Fue el enemigo. Porque España siempre necesita un enemigo para mantener su “Una, grande y libre”.  Era, es, la España cañí, esa misma que vemos ahora en la sala que juzga a los catalanes, a sus dirigentes, por pretender decidir sobre su futuro.

Se habla mucho de “fake news”, pero yo diría que las “fake news” se inventaron con Xabier. Sé que exagero. Pero permitídmelo, porque soy de Bilbao. Y los de Bilbao tenemos fama de exagerarlo todo.

Lo cuento así, porque si algo caracterizaba a Arzalluz era su sentido del humor. Así lo supimos quienes le conocimos. Que era un hombre tolerante, sabio, amigo de sus amigos, amante de su pueblo, de sus gentes, de su idioma, de su cultura. Patriota, abertzale y pragmático. Y no. No tenía RH negativo.

Xabier Arzalluz 2006 Europa Press

Ya casi no hay políticos como él que lo den todo por su gente y de ese nivel intelectual.

Llevó al PNV hundido tras la escisión del 86 al éxito total en las elecciones del 2001 en tándem con el lehendakari Ibarretxe. Fueron 600.000 votos que supieron a gloria.

 

Fue el enemigo. Porque España siempre necesita un enemigo para mantener su “Una, grande y libre”

Además de a la política, dedicó toda su vida al estudio. Era experto en derecho político y cultura clásica y germánica, y eso, unido a sus grandes dotes de comunicador le hicieron ser uno de los profesores más populares en la Universidad de Deusto, donde impartía clases a diario. Y no eran pocos los alumnos de otros grados o asignaturas que acudían a sus clases sólo para escucharle.

Fue, ha sido, un gran orador. De los mejores. Improvisaba. Pero detrás de toda improvisación siempre hay un gran trabajo. Pensaba sus discursos mientras paseaba. A veces recorría los aledaños de Galdakao, cercanos al caserío de Begoña, su mujer. A veces paseaba las calles de Bilbao. Desde el Guggenheim hacia su casa.  En esos paseos se diseñaron muchas de las estrategias del PNV.

Le encantaba la huerta y cocinar. Presumía de hacer las mejores alubiadas y aseguraba que sus viñedos daban el mejor txakolí.

Un día antes de un Aberri Eguna le acompañé a preparar su discurso mientras cocinaba unas alubias al estilo de Bizkaia. Mientras las legumbres cocían, Xabier ponía sobre papel lo que ya tenía pensado.  Me dijo entonces: Cuídalas que no se quemen. Y en el ir y venir a su despacho me despisté. Acabó de escribir su discurso y mientras lo repásabamos, hicimos otras. “Si no comemos a las tres, comeremos a las cinco”. Fueron unas alubias estupendas y su discurso de Aberri Eguna, inolvidable.

Agur eta ohore Xabier.

Javier Vizcaya Uriarte fue jefe de prensa del PNV entre 1986 y 2004