Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


Deja un comentario

Fátima: posible canonización dos pastores videntes.

Fátima; dentro de poco serán santos dos pastorcitos que vieron el secreto

Fue aprobado el milagro atribuido a los pequeños videntes. El Papa estará en el santuario portugués el 12 y el 13 de mayo, para el centenario de las apariciones

Los tres pastorcitos videntes de Fátima

10
0
Pubblicato il 23/03/2017
Ultima modifica il 23/03/2017 alle ore 19:26
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Papa Francisco aprobó el milagro atribuido a la intercesión de los hermanos Francisco y Jacinta Marto, los dos pastorcitos videntes de Fátima junto con su prima Lucía; ambos fueron beatificados por Juan Pablo II en mayo de 2000. «El Santo Padre Francisco —informó una nota vaticana— ha recibido esta mañana en audiencia al cardenal Angelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos», y autorizó que el dicasterio promulgue, entre otros, también el decreto sobre el «milagro atribuido a la intercesión del beato Francisco Marto, que nació el 11 de junio de 1908 y murió el 4 de abril de 1919, y de la beata Jacinto Marto, que nació el 11 de marzo de 1910 y falleció el 20 de febrero de 1920, muchachos de Fátima».

 

El anuncio llega a menos de dos meses del viaje que Francisco hará a la pequeña ciudad de Portugal, sede de uno de los santuarios marianos más visitados del mundo, para celebrar el centenario de las apariciones que comenzaron el 13 de mayo de 1917 y concluyeron en octubre de un año después. Se trata de la aparición que ha marcado más profundamente la historia del siglo XX, debido a su fuerte carga profética y su carácter geopolítico (sobre el papel de Rusia) vinculados con la famosa tercera parte del Secreto.

 

Todo parece indicar que el Papa, en ocasión de la visita y de la misa ya programadas para la mañana del próximo 13 de mayo en la gran plaza que se encuentra frente al Santuario, podría canonizar a los dos videntes. El eventual anuncio de la fecha podrá ser anunciado oficialmente solo durante el Consistorio previsto para el 20 de abril. El obispo de Leiria-Fátima, António Augusto dos Santos Marto, comentó la noticia con Radio Renascença, y afirmó que la canonización en esa fecha «sería justamente la cereza sobre el pastel. Todos lo deseamos, pero será el Santo Padre quien decida».

 

En la Cova da Iria, una zona de pastos, en mayo de 1917 tres pastorcitos, Lucía dos Santos (de 10 años) y sus primitos Francisco (de 9) y Jacinta Marto (de 7) vieron a una «mujer vestida de blanco con un rosario en la mano», que les dio cita durante los 13 meses siguientes, por un total de seis encuentros, hasta el 13 de octubre de 1917, fecha de la última aparición. En ese día miles de personas asistieron al llamado «milagro del sol»: el astro comenzó a rotar y parecía caer sobre los presentes. El evento fue documentado incluso por el cronista de un periódico portugués anticlerical. Además de la invitación a la oración y a los sacrificios de expiación a favor de los pecadores, la Virgen encomendó a los videntes un secreto dividido en tres partes. Las primeras dos fueron reveladas durante la década de los años cuarenta del siglo pasado. La última, conocida como el Tercer secreto de Fátima, fue divulgada en el año 2000, después de la beatificación de Francisco y Jacinta.


Deja un comentario

Argentina celebra la canonización del Cura Brochero.

La Argentina celebró la canonización del Cura Brochero

Domingo 16 Oct 2016 | 07:25 am

A pesar de la lluvia, los devotos se unieron en vigilia de oración par…

Villa Cura Brochero (Córdoba) (AICA):

Miles de peregrinos de todo el país se congregaron este fin de semana distintas ciudades para vivir y compartir las celebraciones por la canonización del santo José Gabriel del Rosario Brochero, Cura Brochero, que presidió el papa Francisco en Roma. Pero el epicentro de las fiestas fue, sin duda, en la provincia de Córdoba, especialmente en la localidad de Villa Cura Brochero.

La lluvia no detuvo a los fieles que, reunidos desde el sábado por la noche en el Valle de Traslasierra, esperaron con emoción y en vigilia, la canonización del “cura gaucho”, ahora, patrono de los sacerdotes.

A las 19, en la ciudad de Córdoba, se presentó la “Cantata Brocheriana”, un concierto que contó con la actuación del guitarrista Carlos Di Fulvio, autor de la música y la letra, seguido de diferentes homenajes. Entre algunas de las vigilias que se vivieron en la ciudad, se destacó la vigilia juvenil del seminario mayor.

Luego, muchos se trasladaron al Predio de la Providencia, en Villa Cura Brochero, donde -sentados en reposeras y gracias al escenario y las pantallas gigantes- unos 40.000 devotos del Cura Brochero se unieron para orar y reflexionar hasta las 5 de la mañana, hora en la que comenzó la ceremonia de canonización.

A las 7.30 se celebrará la misa en honor del nuevo santo, y a partir de las 12 habrá misas para promesantes y peregrinos en el Salón del Peregrino. También, se realizará una procesión hasta la plaza Centenario, donde los devotos podrán visitar la parroquia donde descansan los restos cura Brochero, ahora santo.

Asimismo, en Villa Santa Rosa de Río, ciudad natal del Cura Brochero, se peregrinó a caballo, en bicicleta y a pie, unos ocho kilómetros desde el monolito en el paraje Carreta Quemada hasta el Museo Casa Natal Cura Brochero, y al llegar, a las 19.30, se celebró una misa la parroquia Santa Rosa de Lima en espera de la canonización.

Misa de acción de gracias
La celebración arquidiocesana de acción de gracias por la canonización será en la catedral de Córdoba el 4 de noviembre, al celebrarse el 150º aniversario de la ordenación sacerdotal del santo.

También, el 29 de octubre, en el predio La Providencia, en Villa Cura Brochero, el obispo de Cruz del Eje y co actor de la causa de canonización, monseñor Santiago Olivera, presidirá la misa de acción de gracias por el nuevo santo, seguido de una procesión al santuario con la imagen del santo y sus reliquias.


Deja un comentario

Siete nuevos santos canonizados por el Papa.

Nuevos Santos canonizados por el Papa Francisco

(RV).- El Papa Francisco pronunció la tradicional fórmula en latín y proclamó siete nuevos Santos para  Iglesia universal: José Sánchez del Río; Manuel González García, José Gabriel del Rosario – ‘el cura Brochero’- ; Salomón Leclerq; Alfonso María Fusco; Luis Pavoni e Isabel de la Santísima Trinidad.

Una abarrotada Plaza de San Pedro vivió con intensa emoción el momento solemne, escuchando las palabras del Papa y respondiendo con un ferviente Amén, sellado por un gran aplauso y aclamando al Señor con el canto del Jubilate Deo:

«En honor de la Santísima e Indivisible Trinidad, para exaltación de la Fe católica y el incremento de la vida cristiana, con la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, y la Nuestra, después de la debida reflexión y la oración frecuente implorando la asistencia divina, y después de haber oído el parecer de muchos de nuestros hermanos en el episcopado, declaramos y definimos Santos a los Beatos

Salomón Leclerq

José Sánchez del Río

Manuel González García

Luis Pavoni

Alfonso María Fusco

José Gabriel del Rosario Brochero

e Isabel de la Santísima Trinidad

y los inscribimos en el Libro de los Santos, decretando que en toda la Iglesia ellos  sean venerados entre los Santos. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo».

                                                                      Homilía del Papa

Al inicio de la celebración eucarística de hoy hemos dirigido al Señor esta oración: «Crea en nosotros un corazón generoso y fiel, para que te sirvamos siempre con fidelidad y pureza de espíritu» (Oración Colecta).

Nosotros solos no somos capaces de alcanzar un corazón así, sólo Dios puede hacerlo, y por eso lo pedimos en la oración, lo imploramos a él como don, como «creación» suya. De este modo, hemos sido introducidos en el tema de la oración, que está en el centro de las Lecturas bíblicas de este domingo y que nos interpela también a nosotros, reunidos aquí para la canonización de algunos nuevos Santos y Santas. Ellos han alcanzado la meta, han adquirido un corazón generoso y fiel, gracias a la oración: han orado con todas las fuerzas, han luchado y han vencido.

Orar, por tanto, como Moisés, que fue sobre todo hombre de Dios, hombre de oración. Lo contemplamos hoy en el episodio de la batalla contra Amalec, de pie en la cima del monte con los brazos levantados; pero, en ocasiones, dejaba caer los brazos por el peso, y en esos momentos al pueblo le iba mal; entonces Aarón y Jur hicieron sentar a Moisés en una piedra y mantenían sus brazos levantados, hasta la victoria final.

Este es el estilo de vida espiritual que nos pide la Iglesia: no para vencer la guerra, sino para vencer la paz.

En el episodio de Moisés hay un mensaje importante: el compromiso de la oración necesita del apoyo de otro. El cansancio es inevitable, y en ocasiones ya no podemos más, pero con la ayuda de los hermanos nuestra oración puede continuar, hasta que el Señor concluya su obra.

San Pablo, escribiendo a su discípulo y colaborador Timoteo le recomienda que permanezca firme en lo que ha aprendido y creído con convicción (cf. 2 Tm 3,14). Pero tampoco Timoteo no podía hacerlo solo: no se vence la «batalla» de la perseverancia sin la oración. Pero no una oración esporádica e inestable, sino hecha como Jesús enseña en el Evangelio de hoy: «Orar siempre sin desanimarse» (Lc 18,1). Este es el modo del obrar cristiano: estar firmes en la oración para permanecer firmes en la fe y en el testimonio. Y de nuevo surge una voz dentro de nosotros: «Pero Señor, ¿cómo es posible no cansarse? Somos seres humanos, incluso Moisés se cansó». Es cierto, cada uno de nosotros se cansa. Pero no estamos solos, hacemos parte de un Cuerpo. Somos miembros del Cuerpo de Cristo, la Iglesia, cuyos brazos se levantan al cielo día y noche gracias a la presencia de Cristo resucitado y de su Espíritu Santo. Y sólo en la Iglesia y gracias a la oración de la Iglesia podemos permanecer firmes en la fe y en el testimonio.

Hemos escuchado la promesa de Jesús en el Evangelio: Dios hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche (cf. Lc 18,7). Este es el misterio de la oración: gritar, no cansarse y, si te cansas, pide ayuda para mantener las manos levantadas. Esta es la oración que Jesús nos ha revelado y nos ha dado a través del Espíritu Santo. Orar no es refugiarse en un mundo ideal, no es evadir a una falsa quietud. Por el contrario, orar y luchar, y dejar que también el Espíritu Santo ore en nosotros. Es el Espíritu Santo quien nos enseña a rezar, quien nos guía en la oración y nos hace orar como hijos.

Los santos son hombres y mujeres que entran hasta el fondo del misterio de la oración. Hombres y mujeres que luchan con la oración, dejando al Espíritu Santo orar y luchar en ellos; luchan hasta el extremo, con todas sus fuerzas, y vencen, pero no solos: el Señor vence a través de ellos y con ellos. También estos siete testigos que hoy han sido canonizados, han combatido con la oración la buena batalla de la fe y del amor. Por ello han permanecido firmes en la fe con el corazón generoso y fiel. Que, con su ejemplo y su intercesión, Dios nos conceda también a nosotros ser hombres y mujeres de oración; gritar día y noche a Dios, sin cansarnos; dejar que el Espíritu Santo ore en nosotros, y orar sosteniéndonos unos a otros para permanecer con los brazos levantados, hasta que triunfe la Misericordia Divina.

                                                                           El Angelus

(RV).- Después de haber canonizado a los 7 nuevos Santos, Papa Francisco a la hora del Ángelus del tercer domingo de octubre, se dirigió a los fieles presentes en la plaza de San Pedro y saludó a los peregrinos llegados desde diferentes países, “Al terminar esta celebración -dijo el Obispo de Roma- deseo saludar cordialmente a todos vosotros, que desde diferentes países habéis venido para rendir homenaje a los nuevos Santos. Un saludo especial va para las delegaciones de Argentina, España, Francia, Italia y México. Que el ejemplo y la intercesión de estos luminosos testimonios sostenga el compromiso de cada uno en los respectivos ámbitos de trabajo y de servicio, por el bien de la Iglesia y de la comunidad civil”.

Francisco recordó que este lunes se celebra la Jornada Mundial contra la pobreza, “Unamos nuestra fuerzas, morales y económicas, para luchar juntos contra la pobreza que degrada, ofende y asesina tantos hermanos y hermanas, poniendo en acto políticas serias para la familia y el trabajo”.

Finalmente pidió afiar a la Virgen María cada una de nuestras intenciones, “sobre todo la paz”.


Deja un comentario

Presencia de argentinos mañana en la canonización del cura Brochero.

Más de 2.000 argentinos viajaron a Roma para la canonización del Cura Brochero

Viernes 14 Oct 2016 | 10:15 am

Buenos Aires (AICA):

Más de 2.000 argentinos, entre ellos 38 obispos y cerca de 200 sacerdotes, participarán este domingo de la canonización de José Gabriel del Rosario Brochero, el Cura Brochero, que presidirá el papa Francisco en la Plaza San Pedro del Vaticano.

A la ceremonia de canonización, prevista para las 5 hora de Buenos Aires, asistirán el presidente de la Nación, ingeniero Mauricio Macri, y su esposa Juliana Awada.

Asimismo, una comitiva oficial integrada por el gobernador de Córdoba, Juan Schiaritti; el embajador ante la Santa Sede, Rogelio Pfirter; el secretario de Culto de la Nación, doctor Santiago de Estrada y otros senadores, diputados y funcionarios nacionales y provinciales.

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Aurelio Poli, presidirá el lunes la misa de acción de gracias en la basílica de San Pedro, y en su calidad de vicepresidente primero de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) estará en la ceremonia de canonización del domingo junto con el resto de sus miembros: monseñor José María Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz y presidente de la CEA; monseñor Mario Antonio Cargnello, arzobispo de Salta y vicepresidente segundo, y monseñor Carlos Humberto Malfa, obispo de Chascomús y secretario general.

También participarán el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos Ñáñez, y el obispo de Cruz del Eje y coactor en la causa de canonización del Cura Brochero.

La comitiva episcopal argentina también está integrada por el cardenal Luis Héctor Villalba (emérito de Tucumán) y los arzobispos Héctor Aguer (La Plata), Andrés Stanovnik OFMCap (Corrientes), Alfonso Delgado (San Juan de Cuyo), Jorge Lozano (coadjutor electo de San Juan de Cuyo), José María Arancibia (emérito de Mendoza) y Domingo Salvador Castagna (emérito de Corrientes).

Los demás obispos que peregrinaron a Roma fueron Hugo Barbaro (San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña), Sergio Buenanueva (San Francisco), Héctor Cardelli (San Nicolás de los Arroyos), Juan José Chaparro CMF (San Carlos de Bariloche), José Melitón Chávez (Añatuya), Marcelo Cuenca (Alto Valle del Río Negro), Miguel Ángel D’Annibale (Río Gallegos), César Daniel Fernández (Jujuy), Eduardo García (San Justo), Gustavo Help (Venado Tuerto), Samuel Jofré (Villa María), Pedro Daniel Martínez Perea (San Luis), Marcelo Martorell (Puerto Iguazú), Armando José María Rossi OP (Concepción), Luis Urbanc (Catamarca), Adolfo Uriona FDP (Villa de la Concepción del Río Cuarto), Gustavo Zurbriggen (Deán Funes), Alberto Bochatey OSA (auxiliar de La Plata), Alejandro Giorgi (auxiliar de Buenos Aires), Pedro Torres (auxiliar de Córdoba), Jorge Vázquez (auxiliar de Lomas de Zamora), Ricardo Faifer (emérito de Goya), Francisco Poli (emérito de Santiago del Estero), Roberto Rodríguez (emérito de La Rioja), y José Ángel Rovai (emérito de Villa María).


Deja un comentario

Vaticano: misa de acción de gracias por la canonización de Madre Teresa.

El Card. Parolin celebró la misa de acción de gracias por la canonización de la Madre Teresa

Lunes 5 Sep 2016 | 08:39 am

Ciudad del Vaticano (AICA):

“¡Cuántos motivos tenemos para estar profundamente agradecidos al Señor!”, exclamó el secretario de estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, al celebrar, en la mañana de hoy, la misa de acción de gracias por la canonización de la Madre Teresa de Calcuta. “Le damos gracias por el heroico testimonio de fe de los santos con el cual Él hace siempre fecunda su Iglesia y nos da a nosotros, sus hijos, un signo seguro de su amor”, expresó ante los miles de fieles que colmaban la plaza de San Pedro.

Asimismo hoy, 5 de septiembre, celebra también la Fiesta de Santa Teresa de Calcuta cuando se cumplen 19 años de su muerte.

El cardenal Parolin afirmó en la homilía que la santa nunca se dejó llevar por las modas ni se inclinó ante los poderosos y los ídolos del momento.

Madre Teresa “defendió con coraje la vida por nacer, con esa franqueza de palabra y linealidad de acción que es la señal más luminosa de la presencia de los profetas y de los santos, los cuales no se arrodillaban ante ninguno excepto ante el Omnipotente, son interiormente libres porque son fuertes y no se inclinan ante las modas o los ídolos del momento, sino que se reflejan en la conciencia iluminada del sol del Evangelio”.

“Con su incesante oración, -añadió el purpurado- que nacía de grandes obras de misericordia corporal y espiritual, fue un nítido espejo del amor de Dios y un admirable ejemplo de servicio al prójimo, especialmente a las personas más pobres, abandonadas”.

Madre Teresa “amaba definirse como un ‘lápiz en las manos del Señor’” y “abrió los ojos al sufrimiento, la abrazó con la mirada de compasión, todo su ser ha sido interpelado y movido por este encuentro que le ha –en cierto sentido– perforado el corazón, sobre el ejemplo de Jesús, que se ha conmovido por el sufrimiento de la criatura humana, incapaz de recuperarse sola”.

El cardenal se preguntó a qué se debía el secreto de la santa y respondió que “no es ciertamente un secreto, porque lo acabamos de proclamar en voz alta en el Evangelio: ‘En verdad les digo: todo aquello que hicieron a uno de estos hermanos míos, me lo hicieron hecho a mí’”.

Por otro lado, destacó que “fue un signo de misericordia muy luminoso”. “Ella sabía que una de las formas más agudas de pobreza consiste en saberse no amado, no deseados, despreciados”. “Una especie de pobreza presente también en los países, en las familias menos pobres, también en las personas pertenecientes a categorías que disponen de medios y posibilidad, pero que experimentan el voto interior de haber perdido el significado y la dirección de la vida o son violentamente golpeados por la desolación de los vínculos rotos, de la dureza de la soledad, de la sensación de ser olvidado por todo o de no servir a ninguno”.

En la homilía, el Secretario de Estado Vaticano también recordó que “identificó a los niños todavía no nacidos o amenazados en su existencia con los ‘más pobres de entre los pobres’”.

En “Madre Teresa descubrimos aquel feliz e inseparable binomio entre el ejercicio heroico de la caridad y la claridad en la proclamación de la verdad”.

“Ahora en el Paraíso, con María Madre de Dios y todos los santos, recibe el premio más alto preparado para ella desde la fundación del mundo, el premio reservado a los justos, a los mansos, a los humildes de corazón, a aquellos que, acogiendo a los pobres, acogen a Cristo”.

Pietro Parolin recordó que el 5 de septiembre de 1997 falleció Madre Teresa. “En el día de su muerte el cielo quiere ofrecer un sello a su vida y comunicarnos que una nueva luz se había encendido encima nuestro”. “Ahora, después del reconocimiento ‘oficial’ de su santidad, brilla más”, dijo.

“¡Que esta luz, que es la luz eterna del Evangelio, continúe iluminando nuestra peregrinación terrena y los sentires de este difícil mundo!”.+


Deja un comentario

Cómo ha sido la canonización de la Madre Teresa.

“Es Santa Teresa, pero seguiremos llamándola Madre”

Durante la canonización de la «monja de los últimos», Papa Francisco exhortó a la Iglesia a tender la mano a los «prófugos y encarcelados». Más de 100 mil fieles participaron en la ceremonia en la Plaza San Pedro, en uno de los momentos más importantes del Jubileo de la Misericordia
AFP

Fieles durante la canonización de la Madre Teresa

04/09/2016
GIACOMO GALEAZZI
CIUDAD DEL VATICANO
El Papa le reconoce el mérito de haber elevado su voz frente a los «poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes de la pobreza creada por ellos mismos». La Madre Teresa, patrona del voluntariado. «Dondequiera que haya una mano extendida que pide ayuda para ponerse en pie, allí debe estar nuestra presencia y la presencia de la Iglesia que sostiene y da esperanza». Servir a los últimos sin esperar un gracias. «Creo que, tal vez, tendremos algunas dificultades para llamarla “Santa Teresa”. Su santidad es tan cercana a nosotros, tan tierna y fecunda, que espontáneamente seguiremos llamándola “Madre Teresa”», afirmó el Papa que ha convertido la misericordia en el programa de su Pontificado.

La Madre Teresa, recordó Bergoglio, «a lo largo de toda su existencia, fue una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se comprometió en la defensa de la vida proclamando incesantemente que “el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre”». Se inclinó sobre las personas desfallecidas, abandonadas en las calles, reconociendo la dignidad que Dios les dio. Palabras que suenan casi a un “manifiesto” del Año Santo de la misericordia. «No hay alternativa a la caridad: quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios».

La Madre Teresa de Calcuta, la monja de los pobres, ya es santa. El Papa pronunció la formula de canonización e inscribió en el «registro» de los santos a la religiosa albanesa Gonxha Agnes Bojaxhiu (1910-1997). Papa Bergoglio pronunció la fórmula en latín e inmediatamente después se escuchó un enorme aplauso de los fieles. Sus reliquias fueron colocadas al lado del altar. «La misericordia fue para la Madre Teresa la “sal” que daba sabor a cada una de sus obras y la “luz” que aclaraba las tinieblas de todos los que ya no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y su sufrimiento», precisó Francisco. «Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales —explicó— permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres. Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea su modelo de santidad».

«Que esta incansable trabajadora de la misericordia —pidió Francisco— nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: “Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír”. Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura».

Concelebraron con el Pontífice en la Plaza San Pedro 70 cardenales, 400 obispos y más de 1700 sacerdotes. En la homilía dedicada a la fundadora de la Congregación de las Misioneras de la Caridad y de los Misioneros de la Caridad, Francisco subrayó qué es la caridad en concreto: «quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios. Sin embargo, la vida cristiana no es una simple ayuda que se presta en un momento de necesidad. Si fuera así, sería sin duda un hermoso sentimiento de humana solidaridad que produce un beneficio inmediato, pero sería estéril porque no tiene raíz. Por el contrario, el compromiso que el Señor pide es el de una vocación a la caridad con la que cada discípulo de Cristo lo sirve con su propia vida, para crecer cada día en el amor».

Citando el Libro de la Sabiduría, el Papa subraya que «nos presenta nuestra vida como un misterio, cuya clave de interpretación no poseemos. Los protagonistas de la historia son siempre dos: por un lado, Dios, y por otro, los hombres. Nuestra tarea es la de escuchar la llamada de Dios y luego aceptar su voluntad. Pero para cumplirla sin vacilación debemos ponernos esta pregunta. ¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida? La respuesta la encontramos en el mismo texto sapiencial: “Los hombres aprendieron lo que te agrada”. Para reconocer la llamada de Dios, debemos preguntarnos y comprender qué es lo que le gusta. En muchas ocasiones, los profetas anunciaron lo que le agrada al Señor. Su mensaje encuentra una síntesis admirable en la expresión: “Misericordia quiero y no sacrificios”. A Dios le agrada toda obra de misericordia, porque en el hermano que ayudamos reconocemos el rostro de Dios que nadie puede ver».
Al dirigirse a los voluntarios del mundo, el Papa exclamó: «¡Cuántos corazones confortan los voluntarios! Cuántas manos sostienen; cuántas lágrimas secan; cuánto amor derramo en el servicio escondido, humilde y desinteresado. Este loable servicio da voz a la fe y expresa la misericordia del Padre que está cerca de quien pasa necesidad». Francisco reservó para los pobres los mejores sitios para la canonización de la Madre Teresa, los que se encuentran frente al altar papal.

La santificación de Madre Teresa es uno de los grandes eventos del Año Santo de la Misericordia. Una canonización 3.0, grabada, como en los eventos más importantes que organiza el Vaticano, con cámaras 4K ultra hd. La Secretaría para la Comunicación de la Santa Sede, por primera vez y en colaboración con Mc360 photo, se encargó del proyecto «Yo estuve», una imagen panorámica de altísima definición de la Plaza San Pedro, en la que se podrá hacer zoom para ver cada una de las caras de los presentes en la plaza San Pedro. Según el vocero de la Santa Sede, Greg Burke, fueron distribuidos 100 mil boletos para la ceremonia. Y a todos ellos se sumaron las personas que participaron sin boleto desde la Vía de la Conciliación y desde las callecitas aledañas. Los periodistas acreditados para cubrir el evento fueron 600, de los cuales 125 son corresponsales para sitios web, hecho que demuestra el carácter «social» del evento.

Al final de la misa, el Papa recitó el Ángelus, aunque lo interrumpieron los fieles en varias ocasiones con sus aplausos. «En este momento quisiera recordar a todos los que se gastan al servicio de los hermanos en contextos difíciles y peligrosos —dijo el Pontífice. Pienso especialmente en muchas religiosas que dan sus vidas sin ahorrarse. Recemos en particular por la monja misionera española, sor Isabel, que fue asesinada hace dos días en la capital de Haití, un país tan afectado, para el que deseo que cesen tales actos de violencia y que haya mayor seguridad para todos. Recordemos también a otras monjas que, recientemente, ha sufrido violencia en otros países».

Después, Jorge Mario Bergoglio añadió: «mientras nos acercamos a concluir esta celebración, deseo saludarles y agradecerles a todos ustedes que han participado en ella. Sobre todo a las Misioneras y a los Misioneros de la Caridad, que son la familia espiritual de Madre Teresa. Que su Santa fundadora vele siempre sobre su camino y les ayude a ser fieles a Dios, a la Iglesia y a los pobres». El Papa también saludó a las autoridades presentes, «en particular a las de los países más vinculados con la figura de la nueva Santa, así como a las Delegaciones oficiales y a los numerosos peregrinos que vinieron de estos países en esta feliz circunstancia. Que Dios bendiga sus naciones». Y para concluir, «con afecto, les saludo a ustedes, queridos voluntarios y agentes de misericordia. Les encomiendo a la protección de Madre Teresa: que ella les enseñe a contemplar y a adorar cada día a Jesús Crucificado para reconocerlo y servirlo en los hermanos necesitados. Pidamos esta gracia también para todos los que se unieron a nosotros mediante los medios de comunicación en cada rincón del mundo».


Deja un comentario

Canonización de Teresa de Calcuta. Homilía del Papa

Homilía del Papa Francisco en la Santa Misa con Rito de Canonización de la Madre Teresa de Calcuta

2016-09-04 Radio Vaticana

(RV).- “Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea su modelo de santidad”. Palabras elocuentes, las del Sucesor de Pedro, en la homilía de la Santa Misa con el rito de Canonización de la Madre Teresa de Calcuta, en la conclusión del Jubileo del Voluntariado y de los Operarios de Misericordia, llevada a cabo en una plaza de san Pedro repleta de fieles y peregrinos provenientes de cada rincón del mundo.

El Santo Padre desarrolló su homilía reflexionando a partir del interrogante del libro de la Sabiduría «¿Quién comprende lo que Dios quiere?». Un interrogante que presenta nuestra vida como un misterio, cuya clave de interpretación no poseemos, dijo, pero cuya respuesta encontramos en el mismo texto: para reconocer la llamada de Dios, debemos preguntarnos y comprender qué es lo que le gusta. Lo que a su vez se puede sintetizar en la expresión del Evangelio de Mateo: «Misericordia quiero y no sacrificios» (Mt 9,13).

El pontífice explicó que a Dios le agrada toda obra de misericordia, porque en el hermano que ayudamos reconocemos “el rostro de Dios que nadie puede ver” y es por eso que reiteró que no hay alternativa a la caridad, dado que “quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios”.

Aun así, el Papa indicó que la vida cristiana “no es una simple ayuda que se presta en un momento de necesidad”, dado que esto sería un hermoso sentimiento de humana solidaridad que produce un beneficio inmediato, pero que es “estéril porque no tiene raíz”. El compromiso que el Señor pide es, en cambio, aquel de una vocación a la caridad con la que cada discípulo de Cristo lo sirve con su propia vida, para crecer cada día en el amor, es decir, “un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso que requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y ponerse a su servicio”.

Por eso el Obispo de Roma entregó al mundo del voluntariado a la Santa de Calcuta, incansable dispensadora de la misericordia divina, quien “se ponía a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana”, como modelo de santidad, deseando, en la conclusión de su homilía, que ella ayude a comprender cada vez más que el único criterio de acción de los cristianos es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo, derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión, porque de este modo “abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura”.

(Griselda Mutual – Radio Vaticano)

A continuación, voz y texto completo de la Homilía pronunciada por el Papa Francisco en el XXIII Domingo del Tiempo Ordinario 

«¿Quién comprende lo que Dios quiere?» (Sb 9,13). Este interrogante del libro de la Sabiduría, que hemos escuchado en la primera lectura, nos presenta nuestra vida como un misterio, cuya clave de interpretación no poseemos. Los protagonistas de la historia son siempre dos: por un lado, Dios, y por otro, los hombres. Nuestra tarea es la de escuchar la llamada de Dios y luego aceptar su voluntad. Pero para cumplirla sin vacilación debemos ponernos esta pregunta. ¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida?

La respuesta la encontramos en el mismo texto sapiencial: «Los hombres aprendieron lo que te agrada» (v. 18). Para reconocer la llamada de Dios, debemos preguntarnos y comprender qué es lo que le gusta. En muchas ocasiones, los profetas anunciaron lo que le agrada al Señor. Su mensaje encuentra una síntesis admirable en la expresión: «Misericordia quiero y no sacrificios» (Os 6,6; Mt 9,13). A Dios le agrada toda obra de misericordia, porque en el hermano que ayudamos reconocemos el rostro de Dios que nadie puede ver (cf. Jn 1,18). Y cada vez que nos hemos inclinado ante las necesidades de los hermanos, hemos dado de comer y de beber a Jesús; hemos vestido, ayudado y visitado al Hijo de Dios (cf. Mt 25,40): es decir, hemos tocado la carne de Cristo.

Estamos llamados a concretar en la realidad lo que invocamos en la oración y profesamos en la fe. No hay alternativa a la caridad: quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios (cf. 1 Jn 3,16-18; St 2,14-18). Sin embargo, la vida cristiana no es una simple ayuda que se presta en un momento de necesidad. Si fuera así, sería sin duda un hermoso sentimiento de humana solidaridad que produce un beneficio inmediato, pero sería estéril porque no tiene raíz. Por el contrario, el compromiso que el Señor pide es el de una vocación a la caridad con la que cada discípulo de Cristo lo sirve con su propia vida, para crecer cada día en el amor.

Hemos escuchado en el Evangelio que «mucha gente acompañaba a Jesús» (Lc 14,25). Hoy aquella «gente» está representada por el amplio mundo del voluntariado, presente aquí con ocasión del Jubileo de la Misericordia. Vosotros sois esa gente que sigue al Maestro y que hace visible su amor concreto hacia cada persona. Os repito las palabras del apóstol Pablo: «He experimentado gran gozo y consuelo por tu amor, ya que, gracias a ti, los corazones de los creyentes han encontrado alivio» (Flm 1,7). Cuántos corazones confortan los voluntarios. Cuántas manos sostienen; cuántas lágrimas secan; cuánto amor derraman en el servicio escondido, humilde y desinteresado. Este loable servicio da voz a la fe – ¡da voz a la fe! y expresa la misericordia del Padre que está cerca de quien pasa necesidad.

El seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y descartados de la vida y ponerse a su servicio. Por esto, los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor. Y cada uno de nosotros puede decir: ‘Igual que el Señor ha venido a mi encuentro y se ha inclinado sobre mí en el momento de necesidad, así también yo salgo al encuentro de él y me inclino sobre quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera, sobre los jóvenes sin valores e ideales, sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos en el cuerpo y en el espíritu, sobre los menores abandonados a sí mismos, como también sobre los ancianos dejados solos. Dondequiera que haya una mano extendida que pide ayuda para ponerse en pie, allí debe estar nuestra presencia y la presencia de la Iglesia que sostiene y da esperanza’ Y hacer esto con la memoria viva de la mano tendida del Señor sobre mí, cuando estaba caído.

Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que «el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre». Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes – ¡ante los crímenes! – de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar – para llorar – su pobreza y sufrimiento.

Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres. ¡Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad! Pienso, quizá, que tendremos un poco de dificultad en llamarla Santa Teresa: su santidad está tan cerca de nosotros, tan tierna y fecunda que espontáneamente la seguiremos llamando: ¿madre Teresa’… Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: «Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír». Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura