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Por qué dimitió Mons. Viganò como responsable de la comunicación social del Vaticano. Comentario del jesuita Thomas Reese

Letter from Benedict brings down Vatican media czar

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Pope Francis greets Msgr. Dario Vigano at the Vatican in 2017. (CNS photo/L’Osservatore Romano)

VATICAN CITY — The ability of church officials to be their own worst enemies has been on display the past two weeks as the Vatican has been rocked by the scandalous handling of a letter from Pope Benedict about a series of books on the theology of Pope Francis.

The fiasco resulted in the resignation on Wednesday (March 21) of Monsignor Dario Vigano, head of the Vatican’s communications department.

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The 11 books had been released on March 12 at a press conference led by Vigano. The purpose of the books was to show that Pope Francis is neither a heretic nor the theological lightweight as his detractors claim.

Prior to the release of the books, the priest asked the retired pope to write a letter on the books.

At the press conference, Vigano read from the letter but did not release it to the press. He quoted from the parts of the letter where Benedict praised the project for showing the continuity between his and his successor’s teachings.

“I applaud this initiative,” wrote the retired pope, “which intends to oppose and react to the foolish prejudice by which Pope Francis is only a practical man bereft of particular theological or philosophical formation, whereas I was only a theoretician of theology, who little understood the concrete life of a Christian today.”

“The small volumes rightly show that Pope Francis is a man of profound philosophical and theological formation,” he continued, “and, therefore, help to see the interior continuity between the two pontificates, although with all the differences of style and temperament.”

So far, so good.

But Vigano also read Benedict’s caveat that he had not read the books because of his age and other commitments, and therefore he could not comment on them.

The Vatican also issued a press release with the positive quotes but lacking Benedict’s caveat, making it look like he had endorsed the books. It also released a photo of the letter in which the bottom of the first page containing the caveat was blurred. The second page of the letter was almost completely covered by the books from the series. Only Benedict’s signature was shown.

Sandro Magister, a conservative Vatican commentator, who was at the press conference criticized the Vatican for failing to mention that Benedict had not read the books.

Meanwhile, Nicole Winfield of The Associated Press became suspicious of the blurred photo. She asked AP photographers to examine the photo, and they concluded that the photo had been digitally altered, a mortal sin in photojournalism.

All of this forced the Vatican to finally release the entire letter where it was found that Benedict had actually questioned the involvement of German theologian Peter Huenermann in the project because Huenermann “during my pontificate came to light for having headed  anti-papal initiatives.”

Huenermann, he continued, had “attacked virulently the magisterial authority of the Pope, especially on questions of Moral Theology.”

After losing all credibility with the press, Vigano was forced to resign and the pope reluctantly accepted his resignation.

Vigano has no one to blame for his demise other than himself. His first mistake was asking Benedict for the letter. You don’t ask a German theologian like Ratzinger for a puff piece.

Once Vigano saw the letter, he should have never used it. Selectively quoting from it was unprofessional. Thinking he could get away with it without being caught out was naïve. Not coordinating his spoken words with the Vatican press release was incompetent. Spinning Benedict’s words into an endorsement of the books was dishonest.

Vigano was not a popular figure in the Vatican. His background was as a film critic, with no experience in news journalism or as a manager. Those under him complained that he did not consult or delegate.

In his defense, the pope had given Vigano an impossible job — reorganize Vatican communications, bringing it into the 21st century, without firing anyone.

For decades, the Vatican has had a press office, newspaper, radio, TV center, printing establishment, website, and assorted news services that were independent entities with little coordination. Running and reorganizing this mess would have been a challenge for an experienced professional, but Vigano was out of his depth and alienated many of the people working for him.

One positive lesson from this fiasco is that it was relatively easy to get rid of Vigano because he was only a monsignor. If he had been a cardinal or bishop, he would have kept his job until they found him a facing saving position somewhere else in the church. As a simple monsignor, he could be removed quickly by Vatican standards.

Many are happy to see Vigano go, but Vatican communications will stay in the dark ages until the pope finds someone up to the task and gives him the authority to not only reorganize but to fire and hire.

[Jesuit Fr. Thomas Reese is a columnist for Religion News Service and author of Inside the Vatican: The Politics and Organization of the Catholic Church.]

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El Papa y sus encuentros con representantes argentinos.

El Papa y Argentina: Una lista (desconocida) contra los lugares comunes

Un elenco refiere todos los encuentros del Papa con funcionarios del gobierno argentino y personajes vinculados. Con datos que contradicen los lugares comunes sobre una cierta tendencia política en los gestos de Francisco

El Papa fuera de la Casa Santa Marta

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Pubblicato il 20/02/2018
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

La noticia pasó un tanto desapercibida. Pocos días atrás, el jefe de la Policía Federal Argentina, Néstor Roncaglia, viajó al Vaticano. Participó en un selecto grupo internacional de lucha contra la trata de personas. Y fue invitado especialmente a hablar durante una conferencia en la Sala de Prensa de la Santa Sede. Un gesto destacado, que en Argentina no pareció tener demasiado valor. Así como él, muchos otros funcionarios y personalidades vinculadas al actual gobierno argentino han pasado por Roma y han podido estrechar la mano del Papa. Aquí una reseña de esas audiencias, una lista hasta ahora desconocida.

 

Roncaglia forma parte del “Santa Marta Group”, una iniciativa de coordinación entre jefes de policía e instituciones de la Iglesia creada por iniciativa de Francisco en 2014. Sesionó los días 8 y 9 de febrero pasado. La última jornada, todos los asistentes participaron en un encuentro con el pontífice y, después, sólo dos jefes fueron convocados para el encuentro con los periodistas: Cressida Dick, comisionada del Servicio de Policía Metropolitano de Londres y el argentino.

 

No es la primera vez que el responsable de la Federal asiste a estos encuentros, ya lo había hecho en 2016 cuando pudo saludar al Papa e incluso bromeó con él. Lo acompañaba su esposa y su hijo más chico. Cuando intercambiaron algunas palabras, la mujer le dijo, espontánea: “Francisco cuídese”. El pontífice miró al jefe, se sonrió y respondió: “A mí me cuida la policía”.

 

La participación argentina en el “Santa Marta Group” resulta transversal y se remonta a la anterior gestión, encabezada por Cristina Fernández de Kirchner, cuando el jefe de la Federal era Román Di Santo. Roncaglia contó que apenas tomó posesión en 2016 la ministra de Seguridad argentina, Patricia Bullrich, prácticamente “lo obligó” a continuar la colaboración por considerarla de gran utilidad.

 

Este episodio resulta simbólico. Especialmente por ciertas interpretaciones, sobre todo mediáticas, que se multiplican respecto del Papa y de sus afinidades. Argentina padece la “grieta”. Una polarización política que pone a unos y a otros de lados contrarios de la misma vereda. En esta zanja imaginaria han caído todos: políticos, periodistas, personajes de la cultura y de los deportes. Jorge Mario Bergoglio no ha sido la excepción. Desde no pocos sectores se le busca “reclutar” en una u otra corriente, dando casi siempre más importancia a sus gestos (muchas veces descontextualizados) que a sus mensajes.

 

Por eso, resulta de gran utilidad repasar la lista en cuestión. Por ejemplo, la misma semana de la presencia de Roncaglia, el Papa saludó en la audiencia de los miércoles a Néstor Escudero, delegado del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Uno de los más de 250 despedidos de ese organismo. Francisco lo reconoció como un “trosko de Dios” y fundador, junto con Gustavo Vera, de la organización “La Alameda”. Lo animó y firmó su pechera verde.

 

Apenas a unos pasos de distancia, en la misma Aula Pablo VI, observó la escena Victoria Inés Roldán Méndez, legisladora e integrante, “desde siempre”, del oficialista Propuesta Republicana (PRO). Estaba acompañada por Agustín Pesce, vicepresidente segundo del Banco Nación. Ambos pudieron saludar al Papa poco después, pero los detalles no trascendieron.

 

Otro legislador de ese mismo partido y de frecuente relación con el líder católico es Omar Abboud. Referente de la comunidad musulmana en Argentina, es uno de los fundadores del Instituto del Diálogo Interreligioso (IDI). Mantiene una vieja amistad con Bergoglio, a quien acompañó en su visita apostólica por Tierra Santa y protagonizó, junto con él y el rabino Abraham Skorka, aquel histórico abrazo frente al muro de los lamentos.

 

En 2014, el IDI organizó un viaje por Medio Oriente que terminó en Santa Marta para un saludo con el Papa. La comitiva estuvo formada por católicos, islámicos y judíos en igual número: 15. Fueron de la partida el entonces diputado y actual ministro de Ambiente, Sergio Bergman, y Elsa Esther Baker de Awada, la madre de primera dama del país, Juliana Awada.

 

El actual presidente Mauricio Macri y su esposa protagonizaron en su tiempo un episodio particular. Con él todavía jefe de Gobierno de Buenos Aires en marzo de 2013, viajaron a la toma de posesión del flamante Papa por fuera de la comitiva oficial encabezada por la presidente Cristina Fernández de Kirchner. No contaban con pases para la ceremonia en la Plaza de San Pedro. Francisco supo de la situación, los mandó a buscar y los hizo colocar en la zona vip.

 

La cosa no quedó ahí, además quiso saludarlos en la Basílica de San Pedro justo antes de iniciar el rito, convirtiendo –de facto- a la pareja en los primeros funcionarios en estrechar su mano. Esto rompió el férreo protocolo según el cual, primero debe felicitar al nuevo líder católico el presidente de su país natal. El gesto fue tan clamoroso que la prensa argentina tituló: “La foto del Papa que el gobierno no quería”. Pocos meses después, el matrimonio volvió a Roma junto a su hija Antonia y fue recibido largamente en la Casa Santa Marta. Era el 18 de septiembre de 2013.

 

Un día después de aquella toma de posesión, se organizó un encuentro de Francisco con un grupo de argentinos. Entre ellos destacó la legisladora del PRO, Victoria Morales Gorleri. “Fuimos a saludarlo uno por uno y cuando me vio llegar me dijo: ‘Éramos pocos…’, me reí y nos abrazamos. No tenía palabras y él se dio cuenta así que me dijo ‘qué lindo que estés acá’ y me preguntó por mi familia y mis hijos”, contó ella, según publicó la prensa argentina que destacó su paso por la Vicaría de Educación del Arzobispado de Buenos Aires de 1997 al 2007.

 

Meses más tarde, el 10 de agosto, Bergoglio recibió en Santa Marta al subjefe de la Policía Metropolitana, Ricardo Pedace, y al comisionado mayor Raúl Sánchez, director de Incorporaciones. La charla duró una hora. Al año siguiente, en septiembre de 2014, Diego Santilli pudo saludar a Francisco durante un congreso de la fundación Scholas Occurrentes. Él es hoy vicejefe de gobierno de Buenos Aires. También invitada por esa organización, estuvo en Roma Isela Costantini, quien posteriormente tomaría las riendas de Aerolíneas Argentinas.

 

Scholas ha acercado al Papa a no pocas personalidades del gobierno. Una de ellas es Esteban Bullrich, ex ministro de Educación nacional y actual Senador. A decir verdad, él mantiene una relación personal con Francisco, a quien le atribuye la curación de su hija. Ambos han dialogado en privado varias veces, e incluso el líder católico lo ha elogiado públicamente. El más reciente encuentro entre ellos tuvo lugar en octubre pasado, apenas después de su elección como senador, en la sede de la fundación pontificia en Roma.

 

Antes o después, otros altos funcionarios del PRO y la alianza Cambiemos han pasado por Santa Marta o las audiencias papales. En 2016 lo hizo el jefe de Gobierno de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, con su esposa, Bárbara Diez. Fue un encuentro íntimo, muy humano, que apenas trascendió a la prensa. Muy similar al reencuentro entre el pontífice y la vicepresidente, Gabriela Michetti en noviembre de ese año. Un diálogo de 55 minutos en la misma casa.

 

Tres meses después, en febrero de 2017, tocó viajar al Vaticano a María Eugenia Vidal, gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, acompañada por la ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley y su esposo, Federico Salvai, también ministro de gobierno bonaerense. El Papa aprecia a estas dos mujeres, cuyo trabajo llegó a destacar públicamente. En abril siguiente, la canciller Susana Malcorra fue recibida en el Palacio Apostólico. En esa ocasión el pontífice le advirtió que sería la última política que recibiría antes de las elecciones de octubre siguiente. Ella ya había estado en Santa Marta en junio de 2016, para una audiencia que tendió puentes.

 

Otro ministro que dijo presente en Roma fue Jorge Triaca, titular del Trabajo. Su madre Adriana, viuda del histórico dirigente sindical de los plásticos, no sólo visitó al Papa sino que también se ofreció como interlocutora para llevar una carta apostólica al presidente Macri. Así lo hizo, en diciembre de 2015.

 

La lista se puede completar con otros nombres. Como Facundo Del Gaiso, auditor porteño, o Jorge Garayalde, legislador del PRO que propuso bautizar como “Papa Francisco-Plaza Flores” a una estación de subterráneo. Hay que sumar los múltiples encuentros de funcionarios nacionales responsables de la relación institucional con la Iglesia: Santiago de Estrada y Alfredo Abriani, respectivamente secretario y subsecretario de Culto de la Nación.

 

Un capítulo aparte podría dedicarse a otras personalidades, no necesariamente ligadas al PRO pero sí muy opositoras al peronismo en general y a Cristina Fernández en particular. El 21 de octubre de 2014, con la presidente aún en el pleno de su poder, Francisco no escamoteó a la hora de recibir a un grupo de madres de la tragedia ferroviaria de Once. Encabezadas por María Luján Rey, ellas participaron en la misa privada de Santa Marta por la mañana y compartieron un largo rato con el Papa por la tarde.

 

“La corrupción mata. No bajen los brazos y no pierdan la esperanza”, les dijo Bergoglio, en un impulso sustancial a su reclamo de justicia y los procesos que ellas impulsaron contra altos funcionarios del gobierno kirchnerista a los cuales consideran responsables del violento choque de tren del 22 de febrero de 2012 que dejó 52 muertos (51 más un bebé en el seno materno) y más de 700 heridos.

 

Algo parecido ocurrió con Félix Díaz, el líder indígena de la comunidad Q’om que estuvo con el pontífice mientras era perseguido por el gobernador de Formosa Gildo Insfrán. La presidente Kirchner jamás lo recibió, el Papa sí. Además se podría mencionar la cercanía del Papa con uno de los intelectuales más críticos de la gestión de Cristina. Se trata del escritor cordobés Marcos Aguinis, autor de “La cruz invertida” y ex secretario de Cultura en el gobierno radical de Raúl Alfonsín. O su bendición a Sandra Arroyo Salgado, jueza y ex esposa del fiscal Alberto Nisman, aquel de la famosa denuncia contra Fernández de Kirchner que falleció en extrañas circunstancias.

 

La lista no es oficial, pero es verdadera. Está destinada a engrosarse, porque seguramente no reporta todos los encuentros. Muchos de ellos son informales y resultan muy difíciles de monitorear. Los gestos son más: cartas que nunca trascendieron públicamente, rosarios enviados y llamadas por teléfono. Igualmente, este elenco aporta datos necesarios para colocar las cosas en perspectiva. Ejercicio necesario a la hora de evitar cualquier instrumentalización.


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Argentina: Quiénes son los voceros del Papa. Sigue la polémica.

Argentina: “los voceros de Francisco”, una novela sin fin

El nuevo capítulo de un debate sin fin sobre quienes están o no autorizados para transmitir el mensaje del Papa en su país natal, pero su pensamiento es públicamente archiconocido
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Pubblicato il 13/01/2018
Ultima modifica il 13/01/2018 alle ore 10:00
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

Dos interrogantes desvelan a los argentinos. ¿Por qué el pontífice no visita su país natal? Y ¿Quiénes son sus “voceros”? Esos parecen los únicos temas de discusión, al menos en los grandes medios. En estos días surgió un nuevo capítulo de la novela “los voceros de Francisco”. Un debate añejo que cotidianamente se repite. De manera extraña. Artificial. Esta vez intervino la Conferencia Episcopal Argentina con una nota que incluyó sugestivas entrelíneas. Mientras los curas villeros advirtieron: “La palabra de Papa interpela… y molesta”.

 

“Francisco se expresa en sus gestos y palabras de padre y pastor, y a través de los voceros formalmente designados por él. Nadie ha hablado ni puede hablar en su nombre”. Con esas declaraciones, los obispos cortaron de raíz la especulación. Lo hicieron tras una seguidilla de publicaciones de prensa que apuntaron, en tiro por elevación, contra Jorge Mario Bergoglio.

 

¿El motivo? Algunas declaraciones de Juan Grabois, hombre cercano a él, referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) y consultor del extinto Pontificio Consejo Justicia y Paz del Vaticano. Entre otras cosas, él advirtió que “el vicio” del presidente Mauricio Macri “es la violencia y el resentimiento”, que “parece tener una necesidad constante de reafirmarse degradando a otros” y aunque lo considera “un camino peligroso” los sigue “porque está obsesionado con mostrar autoridad” (Página/12, 02.01.2018).

 

No es la primera vez que Grabois dice eso. En otras ocasiones ha sostenido públicamente lo mismo, opinando en todo momento como líder social. Él siempre ha aclarado que no habla por el Papa y no es su vocero. Un detalle que reconoció incluso la misma conferencia episcopal en su comunicado, aunque sin nombrarlo. Pero los periodistas insisten en presentar sus comentarios como una voz que llega subrepticiamente desde Santa Marta, la residencia papal en el Vaticano.

 

“En nuestro país, gran parte de los medios de comunicación han puesto más la atención en hechos menores e incluso han identificado al Papa con determinadas figuras políticas o sociales. Algunos de ellos han sido claros afirmando que no representan ni pretenden representar al Papa ni a la Iglesia. Sin embargo, esta constante asociación ha generado muchas confusiones y justificado lamentables tergiversaciones de su figura y sus palabras que llegan incluso a la injuria y la difamación”, escribió la Comisión Ejecutiva en su nota, fechada el 10 de enero.

 

Tres días antes, una nota del diario Clarín se preguntaba: “¿Es Grabois el que habla o es el Papa?”. Un programa del canal de televisión Todo Noticias presentaba al líder social como “Soldado del Papa y de CFK”, refiriéndose a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner. Un artículo del diario La Nación lo acusaba a él y a los curas villeros de usar a los pobres para consolidar “su poder”. Otro más, en la misma publicación, hablaba de un intelectual que “puso en jaque al Papa”.

 

Una elevada tasa de ataques contra Bergoglio, más o menos velados, concentrados en pocos días. Justo cuando el pontífice se alista a volar a Chile y Perú, sin detenerse en Argentina. Un inflamado debate mediático sobre un asunto añejo y ya explicado. De hecho, en esos mismos medios de comunicación se interpretó la nota de los obispos como una “toma de distancia” de Grabois. Sin reparar en las sugestivas entrelíneas.

 

“La inmensa mayoría del pueblo argentino ama al Papa, no se deja confundir por quienes pretenden utilizarlo, sea pretendiendo representarlo, sea atribuyéndole posiciones imaginarias en función de sus propios intereses sectoriales. El pueblo sencillo quiere escuchar las enseñanzas del santo padre, y lo reconoce por su lenguaje claro y llano”, precisaron los clérigos.

 

Por ello, invitaron a encontrar el verdadero pensamiento del Papa en su “abundante magisterio” y sus “actitudes como pastor”, deseando ardientemente que él “sea valorado y escuchado como se merece”. El comunicado episcopal tuvo amplia difusión. Incluso repercutió en Roma, donde fue publicado en el flamante portal único de noticias de la Santa Sede, Vatican News.

 

Si se lo lee completo, es claro que tiene múltiples destinatarios. Los más evidentes los “voceros”, reales o presuntos, de Francisco. Que existen es innegable. Con excepción de aquellos que, abiertamente, han explicado no serlo en lo absoluto. Algunos personajes son amigos del obispo de Roma y, como tales, cuentan lo que ven y lo que saben. Para ello no necesitan un certificado de autenticidad, ni una venia del Vaticano. Hablan por sí mismos y nada más, incluso cuando relatan intimidades de Santa Marta. Ningún periodista serio podría darse el lujo de prescindir de su testimonio, pero el oficio obliga a la prudencia.

 

Los otros destinatarios son aquellos que se empeñan a poner en boca del Papa palabras que surgen de otros labios. Lecturas que, como precisó el texto de los obispos, alimentan “interpretaciones tendenciosas y parciales” sobre la figura del líder católico, que “sólo agrandan la división entre los argentinos”. Ellos recordaron que la Iglesia acompaña a los movimientos populares, incluso que Francisco los promueve abiertamente, pero eso “no implica, de ninguna manera, que se le atribuyan a él sus posiciones o acciones, sean estas correctas o erróneas”. Una advertencia válida no sólo para los líderes de esos movimientos sino, también, para quienes analizan sus reivindicaciones desde la prensa.

 

En otro frente, quienes también respondieron a las críticas fueron los curas villeros, sacerdotes y obispos que prestan servicio en los barrios más pobres de Buenos Aires y alrededores. Ellos expresaron su perplejidad ante la acusación de que la Iglesia y el Papa, “no quieren que los pobres dejen de ser pobres, porque de esta manera se perdería lugar de influencia”.

 

Sostuvieron que, en el mundo de hoy, la palabra de Francisco es “para algunos molesta”. Y añadieron, citando el documento papal Evangelii Gaudium: “¡Cuántas palabras se han vuelto molestas para este sistema! Molesta que se hable de ética, molesta que se hable de solidaridad mundial, molesta que se hable de distribución de los bienes, molesta que se hable de preservar las fuentes de trabajo, molesta que se hable de la dignidad de los débiles, molesta que se hable de un Dios que exige un compromiso por la justicia. Para nosotros, su ejemplo y su palabra son una invitación renovada a estar al servicio de los más pobres y no de nosotros mismos”.

 

Considerando todos estos antecedentes, no es descabellado pensar que la novela “los voceros de Francisco” tendrá secuela. Tuvo un pasado y tendrá un futuro. Aparecerán nuevos capítulos. Incluso después de esta inobjetable declaración del episcopado. No resulta descabellado advertir como demasiado atractiva, para comentaristas y observadores de ocasión, la fórmula de invalidar al mensajero. Pero con otro objetivo: invalidar el mensaje.


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ONU aplaude apertura comunicaciones Corea norte y sur.

Secretario General aplaude apertura de comunicaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur

El Secretario General de la ONU, António Guterres. Foto: ONU/Mark Garten

04 de enero, 2018 — El Secretario de Naciones Unidas calificó ayer como “positiva”, y acogió con beneplácito, la reapertura de comunicaciones entre la República Popular Democrática de Corea y la República de Corea, según indicó el portavoz del organismo, Farhan Haq, durante su encuentro diario con los medios.

Según informaciones de prensa, las dos coreas habrían reactivado un canal de comunicación inactivo desde hacía dos años. Los contactos servirán para facilitar una hipotética participación de una representación norcoreana en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno, a celebrarse en Corea del Sur el próximo mes de febrero.

El vocero añadió que continúa el compromiso de Naciones Unidas para garantizar la aplicación de las resoluciones del Consejo de Seguridad sobre la desnuclearización de la península de Corea.

Añadió que confía que la mejora de las iniciativas diplomáticas contribuya a alcanzar ese objetivo.