Loiola XXI

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Brasil: Sentencia sobre el asesinato del jesuita misionero Vicente Cañas.

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Después de dos días de juicio en el Tribunal Federal regional de Cuiabá (Brasil), Ronaldo Antoniô Osmar, el único acusado vivo o en edad legal de ser juzgado por el asesinato del misionero jesuita español Vicente Cañas, realizado en 1987, fue declarado culpable, de los delitos de colaboración directa y planificación de emboscada. Y condenado a 14 años de cárcel y tres meses.
Quedó demostrado que él, siendo delegado de policía de la región, contrató a varios sicarios para ejecutarle, por orden de varios hacendados.
Durante el juicio, en el que estuvieron presentes familiares de la víctima llegados desde España y numerosos representantes de la iglesia que trabaja con el mundo indígena, el jurado, formado por 4 hombres y 3 mujeres, votó en contra del acusado. En 2006 (20 años después del crimen) se celebró el primer juicio que absolvió al acusado –que era en el momento de los hechos delegado de policía de Juína- y a otros implicados que ya han fallecido o no tienen edad legal para ser juzgados. En aquel momento salieron absueltos por 6 votos frente a uno. Hace dos años, en 2015, el Ministerio Federal logró que se pudiera celebrar otro juicio, en base a que en 2006 no se tuvieron en cuenta todas las pruebas.
Durante este nuevo juicio, la acusación basó su defensa en el testimonio de dos indios Rikbacktsa, Paulo Tompero y Adalberto Pinto, quienes al poco de los hechos escucharon de uno de los presuntos ejecutores del misionero confesar el crimen e implicar al acusado y a quien le contrató para organizarlo, el hacendado de la hacienda Londrina, Pedro Chiquetti, quien veía amenazados sus intereses por la defensa de las tierras indígenas que lideraba el jesuita Vicente Cañas. También testificó Fausto Campoli, compañero de Vicente Cañas quien narró al jurado la estrecha relación del jesuita con los indios Enawene Nawe y cómo estos le consideraban un miembro más de su pueblo.
Por su parte, la defensa intentó demostrar que la muerte no fue violenta sino natural, a causa de una úlcera. También insinuó que fueron los indios Enawene Nawe quienes asesinaron a Vicente Cañas.
Para la familia Cañas, en palabras de sus sobrinos Rosa y José Angel la sentencia es una gran alegría y abre un precedente en el país: “Estamos muy contentos, esto abre un precedente impresionante en este país. Se ha hecho mucha justicia con mi tío, estamos felices, contentos. Después de tantos años de espera es una gran satisfacción que se haya hecho justicia, lo que representaba nuestro tío era abrir un camino para la protección de los pueblos indígenas. Esta sentencia servirá para defender a muchos otros que no pueden defenderse y que no se llegue a los extremos que se había llegado contra ellos que es lo que siempre quiso él defender, la autonomía de unos pueblos con su cultura”
Para la Compañía de Jesús en Brasil, según el superior de la Plataforma Apostólica Centro Oeste (PACO), Antonio Tabosa SJ, esta sentencia sigfinica “lo primero es justicia para un misionero jesuita que dedicó su vida a los indígenas aquí en la región de Matto Grosso, lo segundo justicia para sus familares que estuvieron con nosotros en este juicio y sentir  el dolor y la impunidad de la muerte trágica, y sobre todo justicia para los pueblos indígenas que tanto les cuesta defender sus derechos sino hubiese quien les defendiese de aquellos que quieren invadir  de sus tierras”.
Durante el juicio, además de los familiares se hizo presente el consulado español en Brasil a través de Elisea Mendoza y muchos representantes de la Iglesia y de la lucha por la defensa de los indios. Por parte de la Compañía de Jesús, además de numerosos jesuitas, acudió el superior de la Plataforma Apostólica Centro Oeste de Brasil, Antonio Tabosa. Asimismo acudieron: el obispo de Juina, D. Neuri Tondelo, el obispo representante del CIMI (Consejo Indigenista Misionero), Roque Palocci, grandes amigos y compañeros indigenistas de Vicente Cañas como la religiosa del Sagrado Corazón Bety Myky, y su gran compañero Thomaz Lisboa. Y por supuesto, representantes indígenas de las poblaciones Enawene Nawe, Myky, Rikbacktsa, Nanbikvara, Kajabi. También representantes de la Opan (Operación Amazonia Nativa) como Rosa María Monteiro y de la Funai (Fundación Nacional del Indio- órgano oficial del estado brasileño para el servicio de los pueblos indígenas) .
Este caso no solo se ha juzgado este asesinato sino que simbólicamente trae al presente los muchos crímenes cometidos contra los indígenas durante las últimas décadas en Brasil y que han quedado impunes. La causa indígena en este país sigue enfrentándose hoy a numerosas problemáticas y conflictos que generan la defensa de la tierra de los indios  frente a los intereses económicos de la agro-industria.
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Nuevos asesinatos en Sudán del Sur.

Asesinados 45 civiles en Sudán del Sur

David Shearer, el representante especial del Secretario General para Sudán del Sur, visita a los residentes de Akobo. Foto: UNMISS / Amanda Voisard

29 de noviembre, 2017 — Al menos 45 civiles han muerto y otros 19 han resultado heridos en un ataque a una comunidad Dinka, en la región de Jonglei, en Sudán del Sur.

El representante especial del Secretario General condenó los “horribles” crímenes.

“Condeno rotundamente estos asesinatos y el secuestro de unos 60 mujeres y niños durante los ataques”, dijo David Shearer.

Las comunidades Murle y Dinka en Jonglei llevan años enfrentadas.

“Los que han cometido estos actos violentos minan los intentos de lograr la paz y la reconciliación que la Misión de la ONU en Sudán del Sur (UNMISS) lleva a cabo en Jonglei”, dijo Shearer. “Durante los intercambios que la UNMISS ha tenido con las dos comunidades hemos visto que la mayoría de la gente quiere que estos ataques vengativos acaben”.

Entre los fallecidos hay personal humanitario que según Shearer trabajan “desinteresadamente por la gente de Jonglei”. Sus muertes, añadió, “no tienen ningún sentido y son totalmente despreciables”.


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Asesinatos del ISIS en Mosul (Iraq)

ISIS asesina a 230 civiles cuando huían de Mosul

Un total de 354 civiles fueron asesinados y 470 más resultaron heridos en Mosul en el mes de Mayo. Foto: UNICEF/Romenzi

08 de junio, 2017 — La Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ONU-DH) reveló este jueves ante la prensa en Ginebra que más de 230 civiles iraquíes habrían sido asesinados por el ISIS cuando trataban de huir de Mosul, en un lapso de tan solo tres días la semana pasada.

Muchos fueron utilizados como escudos humanos y otros masacrados desde el inicio, en octubre de 2016, de las operaciones militares iraquíes para liberar a Mosul de la ocupación del grupo terrorista. No obstante, informes recientes indican una significativa escalada en ese tipo de asesinatos.

“Hay familias enteras entre las víctimas, entre ellos niños. No tenemos cifras exactas de cuantos menores han muerto pero sabemos que hay al menos 20. Como expresó el Alto Comisionado Zeid Ra’ad Al Hussein, no hay palabras suficientes para condenar el hecho de disparar a niños cuando intentan huir con sus familias, pero sabemos que equivalen a crímenes de guerra”, aseguró Ravina Shamdasani, portavoz de la Oficina.

La mayoría de los recientes asesinatos ocurrieron en el vecindario de al-Shifa, en el oeste de Mosul. El ISIS baleó a hombres, mujeres y niños que intentaban huir del fuego cruzado entre el grupo terrorista y las fuerzas iraquíes. Muchos de los cuerpos fueron dejados en las calles por varios días después de los asesinatos.

Ataques aéreos de las autoridades iraquíes, entre ellos uno en la provincia de Zanjilly, también habrían dejado al menos 50 muertos en los pasados 7 días.

La Oficina del Alto Comisionado pidió una vez más a las partes del conflicto que tomen medidas para proteger a los civiles.
Por su parte, la Misión de la ONU en Iraq (UNAMI) informó que tan sólo en el mes de mayo, un total de 354 civiles fueron asesinados y 470 más resultaron heridos en Mosul.


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Camerún: un obispo asesinado

Camerún; el obispo de Bafia habría sido asesinado

Según indiscreciones tras la autopsia, habría señas de violencia en el cuerpo de Jean-Marie Benoît Balla, que fue encontrado en el río Sanaga. Además fue encontrado otro sacerdote muerto

Jean-Marie Benoît Balla

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Pubblicato il 08/06/2017
Ultima modifica il 08/06/2017 alle ore 13:47
LUCA ATTANASIO
ROMA

«Uno de los médicos que llevaron a cabo la autopsia me reveló que un brazo y una pierna de monseñor Balla resultan fracturados, mientras que los órganos genitales fueron mutilados. Con estos elementos podemos descartar con certeza la hipótesis del suicidio». No dejan lugar a dudas las palabras con las que el director del periódico «L’Anecdote» explicó a Radio France Internationale las últimas revelaciones sobre el caso de monseñor Balla, el obispo camerunés de Bafia que desapareció y cuyo cuerpo sin vida fue encontrado el pasado 2 de junio.

 

Por el momento no existen ni versiones ni declaraciones oficiales por parte de los investigadores, así como tampoco de la jerarquía católica, pero los rumores de un posible plan para eliminar a Balla se hacen cada vez más reales.

 

El cuerpo del religioso, poco después de que fuera hallado, fue trasladado a la capital Yaoundé para la autopsia. El examen fue encomendado a un equipo de médicos del que formaba parte también el experto designado por la Conferencia Episcopal. Según las primeras revelaciones, los signos hallados en el cadáver de Balla, se relacionarían con una tortura, además de excluir la primera hipótesis del suicidio. «Francamente —explicó en una conversación telefónica con Vatican Insider el padre García Fernando, superior provincial de los Javierianos en Camerún— yo nunca creí que Balla se hubiera quitado la vida. Es un evento extremo para todos, mucho más para un obispo. Me pareció inmediatamente una maniobra para desacreditar a la Iglesia y para poner en circulación rumores inquietantes. También el caso de la muerte del padre Jean Armel (el joven rector del Seminario de Saint André cuyo cuerpo sin vida fue hallado en la propia habitación dos semanas antes de la muerte de Balla, ndr.) inmediatamente hablaron de un suicidio. Pero puedo garantizarle que hablé con una de las monjas en servicio allí y me dijo que la noche anterior el padre Jean se había sentido mal. En su caso, estoy seguro de que se trató de una mente natural. En el caso del obispo de Bafia, podemos hablar, sin duda, de homicidio». ¿Por qué, entonces, habría sido asesinado el obispo de Bafia? ¿Quién se beneficia desacreditando a la Iglesia con la difusión de falsas noticias?

 

«Probablemente los mismos ambientes —responde el padre García. Aquí en Camerún hay muchas realidades, movimientos ambiguos que tratan de dañar a la Iglesia. Grupos muy fuertes, vinculados con el poder o sociedades secretas como la Orden de la Rosa Cruz. La muerte de Balla sigue siendo un misterio. No recuerdo que haya emprendido nunca campañas públicas o que haya puesto en marcha batallas a nivel nacional como para justificar una oposición tan violenta».

 

«Yo creo más en la pista interna de la Iglesia católica y en sus conexiones con grupos de poder en el gobierno —sostiene un periodista camerunés que prefiere mantener el anonimato por razones de seguridad. Hay mucha tensión por el momento en nuestro país y puedo decir con certeza que estamos frente a verdaderas “faidas” dentro de la Iglesia y entre la Iglesia y el poder político. Según mi opinión, hay que buscar en esos ambientes los motivos del homicidio de Balla».

 

La investigación judicial, que comenzó un día después del hallazgo del cadáver en el río Sanaga, tendrá que aclarar el caso y ofrecer respuestas a muchas preguntas pendientes (todavía circulan algunas teorías sobre un presunto tráfico para ambientes pederastas a los que Balla se habría opuesto fieramente).

 

Mientras tanto, en un país todavía sacudido por esta historia dramática, llega la noticia de una nueva muerte en los ambientes eclesiales: otro sacerdote, Ndi Augustin, fue hallado sin vida el 7 de junio en su habitación de Nguti, departamento de Kupe-Manengumba, en la zona sud-oriental anglófona de Camerún. «Por la mañana no se presentó al desayuno —declararon personas cercanas al sacerdote a cameroon.net—; fuimos a buscarlo y encontramos su cadáver».

 

Es la tercera muerte en tres semanas. Y en los tres casos eran sacerdotes católicos.