Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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Encuentro del Papa con 7.000 ancianos en Roma.

Vaticano; el 15 de octubre el Papa se reunirá con 7 mil abuelos

Los organizadores del encuentro: «Las palabras de Francisco nos ayudan a tener esperanzas en un futuro posible de respeto y de misericordia en donde los jóvenes y los ancianos dialogan y construyen juntos la vida del mañana»
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Papa Francisco abrazando a un anciano

Papa Francisco ha recordado en varias ocasiones, durante su magisterio, la importancia de los abuelos y de los ancianos en general. Por ello, el próximo sábado 15 de octubre más de 7 mil abuelas y abuelos agradecerán al Papa por esta constante atención. Serán los representantes de un mundo, el de los «de edad más avanzada», a menudo marginado aunque todavía tenga mucho que decir por la sabiduría que lo caracteriza, y que hacer, por la ayuda fundamental que puede dar a las familias.El encuentro de los abuelos con Papa Francisco, organizado por Senior Italia Federanziani, la Anla Onlus y la Asociación Nacional de Trabajadores Ancianos, se llevará a cabo en la sala Pablo VI del Vaticano y será el final de la Fiesta de los Abuelos 2016: con gran entusiasmo llegarán a Roma ancianos de toda Italia y también del extranjero en representación de todas esas personas a las que Papa Francisco ha invitado a «no tirar los remos en la barca» porque «necesitamos los sueños de los abuelos, y escuchar estos sueños. De ahí viene la salvación».

«La longevidad masiva es una de las conquistas más importantes de nuestra época, pero al mismo tiempo un tsunami que impone a las clases políticas replantear las propias estrategias y financiarlas adecuadamente —declaró Roberto Messina, presidente de Senior Italia FederAnziani. Y todo ello respetando la dignidad y los derechos de las personas ancianas, que no pueden ser marginadas, sino valoradas por los aportes que ofrecen y todavía pueden ofrecer. Estamos aquí para atestiguar nuestra voluntad de aportar activamente en la construcción de una sociedad basada en la solidaridad y en la cultura del encuentro, en la que las generaciones, de abuelos a nietos, trabajen unidas, cada una mediante el propio compromiso».

Antes del encuentro con Papa Francisco en la Sala Pablo VI, a partir de las 10 de la mañana, habrá un espectáculo, dirigido por la periodista y autora italiana Elena Grazini, durante el cual los protagonistas serán justamente los ancianos, que describirán las cosas extraordinarias que hacen cotidianamente y todo el bien que los ancianos hacen a la colectividad.


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Visita del Papa a sacerdotes ancianos y enfermos.

“Viernes de la misericordia”: el Papa visita sacerdotes ancianos y enfermos

(RV).- El Papa Francisco ha realizado nuevamente la iniciativa jubilar “viernes de la misericordia” en esta oportunidad dedicando su atención a los sacerdotes, visitando la comunidad “Monte Tabor” que acoge sacerdotes con diversas dificultades, y “Casa San Gaetano” que atiende a los sacerdotes ancianos de la Diócesis de Roma.

El Santo Padre ha querido manifestar su cercanía  a los sacerdotes que no han podido participar físicamente del Jubileo de los Sacerdotes, realizado recientemente en Roma, pero “siempre están presentes en el corazón y en la oración del Papa”, dice el comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

La primera comunidad que visitó el Papa, la tarde del viernes, fue “Monte Tabor” donde se encuentran ocho sacerdotes provenientes de diversas diócesis que padecen de diversos malestares. El Papa les ha escuchado y ha participado junto a ellos de un momento de oración en la Capilla de la institución.

Luego el Papa Francisco visitó a los sacerdotes ancianos de Roma en la “Casa San Gaetano” que acoge 21 sacerdotes, entre diocesanos y religiosos, algunos de ellos en grave estado de salud. El Santo Padre con esta visita ha querido manifestar a cada uno su afecto “rico de consolación, dando una vez más ejemplo eficaz de misericordia”.

Es el sexto signo de misericordia realizado por el Papa en el marco del Jubileo de la Misericordia: en enero visitó una casa de reposo de ancianos, y enfermos en estado vegetativo; en febrero una comunidad de toxicodependientes; en marzo un centro de acogida de prófugos; en abril realizó la visita  a los prófugos y migrantes en la isla de Lesbos; y en mayo visitó  un centro de atención a personas con discapacidades mentales.


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Asistencia a los ancianos y enfermos. Papa Francisco

Ancianos y enfermos abandonados, ¿podemos ignorarlos?

En el video viral que ilustra sus intenciones de oración para este mes de junio, el Papa Francisco insta a no olvidar a las personas mayores y en dificultad

Papa Francisco

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02/06/2016
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

 

“En las ciudades es frecuente el abandono de ancianos y enfermos. ¿Podemos ignorarlo?”. Interrogante avanzada por el mismo Papa Francisco, en el más reciente video viral que ilustra sus intenciones para este mes de junio. El clip ha sido realizado por la Red Mundial de Oración con el Papa y es el número seis de la serie que inició en el pasado mes de enero.

 

“Nuestras ciudades deberían caracterizarse sobre todo por la solidaridad, que no consiste únicamente en dar al necesitado, sino en ser responsables los unos de los otros y generar una cultura del encuentro”, señaló el pontífice. Mientras su voz se escucha de fondo, las imágenes muestran una breve historia de un anciano sin techo, cuyo abandono es advertido por dos jóvenes músicos de la calle.

 

“¿Me acompañas en mi petición? Para que los ancianos, marginados y las personas solitarias encuentren, incluso en las grandes ciudades, oportunidades de encuentro y solidaridad”, agregó Bergoglio. Al final del video aparecen imágenes de ciudades, personas de la tercera edad y ciudades, con la imagen conclusiva de los músicos regalando su recaudación al anciano.

 

Los videos del Papa ya se han vuelto una costumbre al inicio de cada mes. Con duración de un minuto y medio han conquistado las redes sociales, habiendo sido visualizados por millones de personas alrededor del mundo.

 

Según indicó la Red Mundial de Oración con el Papa, existe una creciente preocupación por el número de personas de edad avanzada que entran en estado de abandono. Según el índice global AgeWatch, realizado por una alianza de organizaciones no gubernamentales que utilizan datos internacionales, 1 de cada 10 personas mayores se describen a sí mismos en soledad a menudo o todo el tiempo.

 

“Muchas veces se suele creer que las personas marginadas terminan en esa situación por cuestiones meramente económicas, pero en realidad también influyen los problemas familiares, la vulnerabilidad social o los problemas de salud. Con El Vídeo del Papa de este mes queremos expresar la intención de Francisco de lograr que las ciudades sean espacios de encuentro y solidaridad” explicó Frédéric Fornos, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa y su rama de jóvenes, el Movimiento Eucarístico Juvenil (MEJ).


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Envejecimiento de la población y salud. Informe OMS

OMS

30 de septiembre de 2015 — Hoy en día, por primera vez en la historia, la mayoría de las personas puede aspirar a vivir hasta entrados los 60 años y más. La mayor esperanza de vida, sumada a las caídas importantes en las tasas de fecundidad, es la causa del rápido envejecimiento de las poblaciones de todo el mundo. Se necesita con urgencia una acción pública integral con respecto al envejecimiento de la población. Para ello serán necesarios cambios fundamentales, no solo en lo que hacemos, sino en la forma misma en que concebimos el envejecimiento.


Envejecimiento y ciclo de vida

Envejecimiento y ciclo de vida

La población del mundo envejece rápidamente y ello es motivo de celebración. Por una parte, este fenómeno evidencia que hemos logrado adelantos contra las enfermedades de la infancia y la mortalidad materna y hemos ayudado a las mujeres a asumir el control de su propia fecundidad.

Datos interesantes acerca del envejecimiento

La población mundial está envejeciendo a pasos acelerados Entre 2000 y 2050, la proporción de los habitantes del planeta mayores de 60 años se duplicará, pasando del 11% al 22%. En números absolutos, este grupo de edad pasará de 605 millones a 2000 millones en el transcurso de medio siglo.

Echar abajo los estereotipos

Por lo común, todos valoramos y respetamos a las personas mayores que amamos o a las que conocemos bien. A pesar de ello, nuestras actitudes hacia otros ancianos en la sociedad en general pueden ser diferentes. En muchas sociedades tradicionales, las personas de edad son respetadas como «nuestros mayores». Pero en otras, las mujeres y los hombres de edad pueden ser menos respetadas.


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Fuerte aumento de los mayores de edad en la población mundial.

La cifra de personas mayores de 60 años se duplicará hacia el 2050

Foto: Banco Mundial/Celine Ferr

30 de septiembre, 2015 — La Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió hoy un informe donde señala que el número de personas mayores de 60 años hacia el año 2050 se prevé que sea el doble de la cifra actual, en gran parte debido a los avances médicos, lo que exigirá cambios drásticos en las sociedades.

Sin embargo la longevidad, que también está presente en los países pobres, no significa necesariamente que esos años extra se vivan de forma saludable y digna. Así lo resaltó el doctor John Beard, experto de la OMS.

“Aunque mucha gente piensa que esos años extra de vida indican mejor salud y se dice que los 70 son los nuevos 60, no hemos llegado ahí todavía. Hay escasa evidencia de eso, de que vivamos una vida más larga y con más salud. Pero podría ser así y debería ser así”, manifestó el doctor en la presentación del informe, el primero que realiza la OMS sobre envejecimiento y salud.

El documento subraya la necesidad de que los gobiernos pongan en marcha políticas que permitan que las personas mayores continúen participando en la sociedad y de esa manera no se refuercen las inequidades que a menudo afectan a la salud de los ancianos.

Se rechaza también el estereotipo de que las personas de la tercera edad son necesariamente frágiles y dependientes, con lo que no se tienen en cuenta las contribuciones que todavía hacen y pueden hacer a la familia, a las comunidades y a la sociedad.

Además resalta que las políticas no deben hacer tanto énfasis en el control de costes y concentrarse más en que las personas mayores hagan aquellas cosas que tienen más importancia para ellas, sobre todo en el caso de las mujeres, que son mayoría entre el sector de población de más edad.

El informe señala tres áreas en particular en las que se requiere un cambio en la forma que la sociedad contempla el envejecimiento y a las personas mayores. Una de ellas, es adecuar los espacios a las formas de vida de esas personas y también reajustar los sistemas de salud para atender mejor las necesidades de la tercera edad.

Además, los gobiernos deben diseñar sistemas que favorezcan la prestación de cuidados prolongados a los mayores y que ayuden a las familias a atenderlos, con lo que reduciría también el uso inapropiado de otros servicios de urgencias.


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Papa Francisco: importancia de los abuelos.

Importancia de los abuelos en la familia y en la sociedad, catequesis del Papa

2015-03-11 Radio Vaticana

Los jóvenes encuentran en los abuelos un apoyo firme en su fe y sentido para su vida

 

 

 

 

(RV).- En su catequesis de la audiencia general, celebrada el segundo miércoles de marzo en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco continuó sus reflexiones sobre la familia, refiriéndose en esta ocasión, a la importancia que tienen los abuelos en la familia y en lasociedad.

El Obispo de Roma se refirió a esta etapa especial de la vida que, en cierto sentido, dijo, es novedosa también para la espiritualidad cristiana, destacando que las personas mayorestambién tienen una misión que cumplir y una gracia especial que llevar a cabo siguiendo al Señor en cada circunstancia.

El Papa Bergoglio destacó que el Evangelio de Lucas nos habla de los ancianos Simeón y Ana, siempre atentos en espera de la venida del Mesías, que cuando lo reconocieron  recibieron nuevas fuerzas para bendecir a Dios con un hermoso cántico de alabanza.

Y dijo que también los abuelos del tiempo actual están llamados a formar un coro permanente en el gran santuario espiritual de nuestro mundo, acompañando con su oración y testimonio a quienes luchan en la vida.

Tras destacar que la oración de los mayores representa un gran don para la Iglesia, con la sabiduría de sus palabras, Francisco afirmó que el corazón de los abuelos, libre de resentimientos pasados y de egoísmos presentes, tiene un atractivo especial para los jóvenes, que esperan encontrar en ellos un apoyo firme en su fe y sentido para su vida.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto completo de la catequesis del Papa

La familia: los abuelos

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

En la catequesis de hoy proseguimos la reflexión sobre los abuelos, considerando el valor y la importancia de su rol en la familia. Lo hago identificándome en estas personas, porque yo también pertenezco a este grupo de edad.

Cuando estuve en Filipinas, los filipinos, los habitantes de las Filipinas, el pueblo filipino me saludaba diciendo: “Lolo Kiko”, es decir, “abuelo Francisco”, “Lolo Kiko” decían.  Es importante subrayar una primera cosa: es verdad que la sociedad tiende a descartarnos, pero ciertamente el Señor no, ¿eh? El Señor no nos descarta jamás. Él nos llama a seguirlo en cada edad de la vida y también la ancianidad contiene una gracia y una misión, una verdadera vocación del Señor. La ancianidad es una vocación. No es el momento todavía de “tirar los remos en la barca”. Este periodo de la vida es diverso de los precedentes, no hay dudas: debemos también “inventárnoslo” un poco, porque nuestras sociedades no están listas, espiritualmente y moralmente, para darle a éste, en este momento, su pleno valor. Una vez, en efecto, no era tan normal tener tiempo a disposición, hoy lo es mucho más. Y también la espiritualidad cristiana ha sido tomada un poco de sorpresa, y se trata de delinear una espiritualidad de las personas ancianas. ¡Pero gracias a Dios, no faltan los testimonios de santos y santas!

Me ha impresionado mucho la “Jornada de los ancianos” que hicimos aquí en la plaza de San Pedro el año pasado, la plaza estaba llena: escuché historias de ancianos que se entregan por los otros. Y también historias de parejas, de matrimonios, que vienen y dicen: “pero hoy cumplimos 50 años de matrimonio”, “hoy cumplimos 60 años de matrimonio”…yo digo, pero: ¡háganlo ver a los jóvenes que se cansan rápido! El testimonio de los ancianos en la fidelidad. Y en esta plaza había tantos ese día. Es una reflexión para continuar, en ámbito ya sea eclesial que civil. Es la imagen de Simeón y Ana, de los cuales nos habla el Evangelio de la infancia de Jesús, compuesto por San Lucas. Eran ciertamente ancianos, el “viejo” y la “profetisa” Ana, que tenía 84 años. No escondía la edad esta mujer. El Evangelio dice que esperaban la venida de Dios, cada día, con gran fidelidad, desde hacía muchos años. Querían precisamente verlo aquel día, captar los signos, intuir el comienzo. Quizás estaban también ya un poco resignados a morir antes: pero aquella larga espera continuaba a ocupar toda su vida, no tenían compromisos más importantes que éste: esperar al Señor y rezar. Y bien, cuando María y José llegaron al templo para cumplir las prescripciones de la Ley, Simeón y Ana dieron un salto, animados por el Espíritu Santo (cfr. Lc 2, 27). El peso de la edad y de la espera desapareció en un momento. Ellos reconocieron al Niño y descubrieron una nueva fuerza, para una nueva tarea: dar gracias y dar testimonio por este Signo de Dios. Simeón improvisó un bellísimo himno de júbilo (cfr. Lc, 2, 29-32) – fue un poeta en aquel momento – y Ana se transformó en la primera predicadora de Jesús: “hablaba del Niño a cuantos esperaban la redención de Jerusalén” (Lc 2,38).

Queridos abuelos, queridos ancianos, ¡pongámonos en la estela de estos viejos extraordinarios! Volvámonos también nosotros un poco ‘poetas de la oración’: tomémosle el gusto a buscar palabras nuestras, recobremos aquellas que nos enseña la Palabra de Dios. ¡Es un gran don para la Iglesia, la oración de los abuelos y de los ancianos! La oración de los ancianos y abuelos es un don para la Iglesia, ¡es una riqueza! Una gran inyección de sabiduría también para la entera sociedad humana: sobre todo para aquella que está demasiado ocupada, demasiado absorbida, demasiado distraída. Alguien tiene que cantar, también para ellos; cantar los signos de Dios, proclamar los signos de Dios, ¡rezar por ellos! Miremos a Benedicto XVI, quien ha elegido pasar en la oración y en la escucha de Dios la última parte de su vida. ¡Esto es bello! Un gran creyente del siglo pasado, de tradición ortodoxa, Olivier Clément, decía: “Una civilización en la que ya no se ora es una civilización en la que la vejez carece de sentido. Y esto es aterrador, tenemos necesidad de ancianos que oren porque la vejez se nos da para esto”. Tenemos necesidad de ancianos que recen porque la vejez se nos da precisamente para esto. Es una bella cosa la oración de los ancianos.

Nosotros podemos agradecer al Señor por los beneficios recibidos, y llenar el vacío de ingratitud que lo rodea. Podemos interceder por las expectativas de las nuevas generaciones y dar dignidad a la memoria y los sacrificios de aquellas pasadas. Nosotros podemos recordar a los jóvenes ambiciosos que una vida sin amor es árida. Podemos decirles a los jóvenes temerosos que la angustia del futuro se puede vencer. Podemos enseñar a los jóvenes demasiado enamorados de sí mismos, que hay más alegría en dar que en recibir. Los abuelos y abuelas forman el “coro” permanente de un gran santuario espiritual, donde la oración de súplica y el cántico de alabanza sostienen la comunidad que trabaja y lucha en el campo de la vida.

La oración, finalmente, purifica incesantemente el corazón. La alabanza y la súplica a Dios previenen el endurecimiento del corazón en el resentimiento y el egoísmo. ¡Qué feo es el cinismo de un anciano que ha perdido el sentido de su testimonio, desprecia a los jóvenes y no comunica una sabiduría de vida!

¡En cambio qué bello es el aliento que el anciano logra transmitir al joven en busca del sentido de la fe y de la vida! Es verdaderamente la misión de los abuelos, la vocación de los ancianos. Las palabras de los abuelos tienen algo de especial para los jóvenes. Y ellos lo saben. Las palabras que mi abuela me dio por escrito el día de mi ordenación sacerdotal, las llevo todavía conmigo, siempre en el breviario, y las leo a menudo, y me hacen bien.

¡Cuánto quisiera una Iglesia que desafía la cultura del descarte con la alegría desbordante de un nuevo abrazo entre los jóvenes y los ancianos! Y esto es lo que hoy le pido al Señor: ¡este abrazo!

(Traducció


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El Papa sobre los ancianos.

Audiencia general: Una sociedad que no favorece el afecto es perversa

(RV).- En su catequesis de la audiencia general, celebrada el primer miércoles de marzo en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco continuó sus reflexiones sobre la familia, refiriéndose en esta ocasión a la situación de los ancianos en la sociedad actual, incluyendo a los abuelos.

Tras destacar que nuestras sociedades, que suelen basarse en el criterio de la eficacia, no se han adaptado a la realidad que muestra que la vida del hombre se ha prolongado gracias a los avances de la medicina, el Papa Bergoglio afirmó que la cultura del descarte considera a los mayores un peso porque no producen, sino que constituyen una carga y a quienes se los desecha.

De ahí que muchas personas mayores – dijo el Obispo de Roma – vivan con angustia su situación de abandono. Y definió perversa una sociedad sin proximidad, donde la gratuidad y el afecto van desapareciendo.

También explicó que la Iglesia siempre ha valorado a los ancianos, dedicando un cuidado especial a esta etapa final de la vida. Por esta razón – dijo Francisco –  no se puede tolerar una mentalidad  indiferente y de desprecio a los mayores.

Al recordar que los jóvenes de hoy serán los ancianos de mañana, el Santo Padre concluyó diciendo que donde “los ancianos no son respetados, los jóvenes no tienen futuro”.

Recordemos hoy a los ancianos especialmente necesitados – pidió el Papa al saludar a los peregrinos de nuestro idioma – que viven solos, enfermos, dependientes de los demás. Que puedan sentir la ternura del Padre a través de la amabilidad y delicadeza de todos.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto completo de la catequesis del Papa

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!

La catequesis de hoy y la del miércoles próximo están dedicadas a los ancianos que, en el ámbito de la familia, son los abuelos, tíos abuelos. Hoy reflexionamos sobre la problemática condición actual de los ancianos y la próxima vez, es decir el próximo miércoles, más en positivo, sobre la vocación contenida en esta edad de la vida.

Gracias a los progresos de la medicina la vida se ha prolongado: ¡pero la sociedad no se ha “prolongado” a la vida! El número de los ancianos se ha multiplicado, pero nuestras sociedades no se han organizado suficientemente para hacerles lugar a ellos, con justo respeto y concreta consideración por su fragilidad y su dignidad. Mientras somos jóvenes, tenemos la tendencia a ignorar la vejez, como si fuera una enfermedad, una enfermedad que hay que tener lejos; luego cuando nos volvemos ancianos, especialmente si somos pobres, estamos enfermos, estamos solos, experimentamos las lagunas de una sociedad programada sobre la eficacia, que en consecuencia, ignora a los ancianos. Y los ancianos son una riqueza, no se pueden ignorar.

Benedicto XVI, visitando una casa para ancianos, usó palabras claras y proféticas, decía así: “La calidad de una sociedad, quisiera decir de una civilización, se juzga también por cómo se trata a los ancianos y por el lugar que se les reserva en la vida en común” (12 de noviembre 2012). Es verdad, la atención a los ancianos hace la diferencia de una civilización. ¿En una civilización hay atención al anciano? ¿Hay lugar para el anciano? Esta civilización seguirá adelante porque sabe respetar la sabiduría, la sabiduría de los ancianos. Una civilización en donde no hay lugar para los ancianos, en la que son descartados porque crean problemas… es una sociedad que lleva consigo el virus de la muerte.

En occidente, los estudiosos presentan el siglo actual como el siglo del envejecimiento: los hijos disminuyen, los viejos aumentan. Este desequilibrio nos interpela, es más, es un gran desafío para la sociedad contemporánea. Sin embargo una cierta cultura del provecho insiste en hacer ver a los viejos como un peso, una “lastre”. No sólo no producen sino que son una carga. En fin, ¿cuál es el resultado de pensar así? Hay que descartarlos. ¡Es feo ver a los ancianos descartados, es una cosa fea, es pecado! ¡No nos atrevemos a decirlo abiertamente, pero se hace! Hay algo vil en este acostumbrarse a la cultura del descarte. Pero nosotros estamos acostumbrados a descartar a la gente.

Queremos remover nuestro acrecentado miedo a la debilidad y a la vulnerabilidad; pero de este modo aumentamos en los ancianos la angustia de ser mal soportados y abandonados.

Ya en mi ministerio en Buenos Aires toqué con la mano esta realidad con sus problemas: «Los ancianos son abandonados, y no sólo en la precariedad material. Son abandonados en la egoísta incapacidad de aceptar sus limitaciones que reflejan las nuestras, en los numerosos escollos que hoy deben superar para sobrevivir en una civilización que no los deja participar, opinar ni ser referentes según el modelo consumista de “sólo la juventud es aprovechable y puede gozar”. Esos ancianos que deberían ser, para la sociedad toda, la reserva sapiencial de nuestro pueblo. ¡Los ancianos son la reserva sapiencial de nuestro pueblo! ¡Con qué facilidad, cuando no hay amor, se adormece la conciencia!» (Sólo el amor nos puede salvar, Ciudad del Vaticano 2013, p. 83). Y esto sucede. Recuerdo cuando visitaba las casas de ancianos, hablaba con cada uno de ellos y muchas veces escuché esto: “Ah, ¿cómo está usted? ¿Y sus hijos?  – Bien, bien  – ¿Cuántos tiene? – Muchos.- ¿Y vienen a visitarla? – Sí, sí, siempre. Vienen, vienen.- ¿Y cuándo fue la última vez que vinieron?” Y así la anciana, recuerdo especialmente una que dijo: “Para Navidad”. ¡Y estábamos en agosto! Ocho meses sin ser visitada por sus hijos, ¡ocho meses abandonada! Esto se llama pecado mortal, ¿se entiende?

Una vez, siendo niño, la abuela nos contó una historia de un abuelo anciano que cuando comía se ensuciaba porque no podía llevarse bien la cuchara a la boca, con la sopa. Y el hijo, es decir, el papá de la familia, tomó la decisión de pasarlo de la mesa común a una pequeña mesita de la cocina, donde no se veía, para que comiera solo. Pocos días después, llegó a casa y encontró a su hijo más pequeño que jugaba con la madera, el martillo y clavos, y hacía algo ahí. Entonces le pregunta: “Pero, ¿qué cosa haces?– Hago una mesa, papá.- ¿Una mesa para qué? – Para cuando tú te vuelvas anciano, así puedes comer ahí”. ¡Los niños tienen más conciencia que nosotros!

En la tradición de la Iglesia hay un bagaje de sabiduría que siempre ha sostenido una cultura de cercanía a los ancianos, una disposición al acompañamiento afectuoso y solidario en esta parte final de la vida. Tal tradición está arraigada en la Sagrada Escritura, como lo demuestran, por ejemplo, estas expresiones del libro del Eclesiástico: «No te apartes de la conversación de los ancianos, porque ellos mismos aprendieron de sus padres: de ellos aprenderás a ser inteligente y a dar una respuesta en el momento justo» (Ecl 8,9).

La Iglesia no puede y no quiere adecuarse a una mentalidad de intolerancia, y menos aún de indiferencia y desprecio a los mayores. Debemos despertar el sentido colectivo de gratitud, de aprecio, de acogida, que haga sentir al anciano parte viva de su comunidad.

Los ancianos son hombres y mujeres, padres y madres que nos han precedido en nuestras mismas calles, en nuestra misma casa, en nuestra batalla cotidiana por una vida digna. Son hombres y mujeres de quienes hemos recibido mucho. El anciano no es un extraterrestre. El anciano somos nosotros: dentro de poco, dentro de mucho, inevitablemente de todos modos, aunque no lo pensemos. Y si nosotros no aprendemos a tratar bien a los ancianos, así nos tratarán a nosotros.

Frágiles, somos un poco todos los viejos. Algunos, sin embargo, son particularmente débiles, muchos están solos, y marcados por la enfermedad. Algunos dependen de cuidados indispensables y de la atención de los demás. ¿Haremos por ello un paso atrás? ¿Los abandonaremos a su destino? Una sociedad sin proximidad, en donde la gratuidad y el afecto sin compensación – incluso entre extraños – van desapareciendo, es una sociedad perversa. La Iglesia, fiel a la Palabra de Dios, no puede tolerar estas degeneraciones. Una comunidad cristiana en la cual la proximidad y gratuidad dejaran de ser consideradas indispensables, perdería con ellas su alma. Donde no hay honor para los ancianos, no hay futuro para los jóvenes.

(Traducción de italiano: María Cecilia Mutual, Griselda Mutual – RV)