Loiola XXI

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Prefacio del Papa en un libro sobre la alegría, la posesión de bienes y la pobreza.

Papa Francesco firmaEl Papa Francisco firma  (Vatican Media)

Prefacio del Papa al libro “Una pizca de alegría, siempre que sea plena” de Maurizio Mirilli

Salió a la venta en las librerías, publicado por Ediciones San Pablo, el libro titulado “Una pizca de alegría, siempre que sea plena” del sacerdote Maurizio Mirilli, autor de esa misma Casa Editorial de: “365 Motivos para no tener miedo” (del 2012); “365 Motivos para amar” (del 2014) y “Los descartados por los hombres, protagonistas para Dios (del 2016)

Ciudad del Vaticano

El libro titulado “Una pizca de alegría, siempre que sea plena”, cuenta con el prefacio del Papa Francisco, a quien le interesa el tema tratado, es decir, el de los últimos y el de los descartados.

El padre Maurizio Mirilli se refiere en estas páginas a algo que todos nosotros buscamos, a saber: la alegría verdadera, e indica su raíz y su fuente, la Misericordia de Dios, que nos colma cuando nos liberamos de nuestros pecados y regresamos al Señor, uniéndonos a Él.

También se refiere a la alegría plena que pertenece a quien hace protagonistas a los descartados, a aquellos que normalmente son dejados de lado por parte de la sociedad, del mismo modo que Jesús. Y relata asimismo la alegría de dejarse sorprender por el poder liberatorio del perdón de Dios, que se nos ofrece siempre en los momentos difíciles, cuando nos parece que hemos perdido la orientación del camino.

Con este libro lleno de felicidad y de esperanza, el padre Maurizio exhorta al lector a vivir una vida plena y auténtica y a abandonar, en cambio, las satisfacciones fruto de un mundo que impulsa a contentarse con cosas momentáneas y efímeras.

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El Papa: los cristianos deben ser alegres.

El Papa: los cristianos no pueden tener cara de velorio

Francisco en Santa Marta: deben ser alegres, «el pesimismo de la vida» no es de quienes creen en Cristo
REUTERS

El Papa: los cristianos no pueden tener cara de velorio

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Pubblicato il 21/12/2017
Ultima modifica il 21/12/2017 alle ore 18:18
DOMENICO AGASSO JR.
CIUDAD DEL VATICANO

El Papa Francisco lanzó un nuevo y fuerte llamado a la alegría. La exhortación fue, sobre todo, para los cristianos, que no pueden no ser alegres. No pueden tener cara de velorio. Porque «el pesimismo de la vida» no es de los que creen en Cristo. El Pontífice lo exclamó en la misa matutina de hoy, 21 de diciembre de 2017, en la capilla de la Casa Santa Marta, según indicó Vatican News.

 

Hay que tener el rostro de personas redimidas, perdonadas: el Obispo de Roma lo dijo al reflexionar sobre la alegría que nace del perdón de los pecados y de la cercanía de Dios, de la que habla la liturgia de hoy.

 

El Papa subrayó tres aspectos de esta serenidad especial. Antes que nada, el perdón: «El Señor ha revocado tu condena». Jorge Mario Bergoglio pidió alegría, no llevar una vida tibia, precisamente porque todos han sido perdonados: «Esta es la raíz propia de la alegría cristiana». Francisco indicó que hay que tener conciencia de la redención que ha traído Jesús: «Un filósofo criticaba a los cristianos, él se decía agnóstico o ateo, no estoy seguro, pero criticaba a los cristianos y decía esto: “Pero, esos, los cristianos, dicen que tienen un Redentor; yo voy a creer, creeré en el Redentor cuando ellos tengan cara de redimidos, alegres por haber sido redimidos”. Pero, si tú tienes cara de velorio, ¿cómo pueden creer que eres un redimido, que tus pecados han sido perdonados?».

 

El segundo elemento es la presencia de Dios, «que camina con nosotros». Por ello es importante dirigir, durante el día, «alguna palabra al Señor que está a nuestro lado».

 

Y después, tercer punto, es fundamental, en los momentos difíciles, no dejar «caer los brazos». Porque «ese pesimismo de la vida no es cristiano. Nace de una raíz que no sabe que ha sido perdonada, nace de una raíz que nunca ha sentido las caricias de Dios. Y el Evangelio, podemos decir, nos hace ver esta alegría: “María, alegre, se levantó de prisa”, también la alegría nos lleva de prisa, siempre, porque la gracia del Espíritu Santo no conoce la lentitud, no conoce… El Espíritu Santo siempre va de prisa, siempre nos impulsa, seguir adelante, adelante, adelante, como el viento en la vela, en la barca».

 

«Esta es la alegría de la que la Iglesia nos habla: por favor, seamos cristianos alegres, hagamos todo el esfuerzo para hacer que se vea que creemos haber sido redimidos, que el Señor nos ha perdonado todo y que, si tendremos algún resablón, Él lo perdonará también porque es el Dios del perdón, que el Señor está en medio de nosotros y que dejará que se nos caigan los brazos».

 

Entonces, el mensaje de hoy es: «“Levántate”. Ese levántate de Jesús a los enfermos: “Levántate y ve, grita de alegría, alégrate, exulta y aclama con todo tu corazón”».


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El cristiano, la alegría y las riquezas de este mundo.

Homilía del Papa: triste es el cristiano aferrado a las riquezas

(RV). No puede haber un cristiano sin alegría. Lo afirmó el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que, también en los sufrimientos de la vida, el cristiano sabe encomendarse a Jesús y vivir con esperanza. Además, Francisco  hizo un llamamiento a no dejarse dominar por la riqueza, que al final, sólo produce tristeza.

El documento de identidad del cristiano es la alegría del Evangelio

Nosotros – observó el Obispo de Roma – “podemos ir” hacia “aquella esperanza”, que “los primeros cristianos representaban como un ancla en el cielo”. Nosotros –  añadió – “tomamos la cuerda y vamos allá”, hacia “aquella esperanza” que nos da alegría:

“Un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, un hombre y una mujer con alegría en el corazón. ¡No existe un cristiano sin alegría! ‘Pero, Padre, ¡yo he visto tantos así!’ – ‘¡No son cristianos! Dicen que lo son, ¡pero no lo son! Les falta algo’. El documento de identidad del cristiano es la alegría, la alegría del Evangelio, la alegría de haber sido elegidos por Jesús, salvados por Jesús, regenerados por Jesús; la alegría de aquella esperanza que Jesús nos espera, la alegría que – también en las cruces y en los sufrimientos de esta vida – se expresa de otro modo, que es la paz en la seguridad de que Jesús nos acompaña, está con nosotros”.

“El cristiano – añadió el Pontífice – hace crecer esta alegría con la confianza en Dios. Dios se acuerda siempre de su alianza”. Y, a su vez – prosiguió – “el cristiano sabe que Dios lo recuerda, que Dios lo ama, que Dios lo acompaña, que Dios lo espera. Y ésta es la alegría”.

Es un mal servir a la riqueza, que al final nos hace tristes

De este modo Francisco se refirió al pasaje del Evangelio del día que narra el encuentro entre Jesús y el joven rico. Un hombre –  dijo –  que “no ha sido capaz de abrir su corazón a la alegría y que ha elegido la tristeza”, “porque poseía muchos bienes”:

“¡Estaba aferrado a los bienes! Jesús nos había dicho que no se puede servir a dos patrones: o sirves al Señor, o sirves a las riquezas. Las riquezas no son malas en sí mismas: pero servir a la riqueza es esa la maldad. El pobrecito se fue triste… ‘Ensombreció su rostro y se fue entristecido’. Cuando en nuestras parroquias, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones encontramos gente que se dice cristiana y quiere ser cristiana pero es triste, algo sucede allí que no va. Y debemos ayudarlos a encontrar a Jesús, a quitarles aquella tristeza, para que puedan gozar del Evangelio, para que puedan tener esta alegría que es propia del Evangelio”.

El Santo Padre se detuvo sobre la alegría y el estupor. “El estupor bueno – dijo Francisco – ante la revelación, ante el amor de Dios, ante las emociones del Espíritu Santo”. El cristiano “es un hombre, una mujer de estupor”. Una palabra que, como destacó el Pontífice, vuelve hoy al final, “cuando Jesús explica a los Apóstoles que aquel muchacho tan bueno no logró seguirlo, porque estaba aferrado a las riquezas”. ¿Quién puede ser salvado, se preguntan entonces los Apóstoles? A ellos el Señor responde: “¡Imposible para los hombres”, “pero no para Dios!”.

No buscar la felicidad en cosas que, al final entristecen

La alegría cristiana, por tanto, “el estupor de la alegría, el ser salvados del hecho de vivir aferrados a otras cosas, a la mundanidad – a los tantos tipos de mundanidad que nos separan de Jesús – sólo se puede lograr con la fuerza di Dios, con la fuerza del Espíritu Santo”, dijo el Papa:

“Pidamos hoy al Señor que nos dé el estupor ante Él, ante tantas riquezas espirituales que nos ha dado; y que con este estupor nos dé la alegría, la alegría de nuestra vida y de vivir con paz en el corazón las tantas dificultades; y que nos proteja de buscar la felicidad en tantas cosas que al final nos entristecen: prometen tanto, ¡pero no nos darán nada! Acuérdense bien: un cristiano es un hombre y una mujer de alegría, de alegría en el Señor; un hombre y una mujer de estupor”