Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor

Homilía domingo 5º TO. Autor J,A. Jáuregui S.J.

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DOMINGO 5 TOC

Ev.: Lc 5,1-11

 

Esta escena de la pesca milagrosa con el protagonismo de Pedro es una contrarréplica de la escena de la sinagoga de Nazaret: frente a la crítica y el rechazo de que es objeto Jesús por parte de sus conciudadanos, surge aquí el seguimiento personal y comprometido de Simón y de sus compañeros. Responder a Jesús como discípulo significa comprometerse a seguirle en su camino; un seguimiento que va a comportar la función de “recoger vivos” a los hombres, insertándolos en el dinamismo del Reino.

El relato guarda un notable parecido con la pesca milagrosa en Jn 21. No es el momento de enunciar todas las semejanzas, pero su abundancia hace razonable concluir que ambos relatos, independientemente, proceden de una misma y única tradición original. Muchas razones abogan por un relato originariamente post-pascual que Lucas anticipó a la vida de Jesús. Una huella clara está en el tratamiento que da Pedro a Jesús llamándole “Señor”. Por otra parte, la frase de Jesús “En adelante serás pescador de hombres” hace pensar en una misión apostólica del primer testigo de Cristo resucitado. La idea de un marco posterior a la resurrección para la pesca milagrosa de Pedro sugiere que Lucas, de manera independiente, actuó como Mateo cuando introdujo un logion postpascual en la construcción del diálogo de Mt 16,18 (“Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”). La intención de Lucas en esta anticipación de la pesca milagrosa a la vida de Jesús unida al protagonismo de Pedro es preparar el papel dominante que Pedro va a tener, entre los Doce, en el libro de los Hechos de los Apóstoles.  La autoridad de los primeros predicadores del mensaje cristiano recibida del poder de Cristo, la individualiza Lucas en la vocación y el envío misionero de la figura señera de Pedro. Una comparación con la primera lectura confirma la afirmación de E. Fuchs: Jesús tuvo la audacia de actuar en el lugar de Dios en sus llamadas al seguimiento.

En contraste con este espíritu común a la fe de la Iglesia primitiva, las grandes iglesias aparecen para la conciencia actual como esos aparatos gigantescos de poder anónimo, más como un peligro que como una fuente de esperanza. Frente a su anonimato y uniformidad progresiva semejante a los grandes poderes del mundo que están a nuestro alrededor  devorando a los individuos, muchos han  buscado refugio en el pequeño grupo, llámese “comunidad de base” o “Iglesia desde abajo” cuyos miembros se declaran explícitamente a veces, no sin arrogancia, seguidores de Jesús de Nazaret. El Papa Benedicto XVI ve en esta postura elementos válidos. Pero señala una desviación que se ha visto confirmada en muchas experiencias concretas. La adhesión al cristianismo en estos grupos no abarca el conjunto de la Iglesia entera, sino que termina en la simpatía del sacerdote o de los dirigentes laicos. Entonces cuenta más la capacidad del animador que la potestad que le fue dada… la potestad queda suplantada por el poder, un poder basado en  la propia simpatía carismática. Entonces la  autoridad  a la que apelan unívocamente Pablo y  Lucas en las lecturas de hoy se pierde, y así desaparece lo esencial. Lo auténtico de la Iglesia, sin menosprecio de las cualidades personales de sus ministros, es  esa potestad   que tiene para decir y hacer palabras y obras de salvación que el ser humano necesita y que nunca puede extraer de sí mismo. Nadie puede apropiarse el yo de Cristo  o el yo de Dios. Y el sacerdote habla con este YO cuando dice “ESTO ES MI CUERPO” y “YO TE PERDONO TUS PECADOS”. La audacia con que el sacerdote se apropia el yo de Dios es semejante a la que tenía Jesús en su vida terrenal. En la actuación del sacerdote es Dios quien actúa en virtud de la potestad que dio Jesús a su Iglesia. Sin esta autoridad de Cristo el sacerdote no pasa de ser un asistente social. De ahí que la vinculación interna a la potestad de la Iglesia en un acto de profunda obediencia sea la opción fundamental del sacerdote. El Papa nos exhorta en sus escritos a adherirnos incondicionalmente al numeroso grupo de sacerdotes fieles que, con esta actitud ejemplar, encarnan la Iglesia como un lugar de esperanza para todos los hombres.

 

Bilbao,  10 de febrero de 2019

Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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