplo, en enero, el periodista Hossein Movahedi recibió 40 azotes en Najaf Abad, provincia de Isfahán, después de que un tribunal lo declarase culpable de informar de forma inexacta del número de motocicletas confiscadas por la policía en la ciudad.

En febrero, el Tribunal Supremo confirmó una condena de ceguera impuesta por un tribunal penal de la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad a una mujer como castigo por haber dejado ciega a otra.

En mayo, una mujer detenida por mantener una relación extramatrimonial fue condenada por un tribunal penal de Teherán a lavar cadáveres durante dos años y a recibir 74 latigazos. El hombre fue condenado a recibir 99 latigazos.

El código regulador iraní para la aplicación de castigos corporales como la amputación prevé la presencia de un médico para la evaluación y ejecución de la pena. Esta disposición constituye una violación directa de las directrices éticas y del derecho internacional de los derechos humanos, que prohíben expresamente la participación de profesionales de la salud en torturas y otros malos tratos.