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El bautismo, nueva catequesis del Papa.

El Papa critica a quienes no bautizan a sus hijos porque “no entienden”

Tras el ciclo sobre la misa, en la Audiencia general el Papa habló sobre el Bautismo: es el cumpleaños de nuestro renacimiento. Y da a los fieles que no la recuerdan, la «tarea» de descubrir cuál es la fecha del suyo
ANSA

El Papa antes de la Audiencia general

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Pubblicato il 11/04/2018
Ultima modifica il 11/04/2018 alle ore 11:07
IACOPO SCARAMUZZI
CIUDAD DEL VATICANO

 

Durante la Audiencia general de hoy, 11 de abril de 2018, El Papa criticó a quienes ponen en duda la oportunidad de bautizar «a un niño, que no entiende», y subrayó que con el Bautismo «entra en ese niño el Espíritu Santo», que hace que crezcan en él «las virtudes cristianas que después florecerán». El Bautismo es «otro cumpleaños, el cumpleaños del renacimiento», dijo Francisco a los fieles reunidos en la Plaza San Pedro; y, a todos los que no recuerden esta fecha fundamental en sus vidas, dejó una «tarea»: descubrir cuándo fue su Bautismo, para honrarlo como se debe.

 

La semana pasada concluyó el ciclo de catequesis que dedicó al redescubrimiento del significado de los diferentes pasajes de la Misa, por lo que ahora, Jorge Mario Bergoglio se concentró sobre el Bautismo. «Los cincuenta días del tiempo litúrgico pascual son propicios para reflexionar sobre la vida cristiana que, por su naturaleza, es la vida que proviene de Cristo mismo», explicó el Papa. «Somos, efectivamente, cristianos en la medida en la que dejemos vivir a Cristo en nosotros. ¿Desde dónde comenzar, entonces, para volver a encender esta conciencia sino desde el principio, del Sacramento que ha encendido en nosotros la vida cristiana?».

 

El Bautismo, explicó el Papa, «permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a Él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según la propia condición, en la transformación del mundo». Recibido una sola vez, el Bautismo «ilumina toda nuestra vida, guiando nuestros pasos hasta la Jerusalén del Cielo. Hay un antes y un después del Bautismo. El Sacramento supone un camino de fe, que llamamos catecumenato, evidente cuando es un adulto el que pide el Bautismo. Pero también los niños, desde la antigüedad, son bautizados en la fe de los padres. Y sobre esto me gustaría decirles una cosa. Algunos piensan: “Pero, ¿por qué bautizar a un niño que no entiende? Esperemos que crezca, que entienda y que sea él mismo el que pida el Bautismo”. Pero esto significa no tener confianza en el Espíritu Santo, porque cuando nosotros bautizamos a un niño, entra en ese niño el Espíritu Santo y hace que crezcan en ese niño, desde niño, las virtudes cristianas que después florecerán. Siempre –insistió Francisco– hay que dar esta oportunidad a todos los niños de tener dentro de ellos al Espíritu Santo para que los guíe durante la vida. No se olviden: ¡bautizar a los niños!».

 

La inmersión en el agua, típica del Bautismo, «es un rito común a diferentes creencias para expresar el paso de una condición a otra, signo de purificación para un nuevo inicio», remarcó el Pontífice argentino. «Pero, a nosotros, los cristianos, no se nos debe olvidar que, aunque es el cuerpo el que se sumerge en el agua, es el alma la que se sumerge en Cristo para recibir el perdón del pecado y resplandecer con luz divina. En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y en la resurrección del Señor, ahogando en la pila bautismal al hombre viejo, dominado por el pecado que separa de Dios, y haciendo que nazca el hombre nuevo, recreado en Jesús». Después de esta consideración, Francisco se dirigió directamente a los fieles y les hizo una pregunta que ya había hecho en el pasado, durante otras audiencias generales: «Estoy seguro, segurísimo, de que todos nosotros recordamos la fecha de nuestro nacimiento. Pero me pregunto, y dudo un poco, y les pregunto a ustedes: ¿cada uno de ustedes recuerda cuál fue la fecha de su Bautismo? Algunos dicen que sí, bien. Pero es un “Sí” un poco débil –prosiguió comentando la respuesta de la multitud de los fieles. Tal vez muchos no recuerdan…. Pero, si nosotros festejamos el día de nuestro nacimiento, ¿cómo no festejar, por lo menos recordar, el día del renacimiento? Les dejaré una terea: los que no se acuerden de la fecha del Bautismo, pregúntenle a la mamá, a los tíos, a los sobrinos: ¿tú sabes cuál es la fecha del Bautismo? Y nunca olvidarla, y ese día agradecer al Señor porque es el día en el que el Espíritu Santo entró en mí. Todos debemos saber la fecha de nuestro bautismo, es otro cumpleaños, es el cumpleaños del renacimiento».

 

Nadie, subrayó el Papa al final de la catequesis, «merece» el Bautismo, «que es siempre don gratuito para todos, adultos y recién nacidos. Pero, como sucede con una semilla llena de vida, este don crece y da frutos en un terreno alimentado por la fe. Las promesas bautismales que cada año renovamos en la Vigilia Pascual deben ser encendidas nuevamente cada día, para que el Bautismo “cristifique” (no hay que tener miedo de esta palabra, parecerse a Cristo, transformarse en Cristo) a quien lo recibió, convirtiéndolo de verdad en otro Cristo».

 

ANSA

 

Antes de la Audiencia, el Papa, al concluir su vuelta para saludar a los fieles en el papamóvil, saludó a los peregrinos que llegaron a Roma a pie desde el valle del Renón, en la provincia de Bolzano, con tres llamas: Buffon, Shaquiri y Tiento. Thomas Burger, Thomas Mohr y Walter Mair, en compañía de sus animales, estrecharon la mano del Papa y le regalaron un solideo y unos calcetines de lana de alpaca.

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Audiencia general del Papa el 11 de abril

Audiencia general

Plaza de San Pedro
12.00 h

[AR – DE – EN – ES – FR – IT – PL – PT]

 

Queridos hermanos y hermanas:

Este tiempo pascual es propicio para reflexionar sobre la vida cristiana, que es la vida que recibimos del mismo Cristo. De hecho, somos cristianos en la medida que dejamos que Él viva en nosotros. Para avivar esta conciencia debemos volver al origen, al sacramento del bautismo, que es el fundamento de toda la vida cristiana, es el primero de los sacramentos y es la puerta que permite al Señor hacer su morada en nosotros e introducirnos en su Misterio.

El verbo griego «bautizar» significa sumergir. El baño con el agua simboliza en varias creencias el paso de una condición a otra, es signo de purificación para un nuevo inicio. Para nosotros, los cristianos, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, haciendo morir en nosotros al hombre viejo, dominado por el pecado, para que nazca el hombre nuevo, que

Ciudad del Vaticano

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El Papa bautiza en el Vaticano a un grupo de niños. Y pronuncia unas palabras en el Angelus

El Papa saluda a los fieles tras haber recitado la oración mariana del Ángelus junto a ellosEl Papa saluda a los fieles tras haber recitado la oración mariana del Ángelus junto a ellos  (AFP or licensors)

No olvidar el Bautismo, en él fuimos revestidos de Cristo. Ángelus del Papa

“Antes el bautismo se llamaba también «iluminación», porque la fe ilumina el corazón, hace ver las cosas con otra luz”: es el tweet del Papa Francisco en la fiesta del Bautismo de Jesús

Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

En la fiesta del Bautismo del Señor, que concluye el tiempo litúrgico de la Navidad, y el cual seña el inicio de la vida pública del Maestro, el Papa Francisco se asomó a la ventana del Palacio Apostólico para rezar junto con los fieles presentes en la plaza de san Pedro la oración mariana del Ángelus dominical.

 

«La fiesta del Bautismo del Señor nos hace pensar en nuestro Bautismo»

A partir de este concepto el Santo Padre explicó que en el tiempo de Jesús, se trataba de un bautismo de penitencia, y que cuantos recurrían a él expresaban el deseo de purificación de los pecados y el compromiso de iniciar una nueva vida con la ayuda de Dios.

“Comprendemos de este modo la gran humildad de Jesús, Aquel que no tenía pecado, en el ponerse en fila con los penitentes, mezclado entre ellos para ser bautizado en las aguas del río. ¡Cuánta humildad tiene Jesús!” exclamó.

Al hacer esto el Señor manifestó lo que hemos celebrado en la Navidad, precisó el pontífice: “la disponibilidad de Jesús a sumergirse en el río de la Humanidad, de tomar sobre sí las faltas y debilidades de los hombres, y de compartir su deseo de liberación y superación de todo lo que aleja de Dios y hace extraños a los hermanos”.  “Al igual que en Belén, también a lo largo de las orillas del Jordán, Dios mantiene la promesa de hacerse cargo del destino del ser humano, y Jesús es el signo tangible y definitivo de ello”.

 

«El Espíritu Santo abre los ojos del corazón a la verdad»

 

El Obispo de Roma prosiguió comentando el Evangelio del día: “El Evangelio de hoy enfatiza que Jesús, «al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma» (Mc 1, 10). El Espíritu Santo, que había obrado desde el inicio de la creación y había guiado a Moisés y al pueblo en el desierto, ahora desciende plenamente sobre Jesús para darle la fortaleza para cumplir su misión en el mundo. El Espíritu es el artífice del bautismo de Jesús y también de nuestro bautismo”.

Así, Francisco resaltó luego la obra del Espíritu Santo: “él abre nuestros ojos del corazón a la verdad, a toda la verdad”, dijo. “Empuja nuestras vidas en el camino de la caridad. Es el don que el Padre nos ha entregado a cada uno de nosotros en el día de nuestro bautismo. Él, el Espíritu, nos transmite la ternura del perdón divino. Y es también Él, el Espíritu Santo, que hace resonar la Palabra reveladora del Padre: «Tú eres mi Hijo amado».”

 

No olvidar el bautismo, en él fuimos revestidos de Cristo

 

Una vez más el Papa remarcó que la fiesta del Bautismo de Jesús invita a cada cristiano a recordar su bautismo: “No puedo preguntarles –dijo dejando los papeles de lado – si ustedes se acuerdan del día de su bautismo, porque la mayor parte de ustedes eran niños, como yo. Fuimos bautizados de niños. Pero les hago otra pregunta: ustedes, ¿saben la fecha de su bautismo? ¿Conocen en qué día fueron bautizados? Que cada uno piense. Y si no conocen la fecha, o la han olvidado, volviendo a casa pregunten a la mamá, a la abuela, al tío, a la tía, al abuelo, al padrino, a la madrina: ¿en qué fecha? Y esa fecha deberemos tenerla siempre en nuestra memoria, porque es una fecha de fiesta, es la fecha de nuestra santificación inicial, es la fecha en la que el Padre nos ha dado el Espíritu Santo que nos empuja a caminar. Es la fecha del gran perdón. No se olviden: ¿cuál es la fecha de mi bautismo?”

Antes de dar inicio a la oración mariana, invocó la materna protección de María Santísima, para que todos los cristianos puedan comprender cada vez más el don del bautismo y se comprometan a vivirlo con coherencia, dando testimonio del amor del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

Los recién bautizados y todos los fieles cristianos en los saludos del Papa tras el Ángelus

Después de la oración mariana, el Santo Padre saludó a los peregrinos presentes de Italia y de diversas partes del mundo, y expresó su alegría por haber bautizado en este día, por quinta vez en su pontificado, a algunos niños en la Capilla Sixtina.

“Sobre ellos, – dijo – y sobre todos los niños que han sido bautizados recientemente, invoco la protección maternal de la Madre de Dios, para que, ayudados por el ejemplo de sus padres, padrinos y madrinas, crezcan como discípulos del Señor”.

“Les deseo a todos un buen domingo y un buen camino en el año que acaba de comenzar, gracias a la luz que Jesús nos dio en su Navidad. No olviden la tarea para casa: ¿cuál es la fecha de mi bautismo? ¿Qué día fui bautizado o bautizada? ¿Entendido? Y por favor, no se olviden de rezar por mí. Buen almuerzo y hasta pronto”, concluyó.

Informe con voz del Papa

07 enero 2018, 12:19