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El fenómeno El Niño y sus consecuencias.

El Niño: ¿ha pasado ya lo peor?

Actualizado el 08/07/2016 a las 11:03 | Emergencias
El Niño: ¿ha pasado ya lo peor?

El fenómeno de El Niño, que comenzó a finales del pasado año 2015, ha revolucionado el clima de medio mundo. Sus efectos sobre latemperatura del Océano Pacífico, unidos alcambio climático, han provocado gravessequías e inundaciones.

El Niño, como proceso meteorológico, ya ha terminado. Entonces, ¿podemos decir que ya ha pasado lo peor? La respuesta es no.

Según el último informe que hemos lanzado desde UNICEF, el hambre, la desnutrición y las enfermedades seguirán aumentando durante los próximos 2 años debido al impacto de las sequías e inundaciones.

Millones de familias han perdido sus cosechas, su ganado y sus medios de vida. El precio de los alimentos y, en algunos casos, del agua, ha alcanzado un nivel que la mayoría de habitantes de países como Etiopía o Malawi no se pueden permitir.

EL NIÑO: 26,5 MILLONES DE NIÑOS NECESITAN AYUDA

Los niños que viven en las zonas más afectadas ya están sufriendo los efectos de este fenómeno. En África oriental y meridional, unos 26,5 millones de niños necesitan ayuda urgente. Entre ellos se encuentra 1 millón de niños que necesitan tratamiento para la desnutrición aguda grave.

El clima extremo provocado por El Niño ha incrementado las tasas de desnutrición infantil y de enfermedades como el dengue, la diarrea y el cólera, algunos de los peores enemigos de la supervivencia infantil. Además, cada vez más niños dejan de ir al colegio a causa de la sequía, ya que tienen que caminar durante horas para conseguir agua potable o cambiar de casa cada semana en función de la disponibilidad de alimentos.

LA NIÑA: EL FENÓMENO INVERSO PODRÍA EMPEORAR LA SITUACIÓN

La situación podría empeorar todavía más si a lo largo de este año se produce el fenómeno inverso a El Niño, conocido como La Niña. La comunidad científica dice que hay un 75% de probabilidades de que esto ocurra.

La Niña afectaría a los mismos países que están siendo devastados por las consecuencias de El Niño pero tendría efectos opuestos. Para algunas zonas, esta podría ser una buena noticia porque traería lluvias después de una larga sequía. Sin embargo, en otras regiones podría provocar fuertes inundaciones en lugares muy castigados por la falta de cosecha.

Los niños de los países afectados necesitan comidaagua y servicios básicos de manera urgente. Si no llega más ayuda, podrían perderse décadas de progreso. Si quieres, tú puedes colaborar para frenar los efectos del fenómeno de El Niño.


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El Niño: sus consecuencias en América Latina.

El fenómeno El Niño afecta aún a millones de personas en América Latina

La ONU participa en un plan de prevención en Paraguay ante la crecida estacional de los ríos, agravada este año por las consecuencias del fenómeno El Niño. Foto: UNICEF/ Martin Crespo.

27 de mayo, 2016 — La falta de lluvias desde mediados de 2014 ha generado la pérdida de cultivos de cereales básicos y la muerte de miles de cabezas de ganado en El Salvador, Guatemala, Honduras y, en menor medida, en Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Así lo advierte un reciente informe de actualización de la situación de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) que da cuentas de más de tres millones y medio de personas en Centroamérica que padecen inseguridad alimentaria, necesitan atención médica y apoyo para recuperar sus medios de subsistencia, especialmente en los países del corredor seco que comprende a Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Esas naciones afrontan la peor sequía en décadas debido al fenómeno El Niño, afirmó OCHA.

El portavoz de Naciones Unidas, Farhan Haq, hizo referencia al informe durante la conferencia de prensa habitual en la sede del Organismo en Nueva York:

“Sin suficiente asistencia de emergencia, se espera que continúe la escasez de alimentos hasta septiembre de este año. Al mismo tiempo, las lluvias por encima del promedio en partes de Sudamérica continúan causando inundaciones, enfermedades propagadas por mosquitos, entre ellas la malaria, el dengue, el chikungunya y el zika”, detalló el portavoz.

A nivel global, El Niño ha afectado a 60 millones de personas y a pesar de que su fuerza está disminuyendo progresivamente, se espera que el número de damnificados siga creciendo incluso hasta en los primeros meses de 2017.


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El Niño y sus efectos hoy en el mundo. Previsiones.

UN urges stronger, coordinated international response to address El Niño impacts

UN urges stronger, coordinated international response to address El Niño impacts

23/03/2016

The United Nations has called for a stronger response by governments, aid organizations and the private sector to address the devastating impact the El Niño climate event is having on the food security, livelihoods, nutrition and health of some 60 million people around the world.

The appeal came at a meeting organized in Rome by four UN agencies, the Food and Agriculture Organization of the United Nations, the International Fund for Agricultural Development (IFAD), theOffice for Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA) and the World Food Programme (WFP).

Participants, including representatives from governments, non-governmental organizations and other UN agencies, took stock of the growing impacts of the current El Niño, which is considered as one of the strongest in history. They noted that more than $2.4 billion are needed for current El Niño emergency and recovery-responses and currently there is a $1.5 billion gap in funding.

A global crisis

El Niño-related impacts have been felt across the globe since mid 2015. Among these are severe or recorddroughts in Central America, the Pacific region, East Timor, Vietnam, Ethiopia, and in Southern Africa. In addition, floods have affected certain parts of Somalia and the Tanzania, devastating forest fires have once again resurfaced in Indonesia while some regions has witnessed storms, as in the case of Fiji with Tropical Cyclone Winston.

These disasters have resulted in a wide range of consequences, most importantly, severe increases in hunger, malnutrition, water- and vector-borne diseases and the prevalence of animal and plant pests and diseases. Increasingly, populations are on the move: families across the globe are being forced into distress migration, both within and across borders, as their sources of livelihood disappear.

The meeting underscored that while the 2015-2016 El Niño has passed its peak as a meteorological phenomenon, it will continue to influence temperature and rainfall patterns causing extreme events in different parts of the world. These pose risks to health, water supply and food security – the numbers of those threatened by hunger as a result are expected to grow. These effects could last for long after the El Nino phenomenon has subsided.

Long-term impacts include higher malnutrition rates – some 1 million children are in need of treatment for severe malnutrition in Eastern and Southern Africa – and an increase in poverty, rendering vulnerable households less resilient to future shocks, and stalling countries’ progress in achieving the Sustainable Development Goals.

People relying on livestock for their livelihoods are particularly vulnerable given the long time frame required to rebuild herd numbers which have been decimated by drought. Sparse or absent rains also result in a loss of soil productivity and greater land degradation, factors that contribute to desertification.

Acting now, preparing for the future

The meeting ended with a series of commitments by FAO, IFAD, OCHA and WFP aimed at urgently scaling up responses to the current El Niño crisis while also ensuring a more effective response to similar events in the future.

The agencies committed to working closely with resource partners to help address the funding gap. One important way of doing this is to help prioritize the geographical areas that require urgent attention. They also pledged to work with governments, aid organizations, other development partners as well as the private sector to assist the worst hit populations with a mix of short-, medium- and longer-term efforts, including scaling up of existing social protection schemes.

Looking to the longer term, they also agreed that there is a need to redouble efforts to support and build the capacity of national governments to mitigate and respond to future El Niño and other climate-related events. As part of this, FAO, IFAD, OCHA and WFP said they would work with development partners to ensure that disaster risk reduction projects are stepped up in the most vulnerable areas.


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Inundaciones en Paraguay, por El Niño.

Paraguay se prepara para una posible emergencia por la crecida de los ríos

La ONU participa en un plan de prevención en Paraguay ante la crecida estacional de los ríos, agravada este año por las consecuencias del fenómeno El Niño. Foto: UNICEF/ Martin Crespo.

15 de abril, 2016 — Las lluvias torrenciales y las fuertes inundaciones provocadas desde diciembre por el fenómeno El Niño en Paraguay mantienen desplazadas a unas 15.000 familias. Algunas lo han perdido todo y viven en campamentos temporales, a la espera de ser reubicadas en nuevos hogares.

Pero la situación en el país sudamericano podría empeorar por la crecida de los ríos Paraguay y Paraná, típica de los meses de junio y julio, aunque más preocupante este año debido a los efectos de un fenómeno meteorológico que, si se cumplen las previsiones, dejará inundaciones sin precedentes.

Ante esa posibilidad, un equipo de la unidad de Coordinación y Evaluación de Desastres de Naciones Unidas (UNDAC), dependiente de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), trabaja con el Gobierno paraguayo en un plan de prevención, que incluye simulacros y programas sanitarios para garantizar el acceso al agua potable.

“Cada vez somos más conscientes de que hay ciertos lugares en Asunción y en el resto del país que se van a convertir en inviables por el calentamiento global. Por eso hay que tratar de reubicar a las familias en lugares más seguros”, afirmó la coordinadora residente de Naciones Unidas en Paraguay, Cecilia Ugaz, en declaraciones a Radio ONU.

La gran mayoría de las personas desplazadas hasta el momento viven en 125 albergues temporales, cuya capacidad podría verse desbordada en junio y julio por las nuevas crecidas de los ríos.


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Se pide mayor ayuda humanitaria para víctimas de El Niño.

 faoLa ONU pide una respuesta internacional más firme y coordinada frente a El Niño

El fenómeno climático afecta a 60 millones de personas y su impacto aumentará al menos hasta finales de 2016

23 de marzo de 2016, Roma – Las Naciones Unidas han pedido una respuesta más firme de los gobiernos, organizaciones de ayuda y el sector privado para hacer frente a los efectos devastadores que el fenómeno climático El Niño está teniendo en la seguridad alimentaria, los medios de vida, la nutrición y la salud de unos 60 millones de personas en todo el mundo.

El llamamiento se produjo en un encuentro organizado en Roma por cuatro organismos de la ONU: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Los participantes, incluyendo representantes de gobiernos, ONGs y otras organizaciones de la ONU, elaboraron un balance del creciente impacto del actual evento de El Niño, considerado como uno de los más fuertes en la historia.

Indicaron que son necesarios más de 2 400 millones de dólares EEUU para responder a las operaciones de emergencia y labores de recuperación frente a El Niño, y que en la actualidad existe un déficit de financiación de unos 1 500 millones de dólares.

Una crisis mundial

Los efectos de El Niño se ha hecho sentir en todo el mundo desde mediados de 2015. Entre ellos figuran sequías severas o de nivel récord en América Central, la región del Pacífico, Timor Oriental, Viet Nam, Etiopía, y África austral. Además, las inundaciones han afectado a algunas zonas de Somalia y Tanzania y devastadores incendios forestales han aparecido una vez más en Indonesia, mientras que algunas regiones han experimentado tormentas, como en el caso de Fiji con el ciclón tropical Winston.

Estos desastres han tenido una amplia serie de consecuencias, entre las más destacadas un grave incremento del hambre, malnutrición y enfermedades transmitidas por el agua y por vectores y la prevalencia de plagas y enfermedades de animales y plantas. Cada vez más, las poblaciones se desplazan: familias de todo el mundo están siendo forzadas a la migración por necesidad, tanto dentro como fuera de las fronteras, ya que sus fuentes de sustento desaparecen.

En la reunión se subrayó que si bien el El Niño 2015-2016 ha pasado su momento álgido como fenómeno meteorológico, seguirá influyendo en los patrones de temperatura y precipitación que provocan eventos extremos en diferentes partes del mundo. Ello representa un riesgo para la salud, el suministro de agua y la seguridad alimentaria: como resultado es previsible un aumento del número de personas amenazadas por el hambre. Estos efectos pueden durar mucho tiempo después de que el fenómeno de El Niño haya amainado

Entre los impactos a largo plazo figuran tasas de malnutrición más altas -cerca de 1 millón de niños necesitan ser tratados de malnutrición severa en África oriental y austral- y un aumento de la pobreza -lo que hace a los hogares vulnerables menos resilientes a los choques futuros-, y frenar el progreso de los países en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Las personas que dependen del ganado para su sustento son particularmente vulnerables, debido al largo espacio de tiempo requerido para reconstruir rebaños que han sido diezmados por la sequía. Las lluvias escasas o ausentes también dan lugar a una pérdida de productividad del suelo y una mayor degradación de la tierra, factores que contribuyen a la desertificación.

Actuar ahora, prepararse para el futuro

La reunión terminó con una serie de compromisos por parte de la FAO, el FIDA, OCHA y el PMA con el objetivo de ampliar urgentemente la respuesta a la actual crisis de El Niño, y al mismo tiempo garantizar una reacción más eficaz ante eventos similares en el futuro.

Estas organizaciones han acordado trabajar en estrecha colaboración con los socios que aportan recursos para ayudar a resolver el déficit de financiación. Una forma importante de lograrlo es priorizar las áreas geográficas que requieren una atención urgente. También se comprometieron a trabajar con los gobiernos, las organizaciones de ayuda, otros asociados para el desarrollo, así como el sector privado para ayudar a las poblaciones más afectadas con una combinación de actuaciones a corto, medio y largo plazo, incluida la ampliación de los sistemas de protección social existentes.

A más largo plazo, acordaron igualmente que existe una necesidad de redoblar los esfuerzos para apoyar y fortalecer la capacidad de los gobiernos nacionales para mitigar y responder a futuros El Niño y otros fenómenos relacionados con el clima. En este contexto, la FAO, el FIDA, OCHA y el PMA aseguraron que trabajarán con los socios para el desarrollo para garantizar que en las zonas más vulnerables se intensifican los proyectos de reducción del riesgo de desastres.


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Hoy La hora de la tierra

El Vaticano apaga las luces por «La Hora de la Tierra»

Como millones de ciudadanos e innumerables instituciones y empresas, de las 20.30 a las 21.30 permanecerán sin iluminación la cúpula, la fachada y la columnata de San Pedro
AP

La Basílica de San Pedro

19/03/2016
REDACCIÓN
TURÍN
También el Vaticano apaga las luces hoy por la noche, por «La Hora de la Tierra», la mayor manifestación global a favor del ahorro energético y en contra del cambio climático. Como millones de ciudadanos e innumerables instituciones y empresas, el Vaticano apagará las luces durante una hora (de las 20.30 a las 21.30) de la cúpula y de la fachada de la basílica vaticana y de la columnata de San Pedro.

La iniciativa es comparada con una «ola», porque presenta un movimiento semejante al de la marea, pues la «cresta» sigue el recorrido del horario en los 178 países y en las más de 7000 ciudades de todo el mundo.

La idea fue propuesta en 2007 por la WWF en la ciudad de Sídney. El director ejecutivo de «La Hora de la Tierra», Siddarth Das, dijo a la Radio Vaticana que estaba feliz de que «millones de personas en todo el mundo se hayan comprometido con la causa del medio ambiente».

Y subrayó que la gente ahora comprende más el impacto del cambio climático, como demuestra el hecho de que el calentamiento global se ha convertido en un argumento cotidiano y personal. Según el director de la campaña, «estamos asistiendo a un momento completamente nuevo en la batalla por el clima que trasciende fronteras y generaciones»


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Africa: el Niño y desigualdades climáticas.

El Niño y la hambruna

  • chema   Por Chema Caballero

 

Ahora mismo, en el continente africano 40 millones de personas luchan contra el hambre y la muerte. Mientras, la zona del Sahel de África occidental disfruta de más lluvias que la media anual, lo cual está dando lugar a grandes cosechas que hace que allí se viva una época relativamente buena con comida para la mayoría de la población a precios asequibles.

El actual fenómeno atmosférico conocido como El Niño es uno de los más fuertes de la historia desde que existen registros. Las sequías, las inundaciones y otras condiciones meteorológicas extremas están obligando a muchas familias a abandonar sus hogares, perjudicando la capacidad de las personas para obtener un ingreso, y provocando escasez de alimentos y amenazas para la salud y la nutrición.

La Red de Sistemas de Alerta Temprana contra la Hambruna (FEWS NET) lleva tiempo alertando de esta tragedia. Señala que Etiopía es el país donde la situación es más preocupante por la severa sequía que padece y alerta de que habrá muchas más personas que necesiten ayuda alimentaria que en cualquier otro momento de los últimos 10 años. En Sudán, la alteración del régimen de lluvias en las zonas oriental y occidental del país ha provocado que la producción agrícola nacional esté por debajo de la media anual, además de grandes déficit de pastos. En el norte de Chad, la falta de lluvias en la zona del Sahel central y oriental, además de la inseguridad alrededor del Lago Chad, debido al conflicto de Boko Haram, están disminuyendo el acceso y la disponibilidad de alimentos. A estos cuatro países afectados directamente por el Niño, FEWS NET añade Sudán del Sur como país en riesgo de hambruna debido a la guerra.

Está claro que los fenómenos atmosféricos no son los únicos factores que influye en esta crisis. La capacidad de un país para hacer frente a una situación de emergencia depende en parte de sus finanzas públicas y de su capacidad para movilizar recursos. Por eso, situaciones concretas que viven algunos de estos países como el debilitamiento de sus monedas tienen como consecuencia que la importación de alimentos sea cada vez más cara o en el caso de que exista un conflicto, este hace muy difícil mover los suministros.

Esto se observa muy bien en Africa del sur, que también está siendo afectada gravemente por El Niño, pero la capacidad de respuesta de cada país consigue que sus efectos sean distintos, sugiere IRIN.

En Zimbabue un cuarto de la población tiene problemas de seguridad alimentaria debido a la sequía (esto no privó a su presidente Robert Mugabe de gastar 800.000 dólares para celebrar su 92 cumpleaños, en una de las zonas del país donde la sequía es más severa y 2.5 millones de personas sufren carestía, el pasado 27 de febrero, justo un par de semanas después de haber declarado el estado de emergencia en varias zonas del país). El Gobierno busca 1.6 millones de dólares para luchar contra el hambre, lo cual sugiere que las arcas públicas están agotadas.

Sudáfrica está experimentando un récord de altas temperaturas además de registrar en 2015 la menor cantidad de lluvias de los últimos 112 años. Cinco de las nueve provincias que tiene el país han sido declaradas zona catastrófica debido a la sequía. Se estima que unas 800.000 cabezas de ganado tendrán que ser sacrificadas. A pesar de ello, el Gobierno sudafricano no va a pedir ayuda a la comunidad internacional e importará entre 3 y 4 millones de toneladas de maíz  para alimentar a su población, y eso a pesar de que su moneda se ha depreciado grandemente con respecto al dólar.

En Malaui la cosecha de cereales del año pasado fue un 24 % más baja que la media de los últimos cinco años. Debido a ello 2.8 millones de personas no tienen acceso a una alimentación suficiente para llevar una vida saludable y activa, y están en riesgo de hambre severa debido a las inundaciones y sequía que el país experimentó el último año. El Gobierno busca 146 millones de dólares para su Plan de Respuesta a la Inseguridad Alimentaria, pero hasta el momento parece que solo ha recaudado un 48 % de esa cantidad.

Las tres provincias del sur de Angola han sido muy afectadas por la sequía, lo que ha llevado a la pérdida de cosechas, muerte de ganado, un gran aumento de las tasas de malnutrición infantil… En todo el país 1.25 millones de personas están viviendo situaciones muy críticas, pero el Gobierno de Luanda parece que no va a necesitar de la ayuda internacional para ir al rescate de su población.

El Niño ha dividido Mozambique en dos: el norte está afectado por inundaciones y el sur por sequías, lo que deja a gran parte de su población en condiciones muy vulnerables. La situación es similar en Suazilandia donde el precio del maíz ha aumentado un 66 %, o en Madagascar donde el 8.6 % de la población se encuentra en situación de inseguridad alimentaria.

La otra cara de la moneda la encontramos en África occidental donde, según FEWS NET, la situación alimentaria es bastante positiva porque se están produciendo cosechas muy por encima de la media debido a que El Niño ha afectado a las corrientes del océano en el Golfo de Guinea. Senegal, Burkina Faso, Malí, y la mayor parte del territorio de Chad y Níger experimentan niveles muy bajos de inseguridad alimentaria. Desde el pasado mes de junio la llegada de cereales a los mercados ha sido continua y esto ha originado una bajada de precios, especialmente desde septiembre, que ayuda a mejorar la alimentación familiar.

También en Liberia se han experimentado cosechas récord este año. Es significativo este dato porque la epidemia de ébola que sufrió el país había reducido considerablemente su producción agrícola. La situación es similar en Sierra Leona y Guinea, los otros dos países fuertemente afectados por la enfermedad.

Ahora, la prioridad es centrarse en resolver los problemas de seguridad alimentaria que afectan a tantos habitantes del continente. Para ello hay que actuar lo más urgentemente posible, pero parece que una vez más la burocracia internacional tiene sus propios ritmos, que no son los de las víctimas, y la ayuda puede llegar, una vez más, tarde. Los expertos estiman que se necesitan 4.5 mil millones de dólares urgentemente, pero muy poco de esa cantidad se ha reunido hasta el momento.

El pasado mes de diciembre Oxfam publicaba una nota en la que recalcaba la necesidad de una respuesta rápida y oportuna en estos países, recordando también que la inversión en programas de construcción de resistencia temprana son mucho más rentables que las intervenciones de emergencia, aunque parece que menos atractivas a los ojos de la comunidad internacional.

En 2013, un estudio del Department for Internacional Development (DFID) de Reino Unido llevado a cabo en cinco países (Etiopía, Kenia, Senegal, Níger, Mozambique y Malaui) estimaba que actuar cuatro meses después de una mala cosecha cuesta 49 dólares por hogar. En cambio si se esperan seis meses, la cifra sube a 1.294 dólares.

Sin embargo, señala Oxfam, los donantes se muestran remisos a responder de forma inmediata a cualquier crisis ya que temen que los gobiernos aprovechen la situación para pedir fondos basados en previsiones que luego se muestran incorrectas.

En el informe de Oxfam queda claro que el cambio a un modelo de respuesta temprana no implica ningún coste adicional con respecto a la respuesta tardía, incluso ahorra dinero y refuerza la resiliencia de la comunidad.

Todo apunta a que el fenómeno de El Niño se prolongará entre 4 y 6 meses más, por lo que sería necesario actuar ya para evitar el sufrimiento de tantas personas. Sin embargo, los donantes internacionales siguen esperando los informes y estadísticas que les aseguren que es necesario intervenir, cuando no que las fotos de niños muertos por la hambruna sean “trending topic” en las redes sociales y se saturen de “me gustas” para actuar.