Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor

Homilía del domingo tercero de cuaresma. Autor J.A. Jáuregui S.J.

Deja un comentario

iglesia1
DOMINGO TERCERO CUARESMA C
Lc 13,1-9
El fragmento evangélico de hoy es un aviso para la penitencia en este
tiempo de cuaresma. Lo forman dos piezas ensambladas por el evangelista.
La primera menciona dos acontecimientos históricos que hicieron profunda
impresión en el pueblo. Los dos acontecimientos sucedieron en Jerusalén.
El escenario de la acción sanguinaria de Pilato es el templo de Jerusalén, el
único lugar en el que se podían realizar sacrificios. La situación concreta
fue la fiesta de Pascua, la única ocasión en que podían los laicos tomar
parte en los sacrificios. La expresión: “Pilato mezcló la sangre de los
galileos con la de los sacrificios que estaban ofreciendo” significa
obviamente que los mandó matar mientras ofrecían los sacrificios. Fue un
asesinato perpetrado en el templo con lo cual quedó profanado. Por el
hecho de que la sangre de los galileos asesinados se mezclara con la de las
víctimas del sacrificio resultó también profanada la sangre de las víctimas
que eran propiedad de Dios.
Esta acción de Pilato encaja bien con el carácter brutal de Pilato, tal
como nos consta por otras fuentes históricas. Precisamente una acción
similar, el asesinato de algunos samaritanos con ocasión de una
peregrinación al monte Garizim el año 35 d.C., constituyó el motivo directo
de su destitución como prefecto de Judea. (Así lo cuenta Flavio Josefo en
sus Antiquitates Jud. XVIII,4).
El trágico destino de los fariseos asesinados por Pilato tuvo que
sentirse como un grave problema religioso por su contraste con la creencia
farisea de la compensación. Según tal creencia valía este principio: no hay
dolor que no sea castigo; no hay castigo sin culpa, por la magnitud del
castigo se puede medir la gravedad de la culpa. Ahora bien, los galileos que
habían ido a sacrificar habían demostrado ser hombres piadosos.
Este es el caso de conciencia que los fariseos presentan a Jesús en
nuestro evangelio. En su respuesta Jesús no niega toda dependencia entre
dolor y culpa, pero rechaza la idea de que por un caso anecdótico terrible se
pueda deducir una culpa particular de los asesinados. Los fariseos,
explicando tales acontecimientos de esta manera, maquillaban su
significado desconcertante y, por ende, su capacidad de invitar a los demás
a una reflexión más profunda.
Jesús declara, por el contrario, que la muerte espantosa e imprevista
de aquellos galileos, presuntamente inocentes, debe servir de advertencia
para todos los demás judíos que serán víctimas de un castigo análogo si no
se convierten y hacen penitencia lo más pronto posible. De esta sentencia
de Jesús no se puede concluir que el sufrimiento es siempre una
consecuencia del pecado, ya que se trata de un caso extraordinario. Pero sí
queda una cosa clara: que, según el juicio de Jesús, todos son pecadores.
  • La profecía amenazante de Jesús se suele aplicar generalmente al
    destino temporal de los judíos y, en concreto, a la catástrofe del año 70.
    Puesto que los judíos, obstinados en su mesianismo político, rechazaron a
    Jesús por renunciar al poder político y así, paradójicamente, cayeron
    víctimas de los romanos. Sin embargo, esta interpretación no agota
    probablemente todo el significado de la amenaza profética de Jesús que
    pretende condenar a los judíos y excluirlos del Reino de Dios.
    Con esta intención de Jesús empalma bien la parábola de la higuera.
    El Nuevo Testamento presenta versiones diversas del episodio de la
    higuera. Según san Marcos Jesús sintió hambre, se dirigió hacia una
    higuera pero viendo que no tenía más que hojas porque no era tiempo de
    higos, maldijo a la higuera diciendo:”Ojalá nunca nadie coma fruto de
    ti!”. Jesús realiza una acción simbólica. De modo casi arrogante Jesús
    demuestra que es el Señor. Su derecho de propiedad lo acredita
    visiblemente demostrando que es capaz de convertir la higuera en un reseco
    esqueleto, sin que necesite la justificación de nadie.
    En la pluma de san Lucas esta parábola viene a ser una amenaza y
    una advertencia profética a los judíos. De forma metafórica viene a decirles
    que incluso la paciencia más amorosa de Dios puede tener un límite en un
    cierto momento. El tercio de la comparación de la parábola está claro: se
    refiere al pueblo de Israel. El año de gracia concedido a la higuera coincide
    con el año de gracia que anuncia Jesús en el discurso programático de la
    sinagoga de Nazaret.
    La parábola se interrumpe sin describir el desenlace, de forma que no
    sabemos qué sucedió con la higuera. Jesús no quiere pronunciar un juicio
    definitivo de condena contra Israel. El período de gracia no ha transcurrido
    todavía completamente y no tiene lugar la condena del judaísmo.
    Un grito profético de condena no equivale a juicio definitivo de
    condenación. Parece, más bien, dejar un resquicio a la misericordia y a la
    gracia de Dios durante el año de gracia del ministerio público de Jesús. Lo
    confirma el final del vaticinio contra Jerusalén: “Os digo que no me veréis
    hasta el momento en que digáis: Bendito en nombre del Señor el que
    viene” (Lc 13,35). Un recurso parecido utiliza san Lucas al final de los
    Hechos de los Apóstoles citando a Isaías. Donde san Juan lee: “de modo
    que no vean con los ojos ni entiendan con el corazón, ni se conviertan ni
    yo los cure “(12,40), san Lucas lee: “Y yo los salvaré” (Hch 28,27). Este
    pensamiento de un final de gracia que todavía no llega pero está ya
    actuando es el rasgo por el que la parábola va más allá de las palabras de
    juicio y de penitencia de la primera parte del fragmento evangélico de hoy.
    La omnipotencia del Creador se manifiesta en la misericordia del Señor que
    deja abierta la esperanza de salvación.
    Bilbao 28 DE FEBRERO DE 2016

Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.