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Pérdidas económicas causadas por el clima 2017

El clima de 2017, el más caro de la historia

UNCEF/Moreno Gonzalez
Dos hermanos sentados en lo que queda de su casa, que fue severamente dañana por el huracán Irma en Grand Turks, en las islas de Turcos y Caicos.

22 Marzo 2018

Una gran actividad ciclónica en el Atlántico Norte, graves inundaciones causadas por los monzones en el subcontinente indio y continuas sequías en zonas del África Oriental convirtieron 2017 en el año con el mayor número de pérdidas económicas relacionadas con fenómenos meteorológicos y climáticos extremos documentado hasta el momento, revela el último informe de la agencia de la ONU encargada de observar el tiempo.

En su última Declaración sobre el estado del clima mundial en 2017la Organización Meteorológica Mundial destaca los efectos devastadores de las condiciones meteorológicas extremas en el desarrollo económico, la seguridad alimentaria, la salud y la migración, que han costado unos 320.000 millones de dólares.

La Declaración, que este año cumple su vigesimoquinta edición y que se ha publicado en víspera de la celebración del Día Meteorológico Mundial, señala que en 2017 se registraron temperaturas medias mundiales de alrededor de 1,1 °C por encima de los niveles preindustriales.

La temperatura media mundial del período comprendido entre 2013 y 2017 es el promedio quinquenal más elevado jamás registrado. Los nueve años más cálidos se han producido a partir de 2005 y los cinco más cálidos de todos ellos a partir de 2010.

Además, las mediciones directas del CO2 atmosférico durante los últimos 800.000 años han indicado variaciones naturales de entre 180 y 280 ppm.

“Esto demuestra que la concentración actual de CO2 de 400 ppm excede la variabilidad natural observada durante cientos de miles de años”, se especifica en la Declaración.

Tales niveles de CO2 supondrán, como ha señalado Petteri Taalas, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, que “el planeta enfrentará un futuro más cálido y una mayor cantidad de fenómenos meteorológicos, climáticos e hidrológicos extremos”.

De hecho, Talaas resaltó que en el comienzo de 2018 se mantiene la tendencia de 2017: las condiciones meteorológicas extremas continúan cobrándose vidas y destruyendo medios de subsistencia. Por ejemplo, en el Ártico se observaron temperaturas excepcionalmente altas, mientras que las zonas densamente pobladas del hemisferio norte se vieron afectadas por fríos de especial crudeza y tormentas de invierno devastadoras. Australia y Argentina padecieron olas de calor extremas, la sequía siguió azotando a Kenya y Somalia, y Ciudad del Cabo (Sudáfrica) se enfrentó a una gran escasez de agua.

Repercusiones socioeconómicas…

En 2017, se produjeron numerosos desastres con grandes impactos económicos. Munich Re evaluó el total de pérdidas por desastres provocados por fenómenos meteorológicos y climáticos en 320.000 millones de dólares, la mayor cuantía anual jamás registrada.

Las naciones vulnerables se ven especialmente afectadas por los impactos climáticos, como se pone de manifiesto en un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional, en el que se advirtió que un aumento de 1 °C de la temperatura podría reducir considerablemente las tasas de crecimiento económico en muchos países de bajos ingresos.

… y para la salud

El riesgo general de contraer enfermedades relacionadas con el calor o de fallecer como consecuencia de este ha aumentado de forma constante desde 1980, y actualmente cerca del 30 % de la población mundial vive en condiciones climáticas capaces de generar temperaturas potencialmente letales al menos 20 días al año, según datos de la Organización Mundial de la Salud que se citan en la Declaración.

Un capítulo especial se dedica a las enfermedades transmitidas por vectores como el virus del Zika, que se vio favorecido por unas condiciones climáticas benignas que estimularon su y amplificaron la transmisión de la enfermedad, como sucedió especialmente entre 2014 y 2016.

También plantea problemas de sociopolíticos como la emigración

En 2016, los desastres meteorológicos obligaron a 23,5 millones de personas a desplazarse. Como en años anteriores, la mayoría de esos desplazamientos internos estuvieron asociados a crecidas o tormentas y ocurrieron en la región de Asia-Pacífico.

En Somalia siguen produciéndose desplazamientos internos masivos a causa de la sequía y la inseguridad alimentaria. Desde noviembre de 2016 hasta diciembre de 2017, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados registró 892.000 desplazamientos motivados por la sequía.

En el Cuerno de África, a la limitada temporada de lluvias de 2016 le siguió una rigurosa estación seca durante enero y febrero de 2017 y una temporada de lluvias con escasas precipitaciones de marzo a mayo.

A partir de junio de 2017, más de la mitad de las tierras de cultivo de Somalia resultaron afectadas por la sequía, y desde diciembre de 2016 los rebaños disminuyeron entre un 40 y un 60 % debido al aumento de la mortalidad y las ventas a precios desfavorables, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y el Programa Mundial de Alimentos.

Ninguna parte del planeta está a salvo, tampoco América

En todos los continentes, 2017 fue uno de los seis años más cálidos de los que se tuvieran datos, clasificándose en segundo lugar América del Sur, tercera Asia, cuarta África, quinta Europa y América del Norte y Oceanía sextas. En América del Sur, se dieron el segundo verano y el segundo invierno más cálidos jamás registrados.

En el hemisferio sur, del 14 al 21 de junio se produjo un amplio episodio de nevadas en el sur de América del Sur, alcanzando la extensión del manto de nieve continental los 750.000 kilómetros cuadrados, la mayor desde que empezara la vigilancia satelital.

Si bien en 2017 no hubo ningún episodio de El Niño en toda la cuenca, se produjo un calentamiento muy pronunciado cerca de la costa de América del Sur a principios de año, que era el característico de este fenómeno.

Y por supuesto los huracanes

En agosto y septiembre de 2017, los tres grandes huracanes que llegaron en rápida sucesión al sur de los Estados Unidos de América y varias islas del Caribe batieron todos los récords de pérdidas y daños causados por fenómenos meteorológicos extremos de los registros modernos. Harvey, María y Inma alcanzaron categorías máximas en cuanto a la velocidad de sus vientos.

Más allá de los estragos humanos, según las estimaciones del Banco Mundial, los daños y pérdidas totales causados por el huracán María en Dominica ascendieron a 1,3 billones de dólares, lo que equivale al 224 % de su producto interior bruto(PIB), según contó en una entrevista con Noticias ONU, Andrés Orías, oficial de programas de la Organización Meteorológica Mundial.

 

 

También afecta a los océanos…

La temperatura en la superficie del mar a escala mundial en 2017 estuvo ligeramente por debajo de los niveles de 2015 y 2016, pero fue la tercera más cálida jamás registrada.

El contenido calorífico de los océanos, que es una medida existente en las capas superiores de los océanos hasta los 2000 metros, alcanzó nuevos niveles máximos sin precedentes en 2017.

En la Declaración se indica que la magnitud de casi todos los componentes específicos del aumento del nivel del mar se ha incrementado en los últimos años, en particular, el derretimiento del manto de hielo polar, principalmente en Groenlandiay, en menor medida, en la Antártida.

Por segundo año consecutivo, las temperaturas de la superficie del mar superiores a la media que se dieron en la costa oriental de Australia provocaron un blanqueamiento significativo de los corales de la Gran Barrera de Coral.

… y a la criosfera

A lo largo de 2017, la extensión del hielo marino se situó muy por debajo de la media del período 1981-2010, tanto en el Ártico como en la Antártida.

La extensión máxima de hielo marino del Ártico en invierno fue la más baja recogida en los registros satelitales. El valor mínimo estival fue el octavo más bajo registrado. Sin embargo, debido a la lenta congelación, la extensión del hielo marino volvió a descender a unos valores mínimos casi sin precedentes para el mes de diciembre.

La extensión del hielo marino de la Antártida se ubicó en niveles mínimos jamás registrados, o cerca de ellos, a lo largo de todo el año.

El cambio del balance de masa del manto de hielo de Groenlandia entre septiembre y diciembre de 2017 estuvo cerca de la media. Aunque se produjo un aumento global de la masa de hielo, esto tan solo constituye una pequeña desviación con respecto a la tendencia general a la baja observada en los dos últimos decenios, durante los cuales, desde 2002, el manto de hielo de Groenlandia ha perdido cerca de 3,6 billones de toneladas de masa.

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El clima en el 2017.

2017 fue el año más cálido registrado en la historia sin un fenómeno de El Niño

Havana Cuba, despues del Huracán Irma. Foto: OCHA EFE/Rolando Pujol

18 de enero, 2018 — El año 2017 fue el año más cálido registrado en la historia sin un fenómeno de El Niño, reveló este jueves la Organización Meteorológica Mundial.

La OMM informó que la temperatura global promedio el año pasado fue aproximadamente 1.1° C por encima de la era pre-industrial.

El año 2016 continúa siendo en general el año más cálido registrado, con un 1.2° C por encima del mismo período.

“La tendencia es bastante clara, desde los 70s las temperaturas continúan aumentando… Que 2017 sea el año más cálido o el segundo más cálido no es la historia, la historia es la tendencia al calentamiento global”, expresó el científico Omar Badour, un alto representante de la OMM, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

La OMM informó que 17 de los 18 años más cálidos de la historia han sido en este siglo, y que el nivel de calentamiento de los pasados tres años ha sido excepcional.

“El calor del Ártico ha sido especialmente pronunciado y esto tendrá repercusiones profundas y duraderas en los niveles del mar y en los patrones climáticos en otras partes del mundo “, declaró en un comunicado el Secretario General de la OMM, Petteri Taalas.

Además del calentamiento global debido al aumento de los niveles de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el clima también tiene una variabilidad natural debido a fenómenos como El Niño, que tiene una influencia de calentamiento, y La Niña, que tiene una influencia refrescante. El fuerte El Niño entre 2015 y 2016 contribuyó a la temperatura récord en 2016. Por el contrario, 2017 comenzó con un La Niña muy débil y también terminó de la misma manera.

“Las temperaturas solo cuentan una pequeña parte de la historia. La calidez en 2017 fue acompañada por el clima extremo en muchos países del mundo. Los Estados Unidos de América tuvieron su peor año en términos de desastres climáticos, mientras que otros países vieron su desarrollo ralentizado o revertido por los ciclones tropicales, las inundaciones y la sequía “, agregó Taalas.

La OMM emitirá su declaración completa sobre el estado del clima en 2017 en marzo. Este informe proporcionará una visión global de la variabilidad y tendencias de la temperatura, eventos de alto impacto e indicadores a largo plazo del cambio climático, como el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono, el hielo marino ártico y antártico, el aumento del nivel del mar y la acidificación de los océanos.


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Cómo hacer frente en Africa al fenómeno climático de la Niña

La Niña en el Cuerno de África: “Si actuamos temprano, mitigaremos el impacto”

Sequía en Etiopía exacwerbada por el fenómeno de El Niño. Foto: PMA/Melese Awoke.

02 de enero, 2018 — Este año el fenómeno climático de la Niña podría afectar a varios países. El sistema humanitario busca anticipar con la preparación de sistemas de respuesta en previsión de un nuevo episodio.

Entre el 2015 y el 2016, un centenar de países fueron afectados por el fenómeno de El Niño, que causó severas sequías, especialmente en países de África del Este.

Unos 23 países lanzaron llamamientos para pedir asistencia internacional.

“Cerca de 60 millones de personas fueron afectadas”, informa Greg Puley, de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), en una entrevista con Noticias ONU.

El impacto del fenómeno del Niño fue particularmente dramático en Somalia, Etiopía y el norte de Kenia. En anticipación para este nuevo año, OCHA trabaja con los gobiernos y con varios socios humanitarios.

“Tras años sufriendo condiciones de sequía, varios países han construido sistemas de alerta que les permite anticipar fenómenos que agraven la situación de las poblaciones pastorales.

“Se trata de evitar que las familias tengan que vender sus pertenencias, especialmente su ganado”, indica Puley.

“No queremos que una nueva sequía resulte en necesidades humanitarias, con la distribución de comida y de agua”, agrega.

“Si actuamos temprano, podemos mitigar el impacto y prevenir que se agrave una situación ya bastante difícil. Lo más temprano implementemos un sistema de respuesta, la más eficiente será esta respuesta”, asevera.

Existen varias medidas que buscan fortalecer la resiliencia de los países. Se puede, por ejemplo, reforzar las orillas de los ríos para prevenir inundaciones.

“Quizás se necesite invertir hasta 10 millones de dólares para reforzar las orillas de un río. Pero en comparación, se puede llegar a pagar entre 40 o 60 millones de dólares para ayudar a las poblaciones desplazadas por las inundaciones”, explica.

El funcionario de OCHA también indica que se trabaja en mecanismos de seguro y en lo que llaman “inversiones sin arrepentimiento”, que tienen un impacto positivo en los países, que las previsiones se realicen o no.


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Fuerte empeoramiento del cambio climático.

La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanza niveles récord

Las Maldivas se encuentran entre los países que sufren de manera desproporcionada los efectos del cambio climático. Foto: FAO/Prakash Singh

30 de octubre, 2017 — Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera aumentaron a una velocidad récord en 2016 y alcanzaron el nivel más alto en 800.000 años, advirtió la Organización Meteorológica Mundial este lunes.

La OMM, durante el lanzamiento del Boletín de Gases de Efecto Invernadero en la sede de la ONU en Ginebra, informó que el promedio de la concentración de dióxido de carbono (CO2) alcanzó 403.3 partes por millón en 2016, debido a una combinación de actividades humanas y un fuerte fenómeno del niño. En 2015, los niveles eran de 400 ppm.

El aumento del CO2 y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera tienen el potencial de iniciar cambios sin precedentes en los sistemas climáticos, lo que lleva a “graves perturbaciones ecológicas y económicas”, asegura el informe.

El director de la OMM, Petteri Talas, declaró que es necesario que los gobiernos cumplan con las promesas que hicieron en París en 2015 y tomen medidas para reducir el calentamiento global.

Talas agregó que nunca se había visto un aumento tan grande en la concentración de C02 en la atmósfera en un solo año.

“Esto demuestra que no nos estamos moviendo en la dirección correcta, de hecho, estamos haciendo exactamente lo contrario si pensamos en la implementación del Acuerdo de París. Esto demuestra que existe una necesidad urgente de elevar el nivel de ambición en la lucha contra el cambio climático”, dijo.

El fenómeno climático está asociado a temperaturas del mar más cálidas que el promedio, que se cree son responsables de desencadenar sequías en regiones tropicales, así como huracanes e incendios forestales sin precedentes en otros lugares.

El lanzamiento del informe de la OMM coincide con el Informe de Emisiones del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), que será publicado este martes y hace un seguimiento a cómo los gobiernos están tomando medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Ambas publicaciones servirán como base científica para las decisiones políticas y negociaciones de cambio climático de la ONU en Bonn, Alemania, previstas a comenzar el 7 de noviembre.


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El fenómeno El Niño y sus consecuencias.

El Niño: ¿ha pasado ya lo peor?

Actualizado el 08/07/2016 a las 11:03 | Emergencias
El Niño: ¿ha pasado ya lo peor?

El fenómeno de El Niño, que comenzó a finales del pasado año 2015, ha revolucionado el clima de medio mundo. Sus efectos sobre latemperatura del Océano Pacífico, unidos alcambio climático, han provocado gravessequías e inundaciones.

El Niño, como proceso meteorológico, ya ha terminado. Entonces, ¿podemos decir que ya ha pasado lo peor? La respuesta es no.

Según el último informe que hemos lanzado desde UNICEF, el hambre, la desnutrición y las enfermedades seguirán aumentando durante los próximos 2 años debido al impacto de las sequías e inundaciones.

Millones de familias han perdido sus cosechas, su ganado y sus medios de vida. El precio de los alimentos y, en algunos casos, del agua, ha alcanzado un nivel que la mayoría de habitantes de países como Etiopía o Malawi no se pueden permitir.

EL NIÑO: 26,5 MILLONES DE NIÑOS NECESITAN AYUDA

Los niños que viven en las zonas más afectadas ya están sufriendo los efectos de este fenómeno. En África oriental y meridional, unos 26,5 millones de niños necesitan ayuda urgente. Entre ellos se encuentra 1 millón de niños que necesitan tratamiento para la desnutrición aguda grave.

El clima extremo provocado por El Niño ha incrementado las tasas de desnutrición infantil y de enfermedades como el dengue, la diarrea y el cólera, algunos de los peores enemigos de la supervivencia infantil. Además, cada vez más niños dejan de ir al colegio a causa de la sequía, ya que tienen que caminar durante horas para conseguir agua potable o cambiar de casa cada semana en función de la disponibilidad de alimentos.

LA NIÑA: EL FENÓMENO INVERSO PODRÍA EMPEORAR LA SITUACIÓN

La situación podría empeorar todavía más si a lo largo de este año se produce el fenómeno inverso a El Niño, conocido como La Niña. La comunidad científica dice que hay un 75% de probabilidades de que esto ocurra.

La Niña afectaría a los mismos países que están siendo devastados por las consecuencias de El Niño pero tendría efectos opuestos. Para algunas zonas, esta podría ser una buena noticia porque traería lluvias después de una larga sequía. Sin embargo, en otras regiones podría provocar fuertes inundaciones en lugares muy castigados por la falta de cosecha.

Los niños de los países afectados necesitan comidaagua y servicios básicos de manera urgente. Si no llega más ayuda, podrían perderse décadas de progreso. Si quieres, tú puedes colaborar para frenar los efectos del fenómeno de El Niño.


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El Niño: sus consecuencias en América Latina.

El fenómeno El Niño afecta aún a millones de personas en América Latina

La ONU participa en un plan de prevención en Paraguay ante la crecida estacional de los ríos, agravada este año por las consecuencias del fenómeno El Niño. Foto: UNICEF/ Martin Crespo.

27 de mayo, 2016 — La falta de lluvias desde mediados de 2014 ha generado la pérdida de cultivos de cereales básicos y la muerte de miles de cabezas de ganado en El Salvador, Guatemala, Honduras y, en menor medida, en Nicaragua, Costa Rica y Panamá.

Así lo advierte un reciente informe de actualización de la situación de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) que da cuentas de más de tres millones y medio de personas en Centroamérica que padecen inseguridad alimentaria, necesitan atención médica y apoyo para recuperar sus medios de subsistencia, especialmente en los países del corredor seco que comprende a Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Esas naciones afrontan la peor sequía en décadas debido al fenómeno El Niño, afirmó OCHA.

El portavoz de Naciones Unidas, Farhan Haq, hizo referencia al informe durante la conferencia de prensa habitual en la sede del Organismo en Nueva York:

“Sin suficiente asistencia de emergencia, se espera que continúe la escasez de alimentos hasta septiembre de este año. Al mismo tiempo, las lluvias por encima del promedio en partes de Sudamérica continúan causando inundaciones, enfermedades propagadas por mosquitos, entre ellas la malaria, el dengue, el chikungunya y el zika”, detalló el portavoz.

A nivel global, El Niño ha afectado a 60 millones de personas y a pesar de que su fuerza está disminuyendo progresivamente, se espera que el número de damnificados siga creciendo incluso hasta en los primeros meses de 2017.


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El Niño y sus efectos hoy en el mundo. Previsiones.

UN urges stronger, coordinated international response to address El Niño impacts

UN urges stronger, coordinated international response to address El Niño impacts

23/03/2016

The United Nations has called for a stronger response by governments, aid organizations and the private sector to address the devastating impact the El Niño climate event is having on the food security, livelihoods, nutrition and health of some 60 million people around the world.

The appeal came at a meeting organized in Rome by four UN agencies, the Food and Agriculture Organization of the United Nations, the International Fund for Agricultural Development (IFAD), theOffice for Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA) and the World Food Programme (WFP).

Participants, including representatives from governments, non-governmental organizations and other UN agencies, took stock of the growing impacts of the current El Niño, which is considered as one of the strongest in history. They noted that more than $2.4 billion are needed for current El Niño emergency and recovery-responses and currently there is a $1.5 billion gap in funding.

A global crisis

El Niño-related impacts have been felt across the globe since mid 2015. Among these are severe or recorddroughts in Central America, the Pacific region, East Timor, Vietnam, Ethiopia, and in Southern Africa. In addition, floods have affected certain parts of Somalia and the Tanzania, devastating forest fires have once again resurfaced in Indonesia while some regions has witnessed storms, as in the case of Fiji with Tropical Cyclone Winston.

These disasters have resulted in a wide range of consequences, most importantly, severe increases in hunger, malnutrition, water- and vector-borne diseases and the prevalence of animal and plant pests and diseases. Increasingly, populations are on the move: families across the globe are being forced into distress migration, both within and across borders, as their sources of livelihood disappear.

The meeting underscored that while the 2015-2016 El Niño has passed its peak as a meteorological phenomenon, it will continue to influence temperature and rainfall patterns causing extreme events in different parts of the world. These pose risks to health, water supply and food security – the numbers of those threatened by hunger as a result are expected to grow. These effects could last for long after the El Nino phenomenon has subsided.

Long-term impacts include higher malnutrition rates – some 1 million children are in need of treatment for severe malnutrition in Eastern and Southern Africa – and an increase in poverty, rendering vulnerable households less resilient to future shocks, and stalling countries’ progress in achieving the Sustainable Development Goals.

People relying on livestock for their livelihoods are particularly vulnerable given the long time frame required to rebuild herd numbers which have been decimated by drought. Sparse or absent rains also result in a loss of soil productivity and greater land degradation, factors that contribute to desertification.

Acting now, preparing for the future

The meeting ended with a series of commitments by FAO, IFAD, OCHA and WFP aimed at urgently scaling up responses to the current El Niño crisis while also ensuring a more effective response to similar events in the future.

The agencies committed to working closely with resource partners to help address the funding gap. One important way of doing this is to help prioritize the geographical areas that require urgent attention. They also pledged to work with governments, aid organizations, other development partners as well as the private sector to assist the worst hit populations with a mix of short-, medium- and longer-term efforts, including scaling up of existing social protection schemes.

Looking to the longer term, they also agreed that there is a need to redouble efforts to support and build the capacity of national governments to mitigate and respond to future El Niño and other climate-related events. As part of this, FAO, IFAD, OCHA and WFP said they would work with development partners to ensure that disaster risk reduction projects are stepped up in the most vulnerable areas.